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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Walter Lezcano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/walter-lezcano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Walter Lezcano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eduardo Orenstein, dueño del erotismo clandestino en Argentina:  “Lo que me gusta del material erótico-pornográfico es que te iguala”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/eduardo-orenstein-dueno-erotismo-clandestino-argentina-gusta-material-erotico-pornografico-iguala_128_9054041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdb91006-025e-4f3e-a39c-5878ffeaf539_16-9-discover-aspect-ratio_default_1049403.jpg" width="3000" height="1688" alt="Eduardo Orenstein, dueño del erotismo clandestino en Argentina:  “Lo que me gusta del material erótico-pornográfico es que te iguala”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Coleccionista de arte popular y marginal de erotismo y pornografía, acaba de publicar el libro Cojer, La pornografía clandestina en el Río de la Plata durante el siglo XX. Una charla que va de la primera película porno de 1907 al museo virtual de Orenstein.</p></div><p class="article-text">
        Pornograf&iacute;a marginal, literatura iconoclasta y un museo er&oacute;tico virtual. En esas tres l&iacute;neas existenciales parece transcurrir la vida y los d&iacute;as del escritor, periodista, pintor, coleccionista, documentalista y adicto a los pal&iacute;ndromos Eduardo Orenstein (1957, Uruguay). Dice en su b&uacute;nker de Flores, donde tiene toda su colecci&oacute;n de materiales de sexualidad que circularon de manera subterr&aacute;nea y oculta: &ldquo;A m&iacute; lo que me interesan no son las grandes obras, sino aquello que los franceses definen como <em>Erotisme du dimanche</em>, es decir: erotismo del domingo, el erotismo popular porque es ah&iacute; donde se pueden perfilar los resquicios de la mente humana, los meandros del cerebro en la percepci&oacute;n er&oacute;tica&rdquo;. Habla con tranquilidad y calma entre mu&ntilde;ecas sin ropa, m&aacute;scaras, posters de pel&iacute;culas de todas las &eacute;pocas, consoladores de diversos tama&ntilde;os, <em>merchandising</em> de Isabel Sarli, preservativos antiguos, pilas de historietas pornogr&aacute;ficas y revistas picarescas, monta&ntilde;as de fotos clandestinas con fotos de desnudos an&oacute;nimos, dos computadoras y una asistente joven. Hay caos y orden por partes iguales. Orenstein est&aacute; en el centro mismo del mundo que arm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        Orenstein lleg&oacute; a la Argentina en 1974. En esa &eacute;poca, recuerda, si quer&iacute;as ver <em>La naranja mec&aacute;nica</em> o las pel&iacute;culas de Isabel Sarli (&ldquo;un &iacute;cono del erotismo argentino por generaciones con proyecci&oacute;n de cine de autor important&iacute;simo&rdquo;) ten&iacute;as que ir a Montevideo. Pero desde antes hab&iacute;a encendido el fuego de un amor duradero por el coleccionismo de arte popular y marginal en relaci&oacute;n a lo er&oacute;tico y la pornograf&iacute;a. Lo sedujo aquello que era despreciado: &ldquo;Siempre he tenido la tara de juntar. No me enorgullece ya que soy cr&iacute;tico de los coleccionistas. Es por eso que a mis colecciones les quiero dar otra dimensi&oacute;n. No me interesa el costado fetichista y proyectarme en el objeto que poseo.&rdquo; Le gusta, m&aacute;s que nada, ir recolectando cosas y sistematizarlas, darles un orden. De alg&uacute;n modo, significa organizar el desconcierto que es la vida, la existencia, encontrar un sentido y una cronolog&iacute;a. A partir de ah&iacute; busca dar una devoluci&oacute;n. Esta necesidad lo llev&oacute; directamente a su proyecto actual: el Museo Er&oacute;tico de la Ciudad de Buenos Aires, que por ahora solo tiene una existencia virtual donde hay una advertencia: &ldquo;El ingreso de menores de 18 a&ntilde;os no es considerado conveniente&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribe Georges Bataille en <em>El erotismo</em>: &ldquo;Tomado en su conjunto, el erotismo es una infracci&oacute;n a la regla de las prohibiciones: es una actividad humana.&rdquo; Y en <em>La felicidad, el erotismo y la literatura</em> dice: &ldquo;El erotismo es lo propio del hombre. Al mismo tiempo es aquello que lo abochorna. Pero nadie conoce el medio para escapar a la verg&uuml;enza que el erotismo impone. El erotismo es la ratonera donde el m&aacute;s prudente se deja atrapar. Quien piensa que est&aacute; afuera, como si la trampa no le concerniera, desconoce el fundamento de esa vida que lo anima hasta en la muerte. Y quien piensa dominar ese horror asumi&eacute;ndolo, no est&aacute; menos enga&ntilde;ado que el abstinente. Desconoce la condena sin la cual la fascinaci&oacute;n del erotismo, a la que pretende responder, dejar&iacute;a de fascinar. No podemos sustraernos a ese horror hasta el punto de que ya no tengamos que abochornarnos, no podemos gozar sino a condici&oacute;n de seguir sintiendo verg&uuml;enza.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Dice Orenstein: &ldquo;Para m&iacute; el erotismo y la sexualidad es un misterio. Y al estar tan condenado y censurado m&aacute;s me provoca conocerlo. Eso es inevitable: mientras m&aacute;s proh&iacute;bas m&aacute;s curiosidad genera e inter&eacute;s. En m&iacute; funcion&oacute;. Y creo que el erotismo est&aacute; metido en todos los estratos, dial&eacute;cticas y entra&ntilde;as de la sociedad. A pesar de esto, en la actualidad, esencialmente sigue siendo un misterio que va desde fantasmas, fetichismos, emociones y dem&aacute;s. Eso es lo que me gusta, lo que es misterioso, lo que no puedo explicar. La pulsi&oacute;n er&oacute;tica no la pod&eacute;s eliminar.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada del 90, Orenstein estaba de viaje de trabajo por Barcelona y vio que se inauguraba un Museo Er&oacute;tico: le pareci&oacute; una novedad absoluta porque nunca hab&iacute;a estado en uno: &ldquo;Me fui corriendo a verlo. Y me dije que si hac&iacute;an un museo con ese material pobr&iacute;simo que ten&iacute;an y sin ninguna curadur&iacute;a, yo me pod&iacute;a hacer otro ni bien llegue a casa&rdquo;, recuerda. Esa causalidad fue el <em>big bang</em> de la idea. El azar define destinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decidi&oacute; que con su colecci&oacute;n de &ldquo;cierta envergadura&rdquo; se pod&iacute;a ofrecer una visi&oacute;n del erotismo y la pornograf&iacute;a clandestina bajo la forma del museo, que todav&iacute;a no se pudo instalar y salir de la web por razones presupuestarias (&ldquo;soy un simple mortal&rdquo;). Sin embargo, Orenstein no se qued&oacute; quieto y busc&oacute; un punto de fuga a esa imposibilidad: &ldquo;Me surge la chance real de mostrar el museo er&oacute;tico a trav&eacute;s de libros. Y <em>Cojer, La pornograf&iacute;a clandestina en el R&iacute;o de la Plata durante el siglo XX</em> es el primer libro. Y sale por mi editorial El Rayo Rojo.&rdquo; Una editorial que tambi&eacute;n es librer&iacute;a y tiene su local en la galer&iacute;a Bond Street. Luego de muchas vidas y profesiones, Orenstein vive de vender y revender memorabilia cinematogr&aacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        																										***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Museo Er&oacute;tico, que por ahora es virtual (aunque lleva a a cabo gestiones &ldquo;infructuosas&rdquo; para que alguna vez sea concreto, f&iacute;sico y presencial), tiene varias salas: Erotismo y arte popular; El cine o el ojo del voyeur; Historieta; Etnograf&iacute;a; Fotograf&iacute;a; Fetichismo; M&aacute;quinas y herramientas del erotismo, entre otras. Cada una de estas salas exhibe, b&aacute;sicamente, una historia que no hab&iacute;a sido contada de manera oficial. De esta manera, cumple una funci&oacute;n antropol&oacute;gica y arqueol&oacute;gica sobre usos, pr&aacute;cticas y costumbres que siempre pasaron por debajo de los radares masivos de aceptaci&oacute;n institucional e incluso social. Ahora esa informaci&oacute;n, ese terciopelo subterr&aacute;neo, se pone al alcance de todos los que quieran acercarse y descubrirlo. &ldquo;Es un&nbsp; museo <em>pesado</em> en cuanto a su contenido, no se encuentras unos desnuditos cuidados. Hay, por ejemplo, una colecci&oacute;n de vellos p&uacute;bicos (la serie &rdquo;Pendejos&ldquo;, lo que m&aacute;s orgullo me da tener) o un equipo para hacer abortos porque es parte de la actividad sexual. Me interesa la intensidad y mi visi&oacute;n particular&rdquo;, explica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La asistente de Orenstein se llama Macarena Russo y cuenta lo siguiente: &ldquo;La gente que se acerca al museo es muy diversa porque son desde curiosos que pasan y preguntan qu&eacute; es lo que tenemos adentro, coleccionistas, m&uacute;sicos, y dem&aacute;s. De todas maneras creo que si m&aacute;s gente supiese que el museo existe vendr&iacute;an todo el tiempo. A m&iacute; me pasa que todos mis amigos quieren venir. Es muy atractiva la propuesta.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	Hubo un antecedente. <em>El libertino</em> era una revista que sali&oacute; durante los 80 y comienzo de los 90. Ten&iacute;a erotismo y a veces performance de arte. Por ejemplo, en el N&deg; 8 de 1993 sali&oacute; a doble p&aacute;gina la fotoperformance &ldquo;Maresca se entrega todo destino&rdquo;. La informaci&oacute;n dec&iacute;a: &ldquo;La escultora Liliana Maresca don&oacute; su cuerpo a Alex Kuropatwa &ndash;fot&oacute;grafo-, Sergio De Loof &ndash;tred setter-, y Sergio Avello &ndash;maquilladora- para este maxi aviso donde se dispone a todo.&rdquo; Este desnudo secuenciado de Maresca fue una obra de arte que luego se expuso en galer&iacute;as. En esta revista escrib&iacute;a Orenstein. Y en los 90 se hicieron dos exposiciones llamadas <em>Erotizarte</em>, a las que le fue muy bien. Subido a esta ola, Orenstein quiso abrir su propio museo pero la idea no prosper&oacute;. Mientras tanto, &eacute;l sigui&oacute; juntando material. Ni en su mirada ni en su tono de voz no hay ni un &aacute;pice de nostalgia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez que vos le das rienda suelta a tu fantas&iacute;a o tu realidad er&oacute;tica o sexual ya no ten&eacute;s freno. A partir de ah&iacute; sos todo lo expl&iacute;cito, escatol&oacute;gico, sodomita que quer&eacute;s&rdquo;, dice Orenstein sobre el material que fue recopilando en todos estos a&ntilde;os. Despu&eacute;s dice: &ldquo;Hay poca homosexualidad. La homosexualidad es como un chiste o una agresi&oacute;n que generalmente le hace o le sugiere un personaje a otro. Hay poco material as&iacute;. Yo tengo algunas fotos homosexuales de esa primera &eacute;poca. No hay ese material de consumo homosexual que a m&iacute; se me haya cruzado.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ves el papel de la mujer en esos materiales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Eso es muy interesante porque la mujer no era sometida. Opina, pide, exige, burla, vapulea. En las historias escritas, sobre todo, tienen un&nbsp; rol activo y en&eacute;rgico y para nada sumiso. No obstante, eran productos para consumo masculino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; diferencia hac&eacute;s entre erotismo y pornograf&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay. Hay un concepto equivocado de pornograf&iacute;a. La pornograf&iacute;a se relaciona com&uacute;nmente con lo obsceno y eso no es as&iacute;. En el origen de la palabra &ldquo;pornograf&iacute;a&rdquo; est&aacute; el hecho de escribir relatos sobre prostitutas. Es un t&eacute;rmino que inventaron los franceses para los libros que eran historia de la prostituci&oacute;n. Luego se hizo extensivo a las obras que proponen estimular er&oacute;tica o sexualmente a los individuos. A partir de que sale de un proceso intelectual es er&oacute;tico porque el erotismo es la fase siguiente al instinto gen&eacute;sico animal. El hombre es un animal plusbiol&oacute;gico. El hombre elabora casi todos sus actos de subsistencia en otro nivel. Todos tenemos capacidad er&oacute;tica por m&aacute;s bestias que seamos. No hay diferencia entre erotismo y pornograf&iacute;a. Tampoco me parece que cabe la palabra &ldquo;obscenidad&rdquo; en relaci&oacute;n a lo er&oacute;tico y lo pornogr&aacute;fico. Para m&iacute; es obsceno es presenciar la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero como soy un c&iacute;nico nada me ofende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Es cierto que que la primera pel&iacute;cula pornogr&aacute;fica de la historia del cine se film&oacute; en Argentina y se llam&oacute; </strong><em><strong>El s&aacute;tiro</strong></em><strong> (1907)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo no lo s&eacute; si es cierto. Es una posibilidad. La vi y escuch&eacute; la justificaci&oacute;n. Es muy caprichoso lo que se dice y creo que es muy dif&iacute;cil de saber si es cierto eso. Ahora bien, no me cabe la menor duda, conociendo lo que son los seres humanos, que a partir de que existi&oacute; la imagen en movimiento se film&oacute; gente cogiendo. No tengo dudas al respecto. Lo que me gusta de todo el material er&oacute;tico pornogr&aacute;fico es que te iguala.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hay nada extremo para vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no hay nada extremo. &iquest;Qui&eacute;n soy yo para juzgar? No creo en el pecado, ni en el bien ni el mal absoluto. Todo se pone en funci&oacute;n de lo relativo. No me interesa el rol de juez. Me interesan los asesinos y s&iacute; las conductas extremas de ciertos seres humanos. Me interesan los torturadores, no lo defiendo para nada pero me interesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nunca quisiste producir tu propio material er&oacute;tico pornogr&aacute;fico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada, yo soy muy pudoroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>WL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Lezcano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/eduardo-orenstein-dueno-erotismo-clandestino-argentina-gusta-material-erotico-pornografico-iguala_128_9054041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jun 2022 03:03:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[pornografía,Erotismo,Eduardo Orenstein]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Georgina Orellano, autora de Puta feminista: "Lo que me salvó la vida fue reconocer que no soy de clase media ni quiero serlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/georgina-orellano-autora-puta-feminista-salvo-vida-reconocer-no-clase-media-quiero-serlo_128_8973533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2003239a-92ae-4a30-9728-4f14eda1c05f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Georgina Orellano, autora de Puta feminista: &quot;Lo que me salvó la vida fue reconocer que no soy de clase media ni quiero serlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La trabajadora sexual y secretaria general de AMMAR acaba de publicar un libro de memorias. En estas entrevista cuenta cómo empezó en su oficio, las urgencias para las trabajadoras sexuales y las tensiones con el movimiento feminista. La vida con un hijo adolescente, sus tres veces por semana de ejercicio y una relación amorosa que ya lleva dos años.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que modific&oacute; mi existencia fue tener una consciencia de clase, antes iba a la esquina y quer&iacute;a hacerme millonaria: me peleaba con la compa&ntilde;era de al lado para ver qui&eacute;n hab&iacute;a hecho m&aacute;s clientes. Cambiar eso me volvi&oacute; otra persona&rdquo;, asegura Georgina Orellano, la secretaria general de AMMAR, el sindicato que defiende los derechos humanos y laborales de quienes ejercen el trabajo sexual en Argentina. Estamos en Casa Roja, en el coraz&oacute;n del barrio de Constituci&oacute;n a pocas cuadras de la estaci&oacute;n de trenes. &ldquo;La zona m&aacute;s problem&aacute;tica en cuanto a trabajo sexual, fuerzas de seguridad y violencia institucional&rdquo;, explica. En una esquina est&aacute; la plaza Garay y en la otra el Ministerio de Gesti&oacute;n y Acci&oacute;n social. Este es el centro de operaciones de AMMAR, un territorio propio de reuni&oacute;n, contenci&oacute;n y tambi&eacute;n de ayuda. Ac&aacute; mismo tienen un espacio que funciona como comedor, hay servicio de psicolog&iacute;a, se dan talleres de alfabetizaci&oacute;n, se brinda colaboraci&oacute;n e informaci&oacute;n para quienes tengan problemas con su documentaci&oacute;n y con su vivienda, entre otras asistencias. Pero el encuentro con Georgina Orellano, una trabajadora sexual, madre y sindicalista que siempre habla en plural como si se hubiese metabolizado en sujeto colectivo, tiene como excusa dialogar sobre su primer libro que acaba de publicar Penguin Random House: <em>Puta feminista.</em> Mientras habla toma mate dulce y sonr&iacute;e muy poco. Su mirada es penetrante y focalizada, no se descuida ni un segundo. Parece en dominio de lo que sucede a su alrededor. Es una mujer seria y su corporalidad se impone de forma contundente: todo en ella materializa la idea de un destino elegido, razonado y que se intuye como a largu&iacute;simo plazo. En ese sentido, <em>Puta feminista</em> puede ser le&iacute;do como un texto que acepta la doble lectura: es un libro de aventuras e iniciaci&oacute;n, pero por otra parte es el viaje de alguien que encontr&oacute; una forma de vida entregada a confrontar la moralidad de la sociedad y tratando de conquistar los derechos de trabajadores que siempre est&aacute;n afuera de las planificaciones del Estado: las personas que ejercen el trabajo sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; este libro ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;amos un mont&oacute;n de conocimientos y saberes que la gente desconoce. Este desconocimiento se transforma en prejuicios y en una realidad que no es la nuestra. Hay una gran distancia entre lo que piensa la sociedad y lo que pensamos quienes ejercemos el trabajo sexual. Por otra parte, en el campo literario y en la escritura no estaban presentes las voces de las trabajadoras sexuales en primera persona. Siempre que nos le&iacute;mos nos vimos en un lugar secundario y se pusieron en duda nuestras decisiones, pensamientos, formas de vivir y nuestra lucha. Despu&eacute;s otra cosa: parec&iacute;a que la &uacute;nica forma de pensar a alguien que ejerce el trabajo sexual era dentro de la categor&iacute;a de v&iacute;ctima. Nosotras no nos sentimos c&oacute;modas ah&iacute;. Ni siquiera nos pensamos as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro va de la autobiograf&iacute;a a las ideas pol&iacute;ticas. &iquest;Fue sencillo encontrarle la arquitectura a tu historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En lo que me bas&eacute; es en lo que siempre nos preguntan en las entrevistas, les estudiantes y toda la gente, incluso de la academia, que se acerca a nuestra organizaci&oacute;n. Siempre la primera pregunta es &ldquo;&iquest;c&oacute;mo arrancaste?&rdquo;. Eso es algo que nos consultan todo el tiempo. Despu&eacute;s sigue: &ldquo;&iquest;c&oacute;mo te decidiste? &iquest;C&oacute;mo fue tu historia? &iquest;Tu familia sabe a qu&eacute; te dedic&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo es la relaci&oacute;n con los clientes?&rdquo; Entonces el libro empieza as&iacute;. Casi nunca nos preguntan cu&aacute;les son los derechos que les exigimos al Estado o nuestra relaci&oacute;n con la fuerzas de seguridad. Se cree que la &uacute;nica violencia que atraviesa una prostituta es la del cliente y eso no lo desconozco, porque en el libro cuento mucho de eso, pero cosas que s&iacute; me han atravesado en mi relaci&oacute;n con la polic&iacute;a (coimas, detenciones arbitrarias, maltratos, humillaciones) pocas veces est&aacute; presente en las entrevistas, o incluso en los debates feministas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sent&iacute;s que comprender tu historia ayuda a que se dimensione la lucha de quienes ejercen el trabajo sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si te puede llegar a decir algo c&oacute;mo arranque yo en el trabajo sexual. Es una experiencia que yo la viv&iacute; hace 16 a&ntilde;os atr&aacute;s. No es lo mismo lo que yo pensaba de mi trabajo entonces de lo que pienso ahora. Antes desconoc&iacute;a la existencia de un sindicato y ten&iacute;a un mont&oacute;n de temor por un mont&oacute;n de cosas que siempre nos han inculcado a las mujeres sobre la calle, hablar con desconocidos, transitar el espacio p&uacute;blico, la vestimenta que se usa en el espacio p&uacute;blico. Entonces no s&eacute; de qu&eacute; vale decir por qu&eacute; empec&eacute; a trabajar de esto ya que ahora veo todo eso desde otro lugar. Quiz&aacute;s lo hice porque fue lo &uacute;nico que me qued&oacute;. A los 23 a&ntilde;os tuve otras oportunidades laborales. Un cliente me ofreci&oacute; trabajar en una empresa metal&uacute;rgica. Fui un mes y me di cuenta, a pesar de tener todo en blanco y con obra social, que tambi&eacute;n era un trabajo de mierda. Me decid&iacute; por ser trabajadora sexual porque ten&iacute;a independencia y mejores ingresos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Este momento hist&oacute;rico ayuda a un libro como el tuyo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Firm&eacute; contrato con Penguin en 2018. Hubo un mont&oacute;n de veces en los que cre&iacute; que no era el momento para mi libro. Cuando se discut&iacute;a en el Congreso la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo cre&iacute; que no era el momento de sacar el libro porque era otra la discusi&oacute;n, hab&iacute;a que lograr unidad de las mujeres, sacar esa ley y no quer&iacute;a generar tensi&oacute;n ni desviar el tema. Despu&eacute;s vino la pandemia y vino otro gobierno. Fueron otras las situaciones que atravesamos con AMMAR. En un momento fuimos reconocidas dentro del registro de trabajadores y trabajadoras de la econom&iacute;a popular y logramos una categor&iacute;a que respetaba nuestra identidad de trabajadoras sexuales. Pero ese reconocimiento dur&oacute; 5 horas y fue borrado por un lobby parlamentario. Hubo una indignaci&oacute;n de unos d&iacute;as y despu&eacute;s cada uno sigui&oacute; con su vida mientras las putas segu&iacute;amos con el problema: siendo desalojadas, sin tener para comer y sin poder ejercer nuestro trabajo. No hab&iacute;a respuesta del Estado en ning&uacute;n sentido ni pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a nosotras. Ah&iacute; sent&iacute; que ten&iacute;amos que poner nuestra problem&aacute;tica m&aacute;s en agenda. No s&eacute; si el libro ayuda a eso pero es una herramienta m&aacute;s en la lucha que tenemos como organizaci&oacute;n. Una lucha que ya tiene 28 a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        Ser parte del registro de la econom&iacute;a popular les permit&iacute;a a AMMAR ir al Estado a contarle su realidad en t&eacute;rminos m&aacute;s cuantificables y estad&iacute;sticos: poder saber cu&aacute;ntas trabajadoras sexuales hay en Argentina (tienen delegadas en todo el pa&iacute;s), qu&eacute; estudios tienen, qu&eacute; ingresos logran, qu&eacute; carga horaria de trabajo sexual llevan adelante, investigar sobre la relaci&oacute;n de trabajo sexual y acceso a la vivienda (siempre inestables, complejas, hacinadas, en casas tomadas, etc.). Estos n&uacute;meros le ayudar&iacute;an a planificar a&uacute;n mejor los distintos abordajes a las problem&aacute;ticas que siempre emergen dentro del sector del trabajo sexual. &ldquo;Nuestras vidas son muy precarias. Todo esto es desconocido por el Estado entonces no contempla con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a nuestras realidades. Despu&eacute;s de la pandemia, la precarizaci&oacute;n de la vida de las trabajadoras sexuales se intensific&oacute; a&uacute;n m&aacute;s&rdquo;, dice Orellano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dedicatoria de <em>Puta feminista</em> dice as&iacute;: &ldquo;Por las putas San Juli&aacute;n, por Ruth Mary Kelly, por Sandra Cabrera, por F&aacute;tima Olivares.&rdquo; Este recordatorio de un recorrido hist&oacute;rico de lucha, la imagen en primer plano del rostro de Georgina Orellano en la tapa del libro y esa preposici&oacute;n (&ldquo;Por&rdquo;) recuerdan inmediatamente a ese poema inaugural de Pedro Lemebel: <em>Manifiesto (Hablo por mi diferencia): </em>&nbsp;&ldquo;Aqu&iacute; est&aacute; mi cara/Hablo por mi diferencia/Defiendo lo que soy/Y no soy tan raro/Me apesta la justicia/Y sospecho de esta cueca democr&aacute;tica&rdquo;. En este sentido, la reaparici&oacute;n en la mesa de novedades del libro <em>Memorial de los infiernos</em> (Alcohol &amp; Fotocopias y Viciosa Editora) de Ruth Mary Kelly (&ldquo;Aprend&iacute; duramente a ganarme la libertad. Soy una rebelde&rdquo;, dice en un momento) dialoga muy bien con <em>Puta feminista</em> porque pone en relevancia la importancia de la circulaci&oacute;n de voces que documentan el valor de la propia experiencia de los cuerpos que muchas veces son pensados por un afuera as&eacute;ptico, resguardado, seguro y desangelado. Explica Nina Le&oacute;n, performance, artista, trabajadora sexual y autora del libro <em>Puta Poeta</em>: &ldquo;Cuando podemos hablar en primera persona, cuando podemos plantear lo nuestro a partir de lo que atravesamos, a partir de nuestras vivencias, a partir de lo que nos interesa comunicar y de la manera que queremos, es cuando surge la posibilidad de llegar mejor a un mont&oacute;n de personas y hogares que de otra forma no la conocer&iacute;an de esta manera. Y adem&aacute;s es una forma de dar una batalla cultural que necesitamos las trabajadoras sexual, aparte de nuestros derechos laborales y la despenalizaci&oacute;n del trabajo sexual. Aportan much&iacute;simo estas voces para generar empat&iacute;a con un afuera que muchas veces no dimensiona el da&ntilde;o que genera que no les preocupe que un colectivo tan grande como el de quienes ejercen el trabajo sexual tenga que actuar en la clandestinidad con todo lo que eso conlleva.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        Georgina hace poco que empez&oacute; a hacer <em>fitness</em>: &ldquo;Son tres veces por semana una hora. Y esa hora la pienso como dedicada solamente a m&iacute;. Y salgo de ah&iacute; y siento que resurjo con otra energ&iacute;a. Ah&iacute; descargo todo.&rdquo; Es extra&ntilde;o porque sonr&iacute;e mientras lo cuenta, su rostro se ilumina y de pronto se pone muy seria de nuevo y dice: &ldquo;Pero yo hice una elecci&oacute;n de vida con la militancia. Y mi mayor tiempo se lo quiero dedicar a eso. Incluso a veces siento que le decido poco y quisiera dedicarme m&aacute;s todav&iacute;a.&rdquo; Muchas noches, Georgina va a su esquina y milita ah&iacute; mismo: &ldquo;viene una compa&ntilde;era y la ayudo a sacar su DNI, viene otra compa&ntilde;era y la ayudo a conseguir vacante para el colegio de su hijo, y as&iacute; estoy en la esquina solucionando problemas en vez de atender a mis clientes.&rdquo; En ese aspecto, lo econ&oacute;mico surge constantemente en su cabeza: &ldquo;Yo tengo la AUH y tambi&eacute;n el programa Potenciar Trabajo (como lo tienen casi todas las trabajadoras sexuales), con ese dinero puedo pagarme la vivienda. Y despu&eacute;s es trabajar para la comida.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Con un hijo adolescente que se maneja relativamente solo, Georgina puede disponer mejor de su tiempo ya que antes solo trabajaba en los momentos en los que Santino, su hijo, iba a la escuela en doble escolaridad. &ldquo;A las 16 hs a m&aacute;s tardar yo dejaba la esquina porque quer&iacute;a ir a buscarlo siempre o simplemente estar con &eacute;l. Ahora hace las cosas de la casa y hasta me espera con la comida hecha&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se atraviesa la puerta de entrada a la Casa Roja, a la izquierda, se observa un mural que ocupa toda una pared en el que est&aacute; retratada una ic&oacute;nica Isabel &ldquo;Coca&rdquo; Sarli en el centro bien alto, y a los costados: las caras de Ruth Mary Kelly y de Sandra Cabrera, &ldquo;una trabajadora sexual que fue asesinada el 27 de enero el 2004 en la terminal de &oacute;mnibus de Rosario&rdquo;, informa la p&aacute;gina de AMMAR. &ldquo;Esta es nuestra Sant&iacute;sima Trinidad y que nos protegen a todas&rdquo;, dice con respeto Georgina mientras que con una mano se&ntilde;ala la imagen y la otra, casi como acto reflejo natural, se la lleva al coraz&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					***&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Georgina Orellano es una sindicalista que atraviesa la misma realidad que las trabajadoras que representa. &ldquo;Lo que me salv&oacute; la vida fue reconocer que no soy clase media ni quiero serlo&rdquo;, comenta como al pasar. Va solamente los mi&eacute;rcoles a la Casa Roja para tratar de resolver problemas de sus compa&ntilde;eras y los dem&aacute;s d&iacute;as hace esquina: &ldquo;Todo bien con que la gente piense que el trabajo sexual no es trabajo pero lo cierto es que existimos. Ya lo dijo el General: &rdquo;la &uacute;nica verdad es la realidad&ldquo;.&rdquo; Este posicionamiento la ubica a Orellano es una zona extraordinaria de la lucha sindical del presente: sabe exactamente qu&eacute; necesitan sus compa&ntilde;eras, qui&eacute;n es el enemigo y d&oacute;nde direccionar su energ&iacute;a. En otro aspecto, sus d&iacute;as se articulan alrededor de la familia, los modos de aprovechar el tiempo y la conquista de una mayor independencia aunque no siempre lo logre: &ldquo;Estuve en la situaci&oacute;n de tener que volver a vivir con mi mam&aacute; o parar en lo de amigas porque no ten&iacute;a c&oacute;mo pagar el alquiler. Incluso en un tiempo, me desalojaron y me tuve que ir a vivir con un cliente. Me hizo la gamba un par de meses hasta que pude ahorrar y volver a alquilar algo. Cuando empez&oacute; la pandemia estaba viviendo en un hotel por Constituci&oacute;n y mi hijo se fue a vivir con mi mam&aacute;. Despu&eacute;s, con la apertura, volvi&oacute; conmigo. Yo ahora vivo en un hotel de Constituci&oacute;n con mi hijo. En la esquina de mi casa hay trabajo sexual&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ser reconocida te trajo alg&uacute;n tipo de beneficio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me llevaron m&aacute;s veces en cana desde que soy trabajadora sexual y militante de AMMAR que antes cuando solo era puta callejera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es el di&aacute;logo con los movimientos feministas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes del 2016, en los encuentros nacionales de mujeres era imposible que nos escucharan. Y despu&eacute;s del 2016 fuimos a los encuentros, discutimos un d&iacute;a y medio con las abolicionistas, despu&eacute;s cada una volvi&oacute; a su lugar y la realidad de las putas sigui&oacute; siendo la misma. No tenemos obra social, no tenemos derechos, no nos podemos jubilar, no podemos alquilar un lugar digno, seguimos padeciendo las razzias y los maltratos policiales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te hac&eacute;s tus espacios por afuera de la lucha colectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trato. Pero cuando una elige la lucha sindical siempre va a estar el nosotras primero. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El amor es un peligro para una trabajadora sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os que estoy en una relaci&oacute;n con una chica. He tenido otras relaciones con otras chicas y me ha ido para el orto, aunque sean con mujeres. Entonces yo ya no idealizo. Yo pensaba que si ten&iacute;a una relaci&oacute;n con una mujer feminista y militante iba a estar todo b&aacute;rbaro y me pas&oacute; lo mismo que con un tipo: me conoc&iacute;an como trabajadora sexual y despu&eacute;s de un tiempo les jod&iacute;a mi laburo. Todo empezaba bien y m&aacute;s tarde me sal&iacute;an con los mismos cuestionamientos de los machirulos. Por eso s&oacute;lo me gusta convivir con mi hijo. Por hasta ac&aacute; esta chica con lo que tengo una relaci&oacute;n me respet&oacute; estas cosas y toda la familia la conoce y la quiere. De todas formas tenemos nuestros tiempos, distancias y cercan&iacute;as. Esta es la soluci&oacute;n que yo encontr&eacute;. Es muy dif&iacute;cil sacarte un mont&oacute;n de cultura machista de encima porque estamos criadas bajo esa mirada del control, celos y toxicidad. Por eso me interesa mucho tener una responsabilidad afectiva y no estar dejando cad&aacute;veres en tu camino.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>WL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Lezcano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/georgina-orellano-autora-puta-feminista-salvo-vida-reconocer-no-clase-media-quiero-serlo_128_8973533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 May 2022 04:10:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Georgina Orellano, autora de Puta feminista: "Lo que me salvó la vida fue reconocer que no soy de clase media ni quiero serlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Georgina Orellano,trabajadoras sexuales,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Identidad Marrón, la urgencia de hablar sobre racismo aquí y ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/identidad-marron-urgencia-hablar-racismo-ahora_1_8902666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89f5c772-acd2-4be6-8742-0332f583f92f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Identidad Marrón, la urgencia de hablar sobre racismo aquí y ahora"></p><p class="article-text">
        <strong>Alejandro Mamani</strong>, uno de los referentes del colectivo Identidad Marr&oacute;n, es un abogado con dos posgrados. Luego de mucho esfuerzo pudo abrir su estudio -junto a una socia- en el Palacio Barolo, a pasos del Congreso. &ldquo;Te apuesto que soy el primer apellido ind&iacute;gena que aparece como abogado patrocinante en la Corte Suprema. A&uacute;n as&iacute;, si un polic&iacute;a me para a la noche voy a tener inconvenientes. Y s&eacute; que son las reglas del juego social en Argentina. Este es un sistema cruel&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene bien enfocado hacia donde quiere dirigir su lucha, su militancia, su pr&aacute;ctica y su saber: &ldquo;A la clase popular no le importa que digas que le pag&aacute;s <em>en negro</em>, le importa que le pagu&eacute;s los aportes y le des una obra social. En estos tiempos, el enunciado parece estar en el centro de la escena y la discusi&oacute;n pero eso no soluciona nada. El enunciado no le da de comer a la gente ni asegura el acceso a la salud ni le da garant&iacute;as de derechos laborales. La correcci&oacute;n pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica no est&aacute; en mi lista de prioridades, yo voy por los derechos legales de los marrones y que se cumplan.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Con una amplia trayectoria en la militancia por distintas agrupaciones de derechos humanos, sobre todo acompa&ntilde;ando a la comunidad LGTB+, Mamani representa el brazo legal de Identidad Marr&oacute;n. <strong>Un colectivo que ya tiene 7 a&ntilde;os de actividad y que durante la pandemia (en el binomio 2020-2021) logr&oacute; una llegada important&iacute;sima (con casi 60 mil seguidores en IG y otros tanto en FB) para imponer la necesidad y la urgencia de hablar de racismo en Argentina y Latinoam&eacute;rica pero alej&aacute;ndose totalmente de c&oacute;mo se vive esta problem&aacute;tica en lugares como Estados Unidos y Europa.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva situada hizo que Identidad Marr&oacute;n identificara la presencia brutal del racismo con los marrones (introdujeron en la mesa de debate, adem&aacute;s, el concepto de &ldquo;fenotipo&rdquo;, un t&eacute;rmino espec&iacute;fico que excede el simple color de piel) como causante en nuestro pa&iacute;s de pobrezas extremas, asesinatos por v&iacute;ctimas de gatillo f&aacute;cil, mayor&iacute;as en la poblaci&oacute;n carcelaria, falta de igualdad en las oportunidades laborales en todos los &aacute;mbitos, no reconocimiento de bellezas aut&oacute;ctonas, entre otras. 
    </p><p class="article-text">
        Sus estrategias de posicionamiento les dieron resultado a Identidad Marr&oacute;n: <strong>el tema del racismo se impuso y los llamaron de conversar y escucharlos de muchos lados</strong>. En el &uacute;ltimo tiempo articularon actividades art&iacute;sticas de revalorizaci&oacute;n de un acervo cultural, exhibici&oacute;n de obras propias para concientizar, impartieron talleres de deconstrucci&oacute;n y educaci&oacute;n antirracial y produjeron intervenciones p&uacute;blicas con el Palais de Glace, el Museo de Arte Moderno, La manzana de las luces, el Museo Casa de Ricardo Rojas, Centro cultural de Espa&ntilde;a de Montevideo y diversas universidades, entre otros. Pero este camino reci&eacute;n empieza. Si hace unos a&ntilde;os eran 15 personas que intentaban ocupar distintos espacios (desde las calles hasta las redes sociales) ahora ya son cerca de 50, sumados a las facciones de Jujuy, La Pampa, y de otras provincias, que trabajan en asamblea y votaci&oacute;n conjunta y democr&aacute;tica para definir los pr&oacute;ximos pasos a seguir. <strong>El movimiento antirracista est&aacute; teniendo presencia nacional.</strong>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La artista visual, docente y activista <strong>Am&eacute;rica L&oacute;pez</strong> est&aacute; a punto de irse a Espa&ntilde;a unos meses para seguir estudiando y profundizar sus conocimientos. Ella es otra de las referentes de Identidad Marr&oacute;n y su pasado est&aacute; muy ligado a trabajos en las villas como militante dentro de <em>La Garganta Poderosa</em>. Cuenta v&iacute;a MEET desde su casa en Villa Soldati: &ldquo;Se da por sobreentendido que a esta altura ya se sabe qu&eacute; es el racismo y c&oacute;mo funciona. Pero a veces nos encontramos cuando articulamos con instituciones oficiales que todav&iacute;a no tienen informaci&oacute;n sobre qu&eacute; es racismo estructural en Argentina. Est&aacute; buen&iacute;simo instaurar este debate pero nos da la sensaci&oacute;n que hay informaci&oacute;n dando vueltas pero siempre termina circulando en los mismos lugares: universidades o sectores de poder adquisitivo consolidado. Que es un sector progresista. Y lo que hablamos en Identidad Marr&oacute;n es que queremos que estas ideas puedan llegar tambi&eacute;n a las mayor&iacute;as. Con esa perspectiva, que todas las personas lo puedan comprender y acceder a estos conceptos y nuestros marcos te&oacute;ricos, armamos los guiones de la serie de Encuentro.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Esta serie se llama <em>Marr&oacute;n</em>, ser&aacute; de cuatro cap&iacute;tulos y se estrena en poco tiempo. Representa para el colectivo una nueva oportunidad para hacer llegar a un p&uacute;blico masivo sus ideas y se comprenda de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de racismo en nuestro pa&iacute;s. La serie est&aacute; producida por Un puma y cuenta su director <strong>Ignacio Ceroi</strong>: &ldquo;Identidad Marr&oacute;n ya ten&iacute;a una idea de lo que quer&iacute;a contar en cada cap&iacute;tulo que ser&iacute;a cubrir la problem&aacute;tica del racismo desde distintas aristas. Sobre vinculado al universo de lo art&iacute;stico. Por otra parte, lo que quer&iacute;amos evidenciar dentro del procedimiento de la serie es que nosotros somos una productora de gente blanca haciendo una serie sobre gente marr&oacute;n. Hay algo ah&iacute; en tensi&oacute;n, del acceso a oportunidades de profesionalizaci&oacute;n, por ejemplo, que nos parec&iacute;a que ten&iacute;a que aparecer en la misma serie. La idea de la serie es mostrar una problem&aacute;tica racista en un pa&iacute;s como Argentina que no se autopercibe como racista. Que se entienda que es un problema real y que existe.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El racismo en Argentina comienza a expandirse como zona de inter&eacute;s y aprendizaje.</strong> Acaba de aparecer en la mesa de novedades el excelente libro <em>Solo nosotros, una conversaci&oacute;n estadounidense</em> (Eterna cadencia) de <strong>Claudia Rankine</strong>. Ah&iacute; se lee en la p&aacute;gina 271: &ldquo;La blanquitud institucional ha estereotipado la negritud y ha utilizado esa imagen particular para asesinar. Dado ese proceso, si lo que se busca es un cambio sistem&aacute;tico, &rdquo;las herramientas del amo nunca desmantelar&aacute;n la casa del amo&ldquo;, como la poeta <strong>Audre Lorde</strong> se tom&oacute; el tiempo de decirnos.&rdquo; Es muy atractivo que se refiera a <em>una conversaci&oacute;n</em> que hay que dar, que hay que seguir dando porque el racismo es un tema&nbsp;que est&aacute; lejos de solucionarse. Los n&uacute;meros en Norteam&eacute;rica hablan solos. Por ejemplo, el patrimonio promedio de una familia blanca es casi siete veces mayor que el de una familia negra. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; sucede, teniendo en cuenta todas las particularidades y diferencias posibles, con el racismo en Argentina desde el Estado? 
    </p><p class="article-text">
        <em>Inclusive</em> es la revista del INADI y en la tapa de su primer n&uacute;mero lanza la siguiente pregunta: &ldquo;&iquest;No hay racismo en Argentina?&rdquo;. Y propone una b&uacute;squeda: &ldquo;vamos a descubrir las particularidades que adopta el racismo en Argentina, y lo que denominamos racismo estructural, para intentar explicar a la pobreza como un fen&oacute;meno profundamente racializado.&rdquo; La escritora <strong>Cecilia Szperling</strong> forma parte del comit&eacute; editorial de la revista y antes de partir a Chile explica: &ldquo;El racismo en Argentina siempre existi&oacute; y reci&eacute;n ahora se est&aacute; visibilizando. Una de las cuestiones m&aacute;s fuertes es la invisibilizaci&oacute;n y el ninguneo de la problem&aacute;tica. Es decir, ni siquiera mencionarlo. Esta gesti&oacute;n del INADI tiene como uno de sus ejes fuertes puesto en el racismo. Pasa que a diferencia de lo que se suele decir, en nuestro pa&iacute;s el racismo es un problema de las mayor&iacute;as. Son distintos colectivos los que se ven discriminados y siempre las consecuencias son pobreza, explotaci&oacute;n y vulneraci&oacute;n de derechos.&rdquo; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces: desde el una instituci&oacute;n oficial se decidi&oacute; que es tiempo de dar, tambi&eacute;n en nuestro pa&iacute;s, esta conversaci&oacute;n. Sin embargo, la cristalizaci&oacute;n y reconocimiento de un problema &ndash;el primer paso- viene empujada desde hace tiempo por una necesidad popular que estall&oacute; el &uacute;ltimo tiempo &ndash;incluso en plena pandemia. Pero, &iquest;c&oacute;mo se instala un tema de di&aacute;logo en la sociedad? &iquest;De qu&eacute; manera se gesta un <em>trading topic</em> duradero en &eacute;pocas de fugacidad? &iquest;Qu&eacute; acciones se llevan para filtrar y permear el &aacute;mbito cotidiano? En este sentido, el colectivo Identidad Marr&oacute;n, que logr&oacute; que la Legislatura Porte&ntilde;a declare de inter&eacute;s cultural a octubre como el Mes Marr&oacute;n, van a publicar un libro subvencionado por la Universidad de Manchester y est&aacute;n a punto de estrenar su propia serie por canal Encuentro, tuvo mucho que ver.
    </p><h3 class="article-text">La salida es colectiva</h3><p class="article-text">
        Sumados a Identidad Marr&oacute;n, en la serie de Encuentro tambi&eacute;n aparece otro colectivo que es Escritores Villeres, quienes acaban de sacar su primera publicaci&oacute;n: <em>De Soldati al mundo</em>. <strong>Dina Choquetarqui</strong>, que adem&aacute;s integra el colectivo de performance y creaci&oacute;n esc&eacute;nica Casa Marrona, es una de las integrantes. Es poeta, modelo, artista. En su pasado hay una adolescencia militante (hac&iacute;a apoyo escolar primario) dentro de La Garganta Poderosa &nbsp;y ahora este presente la encuentra escribiendo poes&iacute;a como gesto pol&iacute;tico de empoderamiento y una potente identificaci&oacute;n con su tierra: Villa Soldati. &ldquo;Para m&iacute; es muy importante reconocerme como artista, es un mont&oacute;n. Como tambi&eacute;n es un mont&oacute;n poder leerle mis textos a la gente del barrio porque se sienten identificados con lo que escribimos. Y eso es importante porque permite que nos pensemos con otras posibilidades de exploraci&oacute;n. Pasa que cuando te atraviesa el racismo tus sue&ntilde;os se ven limitados.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Para Dina la posibilidad de formar parte de Escritores Villeres, con la identificaci&oacute;n de Identidad Marr&oacute;n, le dio herramientas para encontrar algo as&iacute; como <strong>la libertad</strong>: &ldquo;Siento que sal&iacute; del closet. Quiero dar la discusi&oacute;n. Hace unos a&ntilde;os ni siquiera pod&iacute;a decir que era boliviana de tanto racismo. O poder decir que vivo en una villa. Me siento m&aacute;s tranquila para discutir sin sentirme mal o desvalorizada. Y creo que puedo llevar la discusi&oacute;n a otros lugares. Eso me da tranquilidad. Incluso me dieron de conocer m&aacute;s sobre mi pasado, mis abuelas. Me puedo aceptar como soy.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, Identidad Marr&oacute;n, mientras palpita el estreno de su serie, saca un libro que fue financiado por la Universidad de Manchester (donde se presentar&aacute; en unos meses) y la Universidad de San Mart&iacute;n: <em>Marrones escriben, perspectivas de antirracismo desde Am&eacute;rica del Sur</em>. La idea es materializar toda la teor&iacute;a que fue produciendo el colectivo: son dos partes: una conceptual, otra con textos de referentes marrones de diversos &aacute;mbitos: la literatura, la historia, el arte, y dem&aacute;s. Y un anexo con actividades para el aula con perspectiva antirracista. Concluye Am&eacute;rica L&oacute;pez: &ldquo;Con Identidad Marr&oacute;n pudimos sanar muchas cosas de nuestro pasado y a la vez encontrar pares que nos comprendieran y ayuden a comprender que lo que sucede era colectivo. Y por eso mismo, la salida tambi&eacute;n es colectiva.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>WL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Lezcano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/identidad-marron-urgencia-hablar-racismo-ahora_1_8902666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Apr 2022 04:21:54 +0000]]></pubDate>
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