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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Patricio Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/patricio-fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Patricio Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gabriel Boric, un presidente querible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/boric-presidente-querible_129_8828399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca0e49fb-0695-4a46-a0ee-9971477bef9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriel Boric, un presidente querible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gabriel Boric no es un líder providencial, no se cree un faro en medio de la noche. Encarna, eso sí, con la humildad e inteligencia requerida, el espíritu de los tiempos</p></div><p class="article-text">
        <strong>Gabriel Boric </strong>tiene 36 a&ntilde;os y desciende de croatas que migraron a Magallanes a fines del siglo XIX movidos por la fiebre del oro. Se instalaron en la redonda y acantilada isla de Lennox, donde antes de su llegada junto a otros ochocientos aventureros solo recalaban canoas yaganas. El nuevo presidente de Chile tiene tatuado en su hombro derecho el mapa de la regi&oacute;n. &ldquo;En este punto &ndash;me dijo d&iacute;as atr&aacute;s, se&ntilde;alando una peque&ntilde;a mancha de tinta en el brazo&ndash; vivi&oacute; mi bisabuelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Boric forma parte de una generaci&oacute;n nacida al final de la dictadura pinochetista. Sus miembros aprendieron a hablar durante la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica y sacaron la voz para criticarla, primero siendo escolares, durante el <em>Ping&uuml;inazo</em> (2006), y luego como universitarios, liderando el Movimiento Estudiantil de 2011. 
    </p><p class="article-text">
        Son hijos del per&iacute;odo concertacionista, del fin de la Guerra Fr&iacute;a, del neoliberalismo, el crecimiento econ&oacute;mico, Internet, sus redes sociales, la irrupci&oacute;n de la identidades, el calentamiento global y el desvanecimiento de las utop&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que una ideolog&iacute;a, son diversas causas las que los re&uacute;nen. Quiz&aacute;s la que termin&oacute; asent&aacute;ndose con m&aacute;s fuerza sea el feminismo. Tambi&eacute;n los enfoques de g&eacute;nero, la ecolog&iacute;a, el reconocimiento de las diversidades culturales y los derechos sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que una ideología, son diversas causas las que los reúnen. Quizás la que terminó asentándose con más fuerza sea el feminismo. También los enfoques de género, la ecología, el reconocimiento de las diversidades culturales y los derechos sociales.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s que un individuo, quienes llegan al poder son ellos. Si quien los representa es Gabriel Boric, se debe, en primer lugar, a que apenas un a&ntilde;o mayor que quienes le siguen &ndash;Giorgio Jackson, por ejemplo&ndash;, era el &uacute;nico con la edad suficiente para postular a la presidencia. El resto es fruto de sus aciertos. Con Jackson, de hecho, conforman una dupla, hasta aqu&iacute;, inseparable y complementaria. Jackson es el ingeniero y Boric el humanista. Las otras dos patas de la mesa en que el presidente electo decidi&oacute; apoyar su gobierno, las busc&oacute; m&aacute;s all&aacute; de su mundo de pertenencia: Izkia Siches, la mujer fuerte del gabinete, con liderazgo propio, y el socialista Mario Marcel, la figura paterna y confiable, a cargo de la billetera fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Boric no pretende reventarse 24/7, como promet&iacute;a Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era con jactancia. Ha dicho que debemos cuidarnos, f&iacute;sica y ps&iacute;quicamente, y que sus colaboradores tambi&eacute;n tienen vidas y familias. Tampoco aspira a manejar cada uno de los temas hasta en sus m&aacute;s m&iacute;nimos detalles. Prefiere el trabajo en equipo, donde las responsabilidades se hallen bien distribuidas. Sabe que no sabe de todo y, lejos de ocultarlo, lo confiesa abiertamente. Por eso pregunta. Una vez electo, procur&oacute; reunirse con todos los ex presidentes vivos &ndash;Frei, Lagos y Bachelet&ndash;, para escucharlos y aprender de sus an&eacute;cdotas. Lo he visto conversar con ni&ntilde;os y adolescentes, entreg&aacute;ndoles la misma atenci&oacute;n e inter&eacute;s que a los sabios de la tribu. Es el m&aacute;s curioso de los suyos, el menos dogm&aacute;tico. <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;A mis convicciones &ndash;suele decir&ndash; las acompa&ntilde;a la duda como una sombra&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Un periodista extranjero le pregunt&oacute;, d&iacute;as atr&aacute;s, a qu&eacute; gobernantes admiraba, y respondi&oacute;: los he ido variando, pero sin renegar de ninguno. &ldquo;Quer&iacute;a decir que sus juicios maduraban sin los fanatismos del converso&rdquo;, concluy&oacute; el corresponsal. &ldquo;Se nota un tipo muy abierto y honesto&rdquo;, me dijo a continuaci&oacute;n, &ldquo;una gran esperanza para la izquierda gastada de Am&eacute;rica Latina&rdquo;. <strong>Nicol&aacute;s Maduro lo acus&oacute; de pertenecer a &ldquo;una izquierda cobarde&rdquo; y &eacute;l, en lugar de invitar a Daniel Ortega u otro representante del gobierno nicarag&uuml;ense al cambio de mando, convid&oacute; a la poetisa Gioconda Belli </strong>y al escritor Sergio Ram&iacute;rez (no pudo asistir), ambos hoy en el exilio por oponerse a un ex camarada sandinista que devino dictador. 
    </p><p class="article-text">
        Si se halla entre amigos, a un cierto punto, Gabriel Boric recita poes&iacute;as. De Auden, de Benedetti, de Enrique Lihn. Las lee desde su celular con una sonrisa fascinada, descubriendo revelaciones que procura remarcar en el aire con el dedo, movi&eacute;ndolo como si fuera una batuta. Colecciona ediciones raras, ojal&aacute; primeras, de autores nacionales. Durante sus vacaciones en Juan Fern&aacute;ndez ley&oacute; Robinson Crusoe, Tierras de Sangre (pasa por Ucrania) y una biograf&iacute;a de Carlos Ib&aacute;&ntilde;ez del Campo. Es m&aacute;s literario que literato. Sin ser erudito, habita la cultura. Parece entender que solo en las malas novelas los personajes permanecen est&aacute;ticos e impermeables al acontecer. En las buenas, en cambio, son complejos, contradictorios, y no necesariamente id&eacute;nticos de comienzo a fin. 
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos que corren requieren flexibilidad. Nos toc&oacute; un mundo en plena transformaci&oacute;n. La velocidad para reaccionar ante lo nuevo ha cobrado una relevancia inaudita. Nunca antes los viejos hab&iacute;an necesitado tanto de los j&oacute;venes. Se los requiere a cada rato para solucionar problemas tecnol&oacute;gicos. Para manipular el tel&eacute;fono, el computador, la televisi&oacute;n inteligente&hellip; Y es perfectamente pensable algo parecido en la pol&iacute;tica. Las corbatas repentinamente se volvieron la r&eacute;mora de un tiempo en que la rigidez y la formalidad eran constitutivas de la autoridad. Cuando hay que moverse muy deprisa, asfixian. Ning&uacute;n corredor las usar&iacute;a. Bill Gates se la sac&oacute; hace rato. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos, compatriotas, (&hellip;) que cometeremos errores y que esos errores los deberemos enmendar con humildad, escuchando siempre a quienes piensan distinto y apoy&aacute;ndonos en el pueblo de Chile&rdquo;, dijo en su primer discurso desde el balc&oacute;n de La Moneda. &ldquo;&iexcl;Boric, amigo, el pueblo est&aacute; contigo!&rdquo;, respondi&oacute; la multitud. Pero ya sabemos que los amores y preferencias populares, hoy por hoy, mutan de modos sorprendentes. Los resultados de las m&uacute;ltiples votaciones tenidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os lo ratifican. Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era gan&oacute; la segunda vuelta con un 54,58% y, al terminar su mandato cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, seg&uacute;n la encuesta Mori, lo apoya apenas un 15%. Durante el estallido social lleg&oacute; a un 6%. A favor de una nueva constituci&oacute;n vot&oacute; el 80%. En mayo de 2021 la derecha obtuvo menos de 1/3 de los esca&ntilde;os constituyentes, pero siete meses despu&eacute;s, m&aacute;s de la mitad del Senado. Jos&eacute; Antonio Kast gan&oacute; la primera vuelta presidencial y Boric arras&oacute; en la segunda. Los deseos de transformaciones profundas se entrelazan con los miedos y ansias de calma. Llevamos casi treinta meses agitad&iacute;simos, con estallidos sociales, pestes, enfrentamientos en el sur, conflictos migratorios en el norte, cr&iacute;menes de violencia desconocida, elecciones apasionadas, discusiones constituyentes&hellip; Si la mayor aspiraci&oacute;n conservadora es el orden, Pi&ntilde;era estuvo lejos de conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s se trate, sin embargo, de un gran movimiento en las placas tect&oacute;nicas de nuestra civilizaci&oacute;n. La crisis puede verse en gran parte del mundo. Hay quienes ya huelen la Tercera Guerra Mundial. Vuelve a levantarse una Cortina de Hierro entre Oriente y Occidente y una nueva carrera armamentista que esta vez, de seguro, incluir&aacute; bombas que no estallan a la vista, posibles ataques inform&aacute;ticos, <em>fake news</em>, en fin, macabrer&iacute;as que ser&aacute;n realidad antes que ciencia ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Boric tiene<strong> el reto de conducir ese gran proceso de cambio a nivel local</strong>. Chile, una vez m&aacute;s, est&aacute; a la vanguardia. Polit&oacute;logos, periodistas y ciudadanos atentos de distintos lugares, especialmente latinoamericanos, nos miran con mucha atenci&oacute;n. Hemos decidido acordar democr&aacute;ticamente c&oacute;mo recorreremos en conjunto lo que viene. Ese mundo nuevo que asoma y acontece, requiere ajustar sus normas y pactos comunitarios. Boric tendr&aacute; la responsabilidad de encabezar el salto y llevarlo adelante en paz, con el barco bien estibado, sorteando la incertidumbre con el m&aacute;ximo de tranquilidad. Por eso el resultado de la constituyente y su gobierno est&aacute;n indisolublemente ligados. &ldquo;Viviremos tiempos desafiantes y tremendamente complejos&rdquo;, reconoci&oacute; en su discurso inaugural. &ldquo;Salir adelante juntos y juntas, eso es lo que debemos construir&hellip;&rdquo;, e &ldquo;iremos lento, porque vamos lejos&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo presidente de Chile no esconde sus emociones. Tampoco las flaquezas. Ha sabido exponer con sobriedad y cercan&iacute;a sus problemas de salud mental. No pretende distanciarse de las fragilidades que todos compartimos ni mostrarse superior al resto en ning&uacute;n sentido. Quiz&aacute;s all&iacute; radique el que muchos busquen abrazarlo. Trasunta honestidad, humanidad, proximidad. No creo que junte las manos o se lleve una de ellas al coraz&oacute;n cuando agradece como un puro gesto ret&oacute;rico. Es, a todas luces, un tipo sensible. El viernes 11, mientras todo un pa&iacute;s lo saludaba colmado de esperanzas, por momentos parec&iacute;a que algunas l&aacute;grimas se le pod&iacute;an escapar.
    </p><p class="article-text">
        Ha insistido en que necesitar&aacute; de mucha ayuda. A prop&oacute;sito de la Convenci&oacute;n Constituyente, pidi&oacute; &ldquo;una constituci&oacute;n que nos una&hellip;&rdquo;. Para eso necesitamos &ldquo;que nos escuchemos de buena fe&rdquo;, y agreg&oacute;, habl&aacute;ndole a los propios,&nbsp;&ldquo;nos lo digo a nosotros mismos. En Chile no sobra nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un presidente querible. Ahora se las ver&aacute; con las infinitas complejidades de una administraci&oacute;n repleta de flancos abiertos. Sus ansias de cambio y mejoras estructurales deber&aacute;n bat&iacute;rselas con las dificultades cotidianas de un pa&iacute;s convulso. Se le ve &iacute;ntimamente conectado con los nuevos horizontes. He escuchado a varios que no votaron por &eacute;l, reconocer que este viernes, durante el cambio de mando, se emocionaron. Un modo, una est&eacute;tica, una era parec&iacute;a quedar atr&aacute;s, y la de sus hijos o nietos asum&iacute;a el mando. Gabriel Boric no es un l&iacute;der providencial, no se cree un faro en medio de la noche. Encarna, eso s&iacute;, con la humildad e inteligencia requerida, el esp&iacute;ritu de los tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/boric-presidente-querible_129_8828399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Mar 2022 11:15:30 +0000]]></pubDate>
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