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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Camila Yñiguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/camila-yniguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Camila Yñiguez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ser villero es un secreto que guardamos en el clóset]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/descampado-reclamado-excluidos_129_8622771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b346278-45a7-489b-976f-6c6037612225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser villero es un secreto que guardamos en el clóset"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este ensayo de Camila Yñiguez ganó el primer premio de la Olimpíada de Filosofía de la República Argentina, organizado por la Universidad Nacional de Tucumán, en convenio con el Ministerio de Educación de la Nación. Su autora es egresada del Colegio Nacional de Buenos Aires y vive en la Villa 21-24, en Barracas.</p></div><p class="article-text">
        Somos un problema de 65,84 hect&aacute;reas ocupadas. Somos pobres y somos villeros, villeros y villeras sin&oacute;nimos de humildes, sin&oacute;nimos de chorros, sin&oacute;nimos de ausencia, sin&oacute;nimos de un esfuerzo despersonalizado a tal punto que ha de ser romantizado.
    </p><p class="article-text">
        Somos tratados y tratadas como animales por la pol&iacute;tica y por el Estado, para ellos somos responsables y justos merecedores de todos los males. Tambi&eacute;n somos parte de una identidad en construcci&oacute;n, en construcci&oacute;n por parte de los &ldquo;otros&rdquo;. De esos otros que hablan de libertad e igualdad, pero para unos pocos, y de ese distinto grupo de otros que tiene sobre nosotros un ideal revolucionario que promulga la justicia social y la dignidad habitacional. Ante esta situaci&oacute;n decid&iacute; indagar junto con los villeros, <strong>&iquest;qu&eacute; significa para nosotros vivir en una villa y ser villeros? &iquest;Creemos en la construcci&oacute;n de la identidad villera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para muchas y muchos ser villero es un secreto, uno que tenemos que resguardar a toda costa, porque cuando se nos nombra como villeros en espacios sociales no-villeros somos &ldquo;el pobre que se esfuerza para superar la instancia de la villa&rdquo;, o &ldquo;el vago que vive del Estado, el pobre malo, el chorro que, si te descuidas te roba tu celular&rdquo;. El villero se encuentra posicionado socialmente entre dos diferentes tipos de despersonalizaciones, la primera es la romantizaci&oacute;n de nuestras cotidianidades (desde el nene que sale a trabajar para ayudar en casa, hasta la jefa de familia que tiene cuatro trabajos informales para mantener a sus hijos); y la segunda despersonalizaci&oacute;n es la criminalizaci&oacute;n, particularmente de nuestras juventudes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El villero se encuentra posicionado socialmente entre dos diferentes tipos de despersonalizaciones, la primera es la romantización de nuestras cotidianidades y la segunda es la criminalización, particularmente de nuestras juventudes.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Volviendo a la cuesti&oacute;n inicial, <strong>ser villero es un secreto que guardamos en el closet</strong>, en un closet que se nos impone desde las instituciones como la escuela o el trabajo. Es un secreto porque desde el jard&iacute;n sabemos -o nos hacen saber- que ser villeros est&aacute; mal, pero tambi&eacute;n es un secreto porque en el trabajo no podemos mencionar d&oacute;nde vivimos, debido a que eso les dar&iacute;a una especie de v&iacute;a libre para diferentes tipos de atropellos hacia nuestros derechos laborales. &iquest;Cu&aacute;l es la causa de esos atropellos? La respuesta es que si sos villero todo es v&aacute;lido para esa otredad que nos desprecia, porque si ten&eacute;s un trabajo formal son ellos los que te hacen un favor contrat&aacute;ndote, y te recuerdan constantemente que ten&eacute;s que estar agradecido o agradecida, sin importar que quien vende su fuerza de trabajo sos vos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es en este punto donde comienzan a surgir las distintas posiciones con respecto a la identidad villera. A partir de las ideas y opiniones que escuch&eacute; por parte de mi familia luego de entrevistarlos, sumado a la lectura de los libros:&nbsp;<em>Curas villeros: De Mugica al Padre Pepe. Historias de lucha y esperanza&nbsp;</em>de Silvina Premat, y&nbsp;<em>Cuerpo a cuerpo: hogar de Cristo en las villas de Buenos Aires</em>&nbsp;de Jos&eacute; Mar&iacute;a Di Paola, compilado por V&iacute;ctor Primc; logr&eacute; realizar una clasificaci&oacute;n de dos tipos de posiciones generales con respecto a la identidad villera, y de la primera posici&oacute;n se desdoblan otros subtipos categ&oacute;ricos que mencionar&eacute; pr&oacute;ximamente.
    </p><p class="article-text">
        La primera posici&oacute;n de la que voy a hablar tiene que ver con <strong>aquellos grupos de personas que niegan absolutamente la existencia de una cierta identidad villera.</strong>&nbsp;&iquest;Qu&eacute; quiere decir el hecho de negar una identidad villera siendo villero? Como mencion&eacute; anteriormente, ser villero es un secreto para muchos vecinos y vecinas, por lo que cargamos con un silencio muy presente en nuestras vidas. Ese silencio es consecuencia directa de la estigmatizaci&oacute;n que implica ser un sujeto pol&iacute;tico que habita las villas. Es por ello que <strong>al hablar de identidad villera o de cultura villera, este grupo de personas tienen como referencia inicial la idea creada por los medios hegem&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n, en donde el villero es el ladr&oacute;n, el malviviente, el ignorante, el que no paga impuestos, el vago que no estudia ni trabaja.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al conformarse esta idea como una realidad f&aacute;ctica producto de los discursos que se barajan desde esa otredad, nuestra realidad es desplazada por este imaginario social no-villero (&ldquo;no-villero&rdquo; en este caso es una clasificaci&oacute;n propia de este ensayo que refiere a cualquier idea, imagen u opini&oacute;n producida e instaurada desde el desconocimiento de la otredad sobre las villas). A causa de este imaginario social no-villero nuestras realidades entran en tensi&oacute;n con lo que implicar&iacute;a ser o no ser villero.
    </p><p class="article-text">
        De este primer grupo se desprenden dos subtipos de negaci&oacute;n. El primer subtipo de negaci&oacute;n tiene que ver con la persona villera que se autodenomina no villera, tanto dentro de la villa como en los espacios sociales externos a la villa. Esto ocurre en un marco en el cual lo villero tiene una relaci&oacute;n negativa con respecto a la sociedad, y sucede que los villeros no encontramos ning&uacute;n tipo de representaci&oacute;n en la idea general estigmatizante. De ah&iacute; surge el villero que no se nombra a s&iacute; mismo, pero tambi&eacute;n es posible que de ah&iacute; surja el villero que adem&aacute;s de no nombrarse, nombre lo villero como un insulto.
    </p><p class="article-text">
        El segundo subtipo de negaci&oacute;n identitaria tiene el mismo origen al tratarse de <strong>villeros que no se nombran a s&iacute; mismos a causa de la estigmatizaci&oacute;n,</strong> y se diferencia del subtipo anterior porque no toman ning&uacute;n tipo espec&iacute;fico de posicionamiento a nivel social ya que hacerlo implicar&iacute;a un castigo, dicho castigo se manifiesta en forma de despersonalizaci&oacute;n del sujeto, mencionada al principio del ensayo, y es de dicha despersonalizaci&oacute;n de la cual huimos con nuestro silencio u omisi&oacute;n identitaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los condicionamientos sociales y estructurales que llevan a nuestro silencio tienen como base la determinaci&oacute;n de una verg&uuml;enza, el villero se averg&uuml;enza de sus carencias materiales, de ser pobre, de ser migrante, de no tener las mismas oportunidades. Adem&aacute;s, con el discurso meritocr&aacute;tico que se maneja en los medios de comunicaci&oacute;n y que se establece en la sociedad como un hecho, las personas villeras somos responsabilizadas de ser todo lo que representa el mal y el fracaso para la sociedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los condicionamientos sociales y estructurales que llevan a nuestro silencio tienen como base la determinación de una vergüenza, el villero se avergüenza de sus carencias materiales, de ser pobre, de ser migrante, de no tener las mismas oportunidades. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es decir que, con la verg&uuml;enza se produce el silencio y el silencio nos imposibilita la acci&oacute;n, ergo, el Estado se desentiende de sus responsabilidades. Es por ello que yo sostengo que con el an&aacute;lisis de la verg&uuml;enza debe nacer la identidad villera, y as&iacute; poder hablar de una integraci&oacute;n urbana de las villas como un objetivo y no como un sue&ntilde;o ut&oacute;pico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reafirmaci&oacute;n de la identidad villera es la segunda posici&oacute;n presente, principalmente entre las juventudes villeras</strong>, la cual voy a desarrollar y explicar a continuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, cuando nuestras oportunidades se igualan un poco, cuando nuestras infancias son libres de jugar y de divertirse, cuando nuestras familias son el pilar fundamental de nuestro crecimiento, cuando la violencia policial no nos toca en el d&iacute;a, cuando el narcotr&aacute;fico no conquista nuestras vivencias, cuando tenemos derechos b&aacute;sicos que sentimos como privilegios, cuando un poco de todo lo malo ya pas&oacute;, podemos sentarnos a hablar de una construcci&oacute;n identitaria.
    </p><p class="article-text">
        La identidad villera es en parte una formalidad para abrazar la historia villera, nuestras historias son historias de pobreza, son historias transgeneracionales que trascienden cualquier tipo de identidad, son el pilar de uni&oacute;n e identificaci&oacute;n de las comunidades villeras. La identidad villera es una identidad migrante, una identidad racializada, una identidad marr&oacute;n, una identidad negra, una identidad obrera, una &ldquo;identidad multifac&eacute;tica&rdquo; tomando las palabras presentes en &ldquo;Reflexiones sobre la urbanizaci&oacute;n y el respeto por la cultura villera&rdquo; del Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        Yo considero que la reafirmaci&oacute;n de la identidad villera toma diferentes formas de expresi&oacute;n, como por ejemplo <strong>las murgas</strong> <strong>que alegran las festividades religiosas, las ollas populares, las organizaciones sociales y sus merenderos, la solidaridad para con nuestros vecinos,</strong> etc. El com&uacute;n denominador de todas estas expresiones posibles es el servicio a la comunidad, el compromiso humano y la lucha por un futuro m&aacute;s digno.
    </p><p class="article-text">
        Esta segunda posici&oacute;n se conforma con los y las villeras que nos reconciliamos con nuestras historias, que de nuestra verg&uuml;enza nace una propuesta, que ya no queremos escuchar a &ldquo;los otros&rdquo; hablando de nuestra identidad desde la estigmatizaci&oacute;n. La segunda posici&oacute;n es amplia, pero <strong>a fin de cuentas somos los villeros quienes escribimos nuestras historias, desde las ollas o desde el papel.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta segunda posición se conforma con los y las villeras que nos reconciliamos con nuestras historias, que de nuestra vergüenza nace una propuesta, que ya no queremos escuchar a “los otros” hablando de nuestra identidad desde la estigmatización. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, los villeros somos sujetos pol&iacute;ticos con historias diversas pero cercanas, somos portadores de diferentes identidades, las podemos negar pero yo sostengo que hay que nombrarlas, primero, para nosotros como comunidad, y segundo, para reclamar por mejores condiciones habitacionales, por educaci&oacute;n de calidad para construir en conjunto la integraci&oacute;n urbana, lo debemos hacer en s&iacute; para reclamar por oportunidades reales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y antes de terminar me gustar&iacute;a recordar que las villas son historias y con cuatro p&aacute;ginas no me basta, pero igualmente en el recorrido de este ensayo pude invitarlos a reflexionar sobre qu&eacute; pensamos los villeros, y sobre c&oacute;mo vivimos en una sociedad desigual. Pero principalmente pude escribir sobre los villeros, siendo villera.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CY</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camila Yñiguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jan 2022 13:06:02 +0000]]></pubDate>
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