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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Boczkowski]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/pablo-boczkowski/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Boczkowski]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El periodista que lo supo todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/periodista-supo_129_10049111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e9d89a1-4505-42cd-9d32-71fc97927d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El periodista que lo supo todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor conjuga experiencias personales con enseñanzas adquiridas de Jean-François Fogel, cuya muerte a los 76 años en París, a causa de un accidente cerebro vascular, sacude las redacciones digitales de todo el mundo. </p></div><p class="article-text">
        El mensaje de WhatsApp de <strong>Ingrid Bejerman</strong> avis&aacute;ndome del fallecimiento de <strong>Jean-Fran&ccedil;ois Fogel </strong>me encontr&oacute; en un taxi en Buenos Aires, saliendo de una entrevista de investigaci&oacute;n para un nuevo proyecto que nunca se beneficiar&aacute; de sus comentarios siempre sagaces y eruditos. Qued&eacute; helado y triste. Se hab&iacute;a ido el periodista que lo supo todo.
    </p><p class="article-text">
        Lo conoc&iacute; a trav&eacute;s de <strong>Guillermo Culell</strong>, cuando me invit&oacute; a compartir con Jean-Fran&ccedil;ois un panel en ocasi&oacute;n del d&eacute;cimo aniversario de <em>Clar&iacute;n Digital</em> en 2006. All&iacute; me enter&eacute; que Jean-Fran&ccedil;ois hab&iacute;a le&iacute;do mi primer libro, <em>Digitalizar las Noticias</em>, as&iacute; como yo lo hab&iacute;a hecho con <em>Una Prensa Sin Gutenberg</em>, un texto fundacional que escribi&oacute; con <strong>Bruno Pati&ntilde;o</strong>. Las lecturas mutuas ayudaron a que nuestra primera conversaci&oacute;n aconteciera como si nos hubi&eacute;ramos conocido desde hace mucho tiempo. Lector voraz y conversador curioso, Jean-Fran&ccedil;ois era un interlocutor &uacute;nico: te hac&iacute;a sentir escuchado, se interesaba por todo y sobre todo ten&iacute;a una reflexi&oacute;n brillante.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; en m&aacute;s intercambiamos correos electr&oacute;nicos y tratamos de vernos cuando yo visitaba Par&iacute;s. Recuerdo dos conversaciones que tuvieron gran impacto en mi forma de pensar el mundo de los medios, la pol&iacute;tica y la cultura digital.
    </p><p class="article-text">
        La primera fue en 2007, cuando fui a Par&iacute;s para la fiesta sorpresa de cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 50 de mi hermano, quien vive all&iacute;. Jean-Fran&ccedil;ois me invit&oacute; a conocer las oficinas de <em>Le Monde</em> en internet. Luego me llev&oacute; a almorzar a un peque&ntilde;o bistr&oacute; a orillas del Canal Saint-Martin y elabor&oacute; una tesis sobre el fin de las noticias. &ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a vendr&aacute; el cierre de la tienda,&rdquo; dijo acompa&ntilde;ando sus palabras con un adem&aacute;n mezcla de temor y resignaci&oacute;n. El periodismo no debe dar su existencia por sentado porque la misma est&aacute; en riesgo en la sociedad contempor&aacute;nea. Este presagio y sus consecuencias han sido claves respecto de buena parte de lo que he escrito desde aquel entonces.
    </p><p class="article-text">
        La segunda fue en mayo del a&ntilde;o pasado, en lo que ser&iacute;a nuestra &uacute;ltima charla. Nos citamos frente al Louvre y como el clima era muy agradable en lugar de ir a un caf&eacute;, como era nuestra costumbre, nos fuimos a caminar en direcci&oacute;n hacia el Jard&iacute;n de las Tulleries. Luego de ense&ntilde;arme una de sus librer&iacute;as favoritas, llegamos a las Tulleries y nos sentamos en unas sillas vac&iacute;as. All&iacute;, con la mirada entre pensativa y perdida, me dijo que lo que m&aacute;s hab&iacute;a valorado acerca de <em>El Manifiesto del Periodismo</em> (mi libro m&aacute;s reciente en ese momento, escrito en co-autor&iacute;a con <strong>Barbie Zelizer</strong> y <strong>Chris Anderson</strong>) fue la centralidad de las rutinas period&iacute;sticas en las salas de redacci&oacute;n. Luego se pregunt&oacute; que podr&iacute;a pasar con esas rutinas, y el periodismo mismo, frente al cada vez mayor evisceraci&oacute;n de las redacciones.
    </p><p class="article-text">
        Quienes nos dedicamos a escribir tenemos siempre un pu&ntilde;ado de personas que constituyen nuestro p&uacute;blico imaginado. Si bien queremos que nuestro trabajo sea le&iacute;do por un p&uacute;blico real mucho m&aacute;s amplio, en el fondo lo que m&aacute;s nos importa es ese peque&ntilde;o p&uacute;blico imaginado. Hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os que en mi caso Jean-Fran&ccedil;ois formaba parte del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando fue publicado <em>Abundancia: Sobre la Experiencia de Vivir en un Mundo Pleno de Informaci&oacute;n</em> en 2021, le envi&eacute; un ejemplar a Jean-Fran&ccedil;ois. Al cabo de unos meses recib&iacute; un correo electr&oacute;nico con sus reflexiones acerca del texto. Me permito incluir uno de sus p&aacute;rrafos, por lo agudo de su contenido:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro, por el mero dibujo de la investigaci&oacute;n es antes de todo un golpe para el periodismo. No hay un soporte, un medio, una plataforma que sea dedicada a las noticias. El periodismo se equivoca cada vez que busca defenderse como una oferta de contenido establecida en un rinc&oacute;n apartado. No es as&iacute;. Con la desaparici&oacute;n del diario impreso, se abre una enorme incertidumbre. Claro que habr&aacute; cambios pues el periodismo vive hoy en un mundo donde crece la oferta de ficci&oacute;n. Al leerte, se tiene la sensaci&oacute;n de que solo queda el ritual como punto de apoyo para el periodismo. Si se pierde va a empeorar la situaci&oacute;n. Tengo las notas de tu charla en Sciences Po [en junio de 2019] sobre &rdquo;la devaluaci&oacute;n de las noticias&ldquo;. &rdquo;Las noticias est&aacute;n en todos lados, pero su valor ha decrecido &ldquo;. Y esto interviene en un mundo&nbsp;donde las democracias pierden terreno frente a las autocracias. Es decir: la idea que la informaci&oacute;n de calidad sea un aporte necesario a la vida p&uacute;blica pierde tambi&eacute;n terreno. En este sentido, es importante tu manera de recordar que la idea de la sobrecarga de informaciones existi&oacute; en el pasado, en &eacute;pocas que ignoraban hasta la idea de la democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodismo contempor&aacute;neo ha perdido a uno de sus grandes pensadores. Yo me he quedado sin uno de mis lectores imaginados.
    </p><p class="article-text">
        <em>PB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Boczkowski]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/periodista-supo_129_10049111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 13:53:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crianza en el entorno digital: ¿qué hiciste hoy en Internet?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/crianza-entorno-digital-hiciste-hoy-internet_1_9130804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/962bd16d-a46c-40b2-a34a-d3729fa90a00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crianza en el entorno digital: ¿qué hiciste hoy en Internet?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la realidad de que uno de cada tres usuarios digitales en el mundo son menores de 18 años, cómo se plantea la relación con las pantallas es una pregunta en la mayoría de las familias. De la mediación restrictiva a la ampliada. Cómo prevenir los peligro. El adelanto del libro El entorno digital de Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein de Siglo XXI Editores.</p></div><p class="article-text">
        Uno de cada tres usuarios de internet en el mundo es menor de 18 a&ntilde;os, seg&uacute;n el informe de Unicef de 2017 <em>Los ni&ntilde;os en un mundo digital</em>. Por lo tanto, no es sorprendente que, seg&uacute;n una encuesta del Pew Research Center realizada un a&ntilde;o despu&eacute;s, en una econom&iacute;a avanzada como la de los Estados Unidos, el 95% de los adolescentes de entre 13 y 17 a&ntilde;os tiene acceso a un smartphone, y el 88% a una computadora. Adem&aacute;s, entre los adolescentes que acceden a internet, nueve de cada diez se conectan &ldquo;casi constantemente&rdquo; o &ldquo;varias veces al d&iacute;a&rdquo;.
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                La tapa del libro El entorno digital de Boczkowski Mitchelstein.                            </span>
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        Estas estad&iacute;sticas reflejan lo que percibimos en la vida cotidiana, en contextos tan variados como el transporte p&uacute;blico, restaurantes y salas de espera de pediatras. Vemos a ni&ntilde;os y adolescentes fijados en sus pantallas, a veces absortos hasta el punto de aislarse del resto del mundo, sin mencionar los encuentros en los que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as est&aacute;n sentados uno al lado del otro, pero su atenci&oacute;n y disposici&oacute;n corporal est&aacute;n totalmente centradas en sus smartphones. Los padres y las madres a veces se quejan. Pero en otras ocasiones respiran aliviados, ya que esto les permite seguir con otras tareas, como trabajar, manejar y cenar, por no hablar de consultar redes sociales, mensajes y sitios de noticias en sus propios dispositivos.
    </p><p class="article-text">
        Las pantallas personales &ndash;en particular, los smartphones&ndash; se han convertido tanto en el s&iacute;mbolo del entorno digital como en una ventana a &eacute;l. De todos los grupos de edad y etapas de la vida, los ni&ntilde;os y los adolescentes son los que m&aacute;s las han adoptado, tanto en lo que respecta al nivel de acceso a las tecnolog&iacute;as como a la intensidad y diversidad de usos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; oportunidades y retos ha creado este fen&oacute;meno para la crianza de los hijos?
    </p><p class="article-text">
        Ellen Wartella, profesora y directora del Centro de Medios de Comunicaci&oacute;n y Desarrollo Humano de la Universidad Northwestern, explica que &ldquo;la Academia Americana de Pediatr&iacute;a [AAP] sol&iacute;a decir que ning&uacute;n ni&ntilde;o menor de 2 a&ntilde;os deber&iacute;a usar medios con pantallas &ndash;televisi&oacute;n, cine, computadoras o iPads&ndash;, pero la llegada de programas como Skype, que permite a los ni&ntilde;os ver y hablar con sus padres, abuelos, o ambos, u otras personas que no est&eacute;n f&iacute;sicamente presentes, ha hecho que la AAP reconsidere esa recomendaci&oacute;n. Ahora dice que padres y madres deben estar atentos y asegurarse de que los ni&ntilde;os menores de 2 a&ntilde;os, si utilizan medios con pantallas &ndash;y yo incluir&iacute;a aqu&iacute; iPads o tel&eacute;fonos&ndash;, no pasen demasiado tiempo con ellos, supervisen por qu&eacute; los ni&ntilde;os los utilizan y se aseguren de que los ni&ntilde;os se dediquen a muchas otras actividades adem&aacute;s de los medios. Lo que no queremos es que los ni&ntilde;os menores de 2 a&ntilde;os pasen la mayor parte de sus horas de vigilia con pantallas. El hecho es que los ni&ntilde;os est&aacute;n inmersos en un mundo medi&aacute;tico, y los padres est&aacute;n encantados de darles medios para jugar, incluso a los beb&eacute;s&rdquo;. Roxana Morduchowicz, autora de <em>Ruidos en la web: C&oacute;mo se informan los adolescentes en la era digital</em>, describe c&oacute;mo las tecnolog&iacute;as se insertan en la trama de la vida cotidiana de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes: &ldquo;Mientras escuchan m&uacute;sica, buscan informaci&oacute;n en internet, se comunican con un amigo por celular y hacen la tarea. Todo al mismo tiempo, todo ya. La identidad juvenil est&aacute; atravesada por las pantallas. Lo mejor que pueden hacer los adultos &ndash;padres, docentes&ndash; es conocer esta realidad, estar al tanto del uso que hacen los chicos de las tec- nolog&iacute;as, comprender la cultura juvenil del siglo XXI y partir desde donde est&aacute;n y no desde donde queremos que est&eacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los m&uacute;ltiples tipos de actividades que se pueden realizar en el conjunto de tecnolog&iacute;as que constituye el entorno digital lo diferencian de otros medios. En ning&uacute;n lugar esa distinci&oacute;n es m&aacute;s evidente que en las pr&aacute;cticas y experiencias de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Como dice Magdalena Claro, directora del Observatorio de Pr&aacute;cticas Educativas Digitales de la Universidad Cat&oacute;lica de Chile, &ldquo;las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n son m&aacute;s que herramientas de apoyo a las actividades cotidianas. Hoy d&iacute;a las tecnolog&iacute;as digitales son m&aacute;s bien un nuevo contexto o ambiente en el que ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos realizamos muchas de nuestras actividades&rdquo;. Por lo tanto, &ldquo;como todo contexto en el que nos desenvolvemos, existen oportunidades, desaf&iacute;os, problemas y riesgos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Claro plantea que debemos &ldquo;preguntarnos qu&eacute; ni&ntilde;os tienen acceso a estas oportunidades (en t&eacute;rminos de acceso f&iacute;sico, tiempos y contextos de uso adecuados) y qu&eacute; ni&ntilde;os pueden realmente aprovechar estas oportunidades&rdquo;. Sostiene que &ldquo;los adultos tenemos una importante responsabilidad: nuestra tarea es asegurar que todos los ni&ntilde;os tengan el acceso adecuado a esas oportunidades y el acompa&ntilde;amiento y orientaci&oacute;n necesarias para que las puedan aprovechar de forma positiva para un sano desarrollo personal y social&rdquo;. Wartella est&aacute; de acuerdo y a&ntilde;ade: &ldquo;Creo que hoy en d&iacute;a se acepta m&aacute;s, en general, que los ni&ntilde;os utilicen una variedad de tecnolog&iacute;as de medios que en las generaciones anteriores de padres e hijos [&hellip;] principalmente porque la mayor&iacute;a de los padres actuales de ni&ntilde;os peque&ntilde;os crecieron con medios de comunicaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a en sus propias vidas, y porque, cada vez m&aacute;s, incluso las escuelas p&uacute;blicas est&aacute;n introduciendo la tecnolog&iacute;a en las clases de nivel inicial, como los iPads en el jard&iacute;n de infantes y primer grado en los Estados Unidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estas oportunidades no est&aacute;n exentas de riesgos. Seg&uacute;n Wartella, &ldquo;lo que importa son los ni&ntilde;os, el contenido y el contexto [&hellip;]. A los padres les preocupa mucho que los contenidos sean apropiados para cada edad &ndash;que los ni&ntilde;os no accedan a pornograf&iacute;a o mensajes sexuales, por ejemplo&ndash; y que el contenido violento en los videojuegos y en la internet sea m&iacute;nimo o nulo. Entonces, la forma en que los padres consideran los riesgos de los medios para sus hijos depende de la edad y el temperamento del ni&ntilde;o, el contenido espec&iacute;fico que genera preocupaci&oacute;n (sexo, violencia, contenido inapropiado) y el contexto de uso: si est&aacute;n padre o madre presentes para los ni&ntilde;os peque&ntilde;os o si el ni&ntilde;o est&aacute; solo. Adem&aacute;s, hay muchas pruebas de que el uso de medios justo antes de irse a dormir es una mala idea e interfiere con el sue&ntilde;o, por ejemplo. Los ni&ntilde;os deber&iacute;an dejar de usar pantallas al menos una hora antes de acostarse. En nuestros estudios sobre padres y madres de ni&ntilde;os en edad escolar, comprobamos que cada vez tienen m&aacute;s en cuenta estos factores e intentan educar a sus hijos para que sean usuarios seguros y saludables de los medios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro conjunto de riesgos se refiere a la intimidaci&oacute;n y el acoso. Morduchowicz se&ntilde;ala que &ldquo;la burla escolar existi&oacute; siempre. Pero el acoso por internet tiene caracter&iacute;sticas pro- pias que lo diferencian de la burla tradicional y lo hacen m&aacute;s riesgoso. En primer lugar, el anonimato de quien burla: antes el que burlaba en la clase se mostraba, se expon&iacute;a y se sab&iacute;a qui&eacute;n era. Hoy se puede acosar desde un perfil falso y desde el anonimato. Esto hace que se acose sin asumir la responsabilidad. La segunda diferencia es el tiempo de duraci&oacute;n. En la burla tradicional, la v&iacute;ctima sol&iacute;a cambiar cada semana o, incluso, cada d&iacute;a. Hoy, lo que se sube a internet es dif&iacute;cil de borrar, por lo tanto la durabilidad en el tiempo persiste. La tercera diferencia es el espacio: la burla tradicional se limitada a la sala de clase y a los treinta alumnos. Hoy, en internet, el espacio no tiene l&iacute;mites y el ciberbullying trasciende largamente las antiguas fronteras de un aula. Estas tres caracter&iacute;sticas determinan que el abordaje del bullying hoy sea m&aacute;s complejo. Y los estudiantes deben conocer estas diferencias que generan efectos m&aacute;s duros para el acosado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los estudiosos ofrecen diversas recomendaciones para minimizar estos riesgos y mejorar la experiencia general de la crianza en el entorno digital. Claro distingue entre &ldquo;la mediaci&oacute;n restrictiva, que busca limitar el tiempo y el tipo de usos, y la mediaci&oacute;n activa, que busca orientar, por medio de la conversaci&oacute;n, y/o acompa&ntilde;ar, por medio de la conavegaci&oacute;n, el tiempo y los tipos de uso&rdquo;. Propone que, si bien la mediaci&oacute;n restrictiva es m&aacute;s apropiada a edades tempranas, &ldquo;en la medida en que los ni&ntilde;os van creciendo, es importante irles dando mayor autonom&iacute;a, con una gu&iacute;a y compa&ntilde;&iacute;a de los adultos lo m&aacute;s cercanas posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Wartella sugiere que los contenidos a los que acceden ni&ntilde;os y adolescentes en internet pueden servir como disparadores de conversaciones valiosas sobre temas controvertidos con sus padres. &ldquo;Los padres que les prestan atenci&oacute;n a los medios de comunicaci&oacute;n con sus hijos pueden descubrir &ndash;como hemos comprobado en nuestro estudio sobre los espectadores de [la serie de Netflix] <em>13 Reasons why </em>[<em>Por 13 razones</em>] en Brasil, Reino Unido, Estados Unidos y Australia&ndash; que incluso los videos sobre temas dif&iacute;ciles pueden suscitar debates m&aacute;s amplios sobre la vida de sus hijos adolescentes&rdquo;. Esto se debe, seg&uacute;n Wartella, a que &ldquo;algunos contenidos de los medios de comunicaci&oacute;n en pantalla son provocativos y esclarecedores en cuanto a cuestiones sociales o eventos que los hijos est&aacute;n experimentando. Podemos utilizar ese contenido para hablar con hijos e hijas sobre su comprensi&oacute;n de es- tos temas y acontecimientos &ndash;por ejemplo, <em>13 Reasons why </em>que incit&oacute; a padres y adolescentes a hablar sobre el suicidio y el acoso escolar&ndash; y muchas veces estas familias pasaron a hablar de otros aspectos de la vida de los adolescentes. En resumen, el contenido de la pantalla puede provocar conversaciones &uacute;tiles entre padres e hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Morduchowicz, &ldquo;est&aacute; muy instalado en los hogares que los padres pregunten c&oacute;mo te fue en Matem&aacute;ticas o en el examen de Historia, pero pocos preguntan qu&eacute; hiciste hoy en internet: qu&eacute; p&aacute;ginas y sitios descubriste, qu&eacute; te divirti&oacute; o enoj&oacute;, con qui&eacute;n te comunicaste (saber si son conocidos, no los di&aacute;logos o contenidos de la comunicaci&oacute;n). Estar al tanto, sin invadir la privacidad de los chicos. Si hay buen di&aacute;logo y conocimiento y comprensi&oacute;n sobre el uso que hacen de las pantallas, el tiempo ser&aacute; un tema menor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las observaciones de Morduchowicz revelan un enfoque pr&aacute;ctico que complementa la lente conceptual aportada por Wartella y Claro: si ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes est&aacute;n inmersos en un entorno digital que lo abarca todo, tiene mucho sentido tratar sus incursiones diarias en &eacute;l de forma similar a su navegaci&oacute;n por el entorno urbano. En ambos casos, la vida se enriquece si se aprovechan las numerosas oportunidades que estas incursiones proveen para el aprendizaje y el desarrollo, de forma de evitar &ndash;o al menos minimizar&ndash; los riesgos. El pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo profundiza sobre estas cuestiones en el contexto de la escolarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>PB/EM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Boczkowski, Eugenia Mitchelstein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/crianza-entorno-digital-hiciste-hoy-internet_1_9130804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 11:05:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crianza en el entorno digital: ¿qué hiciste hoy en Internet?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Internet,Infancias,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pantallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pantallas_1_8833617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ae79f24-a54e-49d1-84ab-cf1fbab322dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pantallas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo es vivir en la era de la sobre información y las pantallas? Pablo Boczkowski analizó los factores culturales y estructurales que moldean la experiencia de vivir en mundo sobrecargado de información. Su larga investigación llega a las librerías argentinas en formato libro. Su título es "Abundancia" y es el segundo libro de la colección #FuturoAnfibio de Unsam Edita. El siguiente es un adelanto de sus conclusiones.</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>pantallas personales</strong> han emergido como el espejo de la experiencia contempor&aacute;nea de la abundancia informativa. Con frecuencia son la entrada principal a sus productos y servicios, convirti&eacute;ndose tanto en ventanas a nuestro proceso de sociabilidad como en espejos que reflejan una imagen poderosa de nuestras identidades e intereses colectivos. &iquest;Cu&aacute;les son los patrones clave que emergen de los datos sobre su recepci&oacute;n presentados en este cap&iacute;tulo, y cu&aacute;les son las principales implicancias para las preguntas que motivan a este libro y al acercamiento adoptado para contestarlas?
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos de la encuesta indican que los factores estructurales dan formas variadas a las tasas diferenciales de acceso y uso. El an&aacute;lisis demuestra que la edad supera al nivel socioecon&oacute;mico y al g&eacute;nero como el principal motor de la propiedad y uso de las principales pantallas personales en la vida cotidiana. Este patr&oacute;n es consistente transversalmente tanto para la propiedad de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles &ndash;con y sin acceso a internet&ndash; y la frecuencia del acceso a las redes. La &uacute;nica excepci&oacute;n es la posesi&oacute;n de una computadora personal, que no es sorprendente si uno tiene en cuenta la combinaci&oacute;n de un alto nivel de gasto por este dispositivo y el alto nivel de pobreza en el pa&iacute;s. A la luz de la predominancia del tel&eacute;fono m&oacute;vil como pantalla personal preferida, la imagen que emerge es una donde la edad se ha convertido en el organizador estructural definitorio de la vida dentro y fuera de la pantalla personal. Esta imagen es consistente con las investigaciones recientes sobre el acceso y uso de computadoras personales, tel&eacute;fonos inteligentes y redes sociales, que ha resaltado el papel central de la edad en estos procesos. As&iacute;, de acuerdo con la investigadora en comunicaci&oacute;n Teresa Correa, &ldquo;la edad sigue siendo la brecha digital m&aacute;s consistente y duradera&rdquo; (2014: 104). Este patr&oacute;n no solo atraviesa los grupos etarios, sino tambi&eacute;n a cada uno de ellos en su interior. Por ejemplo, en su evaluaci&oacute;n de la &ldquo;brecha digital entre adultos mayores&rdquo;, el investigador de medios Thomas Friemel concluye que &ldquo;<em>la edad sigue teniendo un efecto diferenciante, </em>m&aacute;s que cualquier otro factor&rdquo; (Friemel, 2016: 328, &eacute;nfasis en el original).
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            <span class="title">
                Presentación del libro Abundancia en Buenos Aires.                            </span>
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        Los hallazgos de la encuesta solo cuentan una parte de la historia, incluso cuando se trata del papel de las variables estructurales como la edad. Las entrevistas revelan que mientras las personas de todos los grupos etarios aprecian la conectividad que sus tel&eacute;fonos inteligentes habilitan, lo hacen por diferentes razones: los j&oacute;venes priorizan los temas vinculados a la vida social y al entretenimiento, los de mediana edad otorgan un valor significativo al trabajo y a la comunicaci&oacute;n tanto con sus hijos como con sus padres, y los adultos mayores aprecian los usos familiares y relacionales tanto como la sensaci&oacute;n de seguridad que la conexi&oacute;n constante les garantiza. Las entrevistas tambi&eacute;n muestran que a veces las pr&aacute;cticas de uso convergen de manera sorprendente entre grupos etarios, como cuando Silvia, frustrada por la falta de comunicaci&oacute;n familiar, demanda que sus nietos dejen de lado los tel&eacute;fonos m&oacute;viles durante sus almuerzos de domingo solo para darse cuenta de que tampoco puede separarse del de ella.
    </p><p class="article-text">
        Estos distintos modos de uso cobran forma en parte por los distintos sentidos que las personas atribuyen a las tres pantallas personales evaluadas. As&iacute;, el tel&eacute;fono m&oacute;vil como pr&oacute;tesis, la computadora como herramienta y el televisor como compa&ntilde;&iacute;a son construcciones simb&oacute;licas que se entrelazan profundamente con m&uacute;ltiples dimensiones de la vida diaria. Estas din&aacute;micas se vuelven m&aacute;s visibles cuando complementamos los modelos que expresan la visi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n como transmisi&oacute;n con la visi&oacute;n ritual de la comunicaci&oacute;n que motiva a este libro a trav&eacute;s de su &eacute;nfasis en la interpretaci&oacute;n, la emoci&oacute;n y la pr&aacute;ctica. Distintos sentidos se originan en la interacci&oacute;n social y convergen con la expansi&oacute;n de pr&aacute;cticas particulares en el tiempo. Cada uno de estos sentidos est&aacute; vinculado a la funcionalidad de cada pantalla y las respectivas estrategias de marketing que sus fabricantes despliegan para venderlos. Pero estos significados no pueden ser inferidos de las funcionalidades tecnol&oacute;gicas y de las estrategias de marketing. Por ejemplo, aunque la computadora port&aacute;til ofrezca funcionalidades similares a las de los tel&eacute;fonos inteligentes y su movilidad sea una pieza central en su estrategia de venta, la connotaci&oacute;n prost&eacute;tica estuvo mayormente ausente de los discursos y pr&aacute;cticas de los entrevistados. De manera similar, mientras que una computadora de escritorio conectada a internet puede funcionar de un modo casi id&eacute;ntico al de un televisor, pocas veces es vivenciada como una compa&ntilde;&iacute;a c&aacute;lida y reconfortante como el televisor, tiene la connotaci&oacute;n fr&iacute;a e instrumental de una herramienta.
    </p><p class="article-text">
        Esto resalta el papel de la agencia y el apego en la experiencia contempor&aacute;nea de la abundancia informativa. Para comenzar, la combinaci&oacute;n de la superposici&oacute;n de capacidades de las pantallas personales y los sentidos diferentes que les son atribuidos se&ntilde;ala el grado significativo de agencia expresado en las distintas modalidades de uso. Adem&aacute;s, esto tambi&eacute;n se manifiesta en la creatividad de las pr&aacute;cticas emprendidas para no usarlos mediante una serie de santuarios cotidianos no afectados por las pantallas personales. Este problema tambi&eacute;n est&aacute; conectado con el alto nivel de apego que muchos entrevistados sienten con respecto a sus pantallas personales, m&aacute;s que nada en el caso de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles, lo cual revela diferentes tipos de conexiones con estos dispositivos y la atribuci&oacute;n de roles en sus vidas cotidianas. Esto supera por lejos a los muchos otros artefactos que habitan nuestro paisaje material, desde la canilla de agua a la mesa, y de la silla al colch&oacute;n. El poder de este nivel de apego no se ve solo a trav&eacute;s de su presencia visible, sino tambi&eacute;n, y como en el caso de la agencia, a trav&eacute;s de las reacciones ante la ausencia de una pantalla personal particularmente apreciada. Esta p&eacute;rdida, al punto de experimentar sensaciones de abstinencia y similares a la muerte, es la se&ntilde;al m&aacute;s fuerte posible del valor fundamental que estos dispositivos han adquirido en el contexto contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        En suma, este an&aacute;lisis de los sentidos, agencias y apego entrelazados demuestra el valor de la visi&oacute;n ritual de la comunicaci&oacute;n para iluminar al menos cuatro dimensiones claves en la experiencia de la abundancia informativa, y tambi&eacute;n subraya las limitaciones correspondientes de las investigaciones previas con respecto a la sobrecarga informativa.
    </p><p class="article-text">
        Primero, los entrevistados usan las pantallas personales no solamente para recolectar informaci&oacute;n para tomar decisiones, sino tambi&eacute;n para expresarse y relacionarse con otros. De un lado, de las tres pantallas personales evaluadas en este cap&iacute;tulo, el tel&eacute;fono m&oacute;vil parece ser el m&aacute;s directamente vinculado con los asuntos de la autoexpresi&oacute;n y la vincularidad. Pero los entrevistados s&iacute; dieron cantidades de ejemplos de recurrir a ellas para recolectar informaci&oacute;n para tomar decisiones. Por otro lado, usan la computadora personal con mayor frecuencia para procesar informaci&oacute;n vinculada a la toma de decisiones que las otras dos pantallas personales, pero los entrevistados tambi&eacute;n recurren a ella para tareas como las videollamadas a amigos y familiares y conectarse a las redes sociales. As&iacute;, un enfoque exclusivo sobre la toma de decisiones habr&iacute;a perdido de vista estos otros tipos de usos que suman a la experiencia contempor&aacute;nea de la abundancia informativa.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, los entrevistados no usaban sus pantallas solamente de un modo instrumental, sino para su recreaci&oacute;n, acceder a noticias, entretenerse y establecer y mantener relaciones, entre otros objetivos. Adem&aacute;s, estos objetivos se diferencian pero est&aacute;n interconectados; y por ello, comprender por qu&eacute; la computadora es considerada mayormente como una herramienta y usada principalmente para trabajar ayuda a arrojar luz sobre el papel de compa&ntilde;&iacute;a atribuido con frecuencia al televisor y a las pr&aacute;cticas m&aacute;s diversas t&iacute;picamente ejecutadas con los tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Por ello, concentrar la mirada anal&iacute;tica en fines instrumentales habr&iacute;a pasado por alto la cantidad de prop&oacute;sitos por los cuales los individuos acuden a las pantallas personales y la experiencia integral que emana de estas pr&aacute;cticas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los entrevistados no usaban sus pantallas solamente de un modo instrumental, sino para su recreación, acceder a noticias, entretenerse y establecer y mantener relaciones, entre otros objetivos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tercero, la amplia diversidad de modos y prop&oacute;sitos de uso, vinculados en parte a una serie todav&iacute;a mayor de circunstancias en las que los entrevistados usaban sus pantallas personales, rechaza cualquier posibilidad de establecer un nivel &oacute;ptimo general de cantidad y calidad de informaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del cual tendr&iacute;a efectos perjudiciales. &iquest;Es &oacute;ptimo interactuar con y a trav&eacute;s de un tel&eacute;fono m&oacute;vil durante la totalidad de un viaje en transporte p&uacute;blico &ndash;como hace Mariela&ndash; o es mejor dormir una siesta? &iquest;Es &oacute;ptimo apagar la computadora durante las horas fuera del trabajo &ndash;como hacen Juanita, Lucas, Joaqu&iacute;n y Mariana&ndash; o es mejor seguir utiliz&aacute;ndola, aunque sea por razones no vinculadas al trabajo, durante ese tiempo? &iquest;Es &oacute;ptimo tener la televisi&oacute;n encendida durante muchas m&aacute;s horas que las que uno le est&aacute; prestando atenci&oacute;n &ndash;como hacen Humberto, Sara y &Aacute;ngeles&ndash; o es mejor guardar energ&iacute;a y lidiar de otros modos con los problemas del silencio y la soledad? Sin importar lo tentadoras que puedan resultar las mediciones normativas del uso saludable de las pantallas personales, una vez que nos alejamos del enfoque estricto sobre la toma de decisiones con fines instrumentales, la idea de optimizaci&oacute;n se vuelve notablemente inapropiada para darle sentido a un espectro de din&aacute;micas posicionales y contextuales que dan forma a las pr&aacute;cticas con pantallas.
    </p><p class="article-text">
        Cuarto, en vez de un discurso sobre el d&eacute;ficit que abarque todo, lo que resulta de la combinaci&oacute;n de din&aacute;micas de agencia y apego es una valoraci&oacute;n mixta de la experiencia de uso de las pantallas personales desde el punto de vista de los entrevistados. Con respecto a los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, por ejemplo, por un lado, a Lola le gusta la sensaci&oacute;n de seguridad que le da tenerlo siempre consigo: Jos&eacute; aprecia sus capacidades para asistirlo al recorrer las calles por su discapacidad visual; Miriam disfruta su versatilidad en su pr&aacute;ctica evang&eacute;lica como Testigo de Jehov&aacute;; a Marcela le gusta la eficiencia que le habilita en la comunicaci&oacute;n con su hija sobre su nieto; y varios entrevistados comentaron c&oacute;mo su uso los hace sentirse m&aacute;s conectados con amigos y familiares que est&aacute;n lejos, entre otras valoraciones positivas. Por el otro lado, Cecilia y Silvia se sienten desconectadas de sus respectivos nietos incluso cuando comparten el mismo espacio; Marta no quiere sentirse como una prisionera de los mensajes que le llegan a trav&eacute;s de su dispositivo; a Emanuel y a Tatiana no les gusta c&oacute;mo sus amigos est&aacute;n m&aacute;s enfocados en &ldquo;otros lugares&rdquo; en vez del &ldquo;aqu&iacute; y ahora&rdquo; cuando se juntan; y varios entrevistados comparten una sensaci&oacute;n de no estar completamente en control de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles, entre otras valoraciones negativas. Estas son algunas ilustraciones de los datos sobre la yuxtaposici&oacute;n de valoraciones positivas y negativas en el tapiz de la experiencia de la abundancia informativa. No es que vivir en un mundo de riqueza informativa sea siempre color de rosa, sino que el discurso blanco y negro del d&eacute;ficit que suele estar vinculado a la perspectiva del analista &ndash;con sus connotaciones dist&oacute;picas frecuentes&ndash; no le hace justicia al espectro de tonalidades de gris que emergen de las voces de los sujetos.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de agencia y apego tambi&eacute;n se&ntilde;ala una transformaci&oacute;n en c&oacute;mo las personas comprenden y encarnan su sociabilidad. Esta transformaci&oacute;n es una expresi&oacute;n de la notable predisposici&oacute;n hacia las pantallas personales &ndash;en particular de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles&ndash; y la informaci&oacute;n y conexiones a las que se accede a trav&eacute;s de ellas. Esta predisposici&oacute;n est&aacute; emparentada con la &ldquo;lujuria informativa&rdquo; que seg&uacute;n la historiadora Ann Blair indicaba la valoraci&oacute;n positiva de la informaci&oacute;n y la subsecuente acumulaci&oacute;n de los productos resultantes por parte de las personas del siglo XIII. Pero en el ambiente contempor&aacute;neo la fuente de la informaci&oacute;n valorada no es tanto el mundo natural como las vidas de los otros. Esto tambi&eacute;n se relaciona con lo que el especialista en telecomunicaciones Christian Licoppe ha llamado &ldquo;presencia conectada&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        Un desplazamiento gradual en el cual las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n, en vez de ser utilizadas (aunque sin &eacute;xito) para compensar la ausencia de nuestros seres pr&oacute;ximos, son explotados para proveer un patr&oacute;n continuo de interacciones mediadas que se combinan en &ldquo;relaciones conectadas&rdquo;, en las cuales las fronteras entre ausencia y presencia eventualmente se desdibujan. (Licoppe, 2004: 135-136)
    </p><p class="article-text">
        Combinar el desplazamiento del objeto de la lujuria informativa con las ideas de boyd sobre los p&uacute;blicos interconectados y la presencia conectada de Licoppe nos brinda un punto de entrada a la reconstituci&oacute;n continua de la sociabilidad que caracteriza la experiencia de la abundancia informativa. Por ejemplo, el papel de WhatsApp como un incentivo importante en las pr&aacute;cticas con pantallas personales, particularmente vinculado a los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, se&ntilde;ala la centralidad de las plataformas de redes sociales al habilitar la posibilidad de participar en procesos comunicativos simult&aacute;neos a trav&eacute;s del tiempo y el espacio con una intensidad antes desconocida. Esto sugiere que esta reconstituci&oacute;n ha emergido en la intersecci&oacute;n entre las pantallas personales y las redes sociales. Por ello, para darle sentido, primero es necesario examinar los usos &ndash;y a veces abusos&ndash; de las plataformas en la vida cotidiana, a lo cual me dedicar&eacute; en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        <em>PB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Boczkowski]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pantallas_1_8833617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2022 05:29:54 +0000]]></pubDate>
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