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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cecilia González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/cecilia-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cecilia González]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desaparecer en México: la incesante tragedia humanitaria a punto de quebrar el récord de 100.000 víctimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/desaparecer-mexico-incesante-tragedia-humanitaria-punto-quebrar-record-100-000-victimas_1_8956445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/084ff93d-73ad-496d-9920-bd7bc0ea63d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Desaparecer en México: la incesante tragedia humanitaria a punto de quebrar el récord de 100.000 víctimas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El número es oficial y surge de un contador que se publica en la web. Se contabiliza a partir de 1964. Un repaso por la historia reciente. Las 3.000 fosas clandestinas detectadas. El rol del Estado, el narco y los presidentes. La historia de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.</p></div><p class="article-text">
        El contador est&aacute; a punto de llegar a 100.000.
    </p><p class="article-text">
        Es la cifra que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de M&eacute;xico alcanz&oacute; esta semana y que refleja la <strong>magnitud de la tragedia humanitaria</strong> que padece un pa&iacute;s acosado por la violencia.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/ContextoGeneral" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina</a> oficial creada por el gobierno documenta el terror en tiempo real. Ah&iacute;, a diario se incorporan las denuncias de desapariciones que interponen las personas que buscan a sus hijos, hijas, padres, madres, hermanos y que, por sus dimensiones, refleja una de las crisis de derechos humanos m&aacute;s graves a escala global.&nbsp;&nbsp;
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                    alt="Indígenas yaquis se manifiestan,para exigir justicia por sus familiares desaparecidos, en la ciudad de Hermosillo, estado de Sonora (México)."
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                Indígenas yaquis se manifiestan,para exigir justicia por sus familiares desaparecidos, en la ciudad de Hermosillo, estado de Sonora (México).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de v&iacute;ctimas abruma. El reporte diferencia dos categor&iacute;as. Una es la de personas &ldquo;desaparecidas&rdquo;, t&eacute;rmino que se aplica si hay sospecha de que la ausencia no es voluntaria y es resultado de alg&uacute;n delito (por ejemplo un secuestro o un homicidio). La segunda es la de &ldquo;no localizadas&rdquo; y se refiere a la posibilidad de que alguien no quiera volver a su casa por decisi&oacute;n propia. Pero son las menos, apenas el 10% de las denuncias.
    </p><p class="article-text">
        Los involucrados no son s&oacute;lo mexicanos. Abundan los casos de migrantes, sobre todo centroamericanos y sudamericanos, que, en su af&aacute;n de llegar a Estados Unidos, fueron desaparecidos por las organizaciones criminales que los secuestran,&nbsp; extorsionan o esclavizan. En la lista tambi&eacute;n hay cientos de estadounidenses y un pu&ntilde;ado de canadienses, espa&ntilde;oles, rusos, polacos, japoneses, afganos, franceses y suizos.
    </p><p class="article-text">
        La emergencia ha convertido a muchos de los familiares en activistas, a la fuerza. En medio de su desesperaci&oacute;n, se ven obligados a aprender un nuevo lenguaje que les permita entender de desapariciones forzadas, fosas comunes, derechos humanos, identificaciones, peritos, exhumaciones, antropolog&iacute;a forense, datos gen&eacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la indiferencia del Estado, las mujeres se organizan. La prioridad, la exigencia a las autoridades es buscarlos con vida pero, a sabiendas de que pudieron haberlos asesinado, madres de desaparecidos encabezan la creaci&oacute;n de brigadas para seguir pistas y excavar terrenos con sus propias manos, con sus propios recursos. A quienes lo logran, el hallazgo y la identificaci&oacute;n de sus seres queridos les permite tener un duelo, hacer un entierro, llorar delante de una tumba. Terminar con la incertidumbre. Saber por fin en d&oacute;nde est&aacute; su desaparecido otorga un m&iacute;nimo consuelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero aun as&iacute;, todav&iacute;a falta el juicio y castigo a los culpables. Es casi inexistente.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Esfuerzo y compromiso</strong></h3><p class="article-text">
        La tarea es ardua en medio de tanta desaz&oacute;n y, a veces, impotencia. La impunidad prevalece tanto como la corrupci&oacute;n en torno a una desgracia tan masiva que ha obligado a fundar instancias como la Comisi&oacute;n Nacional de B&uacute;squeda que, a su vez, tiene filiales locales porque en M&eacute;xico no hay estado (provincia) sin&nbsp; desaparecidos. As&iacute; lo prueban las<strong> m&aacute;s de 3.000 fosas clandestinas</strong> reportadas por el gobierno y que ni siquiera son un n&uacute;mero definitivo porque faltan tantas por encontrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El periodismo juega un papel fundamental. En el pa&iacute;s m&aacute;s peligroso para ejercer el oficio, en donde<strong> este a&ntilde;o ya han sido asesinados ocho trabajadores de prensa</strong>, los reporteros sobreviven en un fuego cruzado entre las amenazas de funcionarios y de narcotraficantes (a veces son lo mismo) y la desprotecci&oacute;n de las empresas period&iacute;sticas que precarizan cada vez m&aacute;s las condiciones de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A todo eso se suma la estigmatizaci&oacute;n que el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador incentiva en diarias conferencias de prensa en las que suele atacar a medios y periodistas que no le sea afines. Cualquier cr&iacute;tica los convierte en adversarios, conservadores, neoliberales a quienes hay que descalificar porque seguro tienen &ldquo;otros intereses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio de un clima tan hostil, todav&iacute;a hay periodistas comprometidos que cubren las desapariciones, que acompa&ntilde;an a los familiares y, a costa de su salud f&iacute;sica y mental, se especializan en un tema que entra&ntilde;a un dolor social, que los obliga a mirar de frente a la muerte todos los d&iacute;as, a contar el horror con &eacute;tica, sin sucumbir al morbo. A mantener la esperanza y a reflejar y participar en las luchas por los derechos humanos. A pesar de todo.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n los ejemplos de <a href="https://piedepagina.mx/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pie</a> de p&aacute;gina, <a href="https://adondevanlosdesaparecidos.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A d&oacute;nde van los desaparecidos</a>, <a href="https://amapolaperiodismo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amapola</a>, <a href="https://laverdadjuarez.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Verdad</a>, <a href="https://www.zonadocs.mx/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zona Docs</a>, <a href="https://revistaespejo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Espejo</a> o <a href="https://elefanteblanco.mx/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elefante Blanco</a>, entre otros medios que informan y analizan una tragedia de la que tambi&eacute;n han surgido decenas de libros, muchos de ellos colectivos porque no hay otra forma de rescatar las historias de tantas v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia mexicana tambi&eacute;n se refleja en un nuevo e indeseado g&eacute;nero cinematogr&aacute;fico: pel&iacute;culas sobre desapariciones forzadas como <em>No sucumbi&oacute; la eternidad,</em> de la periodista Daniela Rea; <em>Tempestad</em>, de Taiana Huerzo; <em>Volverte a ver, </em>de Carolina Corral Paredes o <em>Te nombrar&eacute; en silencio, </em>de Jos&eacute; Mar&iacute;a Espinoza.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, <em>La civil</em>, &oacute;pera prima de la directora belga-rumana Teodora Ana Mihai, le vali&oacute; a su protagonista, la actriz Arcelia Ram&iacute;rez, una ovaci&oacute;n de ocho minutos en Cannes por interpretar a la madre de una adolescente desaparecida.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; fuera s&oacute;lo una ficci&oacute;n y no una historia basada en hechos reales. Una de las tantas que ocurren a diario, porque <strong>el 25% de los desaparecidos son mujeres. La inmensa mayor&iacute;a tiene de 15 a 19 a&ntilde;os de edad.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>La historia</strong></h3><p class="article-text">
        El reporte oficial de desapariciones de M&eacute;xico comienza la l&iacute;nea de tiempo en 1964, aunque reci&eacute;n cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde se document&oacute; el primer caso de desaparici&oacute;n forzada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de<strong> Epifanio Avil&eacute;s Rojas</strong>, un profesor que el 19 de mayo de 1969 fue secuestrado por soldados en el estado de Guerrero y trasladado al Campo Militar N&uacute;mero 1 ubicado en la Ciudad de M&eacute;xico. Su familia nunca m&aacute;s volvi&oacute; a saber de &eacute;l. Ya pasaron 50 a&ntilde;os y siguen exigiendo que el Estado responda por sus cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 70, el presidente Luis Echeverr&iacute;a aplic&oacute; una estrategia perversamente contradictoria. Mientras recib&iacute;a a miles de exiliados sudamericanos perseguidos por las dictaduras, en particular argentinos, chilenos y uruguayos, tambi&eacute;n aplicaba su propia pol&iacute;tica de exterminio contra opositores pol&iacute;ticos en varios estados mexicanos. Eso explica que en su primer a&ntilde;o de gobierno se hayan reportado 15 desapariciones y que, s&oacute;lo tres a&ntilde;os despu&eacute;s, llegara al r&eacute;cord de 319.
    </p><p class="article-text">
        Hubo secuestros, torturas, desapariciones, ejecuciones. Fue el periodo bautizado en M&eacute;xico como &ldquo;la guerra sucia&rdquo; que incluy&oacute; delitos de lesa humanidad por los que Echeverr&iacute;a, quien acaba de cumplir 100 a&ntilde;os, nunca pag&oacute;. En 2021, L&oacute;pez Obrador reconoci&oacute; estos cr&iacute;menes en nombre del Estado y cre&oacute; una Comisi&oacute;n de la Verdad que tiene que investigar qu&eacute; pas&oacute;, d&oacute;nde est&aacute;n, qu&eacute; les hicieron a las v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los sexenios siguientes las cifras de denuncias de desapariciones se acumularon anualmente por decenas. En total, durante el gobierno de Jos&eacute; L&oacute;pez Portillo (1976-1982) fueron 276. Con Miguel de la Madrid (1982-1988) bajaron a 62. En la gesti&oacute;n de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) volvieron a subir y alcanzaron los 102 casos. Y con Ernesto Zedillo (1994-2000) se duplicaron a 203.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) comenzaron a ser cientos cada a&ntilde;o. Al final, termin&oacute; con un legado de 1.324 denuncias de desapariciones o personas no localizadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el espanto, el verdadero espanto, lleg&oacute; con <strong>Felipe Calder&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2006, despu&eacute;s de unas elecciones que siempre arrastrar&aacute;n la sospecha de fraude, Calder&oacute;n asumi&oacute; en un clima de extrema debilidad pol&iacute;tica. En el af&aacute;n de legitimar a su gobierno, puso en marcha una guerra contra el narcotr&aacute;fico que no resolvi&oacute; ning&uacute;n problema y que, por el contrario, exacerb&oacute; la violencia en todos los niveles y corrompi&oacute; aun m&aacute;s a las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Como prueba, ah&iacute; est&aacute;n las detenciones en Estados Unidos de su ministro de Seguridad, Genaro Garc&iacute;a Luna, acusado de complicidad con el C&aacute;rtel de Sinaloa, y de otros dos &ldquo;s&uacute;per polic&iacute;as&rdquo; de su gobierno, Iv&aacute;n Reyes Arzate y Luis C&aacute;rdenas Palomino. La lista de gobernadores, alcaldes, legisladores, polic&iacute;as y militares coludidos con el narcotr&aacute;fico es larga y todav&iacute;a incompleta.
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                    alt="Una de las tantas marchas para pedir justicia en México."
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                Una de las tantas marchas para pedir justicia en México.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Con Calder&oacute;n, M&eacute;xico se transform&oacute; en un cotidiano ba&ntilde;o de sangre y de violaciones a derechos humanos. El saldo fueron cientos de miles de asesinatos. Y casi 25.000 desaparecidos. Hasta hoy, el expresidente sigue negando cualquier responsabilidad en estos cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        En el gobierno de <strong>Enrique Pe&ntilde;a Nieto</strong> (2012-2018), el panorama empeor&oacute;. La dispersi&oacute;n de organizaciones criminales, la complicidad de las autoridades, los enfrentamientos por territorios y las cifras de v&iacute;ctimas siguieron creciendo. En el caso de las desapariciones, llegaron a 40.000.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la gravedad que demostraban los n&uacute;meros, las desapariciones forzadas y masivas no concitaban la solidaridad ni la indignaci&oacute;n social masiva, ni en M&eacute;xico ni en el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que una noche fueron secuestrados 43 estudiantes de Ayotzinapa.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los&nbsp; 43</strong></h3><p class="article-text">
        La noche del 26 al 27 de septiembre de 2014, 43 estudiantes fueron desaparecidos en Iguala, Guerrero, uno de los estados m&aacute;s pobres de M&eacute;xico y ruta estrat&eacute;gica del narcotr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas estudiaban en escuela Normal Rural Ra&uacute;l Isidro Burgos de Ayotzinapa, a donde se forman j&oacute;venes en condiciones de pobreza para convertirse en maestros de educaci&oacute;n b&aacute;sica de las comunidades m&aacute;s marginadas. Estaban tomando camiones de larga distancia para ir a una manifestaci&oacute;n en la ciudad de M&eacute;xico, pero en la terminal de Iguala comenz&oacute; un tiroteo que mut&oacute; en una cacer&iacute;a que continu&oacute; a lo largo de la madrugada y en la que participaron polic&iacute;as municipales, estatales, federales y militares.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute;, el mundo se enter&oacute; de que en M&eacute;xico hab&iacute;a decenas de miles desaparecidos, violaciones de derechos humanos a granel. La conmoci&oacute;n fue total y se tradujo en una in&eacute;dita campa&ntilde;a de activismo a nivel nacional e internacional.
    </p><p class="article-text">
        Pe&ntilde;a Nieto llevaba casi dos a&ntilde;os como presidente y era presentado como &ldquo;el salvador de M&eacute;xico&rdquo;, pero Ayotzinapa derrumb&oacute; su exitosa campa&ntilde;a de imagen. No lo pod&iacute;a permitir. En el af&aacute;n de cerrar el caso, el gobierno dio a conocer lo que llam&oacute; &ldquo;la verdad hist&oacute;rica&rdquo; que aseguraba&nbsp; que polic&iacute;as municipales hab&iacute;an secuestrado y entregado a los estudiantes a miembros del C&aacute;rtel Guerreros Unidos, quienes los mataron y quemaron en el basurero de Cocula y luego los tiraron en el R&iacute;o San Juan. De la responsabilidad del Estado, ni menci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense</strong> y el <strong>Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes</strong> (GIEI) desmintieron desde el principio a las autoridades. Hoy se ha comprobado que el gobierno obtuvo testimonios bajo tortura, manipul&oacute; la investigaci&oacute;n y, en realidad, construy&oacute; &ldquo;la mentira hist&oacute;rica&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Calder&oacute;n, Pe&ntilde;a Nieto sigue impune.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                López Obrador, presidente de México                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La exigencia de justicia</strong></h3><p class="article-text">
        Desde que asumi&oacute; como presidente en diciembre de 2018, L&oacute;pez Obrador modific&oacute; el discurso oficial en torno a los desaparecidos. Mostr&oacute; empat&iacute;a. Pidi&oacute; perd&oacute;n en nombre del Estado, anunci&oacute; la creaci&oacute;n de una <strong>Comisi&oacute;n de la Verdad</strong> por los 43 estudiantes de Ayotzinapa (cada tanto se sigue reuniendo con los familiares) y un plan nacional de b&uacute;squeda de todos los desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es tan f&aacute;cil. La violencia no se termina por decreto. La corrupci&oacute;n y la impunidad, tampoco. Por eso, las cifras de homicidios y las desapariciones siguen creciendo. Las masacres no han terminado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya son tantos los muertos que no caben en las morgues. Las propias autoridades han reconocido que el pa&iacute;s padece una <strong>crisis forense y que hay por lo menos 52.000 cuerpos sin identificar.</strong> Por eso, a fines de abril, la C&aacute;mara de Diputados aprob&oacute; la creaci&oacute;n del Centro de Identificaci&oacute;n Humana. Es un intento de rescatar los nombres e historias de las v&iacute;ctimas, de saldar una deuda colectiva.
    </p><p class="article-text">
        La incapacidad del Estado para dar respuestas incrementa la presi&oacute;n para un presidente que prometi&oacute; justicia social y con el que se esperaban cambios radicales en materia de derechos humanos. As&iacute; lo demandan, y lo merecen, los familiares de 100.000 desaparecidos que siguen luchando por justicia al amparo de una promesa: hasta encontrarles.
    </p><p class="article-text">
        <em>CG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cecilia González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/desaparecer-mexico-incesante-tragedia-humanitaria-punto-quebrar-record-100-000-victimas_1_8956445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 May 2022 10:37:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desaparecer en México: la incesante tragedia humanitaria a punto de quebrar el récord de 100.000 víctimas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,México,Derechos humanos]]></media:keywords>
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