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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bárbara Pistoia]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bárbara Pistoia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dios bendiga a Rosalía y a la era de la Motomami también]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dios-bendiga-rosalia-motomami_1_8973093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9407fc59-5432-4dcf-aa90-8cce34541902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dios bendiga a Rosalía y a la era de la Motomami también"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista española de 29 años desafía límites y cruces de estilo. De su raíz flamenca al fenómeno de Motomami como categoría existencial.</p><p class="subtitle">“Escribe como quieras, usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate al piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y toca la corneta. Odia las matemáticas y ama los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo, que jamás volará en línea recta”.

Violeta Parra</p></div><p class="article-text">
        Suena <em>Motomami</em> y <strong>Rosal&iacute;a</strong> nos advierte: &ldquo;Esto no es <em>El Mal Querer</em>, eres el mal desear&rdquo;. Lo hace desde el octavo tema del que ser&aacute; &ldquo;disco del a&ntilde;o&rdquo; cada vez que alguien le d&eacute; play y reciba su sacud&oacute;n creativo. Una huella que consolida el caminar cultural de la cantante. Un caminar que responde exacto a lo que pide Amy Fusselman en su libro <em>Idi&oacute;fono</em>, y que nos representa a todos los que creemos en el arte: &ldquo;Imaginen que su boca sea solo una hendidura, que no puede abrirse y cerrarse con facilidad, a la que llenan de palabras que no son las suyas. Artistas, tienen que luchar contra eso, tienen que ganar esa pelea&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Si hay una artista que viene ganando esa pelea es esta espa&ntilde;ola nacida bajo el sol de libra hace 29 a&ntilde;os. Criada en la comarca del Vall&eacute;s Occidental, el amor por la m&uacute;sica se despert&oacute; a temprana edad. La t&iacute;pica historia de ni&ntilde;a que anima las fiestas familiares se hace un poco m&aacute;s extraordinaria por el esp&iacute;ritu de un hogar en donde lo tradicional era tan importante como lo que fuera aconteciendo. Su formaci&oacute;n se dio &iacute;ntegramente en escuelas de arte y se profundiza en un instinto de curiosidad imparable. No solo por atravesar determinados entramados, sino a fin de crear los propios. Un desaf&iacute;o que despert&oacute; apasionados detractores, pero muchos m&aacute;s devotos, convirti&eacute;ndola en una artista r&eacute;cord, protagonista de todo ranking y lista de favoritos, s&uacute;per premiada y con varias coronas alcanzadas por primera vez para una mujer espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;cu&aacute;l fue<em> el pecado</em> de Rosal&iacute;a para despertar a los apasionados detractores? Llevar el flamenco hacia una perspectiva de cultura hip hop. O, como se dice habitualmente, hacia lo urbano. Pero este t&eacute;rmino responde m&aacute;s a una matriz que no cae del todo bien, porque mirando con atenci&oacute;n, <em>urbano</em> viene a agrupar lo que hist&oacute;rica y socialmente se racializaba y le&iacute;a de forma despectiva, desde pensarse como marginal, popular, hasta la calificaci&oacute;n m&aacute;s bruta, &ldquo;de negros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entonces, ¿cuál fue el pecado de Rosalía para despertar a los apasionados detractores? Llevar el flamenco hacia una perspectiva de cultura hip hop. O, como se dice habitualmente, hacia lo urbano. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es casual que con el flamenco de Rosal&iacute;a se repita un fen&oacute;meno cr&iacute;tico tambi&eacute;n visto con lo latino y la cumbia argentina: los mismos que hasta no hace mucho tiempo exclu&iacute;an o descalificaban estos ritmos, sonidos, culturas, estigmatizando a sus protagonistas, salieron a defender purismos o a cuestionar la honestidad con la que ella hace lo que hace. Pero, como escribi&oacute; hace dos a&ntilde;os Javier P&eacute;rez And&uacute;jar en su art&iacute;culo &ldquo;Me quedo contigo&rdquo; para <em>El Peri&oacute;dico</em>, &ldquo;a Rosal&iacute;a se le ve que es flamenca lo mismo que se le ve que es humana. Est&aacute; en su naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, hablar de la artista solo pensando en el flamenco hoy ya es una reducci&oacute;n por m&aacute;s que lo asociemos a otros ritmos. Ah&iacute; su gracia y su don, pero tambi&eacute;n la otra cara de su genio: como productora llev&oacute; el oficio a otro nivel. Todo lo que escuchamos est&aacute; compuesto, ideado, armado, dirigido por ella. La producci&oacute;n como exploraci&oacute;n y experiencia absoluta: todo vale, &ldquo;no creo en la moralizaci&oacute;n del arte ni que haya g&eacute;neros mejores que otros. Me dejo llevar por lo que me toca&rdquo;. En un &aacute;mbito donde no se ven tantas mujeres y tanto cuesta reconocer a las que est&aacute;n produciendo, Rosal&iacute;a despert&oacute; la admiraci&oacute;n y el reconocimiento m&aacute;ximo de los productores m&aacute;s importantes de la cultura hip hop y latina y hay una larga lista de m&uacute;sicos deseando ser producidos por ella. Como The Weeknd, que confes&oacute; que si esto sucede se animar&iacute;a a hacer un disco completo cantando en espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <em>El Mal Querer </em>(2018) es, o era hasta ac&aacute;, su obra cumbre. Inspirado en <em>Flamenca</em>, novela del siglo XIII protagonizada por una mujer que se encuentra en una relaci&oacute;n violenta, el &aacute;lbum explora la experiencia amorosa entre cuestionamientos, vivencias y anhelos, sin querer glorificarse en dar una respuesta o f&oacute;rmula salvadora, m&aacute;s bien todo lo contrario, desidealiza sin quebrar la idea del romance y reconoce el limbo del acontecimiento amoroso para atravesarlo y renacer.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Este atravesamiento es a&uacute;n m&aacute;s profundo si lo leemos como continuidad de <em>Los &Aacute;ngeles</em> (2017), su primer trabajo: no hay manera de alcanzar ese desenlace poderoso si no contemplamos el fruto completo, luces y sombras de Eros. El debut de Rosal&iacute;a es un estudio sobre la muerte en el que elige reflexionar quitando del olvido tradiciones, decires, cantes. Mira hacia atr&aacute;s y donde todos ven cenizas, ella alumbra y siembra. Eso que suena ah&iacute;, adem&aacute;s de una exposici&oacute;n vocal conmovedora, es pura formaci&oacute;n cultural y, esencialmente, sentimental.
    </p><p class="article-text">
        Si esos dos discos desafiaron las leyes discogr&aacute;ficas &mdash;el primero emulando el cl&iacute;max humeante y oscuro del tablao, el segundo la majestuosidad del teatro&mdash;, <em>Motomami </em>desaf&iacute;a las corrientes sonoras de su tiempo y quema los manuales vertiginosos y condescendientes de la &eacute;poca. Si jam&aacute;s tuvimos tanta m&uacute;sica a mano, tambi&eacute;n hay que decir que nunca hubo tanta m&uacute;sica sonando pr&aacute;cticamente igual, guionada por algoritmos y n&uacute;meros virtuales, cantantes que no pasan una semana sin tener lanzamientos olvidables y audiencias hambrientas de consumo que demandan siempre m&aacute;s. Se produce como se <em>scrollea</em>. Pero <em>una motomami</em> nunca har&iacute;a eso: no solo porque no lo necesita (&ldquo;No bas&eacute; mi carrera en tener hits, tengo hits porque yo sent&eacute; las base'&rdquo;, como bien presume en &ldquo;Bizcochito&rdquo;), sino porque tiene en claro que <em>el don</em> dado responde a otras motivaciones (&ldquo;Y aunque no tenga dinero, no tenga a nadie, yo voy a seguir cantando porque me nace, Yo soy la Ni&ntilde;a de Fuego, como canta Caracol&rdquo;, tal como se nos presenta en la emotiva &ldquo;Buler&iacute;as&rdquo;).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rosalía                            </span>
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        Todav&iacute;a de gira con <em>El Mal Querer</em>, su plan era hacer cuatro discos: uno para seguir creciendo con el flamenco, otro de baladas, uno para experimentar musicalmente en busca de nuevos sonidos y no pod&iacute;a faltar uno &ldquo;para ir de clubes&rdquo;. La epifan&iacute;a sucede al darse cuenta de que puede integrar esos deseos y hacer un solo &aacute;lbum, lo que le exigir&iacute;a mucho m&aacute;s y el resultado dar&iacute;a un crecimiento mayor. &ldquo;No estamos nunca siendo los mismos, yo no soy la misma pero una constante es que s&eacute; mi misi&oacute;n en esta vida: vine a aprender y a enriquecer mi canto, mi composici&oacute;n&rdquo;, explic&oacute; en la rueda de prensa de <em>Motomami</em>, antes de agregar que por esto mismo no se repite aun teniendo garant&iacute;as de lo que ya le ha funcionado, porque &ldquo;no es ese el objetivo de mi m&uacute;sica&rdquo;. En su orden de prioridades enumera el estudiar, hacer proyectos que permitan conceptualizar, producir en libertad, arriesgarse vocalmente, respetar los procesos y tiempos que cada etapa necesita. Explica y enumera lo obvio porque se le pregunta por las cr&iacute;ticas que recibe, pero cuando el canon se&ntilde;ala, el arte habla por s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        El principal elemento distintivo de<em> Motomami</em> respecto a los anteriores es lo l&uacute;dico, pero no para encajar perfecto en los challenges coreogr&aacute;ficos de TikTok, que fue fuente de inspiraci&oacute;n tambi&eacute;n ac&aacute;, sino para traer un fuerte aire fresco que descoloca. Un poco de &ldquo;Saoko&rdquo; para todos como dosis saludable para compensar esta era de pose y especulaci&oacute;n creativa, una desfachatez que, al fin, nos permite hablar de m&uacute;sica sin la conformidad, comodidad ni falsa jerarquizaci&oacute;n de los g&eacute;neros y s&iacute; como expresi&oacute;n cultural. Claro que para lograr esto hay que tener con qu&eacute;, no alcanza con la f&oacute;rmula de moda. Porque correrse del mandato deja demasiado espacio, el suficiente como para que el arte rompa como un volc&aacute;n y no cualquiera puede hacer pie cuando la lava arde.
    </p><p class="article-text">
        En este &aacute;lbum lo que ilumina y quema es que <em>lo imprevisible </em>todav&iacute;a existe y no solo <em>dice</em> mejor, tambi&eacute;n es lo que es porque honra, algo que repite de sus discos anteriores, a las influencias. Lejos de desentenderse de quienes hicieron el trabajo duro antes y garronear glorias ajenas, <em>Motomami</em> agradece y sigue narrando desde donde otros se quedaron para dar fe de una historia en com&uacute;n, porque &ldquo;las cosas son un esfuerzo colectivo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rosalía                            </span>
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        As&iacute;, entre canciones, <strong>Rosal&iacute;a le va pidiendo a Dios que bendiga a diferentes artistas, emblemas y leyendas. </strong>Gesto que se engrandece cuando la escuchamos decir en la provocadora &ldquo;CUUUUUuuuuuute&rdquo; que &ldquo;Aqu&iacute; el mejor artista es Dios&rdquo;. La entrel&iacute;nea en esta pieza susurra a todos: b&aacute;jense del pony. La narrativa contin&uacute;a rescatando historias e ideas amorosas, muchas tan tradicionales que cualquiera de nosotros las pudo haber o&iacute;do de sus abuelos. Por ejemplo, la invocaci&oacute;n a los &aacute;ngeles, tan presentes en sus trabajos, hace a&uacute;n m&aacute;s conmovedora la hermosa &ldquo;Como un G&rdquo;, un duelo de amor que se transforma en preguntas sin consuelo, augurios y nuevas promesas.
    </p><p class="article-text">
        Como si con su voz cargada de sentires no alcanzara, la abuela de la artista aparece sobre el final de &ldquo;G3 N15&rdquo; para subrayar &ldquo;lo primero es la familia&rdquo;. Aunque hay algo a&uacute;n &ldquo;m&aacute;s primero&rdquo;, primer&iacute;simo: de nuevo, entonces, aparece Dios para quedarse con el puesto. Lo que s&iacute;, &ldquo;Segundo es chingarte&rdquo;, confiesa en esa dulce oda al falo que es &ldquo;Hentai&rdquo;, inspirada &mdash;entre varias referencias&mdash; en las canciones de las princesas de Disney.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Chiken Teriyaki&rdquo; y &ldquo;Abcdefg&rdquo; son una grata sorpresa. Una Rosal&iacute;a dispuesta a jugar y a divertirse, entre gui&ntilde;os y picard&iacute;a, alimenta la regla de oro de la &eacute;poca: florecer en miles de memes y las m&aacute;s diversas viralizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en la lectura general de <em>Motomami </em>que es dantesco, <strong>ese collage existencial con el que Rosal&iacute;a nos resume pensamientos</strong> y experiencias de la nueva vida que viene llevando los &uacute;ltimos a&ntilde;os como celebridad cae como una <em>Divina Comedia</em>: es tan fuerte la presencia de Dios porque tambi&eacute;n est&aacute;n los excesos, la banalizaci&oacute;n de la banalidad, las tentaciones, los deslices y el mism&iacute;simo &ldquo;Diablo&rdquo;. Y el contraste pecado/salvaci&oacute;n no es gratis: quedan algunos rencores, algunos suspiros vengativos y varias lecciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Fama&rdquo;, una colaboraci&oacute;n genial con The Weeknd, hace cumbre justo ah&iacute;, pero imposible no citar entre estas v&eacute;rtices a esa obra maestra pasional que es &ldquo;Delirio de Grandeza&rdquo; y las pegadizas &ldquo;Candy&rdquo; y &ldquo;La Combi Versace&rdquo; (ft. Tokischa, mu&ntilde;eca brava dominicana). Y por supuesto que esta teor&iacute;a tiene su propia Beatrice y est&aacute; justo al final del &aacute;lbum: &ldquo;Sakura&rdquo;, una belleza iluminada por la sabidur&iacute;a que trae verdades inc&oacute;modas y entierra mentiras reconfortantes de las que nacieron las m&aacute;s grandes monta&ntilde;as de humo.
    </p><p class="article-text">
        Pero una <em>Motomami</em> sabe que solo se necesita la fe del tama&ntilde;o de un grano de mostaza para reubicar a las monta&ntilde;as. Y eso hace, porque &ldquo;ser una popstar nunca dura&rdquo;, pero &ldquo;La que sabe, sabe que si estoy en esto es para romper y si me rompo con esto, pues me romper&eacute;, &iquest;y qu&eacute;? Solo hay riesgo si hay algo que perder&rdquo;. Y aunque esta batalla ya est&aacute; ganada, que Dios tambi&eacute;n la bendiga a Rosal&iacute;a para que los m&aacute;rgenes, cada vez m&aacute;s chicos y siempre necesarios, nunca nos falten.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>BP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Pistoia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dios-bendiga-rosalia-motomami_1_8973093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 May 2022 03:54:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dios bendiga a Rosalía y a la era de la Motomami también]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rosalía,Motomami]]></media:keywords>
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