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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ander Iñaki Oliden]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ander-inaki-oliden/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ander Iñaki Oliden]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pandemias, redacciones y el lugar del periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pandemias-redacciones-lugar-periodismo_1_8571327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b28dc24-f312-4a5e-8b2a-d1bc89b94b04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pandemias, redacciones y el lugar del periodismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experiencia de la pandemia ha obligado a los medios, como a toda la sociedad, a resistir, pero también ha acelerado cambios inevitables. Este texto de Ander Iñaki Olinder, director adjunto de elDiario.es, forma parte del libro 'Futuro imperfecto: ¿hacia dónde va el periodismo?' (UNSAM Edita), que es el resultado del programa de formación Beca Cosecha Anfibia donde 15 líderes de redacciones de Iberoamerica reflexionaron sobre la profesión. El libro se presenta en Buenos Aires el martes 14 de diciembre.</p><p class="subtitle">Un libro sobre un tema crucial. - A partir de la pandemia: 15 líderes de medios debaten en un libro hacia dónde va el periodismo</p></div><p class="article-text">
        El inicio de una revoluci&oacute;n te puede encontrar en el lugar m&aacute;s inesperado. Como la planta de electr&oacute;nica de unos grandes almacenes. Es martes 10 de marzo de 2020, y ante un expositor de auriculares con micr&oacute;fono &ndash;de esos con los que los&nbsp;<em>gamers</em>&nbsp;presumen en Twitch de sus logros en el juego de moda&ndash;, me pregunto c&oacute;mo haremos el diario de ma&ntilde;ana, c&oacute;mo generaremos contenidos a distancia en medio del mayor acontecimiento informativo de nuestra vida: la pandemia de la Covid. Control de volumen integrado, 19 euros; cancelaci&oacute;n de ruido, 27; sonido envolvente, 53; &iquest;Con cable o inal&aacute;mbricos? &iquest;Ser&aacute;n los inal&aacute;mbricos una buena opci&oacute;n? Parece una elecci&oacute;n menor, pero no lo es. Esos auriculares ser&aacute;n el nexo con el espacio que durante m&aacute;s tiempo he habitado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y que, sospecho, ya nunca volver&aacute; a ser el mismo: la redacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo explica la profesora de escritura creativa, Cristina Rivera Garza:&nbsp;<a href="http://www.literatura.unam.mx/index.php/catalogo-historico/material-de-lectura/101-colecciones-material-de-lectura_2013/531-cristina-rivera-garza-escribir-no-es-soledad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la escritura no hay soledad</a>, se&ntilde;ala, pues quien escribe est&aacute; en contacto con los practicantes de su propia lengua, est&aacute; encarnado en una comunidad, est&aacute; alimentado por sus experiencias. Por tanto, adquiere una deuda con todos ellos. Quienes nos dedicamos al periodismo somos, en ese sentido, deudores de nuestras redacciones que, m&aacute;s all&aacute; de un espacio, constituyen un marco de sentido que atraviesa nuestros textos. En el periodismo el lugar s&iacute; importa. El pa&iacute;s, la ciudad, la mirada desde la cual escribimos nos marcan. Pero tambi&eacute;n ese espacio m&aacute;s &iacute;ntimo, la redacci&oacute;n, que es m&aacute;s que un lugar. Es m&aacute;s que un espacio f&iacute;sico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quienes nos dedicamos al periodismo somos, en ese sentido, deudores de nuestras redacciones que, más allá de un espacio, constituyen un marco de sentido que atraviesa nuestros textos. En el periodismo el lugar sí importa.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera redacci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> que pis&eacute;, all&aacute; por marzo de 2013, era un peque&ntilde;o piso en una octava planta de la Gran V&iacute;a, el centro del centro de Madrid. Doce mesas, una sala de reuniones (que tambi&eacute;n us&aacute;bamos como comedor) y un ba&ntilde;o min&uacute;sculo (que hac&iacute;a las veces de locutorio para evitar escuchas indiscretas ante llamadas importantes). Escuchar en aquella redacci&oacute;n era f&aacute;cil. Casi inevitable. &Eacute;ramos pocos y compart&iacute;amos intensamente un mismo espacio. En septiembre nos mudamos al otro lado de la calle, a una oficina que pens&aacute;bamos que jam&aacute;s llenar&iacute;amos. No fue as&iacute;. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, siendo ya 50, abandon&aacute;bamos aquellas cuatro paredes entre las que naci&oacute; nuestra primera gran exclusiva: el esc&aacute;ndalo de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/temas/tarjetas-black/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los gastos secretos de los directivos de Caja Madrid</a>&nbsp;cuando ya estaba en situaci&oacute;n cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Fieles a la Gran V&iacute;a, ahora trabajamos en el Palacio de la Prensa, que no es un palacio, pero s&iacute; sabe mucho de periodismo: fue sede de la Asociaci&oacute;n de la Prensa y ha albergado en sus casi 100 a&ntilde;os de historia las redacciones de la 'Hoja del Lunes' o de la m&iacute;tica revista sat&iacute;rica 'La Codorniz'. Algunas, en plantas nobles; otras, como la nuestra, en el entresuelo. All&iacute;, con un centenar de compa&ntilde;eros ya, se ha acabado de construir lo que elDiario.es es hoy. Ese es el lugar al que han acudido las televisiones para conectar en directo cada vez que hemos destapado un caso de corrupci&oacute;n. Y es el escenario de una imagen ic&oacute;nica: la de toda la redacci&oacute;n frente a un televisor para escuchar la respuesta de la entonces presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, a nuestra exclusiva sobre las irregularidades de un t&iacute;tulo universitario que acab&oacute; cost&aacute;ndole el puesto. El mismo caso que hizo caer a una ministra y puso en aprietos al l&iacute;der de la oposici&oacute;n. Hubo otras exclusivas antes y otras muchas despu&eacute;s, pero&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/temas/el-master-de-cifuentes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el m&aacute;ster de Cifuentes</a>&nbsp;sigue siendo un emblema de elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo no es ya tan estrecho como cuando compart&iacute;amos doce mesas &ndash;siendo sinceros, no hubi&eacute;ramos sobrevivido a aquella intensidad&ndash;, pero la comuni&oacute;n se mantiene. Adem&aacute;s de compartir misi&oacute;n, en esa redacci&oacute;n se han forjado amistades, parejas, tradiciones que han marcado nuestro car&aacute;cter e incluso se ha celebrado alguna fiesta clandestina m&aacute;s o menos tolerada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El vínculo no es ya tan estrecho como cuando compartíamos doce mesas –siendo sinceros, no hubiéramos sobrevivido a aquella intensidad–, pero la comunión se mantiene. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Asunto: IMPORTANTE. Vamos a teletrabajar.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero el 10 de marzo de 2020 todo eso acab&oacute;. A las 17:06 llegaba un correo de nuestro director para explicar una medida que se hab&iacute;a acelerado ante el ritmo exponencial con el que crec&iacute;an los contagios del Covid-19, un anticipo de la explosi&oacute;n que estaba por llegar. &ldquo;Hemos tomado esta decisi&oacute;n por varios motivos. El fundamental, la prevenci&oacute;n ante la expansi&oacute;n del virus (...) No me preocupa el teletrabajo. Ya somos una redacci&oacute;n acostumbrada a organizarnos en red. S&iacute; me inquietan las consecuencias del coronavirus para elDiario.es&rdquo;. Sus preocupaciones, explicaba, eran dos: estar a la altura ante un reto informativo sin precedentes y las consecuencias econ&oacute;micas para un medio cuya supervivencia sigue siendo un peque&ntilde;o milagro diario.
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche, To&ntilde;o Fraguas, el redactor jefe de cierre, y yo nos despedimos a pie de calle con nuestros ordenadores del trabajo bajo el brazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Cu&aacute;nto durar&aacute; esto? &iquest;Ser&aacute; un caos? &iquest;Sabremos organizarnos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro que s&iacute;, ya ver&aacute;s &mdash;dijo, siempre m&aacute;s optimista que yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Todo bien?&rdquo;, pregunt&eacute; a primera hora del d&iacute;a siguiente en el grupo de Telegram que compartimos los portadistas. &ldquo;Yeah! Todos bien&rdquo;. Comenzaba la era del teletrabajo. La log&iacute;stica la hab&iacute;amos pensado el d&iacute;a antes: portadistas, editores de redes sociales, redactores del minuto a minuto y un equipo de refuerzo para la &uacute;ltima hora estar&iacute;amos permanentemente conectados en una conversaci&oacute;n de Meet que estrenamos aquella ma&ntilde;ana. Una redacci&oacute;n virtual conectada por unos auriculares y un micr&oacute;fono. Los jefes nos reunir&iacute;amos tres veces al d&iacute;a &ndash;ma&ntilde;ana, sobremesa y tarde&ndash; en otra videoconferencia. Cada grupo de Telegram de la redacci&oacute;n &ndash;secciones, jefes, direcci&oacute;n&ndash; incorporaba su sala de reuniones virtual. Muchas m&aacute;s de las que ten&iacute;amos en el espacio f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        La primera noticia de &uacute;ltima hora de la nueva redacci&oacute;n a distancia lleg&oacute; a las 9:38 de la ma&ntilde;ana. Para un equipo acostumbrado a ver c&oacute;mo se escriben las &uacute;ltimas horas en la mesa de al lado &ndash;secciones como pol&iacute;tica, sociedad o econom&iacute;a se sientan junto al equipo de portada&ndash;, la incertidumbre de saber cu&aacute;nto tardar&aacute; en llegar un texto era una nueva sensaci&oacute;n. Tambi&eacute;n lo era el riesgo de que el proceso se frenara. Una &uacute;ltima hora implica poner en marcha los m&uacute;ltiples movimientos de una coreograf&iacute;a mil veces repetida &ndash;mensajes en Twitter, Facebook y el canal de Telegram, alerta de m&oacute;vil, tira de urgente, cambio de portada&ndash; que esta vez hab&iacute;a que ejecutar en un nuevo escenario.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n no se limitaba al espacio, tambi&eacute;n inclu&iacute;a a la cobertura. En un medio que siempre ha tenido en la pol&iacute;tica, los tribunales y la investigaci&oacute;n su eje, una crisis sanitaria supone un cambio de agenda y ritmo radical. En aquellas primeras semanas de pandemia el peri&oacute;dico se volc&oacute; en una cobertura &uacute;nica, liderada por la secci&oacute;n de sociedad, a la que se sumaron desde el primer minuto quienes cubren tribunales, pol&iacute;tica, econom&iacute;a o cultura haciendo de la redacci&oacute;n un solo equipo. La vida se hab&iacute;a puesto por delante y las batallas pol&iacute;ticas o las guerras de declaraciones no importaban. Tampoco las horas de trabajo. Hab&iacute;a que contar una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y c&oacute;mo se cuenta una pandemia? Es una pregunta que fuimos respondiendo &ndash;con aciertos e inevitables errores&ndash; sobre la marcha. El correo en el que se anunciaba el teletrabajo inclu&iacute;a las coordenadas. &ldquo;Ninguno de nosotros, ni siquiera los m&aacute;s veteranos, hemos vivido una noticia que haya tenido un impacto tan profundo y tan directo en la vida de nuestros lectores. Debemos ser responsables: informar con prudencia y sin caer en el sensacionalismo. No promover el p&aacute;nico. Combatir la desinformaci&oacute;n. Ser rigurosos. Y no caer en las explicaciones simples que reducen esta grave epidemia a 'otra gripe m&aacute;s', porque tampoco lo es&rdquo;, explicaba nuestro director.
    </p><p class="article-text">
        En un entorno informativo regido por la espectacularizaci&oacute;n permanente para captar una atenci&oacute;n cada vez m&aacute;s habituada a est&iacute;mulos fugaces &ndash;el r&eacute;gimen&nbsp;<em>live</em>&nbsp;del que habla&nbsp;<a href="http://www.scielo.org.mx/pdf/namerica/v13n2/2448-7228-namerica-13-02-235.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sayak Valencia</a>&ndash;, donde el ruido, los mensajes descontextualizados y las&nbsp;<em>fake news</em>&nbsp;se extienden con la misma facilidad que el virus, uno de los mayores esfuerzos de hacer un diario en pandemia era precisamente evitar alimentar esa espiral t&oacute;xica. Frente a las urgencias y la tendencia a la sobreproducci&oacute;n que impone la dictadura del algoritmo &ndash;un ciclo inagotable de titulares llamativos en busca de &eacute;xito en Google, Facebook o Twitter&ndash;, han sido m&aacute;s necesarios que nunca los datos &ndash;y para eso tenemos un equipo brillante&ndash;, el contexto y los expertos. Alejarse del ruido, contar lo relevante y, ante la duda, no publicar. Si equivocarse siempre es peligroso, hacerlo en medio de una crisis de salud p&uacute;blica era mucho m&aacute;s grave.
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                La tapa de Futuro imperfecto: ¿hacia dónde va el periodismo?                            </span>
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        <strong>ASUNTO: Reuni&oacute;n este lunes a las 16:00.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo mail del director lleg&oacute; el 23 de marzo a todo el equipo. &ldquo;Me gustar&iacute;a hablar con vosotros para avanzaros alguna de las medidas que estamos preparando ante el impacto econ&oacute;mico en nuestras cuentas de la crisis del coronavirus&rdquo;. En aquella reuni&oacute;n virtual, la primera de muchas, Ignacio Escolar explic&oacute; a la redacci&oacute;n que las perspectivas publicitarias no eran buenas, que hab&iacute;a que recortar gastos y que iba a reducir los salarios m&aacute;s altos de la redacci&oacute;n para intentar garantizar el empleo de toda la plantilla y la sostenibilidad del proyecto. Adem&aacute;s, por primera vez desde su nacimiento, elDiario.es iba a subir la cuota mensual a sus socios. Solo a aquellos que pudieran permit&iacute;rselo, siguiendo el principio de que nadie que no pueda pagar se quedar&aacute; sin leernos.
    </p><p class="article-text">
        Un art&iacute;culo en nuestra&nbsp;<em>home</em>&nbsp;y un correo a los lectores anunciaban al d&iacute;a siguiente esas medidas. '<a href="https://www.eldiario.es/escolar/plan-emergencia-garantizar-supervivencia-eldiarioes_132_1001330.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un plan de emergencia para garantizar la supervivencia de elDiario.es</a>', se titulaba. La respuesta no pudo ser m&aacute;s emocionante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntos vamos? Ya ser&aacute;n 38.000</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;M&aacute;s</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;En serio?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;S&iacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;38.500?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Casi 40.000</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Qu&eacute; pasada</em>
    </p><p class="article-text">
        Miles de personas dieron el paso y se sumaron a nuestra comunidad. As&iacute; comenzaron, durante semanas, las jornadas en el Meet de portada: Angy preguntaba, yo iniciaba una subasta con la respuesta, Moha bromeaba y, conocida la cifra, llegaba la celebraci&oacute;n. La escena se repet&iacute;a en esa videoconferencia permanente en diferentes horarios con To&ntilde;o, Marta, Jaime, Luz, &Aacute;lvaro, Mat&iacute;as, Clara, David, Aurora, Diego, Cristina o Jose. Durante el confinamiento, elDiario.es salt&oacute; de 36.000 a 56.000 socios. La respuesta de la audiencia fue tambi&eacute;n espectacular. Batimos nuestro r&eacute;cord de lectores en marzo, abril y mayo de 2020, con crecimientos anuales de m&aacute;s del 75%.
    </p><p class="article-text">
        El caso de elDiario.es no es el &uacute;nico. El&nbsp;<em>boom</em>&nbsp;de las suscripciones y membres&iacute;as a medios digitales ha sido una de las pocas buenas noticias que nos ha dejado la pandemia. En un grupo de Telegram en el que participan periodistas de varios medios le&iacute; un informe de Damian Radcliffe, periodista y profesor de la Universidad de Oregon. En su '<a href="https://whatsnewinpublishing.com/the-publishers-guide-to-navigating-covid-19-report-download/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gu&iacute;a para navegar los efectos de la COVID-19</a>' explica c&oacute;mo el estallido de la pandemia se reflej&oacute; en fuertes crecimientos en las suscripciones a medios como el New York Times, The Atlantic, The Guardian o el servicio de pago de la CNBC, adem&aacute;s de a diarios locales. En esa l&iacute;nea de redescubrimiento del valor del periodismo como servicio p&uacute;blico, Radcliffe destaca que han sido precisamente las grandes cabeceras y los medios locales los que mayores incrementos de tr&aacute;fico han registrado. Mientras, portales partidistas y de dudosa fiabilidad como Breitbart News o Infowars experimentaban m&iacute;nimas subidas e incluso descensos. En un contexto de ca&iacute;da en picado de los ingresos publicitarios &ndash;algo que la pandemia ha venido a agravar&ndash;, numerosos medios est&aacute;n viendo en las suscripciones y membres&iacute;as una v&iacute;a fundamental para su subsistencia. En Espa&ntilde;a, todas las grandes cabeceras acabaron 2020 con sistemas de pago en marcha, algo impensable hace un par de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Que los medios busquen satisfacer las necesidades de informaci&oacute;n de sus audiencias para retenerlas y atraerlas a un esquema de pago constituye un mejor incentivo que la producci&oacute;n a destajo de titulares impactantes para seducir a un algoritmo y as&iacute; incrementar artificialmente los impactos publicitarios. &iquest;Pasaremos, entonces, de una dictadura del algoritmo a otra de las audiencias? Parece que no. Silvio Waisbord, el autor de '<a href="https://www.wiley.com/en-ie/Communication:+A+Post+Discipline-p-9781509520084" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comunicaci&oacute;n, &iquest;una posdisciplina?</a>', tiene mucha investigaci&oacute;n hecha en medios estadounidenses y considera que el riesgo de que esa comunidad de lectores condicione la cobertura de un medio siempre ser&aacute; menor que la capacidad de presi&oacute;n &ndash;y voluntad censora&ndash; de un gran anunciante, un gobierno o un financiador sobre el que pivote la viabilidad de un medio. En elDiario.es hablamos de una especie de c&iacute;rculo virtuoso: siempre que nuestro periodismo ha brillado, nuestra comunidad de socios ha crecido. Y para cerrar el c&iacute;rculo, esos nuevos ingresos se han invertido en incorporar periodistas.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En la nueva redacci&oacute;n virtual las buenas noticias no tapaban, sin embargo, una situaci&oacute;n dif&iacute;cil. No ya en lo econ&oacute;mico, donde los peores augurios pudieron disiparse, sino en lo personal. El virus tambi&eacute;n se dej&oacute; notar en elDiario.es. Dos d&iacute;as despu&eacute;s de empezar el teletrabajo, un compa&ntilde;ero contaba a trav&eacute;s del grupo de Telegram que sospechaba estar contagiado. &ldquo;Que los contactos se vigilen&rdquo;, pidi&oacute;. A las palabras de &aacute;nimo de un equipo volcado en Telegram como &uacute;nica v&iacute;a de contacto colectivo en aquellos primeros d&iacute;as de encierro, se sumaron m&aacute;s casos. En unas horas eran tres. En unos d&iacute;as, una veintena. Mientras Espa&ntilde;a estrenaba el segundo estado de alarma de su etapa democr&aacute;tica, las reuniones diarias de jefes comenzaban con un repaso del parte de bajas para distribuir las tareas de quienes no pod&iacute;an trabajar. A todos nos toc&oacute; hacer de todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la inmensa mayor&iacute;a fueron casos leves, tambi&eacute;n los hubo graves. A finales de marzo, nuestro director adjunto, Sindo Lafuente, sufri&oacute; una neumon&iacute;a por coronavirus que lo tuvo varias semanas fuera de juego. Fue un golpe de realidad. Lo que pasaba fuera tambi&eacute;n suced&iacute;a entre nosotros. En un pa&iacute;s con m&aacute;s 50.000 fallecidos oficiales, a finales de abril mor&iacute;a nuestro columnista Jos&eacute; Mar&iacute;a Calleja. Tambi&eacute;n nos dejaron familiares de compa&ntilde;eros. No hubo despedidas, no hubo abrazos en velatorios ni l&aacute;grimas compartidas. Solo mensajes a trav&eacute;s de Telegram. Y en el equipo de portada, el micr&oacute;fono y los auriculares.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, entre buenas y malas noticias, alegr&iacute;as y tristezas, &uacute;ltimas horas y exclusivas transcurrieron los meses sin contacto f&iacute;sico en la redacci&oacute;n virtual. Contamos una primera ola, una desescalada y varias olas consecutivas igual de graves; vimos c&oacute;mo se anulaban unas elecciones auton&oacute;micas y se volv&iacute;an a convocar; contamos su resultado en una noche electoral sin pizzas compartidas; vivimos una jornada electoral de cuatro d&iacute;as en Estados Unidos; narramos la huida de un rey asediado por esc&aacute;ndalos que nosotros mismos hab&iacute;amos desvelado... Y, por aquello del m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a, cambiamos nuestro sistema tecnol&oacute;gico de publicaci&oacute;n y hemos redise&ntilde;ado el peri&oacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese redise&ntilde;o sirvi&oacute; como excusa para regresar a la redacci&oacute;n por unas horas tres meses despu&eacute;s. En junio de 2020 convocamos a un grupo reducido de jefes de &aacute;rea a una formaci&oacute;n sobre el nuevo sistema de publicaci&oacute;n. Era el mismo sitio, pero no era igual. Testigos de una huida atropellada, sobre las mesas continuaban nuestros papeles, libros y las botellas de cristal reutilizables con las que hab&iacute;amos sustituido meses antes el agua envasada en pl&aacute;stico. En la mesa de Natalia, las fotos de sus hijos. En la de Ra&uacute;l, su foto con Natalia en un trabajo anterior. En la m&iacute;a, la radio. &ldquo;Da pena ver esto as&iacute;&rdquo;, comentaba con Luis, el jefe de producto, despu&eacute;s de la formaci&oacute;n. El apego por ese espacio o por lo que significa para nosotros sigue presente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Volver&iacute;amos? &iquest;De qu&eacute; forma? &iquest;Cambiar&iacute;an nuestras din&aacute;micas de trabajo? En elDiario.es<em>&nbsp;</em>nos enfrentamos colectivamente a esas preguntas en una encuesta para decidir sobre el futuro de la redacci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo nos gustar&iacute;a trabajar a partir de ahora? El resultado fue abrumadoramente favorable a un modelo que conjugue el teletrabajo con la asistencia a la oficina. Y en ello estamos.
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas que habitamos en el Palacio de la Prensa no somos muy originales: las conclusiones son similares a las que hicieron 136 responsables de medios de comunicaci&oacute;n consultados para un&nbsp;<a href="https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/changing-newsrooms-2020-addressing-diversity-and-nurturing-talent-time-unprecedented-change" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del Reuters Institute</a>&nbsp;sobre la transformaci&oacute;n de las redacciones, realizado en 2020. Las redacciones h&iacute;bridas se imponen tras constatar la eficacia del teletrabajo, pero tambi&eacute;n algunas de sus limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de un a&ntilde;o de trabajo en remoto nos confirm&oacute;, como hab&iacute;an demostrado hace ya tiempo revistas o medios independientes, que es posible sacar adelante cada d&iacute;a un diario generalista a distancia sin hacerlo necesariamente peor. Pero tambi&eacute;n comprobamos que el contacto humano es importante.
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                Futuro imperfecto: ¿hacia dónde va el periodismo? es el libro editado por UNSAM Edita que reúne las reflexiones de 15 líderes de medios de hispanoamerica                            </span>
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        Somos trabajadores esenciales, y seguramente en esta pandemia nos hemos hecho, de golpe, m&aacute;s viejos. Como el conjunto de la sociedad, el periodismo no ha sido ajeno al impacto de la pandemia en la salud mental. Mientras cubr&iacute;amos las noticias nosotros tambi&eacute;n trat&aacute;bamos de decodificar el acontecimiento. Como explic&oacute; en un seminario de la Universidad de Oxford la periodista&nbsp;<a href="https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/news/its-time-newsrooms-tackle-taboos-about-mental-health-heres-how" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hannah Storm,</a>&nbsp;la Covid-19 ha exacerbado la precarizaci&oacute;n del trabajo en los medios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de las redacciones impone lo que la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Y78lKxmr5f0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antrop&oacute;loga Paula Sibilia</a>&nbsp;llama &ldquo;la l&oacute;gica del horizonte ilimitado&rdquo;. Sin cierres, con fuentes infinitas y sucesos constantes, la producci&oacute;n informativa se multiplica para intentar cubrir una realidad inabarcable generando estr&eacute;s e impotencia. A todo ello se ha sumado ahora la desaparici&oacute;n de las fronteras entre nuestros hogares y la redacci&oacute;n en medio de un acontecimiento de enorme impacto. Poner l&iacute;mites a la actividad laboral, parcelar el tiempo y el espacio, pero tambi&eacute;n la conexi&oacute;n virtual con nuestros compa&ntilde;eros a trav&eacute;s de Meet han sido los mejores ant&iacute;dotos durante estos meses.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n las redacciones del futuro? &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el futuro de las redacciones? Confirmado que el trabajo a distancia es posible, nos toca pensar en una transformaci&oacute;n del espacio f&iacute;sico que lo haga compatible con esa nueva realidad. Y esa transformaci&oacute;n pasa por un cambio de paradigma, el que transita de la redacci&oacute;n como f&aacute;brica y &uacute;nico &aacute;mbito de trabajo posible a la redacci&oacute;n como lugar de reuni&oacute;n y espacio en el que compartir y debatir ideas para hacerlas mejores.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de la pandemia nos oblig&oacute; a la resiliencia, pero tambi&eacute;n aceler&oacute; cambios inevitables. En palabras de Sre&#263;ko Horvat: es un apocalipsis, pero no en sentido de un final, sino de una revelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto forma parte del libro&nbsp;</em><a href="http://www.unsamedita.unsam.edu.ar/product/futuro-imperfecto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>'Futuro imperfecto: &iquest;hacia d&oacute;nde va el periodismo?' (UNSAM Edita)</em></a><em>. Fue creado en el marco del programa de formaci&oacute;n Beca Cosecha Anfibia, en el que participaron 15 editores y responsables de redacciones en medios de Iberoamerica para reflexionar y debatir sobre la profesi&oacute;n period&iacute;stica en una serie de encuentros con expertos y coordinado por el director de&nbsp;</em><a href="https://www.revistaanfibia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Anfibia</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://cosecharoja.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cosecha Roja</em></a><em>, Cristian Alarc&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AIO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Iñaki Oliden]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pandemias-redacciones-lugar-periodismo_1_8571327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Dec 2021 02:46:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pandemias, redacciones y el lugar del periodismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,eldiario.es,Revista Anfibia,Libros,Pandemia]]></media:keywords>
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