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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Solana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/pablo-solana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Solana]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[De Guatemala a Guatemejor: “Elegir presidente a Bernardo Arévalo fue un parteaguas para el pueblo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/guatemala-guatemejor-elegir-presidente-bernardo-arevalo-parteaguas-pueblo_129_10468615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe8db83-ff30-4b27-bd92-54a651599705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Guatemala a Guatemejor: “Elegir presidente a Bernardo Arévalo fue un parteaguas para el pueblo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo recibe la vieja izquierda guatemalteca, militante y rural, el fin de tres cuartos de siglo de gobiernos derechistas gracias a la victoria del políitico y académico Bernardo Arévalo en el balotaje del domingo 20? ¿Cómo ven el campo y los indígenas al presidente electo y a su partido socialdemocrático y urbano Semilla? Esto y más responde en Guatemala el histórico dirigente campesino Carlos Barrientos.</p></div><p class="article-text">
        La segunda vuelta electoral confirm&oacute; el 20 de agosto las esperanzas de quienes se ilusionaban con un cambio tras m&aacute;s de siete d&eacute;cadas de hegemon&iacute;a conservadora en Guatemala. Gan&oacute; Bernardo Ar&eacute;valo, quien carga en su historia de vida con las huellas de ese puente hist&oacute;rico que ahora se convierte en s&iacute;mbolo: es hijo del presidente Juan Jos&eacute; Ar&eacute;valo, quien encabez&oacute; la Revoluci&oacute;n de 1944 y presidi&oacute; el pa&iacute;s hasta completar su mandato en 1951. Fue sucedido por el oficialista Jacobo &Aacute;rbenz, quien gobern&oacute; el pa&iacute;s centroamericano hasta que en 1954 la CIA decidi&oacute; que hab&iacute;a llegado la hora de su derrocamiento violento. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel golpe, el pueblo de Guatemala intent&oacute; la movilizaci&oacute;n social, la denuncia internacional, incluso la guerra revolucionaria contra las sucesivas dictaduras, sin &eacute;xito. En 1996 se firmaron los Acuerdos de Paz, pero la agenda popular fue traicionada. Esa secuencia de golpes y derrotas parece haberse cerrado ayer: Ar&eacute;valo, con una pr&eacute;dica de honestidad y tomando distancia de la clase pol&iacute;tica tradicional, promete honrar los compromisos que asumi&oacute; ante el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Carlos Barrientos es un hist&oacute;rico militante de las luchas revolucionarias en su pa&iacute;s. Actualmente es secretario ejecutivo del Comit&eacute; de Unidad Campesina (CUC) y delegado guatemalteco para la V&iacute;a Campesina Internacional y la articulaci&oacute;n de movimientos sociales del ALBA. Durante la ma&ntilde;ana del lunes, con los resultados a&uacute;n frescos, nos recibi&oacute; en un bar c&eacute;ntrico de la capital. &ldquo;Hay muchas esperanzas de que pueda haber cambios y est&aacute; la expectativa de que esos cambios se puedan realizar&rdquo;, afirma. Sin embargo, se muestra cauto respecto al presidente electo y al movimiento que lo llev&oacute; a la presidencia: &ldquo;es un progresismo que tira al centro, m&aacute;s que a la izquierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo definir&iacute;a ideol&oacute;gicamente al movimiento Semilla, que hizo de Bernardo Ar&eacute;valo el futuro presidente de Guatemala, tras la victoria sobre la candidata favorita, la conservadora Sandra Torres. en la segunda vuelta del pen&uacute;ltimo domingo de agosto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Semilla es un partido fundamentalmente urbano, con una presencia limitada en pueblos campesinos e ind&iacute;genas. Ellos se sienten m&aacute;s c&oacute;modos defini&eacute;ndose como socialdem&oacute;cratas, m&aacute;s que como izquierda. Es un progresismo que tira al centro, por decirlo de alguna manera, m&aacute;s que a la izquierda. Por eso lo que ellos se plantean es el combate a la corrupci&oacute;n, pero tambi&eacute;n que se logre recuperar la funci&oacute;n social del Estado, es decir, que haya pol&iacute;ticas sociales que beneficien a las mayor&iacute;as. No est&aacute;n planteando una transformaci&oacute;n del sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se habl&oacute; mucho del alto porcentaje de ausentismo, voto en blanco o impugnado en la primera vuelta electoral. &iquest;Es un voto politizado, o solo expresa desinter&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera vuelta fue la ocasi&oacute;n en que m&aacute;s alto han sido los votos nulos. Fueron m&aacute;s del 17%, pero en esta segunda baj&oacute; enormemente. En la primera vuelta los votos nulos junto a los votos en blanco fueron un cuarto del total. Ese 17% de votos impugnados en realidad fue lo que gan&oacute; en primera vuelta, porque la candidata que encabez&oacute; las elecciones sac&oacute; el 15% y Ar&eacute;valo poco m&aacute;s del 11%. Pero en la segunda vuelta se demostr&oacute; que ese voto nulo efectivamente era una expresi&oacute;n de rechazo a la pol&iacute;tica tradicional que ahora se canaliz&oacute; a Ar&eacute;valo, porque baj&oacute; del 17 al 4 y pico por ciento. El voto de Ar&eacute;valo se nutri&oacute; en una medida importante de quienes no hab&iacute;an votado o hab&iacute;an impugnado. Esos votos jugaron un papel de expresar el rechazo a las propuestas y el sistema pol&iacute;tico, pero tambi&eacute;n posibilitaron la llegada del Movimiento Semilla a la segunda vuelta. Es un voto de hartazgo, que finalmente result&oacute; &uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo impacta este triunfo electoral en las bases de los movimientos populares, campesinos e ind&iacute;genas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, nosotros consideramos que el triunfo de Bernardo Ar&eacute;valo s&iacute; significa un parteaguas de lo que hab&iacute;an venido siendo los anteriores gobiernos que eran de derecha o de extrema derecha. Y tambi&eacute;n cambia la trayectoria que se ten&iacute;a hacia un proceso cada vez m&aacute;s regresivo. Se estaban anulando lo que hab&iacute;an sido las conquistas de los Acuerdos de Paz, se desmantel&oacute; aquella institucionalidad y se comenzaron a aprobar una serie de leyes que limitaban los derechos y las garant&iacute;as constitucionales. Ante eso, Bernardo Ar&eacute;valo y el Movimiento Semilla s&iacute; representan una direcci&oacute;n distinta a ese proceso regresivo que se ten&iacute;a. Entonces lo vemos como muy positivo. Ese proceso que se abre ahora de poder recuperar una serie de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, poder recuperar la institucionalidad, que respondan a las necesidades de la poblaci&oacute;n. Por eso mismo, las organizaciones en esta segunda vuelta s&iacute; lo apoyamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El movimiento campesino buscar&aacute; acercarse al nuevo gobierno? &iquest;Esperan ser convocados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora tratamos de mantener nuestra distancia porque no quer&iacute;amos favorecer todo ese discurso que busca meter miedo sobre el comunismo. Pero nos parece que, a diferencia de procesos anteriores, ahora s&iacute; hay una opci&oacute;n. Ese sentir fue masivo en las bases campesinas e ind&iacute;genas. Sin embargo vemos que en el programa del Movimiento Semilla no est&aacute;n reflejadas las aspiraciones y demandas de los pueblos ind&iacute;genas, ni tampoco del movimiento campesino. Creemos, esperamos, que ante nuestras propuestas haya flexibilidad. Nos parece que en el partido y en sus dirigentes s&iacute; hay una comprensi&oacute;n de cu&aacute;l es la realidad de exclusi&oacute;n, de empobrecimiento. Por eso creemos que va a ser posible dialogar con ellos. Vamos a mantener la autonom&iacute;a como la hemos mantenido, pero tambi&eacute;n con la posibilidad y la esperanza de que puede haber di&aacute;logos y pol&iacute;ticas en favor de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto influye aqu&iacute; el contexto centroamericano, caribe&ntilde;o y latinoamericano? &iquest;Estuvo presente en la campa&ntilde;a la menci&oacute;n a gobiernos que se podr&iacute;an considerar cercanos al ideario de Ar&eacute;valo, como los de Lula en Brasil, Gustavo Petro en Colombia o AMLO en M&eacute;xico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que est&aacute; todav&iacute;a por verse si puede o no puede ponerse a Ar&eacute;valo en esa l&iacute;nea. Como dec&iacute;a anteriormente, este parece ser una especie de progresismo de centro. Lo que se sabe es que el Movimiento Semilla busca identificarse con AMLO , o ubicarse m&aacute;s cercano a Gabriel Boric en Chile. No est&aacute;n pensando una transformaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico ni del Estado. Hay una distancia importante con otras expresiones mucho m&aacute;s progresistas, m&aacute;s de izquierda, m&aacute;s radicales. Ah&iacute; Semilla no se ve. No lo vemos identificado con Venezuela o Cuba, por lo tanto, dif&iacute;cilmente se le puede inscribir en esa corriente m&aacute;s de izquierda. Sin embargo, est&aacute; por verse, porque hay muchas demandas que se han aplazado hist&oacute;ricamente. El Movimiento Semilla se va a tener que recostar hacia el pueblo, ah&iacute; es donde se ver&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por &uacute;ltimo, si hubiera que sintetizar en muy pocas palabras la sensaci&oacute;n que deja el triunfo de la izquierda en las elecciones del domingo 20 de agosto, &iquest;c&oacute;mo lo expresar&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una alegr&iacute;a que se haya logrado derrotar a lo que aqu&iacute; llamamos el pacto de corruptos, porque lo que hicieron, el dinero que dieron, las trampas y todo eso fue muy grande. Se logr&oacute; un triunfo, eso es lo primero es hay que valorar, eso alegra a mucha gente. Hay muchas esperanzas de que pueda haber cambios y est&aacute; la expectativa de que esos cambios se puedan realizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Solana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/guatemala-guatemejor-elegir-presidente-bernardo-arevalo-parteaguas-pueblo_129_10468615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Aug 2023 16:28:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Guatemala,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia: una elección histórica entre asesinatos masivos y esperanzas colectivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/colombia-eleccion-historica-asesinatos-masivos-esperanzas-colectivas_130_8970589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b221701-2fcd-4a8b-ab60-d8e82c93f25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia: una elección histórica entre asesinatos masivos y esperanzas colectivas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una visita al departamento amazónico de Putumayo, un mes después de la masacre de la población civil cometida por las FFAA y justificada por el presidente Iván Duque como episodio en la lucha contra las narcoguerrillas. En esta área cocalera olvidada por el Estado, el electorado apuesta por la victoria de la izquierda en las presidenciales del 29 de mayo.</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://indepaz.org.co/observatorio-de-derechos-humanos-y-conflictividades/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Observatorio de Derechos Humanos, conflictividades y paz</strong></em></a> lleva un riguroso conteo de las masacres en Colombia. Asesinatos masivos, generalmente contra la poblaci&oacute;n civil. En los primeros cuatro meses de 2022 se cuentan 37 masacres, con m&aacute;s de 150 personas asesinadas. No se sabe el n&uacute;mero exacto. En la masacre de enero en Arauca no se pudo establecer la cifra de fusilados, aunque s&iacute; que fueron m&aacute;s de 20. El registro no suma los asesinatos selectivos de l&iacute;deres sociales y excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), firmantes del acuerdo de paz, que redondean un total similar de muertes. Los autores de los cr&iacute;menes suelen ser grupos paramilitares, pero no solo ellos: tambi&eacute;n hay ajustes de cuentas y enfrentamientos entre los diversos grupos armados. Y cada tanto, quienes masacran son las FFAA del Estado, como a finales de marzo en el departamento de Putumayo, al suroriente del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cada hecho es una tragedia que sin embargo muy pocas veces sacude la rutina informativa. Juan Gabriel V&aacute;zquez cuenta que &ldquo;las masacres se hab&iacute;an vuelto demasiado numerosas para que salieran en los peri&oacute;dicos&rdquo;. Era la d&eacute;cada de 1950 del siglo pasado, cuando despu&eacute;s del Bogotazo se hab&iacute;a multiplicado la violencia. Pero esa sentencia del escritor bogotano bien podr&iacute;a aplicarse a lo que sucede hoy. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>La masacre del r&iacute;o Putumayo</strong></h3><p class="article-text">
        Un hecho reciente, sin embargo, logr&oacute; alterar la indiferencia colectiva. El 28 de marzo 11 personas murieron asesinadas en un caser&iacute;o a la vera del r&iacute;o Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador. En esa ocasi&oacute;n no quedaron dudas: los cr&iacute;menes los hab&iacute;a cometido una fuerza conjunta integrada por el Ej&eacute;rcito, la Armada y la Fuerza A&eacute;rea de Colombia. El propio presidente de la Rep&uacute;blica celebr&oacute; la barbarie: &nbsp;Iv&aacute;n Duque present&oacute; el hecho como una acci&oacute;n heroica contra grupos narcotraficantes, aunque las v&iacute;ctimas fueron en su mayor&iacute;a civiles. El ataque se produjo durante una fiesta comunal. Se supo la verdad por una delegaci&oacute;n de periodistas que viaj&oacute; a la regi&oacute;n. Los testimonios y la evidencia que se&ntilde;alaban la responsabilidad de la Fuerza P&uacute;blica sacudieron el avispero, pero la palabra oficial, y la maquinaria medi&aacute;tica paraoficial machacan con la versi&oacute;n m&aacute;s conveniente para que nada sea investigado a fondo, y el hecho vuelva a ser lo que son los dem&aacute;s: una mala noticia que nadie quiere recordar. 
    </p><p class="article-text">
        A un mes de esa masacre, visitamos los corregimientos y veredas que bordean el r&iacute;o Putumayo. 
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os la poblaci&oacute;n del Putumayo comprometi&oacute; toda su energ&iacute;a en el apoyo al proceso de paz, ahora las expectativas est&aacute;n puestas en las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales del lugar el 29 de mayo. Las figuras de Gustavo Petro y Francia M&aacute;rquez &ndash;los candidatos de la izquierda a presidente y vice&ndash; se abren camino en medio del dolor, y canalizan las expectativas de cambio de un campesinado harto de ser siempre v&iacute;ctima, estad&iacute;stica fatal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>La sangre que siempre llega al r&iacute;o</strong></h3><p class="article-text">
        El departamento del Putumayo se extiende a lo largo de la llanura amaz&oacute;nica. Toma el nombre del cauce de agua que lo surca: en quechua, &ldquo;r&iacute;o que nace donde crecen las plantas cuyos frutos son usados como vasijas&rdquo;. A los pueblos originarios, dispersos en el territorio, reci&eacute;n en el siglo XX se sum&oacute; la colonizaci&oacute;n a partir de la explotaci&oacute;n del caucho. Las ciudades m&aacute;s longevas no tienen m&aacute;s de cien a&ntilde;os. Cuando esa industria se agot&oacute;, qued&oacute; el petr&oacute;leo. Y la coca. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2016,  el Putumayo apoyó el proceso de paz. En las elecciones del 29 de mayo, las candidaturas de Gustavo Petro y Francia Márquez, de la coalición de izquierda Pacto Histórico, son la expectativa de un campesinado harto de ser siempre víctima. 

 </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El Putumayo es una regi&oacute;n estrat&eacute;gica para la seguridad del pa&iacute;s porque comparte largos kil&oacute;metros de frontera con Ecuador y Per&uacute;. Como en toda zona donde el Estado est&aacute; ausente o llega solo a trav&eacute;s de sus FFAA, ante la pobreza y el abandono se hicieron fuertes las guerrillas, en particular las FARC. Tras su desmovilizaci&oacute;n en 2016, algunos guerrilleros decidieron no someterse a las negociaciones de paz y se mantuvieron alzados en armas. Esos acuerdos no brindaban garant&iacute;as a los excombatientes. La traici&oacute;n del Estado es la cr&oacute;nica de muchas muertes anunciadas por la propia historia de Colombia, cuyas clases dominantes siempre honraron la tradici&oacute;n de incumplir la palabra dada. La cifra de 315 exintegrantes de las FARC asesinados justifica la huida de quienes no quisieron entregarse a este nuevo genocidio en cuentagotas. 
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, grupos disidentes de las guerrillas se reagruparon en torno a un objetivo que poco tiene que ver con la &eacute;pica revolucionaria que en alg&uacute;n momento del siglo pasado supieron expresar. Volcados al control de las v&iacute;as de la coca, su procesamiento y comercializaci&oacute;n, en el Putumayo un sector de las llamadas disidencias no tard&oacute; en aliarse con paramilitares y asociarse a los carteles mexicanos que hace rato est&aacute;n en la regi&oacute;n. Hoy se conoce a la fuerza armada resultante de ese enchastre como los Comandos de Frontera.
    </p><p class="article-text">
        Alto Remanso es un caser&iacute;o pobre a orillas del r&iacute;o, de casas de madera desperdigadas por trochas y caminos de tierra. Los registros de la Junta vecinal cuentan no m&aacute;s de 250 habitantes entre adultos, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Seg&uacute;n la divisi&oacute;n pol&iacute;tica, la zona tiene como cabecera municipal a Puerto Legu&iacute;zamo, pero pocos conocen ese centro administrativo que les queda a cuatro horas de lancha, muy lejos y muy caro para llegar. Tampoco les llegan noticias de las autoridades, ni de los servicios que deber&iacute;a brindar el Estado ni de la justicia. La avanzada militar que el 28 de marzo se cobr&oacute; all&iacute; la vida de 11 personas dec&iacute;a tener como objetivo capturar a dos jefes de los Comandos de Frontera, alias &lsquo;Bruno&rsquo; y &lsquo;Managua&rsquo;. Tras la masacre nunca pudieron demostrar que esas personas estuvieran all&iacute;. Cuando culminaba una fiesta vecinal, los militares atacaron: acribillaron al presidente de la Junta de Acci&oacute;n Comunal, Divier Hern&aacute;ndez, de 35 a&ntilde;os; a su compa&ntilde;era Ana Mar&iacute;a, de 24, embarazada; al gobernador ind&iacute;gena Pablo Coquinche, de 48; a otros tres vecinos, uno de ellos menor. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La avanzada militar que el 28 de marzo se cobró en Alto Remanso la vida de 11 personas decía buscar a dos jefes de los Comandos de Frontera, alias ‘Bruno’ y ‘Managua’. Tras la masacre nunca se pudo probar que esas personas estuvieran allí.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El periodista Alfredo Molano Jimeno, uno de los primeros en llegar al lugar, reconstruy&oacute; as&iacute; los hechos: &ldquo;A las siete de la ma&ntilde;ana, hora en que coinciden los borrachos amanecidos y los ni&ntilde;os reci&eacute;n despiertos, sonaron los primeros disparos de fusil. El caos y el miedo se tomaron la pista de baile, la cocina y el burdel. La m&uacute;sica se detuvo. Gritos y llantos, gente corriendo en busca de un muro de cemento para protegerse. Pedidos de auxilio y perros ladrando en medio de la balacera. El primer objetivo de los hombres armados fue la cocina, donde se encontraban ocho adultos y tres ni&ntilde;os, uno de ellos de cuatro meses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo cinco entre los 11 fusilados resultaron tener v&iacute;nculos con el grupo ilegal que el Ej&eacute;rcito dec&iacute;a combatir. Una vez que los efectivos irrumpieron en el lugar, esas personas, que estaban armadas, respondieron al fuego. Entre un primer desembarco y otro de refuerzo, los militares eran &nbsp;m&aacute;s de 50; llevaban a un francotirador que marc&oacute; como blancos a los l&iacute;deres de la comunidad. Procedieron seg&uacute;n el manual de la guerra sucia: despu&eacute;s montaron fusiles sobre los cuerpos abatidos de los civiles, para decir que todos eran guerrilleros. Movieron los cuerpos y fraguaron la escena del crimen para que nada se pudiera investigar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Preguntas</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; una matanza as&iacute;, contra la comunidad, en un momento donde el conflicto armado no tiene la intensidad de otras &eacute;pocas?
    </p><p class="article-text">
          &ndash;Lo de siempre, falsos positivos. Necesitan mostrar resultados &ndash;analiza Rosa a un mes de los hechos. 
    </p><p class="article-text">
        La mujer atiende un peque&ntilde;o restor&aacute;n (una salita con tres mesas) en el corregimiento m&aacute;s cercano a la vereda Alto Remanso donde sucedi&oacute; la masacre. Mientras prepara un bagre sudado para el almuerzo, explica: 
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Dicen que se enfrentan a delincuentes, pero matan a la gente de la comunidad. Les es m&aacute;s f&aacute;cil. Entonces les ponen armas a los muertos, en sus informes dicen que en la zona todos somos guerrilleros y narcotraficantes, que hay alto riesgo, y piden m&aacute;s dinero, m&aacute;s recursos. Para los militares la guerra sigue siendo buen negocio.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al lugar bajando por el r&iacute;o Putumayo durante cerca de tres horas. En ese trayecto la Amazon&iacute;a comienza a mostrarse en todo su esplendor: el verde absorbe todos los colores, como cant&oacute; el poeta. Para ese tramo de menos de 100 kil&oacute;metros, el pasaje tiene un costo por persona de 60 mil pesos colombianos, algo as&iacute; como 20 d&oacute;lares. La lancha puede transportar casi 30 pasajeros, y sale siempre llena. Navegar los r&iacute;os de Colombia resulta extremadamente caro, en contraste con la poblaci&oacute;n empobrecida que vive bordeando los r&iacute;os y no tiene otra forma de moverse. Al igual que sucede en el Choc&oacute;, en el Pac&iacute;fico &ndash;otra regi&oacute;n de extrema pobreza y nula inversi&oacute;n estatal&ndash; son los olvidados de todo olvido los que tienen que afrontar costos privativos para desplazarse, sin carreteras ni caminos alternativos. De regreso volvimos por una ruta asfaltada del otro lado de la frontera, por Ecuador; pagamos 7 d&oacute;lares el pasaje de un bus con asientos reclinables y ba&ntilde;o. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las heridas de la violencia están frescas, por eso los apoyos a la izquierda se expresan con modos suaves, sin estridencias. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cerca de all&iacute;, en uno de los tantos caser&iacute;os que bordean el r&iacute;o &ndash;por pedido de sus habitantes no voy a mencionar su nombre&ndash;, el maestro de la &uacute;nica escuela del lugar prefiere no hablar de la masacre del Ej&eacute;rcito. Cuenta, en cambio, la otra cara del mismo drama: 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp; &ndash;Aqu&iacute; no puede venir cualquiera sin avisar, sin pedir permiso. Esto era as&iacute; ya antes de la masacre, aqu&iacute; hay mucho control. Yo no puedo tener computador ni memorias usb, porque hay desconfianza con esas cosas, nos controlan todo. Imag&iacute;nese trabajar as&iacute; desconectado, con los ni&ntilde;os, sin poderles ense&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp; &ndash;&iquest;Qui&eacute;n le proh&iacute;be eso?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp; &ndash;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        El profe acompa&ntilde;a el silencio con una mueca parecida a una sonrisa triste. No lo menciona, pero se refiere al Comando de Frontera, el grupo armado que manda en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un lanchero que cruza varias veces al d&iacute;a el r&iacute;o entre Colombia y Ecuador completa el panorama: 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&ndash;Claro que por ac&aacute; est&aacute;n esos grupos. Pero qu&eacute; va a hacer uno. Si anda el Ej&eacute;rcito, o las disidencias o los comandos, lo que toca es aguantar. No se trata de tomar partido, pero si esa gente dice que se le entregue un mercado, o se le colabore con un viaje, o que se les avise si anda tal o cual, eso no quiere decir que uno sea apoyo de los guerrilleros o del narcotr&aacute;fico, es que ellos son la autoridad que hay.
    </p><p class="article-text">
        A los pobladores no les queda m&aacute;s alternativa que convivir con los comandos. Sembrar coca es la &uacute;nica actividad m&iacute;nimamente redituable y estos grupos comercializan la producci&oacute;n. Manejan la econom&iacute;a y ejercen un poder militar que no es expl&iacute;cito. A veces tienen que enfrentarse con alguna otra facci&oacute;n armada. Por lo general, adem&aacute;s, deben atemorizar a la comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        La gente, que es v&iacute;ctima de esa extorsi&oacute;n, cuando se mete el Ej&eacute;rcito vuelve a ser v&iacute;ctima, esta vez del accionar criminal del Estado. Pero no se resignan a esa doble tenaza de violencia. El pueblo del Putumayo a&uacute;n tiene energ&iacute;as para imaginar un futuro distinto, para pensarse actores de un cambio que les devuelva la paz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pr&oacute;ximo puerto, esperanza</strong></h3><p class="article-text">
        En cada charla busco el momento para preguntar por las preferencias pol&iacute;ticas, c&oacute;mo ir&aacute;n a votar. En Colombia suele haber temor a manifestar una inclinaci&oacute;n hacia la izquierda &ndash;en regiones como &eacute;sta, eso pod&iacute;a costar la vida&ndash;. Las respuestas me sorprenden. De una veintena de testimonios tomados en las veredas y corregimientos rurales (Puerto Ospina, Buenavista, Montepa) y en centros urbanos (Mocoa, Puerto As&iacute;s, Orito), la mayor&iacute;a votar&aacute; por Gustavo Petro. Un par de mujeres aclararon: por Francia M&aacute;rquez, su compa&ntilde;era de f&oacute;rmula en representaci&oacute;n del movimiento social. Otros agregaron: aunque sin mucha ilusi&oacute;n. Algunos prefirieron esquivar el tema, un par de muchachitos manifestaron no confiar en ning&uacute;n pol&iacute;tico. Pero mi modesta encuesta arroj&oacute; una amplia ventaja en favor del Pacto Hist&oacute;rico, la coalici&oacute;n de izquierda que el 29 de mayo disputar&aacute; la presidencia del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De entre los distintos testimonios, me result&oacute; revelador el de una chica de 27 a&ntilde;os que iba a la cabecera municipal a estudiar:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&ndash;Mi familia tiene un predio chico, de pocas hect&aacute;reas. Sembramos coca, pero no es como dicen, que nos llenamos de plata con eso. Quienes hacen el negocio son otros.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hace una pausa, y me pregunta: 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ndash;&iquest;Usted cree que Petro va a erradicar los cultivos?
    </p><p class="article-text">
        Respondo que no s&eacute;. Repregunto sobre el plan de sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos que iba a implementarse despu&eacute;s de la firma de los acuerdos de paz.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&ndash;Eso no funcion&oacute;. Los subsidios fueron pocos, no hubo seguimiento y adem&aacute;s la gente nunca vio que fuera algo serio. Suponga que aqu&iacute; cultiv&aacute;ramos pl&aacute;tanos, transportar eso hacia las ciudades es muy caro, las lanchas cobran la gasolina y no dejan llevar mucho peso, solo de a 10 kilos. No se hicieron v&iacute;as ni obras. Estando tan lejos de las ciudades, &iquest;a qui&eacute;n le vamos a comercializar?
    </p><p class="article-text">
        El balance tan negativo me hace pensar que su familia preferir&iacute;a mantener las cosas como est&aacute;n, votar a un candidato que no fuera a proponer mayores cambios. Se lo digo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&ndash;No, toda mi familia va a votar por Petro. Tal vez &eacute;l s&iacute; haga algo serio. No se trata de quedarse en la coca. Como le digo, nosotros no nos enriquecemos con eso. Si hay un plan de sustituci&oacute;n que nos permita apenas vivir bien, vamos a estar de acuerdo. Porque m&aacute;s all&aacute; de lo que cultivemos, este pa&iacute;s tiene que cambiar.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, mientras el plebiscito por la paz sufr&iacute;a un rev&eacute;s a nivel nacional, en el Putumayo se impuso el apoyo a las negociaciones: el 68% de la poblaci&oacute;n vot&oacute; por el S&iacute;. Durante aquella campa&ntilde;a se conformaron comit&eacute;s ciudadanos para difundir el contenido de los acuerdos de paz a lo largo de todo el departamento. Las cifras de apoyo fueron m&aacute;s altas donde m&aacute;s duro hab&iacute;a pegado el conflicto armado: el 84% en el Valle del Guamuez, 80% en San Miguel, 70% en Puerto Guzm&aacute;n. Aunque el No a los acuerdos de paz gan&oacute; por el peso de las grandes ciudades, en todas las regiones colombianas m&aacute;s afectadas por la guerra se dieron cifras parecidas a las del Putumayo. 
    </p><p class="article-text">
        La voluntad de cambio tambi&eacute;n se expres&oacute; con claridad en las elecciones presidenciales de 2018. Aunque Petro no pudo derrotar al uribismo en el escrutinio nacional &ndash;la fuerza pol&iacute;tica que responde a &Aacute;lvaro Uribe, el expresidente vinculado al paramilitarismo&ndash;, el candidato de izquierda obtuvo en el Putumayo el 60% de los votos en primera vuelta y un abrumador 77% en segunda. En las elecciones del 13 de marzo de este a&ntilde;o (dos semanas antes de la masacre de Alto Remanso) ese apoyo se confirm&oacute;: la izquierda sac&oacute; los mayores porcentajes no solo en las consultivas donde Petro y M&aacute;rquez hicieron una gran cosecha, sino tambi&eacute;n en las elecciones de representantes a la C&aacute;mara y Senado, donde los candidatos del Pacto Hist&oacute;rico lograron el mayor porcentaje.
    </p><p class="article-text">
        Dos analistas del conflicto en la regi&oacute;n, Edinso Culma y Alejandra Ciro, explican que &ldquo;los municipios petroleros y cocaleros de Putumayo votan por los candidatos m&aacute;s reformistas, porque all&iacute; se han gestado las expresiones m&aacute;s progresistas en este territorio&rdquo;. Desde la d&eacute;cada de 1970 los trabajadores petroleros estimularon la organizaci&oacute;n comunitaria, y eso facilit&oacute; que se expresaran los reclamos sociales. Despu&eacute;s, la primac&iacute;a de la coca hizo m&aacute;s compleja la situaci&oacute;n, pero los actores armados no lograron desalentar a la comunidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gustavo Petro suele hacer actos de masas. Pero la coalición de izquierda Pacto Histórico evita el Putumayo en la agenda de campaña. Desde 1948, los cinco candidatos presidenciales más progresistas de Colombia fueron asesinados en tiempos electorales. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las heridas de la violencia est&aacute;n frescas, por eso los apoyos a la izquierda se expresan con modos suaves, sin estridencias. Petro suele hacer actos de masas y en los &uacute;ltimos meses Francia M&aacute;rquez reforz&oacute; con su propia gira nacional esa masividad, pero no tuvieron al Putumayo en la agenda de campa&ntilde;a. Tampoco los candidatos locales del Pacto Hist&oacute;rico apuestan por la movilizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Rosa, la mujer del restor&aacute;n, explica su apoyo a Petro con argumentos claros. Con ritmo pausado, casi monocorde, y en voz baja, como se acostumbra a hablar de pol&iacute;tica por ac&aacute;. Modos campesinos, despu&eacute;s de todo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp; &ndash;Est&aacute; el riesgo de que, si gana, lo maten, o no lo dejen gobernar&ndash; dice, con la naturalidad con que dice todo lo dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El temor de Rosa tiene memoria, y vigencia: cinco candidatos presidenciales que pod&iacute;an molestar a las &eacute;lites econ&oacute;micas del pa&iacute;s fueron asesinados en Colombia, desde Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n en 1948 hacia ac&aacute;. Mientras esta cr&oacute;nica termina de escribirse, Petro acaba de anunciar la suspensi&oacute;n de sus actos de campa&ntilde;a en el Eje Cafetero por informaci&oacute;n sobre un posible atentado contra su vida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; &ndash;Pero, aun as&iacute;, habr&aacute; que intentarlo, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; &ndash;Pues claro&hellip; Mire la violencia que sigue ocurriendo con las cosas como est&aacute;n &ndash;la referencia a la masacre de Alto Remanso no altera su voz, lo dice como al pasar &ndash;. &iquest;Sabe qu&eacute; es lo que est&aacute; cambiando? Que m&aacute;s all&aacute; de todo, esta vez la gente est&aacute; despertando en todos lados, hasta en las ciudades. Entonces ahora, qui&eacute;n dice... parece que ahora s&iacute; podemos ganar &ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez le cambia la expresi&oacute;n, y no dice m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, despu&eacute;s de 70 a&ntilde;os de guerra, ahora s&iacute;, cree Rosa, el pueblo colombiano puede ganar.
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Solana]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 May 2022 16:08:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia: una elección histórica entre asesinatos masivos y esperanzas colectivas]]></media:title>
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