<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Ottonello]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/pablo-ottonello/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Ottonello]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1037103/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Televisión y gimnasio, duelo y melancolía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/television-gimnasio-duelo-melancolia_129_8551765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d51b6ca-47e0-4c29-8d8d-5296351ff47f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Televisión y gimnasio, duelo y melancolía"></p><p class="article-text">
        San Ignacio de Loyola abre sus <em>Ejercicios espirituales</em> diciendo que por &ldquo;ejercicios&rdquo; entiende una pr&aacute;ctica de autocontemplaci&oacute;n, un modo de analizar la propia conciencia. Si pasear o caminar &ndash; y para el caso ir al gimnasio&ndash; componen ejercicios corporales, los ejercicios del esp&iacute;ritu tienen la finalidad de educar &ldquo;la salud del alma&rdquo;. Loyola lo dice mejor, pero en fin, la idea se entiende.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil cultivar los b&iacute;ceps, o los dorsales, que el alma o la inteligencia</strong>. <strong>Por eso voy tanto al gimnasio. </strong>Adem&aacute;s, y sobre esto ten&iacute;a intenciones de escribir, estoy reci&eacute;n separado, o mejor dicho, <em>me siento reci&eacute;n separado</em>, por lo que el gimnasio es un dador de endorfinas gratuitas. Solo hace falta ir, levantar pesas, y listo. Son f&aacute;ciles de condenar, me refiero a los gimnasios, como nichos de vanidad. Pero frente a los espejos, en las m&aacute;quinas, bajo barras ol&iacute;mpicas y entre mancuernas se hallan grandes verdades humanas. Dir&eacute; m&aacute;s sobre esto pronto, lo prometo, y mis argumentos ser&aacute;n convincentes.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En <em>Duelo y melancol&iacute;a</em> Freud menciona el desconcierto de los duelos amorosos. Como no hay cuerpo, el paciente no sabe qu&eacute; ha perdido, si la persona amada <em>sigue ah&iacute;</em>, viva y a la vez ajena. Eso entend&iacute;, o eso quise entender, de mi lectura del maestro vien&eacute;s. La postergu&eacute; hasta ahora, despu&eacute;s de 19 a&ntilde;os con el mismo terapeuta: siempre cre&iacute; que la lectura de las fuentes podr&iacute;a alterar mi proceso de sanaci&oacute;n. <strong>Como ahora perd&iacute; las esperanzas de sanarme, leo a Freud.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es bastante bueno.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Siempre quise ser culto <em>porque s&iacute;</em>. Aunque critico los usos ornamentales de la cultura, <em>yo mismo he hecho un uso ornamental de la cultura - </em>perd&oacute;n por las it&aacute;licas-, como si fuera un arbolito de navidad. Un profesor que siempre admir&eacute; mucho me dijo exactamente lo contrario: yo no leo para ser culto, leo para &ldquo;saltar de un problema a otro&rdquo;. Yo, en cambio, contest&eacute;, leo para ser culto, y para mostrarlo, como un pavo real que exhibe la cola. Mi psicoanalista dijo una vez que deber&iacute;a haber sido actor. El doctor B. nunca erra, o casi nunca erra. Hice varias carreras universitarias, las termin&eacute; todas, ninguna de ellas actuaci&oacute;n, y sigo en conflicto con la cultura. Doy un ejemplo: no vi televisi&oacute;n en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. &iquest;Para qu&eacute;, <em>con todo lo que me faltaba leer</em>? Hoy mastico la siguiente duda. Si hubiera visto series de televisi&oacute;n, si hubiera gozado los eficaces sosiegos contempor&aacute;neos, mi matrimonio no se habr&iacute;a roto. Me falt&oacute; dar amor. Me falt&oacute; ver tele.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Dice Freud: &ldquo;El duelo es, por regla general, la reacci&oacute;n frente a la p&eacute;rdida de una persona amada o de una abstracci&oacute;n que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Existe un paralelismo para m&iacute; inevitable entre el diario personal, que engroso desde 2006, y el gimnasio. En el gimnasio uno mueve el cuerpo porque s&iacute;, sin ninguna otra finalidad, salvo que uno entrene para aumentar el rendimiento en alguna otra disciplina, que no es mi caso, del mismo modo que en el diario se escribe <em>para estar haci&eacute;ndolo</em>, como un acto de higiene. El resultado, si uno se obstina en la pr&aacute;ctica, es la atrofia: muscular (en el cuerpo f&iacute;sico), literaria (en el cuerpo espiritual).
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Existen grandes obras de <em>literatura de espera</em>. En <em>La novela luminosa</em>, Levrero se reconoce incapaz de alcanzar el estado de ocio necesario para escribir <em>aquello que quiere escribir</em>. Por lo tanto, en cambio, y disculp&aacute;ndose ante los responsables de la beca Guggenheim, escribe una novela de espera: aquello que acontece en su departamento, y en su esp&iacute;ritu, <em>mientras llega lo otro</em> (que nunca llega). Algunos a&ntilde;os antes, en <em>Vita nuova</em> (c. 1297) Dante da un paseo al lado del Arno y concluye algo similar: no estoy preparado, dice el florentino, para escribir lo que quiero escribir; no tengo las herramientas necesarias para hacerlo. En adelante toma una decisi&oacute;n: escribir&aacute; poes&iacute;a de loa ante esa belleza divina que lo ha deslumbrado.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si por exceso de diario me atrofi&eacute; como escritor, del mismo modo que en los gimnasios deambulan, mir&aacute;ndose lascivamente al espejo, esos robustos novelistas del cuerpo, cargados de masa muscular, perpetuamente lejos de la obra maestra?
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Yo, que soy bastante idiota, me &ldquo;enamor&eacute;&rdquo; en Chicago de una italiana llamada Beatrice especialista en Dante. Sobre este error tr&aacute;gico escrib&iacute; una larga novela &ldquo;de amor&rdquo; que todav&iacute;a no publiqu&eacute; (tiene mil p&aacute;ginas; cuenta, en tres partes, <em>tres veces lo mismo</em>; se llamar&aacute; <em>La novela manual</em> y probablemente no gane el Herralde porque es larga). En mitad del <em>Purgatorio</em> Dante sue&ntilde;a con una sirena. Dante le advierte que la sirena es en verdad una trampa, que huele a podrido, el olor a mierda del pecado, dice en lat&iacute;n, y que despu&eacute;s de haber caminado tanto, no deber&iacute;a cometer el error est&uacute;pido de dejarse tentar por la carne. No quiero hacer una lectura tan cat&oacute;lica de mi vida, pero si empec&eacute; con Loyola, no veo por qu&eacute; no hacer este desv&iacute;o dantesco (si en mi vida reciente <em>hice un desv&iacute;o dantesco que fue un tiro en el pie).</em> Ulises se hace atar al m&aacute;stil de su embarcaci&oacute;n, y tapa las orejas de su marineros con cera. El canto, que es sublime, es tambi&eacute;n peligroso, porque puede provocar la muerte. En una versi&oacute;n mucho menos &eacute;pica de los hechos, yo quise probar la sirena y su canto, pero no entend&iacute;, hasta mucho despu&eacute;s, que era una serpiente, y que matar&iacute;a. Las alegor&iacute;as son un poco simples, y tambi&eacute;n baratas, pero el punto, creo, se entiende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&eacute; italiano.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7ec81907-6ee1-44e3-9607-a7cf35deb147_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dante Alighieri"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dante Alighieri                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Mi purgatorio es mucho menos erudito que el de la <em>Commedia</em>. Vivo parcialmente en Villa Nueva, C&oacute;rdoba, del otro lado del r&iacute;o, de la cultura, de la vida.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Adenda sobre diarios y gimnasios: es cierto, por supuesto, hay gente, y no poca, que entrena para jugar mejor al f&uacute;tbol, o para mejorar en el atletismo. Me refer&iacute;a a quienes, como yo, entrenamos porque s&iacute;, para ser inmortales, para lucir, por una adicci&oacute;n al espejo. El diario, por otro lado, tambi&eacute;n es un espejo. Puede servir, dicen algunos, como entrenamiento para la novela. Pero ese mejoramiento es falso o, al menos, enga&ntilde;oso. El diario, como la sirena, puede ser una trampa. Si no me creen, preg&uacute;ntenle a Blanchot. El escritor de diarios se tranquiliza con sus entraditas banales. <strong>En mi caso, con el diario sacio las urgencias, cumplo con el deber impositivo de escribir, fabrico una ilusi&oacute;n de </strong><em><strong>haber hecho algo para mi literatura</strong></em><strong>.</strong> Pero eso no asegura las novelas, los ensayos, mi tesis doctoral, nada. Es una trampa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es una trampa, <em>o es lo que es</em>, y punto?
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en pleno duelo amoroso, s&iacute;, as&iacute; me siento, <em>en pleno duelo</em>, y en it&aacute;licas, aunque me separ&eacute; hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, ahora s&iacute; veo televisi&oacute;n. Las noches del purgatorio cordob&eacute;s son largas, bastante tristes, y carentes de Tinder. Pens&eacute; que este ser&iacute;a el lugar ideal para leerme todo Proust. Con mucho esfuerzo, si yo escribo muy r&aacute;pido y leo muy lento, me tragu&eacute; <em>El camino de Swann</em>. El otro d&iacute;a, sin embargo, puse HBO y vi <em>Mare of Easttown</em>. En un gran momento televisivo Kate Winslet, la protagonista, le dice al detective Colin Zabel: &ldquo;Hacer <em>grandes cosas</em> est&aacute; sobrevalorado&rdquo;. Llor&eacute; emocionado. Me pas&eacute; el d&iacute;a citando a Winslet. Me pas&eacute; la semana viendo el resto de la serie.<strong> Aprend&iacute; m&aacute;s de una detective de televisi&oacute;n que en mis cuatro carreras universitarias</strong>.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El 3 de diciembre de 2019, en el cuarto piso del University of Illinois Hospitals and Clinics de la calle Taylor, a las 10.04, en la ciudad de Chicago, naci&oacute; Nino. Estaba azul, envuelto en el cord&oacute;n, pero dentro de todo, bastante sereno. Su madre lo esperaba con los brazos extendidos, dolorida y ya am&aacute;ndolo. Con intenciones un poco inciertas, registr&eacute; el audio del parto con un micr&oacute;fono de cine. La primera frase todav&iacute;a me conmueve: hola, mi amor, le dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer, viernes, Nino cumpli&oacute; dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Marco Aurelio dice algo parecido a Kate Winslet. Pronto, dice el emperador, estaremos muertos, y muy pronto, muertos tambi&eacute;n quienes te velen y entierren. Entonces, &iquest;de qu&eacute; te preocupas? Hablo de &ldquo;tu&rdquo; porque lo le&iacute; en la edici&oacute;n de Losada, de tapa verde, Obras maestras del pensamiento, que compr&eacute; en la librer&iacute;a del Gustavo, ac&aacute; en Villa Mar&iacute;a, en la &uacute;nica esquina en que brilla la cultura en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; mi &uacute;ltima novela en seis semanas. (&iquest;Y como no, si en Villa Nueva no hay nada?). Cada vez lo hago m&aacute;s r&aacute;pido y, como el efecto es narc&oacute;tico, <em>siento que son cada vez mejores</em>. Esta se llama <em>Facundo</em>, es un &ldquo;cover&rdquo; de Sarmiento y trata el conflicto entre civilizaci&oacute;n y barbarie en un pueblo de C&oacute;rdoba. Cuando se publique me linchar&aacute;n. &iquest;Qu&eacute; mejor para un escritor con mis &iacute;nfulas de grandeza? Mi gaucho malo, mi &ldquo;Quiroga&rdquo;, es el tatuador. En vez de cuchillo, mi h&eacute;roe b&aacute;rbaro emplea sus agujas entintadas. Voy 700 p&aacute;ginas, mi editora en Tusquets no lo sabe, y quiz&aacute;s convenga mantenerlo en secreto hasta una primera correcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Dice Freud: &ldquo;La melancol&iacute;a se singulariza en lo an&iacute;mico por una desaz&oacute;n profundamente dolida, una cancelaci&oacute;n del inter&eacute;s por el mundo exterior, la p&eacute;rdida de la capacidad de amar, la inhibici&oacute;n de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de s&iacute; que se exterioriza en autorreproches y auto denigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Los poetas de Villa Mar&iacute;a se detestan. Hay pocos y no se hablan entre s&iacute;, o lo hacen con fuertes iron&iacute;as. Mi favorito es Marcelo Dughetti. Eso significa que Gustavo Borga se convierte en mi enemigo inmediato. Borga trabaja en el tren. Sube y baja la barrera del paso a nivel de la Mendoza. Dughetti es bibliotecario en una escuela. Por las tardes, cuando sale del trabajo, escribe poes&iacute;a muy luminosa. Borga, en cambio, quiz&aacute;s harto de subir y bajar la barrera, escribe poemas que son como hojas de afeitar, llenos de patos y sangre. Villa Mar&iacute;a hace pensar en <em>Los detectives salvajes</em> en versi&oacute;n des&eacute;rtica, o en <em>Poeta chileno</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1360f16c-7a7d-4463-8d7a-0de72fc6fef0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Mi pap&aacute; vino de Buenos Aires a ver al nieto. El jueves pasado fuimos al arenero, una de las playas que dan al r&iacute;o Ctalamochita. Las alegor&iacute;as me persiguen. Por lo menos esta es bastante luminosa. Nino y yo, abrazados en el agua, recibiendo la purga del cauce, el bautismo. Me abrazaba fuerte, como si notara la potencia del r&iacute;o, cierto peligro del que yo pod&iacute;a resguardarlo. El agua estaba tibia. Nos quedamos un buen rato, hasta que baj&oacute; el sol, jugando a que nos peinara la corriente. <strong>No s&eacute; bien qu&eacute;, si de la vida yo por lo general entiendo bastante poco, pero algo comenzaba a sanarse.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la noche le pregunt&eacute;: &iquest;C&oacute;mo la pasaste en el r&iacute;o con pap&aacute;? Nino respondi&oacute;, mir&aacute;ndome a los ojos: &iexcl;Pim!
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Ahora veo <em>The Marvelous Mrs. Maisel.</em> Un productor amigo, a quien hace un lustro intento venderle alguna de mis novelas para una adaptaci&oacute;n a la tele, me la recomend&oacute; como &ldquo;una serie que te va a hacer bien&rdquo;. Ahora no s&oacute;lo veo televisi&oacute;n, tambi&eacute;n fumo marihuana. Quiero decirle algo a mi terapeuta, a cuyos rigores austr&iacute;acos me someto semanalmente desde 2002. En dos semanas de faso y televisi&oacute;n me re&iacute; y me sent&iacute; m&aacute;s alegre que en diecinueve a&ntilde;os de tortura verbal y drogas legales. &iexcl;Gracias por todo! No s&eacute; c&oacute;mo expresar m&aacute;s claramente el fracaso del psicoan&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Hablando de fracaso. &iquest;Es este el m&iacute;o como intelectual, viendo series? &iquest;Mi fracaso como escritor? Me pregunto de este modo: &iquest;por qu&eacute; no <em>prefiero</em> leer el segundo tomo de Proust en vez de ver tele? Respuesta: porque Mrs. Maisel <em>es mucho m&aacute;s entretenido</em>.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-DzFBE_L6yfA-8594', 'youtube', 'DzFBE_L6yfA', document.getElementById('yt-DzFBE_L6yfA-8594'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-DzFBE_L6yfA-8594 src="https://www.youtube.com/embed/DzFBE_L6yfA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Mi nutricionista, que no ignora de temas espirituales, me sugiri&oacute; el m&eacute;todo &ldquo;pomodoro&rdquo;: la eficaz subdivisi&oacute;n del tiempo en parcelas de veinte minutos. Con el &ldquo;pomodoro&rdquo; ahora leo mucho mejor. Divido mis noches as&iacute;: un pomodoro de Proust, un pomodoro de tele, otro pomodoro de Proust, un pomodoro de tele, un pomodoro de marihuana, cuatro pomodoros de tele, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Proust es el mejor. Despu&eacute;s de leer Proust la literatura nacional contempor&aacute;nea parece una gran Zanella. Hace much&iacute;simo ruido y le cuesta horrores avanzar.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Villa Mar&iacute;a, pero sobre todo Villa Nueva, es rica en Zanellas. Por la costanera, por las avenidas, por los parques y boulevares, sobre todo los fines de semana, en especial los domingos, familias completas montan Zanellas, el veh&iacute;culo criollo que surca la llanura semi urbana en ambos pueblos. Son, t&eacute;cnicamente, ciudades. Cuando el Gustavo lea que le dije &ldquo;pueblo&rdquo; a su &ldquo;ciudad&rdquo; querr&aacute; discutir.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Todos los mi&eacute;rcoles de este 2021 el Gustavo, el librero erudito, vino a comer asado a casa. No habr&iacute;a navegado el duelo, que todav&iacute;a dura, sin &eacute;l. Sobre todo en invierno, mir&aacute;bamos el fuego, habl&aacute;bamos de historia argentina, de la que &eacute;l sabe todo, y cada tanto elogi&aacute;bamos las virtudes del quebracho. &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os le llev&oacute; al quebracho, dec&iacute;a Gustavo con los ojos prendidos al fuego, adquirir esa nobleza? Hay que insistir, dec&iacute;a. Hay que insistir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Pregunt&eacute; por ah&iacute; sobre la duraci&oacute;n aproximada de un duelo. &iquest;Un a&ntilde;o, dos? A veces mi ex me saluda por la ma&ntilde;ana con un &ldquo;Hola!&rdquo;, con signo de exclamaci&oacute;n. Eso significa que tendr&eacute; un buen d&iacute;a. Otras, sin motivo aparente, o quiz&aacute;s porque no me quiere m&aacute;s, y porque formo parte de su tiempo perdido, omite u olvida los signos de exclamaci&oacute;n, y aborda directamente las burocracias que nos entrelazan. Eso significa que tendr&eacute; un d&iacute;a largo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por suerte ahora veo televisi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>PO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Ottonello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/television-gimnasio-duelo-melancolia_129_8551765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Dec 2021 03:15:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3d51b6ca-47e0-4c29-8d8d-5296351ff47f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="122330" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3d51b6ca-47e0-4c29-8d8d-5296351ff47f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="122330" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Televisión y gimnasio, duelo y melancolía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3d51b6ca-47e0-4c29-8d8d-5296351ff47f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Televisión,Literatura,Series,Psicoanálisis]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
