<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Federico Pérez Losada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/federico-perez-losada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Federico Pérez Losada]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1038913/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Escuchar a una madre pedir Justicia 46 años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/escuchar-madre-pedir-justicia-46-anos-despues_1_8854683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1b606d3-1352-43b7-8fbc-127e875eb25c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuchar a una madre pedir Justicia 46 años después"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 29 de marzo 1976, el ejército argentino irrumpió en una quinta de la localidad de Moreno donde había una reunión política del Partido Revolucionario de los Trabajadores. El saldo: siete muertos, cinco secuestrados. Uno de esos cinco era Rodolfo Ortíz, responsable nacional de la Juventud Guevarista. Además, era el padre de las hermanas del autor de este texto.  En octubre de 2021 empezó el juicio por ese operativo. Un jueves de noviembre, Pérez Losada acompaño a su madre a declarar frente al tribunal oral federal número 5 de San Martín. La escuchó contar la historia de Rodolfo y la suya. La escuchó pedir justicia, 46 años después.</p><p class="subtitle">Testimonio de la dictadura argentina. - Amor en el horror: la carta de una desaparecida que decía cómo debían cuidar a su hija</p></div><p class="article-text">
        Rodolfo era hijo de Genara y Zacar&iacute;as, dos paraguayos que llegaron a Argentina perseguidos en su pa&iacute;s despu&eacute;s de que el Partido Colorado se hiciera con el poder. Aquel per&iacute;odo, durante el cual comenz&oacute; una persecuci&oacute;n a los miembros del Partido Comunista paraguayo, fue el caldo de cultivo para la llegada al poder de Alfredo Stroessner, la dictadura m&aacute;s larga que tuvo Am&eacute;rica latina. Dur&oacute; desde 1954 hasta 1989. Zacar&iacute;as era un miembro activo del Partido Comunista. Despu&eacute;s de pasar un tiempo en Salta, donde naci&oacute; Hugo, su primer hijo, Zacar&iacute;as y Genara se instalaron en Lan&uacute;s ya que ten&iacute;an conocidos y alguna posibilidad de trabajo. Rodolfo naci&oacute; el 6 de septiembre de 1949 en el hospital Pedro Fiorito de Avellaneda. Mientras Zacar&iacute;as hac&iacute;a trabajos de plomer&iacute;a, Genara cos&iacute;a y se ocupaba de la casa. Cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde naci&oacute; Marta, la menor de los tres hermanos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Rodolfo ten&iacute;a cinco a&ntilde;os Zacar&iacute;as fue v&iacute;ctima de una golpiza de una patota policial, fueron tantos los golpes que recibi&oacute; que poco despu&eacute;s se complic&oacute; una lesi&oacute;n en sus pulmones y muri&oacute; en el hospital vecinal de Lan&uacute;s. Los motivos de la golpiza nunca quedaron del todo claros, pero se habl&oacute; de sus v&iacute;nculos con el PC como una de las razones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, a Genara se le hizo dif&iacute;cil mantener a sus tres hijos, as&iacute; que decidi&oacute; pedir ayuda al estado y la soluci&oacute;n fue enviar a Rodolfo y a Hugo al Instituto Torcuato de Alvear, un colegio pupilo en General Rodr&iacute;guez. Los fines de semana volv&iacute;an a su casa de Lan&uacute;s y en la semana conviv&iacute;an con otros pupilos y con chicos que ten&iacute;an causas en la justicia. Marta, que era beb&eacute;, se qued&oacute; con su madre.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ff719c23-c33f-4505-8bd2-a59011072141_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un recuerdo de la familia de Rodolfo Ortíz"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un recuerdo de la familia de Rodolfo Ortíz                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Genara, a quien se la conoc&iacute;a como Chiquita, consigui&oacute; trabajo en una sastrer&iacute;a como pantalonera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el legajo donde figuran los informes escolares, que hace unos a&ntilde;os mi hermana pudo fotocopiar y luego guard&oacute; junto con las pocas cosas que tiene de su padre, dice que ten&iacute;a una enorme predisposici&oacute;n para el dibujo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; puede rastrearse la elecci&oacute;n por estudiar arquitectura cuando termin&oacute; el secundario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los cinco y los diecinueve vivi&oacute; en el colegio, de donde se recibi&oacute; de bachiller y t&eacute;cnico agropecuario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Rodolfo volvi&oacute; del colegio, Chiquita viv&iacute;a en un departamento de la calle Laprida y estaba en pareja con un hombre que se llamaba Roberto, que despu&eacute;s se convirti&oacute; en su marido. Roberto era experto en telecomunicaciones, trabajaba en Entel y termin&oacute; colaborando con la SIDE interviniendo tel&eacute;fonos. A&ntilde;os despu&eacute;s, Chiquita le cont&oacute; a mi mam&aacute; que Roberto no pod&iacute;a dormir de las cosas que hab&iacute;a escuchado y visto cuando trabajaba para la SIDE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1969, Rodolfo entr&oacute; a la facultad de arquitectura, con una beca otorgada por el Consejo del Menor y la Familia y consigui&oacute; trabajo en Proartel, en canal 13. Su labor consist&iacute;a en controlar el cumplimiento de los minutos de publicidad en las repetidoras del interior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la facultad conoci&oacute; a Viviana, mi mam&aacute;, en el 71, en medio de las protestas cuando Lanusse declar&oacute; prescindible a la facultad de Arquitectura y a la de Filosof&iacute;a</strong>. Mam&aacute; hab&iacute;a nacido en Lan&uacute;s, como &eacute;l. Viv&iacute;a con mis abuelos y con mi t&iacute;o Fernando en una casa cerca de la estaci&oacute;n de tren, en la calle O&acute;higgins. Su hermano mayor, Rolando, ya se hab&iacute;a casado y viv&iacute;a cerca tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi abuelo era inspector de seguros y mi abuela cos&iacute;a ropa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de la efervescencia pos cordobazo, cuando los estudiantes y los sindicatos empezaron a trabajar en conjunto, los dos pasaron a formar parte del cuerpo de delegados de la facultad que funcionaba en la Universidad Tecnol&oacute;gica Nacional de la calle Medrano. De hecho algunas c&aacute;tedras funcionaban ah&iacute;, porque la facultad estaba cerrada. Mi mam&aacute; era delegada de tercer a&ntilde;o de una c&aacute;tedra de dise&ntilde;o y Rodolfo era delegado de prensa de esa misma c&aacute;tedra. En el verano del 72 ambos, cada uno por su lado, pidieron ingresar al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0fb6aa23-3d46-4bf1-a32d-a9ed1186b28e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Rodolfo Ortíz"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rodolfo Ortíz                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mi mam&aacute; pas&oacute; a formar parte de una c&eacute;lula en Arquitectura donde tambi&eacute;n estaba Rodolfo. Ella empez&oacute; su militancia en la facultad, pero la pol&iacute;tica era un tema en la casa de mis abuelos desde que era chica. Mi abuelo era socialista. Se hablaba en las comidas, con los mates. Antes de entrar al partido, mi mam&aacute; hac&iacute;a vida nocturna en los bares de la calle Corrientes, donde se juntaba con sus amigos y amigas a tomar ginebra y hablar de cine, de m&uacute;sica, de libros. Discusiones intelectuales hasta la madrugada. Rodolfo no era tan bohemio. Le gustaba mucho dibujar. En la casa de mi mam&aacute; se conservan unos cuadritos con caricaturas de los Beatles que &eacute;l hab&iacute;a hecho. A partir de su ingreso al partido los d&iacute;as de mi mam&aacute; eran ir a trabajar - daba clases en una escuela en Villa Jard&iacute;n, en Lan&uacute;s, cerca del riachuelo- despu&eacute;s facultad y despu&eacute;s acciones del partido. Para Rodolfo era igual, trabajo en Proartel, facultad, militancia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empezaron a participar de acciones del PRT juntos</strong>. Una noche de febrero les toc&oacute; ir a pintar las f&aacute;bricas que est&aacute;n entre el Riachuelo y el hospital Churruca, en la zona sur de la ciudad, entre los barrios de Barracas y Parque Patricios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rodolfo y mam&aacute; hac&iacute;an de campana, uno en cada esquina. La se&ntilde;al para que los que estaban pintando supieran que ven&iacute;a la polic&iacute;a era que se ten&iacute;an que juntar como si fueran una pareja, abrazarse. Un patrullero dobl&oacute; una esquina, ellos se juntaron y los dem&aacute;s compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras se dispersaron. En el camino a una de las chicas, Nora, la detuvo ese patrullero. En un principio pensaron en llevarla por lo peligroso de la zona, las f&aacute;bricas cerradas, las calles adoquinadas, las bocacalles a oscuras no eran lugar para una chica que parec&iacute;a no pertenecer a ese universo. Ella les explic&oacute; que se tom&oacute; un colectivo equivocado y que estaba perdida y los polic&iacute;as ofrecieron alcanzarla hasta un lugar m&aacute;s iluminado. Cuando subi&oacute; al patrullero se golpearon los aerosoles que guardaba en el morral. Ah&iacute; descubrieron que estaba pintando, y tambi&eacute;n vieron las pintadas en las paredes de las f&aacute;bricas: la estrella roja de cinco puntas, las siglas del PRT. Se la llevaron detenida. Rodolfo y mi mam&aacute; la vieron subirse al auto. De forma inmediata le avisaron al responsable del equipo que a las tres de la ma&ntilde;ana hab&iacute;an detenido a Nora. Mi mam&aacute; y Rodolfo sab&iacute;an que se llamaba Nora porque eran compa&ntilde;eros de facultad, si no no hubieran sabido el nombre real. Mam&aacute;, para el partido, era Flavi. Rodolfo era el Pingui. M&aacute;s tarde los dos pasar&iacute;an a ser Mirta y Horacio, o Ra&uacute;l. Muchas identidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El responsable les dijo que no pod&iacute;an volver a sus casas</strong>, porque no sab&iacute;an que iba a decir Nora en la comisar&iacute;a. El partido les iba a conseguir la casa de un colaborador para quedarse. La familia de mi mam&aacute;, mis abuelos, y mis t&iacute;os, estaban en Necochea de vacaciones. Entonces mam&aacute; y Rodolfo fueron juntos a avisarle a la familia de Rodolfo que &eacute;l no pod&iacute;a volver ah&iacute;. Ya no viv&iacute;an en Laprida si no en Las Heras y Pueyrred&oacute;n. Esa fue la primera vez que mam&aacute; vi&oacute; a Chiquita y a Marta, la hermana menor de Rodolfo. Recuerda la fecha con precisi&oacute;n. 26 de febrero del 72.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lugar de reuni&oacute;n con la gente del partido era en plaza Las Heras. Ah&iacute;, sentados en los inc&oacute;modos bancos de la plaza, entre los &aacute;rboles que daban sombra y no dejaban pasar la luz del alumbrado p&uacute;blico, mientras esperaban a que les digan qu&eacute; hacer, empezaron su relaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente fueron a parar a un departamento en San Telmo, de un arquitecto colaborador del Partido. Adem&aacute;s les dijeron que ten&iacute;an que ir a la casa de Nora a avisarle a la familia que se la hab&iacute;an llevado llevaron presa. Los atendi&oacute; la hermana, porque los padres de Nora estaban de vacaciones. La hermana les dijo que ten&iacute;an que contarle al t&iacute;o, que era militar. El t&iacute;o les dijo que ellos eran los responsables y que entonces los iba a meter presos. Rodolfo y mam&aacute; se escaparon, en la cita con el partido contaron esto y el partido les dijo que ten&iacute;an que cambiar su fisonom&iacute;a. Rodolfo se cort&oacute; el pelo que le llegaba a los hombros y se afeit&oacute;. Mam&aacute; tambi&eacute;n se cort&oacute; el pelo y se hizo la permanente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando mis abuelos volvieron de Necochea les cont&oacute; que estaba saliendo con Rodolfo. Ten&iacute;an 22 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La casa de Rodolfo de Las Heras y Pueyrred&oacute;n se convirti&oacute; en lugar de reuniones del partido. Chiquita se cas&oacute; con Roberto y se fue a vivir a otro departamento y los tres hermanos se quedaron ah&iacute;. Hugo, el hermano mayor de Rodolfo, tambi&eacute;n empez&oacute; a militar en el partido.
    </p><p class="article-text">
        Rodolfo y mi mam&aacute; decidieron irse a vivir juntos. Mam&aacute; reconstruye la escena en la que se lo cont&oacute; a mi abuela, que estaba sentada lavando la ba&ntilde;era. Seg&uacute;n mam&aacute;, cuando le explic&oacute; a mi abuela que no iban a casarse se le cay&oacute; el alma dentro de la ba&ntilde;era. Esa noche le cont&oacute; a Rodolfo lo que pas&oacute; con mi abuela y &eacute;l le dijo cas&eacute;monos entonces. La frase de mi abuelo fue <em>&iquest;est&aacute;s segura de que es lo que quer&eacute;s hacer? Si es as&iacute;, sab&eacute;s que yo estoy ac&aacute; para lo que necesites.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Consiguieron fecha en el registro civil para el 10 de abril. A menos de dos meses de iniciada la relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No iba a haber luna de miel, porque eso era para la burgues&iacute;a, en palabras de mi madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empezaron a buscar ropa, mi abuela le hizo un vestido que todav&iacute;a permanece en la familia, guardado en un ba&uacute;l al cuidado de mi hermana Fernanda en Alemania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Negro iba de azul y celeste. Un pantal&oacute;n y una chomba. Hugo y mi abuela fueron los testigos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La familia de Rodolfo y la m&iacute;a se conocieron ese d&iacute;a.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la ceremonia fueron a almorzar a Negro el 34, un carrito de la costanera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al terminar el almuerzo, mam&aacute; se fue a la facultad a inscribirse y Rodolfo a terminar los tr&aacute;mites para alquilar una casa. Pasaron la noche de bodas en un hotel alojamiento en Recoleta. La descripci&oacute;n de mam&aacute; incluye columnas doradas y se&ntilde;oriales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al otro d&iacute;a alquilaron un chalet en Lan&uacute;s oeste, cerca de la esquina de las calles Tuyut&iacute; y Catamarca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se mudaron con dos compa&ntilde;eras del partido. La polaca y Rita. Tambi&eacute;n con el polaco, pareja de la polaca, que era del ERP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El responsable de esa casa segu&iacute;a siendo el mono Castrogiovanni. Las reuniones pol&iacute;ticas y de formaci&oacute;n eran en la casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;an bien delimitado qui&eacute;n hac&iacute;a qu&eacute; cosa. Uno cocinaba, otro lavaba la ropa, otra los platos, otra limpiaba el fondo.. Mi mam&aacute; trabajaba de maestra y Rodolfo segu&iacute;a en Proartel. No ten&iacute;an heladera porque no ten&iacute;an plata para comprar una, entonces dejaban en el patio una palangana con agua y a la noche se enfriaba y pon&iacute;an la manteca y las cosas que necesitaban fr&iacute;o. Lavaban la ropa a mano. Todas las noches lavaban la ropa de Rodolfo, que ten&iacute;a solo una camisa y un pantal&oacute;n para ir a trabajar. Ten&iacute;an una caja donde pon&iacute;an sus sueldos, los cinco. El diez por ciento era el aporte al partido. Despu&eacute;s sacaban la plata que necesitaban para viajar y moverse. Despu&eacute;s los gastos. Y despu&eacute;s, lo que quedaba lo iban usando a medida que lo necesitaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la facultad, Rodolfo se convirti&oacute; en el referente del Partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En septiembre del 72 mi mam&aacute; qued&oacute; embarazada de mi hermana Mariana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a del nacimiento, 10 de junio del 73, mi mam&aacute; se fue a lo de mi abuela, Rodolfo ten&iacute;a que hacer unas actividades relacionadas con el Partido. Cuando vieron que ya estaba para ir a la cl&iacute;nica mi abuelo lo fue a buscar y Rodolfo lleg&oacute; justo antes del nacimiento de mi hermana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo empezaron a notar movimientos raros alrededor de la casa. El Polaco dec&iacute;a que los vigilaban y ten&iacute;an que irse. Rodolfo y mi mam&aacute; se mudaron a Villa Jard&iacute;n, cerca de la escuela donde ella era docente. Una casilla de un solo ambiente y sin ba&ntilde;o que ellos arreglaron, a la que le pusieron cortinas, improvisaron una ducha en una esquina de la cocina, le cambiaron una ventana. Mi mam&aacute; se convirti&oacute; en la responsable legal del frente dentro de la facultad. Iba a todos lados con mi hermana a upa. A las reuniones, a las citas. Cuando volv&iacute;an de noche a la villa, la polic&iacute;a bonaerense largaba los perros por los pasillos. Volver de noche se hab&iacute;a puesto dif&iacute;cil. A principios del 74 se mudaron de nuevo. Se instalaron en un departamento que hab&iacute;a detr&aacute;s de la casa de mis abuelos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era un momento en que el Partido decidi&oacute; que sus militantes estaban demasiado aburguesados y los mand&oacute; a trabajar a f&aacute;bricas. Rodolfo dej&oacute; Proartel y empez&oacute; a trabajar en Marby, una metal&uacute;rgica sobre la calle V&eacute;lez Sarsfield. Mi mam&aacute; fue a una f&aacute;brica textil, a ser pantalonera.
    </p><p class="article-text">
        Los dos sal&iacute;an a las cinco de la ma&ntilde;ana, antes dejaban a mi hermana en la casa de adelante, con mi abuela Sof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mam&aacute; dur&oacute; poco en la f&aacute;brica. A la tercera vez que la encargada le descosi&oacute; un dobladillo para decirle que as&iacute; no era ella la insult&oacute; y se fue.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio Rodolfo aguantaba en Marby, era tan bien predispuesto que quer&iacute;an hacerlo capataz. En febrero mi mam&aacute; qued&oacute; embarazada de mi hermana Fernanda. El partido ya le hab&iacute;a encargado a Rodolfo hacerse cargo de formar a la Juventud a nivel nacional, entonces los cambiaron de frente. Mam&aacute; sigui&oacute; en el universitario y Rodolfo pas&oacute; a Juventud. <strong>En palabras de ella, eso fue algo devastador. No pod&iacute;an hablar de sus actividades, no pod&iacute;an compartir informaci&oacute;n. </strong>Rodolfo empez&oacute; a viajar al interior. Mam&aacute; sent&iacute;a que el Partido dec&iacute;a una cosa en referencia a la crianza de los hijos y hac&iacute;a otra. Supuestamente los hijos deb&iacute;an ser atendidos entre todos pero la &uacute;nica que se hac&iacute;a cargo de mi hermana en las reuniones o las actividades era ella. Y al enfrentarse al responsable de Capital, que era su responsable, perdi&oacute;. Le quitaron responsabilidades y dej&oacute; de ser la encargada del frente legal. En eso pensaban distinto. Rodolfo le dijo en ese momento que las discusiones hab&iacute;a que darlas desde adentro, que nadie pod&iacute;a aprender si las discusiones las daban afuera. Mam&aacute; reconoce que era tal el enojo que ten&iacute;a que no le interesaba dar la discusi&oacute;n dentro, solo quer&iacute;a darla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi hermana Fernanda naci&oacute; en noviembre del 74, y ya con dos hijas tan chicas se le hizo dif&iacute;cil, y <strong>las diferencias con el partido se profundizaron. Casi no se ve&iacute;an con Rodolfo, &eacute;l viajaba mucho y ten&iacute;an cotidianidades muy distintas.</strong> Mam&aacute; no sab&iacute;a que &eacute;l era el encargado nacional de la formaci&oacute;n de la juventud, de eso se enter&oacute; bastante despu&eacute;s. Su relaci&oacute;n empez&oacute; a sufrir. Para el verano del 75 estaban separados de hecho, a pesar de que Rodolfo volv&iacute;a a la casa y se llevaba a mis hermanas a reuniones o a salir con &eacute;l. Mi mam&aacute; lo describe como una persona muy generosa, cuenta la an&eacute;cdota de la vez que el mismo d&iacute;a que cobr&oacute; entreg&oacute; su sueldo entero porque un compa&ntilde;ero ten&iacute;a que alquilar una casa. Tambi&eacute;n dice que se re&iacute;a mucho y que era muy tranquilo. &iquest;Cu&aacute;l fue el primer momento de quiebre entre ellos? A los pocos d&iacute;as de nacida mi hermana Rodolfo tuvo que irse, hab&iacute;a postergado un viaje para poder estar en el nacimiento. Mi hermana se deshidrat&oacute; y casi tienen que internarla. Mi mam&aacute; se vio a s&iacute; misma sola, con mi abuela, d&aacute;ndole un gotero de agua al costado de la cuna cada diez minutos. Ese momento sin &eacute;l ah&iacute; fue demasiado. As&iacute; que en ese verano decidieron que estaban separados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En marzo del 75 volvieron a ponerse como meta equilibrar un poco los tiempos a ver si pod&iacute;an compatibilizar su relaci&oacute;n y la militancia. Durante dos meses intentaron sobrellevar ese v&iacute;nculo con los viajes, las cenas con mis abuelos y las salidas. En mayo se acercaba el cumplea&ntilde;os de un t&iacute;o de mi mam&aacute;, mi t&iacute;o abuelo Jaime. Un evento familiar importante. Y Rodolfo no pudo ir. Mam&aacute; toma ese momento como un punto de inflexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n mam&aacute; Rodolfo estaba preocupado por su hermana menor, Marta, que estaba sola con su hija reci&eacute;n nacida porque su compa&ntilde;ero se hab&iacute;a ido al monte tucumano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En junio del 75 fueron juntos a un congreso en el interior y despu&eacute;s de eso mam&aacute; dej&oacute; de militar en el partido y pr&aacute;cticamente ya no convivi&oacute; m&aacute;s con Rodolfo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rodolfo se perdi&oacute; el primer cumplea&ntilde;os de mi hermana Fernanda. Cuando mam&aacute; lo cuenta se le anuda la voz, dice que en el momento no se lo perdon&oacute; y que despu&eacute;s no tuvo tiempo de perdonarlo. A ese cumplea&ntilde;os s&iacute; fueron su hermana Marta y la mujer del hermano, ambas con sus hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En diciembre Marta se present&oacute; en la casa de mi mam&aacute; y le dijo que ten&iacute;a que ir a hacer una actividad importante. Le dej&oacute; a su hija y le dijo que si a ella le pasaba algo quer&iacute;a que la nena se quedara con ella. El 23 de diciembre ocurri&oacute; el copamiento del batall&oacute;n de Viejobueno, en Monte Chingolo, en Lan&uacute;s. El evento sali&oacute; en todas las noticias. El ataque al batall&oacute;n por parte del ERP fue un intento de hacerse con las armas que se guardaban ah&iacute;, para contrarrestar el golpe de estado que sab&iacute;an estaba en ciernes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando vieron la noticia, mi mam&aacute; y mi abuela se dieron cuenta de que esa era la actividad que hab&iacute;a ido a hacer Marta. El 24 a la ma&ntilde;ana apareci&oacute; Marta para llevarse a su hija. Hablaron poco, estaba afectada, sucia, confundida. Rodolfo fue muy cr&iacute;tico de esa actividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa navidad fue la &uacute;ltima que pasaron juntos. Rodolfo estaba triste. Mam&aacute; tambi&eacute;n. Las cosas estaban mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una amiga la invit&oacute; a pasar un fin de semana a Coronel Ju&aacute;rez, y como se le complicaba ir sola con mis hermanas decidieron que ella se iba con Mariana y que Rodolfo se quedaba con Fernanda. Como &eacute;l ten&iacute;a cosas que hacer mi hermana se qued&oacute; con mi abuela. Ese domingo mi abuela se llev&oacute; a mi hermana a una quinta familiar en Alejandro Korn. Rodolfo lleg&oacute; ese domingo y se encontr&oacute; con la casa vac&iacute;a. Se preocup&oacute;. Mi abuela le hab&iacute;a dejado una nota en la que le dec&iacute;a que no se fuera, que ella volv&iacute;a con mi hermana y que adem&aacute;s quer&iacute;a hablar con &eacute;l. Rodolfo escribi&oacute; una nota a mi mam&aacute; en la que le contaba esto. En la nota dice que por primera vez siente que esa no es su casa. Mam&aacute; conserva esa nota todav&iacute;a y dice que no sabe que habl&oacute; mi abuela con &eacute;l. Ninguno de los dos le cont&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En febrero lleg&oacute; el cumplea&ntilde;os de mam&aacute;, Rodolfo estuvo ah&iacute; con ellas. Le regal&oacute; un libro con unos dibujos hechos por mis hermanas. Los dos sent&iacute;an que no pod&iacute;an avanzar en su vida si no defin&iacute;an su situaci&oacute;n. As&iacute; que otra vez intentaron estar juntos. Rodolfo empez&oacute; a ir a dormir una vez por semana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 23 de marzo de 1976 es <strong>el &uacute;ltimo d&iacute;a que estuvieron juntos</strong>. Rodolfo le cont&oacute; que ten&iacute;a una actividad y que podr&iacute;a llevarse a mis hermanas con &eacute;l, que iba a haber ni&ntilde;os donde iba. Mi mam&aacute; le pregunt&oacute; si las tra&iacute;a al d&iacute;a siguiente y &eacute;l dijo que no, que eran varios d&iacute;as entonces mi mam&aacute; se neg&oacute;. No quer&iacute;a estar sin mis hermanas varios d&iacute;as sin saber d&oacute;nde iban. Rodolfo no pod&iacute;a decirle d&oacute;nde ni qu&eacute; iba a hacer. Antes de irse, Rodolfo le dijo que &eacute;l iba a plantear la cuesti&oacute;n de que el partido hab&iacute;a hecho mal en separarlos de frente, que eso les hab&iacute;a hecho da&ntilde;o, y que cre&iacute;a que iban a poder trabajar en equilibrar la situaci&oacute;n. Le dijo que iba a llamar el jueves, o quiz&aacute;s el s&aacute;bado. Aquel martes durmi&oacute; en la casa de su madre, Chiquita. El mi&eacute;rcoles fue el golpe de estado. El jueves no llam&oacute;, el s&aacute;bado tampoco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mam&aacute; mir&oacute; los diarios, no encontraba una noticia con la que relacionar el silencio de Rodolfo. El 29 de marzo a la noche son&oacute; el tel&eacute;fono.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Ac&aacute; vive la esposa de Rodolfo Ortiz?</li>
                                    <li>S&iacute;, soy yo.&nbsp;</li>
                                    <li>Quer&iacute;a avisarte que el Negro cay&oacute;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes del golpe dos parejas alquilaron una quinta en Moreno llamada La Pastoril. En aquella quinta iba a realizarse una reuni&oacute;n del comit&eacute; central del partido. Cuando se produjo el golpe, las parejas que hab&iacute;an alquilado la quinta dijeron <em>levantamos la reuni&oacute;n</em>, pero el comit&eacute; decidi&oacute; hacerla igual. A lo largo de los d&iacute;as fueron entrando de a grupos peque&ntilde;os. Una vez que entraban a la quinta no ten&iacute;an m&aacute;s acceso a tel&eacute;fonos. Hicieron vida de quinta unos d&iacute;as, jugaron a la pelota, tomaban mate en ronda. Hab&iacute;a ni&ntilde;os. Sergio de siete a&ntilde;os, Ximena Villarreal que ten&iacute;a cuatro, el nene de los Viale Ferreyra que ten&iacute;a dos, y una beb&eacute; de meses. La quinta ten&iacute;a dos manzanas. Una entrada por la calle Monsegur y una salida detr&aacute;s a otra calle de tierra. Adem&aacute;s estaba la casa del casero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lunes 29 de marzo despu&eacute;s del mediod&iacute;a, un polic&iacute;a de la zona se acerc&oacute; hasta la casa del casero y le dijo a la mujer que se fueran, que iba a haber disparos. La mujer del casero se fue a lo de una vecina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Momentos despu&eacute;s, un grupo de gente de civil con armas largas se acerc&oacute; por una tranquera lateral.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando entraron al terreno en la casa estaban de sobremesa, algunos dorm&iacute;an la siesta, en la terraza estaban los que hac&iacute;an guardia. Uno de los sobrevivientes cont&oacute; que los primeros balazos dieron en la puerta de la cocina e hicieron saltar la pintura. Tardaron en reaccionar y cuando lo hicieron ya ten&iacute;an encima al ej&eacute;rcito y a la polic&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El bureau, los cuadros pol&iacute;ticos m&aacute;s importantes del Partido, sali&oacute; primero apoyado por un equipo de seguridad. Los que pudieron escaparon por atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la quinta murieron cuatro personas. Tres escaparon en un auto con Sergio, el ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os. Los persiguieron. Se entregaron. Los fusilaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o qued&oacute; a cargo del comisario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A cinco se los llevaron vivos. Rodolfo Ortiz,&nbsp; Leonor Herrera,&nbsp; Juan del Gesso, Villarreal y&nbsp; un uruguayo del que nadie recuerda el nombre. Con ellos hab&iacute;a dos ni&ntilde;as, que quedaron con el ej&eacute;rcito. A los muertos los enterraron como NN en el cementerio de Moreno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Villarreal y el uruguayo fueron a parar a Villa Martelli.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rodolfo, Leonor y Juan fueron a parar al centro clandestino conocido como Puente 12. Rodolfo estuvo cuarenta y cinco d&iacute;as soportando las torturas hasta que el 12 de mayo le metieron dos balazos y dejaron su cuerpo sin vida en una esquina de Bernal, junto a los cad&aacute;veres de dos hermanas. Esos tres cuerpos fueron enterrados como NN en el cementerio de Avellaneda. Durante muchos a&ntilde;os no supimos esta historia. Mi mam&aacute; pensaba que Rodolfo hab&iacute;a muerto en la quinta y hab&iacute;a sido enterrado en Moreno, como los otros.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre del a&ntilde;o 1998, el <strong>Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense</strong> llam&oacute; por tel&eacute;fono a la casa de mi mam&aacute;. Mi hermana Fernanda se hab&iacute;a ido a vivir a Alemania unos meses antes detr&aacute;s de una carrera como bailarina contempor&aacute;nea, mi hermana Mariana viv&iacute;a en el Chaco dirigiendo una compa&ntilde;&iacute;a teatral y dando clases, mi abuelo materno hab&iacute;a fallecido hac&iacute;a unos d&iacute;as v&iacute;ctima de un c&aacute;ncer de colon. Mam&aacute; atendi&oacute; el llamado, la escuch&eacute; decir <em>bueno, salgo para all&aacute;</em> y despues entr&oacute; a la cocina donde yo estaba con amigos para decirme que hab&iacute;an averiguado algo del Negro. As&iacute; nos enteramos del calvario sufrido por Rodolfo en Puente 12. En el a&ntilde;o 2006, y despu&eacute;s de que les extrajeran sangre a mis hermanas, se identific&oacute; el cuerpo. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, y en mi ausencia, pudieron hacer un funeral y esparcir sus cenizas en el r&iacute;o, frente a la facultad de Arquitectura, donde mam&aacute; y Rodolfo se hab&iacute;an conocido y hab&iacute;an comenzado su lucha pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a 46 a&ntilde;os, durante el juicio tenemos que escuchar a los abogados defensores decir que los familiares no son v&iacute;ctimas, que lo que sucedi&oacute; fue en el marco de una guerra y que Rodolfo y sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras eran terroristas y asesinos. Mientras mi mam&aacute; declaraba nos sentamos detr&aacute;s de ella con mi hermana Mariana para formar una especie de muro, para que los comentarios y las miradas del &uacute;nico abogado defensor presente en la sala no le lleguen, no le hagan m&aacute;s mella de la que ya le hizo la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n esperamos que el juicio termine para poder saber si esas personas que secuestraron, torturaron y mataron, van a recibir una condena. Aunque no alcance, aunque no haya reparaci&oacute;n que valga, aunque la Justicia despu&eacute;s de tanto tiempo deje de ser Justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FPL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Pérez Losada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/escuchar-madre-pedir-justicia-46-anos-despues_1_8854683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Mar 2022 04:12:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1b606d3-1352-43b7-8fbc-127e875eb25c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="229677" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1b606d3-1352-43b7-8fbc-127e875eb25c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="229677" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escuchar a una madre pedir Justicia 46 años después]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1b606d3-1352-43b7-8fbc-127e875eb25c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dictadura militar argentina (1976-1983),Juicio,Memoria,Día de la Memoria]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
