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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Miguel Velárdez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/miguel-velardez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Miguel Velárdez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Locura por Atlético Tucumán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/locura-atletico-tucuman_129_9587627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26c1bc9c-c434-4b9c-ade7-67233c826d3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Locura por Atlético Tucumán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aún cuando para muchos pueda ser efímera, la felicidad de los hinchas del "Decano" es enorme. El torneo argentino entra en etapa de definiciones: un momento clave, sin lugar para los débiles, según el autor, que repasa historias mínimas de algunas de las figuras del Atlético de Pusineri y su sueño de campeón.</p></div><p class="article-text">
        Los tucumanos est&aacute;n enfermos de f&uacute;tbol. Eso dicen los porte&ntilde;os, los cordobeses, los santiague&ntilde;os, los mendocinos y todos aquellos que miran sorprendidos a Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n en la cima del f&uacute;tbol argentino. Los hinchas de Boca y de Racing esperan que el equipo que dirige Lucas Pusineri termine sin aire, como infectado por una bacteria, y se desinfle en la recta final de la Liga de Campeones. Sin embargo, esto que les pasa a los hinchas del Decano tucumano es una rara enfermedad. Es como un germen que est&aacute; en la sangre y empez&oacute; a dominar todo el cuerpo. Altera el funcionamiento normal del organismo, por supuesto, y es dif&iacute;cil de extirpar, pero no genera da&ntilde;o ni perturba a las personas. Por el contrario, revela sentimientos de felicidad. Una felicidad que puede ser ef&iacute;mera, porque es f&uacute;tbol, pero es felicidad al fin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil ser puntero de la Liga Profesional, por encima de River, Boca, Racing, Hurac&aacute;n, Independiente y tantos otros. Los hinchas lo saben. Los jugadores tambi&eacute;n y el cuerpo t&eacute;cnico hace malabares para mantener la calma, la humildad y el trabajo de grupo en medio de tanta efervescencia que vive casi toda una provincia. A cualquier hincha de Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n le fascina que le hablen de Lali. Pero no de Lali Esp&oacute;sito.<strong> En Tucum&aacute;n hablar de Lali es &ldquo;La Libertadores&rdquo;.</strong> As&iacute;, en may&uacute;sculas. El orgullo de haber jugado dos veces consecutivas aquel torneo continental en 2017 y 2018 no se los quita nadie. Y quieren volver a jugarla. Como dir&iacute;a Osvaldo Soriano, la deseaba tanto que ni siquiera intentaba disimularlo. Hubo una vez, en agosto de 2018, cuando la imagen de un hincha de Atl&eacute;tico recorri&oacute; toda Am&eacute;rica en la pantalla de Fox Sports. Estaba en la tribuna, pegado a la tela de alambre, con un suero de hospital en la mano. Aquella noche, Dar&iacute;o D&iacute;az<strong> se escap&oacute; del Centro de Salud para ir a la cancha.</strong> Y todo porque Atl&eacute;tico se jugaba el pase a octavos de final de Lali frente a los colombianos de Nacional de Medell&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estaba internado a la espera de una cirug&iacute;a. Faltaban tres horas para el partido. Podr&iacute;a haber visto la transmisi&oacute;n por televisi&oacute;n, pero no quer&iacute;a quedarse tendido en una cama, a tan solo veinte cuadras del estadio. En la previa, por la ventana de la sala del hospital se colaban los c&aacute;nticos de los hinchas que iban rumbo a la cancha. &ldquo;Me entr&oacute; una adrenalina en el cuerpo y empec&eacute; a pensar c&oacute;mo pod&iacute;a escaparme&rdquo;, dijo aquella vez de su haza&ntilde;a el fan&aacute;tico Decano que, en aquel tiempo, ten&iacute;a 30 a&ntilde;os.&nbsp;
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                Lucas Pusineri, técnico de Atlético de Tucumán.                            </span>
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        Con cintas de papel se envolvi&oacute; la sonda y el suero pegado al cuerpo como una momia, se puso una campera y camin&oacute; hacia la puerta de la guardia con la excusa de ser un acompa&ntilde;ante. &ldquo;Salgo a fumar a la vereda&rdquo;, le dijo al polic&iacute;a que estaba de portero. En la otra esquina lo esperaba Enzo D&iacute;az, su hermano. Caminaron hasta el estadio con la ansiedad de quien no tiene entrada en la mano, pero con un plan trazado de antemano. En el bolsillo izquierdo del pantal&oacute;n, <strong>su hermano Enzo llevaba el carnet de discapacidad que le daba derecho a ingresar al estadio, seg&uacute;n la ley vigente, y con un acompa&ntilde;ante</strong>. Dar&iacute;o, el paciente del hospital, no se sac&oacute; la campera por nada del mundo y segu&iacute;a con las cintas y el suero adherido a la piel. Nunca lo revisaron en la puerta. Como c&oacute;mplices de una aventura, los hermanos D&iacute;az subieron los escalones de la tribuna sobre calle Chile. Se ubicaron detr&aacute;s del arco que hoy defiende el arquero boliviano Carlos Lampe y que en aquel entonces estaba bajo la custodia de Cristian Lucchetti. Con la euforia de los minutos previos al partido,<strong> Dar&iacute;o se sac&oacute; la campera y cargaba el suero con el brazo en alto como si todo el tiempo estuviese gritando un gol en medio de la tribuna. </strong>Un productor de televisi&oacute;n lo vio entre los hinchas y, con olfato period&iacute;stico, no dej&oacute; pasar la escena. Le pidi&oacute; que se acercara a la tela de alambre y le puso el micr&oacute;fono, mientras los jugadores estaban en el vestuario durante el entretiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;De d&oacute;nde ven&iacute;s?,</strong> le pregunt&oacute; el periodista
    </p><p class="article-text">
        -Del hospital, del centro de Salud, sala 15, sector 1, cama 2. Aguante los Deca, mi viejo nom&aacute;s&ldquo;, respondi&oacute; Dar&iacute;o D&iacute;az ante la c&aacute;mara de Fox Sports. &rdquo;Somos los m&aacute;s grandes del norte, pap&aacute;&ldquo; agreg&oacute; con euforia, mientras mostraba el suero y una gasa pegada a la altura del hombro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si no se entiende que esto es una pasi&oacute;n, y las pasiones son bastantes inexplicables, no se entiende nada de lo que pasa en el f&uacute;tbol&rdquo;, sol&iacute;a decir Roberto Fontanarrosa cuando le hablaban de la redonda. Sin saberlo, los hermanos D&iacute;az se movieron como personajes de un cuento del recordado autor rosarino. Aquella noche, en el estadio monumental, los Decanos gritaron un gol de Leandro D&iacute;az y otro de Guillermo Acosta. <strong>Nadie quer&iacute;a dejar el estadio</strong>. La fiesta segu&iacute;a en Tucum&aacute;n y repercut&iacute;a en las pantallas del continente. Todav&iacute;a con algo de suero sosteniendo en su mano, Dar&iacute;o sali&oacute; de la cancha y se compr&oacute; un chorip&aacute;n, que es una tradici&oacute;n afuera de los estadios y muy tentador para comer al paso, despu&eacute;s de cada partido. Muchos lo tomaron con humor, pero tambi&eacute;n hubo quienes criticaron su decisi&oacute;n de escaparse del hospital, siendo que hay otros pacientes que esperan por una cama para internaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Guillermo Acosta</h3><p class="article-text">
        &ldquo;El f&uacute;tbol tiene algo de t&uacute;nel a las profundidades &ndash;dice el escritor Eduardo Sacheri-. Te conecta con cosas muy hondas del modo de ser de cada persona que de otro modo est&aacute;n camufladas. El f&uacute;tbol nos saca todas las m&aacute;scaras: nos exhibe en lo bueno y en lo malo&rdquo;, afirma el autor de Me van a tener que disculpar, un emotivo cuento sobre Diego Maradona.
    </p><p class="article-text">
        El plantel de Pusineri tiene los objetivos muy claros. Eso tambi&eacute;n se asienta en determinados roles individuales como es el caso del capit&aacute;n y emblema tucumano Guillermo Acosta. En cada partido, el volante recorre el mediocampo como un guardi&aacute;n del olimpo con escudo en la mano para frenar a los rivales, pero tambi&eacute;n durante la semana tiene otra responsabilidad y otro sue&ntilde;o por cumplir a los 35 a&ntilde;os: <strong>estudiar y completar el secundario.</strong> Todo comenz&oacute; por un pedido de su propio hijo, de catorce a&ntilde;os, cuando le pregunt&oacute; a su padre si hab&iacute;a terminado el secundario. &ldquo;Me insisti&oacute; y me dijo &lsquo;vamos a hacerlo juntos&rsquo;. Empezamos y obviamente a &eacute;l le va bien, me dice &lsquo;dale que yo te ayudo&rsquo; y ah&iacute; vamos juntos&rdquo;, detall&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la semana, Acosta estudia en el Instituto de Ciencias Empresariales (ICE), una instituci&oacute;n que firm&oacute; un convenio con Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n. En ese mismo colegio se forman muchos de los juveniles del club. &ldquo;Hac&iacute;a varios a&ntilde;os que termin&eacute; el s&eacute;ptimo grado y no hice nada m&aacute;s &ndash;record&oacute; el jugador-. Me cost&oacute; y me est&aacute; costando un poquito, pero ya me quedan pocos meses para terminar&rdquo;, hab&iacute;a relatado en una entrevista con Directv Sports Radio. Por una cuesti&oacute;n de calendario, &ldquo;BB&rdquo;, como apodaron a Acosta, terminar&aacute; primero el campeonato y despu&eacute;s el secundario. Pero ya dio un gran paso. <strong>&ldquo;Rendir ingl&eacute;s es lo m&aacute;s dif&iacute;cil; es una locura&rdquo;</strong>, agreg&oacute; con una sonrisa larga como estudiante el d&iacute;a de la primavera.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Mat&iacute;as Exequiel Orihuela</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero ser una estrella, prefiero ser un ejemplo para los ni&ntilde;os; como en su d&iacute;a lo fue Enzo Francescoli para m&iacute;&rdquo;, supo decir Zinedine Zidane. Una vez retirado del f&uacute;tbol profesional, el franc&eacute;s se puso el traje de Director T&eacute;cnico. Mat&iacute;as Exequiel Orihuela, integrante del plantel que lidera el campeonato, es cordob&eacute;s y su carrera comenz&oacute; tarde, dir&iacute;a cualquier relator de f&uacute;tbol. Tarde para la edad en la que hoy en d&iacute;a empiezan los jugadores. Ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, cuando viv&iacute;a en Buenos Aires y trabajaba como recolector de residuos.<strong> Todos los d&iacute;as iba en la parte trasera del cami&oacute;n levantando las bolsas con basura hasta completar el turno de ocho horas con lluvia o con sol.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a com&uacute;n de trabajo, su compa&ntilde;ero de recorrido en el mismo cami&oacute;n lo invit&oacute; a jugar al f&uacute;tbol para el fin de semana. Aquella vez le vio condiciones y lo incentiv&oacute; para que probara suerte en un club. Orihuela entr&oacute; a la p&aacute;gina de la AFA y se enter&oacute; que hab&iacute;a un llamado a prueba para j&oacute;venes futbolistas en el club Deportivo Mor&oacute;n. Fue a probar suerte y estuvo dos meses jugando, pero no hab&iacute;a ninguna firma de contrato. Estaba en el aire. Sin embargo, el &ldquo;Profe&rdquo; H&eacute;ctor Lettiere, un personaje hist&oacute;rico del &ldquo;Gallito de Mor&oacute;n&rdquo;, a quien apodaban &ldquo;Huevo&rdquo; (fallecido en diciembre de 2020), lo hizo quedar en las inferiores. Jug&oacute; dos a&ntilde;os hasta que Salvador Daniele, el popular &ldquo;Gato&rdquo;, lo subi&oacute; a primera<strong>. &ldquo;Nunca me hab&iacute;a probado antes, porque mis amigos me mandaban al arco&rdquo;, </strong>record&oacute; Orihuela ri&eacute;ndose de s&iacute; mismo en una entrevista con Sports Center de la cadena ESPN. &ldquo;Lo hac&iacute;a m&aacute;s por hobbie, no por algo que me dar&iacute;a de comer en un futuro y cuando entr&eacute; a trabajar de recolector de residuos me top&eacute; con esta persona que me abri&oacute; la cabeza&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Renzo Iv&aacute;n Tesuri y Augusto Lotti</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Toqu&eacute; a Messi para asegurarme de que es un ser humano&rdquo;, dijo alguna vez Gianluici Buffon, el experimentado arquero del Parma de Italia. Ese fanatismo por el astro argentino tambi&eacute;n tiene a un referente en Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n. Renzo Iv&aacute;n Tesuri es entrerriano y ten&iacute;a apenas nueve a&ntilde;os cuando Messi debut&oacute; en el Barcelona, el 17 de agosto de 2005. En la jerga del f&uacute;tbol se podr&iacute;a decir que<strong> &ldquo;es un fan&aacute;tico veneno&rdquo; de Messi.</strong> Al quedar embarazada su esposa, Tesuri habl&oacute; con ella para acordar una sola cosa: el nombre. &ldquo;Le puse Lionel por el m&aacute;s grande de todos. Ella sabe el fanatismo que yo tengo por Messi y le dije, si llega a ser nena, lo eleg&iacute;s vos&rdquo;, record&oacute;. Tesuri es un volante que juega por los costados y corre todo el tiempo. En este momento, mientras usted est&aacute; leyendo <strong>es probable que el entrerriano siga corriendo</strong>. Uno de los sue&ntilde;os por cumplir para Tesuri es conocer personalmente a Messi. &ldquo;Muero por verlo jugar y siempre lo digo: verlo jugar, aunque sea un ratito, a m&iacute; me hace el hombre m&aacute;s feliz del mundo&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que te hace crecer es la derrota, el error&rdquo;, dice Pep Guardiola, el respetado entrenador espa&ntilde;ol. Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n tuvo sus errores en este torneo, como en aquel partido en La Bombonera, el 28 de agosto, donde empez&oacute; ganando 1 a 0 con gol de Augusto Lotti, pero no supo mantener el resultado y termin&oacute; con las manos vac&iacute;as. Justamente, este delantero nacido en Salto, a 200 kil&oacute;metros del Obelisco, <strong>fue quien enmudeci&oacute; a la Bombonera,</strong> siendo que de chico hab&iacute;a empezado las inferiores en Boca Juniors, pero le cerraron las puertas. Arranc&oacute; en las Infantiles de Boca, pas&oacute; varios a&ntilde;os en el club, pero cuando ten&iacute;a edad de competir en la s&eacute;ptima, Coqui Raffo lo dej&oacute; libre. &ldquo;Me dijo que los otros chicos que jugaban en mi puesto ten&iacute;an m&aacute;s potencial que yo, eso me doli&oacute; mucho&rdquo;, record&oacute; en estos d&iacute;as de algarab&iacute;a en Tucum&aacute;n. Al final, de esa categor&iacute;a, Lotti fue el &uacute;nico delantero que lleg&oacute; a jugar en Primera Divisi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Mateo Coronel y  Carlos Emilio Lampe</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando tu equipo anota en el &uacute;ltimo minuto haces los gestos raros de la felicidad anotadora &ndash;dice el escritor mexicano Juan Villoro-. Eso dura unos segundos. Misteriosamente, la discusi&oacute;n de esa jugada con los amigos durar&aacute; toda la vida&rdquo;, agrega. Algo de eso sucedi&oacute; en el estadio Jos&eacute; Fierro de Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n, en la noche del martes 23 de agosto, cuando Mateo Coronel<strong> rompi&oacute; todos los r&eacute;cords del f&uacute;tbol argentino.</strong> En el &uacute;ltimo minuto de juego, y en tiempo de descuento, el delantero concentr&oacute; todas las miradas en su pie derecho al <strong>rematar desde 70.2 metros de distancia </strong>y esconder la pelota en el &aacute;ngulo superior derecho del arco rival. Fue el 4 a 0 frente a Barracas, en una noche so&ntilde;ada para los hinchas y para sorpresa del propio goleador. &ldquo;Una locura, estoy muy contento. No lo puedo creer&rdquo;, admiti&oacute; el futbolista al salir del vestuario. Todav&iacute;a se habla y seguir&aacute; habl&aacute;ndose de aquel golazo de Coronel, que lo convirti&oacute; en uno de los posibles candidatos al Premio Pusk&aacute;s, que la FIFA otorga al autor del mejor gol del a&ntilde;o en todo el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el puesto de los bobos, yo soy el m&aacute;s vivo&rdquo;, dijo alguna vez, Hugo Orlando &ldquo;El Loco&rdquo; Gatti. La gigante campa&ntilde;a de Atl&eacute;tico tiene como uno de sus pilares a la seguridad que garantizan las manos de Carlos Emilio Lampe. Apenas lleg&oacute; a Tucum&aacute;n, el arquero boliviano conquist&oacute; a los hinchas por sus atajadas. Desde la partida de Cristian Lucchetti, los fan&aacute;ticos se sent&iacute;an hu&eacute;rfanos bajo los tres palos. Sin embargo, el arribo de Lampe abri&oacute; esperanzas y desde el primer partido no defraud&oacute;. <strong>En Tucum&aacute;n, en agosto, para el D&iacute;a del Ni&ntilde;o, la camiseta de Lampe agot&oacute; todas las ventas. </strong>El propio arquero dijo que no pod&iacute;a salir a las calles en Tucum&aacute;n. &ldquo;Es impresionante c&oacute;mo la gente te frena y te pide una foto o una firma &ndash;record&oacute;-. Fui a la escuela con mi hija y era una locura. El fanatismo de la gente es incre&iacute;ble&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un h&eacute;roe no necesita una capa, solo necesita un par de guantes, dijo alguna vez alguien y los arqueros guardaron la frase para siempre en la memoria. La primera vez que Carlos Lampe se ausent&oacute; de Tucum&aacute;n pidi&oacute; permiso para viajar a Buenos Aires, donde iba a presenciar el nacimiento de su hija. Los hinchas tragaron saliva, pero aceptaron la decisi&oacute;n. En la noche del 27 de junio, el arco qued&oacute; en manos de Tom&aacute;s Ignacio Marchiori, un mendocino nacido en Godoy Cruz hace 27 a&ntilde;os. Fue un empate 1 a 1, pero el arquero hizo cumpli&oacute; un buen papel. La segunda vez que Lampe se ausent&oacute; de Tucum&aacute;n fue para viajar a Francia, donde jug&oacute; para la Selecci&oacute;n de Bolivia en un amistoso frente a Senegal. Con resignaci&oacute;n, los hinchas aceptaron esa decisi&oacute;n y otra vez fue el turno del arquero mendocino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, Racing de Avellaneda est&aacute; agazapado y al acecho de los tucumanos. Boca Juniors le muerde los talones para intentar frenarlo en esa carrera por el t&iacute;tulo. El f&uacute;tbol argentino entra en etapa de definiciones. A 20 d&iacute;as del final es un momento clave, sin lugar para los d&eacute;biles.<strong> Enfermos unos, ansiosos, otros, y exasperados el resto.</strong> As&iacute; se vive el f&uacute;tbol argentino por estos d&iacute;as. Entrar en la historia o quedarse en la puerta. Dar el zarpazo o morir en el intento. Tomar impulso o quedarse sin aire. Todo eso est&aacute; en juego, mientras los hinchas en La Bombonera, en el Cilindro de Avellaneda o en el estadio Jos&eacute; Fierro de Tucum&aacute;n no ocultan los nervios para contener la angustia en cada partido. Lo viven con esa intensidad, como supo decir el novelista y fil&oacute;sofo franc&eacute;s, Albert Camus: no hay lugar en el mundo donde un hombre pueda sentirse m&aacute;s contento que en un estadio de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Velárdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/locura-atletico-tucuman_129_9587627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Oct 2022 03:03:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Locura por Atlético Tucumán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Atlético Tucumán,Lucas Pusineri]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La noche cruel en la que Bussi trasladó mendigos de Tucumán a Catamarca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/noche-cruel-bussi-traslado-mendigos-tucuman-catamarca_1_9177076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/495b34b8-0431-4487-931a-d17432107d49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La noche cruel en la que Bussi trasladó mendigos de Tucumán a Catamarca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 45 años, en plena dictadura militar, la gobernación tucumana organizó el operativo en el que llevó 25 personas con la idea de mejorar el paisaje urbano de Tucumán. El testimonio de la médica de Catamarca que los atendió y la vida del periodista que hizo pública una historia que Bussi intentó negar y por la cual demandó a Tomás Eloy Martínez.</p></div><p class="article-text">
        Primero los encerraron en la comisar&iacute;a de Tucum&aacute;n ubicada frente al parque 9 de Julio. Despu&eacute;s los llevaron en un cami&oacute;n del Ej&eacute;rcito hasta el l&iacute;mite con Catamarca. En medio de la nada, en un camino desierto entre dos pueblos llamados Ba&ntilde;ado de Ovanta y La Merced, al costado de la ruta, los obligaron a bajar en la oscuridad de la madrugada. Era una noche helada; de esas en que se congelan las manos si no hay guantes ni bolsillos. Hab&iacute;a 25 mendigos de Tucum&aacute;n y en el grupo estaba una mujer. Algunos ten&iacute;an dificultades motrices, otros eran ciegos, la mayor&iacute;a mostraba signos de tener problemas ps&iacute;quicos y fueron abandonados en un descampado sin almas. Cinco polic&iacute;as; dos de civil y tres de uniforme azul, se encargaron de cumplir las &oacute;rdenes de arrojarlos en el monte. No bajaron a todos juntos en un solo lugar, sino que fueron dej&aacute;ndolos en grupos de dos o tres separados cada 20 o 30 kil&oacute;metros de distancia. La estrategia policial buscaba que no pudieran regresar, que perdieran la noci&oacute;n del tiempo en un camino desconocido por ellos que se llamaba ruta nacional 67, en Catamarca. El episodio se conoce como los mendigos de Bussi y ocurri&oacute; el 14 de julio de 1977, pero sali&oacute; a la luz tres d&iacute;as despu&eacute;s -el 17 de julio de 1977- hoy hace exactamente 45 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aurora del Carmen Pico Zossi de Ahumada, m&eacute;dica de zona, los atendi&oacute; en el hospital de La Merced, en Catamarca, al amanecer, cuando los vecinos alertaron sobre la presencia de los extra&ntilde;os zarrapastrosos en la ruta. Ella ten&iacute;a 25 a&ntilde;os, una hija de dos meses y tan solo un a&ntilde;o de experiencia como profesional de la salud, porque se hab&iacute;a recibido el a&ntilde;o anterior. Hoy en d&iacute;a, con 75 a&ntilde;os, Aurora vive en la capital catamarque&ntilde;a, todav&iacute;a recuerda aquel suceso y asegura que hay ciertas cosas que nunca se ir&aacute;n de su memoria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-La crueldad que tuvieron es imposible de olvidar, dice Aurora, al repasar aquella oscura y fr&iacute;a madrugada de Catamarca, mientras sal&iacute;a en auxilio de los mendigos.</strong>
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            <span class="title">
                Aurora Pico Zossi, la médica que atendió a los mendigos en Catamarca                            </span>
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        El puesto de zona, donde la m&eacute;dica trabajaba era r&uacute;stico, con apenas unos cuantos insumos. Ni siquiera hab&iacute;a agua potable. La ambulancia era una vieja camioneta rastrojera, que ten&iacute;a problemas mec&aacute;nicos. Aurora recuerda que hab&iacute;a viajado a la capital catamarque&ntilde;a para retirar los insumos mensuales del puesto sanitario. Iba junto al chofer Lucho Molina en esa ambulancia. En el trayecto de regreso se apag&oacute; el motor. Se hac&iacute;a de noche y la m&eacute;dica deb&iacute;a volver a su casa, en el pueblo de Alijil&aacute;n, donde hab&iacute;a quedado su &uacute;nica hija de dos meses. Un mec&aacute;nico del lugar dijo que la rastrojera ten&iacute;a un problema con la bomba de nafta. Ella no pod&iacute;a ocultar los nervios, porque se hac&iacute;a tarde y ten&iacute;a que volver a darle la teta a su peque&ntilde;a hija. Entrada la noche apareci&oacute; un vecino con una rastrojera nueva y le dijo al mec&aacute;nico que le sacara el bomb&iacute;n de su veh&iacute;culo para pon&eacute;rselo a la ambulancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siguieron viaje por los caminos sinuosos hasta que alrededor de las dos de la madrugada pasaron por la entrada al pueblo de La Merced. Un polic&iacute;a, con el rostro desencajado y despeinado, como quien reci&eacute;n se despierta, sali&oacute; al cruce de la ambulancia.
    </p><p class="article-text">
        -Usted es la m&eacute;dica de los Altos, me dijo el polic&iacute;a, y est&aacute;n diciendo en la radio que han tirado a unos viejos en la ruta, pero no me sab&iacute;a explicar m&aacute;s. C&oacute;mo van a tirar unos viejos, pens&eacute;, me parec&iacute;a surrealista; pero bueno vamos a ver, le digo al chofer, si encontramos algo.
    </p><p class="article-text">
        No hallaron nada y la m&eacute;dica y el chofer siguieron la ruta para llegar cada uno a su casa.&nbsp; Sobre el filo del amanecer, un golpe seco en la puerta de su casa la despert&oacute; de un sobresalto. Eran las seis de la ma&ntilde;ana, cuando el agente le inform&oacute; a Aurora que hab&iacute;an encontrado a varias personas mayores en un paraje cercano y casi a punto de congelarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -No entend&iacute;a mucho y nos fuimos otra vez a recorrer la ruta. Los hab&iacute;an repartido en un camino muy distanciado para que no se agruparan, de noche, con llovizna, y fr&iacute;o, en pleno invierno y en un lugar desconocido. Los dejaron desde Huacra en adelante, pasando por Los Altos, hasta Las Ca&ntilde;as, eran discapacitados, todos linyeras, y empezaron a volverse a sus casas y ah&iacute; fue donde los vecinos los descubrieron. Ah&iacute; empezamos a actuar. Los guarecieron en la polic&iacute;a &ndash;detalla-, otro poco en el hospital, otro en iglesia de La Merced. Hay hechos puntuales que son macabros &ndash;rememora-. En la zona de El Abra hab&iacute;a un puente y el terrapl&eacute;n del puente era muy alto, porque el cauce del r&iacute;o estaba seco. Debajo de ese puente, dejaron a un se&ntilde;or que le faltaban las dos piernas y que para trasladarse usaba unos tacos de maderas en las palmas de las manos y arrastraba los gl&uacute;teos, a &eacute;l lo dejaron con otro se&ntilde;or que era ciego. &iquest;Se da cuenta la crueldad?... Y despu&eacute;s recorriendo la ruta cerca del puente del r&iacute;o San Francisco, casi llegando a Huacra, vemos un bulto en la orilla, a la vera del camino, en la cuneta, hab&iacute;a un bulto de una tela. Yo pens&eacute;: aqu&iacute; se muri&oacute; alguno y cuando destapamos ese sobretodo ra&iacute;do, pobre hombre, unos ojitos que me miraron debajo de ese sobretodo, acurrucado en posici&oacute;n fetal &ndash;recuerda Aurora-, me extendi&oacute; la mano como pidiendo auxilio. Ese se&ntilde;or ten&iacute;a congelamiento en los pies.
    </p><p class="article-text">
        El episodio pretend&iacute;a quedarse en la oscuridad de aquella madrugada; sin embargo, <strong>sali&oacute; a la luz gracias a una publicaci&oacute;n del diario La Uni&oacute;n. &ldquo;Catamarca se ha convertido en refugio de despose&iacute;dos&rdquo;, titul&oacute; el corresponsal Roberto Antonio Vera, conocido como Robertito&ldquo;, un hombre enano que adem&aacute;s era juez de Paz en el pueblo de La Merced.</strong> El reportero, un personaje muy querido entre los lugare&ntilde;os, muri&oacute; en febrero de este a&ntilde;o, pero su trabajo period&iacute;stico qued&oacute; en la historia catamarque&ntilde;a. &rdquo;Parias, mendigos, lisiados, ciegos, t&iacute;sicos y enajenados mentales aparecieron librados a su propia suerte a lo largo de la ruta nacional 67, entre Ba&ntilde;ado de Ovanta y Los Altos &ndash;escribi&oacute; el reportero-, a la vera del camino y debajo del puente sobre el r&iacute;o El Abra, bajo extremas condiciones de supervivencia que significan una sonora bofetada a los m&aacute;s elementales principios humanos y cristianos&ldquo;, agreg&oacute; en su art&iacute;culo escrito en una vieja y pesada Olivetti. Fue una de sus coberturas m&aacute;s resonantes, en tiempos en que se ejerc&iacute;a un periodismo artesanal con apuntadores de papel, l&aacute;piz en mano y las cintas negras y rojas para la m&aacute;quina de escribir. Roberto Vera fue el autor de la primicia del diario catamarque&ntilde;o. Robertito, tambi&eacute;n era conocido como la voz de El Ca&ntilde;&oacute;n de Pacl&iacute;n, y lleg&oacute; a ser jefe del Registro Civil del mismo pueblo, cargo con el que se acogi&oacute; a la jubilaci&oacute;n.&nbsp;
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                La nota del del diario La Unión en 1977 que reveló la historia.                            </span>
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        El juzgado de paz estaba al lado de la comisar&iacute;a de La Merced; por eso, el periodista ten&iacute;a muy buenos contactos con la Polic&iacute;a. As&iacute; como hab&iacute;an golpeado en la puerta de la casa de la m&eacute;dica Aurora Pico Zossi, otros dos polic&iacute;as fueron hasta la ventana de Robertito para avisarle que hab&iacute;a mendigos tucumanos en la comisar&iacute;a. Mientras tanto, a unos 60 kil&oacute;metros de distancia del lugar donde hab&iacute;an sido abandonados, en la capital catamarque&ntilde;a, el gobernador de facto, Jorge Carlucci, se enter&oacute; de los mendigos por la publicaci&oacute;n del diario La Uni&oacute;n. Fue un esc&aacute;ndalo. Los catamarque&ntilde;os estaban indignados. Carlucci llam&oacute; al gobernador de facto de Tucum&aacute;n, Antonio Domingo Bussi, en plena dictadura militar para pedirle explicaciones. Ambos eran miembros del Ej&eacute;rcito y se conoc&iacute;an en tiempos en que el pa&iacute;s estaba en manos de la junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;nica mujer en el grupo hab&iacute;a sido abusada cuando estaba en la comisar&iacute;a y luego en el trayecto dentro del furg&oacute;n.</strong> Los dem&aacute;s integrantes del grupo lo relataron ante la polic&iacute;a catamarque&ntilde;a. Dos de los mendigos fueron internados en el hospital de La Merced, en el Departamento Pacl&iacute;n, donde recibieron asistencia m&eacute;dica y alimentos para sobreponerse al fr&iacute;o. Carlos Guti&eacute;rrez ten&iacute;a 51 a&ntilde;os, era boliviano, pero viv&iacute;a en Tucum&aacute;n. Era sastre en la capital tucumana, pero empez&oacute; a sufrir de tuberculosis y perdi&oacute; parte de la vista. Antes de esos padecimientos se qued&oacute; en la calle. En aquella semana fat&iacute;dica estaba internado en el hospital Padilla, en Tucum&aacute;n, donde ordenaron su traslado al hospital Avellaneda. Nunca lleg&oacute; a destino. En el camino fue alcanzado por un jeep de la polic&iacute;a, cuyos ocupantes le dijeron que lo acercar&iacute;an hasta el otro hospital. Sin embargo, mediante enga&ntilde;o lo llevaron hasta la seccional 11, donde lo introdujeron en un calabozo com&uacute;n junto a otras personas de sus mismas condiciones y con discapacidades.
    </p><p class="article-text">
        -Nunca anduve dando mala vista por el centro &ndash;le dijo Guti&eacute;rrez al periodista Roberto Vera-. Estoy enfermo y no puedo trabajar en mi provincia, pero hay gente que me ayuda, me da alojamiento y algo de comer, le coment&oacute; entre fuertes accesos de tos.
    </p><p class="article-text">
        Explic&oacute; que ten&iacute;a a su padre en Ledesma, Jujuy, y a dos hermanos en Palpal&aacute;, tambi&eacute;n territorio juje&ntilde;o. Detall&oacute; que dos polic&iacute;as iban con ellos atr&aacute;s y los otros tres viajaban adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Silvestre Salguero, de 75 a&ntilde;os, otro de los internados en el hospital de La Merced, tomaba una sopa caliente, mientras relat&oacute; que viv&iacute;a en Villa 9 de Julio, una populosa barriada de la capital tucumana. Hab&iacute;a sido detenido en la v&iacute;a p&uacute;blica, mientras se dirig&iacute;a a cobrar la pensi&oacute;n de vejez. Ratific&oacute; el abuso cometido contra la mujer dentro de la comisar&iacute;a y en el cami&oacute;n furg&oacute;n. Detall&oacute; que abusaron de ella delante de su propio marido, a quien le faltaba una pierna y tambi&eacute;n estaba arrestado con el resto del grupo. Cuando fueron obligados a bajarse en la desolada ruta catamarque&ntilde;a, Guti&eacute;rrez y Salguero caminaron unos 400 metros hasta llegar a una casa en construcci&oacute;n que estaba abandonada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Demoramos cerca de una hora en llegar a esa casita &ndash;le dijo Guti&eacute;rrez al corresponsal de La Uni&oacute;n-, y ah&iacute; amanecimos sentados. No pod&iacute;a caminar, me paraba cada diez pasos, detall&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La indignaci&oacute;n aument&oacute; entre los catamarque&ntilde;os por el relato del diario La Uni&oacute;n. Cuando empezaron las preguntas a las autoridades de Tucum&aacute;n solo hab&iacute;a respuestas ambiguas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, en enero de 2004, el escritor tucumano Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez escribi&oacute; un texto para el diario La Naci&oacute;n sobre los mendigos de Bussi. &ldquo;Fuese o no para impresionar a Videla, el peque&ntilde;o tirano Bussi imparti&oacute; aquel invierno de 1977 la orden de recoger a todos los mendigos de Tucum&aacute;n en un cami&oacute;n militar y arrojarlos en los descampados de Catamarca &ndash;dijo en el texto-. A cualquiera que conozca la desolaci&oacute;n de esos parajes le asombrar&aacute; la crueldad de la idea. En la regi&oacute;n lim&iacute;trofe entre las dos provincias hay s&oacute;lo unos pocos &aacute;rboles espinosos y enclenques. Los animales no se aventuran &ndash;agreg&oacute;-. Apenas oscurece, el aire se torna duro y helado, sobre todo en julio, y durante el d&iacute;a cae un sol de muerte del que no hay c&oacute;mo protegerse. Se puede andar veinte, treinta kil&oacute;metros por ese p&aacute;ramo sin encontrar un alma&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En su adolescencia, cuando viv&iacute;a en Tucum&aacute;n, Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez, mucho antes de llegar a ser maestro en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, hab&iacute;a conocido en persona a uno de los mendigos arrojados en Catamarca. Con sus amigos, le regalaban la ropa que ya no les quedaba en talle. Era un personaje urbano y famoso en la zona de la plaza principal de Tucum&aacute;n llamado Jos&eacute; Cabrera Pacheco, aunque todos le dec&iacute;an <em>Pachequito</em>. Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez record&oacute; en su texto que el vagabundo sol&iacute;a pasearse por los bares arrastrando una pierna infectada, que se negaba a curar porque all&iacute; viv&iacute;an, seg&uacute;n &eacute;l, los &aacute;ngeles que pod&iacute;an confirmar su asistencia al Juicio Universal.
    </p><p class="article-text">
        Desde la d&eacute;cada del &rsquo;60, <em>Pachequito</em> llamaba la atenci&oacute;n en el centro tucumano. Era famoso por sus discursos en p&uacute;blico a cambio de unas monedas para comer. El 11 de marzo de 1961 (unos 16 a&ntilde;os antes de haber sido llevado a Catamarca), el periodista Jos&eacute; Ricardo Rocha lo entrevist&oacute; para La Gaceta, donde escribi&oacute; una suerte de biograf&iacute;a del personaje muy querido por los tucumanos y a quien lo present&oacute; como &ldquo;el popular Loco Pacheco&rdquo;, de 51 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        -A la escuela, de puro zonzo, fui &uacute;nicamente hasta el primero superior. Por supuesto no aprend&iacute; a leer, ni a escribir. &iquest;Qui&eacute;n aprende a leer y escribir con primero superior? Tampoco s&eacute; firmar. Siempre me acuerdo de mi maestra de Villa Alberdi. Era la se&ntilde;orita Dora, -le respondi&oacute; aquella vez para la entrevista en La Gaceta-. Ahora me busco la vida. La educaci&oacute;n vale mucho, &iquest;no le parece?, creo que hablo bien. Lo quiero pillar al gobernador para que me ayude. Pero no lo puedo agarrar. Quiero que me amparen. Me canso de andar en la calle. Por ah&iacute; me duermo, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El apodo <em>Pachequito</em> qued&oacute; en la memoria colectiva como el de un personaje urbano, que vest&iacute;a con ropa prestaba, sucia y desgastada, pero ten&iacute;a tanto carisma que se compraba a los transe&uacute;ntes en el centro de la ciudad con sus mensajes sobre el Juicio Universal. La mayor&iacute;a de los arrojados en Catamarca viv&iacute;a de la mendicidad. Para comer de d&iacute;a, ellos depend&iacute;an de una moneda regalada en una esquina o de un pedazo de pan que sobraba en alguna panader&iacute;a solidaria, que les guardaba las migas despu&eacute;s del mediod&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez habl&oacute; de aquellas p&eacute;rdidas. &ldquo;A casi todos ellos se los trag&oacute; el infierno del desierto &ndash;escribi&oacute;-. Uno de los seis o siete que sobrevivieron cont&oacute; que <em>Pachequito</em> enloqueci&oacute; de sed y muri&oacute; al internarse en el Salar de Pipanaco, veinte kil&oacute;metros al sur de donde lo hab&iacute;an abandonado, confundiendo la blancura candente de la sal con las aguas del para&iacute;so terrestre&rdquo;, detall&oacute;. Esta publicaci&oacute;n del diario La Naci&oacute;n enfureci&oacute; a Antonio Bussi, un viejo militar que manejaba los hilos de Tucum&aacute;n en la dictadura y que en los &rsquo;90 volvi&oacute; al poder pol&iacute;tico votado por la mitad de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Bussi inici&oacute; una demanda por calumnias e injurias contra el autor Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez y reclam&oacute; el pago de $ 100.000. Intent&oacute; negar toda responsabilidad. Dijo que, &ldquo;lejos de tratarse de lisiados, tullidos, ciegos y locos&rdquo;, los desamparados eran, &ldquo;en su gran mayor&iacute;a, contraventores de disposiciones municipales y pr&oacute;fugos cr&oacute;nicos de centros asistenciales&rdquo;. Argument&oacute; adem&aacute;s que fueron los propios polic&iacute;as, que actuaron en un exceso de celo, y que decidieron llevarlos para &ldquo;resolver el problema desplaz&aacute;ndolo m&aacute;s all&aacute; de la frontera. Yo nunca di la orden, no hay nada escrito&rdquo;, agreg&oacute;. Sin embargo, en aquel tiempo, muchas &oacute;rdenes eran verbales y clandestinas. Durante el juicio, Bussi dijo textualmente que &ldquo;estas personas alteraban el orden con sus cacharros, sus mu&ntilde;ones y su mugre, golpeando tachos, molestaban a las mujeres. Y en un momento un polic&iacute;a en un exceso de celo actu&oacute; y los limpi&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su cr&oacute;nica, Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez apunt&oacute; a Bussi como responsable mayor de aquel desatino y lo llam&oacute; peque&ntilde;o tirano. &ldquo;Aunque el ex gobernador acept&oacute; en su momento escudarse en la ley de obediencia debida &ndash;precis&oacute; Mart&iacute;nez en ese texto-, ahora se declar&oacute; ofendido por la atribuci&oacute;n de una culpa que, seg&uacute;n &eacute;l, era de sus subordinados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Pablo Calvo relat&oacute; aquellas peripecias en su libro titulado Los mendigos y el tirano (Bussi y la emboscada a los vagabundos de Tucum&aacute;n - Editorial Aguilar). Calvo, a quien sus amigos y colegas del diario Clar&iacute;n lo defin&iacute;an como un hombre que escrib&iacute;a con el alma, muri&oacute; a los 53 a&ntilde;os por coronavirus, en mayo de 2021.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el juicio por calumnias e injurias, la Justicia fall&oacute; en contra de Antonio Domingo Bussi y le dio la raz&oacute;n a Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez. Sin embargo, el militar retirado nunca pag&oacute; las costas del proceso penal. Pasaron los a&ntilde;os hasta que, el 28 de agosto de 2008, el propio Bussi fue enjuiciado y condenado por un crimen de lesa humanidad, ocurrido en tiempos de la dictadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos otros cometi&oacute; en sus malandanzas como jefe militar y gobernador de facto de Tucum&aacute;n, la desdichada provincia donde nac&iacute; &ndash;escribi&oacute; Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez para un reportaje fotogr&aacute;fico del colectivo <em>Ojos Testigos</em>-. Varios testigos lo vieron disparar a quemarropa contra prisioneros desarmados &ndash;agreg&oacute; Mart&iacute;nez-. Tucum&aacute;n incurri&oacute; en la indignidad de elegirlo gobernador en 1995, cuando se present&oacute; al amparo de un viejo partido casi extinto. En su litigio, Bussi afirma que orden&oacute; investigar los hechos y que, como consecuencia, destituy&oacute; y sancion&oacute; al jefe de la polic&iacute;a provincial y pas&oacute; a retiro al personal que actu&oacute; en la expulsi&oacute;n. La sanci&oacute;n contra el jefe de la polic&iacute;a provincial, teniente coronel Mario Albino Zimmermann, que se dio a conocer el 18 de agosto de 1977, consisti&oacute; no en arresto o cesant&iacute;a, sino en nombrarlo, el d&iacute;a antes, secretario de Estado de Planeamiento y Coordinaci&oacute;n. Un castigo ejemplar, como se advierte &ndash;insisti&oacute; Mart&iacute;nez-. Las leyes, que son el instrumento de la justicia, decidir&aacute;n cu&aacute;l es el fin de esta historia. Yo me he quedado sin saber si Pacheco fue o no al salar de Pipanaco a beber las aguas de su para&iacute;so propio, pero no me cabe duda de que all&iacute; est&aacute; todav&iacute;a, a la espera del pr&oacute;ximo juicio universal, &ndash;concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En aquel tiempo, la censura y el control militar sobre todo lo que se iba a publicar en los medios hac&iacute;a que fuera dif&iacute;cil chequear ciertos datos. El propio diario La Uni&oacute;n public&oacute; varios d&iacute;as despu&eacute;s un t&iacute;tulo en potencial. &ldquo;Se habr&iacute;a producido ayer la evacuaci&oacute;n de los mendigos&rdquo; se&ntilde;al&oacute; en sus p&aacute;ginas ilustradas con un dibujo, pero sin fotos.
    </p><p class="article-text">
        Aurora Pico Zossi, la m&eacute;dica de Catamarca, rememora aquellos d&iacute;as. Sentada en el living de su casa, en Villa Dolores, arroja luz sobre un dato que no puede quitar de su memoria. Uno de los mendigos fue hallado sin vida en medio del monte. Estaba sentado debajo de un &aacute;rbol y ten&iacute;a una cuchara en sus manos. Fue sepultado en el cementerio de El Alto como NN. Despu&eacute;s, un juez federal de Catamarca orden&oacute; que le cortaran las manos para tomar las huellas dactilares y tratar de identificarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Tuvimos que exhumarlo del cementerio y le hicimos la autopsia. Efectivamente, ese hombre hab&iacute;a muerto de hambre. Las manos las pusimos en un frasco de mayonesa, de vidrio de los grandes &ndash;detalla-. Ten&iacute;amos apenas una hojita de bistur&iacute;; esos detalles dom&eacute;sticos me los acuerdo como si fuera hoy. Lo sellamos bien, le pusimos cintas y, por orden del mismo juez, un polic&iacute;a se llev&oacute; el frasco en el colectivo y lo entreg&oacute; a la justicia en Catamarca. Despu&eacute;s lo enviaron a la ciudad de La Plata para que lo estudien los forenses. Pero nunca m&aacute;s supe qu&eacute; pas&oacute; con ese frasco. Le dimos cristiana sepultura en una tumba prestada. No s&eacute; qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s en ese cementerio &ndash;detalla la m&eacute;dica-. Estuve un a&ntilde;o m&aacute;s trabajando en Los Altos y despu&eacute;s me trasladaron a Catamarca.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que se anunci&oacute; el regreso de los mendigos a Tucum&aacute;n, nunca m&aacute;s se supo de varios de ellos. Nadie los volvi&oacute; a ver por la plaza Independencia, ni por las calles del centro tucumano. Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez muri&oacute; en enero de 2010, a los 75 a&ntilde;os, sin saber cu&aacute;l fue el destino final de <em>Pachequito</em>. Antonio Bussi muri&oacute; en noviembre de 2011, a los 85 a&ntilde;os, mientras cumpl&iacute;a una condena a perpetua por delitos de lesa humanidad y, por esa misma raz&oacute;n, le hab&iacute;an dado de baja del Ej&eacute;rcito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Velárdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/noche-cruel-bussi-traslado-mendigos-tucuman-catamarca_1_9177076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jul 2022 03:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La noche cruel en la que Bussi trasladó mendigos de Tucumán a Catamarca]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[El Cositorto de Catamarca: auge y caída de Edgar Adhemar Bacchiani]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cositorto-catamarca-auge-caida-edgar-adhemar-bacchiani_1_9096256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c1a3d2e-2841-4fd2-bab9-303596640d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_1050419.jpg" width="1023" height="575" alt="El Cositorto de Catamarca: auge y caída de Edgar Adhemar Bacchiani"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras tenía miles de seguidores que le dieron su dinero para conseguir una fortuna veloz con las criptomonedas, exhibía en redes su vida holgada de lujos y viajes. Lleva casi 60 días preso acusado de liderar una asociación ilícita, lavado de activos y defraudación. Similitudes y diferencias con Leonardo Cositorto.</p></div><p class="article-text">
        Primero cay&oacute; Leonardo Cositorto. El jefe del conglomerado Generaci&oacute;n Zoe es investigado en la Justicia en C&oacute;rdoba, Corrientes, Santa Fe, Salta y en el fuero federal de Comodoro Py por lavado de dinero y estafas. Estuvo dos meses pr&oacute;fugo hasta que Interpol lo atrap&oacute; en Rep&uacute;blica Dominicana y ahora est&aacute; preso en una c&aacute;rcel cordobesa. Despu&eacute;s de Cositorto cay&oacute; Edgar Adhemar Bacchiani, en Catamarca. Tambi&eacute;n fue denunciado en las provincias de Tucum&aacute;n y de C&oacute;rdoba por los mismos delitos. Tambi&eacute;n est&aacute; preso, pero en la c&aacute;rcel de Miraflores, en territorio catamarque&ntilde;o. Tambi&eacute;n ten&iacute;a miles de seguidores que apostaron su dinero a una ilusi&oacute;n de fortuna r&aacute;pida como les prometieron con las criptomonedas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida de Edgar Adhemar Bacchiani parec&iacute;a estar signada por el &eacute;xito; todos sus movimientos estaban marcados por los c&oacute;digos del marketing, y alimentaba esa imagen con viajes a Miami, organizaba fiestas de su empresa con bandas en vivo, compraba las entradas m&aacute;s costosas para ver de cerca a los conciertos de los Rolling Stones, usaba las cuentas bancarias para contratar a los famosos ex futbolistas que promocionaban su empresa, dedicaba horas a los masajes semanales de relajaci&oacute;n con piedras calientes, y sal&iacute;a por las calles de Catamarca en una Ferrari impecable que despertaba la envidia de muchos en el norte argentino. Sin embargo, todo eso se esfum&oacute; de un d&iacute;a para el otro, como quien hace un chasquido con los dedos. El 22 de abril de este a&ntilde;o, el empresario conoci&oacute; su peor martirio. Tuvo una ca&iacute;da estrepitosa hasta tocar fondo, en la soledad de una celda de la c&aacute;rcel de Miraflores, en Catamarca, donde, &ldquo;El Pelado&rdquo; cumple 57 d&iacute;as de encierro viendo crecer su barba y sin los anteojos de sol que lo hicieron visible en cualquier &aacute;mbito en el que sol&iacute;a moverse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la noche del martes 23 de noviembre de 2021, Edgar Adhemar Bacchiani camin&oacute; euf&oacute;rico por los pasillos del Seminole Hard Rock Hotel &amp; Casino en Miami, un lujoso edificio rodeado de palmeras y con tem&aacute;tica musical. El empresario, que reside en Catamarca, llevaba una vida exitosa navegando en la cresta de su fama, gracias a las criptomonedas y quer&iacute;a que todos pudieran ver su vida de opulencia y glamour. Estaba a punto de ver en vivo un concierto de los Rolling Stones, a pocos metros del escenario, gracias a una entrada que pag&oacute;  m&aacute;s de 2.000 d&oacute;lares. Aquella noche vest&iacute;a elegante sport, y con los anteojos de sol podr&iacute;a haberse confundido con los que se pasean bajo las luces de la ciudad en la costa de Florida. Nunca antes se le pas&oacute; por la cabeza la idea de que exactamente cinco meses despu&eacute;s pasar&iacute;a la primera noche en una celda de la c&aacute;rcel de Miraflores, en Catamarca. El abogado Lucas Retamozo era uno de sus privilegiados acompa&ntilde;antes de aquella noche en la que, en medio del p&uacute;blico, se mezclaron personajes del jet set, ricos y famosos dentro del casino de Miami. El propio Retamozo ser&iacute;a despu&eacute;s el abogado que intentar&iacute;a hacer malabares jur&iacute;dicos para rescatarlo de la celda.
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche, Adhemar Bacchiani no pudo contener la emoci&oacute;n, porque estaba a punto de cumplir su sue&ntilde;o de ver a Mick Jagger de cerca, sac&oacute; su celular y empez&oacute; mostrar la suntuosidad del Hard Rock de Miami con una transmisi&oacute;n en vivo por las redes sociales. Como una estrategia para pescar nuevos clientes y con m&aacute;s de 16.000 seguidores en su cuenta de Instagram, siempre que pod&iacute;a mostraba una vida de placer, relax y entretenimiento. <strong>Buscaba contagiar la ilusi&oacute;n de que cualquier mortal pod&iacute;a alcanzar una vida sin sobresaltos, con mucho dinero gracias al bitcoin.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute; estamos con el doctor Retamozo y Pucho. Vamos los Rolling Stones- dijo sonriente mirando a la c&aacute;mara del celular. Vamos los Stones, repiti&oacute; feliz con una carcajada larga de satisfacci&oacute;n. Esto es tremendo, esto es tremendo, iiiuuuh &ndash;agreg&oacute;, mientras avanzaba bajo las luces de ne&oacute;n en medio del casino.
    </p><p class="article-text">
        -Salud&aacute; Pucho &ndash;le dijo a un acompa&ntilde;ante-, es el ganador del premio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego volvi&oacute; a apuntar el celular hacia el doctor Retamozo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Doctor Morlaaaa &ndash;le dijo ri&eacute;ndose. Con iron&iacute;a daba a entender que &eacute;l sent&iacute;a el mejor en el mundo de las inversiones, como una suerte de Diego Maradona de las criptomonedas y su abogado ser&iacute;a un equivalente al doctor Mat&iacute;as Morla, el abogado, representante y confidente de Maradona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche fue el cierre de la gira <em>No Filter Tour</em>, un recital exclusivo para 7.000 personas. El hotel Seminole Hard Rock es un impresionante edificio en forma de guitarra, &uacute;nico en el mundo, con 35 pisos y 638 habitaciones fastuosas. Por all&iacute; se pase&oacute; Adhemar Bacchiani. Muchos catamarque&ntilde;os ten&iacute;an la ilusi&oacute;n de alcanzar una vida como la que llevaba el trader. Cenas gourmet, amigos con poder pol&iacute;tico, autos de alta gama, vacaciones, y miles de seguidores en las redes sociales que lo adulaban todo el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Inclusive el hermano del gobernador de Catamarca cay&oacute; en las mieles del encanto carism&aacute;tico del CEO de Adhemar Capital. Esa amistad le abri&oacute; m&aacute;s puertas y nadie quer&iacute;a quedarse afuera del c&iacute;rculo de privilegios, que estaba marcado para unos cuantos, muy pocos, como si estuvieran dentro de una burbuja. Andr&eacute;s Emilio Jalil, hermano del gobernador Ra&uacute;l Jalil, lo iba a denunciar un par de meses despu&eacute;s en la fiscal&iacute;a federal a quien era su amigo y compadre, por haberlo estafado. En la presentaci&oacute;n judicial le reclamar&iacute;a el pago de $ 16 millones. La denuncia por la que termin&oacute; imputado fue por asociaci&oacute;n il&iacute;cita, intermediaci&oacute;n financiera sin autorizaci&oacute;n, lavado de activos y defraudaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Alto casino &iquest;eh?... dijo Bacchiani mirando a la c&aacute;mara del celular, mientras caminaba dentro del hotel hacia el lugar del concierto. El vicio norteamericano &ndash;agreg&oacute;-.
    </p><p class="article-text">
        Re&iacute;a y mostraba a sus dos acompa&ntilde;antes (Retamozo y Pucho). Sus seguidores empezaron a enviarle mensajes. Se sent&iacute;a un hombre afortunado y sol&iacute;a hacer alarde de los elogios que recib&iacute;a cada vez que sub&iacute;a un video a las redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; lindo!... para eso es el dinero, para disfrutaaaar. Grande pela... &ndash;le escribi&oacute; @kikinregina.
    </p><p class="article-text">
        El empresario disfrutaba interactuar con sus seguidores. Cada vez que le escrib&iacute;an le&iacute;a en voz alta las preguntas y algunas las respond&iacute;a de inmediato. Todo el tiempo buscaba rodearse de celebridades. Para promocionar su empresa lleg&oacute; a contratar a famosos ex futbolistas y personalidades del jet set argentino. <strong>Se presentaba en sociedad al lado de ellos y, de ese modo, alimentaba la exposici&oacute;n en las redes sociales. Ariel El Burrito Ortega, Ubaldo </strong><em><strong>El Pato</strong></em><strong> Fillol, Norberto </strong><em><strong>El Beto</strong></em><strong> Alonso, fueron algunos de los que posaron a su lado para promocionar su figura.</strong>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una foto con el exfutbolista Ariel Ortega que subió a redes sociales"
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            <span class="title">
                Una foto con el exfutbolista Ariel Ortega que subió a redes sociales                            </span>
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        -Tremendo casino &ndash;dijo otra vez mirando al celular-. &iquest;Para d&oacute;nde hay que ir?, pregunt&oacute; mareado por tanto lujo del Hotel Hard Rock. -Mir&aacute; eso. Es impresionante. &iexcl;Qu&eacute; locura!, insisti&oacute; sin cortar el video.
    </p><p class="article-text">
        -Te felicito Edgar, los gustos hay que d&aacute;rselos en vida, le escribi&oacute; otro seguidor.
    </p><p class="article-text">
        En aquel video, Adhemar Bacchiani ten&iacute;a una barba de tres d&iacute;as, perfectamente descuidada, y la cabeza rapada, tal como se lo conoce en todo el territorio catamarque&ntilde;o. Casi nunca se quitaba los anteojos de sol, mucho menos cuando estaba por subir un video en sus redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nacido y criado en el barrio de Caballito, en Buenos Aires. Como su familia materna era de Catamarca, un d&iacute;a arm&oacute; el bolso y se mud&oacute; al norte argentino. En la Universidad Nacional de Catamarca comenz&oacute; la carrera universitaria para ser contador p&uacute;blico nacional, pero no termin&oacute; los estudios. Sus ambiciones iban mucho m&aacute;s arriba que terminar siendo personal de oficina o empleado p&uacute;blico. &Eacute;l mismo cont&oacute; una vez que empez&oacute; en el mundo de las monedas virtuales en 2013, cuando se sent&oacute; frente a la computadora y escribi&oacute;: c&oacute;mo ganar dinero en internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Esto es tremendo, -dijo en c&aacute;mara; llevaba 12 minutos de transmisi&oacute;n repartidos en tres videos en vivo en Instagram-. Tra&eacute; cerveza y pochoclos, le pidi&oacute; al abogado Retamozo, antes del concierto de los Rolling Stones, mientras se&ntilde;alaba el lugar d&oacute;nde deb&iacute;a comprarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; lindo!! Que lo disfrutes much&iacute;simo, genio!! le escribi&oacute; @anadelvallevega.
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; lujazzzo amigo, agreg&oacute; @bonibodereau.
    </p><p class="article-text">
        -Grande maestro !!! escribi&oacute; @diegofranciscoramirez.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar al lugar del concierto, Bacchiani mostr&oacute; las butacas, los palcos y el escenario. Giraba delante de la c&aacute;mara, sonriente y feliz. De pie y con el celular en modo selfie, se mezcl&oacute; entre los fan&aacute;ticos que empezaban a tomar ubicaci&oacute;n y dijo:
    </p><p class="article-text">
        -El mejor lugar del mundo. Estamos encima del escenario. Tremendo. Im &ndash; pre &ndash; sio &ndash; nan &ndash; te-, dijo deletreando euf&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de aquel concierto en Estados Unidos, Bacchiani regres&oacute; a Catamarca, donde funcionaba su empresa AC - Adhemar Capital SRL. Para ese entonces hab&iacute;a inaugurado una sucursal en Tucum&aacute;n y otra en C&oacute;rdoba. Sumaba tantos inversores como likes en sus redes sociales. Se mov&iacute;a con soltura ante las c&aacute;maras, daba entrevistas en los programas de televisi&oacute;n y, cada vez, sub&iacute;a m&aacute;s fotos y videos en sus redes. En alg&uacute;n momento lleg&oacute; a decir, mitad en broma y mitad en serio, que en un futuro se convertir&iacute;a en gobernador de los catamarque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Faltaban cuatro meses para que cayera preso. Empezaba a despedir el 2021 con auto nuevo: una Ferrari roja con franjas negras en el cap&oacute;, y proyectaba extender su empresa a otras provincias. El 11 de enero de 2022, Bacchiani present&oacute; en sociedad la Ferrari que estren&oacute; por las calles de Catamarca.
    </p><p class="article-text">
        -Dos meses con mi hermosa. No hay nada mejor en el mundo &ndash;escribi&oacute; en el posteo de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        -Felicitaciones Campe&oacute;n, le escribi&oacute; uno de sus seguidores. Los elogios se multiplicaron y las manitos, unidas en aplauso, aparecieron en casi todos los comentarios. Sin m&aacute;s demoras, tom&oacute; otra foto del volante con la famosa insignia de Ferrari en el centro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Sos perfecta mi amor &ndash;escribi&oacute; y le agreg&oacute; un emotic&oacute;n con el coraz&oacute;n rojo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adhemar Bacchiani sigui&oacute; con su negocio virtual. Como si se tratara de una secta religiosa, a sus clientes empez&oacute; a llamarlos integrantes de la comunidad adhemariana. Le gustaba mostrar sus adquisiciones como si fueran joyas en una vidriera. Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de haber presentado la Ferrari, Adhemar Bacchiani subi&oacute; otro video en el que mostraba el predio de Wika Night Club, un espacio ubicado en un cerro al que le llaman el balc&oacute;n de Catamarca. El local estaba derruido, pero Bacchiani dijo que lo hab&iacute;a comprado y planeaba una remodelaci&oacute;n para reabrirlo con todas las luces y convertirlo en el mejor centro nocturno para fiestas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute; empieza la barra &ndash;dijo mientras recorr&iacute;a el lugar con su celular transmitiendo en vivo. Esto va a ser el VIP. Es una cosa de locos, esto. Es impresionante &ndash;comentaba desde lo m&aacute;s alto del cerro con una vista completa de la ciudad a sus pies-.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estaba en lo m&aacute;s alto de su fama. Sent&iacute;a que lo que tocaba se convert&iacute;a en oro y que cualquier cosa que quisiera comprar la pod&iacute;a tener en sus manos. Despertaba admiraci&oacute;n y le enviaban mensajes como &ldquo;adoptame&rdquo;. A fines de noviembre del a&ntilde;o pasado, Catamarca estaba a sus pies. En aquel tiempo, mientras transmit&iacute;a desde el cerro, en el local de Wika, se pregunt&oacute; si podr&iacute;a sacar a la estatua de la Pachamama, que se erige a pocos metros hacia abajo. Se refiri&oacute; a la estatua como &ldquo;esa se&ntilde;ora gorda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; posibilidad hay que me saquen a la se&ntilde;ora de ah&iacute;?, se pregunt&oacute; enfocando a la estatua. Arquitecto, &iquest;cu&aacute;ndo abrimos Wika?... creo que voy a hacer mi casa al lado de Wika &ndash;agreg&oacute;-.
    </p><p class="article-text">
        Se acercaba el cierre del a&ntilde;o y empez&oacute; a planificar una gran fiesta para los empleados, gerentes, contadores y abogados adhemarianos. Deb&iacute;a ser bien top, con buenos tragos, en un lugar selecto, con buena m&uacute;sica y un grupo en vivo. As&iacute; lo pens&oacute; y as&iacute; se cumpli&oacute;. El 11 de diciembre contrat&oacute; al m&uacute;sico porte&ntilde;o Pipo Cipolatti. El cantante toc&oacute; en vivo en la fiesta de Adhemar para los invitados que sal&iacute;an de la pileta, tomaban un trago en la barra y se acercaban al escenario montado aquella vez en un patio al aire libre. Otra vez, Adhemar Bacchiani empez&oacute; una transmisi&oacute;n en vivo. Con el torso desnudo, un vaso de fernet en la mano derecha y el celular, en la izquierda, se subi&oacute; al escenario para darse el gusto de cantar al lado Cipollatti. Mientras tanto, el m&uacute;sico agradeci&oacute; la invitaci&oacute;n y le dese&oacute; buena suerte a la empresa.&nbsp;
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                    alt="En diciembre pasado Pipo Cipolatti tocó en una fiesta para empleados, gerentes, contadores y abogados de  Edgar Adhemar Bacchiani. "
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                En diciembre pasado Pipo Cipolatti tocó en una fiesta para empleados, gerentes, contadores y abogados de  Edgar Adhemar Bacchiani.                             </span>
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        <strong>En los brazos, a la altura de los biceps, se hizo tatuar en color rojo una suerte de cinta de capit&aacute;n con la palabra Bitcoin en el centro, muy visible.</strong> Suele usar un anillo en la mano izquierda y dos en la mano derecha. Tambi&eacute;n lleva una pulsera de oro y plata en cada mu&ntilde;eca. En otro video del 20 de noviembre de 2021 reaccion&oacute; contra Cristina Kirchner, critic&oacute; a Mauricio Macri, y elogi&oacute; a Javier Milei por la idea de cerrar el Banco Central.
    </p><p class="article-text">
        -En mi primera operaci&oacute;n de bitcoin parec&iacute;a un terrorista &ndash;comenz&oacute; su relato en aquel video de noviembre del a&ntilde;o pasado y que todav&iacute;a puede verse en Instagram-. Ten&iacute;a que viajar a Buenos Aires para comprar; eso fue en la &eacute;poca la ex presidenta, corrupta, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner y comprar un bitcoin era como ir al Taj Majal, una cosa as&iacute;, imposible. &iquest;Qu&eacute;?, &iquest;No puede decir que Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner era una corrupta? S&iacute; lo es y lo sigue siendo. Va a cobrar una doble pensi&oacute;n de 2 millones y medio de pesos. Chicos, ustedes se matan trabajando por 40.000 pesos y esta mujer, que nos revent&oacute; el pa&iacute;s, es corrupta, vaga, vive en su casa, va a cobrar 2 millones y medio de pesos; se lo van a pagar ustedes, yo no lo pienso pagar. La operaci&oacute;n de compra y venta de criptomonedas aparece en la legislaci&oacute;n argentina en diciembre de 2017, con la ley de blanqueo de Macri, otro nefasto. Tanto los Kirchner como los Macri han sido nefastos para Argentina. Yo lo escuchaba a (Javier) Milei, en una &eacute;poca dec&iacute;a que si fuera presidente de la Naci&oacute;n, o tal vez ahora como legislativo, tenga la oportunidad de plantear el cierre del Banco Central de la Rep&uacute;blica Argentina. El Banco Central es uno de los responsables directos de la generaci&oacute;n de pobreza en la Argentina. Es el responsable directo de la emisi&oacute;n de moneda y la generaci&oacute;n de inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como Retamozo era su abogado de preferencia y amigo de viajes, los n&uacute;meros de la empresa estaban en manos de Iv&aacute;n Segovia, su contador de confianza y tambi&eacute;n amigo de varios a&ntilde;os. En noviembre de 2021, comenz&oacute; el ruido contra las financieras en Argentina. En abril de este a&ntilde;o cay&oacute; preso Leonardo Cositorto. En aquel momento, el entorno (contadores y abogados) le aconsej&oacute; a Adhemar Bacchiani bajar el perfil con las adquisiciones y sus bienes. En los videos, sus seguidores catamarque&ntilde;os le preguntaban por la Ferrari y se hac&iacute;a el distra&iacute;do. Apenas respond&iacute;a que estaba buscando un lugar donde polarizar los vidrios. Tambi&eacute;n se jactaba de los millones de pesos que aportaba a la Agencia de Recaudaci&oacute;n de Catamarca (Arca), el organismo recaudador de esa provincia. Dijo que estaba inscripto como empresa SRL en ese territorio provincial.
    </p><p class="article-text">
        -Tributamos de manera millonaria. M&aacute;s de 30 millones de pesos le dejamos al Arca en una semana; est&aacute; bueno que la gente lo sepa &ndash;dijo-, porque me inventan peleas con el Gobierno. Y a la AFIP ni hablar; tambi&eacute;n una fortuna. Van parejitos los dos. No se me enojen, amigos, dec&iacute;a con sarcasmo.
    </p><p class="article-text">
        Sub&iacute;a fotos de libros. No se sabe si los le&iacute;a, pero en esas im&aacute;genes aparec&iacute;an t&iacute;tulos como <em>El hombre m&aacute;s rico de Babilonia</em>, <em>El sentido com&uacute;n emprendedor</em>, <em>7 h&aacute;bitos de la gente altamente efectiva</em>, y <em>El poder del optimismo</em>. Todo el tiempo buscaba captar nuevos inversores que pusieran su dinero en Adhemar Capital SRL. Con un discurso optimista, y la paciencia de los pescadores esperaba hasta que llegaban los nuevos inversores. Hace un a&ntilde;o, en junio de 2021, como quien lanza su mejor carnada, Bacchiani anunci&oacute; un gran regalo para los adhemarianos. Es el d&iacute;a del regalo m&aacute;s preciado, dijo. Eran cuatro sorteos s&uacute;per tentadores: un auto Audi A1 Sportback, 1 viaje al Caribe para 4 personas con todo pago por 14 d&iacute;as, 1 viaje a Disney para 4 personas todo pago por 7 d&iacute;as, y del 4 al 10 premio 1 mill&oacute;n de pesos en monedas de bitcoin.
    </p><p class="article-text">
        Bacchiani tiene una colecci&oacute;n de fotos con personajes de la far&aacute;ndula, ex futbolistas de la Selecci&oacute;n Argentina, y cantantes. Cuando hac&iacute;a sesiones de masajes con piedras calientes tampoco apagaba el celular. Ped&iacute;a que lo filmaran recostado en la camilla boca abajo, mientras una empleada le pasaba aceites aromarizantes en la espalda. Este a&ntilde;o empez&oacute; de la peor manera para Adhemar Bacchiani. En p&uacute;blico sol&iacute;a decir que quer&iacute;a dinero, poder y legado. Sin embargo, en los primeros d&iacute;as de enero el Banco Central le pidi&oacute; a la Procuradur&iacute;a de Criminalidad Econ&oacute;mica y Lavado de Activos (Procelac) que investigue la actividad de AC SRL. Lo que hizo saltar las fichas en el Banco Central fue que Bacchiani promet&iacute;a ganancias de 20% mensual en d&oacute;lares. Dec&iacute;a que Catamarca era Babilonia, porque la gente consume, gasta, invierte, y se capitaliza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casi todos los clientes que presentaron denuncias penales contra Bacchiani coincidieron en que pusieron dinero, que vieron ganancias y luego apostaron m&aacute;s. </strong>A Leonardo Cositorto lo buscaba Interpol. Llevaba dos meses pr&oacute;fugo acusado por estafas y lavado de activos hasta que en abril lo atraparon en Rep&uacute;blica Dominicana. En medio de ese clima, Adhemar Bacchiani aument&oacute; los videos en vivo para explicarles la situaci&oacute;n a sus inversores. Todo el tiempo intentaba llevar tranquilidad y se jactaba de que &eacute;l segu&iacute;a en Catamarca sin necesidad de huir de nadie. Pero estallaron las denuncias por cesaci&oacute;n de pagos en la sucursal de C&oacute;rdoba y despu&eacute;s en Tucum&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las acusaciones contra Adhemar Bacchiani tambi&eacute;n recayeron en sus principales personas de confianza como Iv&aacute;n Segovia (contador), Francis Alexis Sarroca (gerente), Jos&eacute; Armando Blas (socio gerente zonal) y Sof&iacute;a Esther Aylan (gerente en Tucum&aacute;n). Los cinco est&aacute;n detenidos por orden de la Justicia Federal, aunque tienen el beneficio del arresto domiciliario como el caso de la tucumana Sof&iacute;a Aylan, viuda y madre de dos hijos. En la causa tambi&eacute;n hay otros cinco imputados que eran empleados en AC Capital como la ex mujer de Bacchiani, Celeste Garc&eacute;s Rusa Zaraeve, H&eacute;ctor Rodolfo Sagripanti Orellana, Pablo Antonio Sosa, Lucas Bernardo Barrera Oro y Mar&iacute;a Lihue Banegas.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas aumentaron cuando se empez&oacute; a hablar de dinero, n&uacute;meros y porcentajes. En C&oacute;rdoba le impusieron una cauci&oacute;n real de 40 millones de pesos para recuperar su libertad. Los ocho hechos de estafa por los que est&aacute; imputado Bacchiani representan unos 120.000 d&oacute;lares y unos 9 millones de pesos. En el caso de Tucum&aacute;n se compromet&iacute;a a pagar a los ahorristas intereses de entre el 10 y el 23 por ciento en pesos y del 15 por ciento promedio en d&oacute;lares cada 30 d&iacute;as, durante seis meses, cumplidos los cuales el inversor pod&iacute;a recuperar el capital o seguir invirtiendo. Tanto en Catamarca como en Tucum&aacute;n hay personas que ten&iacute;an el dinero para comprar una casa y lo invirtieron en AC para ganar m&aacute;s dinero y ahora quedaron entrampados. Otros vendieron veh&iacute;culos para apostar por la financiera. Quienes no alcanzaban el m&iacute;nimo para participar formaban pozos comunitarios para encomendar su futuro a las criptomonedas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos casi dos meses de prisi&oacute;n, Bacchiani apenas pudo salir cuatro veces para declaraci&oacute;n indagatoria y otra tan solo unos minutos para que pudiera conocer a su hija reci&eacute;n nacida. Siempre sali&oacute; esposado, con chaleco antibalas y rodeado por efectivos de seguridad. En la c&aacute;rcel recibi&oacute; amenazas de muerte. Afuera, muchos de los clientes catamarque&ntilde;os armaron grupos de Whatsapp para organizar las marchas para reclamar el dinero. <strong>Otros impulsaban la idea de prenderle fuego a la Ferrari. Pero nadie sabe d&oacute;nde est&aacute; la Ferrari.&nbsp;</strong>
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                Este domingo cumple 57 días preso en Catamarca.                            </span>
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        Esta semana, Lucas Retamozo, el abogado que lo acompa&ntilde;&oacute; en aquel concierto de los Rolling Stones pidi&oacute; otra vez el arresto domiciliario para su cliente y amigo. Dijo que, desde la casa, podr&aacute; devolver el capital invertido a los clientes. El juez federal catamarque&ntilde;o, Miguel &Aacute;ngel Contreras, tiene la &uacute;ltima palabra. Por tratarse de operaciones sin documentaci&oacute;n oficial, nadie sabe con exactitud cu&aacute;ntos son los clientes damnificados en las tres provincias. Tampoco se sabe el monto real del dinero que movi&oacute; Adhemar Bacchiani ni ad&oacute;nde fueron a parar esos fondos. El &eacute;xito f&aacute;cil y r&aacute;pido se esfum&oacute;. Los tres locales est&aacute;n cerrados. Las celebridades no volvieron a aparecer a su lado, el poder econ&oacute;mico se derrumb&oacute; y los seguidores empezaron a pedir su cabeza. Desde el 6 de marzo pasado nunca m&aacute;s subi&oacute; un video ni una foto, pero su cuenta de Instagram, todos los d&iacute;as, suma nuevos insultos, m&aacute;s o menos de este calibre:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Espero que se pudra en la c&aacute;rcel, escribi&oacute; @Leun.25
    </p><p class="article-text">
        -Se pudri&oacute; todo amigo, dijo @emilianopowerpan&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Velárdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cositorto-catamarca-auge-caida-edgar-adhemar-bacchiani_1_9096256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2022 03:02:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Cositorto de Catamarca: auge y caída de Edgar Adhemar Bacchiani]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Edgar Adhemar Bacchiani,Leonardo Cositorto,Bitcoin,Criptomonedas,Estafas,Lavado de dinero,Catamarca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caída de Alperovich: cómo el caso de abuso sexual contra su sobrina quebró la vida social, familiar y política del exgobernador de Tucumán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/caida-alperovich-caso-abuso-sexual-sobrina-quebro-vida-social-familiar-politica-exgobernador-tucuman_1_9033188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e4d6026-dd79-4fe0-9fac-44dc5e6b3267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caída de Alperovich: cómo el caso de abuso sexual contra su sobrina quebró la vida social, familiar y política del exgobernador de Tucumán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La justicia acaba de procesar al senador y exgobernador por el abuso sexual contra su sobrina y momentáneamente ha quedado en libertad. El caso muestra el modus operandi de Alperovich en el que combinaba ataques sexuales, exhibicionismo y un tipo de ejercicio del poder en la provincia. El testimonio de la sobrina, las divisiones en la familia y la interpretación de su esposa.</p></div><p class="article-text">
        Como un pesado objeto de cristal que cae al piso, se rompe y estalla en todas direcciones, la denuncia de su sobrina segunda por abuso sexual quebr&oacute; la vida privada, social y pol&iacute;tica de Jos&eacute; Jorge Alperovich. Mientras gobern&oacute; en Tucum&aacute;n, entre 2003 y 2015, era un hombre acostumbrado a mostrarse en p&uacute;blico, sol&iacute;a <em>cafetear</em> con amigos en los bares del centro tucumano y abr&iacute;a las puertas de su casa para organizar asados. Disfrutaba convertir a esa vivienda en la cocina del poder. Pero, el 22 de noviembre de 2019, todo cambi&oacute;. Los testimonios de la joven ( M.F.L., por sus inciales) <strong>dividieron las opiniones en el n&uacute;cleo familiar entre t&iacute;os y primos e impactaron tambi&eacute;n en los hijos, y en los nietos adolescentes. </strong>Algunos de sus integrantes hablaron a trav&eacute;s de las redes sociales; otros optaron por el silencio durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Las acusaciones detallaban episodios de violaci&oacute;n, abuso e intimidaci&oacute;n y terminaron por deshacer las relaciones en una de las familias tradicionales de Tucum&aacute;n. A partir de all&iacute; nada ser&iacute;a igual para el hombre que hab&iacute;a ostentado el poder pol&iacute;tico, primero como legislador, despu&eacute;s como gobernador y, al final, como senador nacional.
    </p><p class="article-text">
        La joven ten&iacute;a 29 a&ntilde;os cuando plante&oacute; la demanda. En el expediente dijo que trabajaba como asesora de Alperovich y detall&oacute; los hechos que ocurrieron en Buenos Aires y en Tucum&aacute;n, entre diciembre de 2017 y mayo de 2019. <strong>En los dos a&ntilde;os y medio que pasaron tras la denuncia, el ex gobernador nunca m&aacute;s volvi&oacute; a dar una entrevista a ning&uacute;n medio.</strong> Apenas subi&oacute; unos mensajes a trav&eacute;s de sus redes sociales y despu&eacute;s volvi&oacute; a recluirse en el silencio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de dar precisiones sobre lugares, fechas y horarios, la sobrina describi&oacute; el modus operandi del acusado de violaci&oacute;n. Dej&oacute; en claro que el ex senador ejerc&iacute;a abuso de poder sobre ella, tanto psicol&oacute;gica y familiar como a nivel laboral. Tambi&eacute;n precis&oacute; que utilizaba todos los recursos de su entorno y oportunidades para quedarse a solas con ella. &ldquo;&Eacute;l no paraba a pesar de mis ruegos, me dijo que no sea tan arisca, que as&iacute;, &lsquo;asexuada&rsquo; no le serv&iacute;a&rdquo;. Esos testimonios forman parte de la declaraci&oacute;n en sede judicial, se ventilaron entre los integrantes de la familia y despu&eacute;s se filtraron a la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Alperovich tiene cuatro hijos: un var&oacute;n, dos mujeres, y el m&aacute;s chico, tambi&eacute;n var&oacute;n. De las mujeres, Sara Alperovich hered&oacute; el gusto para la pol&iacute;tica; hoy en d&iacute;a es legisladora provincial por el peronismo. Por olfato pol&iacute;tico, ella opt&oacute; por el silencio cuando sali&oacute; la denuncia penal contra su padre. Ten&iacute;a menos de un mes de haber asumido en una banca de la Legislatura. En cambio, Mariana Alperovich, la otra hija, ni se acerca a la actividad pol&iacute;tica. No le atrae ese mundo ni sus protagonistas. Justamente fue ella quien sali&oacute; al cruce de la denunciante de su padre en aquella agitada semana de fines de noviembre de 2019. &ldquo;Siempre mantuve un perfil alejado de la pol&iacute;tica y los medios por elecci&oacute;n personal, pero acompa&ntilde;o a diario a mi familia y los conozco &ndash;escribi&oacute; en su cuenta de Facebook-. Realmente los conozco. Como mujer me solidarizo con las v&iacute;ctimas y sobrevivientes de violencia de g&eacute;nero. Pero en este caso, en esta denuncia falsa, plagada de mentiras y manipulaciones, yo creo en mi pap&aacute; &ndash;insisti&oacute;, la &uacute;nica vez que habl&oacute; del tema, en 2019-. Yo s&eacute; de la inocencia de mi pap&aacute;. Creo en mi padre porque lo conozco, porque todos estos a&ntilde;os desde que dej&oacute; la gobernaci&oacute;n estuve a&uacute;n m&aacute;s cerca de &eacute;l, porque adem&aacute;s conozco a la denunciante y tambi&eacute;n s&eacute; lo que vivi&oacute; y con qui&eacute;n lo vivi&oacute;&rdquo;, remarc&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sobrina, en tanto, hab&iacute;a hecho p&uacute;blica una carta en la que relat&oacute; su situaci&oacute;n. &ldquo;El avasallamiento fue demoledor &ndash;escribi&oacute; la joven-. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. &Eacute;l oscilaba libre y c&oacute;modamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con &eacute;l&rdquo;. En aquella carta, la denunciante recordaba ese episodio con estas palabras. &ldquo;No quer&iacute;a que me besara. Lo hac&iacute;a igual. No quer&iacute;a que me manoseara. Lo hac&iacute;a igual &ndash;detall&oacute;-. No quer&iacute;a que me penetrara. Lo hac&iacute;a igual. Inmovilizada y paralizada, mirando las habitaciones, esperando que todo termine, que el tiempo corra. Ya saldr&iacute;a de ah&iacute; y estar&iacute;a en mi casa, ya habr&iacute;a m&aacute;s gente alrededor, ya el disimulo y el trabajo lo iban a alejar de m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este per&iacute;odo de m&aacute;s de dos a&ntilde;os, Alperovich concluy&oacute; su mandato de senador nacional en diciembre de 2021, se qued&oacute; sin fueros y volvi&oacute; al llano. Mientras tanto, su esposa Beatriz Rojk&eacute;s, por decisi&oacute;n propia, se hab&iacute;a mantenido en silencio. <em>Bety</em>, tal como le llaman en su familia, es una mujer que trata de evitar las entrevistas. No se siente c&oacute;moda frente a un micr&oacute;fono o una c&aacute;mara. Siendo senadora supo acumular un cat&aacute;logo de exabruptos y de frases pol&iacute;ticamente incorrectas. En 2010, por ejemplo, Bety Rojk&eacute;s se reuni&oacute; con Dora Y&aacute;&ntilde;ez, cuyo hijo se hab&iacute;a suicidado luego de haber consumido drogas. Tras una reuni&oacute;n con la madre del chico, la senadora le dijo: &ldquo;Al menos ahora, Dora, vas a poder dormir tranquila, porque tu hijo no est&aacute; m&aacute;s en la calle&rdquo;. Con esos antecedentes, en el entorno de Alperovich sol&iacute;an decir &ldquo;mejor que no hable&rdquo;. Sin embargo, m&aacute;s adelante, Bety Rojk&eacute;s quebr&oacute; ese largo silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En plena pandemia de coronavirus, el expediente estuvo como en una meseta. El confinamiento por los contagios contribu&iacute;a a esa par&aacute;lisis en tribunales y hubo momentos en que parec&iacute;a que no iba a avanzar. La causa judicial empez&oacute; a moverse a fines de abril de este a&ntilde;o, cuando citaron a indagatoria al ex gobernador.&nbsp; Durante m&aacute;s de una hora, Alperovich declar&oacute; a trav&eacute;s de una videoconferencia por zoom. Dio su versi&oacute;n, neg&oacute; los hechos por los cu&aacute;les est&aacute; imputado y se neg&oacute; a contestar preguntas. Con 67 a&ntilde;os cumplidos, intent&oacute; convencer al juez de que todo forma parte de una conspiraci&oacute;n para sacarlo del escenario pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luego de la indagatoria, el juez ten&iacute;a 10 d&iacute;as h&aacute;biles para resolver la situaci&oacute;n. Antes de que venciera ese plazo, el 4 de mayo, el magistrado Osvaldo Rappa firm&oacute; el procesamiento de Alperovich por tres casos de abuso sexual simple y seis casos de abuso sexual agravado. Al d&iacute;a siguiente, la esposa de Alperovich rompi&oacute; el silencio y apareci&oacute; en la escena p&uacute;blica nacional.</strong> En una conversaci&oacute;n con el periodista Reynaldo Sietecase en Radio con vos admiti&oacute; el quiebre que produjo la denuncia en el fuero &iacute;ntimo de la familia. Resalt&oacute; que se trata de una campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n y carg&oacute; contra la denunciante. <strong>&ldquo;No s&eacute; si mi marido me fue infiel, pero no la abus&oacute; &ndash;dijo en la entrevista-. Puedo tener duda de lo primero, pero no tengo duda de lo segundo. Esta chica ven&iacute;a a casa, jugaba con mis nietos, usaba la casa de Jos&eacute; para hacer su cumplea&ntilde;os &ndash;remarc&oacute;-. Yo prefiero, como casi todas las mujeres que posiblemente hemos sido enga&ntilde;adas, prefiero creerle a mi marido&rdquo;, insisti&oacute;.</strong>&nbsp;
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                Beatriz Rojkes de Alperovich, esposa de José Alperovich. “No sé si mi marido me fue infiel, pero no la abusó&quot;, dijo en una entrevista con Radio con Vos.                            </span>
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        Para preservar su identidad y no tener que exponer su rostro ante los medios, Milagro Mariona fue designada en el rol de vocera medi&aacute;tica de la sobrina de Alperovich. &ldquo;Las v&iacute;ctimas de abuso sexual denuncian cuando pueden, no cuando quieren &ndash;asegura Mariona, al hablar sobre el tiempo que tard&oacute; la denunciante en salir de esa situaci&oacute;n-. Hay una violencia psicol&oacute;gica que las paraliza, que hace que se autoculpabilicen y que no puedan salir de ese lugar en el cual fueron puestas, porque el abuso sexual no es solo un acto f&iacute;sico, sino tambi&eacute;n psicol&oacute;gico &ndash;agrega-, donde hay una situaci&oacute;n de menosprecio, hay una situaci&oacute;n de poder, y eso afecta la psiquis de una persona y adem&aacute;s no solo era su jefe, sino que tambi&eacute;n era una persona familiar, que era querida por su familia y en quien hab&iacute;a confiado para trabajar en ese espacio pol&iacute;tico; entonces todo eso fue complejizando la posibilidad de salir, de huir&rdquo;, resalta.
    </p><p class="article-text">
        Los delitos que se le imputan tienen penas de entre 6 y 15 a&ntilde;os de prisi&oacute;n. <strong>&ldquo;Al monstruo hay que ponerle nombre y apellido y el m&iacute;o se llama Jos&eacute; Jorge Alperovich, mi t&iacute;o segundo y jefe&rdquo;, escribi&oacute; la denunciante en aquella carta p&uacute;blica de 2019</strong>. &ldquo;No miento, no busco fama. Nadie quiere hacerse famosa por contar el horror que vivi&oacute; &ndash;resalt&oacute;-. No quiero dinero ni hay un trasfondo pol&iacute;tico detr&aacute;s de mi denuncia. Soy mucho m&aacute;s que todo eso que se pueda especular. Esto es por m&iacute;. El motivo m&aacute;s importante de mi vida es mi renacimiento, mi sanaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de justicia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Alperovich es el mayor de los hijos varones. Nunca ocup&oacute; un cargo pol&iacute;tico y supo cultivar un perfil bajo. No sol&iacute;a exponerse en p&uacute;blico, pero hace una semana empez&oacute; a tener m&aacute;s apariciones tras anunciar su intenci&oacute;n de convertirse en dirigente deportivo del club Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n. Al igual que su padre us&oacute; las redes sociales para confirmar que se uni&oacute; al diputado nacional Mario Leito, actual presidente de Atl&eacute;tico Tucum&aacute;n, y as&iacute; buscar un cargo en las pr&oacute;ximas elecciones de la comisi&oacute;n de f&uacute;tbol. Este anhelo de entrar en la arena pol&iacute;tica del deporte terminar&iacute;a con su acostumbrado bajo perfil. La &uacute;nica vez que Gabriel Alperovich habl&oacute; sobre la situaci&oacute;n de su padre fue en noviembre de 2019, cuando sali&oacute; la denuncia de la sobrina segunda. &ldquo;Yo pongo las manos en el fuego por vos &ndash;escribi&oacute; aquella vez en su cuenta de Facebook, la verdad saldr&aacute; a la luz y quedar&aacute; demostrado que todo es una gran mentira en la que te involucraron realmente no s&eacute; con qu&eacute; fin. Te banco a muerte, te amo y te vamos a apoyar en todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diferente fue la actitud de Daniel Pablo Alperovich, el hijo menor. Tiene casi la misma edad de la denunciante, es ingeniero industrial, se dedic&oacute; a la pr&aacute;ctica de taekwondo y lleg&oacute; a participar en varios torneos internacionales. Su vida est&aacute; muy lejos de la pol&iacute;tica, y muy cerca de la actividad ganadera. El joven administra los campos con ganado que la familia posee en Santiago del Estero. Daniel Alperovich tambi&eacute;n qued&oacute; envuelto en una causa judicial por el robo de cabezas de ganado. La polic&iacute;a descubri&oacute; en su campo cerca de 1.000 vacas de las 3.500 que hab&iacute;an sido denunciadas como robadas. Hace un a&ntilde;o, en mayo de 2021, el hijo menor del ex senador fue imputado en la causa judicial por supuesta participaci&oacute;n en una asociaci&oacute;n il&iacute;cita. En relaci&oacute;n al esc&aacute;ndalo que involucra a su padre y a su prima segunda, el joven hasta ahora se mantiene en el m&aacute;s absoluto silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la declaraci&oacute;n judicial, la sobrina precis&oacute; que Alperovich viaj&oacute; con ella y otra persona m&aacute;s a Buenos Aires. Llegaron a Aeroparque y fueron a uno de los departamentos que tiene el ex senador en Puerto Madero. La otra persona se fue a dormir a otro departamento y ellos quedaron solos. Detall&oacute; que estaban mirando la televisi&oacute;n, sentados en un sill&oacute;n, y &eacute;l comenz&oacute; con insinuaciones hasta que le desprendi&oacute; el bot&oacute;n del pantal&oacute;n y empez&oacute; a tocarla sobre la ropa interior. Alperovich le habr&iacute;a dicho a la v&iacute;ctima que junto a &eacute;l tendr&iacute;a la posibilidad de crecer y la abus&oacute; sin acceso carnal. En la denuncia se describe que el hecho se produjo contra la voluntad de la joven y en un contexto de abuso de poder y de violencia psicol&oacute;gica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de dar precisiones sobre lugares, fechas y horarios, la joven describi&oacute; el modus operandi del acusado de violaci&oacute;n. Dej&oacute; en claro que el ex senador ejerc&iacute;a abuso de poder sobre ella, tanto psicol&oacute;gica y familiar como a nivel laboral. &ldquo;Sos mi due&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Te voy a proteger siempre&rdquo;. &ldquo;Te amo&rdquo;. Esos testimonios forman parte del expediente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro episodio sucedi&oacute; el 9 de marzo de 2018 en la casa nueva que Alperovich ten&iacute;a en Yerba Buena. La joven denunci&oacute; que hubo violaci&oacute;n con acceso carnal. &ldquo;&Eacute;l le pidi&oacute; al personal de seguridad que se quede en otro sector &ndash;describi&oacute; la sobrina- y para m&iacute; fue un d&iacute;a espantoso porque &eacute;l me atac&oacute; en el sill&oacute;n. Me hizo tocarlo forzadamente, se baj&oacute; el pantal&oacute;n y el calzoncillo mientras me dec&iacute;a &lsquo;mir&aacute; c&oacute;mo me pon&eacute;s&rsquo;&rdquo;. Tambi&eacute;n agreg&oacute; que dos d&iacute;as despu&eacute;s ocurri&oacute; el s&eacute;ptimo abuso denunciado. Fue el 12 de marzo de 2018 y en la misma casa. La joven describi&oacute; que entonces se produjo un forcejeo.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los abusos descripto por la denunciante se produjo el 9 de febrero de 2018, cuando el acusado estaba en plena campa&ntilde;a electoral. Dijo que ambos se trasladaban en un auto hacia la localidad de Simoca, en el sur tucumano. Describi&oacute; que la tocaba mientras iban en el veh&iacute;culo. En el expediente se detalla que el auto era un Volkswagen Passat azul patentado como AB 472 RT, que era manejado por un chofer de Alperovich.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a en que se efectu&oacute; la denuncia en su contra, el 22 de noviembre de 2019, el entonces senador tucumano estaba de vacaciones en Miami y contraatac&oacute; a trav&eacute;s de las redes sociales. &ldquo;Cuento con numerosas pruebas &ndash;public&oacute; Alperovich- y testigos que demuestran mi inocencia y la verdad&rdquo;. En ese tuit, adem&aacute;s, escribi&oacute; el nombre y apellido de la denunciante, lo que provoc&oacute; la reacci&oacute;n de las organizaciones que defienden los derechos de las v&iacute;ctimas de abuso sexual y de violencia de g&eacute;nero, porque viol&oacute; el protocolo de reserva de identidad para estos casos. Al d&iacute;a de hoy, en la cuenta de Twitter de Alperovich se mantiene el mensaje con el nombre y apellido de su sobrina.
    </p><p class="article-text">
        Alperovich era un empresario con &eacute;xito en el mercado de las concesionarias de autos cuando ingres&oacute; en la pol&iacute;tica de la mano del radicalismo. Fue electo legislador provincial en los tiempos en que Tucum&aacute;n era gobernada por Antonio Domingo Bussi, entre 1995-99. Por su profesi&oacute;n de contador p&uacute;blico nacional lo designaron presidente de la comisi&oacute;n de Hacienda del parlamento para controlar los manejos del dinero p&uacute;blico que hac&iacute;a el bussismo. Al finalizar su mandato de legislador radical, Alperovich dej&oacute; la banca, mientras el peronista Julio Miranda asum&iacute;a la gobernaci&oacute;n como sucesor de Bussi. Miranda llam&oacute; a Alperovich para ofrecerle el ministerio de Econom&iacute;a de la provincia, como un intento por acercar lanzas con el entonces presidente Fernando de la R&uacute;a. Con esa experiencia de haber ocupado un despacho en el Poder Ejecutivo, Alperovich fue por m&aacute;s hasta llegar a la gobernaci&oacute;n de Tucum&aacute;n, en 2003. <strong>Dej&oacute; su traje del radicalismo para calzarse la ropa del peronismo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras gobern&oacute; en Tucum&aacute;n, entre 2003 y 2015, Alperovich era un hombre acostumbrado a organizar reuniones pol&iacute;ticas y de gesti&oacute;n en su propia casa, ubicada en Cris&oacute;stomo Alvarez al 4300. Lo p&uacute;blico y lo privado ten&iacute;an una delgada l&iacute;nea de frontera. Todav&iacute;a hay quienes recuerdan los encuentros en la casa de <em>Jos&eacute;</em>, tal como se hac&iacute;a llamar por sus colaboradores. Era una pr&aacute;ctica habitual que los funcionarios (desde ministros, pasando por secretarios de Estado hasta el rango de Director) llegaran de noche o de d&iacute;a a la casona de dos plantas.&nbsp;Estaba acostumbrado a que su vivienda fuera la cocina del poder. &ldquo;Y la Casa de Gobierno era como su casa &ndash;advierte Milagro Mariona, vocera de la sobrina de Alperovich-. Lamentablemente es la manera de construcci&oacute;n patriarcal de la pol&iacute;tica, en general de todos los partidos &ndash;agrega-, donde el que est&aacute; en el gobierno se cree el padre del pueblo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los viernes, Alperovich sol&iacute;a organizar asados en su quincho. Llegaban intendentes, comisionados rurales, legisladores, y concejales que respond&iacute;an presurosos a su llamado. Aparecer en esa lista de invitados era una credencial de pertenencia al c&iacute;rculo de poder del peronismo. El resto de la familia se manten&iacute;a en la planta alta, mientras los funcionarios llegaban solos o en grupos y se instalaban en el living o se sentaban en el patio al aire libre a esperar que el entonces gobernador se mostrara para iniciar la reuni&oacute;n. Algunas veces, el due&ntilde;o de casa bajaba por la escalera vestido, apenas con una bata de ba&ntilde;o y un cigarrillo en la mano, tal como lo recuerdan algunos de sus habituales invitados.
    </p><p class="article-text">
        Una de esas tantas reuniones que el ex gobernador dispuso en su domicilio particular deriv&oacute; en un esc&aacute;ndalo. Fue en la noche del martes 18 de abril de 2006, cuando un fiscal que deb&iacute;a investigar el crimen de Paulina Lebbos acudi&oacute; a una reuni&oacute;n privada en la casa de Alperovich. El fiscal era Alejandro Noguera y la joven Paulina Lebbos, ten&iacute;a 23 a&ntilde;os, cuando fue hallada sin vida a la vera de una ruta provincial en Raco, a unos 35 kil&oacute;metros de la capital tucumana. Una de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n ten&iacute;a en la mira a <em>los hijos del poder</em>. Esa hip&oacute;tesis figuraba en la causa judicial y apuntaba contra los hijos de quienes ostentaban cargos de mucho peso pol&iacute;tico en Tucum&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Paulina Lebbos siempre fue una brasa caliente para el gobierno. Desde que empez&oacute; la investigaci&oacute;n hubo muchas desprolijidades por parte del fiscal Noguera. Alberto Lebbos, el padre de la joven asesinada, sospechaba de un encubrimiento del poder pol&iacute;tico, era funcionario provincial y hab&iacute;a sido citado por Alperovich a una reuni&oacute;n en su casa. Sin embargo, cuando apareci&oacute; el fiscal Noguera, se puso en duda la divisi&oacute;n de poderes, Lebbos estall&oacute; de indignaci&oacute;n y se retir&oacute; de inmediato. &ldquo;Vengo denunciando a las autoridades de seguridad del Gobierno por encubrimiento y otros delitos, y veo al fiscal en esta casa. No s&eacute; en qui&eacute;n se puede confiar. El gobernador sigue durmiendo con el enemigo&rdquo;, dijo, antes de subir a un taxi y alejarse del lugar. Al d&iacute;a siguiente, el fiscal fue separado de la investigaci&oacute;n. M&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s del crimen, en octubre de 2018, Gabriel y Daniel -los dos hijos varones de Alperovich- tuvieron que prestar declaraciones testimoniales en el juicio oral por el asesinato de Paulina Lebbos y el encubrimiento del crimen. &ldquo;Mi pap&aacute; no encubri&oacute; a nadie&rdquo;, declar&oacute; aquella vez Gabriel Alperovich, frente a los jueces. En cambio, Alberto Lebbos carg&oacute; contra la familia del gobernador por la muerte de su hija. &ldquo;No tengo dudas de que el clan Alperovich tuvo una responsabilidad ideol&oacute;gica de proteger a los encubridores&rdquo;, bram&oacute; aquella ma&ntilde;ana en el edificio de tribunales, mientras los hijos de Alperovich volv&iacute;an a su casa. Era la primera vez que Gabriel y Daniel aparec&iacute;an mencionados en una causa judicial, pero no ser&iacute;a la &uacute;nica. Hoy en d&iacute;a, casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, el crimen de Paulina Lebbos sigue impune y con nueve condenas por encubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Otra costumbre que ten&iacute;a Alperovich, siendo gobernador, era salir de su despacho de la Casa de Gobierno para hacer una ronda de caf&eacute; con sus colaboradores en alg&uacute;n bar c&eacute;ntrico, donde todos pudieran ver su presencia. Era el comienzo de su gesti&oacute;n provincial, a fines de 2003, cuando la clase pol&iacute;tica segu&iacute;a distanciada de la sociedad y estaba fresco el recuerdo de la crisis de 2001 con los cacerolazos y el grito al un&iacute;sono <em>que se vayan todos</em>. La mayor&iacute;a de los dirigentes pol&iacute;ticos no se mostraba en p&uacute;blico. Sin embargo, Alperovich intuy&oacute; que pod&iacute;a aprovechar <em>la luna de miel</em> que le daba el hecho de haber sido reci&eacute;n electo gobernador y ordenaba que le armaran cuatro o cinco mesas con sus ministros y secretarios para <em>cafetear</em> en uno de los bares m&aacute;s concurridos del centro. En aquellas tardes en p&uacute;blico, Alperovich se comportaba como si estuviera en el living de su casa. Inclusive hay quienes recuerdan que sol&iacute;a hacer alardes de sus virtudes varoniles. Aunque hubiera periodistas a su alrededor, no ten&iacute;a filtros a la hora de hablar de esos temas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con mayor&iacute;a legislativa y el poder pol&iacute;tico en sus manos hizo reformar la Constituci&oacute;n provincial para habilitar la reelecci&oacute;n. Por esa v&iacute;a lleg&oacute; a gobernar durante 12 a&ntilde;os ininterrumpidos. En 2012, todav&iacute;a le faltaban tres a&ntilde;os en el poder, mand&oacute; a construir una nueva casa, m&aacute;s grande y c&oacute;moda, en la esquina de Mart&iacute;n Fierro e Ituzaing&oacute;, en Yerba Buena. Las reuniones se trasladaron a esa propiedad, donde actualmente vive Alperovich. Es una mansi&oacute;n, que ocupa media manzana, m&aacute;s confortable que la anterior y fue dise&ntilde;ada con un amplio sal&oacute;n de reuniones. En esta nueva casa es donde ocurrieron los hechos, seg&uacute;n figura en el expediente judicial.
    </p><p class="article-text">
        La sobrina que lo denunci&oacute; en tribunales hab&iacute;a empezado su labor en el Ministerio de Gobierno de la provincia. Luego fue asignada como asistente personal del ahora procesado en la planta transitoria del Senado Nacional. Ella se encargaba de la agenda diaria de reuniones. En abril de 2019, en plena campa&ntilde;a electoral, Alperovich visit&oacute; el estudio de TV de La Gaceta, donde hizo comentarios sexistas hacia Carolina Servetto, la periodista que lo entrevist&oacute; aquella ma&ntilde;ana. Hasta ese momento, nadie sab&iacute;a nada de su sobrina. En el escenario pol&iacute;tico no contaba con el apoyo de Cristina Kirchner, desde la Naci&oacute;n, y ve&iacute;a acercarse una derrota en las urnas. Hab&iacute;a gobernado m&aacute;s de una d&eacute;cada, pero esta vez se sent&iacute;a traicionado por la dirigencia que migraba hacia Juan Manzur, el actual jefe de Gabinete de Alberto Fern&aacute;ndez. &ldquo;As&iacute; no quiero asumir. Mejor me voy a pasear a Miami con mis nietos o la puedo mirar m&aacute;s tranquilo a esta preciosura&rdquo;, le dijo a Carolina Servetto. Hubo m&aacute;s comentarios e insinuaciones del ex gobernador. &ldquo;Esta chica me encanta, es el perfil que a m&iacute; me gusta&rdquo;, hab&iacute;a dicho al comienzo de la charla period&iacute;stica. La compar&oacute; con su esposa Bety Rojk&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la entrevista se multiplicaron las cr&iacute;ticas contra Alperovich por su comportamiento en p&uacute;blico. La periodista tucumana admiti&oacute; que se hab&iacute;a sentido inc&oacute;moda. &ldquo;Fue una situaci&oacute;n de atropello &ndash;dijo Servetto-, de mala educaci&oacute;n, por parte de un entrevistado. Como periodista, uno procura manejarse con respeto, siendo absolutamente educado, porque as&iacute; tiene que ser y espera lo mismo. Sin embargo, durante toda la entrevista, la situaci&oacute;n fue diferente &ndash;resalt&oacute;- y es dif&iacute;cil cuando enfrente hay una persona que no est&aacute; siendo educada&rdquo;. Luego de aquel episodio, la campa&ntilde;a electoral cay&oacute; en picada y al final Alperovich termin&oacute; cuarto con apenas el 11% de los votos, muy lejos de Manzur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los tres d&iacute;as de haberse efectuado la denuncia en su contra, Alperovich sab&iacute;a que en el Senado no iba a poder caminar por los pasillos como si nada hubiese ocurrido. Intu&iacute;a que si tensaba la cuerda pod&iacute;a terminar forzando a los diferentes bloques a una votaci&oacute;n por su destituci&oacute;n inmediata. En ese momento solicit&oacute; la primera licencia en el Senado sin goce de sueldo. En ese texto dirigido a Gabriela Michetti, quien era en ese momento la presidenta de la C&aacute;mara Alta, dijo por escrito: &ldquo;la imputaci&oacute;n es absolutamente falsa. Y he sido v&iacute;ctima de denuncias en mi contra&rdquo;. <strong>Nunca m&aacute;s volvi&oacute; a sentarse en la banca, porque pidi&oacute; sucesivas pr&oacute;rrogas a su licencia, inclusive con Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, en la presidencia del Senado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alperovich contrat&oacute; al abogado Mariano Cuneo Libarona, quien asumi&oacute; la representaci&oacute;n legal junto a Agust&iacute;n Garrido. En el expediente, los abogados presentaron un descargo en marzo pasado en el que responsabilizaron a enemigos pol&iacute;ticos que armaron un complot para desprestigiarlo y arruinarlo p&uacute;blica, judicial y pol&iacute;ticamente. En ese escrito apuntaron contra David Mizrhai, concejal, Gustavo Morales, abogado, y Carlos Cisneros, diputado nacional por el PJ. Los abogados insistieron en que se &ldquo;fabricaron pruebas&rdquo; contra el acusado. Tambi&eacute;n se&ntilde;alaron que la denunciante manten&iacute;a &ldquo;una relaci&oacute;n t&oacute;xica y violenta&rdquo; con un concejal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El procesamiento se fundament&oacute; en m&aacute;s de 400 p&aacute;ginas y se resolvi&oacute; sin prisi&oacute;n preventiva, por lo que el ex gobernador seguir&aacute; en libertad.</strong> Adem&aacute;s, le trabaron un embargo por 2,5 millones de pesos. El juez Rappa remarc&oacute; que la denunciante &ldquo;estaba inmersa en un contexto de abuso sexual, intrafamiliar y de acoso laboral por razones de g&eacute;nero por parte del imputado &ndash;dijo-, quien vali&eacute;ndose de la posici&oacute;n de poder que ostentaba, violent&oacute; la integridad sexual de la denunciante en al menos nueve oportunidades, caus&aacute;ndole un detrimento f&iacute;sico y ps&iacute;quico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a en que el juez Rappa firm&oacute; el procesamiento, el 4 de mayo pasado, Alperovich volvi&oacute; a escribir en su cuenta de Twitter. &ldquo;Jam&aacute;s abus&eacute; de la denunciante y no existi&oacute; ning&uacute;n delito. Mucha prueba &ndash;asegur&oacute;-, entre ella testigos citados por la denunciante, me respaldan&rdquo;. En tanto que la sobrina, apenas hizo la denuncia, cerr&oacute; sus redes sociales, baj&oacute; al m&aacute;ximo su exposici&oacute;n p&uacute;blica y todav&iacute;a mantiene su cargo de secretaria parlamentaria en el Senado, con categor&iacute;a A7, en la grilla de agentes de la planta transitoria. Mientras tanto, Alperovich volvi&oacute; a encerrarse en el silencio. Termin&oacute; su mandato, se qued&oacute; sin la banca del Senado y sin fueros. Desde aquel d&iacute;a, no hubo m&aacute;s tuits en su cuenta, ni selfies con sus nietos en Instagram. Est&aacute; cada vez m&aacute;s recluido en su casa. All&aacute;, muy lejos en el tiempo, quedaron las salidas a <em>cafetear</em> con amigos por los bares del centro y los asados con dirigentes pol&iacute;ticos en su quincho, donde alguna vez ard&iacute;a el fuego de la cocina del poder. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Velárdez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:04:09 +0000]]></pubDate>
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