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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sofie Czilwik]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/sofie-czilwik/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El tiempo de Angela Merkel se termina y la voy a extrañar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiempo-angela-merkel-termina-extranar_129_8530640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9f9e0b9-3bc8-4a0f-bc89-e00a62106950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tiempo de Angela Merkel se termina y la voy a extrañar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Opinión, por Ariel Magnus - El adiós de Merkel y su opinión sobre Cristina</p></div><p class="article-text">
        No recuerdo d&oacute;nde estaba, qu&eacute;&nbsp;estaba haciendo o qu&eacute;&nbsp;d&iacute;a era exactamente. Pero a&uacute;n recuerdo esa sensaci&oacute;n. Cuando <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/angela-merkel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Angela Merkel </a>declar&oacute; que no se presentar&iacute;a a la pr&oacute;xima canciller&iacute;a sent&iacute; una tristeza. Como si poco a poco fuera calando en la conciencia que el verano se acabar&iacute;a para siempre. D&iacute;as cortos, oscuridad, fr&iacute;o. Angela Merkel,&nbsp;&iquest;ya no es canciller? &iquest;C&oacute;mo se supone que es eso?&nbsp;Era parad&oacute;jico en dos sentidos: estaba triste por algo que nunca quise. Y triste por algo que estaba lejos de terminar. Porque a finales de octubre de 2018, cuando Merkel anunci&oacute; su retirada pol&iacute;tica, todav&iacute;a le quedaban m&aacute;s de tres a&ntilde;os en el cargo. Y sin embargo, en ese momento,&nbsp;pens&eacute;:&nbsp;&ldquo;la voy a echar de menos&rdquo;, y cuando compart&iacute;&nbsp;este pensamiento con mis amigos, me sent&iacute;&nbsp;un poco avergonzada.&nbsp;Al fin de cuentas, &iquest;por qu&eacute;&nbsp;iba extra&ntilde;ar a una pol&iacute;tica&nbsp;a la que nunca hab&iacute;a votado, cuyo partido&nbsp;para mi&nbsp;es demasiado conservador, demasiado lento, demasiado anticuado, poco social, demasiado pro-empresarial?
    </p><p class="article-text">
        Angela Merkel es, o pronto fue, canciller durante la mitad de mi vida. Cuando asumi&oacute; el cargo, hace 16 a&ntilde;os, yo acababa de cumplir 17. Mi vida en esa&nbsp;&eacute;poca giraba en torno a las amistades, los primeros amores y los ideales corporales. No ten&iacute;a ni idea de qui&eacute;n era Merkel. No sab&iacute;a que anteriormente hab&iacute;a sido ministra en dos gobiernos, que era la jefa de la Uni&oacute;n Dem&oacute;crata Cristiana de Alemania o la l&iacute;der de la oposici&oacute;n en el Parlamento. No sab&iacute;a que ven&iacute;a del Este, que era la hija de un pastor o&nbsp;que era f&iacute;sica. Ni siquiera sab&iacute;a que era una mujer, es decir, no importaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Crec&iacute;&nbsp;en los apol&iacute;ticos a&ntilde;os&nbsp;90 y&nbsp;2000. Los acontecimientos que cambiaron el mundo y que a&uacute;n recuerdo fueron la muerte de Lady Di y la Madre Teresa. Incluso, en un principio, el 11 de septiembre no tuvo un impacto inmediato en mi vida. Con esto no quiero decir que no haya pasado nada&nbsp;en Alemania en&nbsp;ese tiempo. Hubo guerras y refugiados de los antiguos pa&iacute;ses sovi&eacute;ticos, hubo terroristas de derechas que mataron a&nbsp;migrantes y atacaron&nbsp;los hogares de los solicitantes de asilo. La gente se ahogaba en el Mediterr&aacute;neo incluso en aquella&nbsp;&eacute;poca. Todo&nbsp;eso&nbsp;pas&oacute;, pero&nbsp;no import&oacute; mucho. No&nbsp;&eacute;ramos&nbsp;politizados&nbsp;cuando&nbsp;&eacute;ramos adolescentes. Lo m&aacute;s extremo entonces era el vegetarianismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Angela Merkel y Barack Obama                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Se llama&nbsp;&ldquo;canciller Merkel&rdquo;, no &ldquo;Angela&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        En Alemania no existe el culto a los pol&iacute;ticos. Los partidarios de Merkel no imprimen sus caras en las camisetas. Una multitud que canta y salta gritando el nombre de su jefe de gobierno: eso existe en Argentina. En Alemania, la gente aplaude cortesmente y luego cruza las manos en el regazo cuando aparece la &ldquo;canciller Merkel&rdquo;, no &ldquo;Angela&rdquo;. S&oacute;lo los analistas pol&iacute;ticos bien informados conocen la vida privada de los pol&iacute;ticos. Para todos los dem&aacute;s, los asuntos privados siguen siendo privados. Lo m&aacute;s personal que conozco de Angela Merkel es que s&oacute;lo duerme cinco horas por noche. &iexcl;Cinco horas! Inimaginable para alguien como yo, que tiene la sensaci&oacute;n de no haber dormido nada por debajo de las siete horas de sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Angela Merkel atraves&oacute; mi vida de joven adulta sin llamar mucho la atenci&oacute;n. Estaba all&iacute;&nbsp;sin que me fijara mucho en ella. </strong>No es s&oacute;lo mi perspectiva. Muchos analistas&nbsp;tambi&eacute;n se lo atribuyen a los&nbsp;primeros gobiernos de Merkel: no hab&iacute;a debates pol&iacute;ticos. Ella no gobernaba, administraba. Algunos dicen que hasta la apat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Que Merkel es especial como jefa de gobierno s&oacute;lo qued&oacute; claro cuando sal&iacute;&nbsp;al extranjero. &iexcl;Sra. Merkel!&nbsp;&iexcl;Qu&eacute;&nbsp;bien!&nbsp;&iexcl;Una mujer como canciller! &iexcl;La mujer m&aacute;s poderosa del mundo! &iexcl;Y&nbsp;tan inteligente!&nbsp;Nunca supe qu&eacute;&nbsp;decir a eso. <strong>Para m&iacute;, Angela Merkel no era m&aacute;s que una pol&iacute;tica que defiende el seguir, seguir y seguir, y que probablemente ni siquiera se da cuenta de que nos estrellamos contra el muro por culpa de esto</strong>. Es cient&iacute;fica y, sin embargo, ha defendido las energ&iacute;as f&oacute;siles en Alemania. Es una mujer y sin embargo no ha defendido a las mujeres. El aborto sigue siendo ilegal, las mujeres siguen ganando menos y tienen m&aacute;s probabilidades de ser pobres en la vejez. Y ha aplicado con diligencia la gran reforma de su gobierno predecesor, que ha socavado la socialdemocracia. Esto significa que&nbsp;yo&nbsp;he entrado en un mercado laboral que mis padres no pod&iacute;an ni imaginar. El trabajo no remunerado es normal, como tambi&eacute;n son normales los contratos de duraci&oacute;n determinada o la ausencia de contratos, al igual que la certeza de cotizar a un r&eacute;gimen de pensiones que promete una vida de pobreza en la vejez. &ldquo;Prosperidad para todos&rdquo;. Para los m&aacute;s j&oacute;venes ser&aacute; un t&eacute;rmino que podr&aacute;n leer en los libros de historia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"><strong>Despu&eacute;s de 2015: ya no hay gente apol&iacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        2015 marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n. Desde entonces, ya no hay gente apol&iacute;tica. Los cientos de miles de refugiados que llegaron a Alemania cambiaron al pa&iacute;s. Al principio, quiz&aacute;s para bien. Merkel, despu&eacute;s de todo, es conocida por recibir a muchas personas necesitadas con los brazos abiertos. En Internet circularon&nbsp;selfies de ella con refugiados reci&eacute;n llegados. &ldquo;&iexcl;Podemos hacerlo!&rdquo;, dijo a los alemanes. Pero con &ldquo;nosotros&rdquo; no se refer&iacute;a a los responsables pol&iacute;ticos, sino a los numerosos voluntarios de los municipios y ciudades que organizaban pisos para los refugiados, les asesoraban jur&iacute;dicamente o les ense&ntilde;aban alem&aacute;n. Los pol&iacute;ticos endurecieron las leyes de asilo: menos dinero, deportaciones, meses de espera para las decisiones de las oficinas.&nbsp;Se hablaba mucho de una&nbsp;cultura de bienvenida, algo nuevo para Alemania. Pero la realidad es que dur&oacute; muy poco.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto me viene a la mente cuando miro hacia atr&aacute;s, a <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/merkel-seis-momentos-clave_1_8332743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cuatro mandatos de Angela Merkel</a>. Por un lado, deja un sabor rancio. Y por otro lado, el sentimiento de echarla de menos. &iquest;Por qu&eacute;? Ser&iacute;a demasiado corto de miras explicarlo s&oacute;lo con la costumbre. Por supuesto, 16 a&ntilde;os es mucho tiempo. Pero&nbsp;<strong>extra&ntilde;ar&eacute;&nbsp;a Angela Merkel porque es Angela Merkel</strong>. Ha sobrevivido a todas las crisis con su tenacidad y su calma estoica sin volverse c&iacute;nica, ojerosa o estresada. La subestimaron como mujer, la desacreditaron como &ldquo;chica&rdquo;&nbsp;cuando ten&iacute;a m&aacute;s de&nbsp;30 a&ntilde;os, la ridiculizaron como&nbsp;&ldquo;Mutti&rdquo; (mami). Todo eso le toc&oacute;. S&oacute;lo ella es capaz de mirar a la cara a una ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os que huy&oacute; del L&iacute;bano, que llora delante de ella&nbsp;en televisi&oacute;n en vivo&nbsp;y le pide que conceda a su familia el estatus de refugiado, y decirle que no todos pueden quedarse. Puede considerarse desalmado. O absolutamente honesto. Nunca se habr&iacute;a dejado arrastrar por una respuesta emocional. Y eso&nbsp;me parece&nbsp;un valor en tiempos dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        Mi relaci&oacute;n con Angela Merkel comenz&oacute; con distancia, se desliz&oacute; hacia la indiferencia y termin&oacute; en simpat&iacute;a, casi admiraci&oacute;n. El tiempo de Angela Merkel ha terminado. No s&oacute;lo porque ya no ser&aacute;&nbsp;canciller, sino porque ya no podr&iacute;a hacer el trabajo en absoluto. El cambio clim&aacute;tico, la justicia social, la reestructuraci&oacute;n de la econom&iacute;a &ndash;&nbsp;las tareas son demasiado grandes para alguien que quiere complacer a todo el mundo-. A diferencia de m&iacute;&nbsp;a los 17 a&ntilde;os, los j&oacute;venes adultos est&aacute;n bien informados y exigen justicia generacional. Merkel en el poder a&uacute;n m&aacute;s tiempo es al que, honestamente, nadie querr&iacute;a. Mientras tres partidos con diferentes ideas de un buen futuro para Alemania tienen que ponerse de acuerdo en el futuro, Merkel leer&aacute;. Ya lo anunci&oacute;. Y luego, cuando est&eacute;&nbsp;cansada, dice, se le cerrar&aacute;n los ojos y dormir&aacute;&nbsp;un poco. Quiz&aacute;&nbsp;incluso m&aacute;s de cinco horas seguidas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>SC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofie Czilwik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiempo-angela-merkel-termina-extranar_129_8530640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Nov 2021 04:12:36 +0000]]></pubDate>
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