<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariano Fusero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/mariano-fusero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariano Fusero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1038137/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cocaína adulterada: secuelas de un mercado dejado en la ilegalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cocaina-adulterada-secuelas-mercado-dejado-ilegalidad_129_8714886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c80d7b70-130a-40ed-aa04-8a8e0d23013d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cocaína adulterada: secuelas de un mercado dejado en la ilegalidad"></p><p class="article-text">
        Desde principios del Siglo XX, la&nbsp;<strong>prohibici&oacute;n de la coca&iacute;na</strong>&nbsp;-que ten&iacute;a uso legales y se vend&iacute;a en farmacias- trajo consigo el desconocimiento de los efectos reales que la sustancia puede causar en las personas que consumen (entre ellos, afectaciones graves a la salud o la muerte). Esto se debe a las sucesivas&nbsp;<strong>adulteraciones que padece la sustancia en una cadena de valor regulada por el mercado ilegal</strong>&nbsp;-que prioriza las ganancias por sobre la salud de sus clientes-, lo que expone a las personas a da&ntilde;os potenciales que pueden generar los productos utilizados para estirarla. El desconocimiento de la composici&oacute;n es producto de la prohibici&oacute;n, que expone a las personas a situaciones de inseguridad que pueden tener consecuencias f&iacute;sicas graves o fatales (como la que sucedi&oacute; en esta ocasi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Antonio Escohotado nos ense&ntilde;&oacute; que, a principios del siglo pasado, en contextos de venta y consumo legal de coca&iacute;na, hab&iacute;a cuasi nulos &iacute;ndices de mortalidad por consumo de la sustancia en su estado puro; las personas que la consum&iacute;an sol&iacute;an conocer y preveer sus efectos, y pod&iacute;an graduar las dosis de forma responsable, adulta y racional. U<strong>na vez que la prohibici&oacute;n gan&oacute; terreno, las adulteraciones de la calidad de la sustancia</strong>&nbsp;-con productos no aptos para el consumo humano y direccionados &uacute;nicamente a incrementar el volumen-<strong>&nbsp;significaron muertes y graves afectaciones en las personas que consumen</strong>. En su Historia General de las Drogas, Escohotado da como ejemplo la adulteraci&oacute;n de la coca con yeso; esto produc&iacute;a que las personas que aspiraban padecieran un taponamiento inmediato de las arterias y una muerte s&uacute;bita. De esta manera, las personas no mor&iacute;an por la coca&iacute;na, sino por el yeso de venta libre en cualquier pinturer&iacute;a y por la ausencia de un Estado que decidi&oacute; apartarse de la regulaci&oacute;n responsable de esta y otras sustancias (dejando el mercado a las redes ilegales de abastecimiento).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/07c8ae3d-d8f3-4ff5-99f0-d9611b42002b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mensaje a partir de la cocaína adulterada en AMBA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mensaje a partir de la cocaína adulterada en AMBA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El Estado Argentino incumple la regulaci&oacute;n de la Ley Nacional de Salud Mental y la Ley de Abordaje de Consumos Problem&aacute;ticos</strong>, las cuales demandan establecer abordajes de reducci&oacute;n de da&ntilde;os; mediante estas herramientas podr&iacute;an evitarse algunas de las muertes causadas por la adulteraci&oacute;n de drogas. En Espa&ntilde;a, hace por lo menos 25 a&ntilde;os que la sociedad civil junto a diversas instituciones p&uacute;blicas desarrolla programas de testeo de las sustancias, con el fin de informar a las personas que consumen -y a la poblaci&oacute;n en general- la&nbsp;<strong>calidad de las drogas que circulan y los riesgos de su consumo</strong>. Experiencias semejantes podemos localizar en nuestra regi&oacute;n; hace a&ntilde;os existen experiencias en M&eacute;xico, Colombia y Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s se encuentra muy atrasado en la materia y sus instituciones p&uacute;blicas sostienen un discurso perimido, anacr&oacute;nico y poco realista, respecto de la abstenci&oacute;n en los consumos; mediante campa&ntilde;as in&uacute;tiles se&ntilde;alan que la soluci&oacute;n b&aacute;sicamente es &ldquo;no consumir&rdquo;, cuando en la pr&aacute;ctica la poblaci&oacute;n consume cada vez m&aacute;s y el mercado de sustancias est&aacute; cada vez m&aacute;s diversificado. Estos discursos morales no han tenido ning&uacute;n impacto ni muestran resultados positivos, pero<strong>&nbsp;la prohibici&oacute;n sigue siendo redituable en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, proselitistas y burocr&aacute;ticos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pareciera que s&oacute;lo nos alertamos cuando j&oacute;venes mueren en una fiesta electr&oacute;nica por el consumo de pastillas de calidad adulterada o cuando suceden hechos como el de hoy.&nbsp;<strong>Lo que deber&iacute;a establecerse es una pol&iacute;tica de Estado clara, basada en la reducci&oacute;n de da&ntilde;os -que alerte a las personas de los efectos reales que causan las sustancias y los adulterantes con las que suelen cortarse</strong>&ndash; realista, basada en evidencia y alejada de cualquier sensacionalismo paternalista o supersticioso. Ello se podr&iacute;a hacer mediante el Sistema de Alerta Temprana (SAT) de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos -organismo del cual nuestro pa&iacute;s es parte desde 2016-, mecanismo que se encuentra en claro desuso para dicho fin. Deber&iacute;a hacerse as&iacute; un&nbsp;<strong>monitoreo constante de las sustancias que circulan por el mercado y sus adulterantes</strong>, a fin de informar a la poblaci&oacute;n sobre sus calidades y efectos posibles. No es ning&uacute;n invento, sino que es&nbsp;<strong>una pr&aacute;ctica que se lleva adelante en otros pa&iacute;ses desde hace d&eacute;cadas</strong>&nbsp;y que se encuentra dentro de los abordajes de reducci&oacute;n de da&ntilde;os recomendados por diversos organismos internacionales -como la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)- y exigidos por nuestras leyes nacionales hace por lo menos una d&eacute;cada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que debería establecerse es una política de Estado clara, basada en la reducción de daños -que alerte a las personas de los efectos reales que causan las sustancias y los adulterantes con las que suelen cortarse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la<strong>&nbsp;criminalizaci&oacute;n y la estigmaci&oacute;n&nbsp;</strong>significan un grave obst&aacute;culo para las personas que consumen porque no acceden a informaci&oacute;n ver&iacute;dica sobre los efectos reales de las sustancias y sus adulterantes (sean inertes o activos) y porque no tienen la posibilidad de buscar de asistencia -en caso de requerirlo- por el abordaje punitivo y los prejuicios que existen. El contacto de las personas que consumen con el Estado, en un contexto de criminalizaci&oacute;n como el de nuestro pa&iacute;s, suele resumirse en la relaci&oacute;n de vulnerabilidad que tienen con las fuerzas de seguridad y el sistema punitivo. La necesidad de un abordaje respetuoso de los derechos humanos, con una mirada basada en principios de salud p&uacute;blica y no represi&oacute;n, requiere el cumplimiento de las leyes existentes y la transformaci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico -que incluye la derogaci&oacute;n de la vetusta ley 23737- para&nbsp;<strong>respetar los derechos de las personas que deciden usar sustancias</strong>. Esta es una de las deudas m&aacute;s grandes de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en </em><a href="http://resetdrogas.com.ar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Reset. </em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Fusero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cocaina-adulterada-secuelas-mercado-dejado-ilegalidad_129_8714886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Feb 2022 14:03:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c80d7b70-130a-40ed-aa04-8a8e0d23013d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="94120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c80d7b70-130a-40ed-aa04-8a8e0d23013d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="94120" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cocaína adulterada: secuelas de un mercado dejado en la ilegalidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c80d7b70-130a-40ed-aa04-8a8e0d23013d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cocaína adulterada,Control de daños,drogas,Políticas públicas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
