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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandro Droznes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/alejandro-droznes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandro Droznes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Babasónicos, diciembre, Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/babasonicos-diciembre-argentina_129_10753808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad198f90-5273-4be5-94cc-30938f3f1539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Babasónicos, diciembre, Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como en 2001, con la caída de Fernando de la Rúa como trasfondo, la banda liderada por Adrián Dárgelos vuelve al Campo de Polo en un verano políticamente caliente.</p></div><p class="article-text">
        Era 2001, era verano y hac&iacute;a calor. Pero no hab&iacute;a polic&iacute;a montada ni camiones hidrantes ni Plaza de Mayo. La convertibilidad estaba en el aire, gobernaba <strong>Fernando de la R&uacute;a</strong>, se ven&iacute;a el reseteo del pa&iacute;s, yo estaba angustiado por no saber qu&eacute; estudiar y esa ma&ntilde;ana andaba averiguando por las entradas para el Buenos Aires Hot Festival en una ventanilla del Campo de Polo que daba a la avenida Del Libertador. Pod&iacute;a quedarme tranquilo: no se iban a agotar porque el aforo era &ldquo;infinito&rdquo; (la palabra la pronunci&oacute; la persona que vend&iacute;a las entradas). Ese 17 de enero de 2001 tocar&iacute;an <strong>REM</strong> y <strong>Beck</strong> y, mucho m&aacute;s temprano, <strong>Babas&oacute;nicos</strong>. Aunque, curiosamente, en el portal que vende las entradas para ma&ntilde;ana se anuncia &ldquo;Babas&oacute;nicos por primera vez en el Campo de Polo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese show fue importante: en <em>Tan freak y tan popular: Jessico 20 a&ntilde;os</em>, que sali&oacute; en 2021 y es el primer podcast oficial de la banda, <strong>Alberto Moles</strong> dice: &ldquo;Firmamos a los Babas&oacute;nicos, que los vimos en el Buenos Aires Hot Festival y <strong>Roberto Costa</strong> ah&iacute; dijo <em>Hay que fichar esta banda s&iacute; o s&iacute;</em>&rdquo;. Nadie lo sab&iacute;a pero se estaba modificando la &oacute;rbita del grupo. La cuesti&oacute;n es que, esperando la hora de R.EM., vi sin mayor inter&eacute;s ese show determinante. Solamente recuerdo que tocaron &laquo;El playboy&raquo;. As&iacute; empezaba el a&ntilde;o que funcionar&iacute;a como un meridiano demarcador en el destino de la banda. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El jueves 27 de diciembre de 2001 el suplemento <em>No</em> del diario <em>P&aacute;gina/12</em> public&oacute; su&nbsp;tradicional encuesta de fin de a&ntilde;o. En la tapa se le&iacute;a: &ldquo;En medio de los vidrios rotos y con la sangre derramada todav&iacute;a fresca, los m&uacute;sicos argentinos eligieron lo mejor de un a&ntilde;o que comenz&oacute;, transcurri&oacute; y concluye en peligro. Como siempre, trat&aacute;ndose de un extra&ntilde;o lugar llamado Argentina&rdquo;. Y como <em>Jessico</em> hab&iacute;a resultado el disco del a&ntilde;o (el segundo lugar lo ocupaban <em>Silver sorgo</em> de <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> y <em>Bandidos rurales</em> de <strong>Le&oacute;n Gieco</strong>), la tapa era una foto de Babas&oacute;nicos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no estaban todos los miembros: faltaba el hermano de <strong>Adri&aacute;n D&aacute;rgelos</strong>, llamado <strong>Diego Rodr&iacute;guez </strong>y conocido como <strong>Diego Uma</strong>. En la nota se explicaba la ausencia: &ldquo;El menor de los Rodr&iacute;guez permanece en la casa por las dudas, en vista de la psicosis generalizada por <em>las hordas que vienen saqueando</em>, tal como pod&iacute;a escucharse por ah&iacute;. En ese contexto sucede la conversaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La entrevista para el suplemento <em>No</em>, incluyendo la sesi&oacute;n de fotos, hab&iacute;a sido el viernes 21, d&iacute;a de la dimisi&oacute;n de Fernando de la R&uacute;a. Y el primer p&aacute;rrafo de la nota dec&iacute;a as&iacute;: &ldquo;El Gran Buenos Aires tambi&eacute;n humea, todav&iacute;a tiene fuego y anoche hubo <em>soundtrack</em> de disparos y explosiones, cuenta Adri&aacute;n D&aacute;rgelos que llega de su Tortuguitas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tortuguitas era, adem&aacute;s de casa y estudio de grabaci&oacute;n, el s&iacute;mbolo de una nueva etapa de la banda: sin m&aacute;nager y sin compa&ntilde;&iacute;a discogr&aacute;fica, Babas&oacute;nicos se hab&iacute;a transformado en una banda independiente y hab&iacute;a montado un estudio de grabaci&oacute;n propio. 
    </p><p class="article-text">
        Ese estudio aparece en <em>Tan freak y tan popular: Jessico 20 a&ntilde;os</em>, cuyo primer episodio se titul&oacute; &laquo;Con todo en contra&raquo; (la intenci&oacute;n es evidente: las desventuras de&nbsp;la banda sin contrato se confunden con las del pa&iacute;s). Entre todos los miembros van contando su construcci&oacute;n (&ldquo;La sala era b&aacute;rbara, y el control, bueno, hasta ah&iacute; lleg&oacute; la plata&hellip;&nbsp;&nbsp;Era material nada m&aacute;s: material y loza. Y empezamos a estar ah&iacute;, y de golpe est&aacute;bamos respirando polvo&hellip;) y lo cierto es que el anecdotario es m&aacute;s propio de una banda de rock barrial que de la propuesta entre glam y bizarra que Babas&oacute;nicos hab&iacute;a sostenido durante la d&eacute;cada previa. Esa dimensi&oacute;n seguramente contribuy&oacute; al combo que hizo de <em>Jessico</em> el disco de la crisis: a la debacle econ&oacute;mica, social e institucional del pa&iacute;s le correspond&iacute;a una banda que tambi&eacute;n se hab&iacute;a tenido que arremangar, que hab&iacute;a hecho un estudio casero y que hab&iacute;a achicado sus gastos (<strong>Mariano Roger</strong>: &rdquo;Grabamos el disco con un presupuesto bastante escaso en comparaci&oacute;n con los que us&aacute;bamos en Sony&ldquo;). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tan freak y tan popular quiero ser&rdquo; es la f&oacute;rmula con la que Babas&oacute;nicos, que hasta el a&ntilde;o 2001 era solamente freak, le hizo su pedido a un universo que escuch&oacute;. &iquest;O tanta gira, tanto hotel y tanta amante ten&iacute;an los Babas&oacute;nicos al momento de <em>Miami</em>?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;(Probablemente con esa frase en la que la banda se defini&oacute; a s&iacute; misma y deletre&oacute; su porvenir empez&oacute; un fen&oacute;meno curios&iacute;simo que dura hasta hoy en d&iacute;a: el periodismo, en un festival de repeticiones y con acento convencido, habla de la banda con palabras derivadas inevitablemente de sus propias letras: &ldquo;un manifiesto de sensualidad desfachatada&rdquo;, &ldquo;fiesta de farsantes&rdquo;, &ldquo;un quinteto de ganadores del pop en una cruzada eterna por la dignidad del v&eacute;rtigo&rdquo;, etc&eacute;tera. Lo parad&oacute;jico es que todo empez&oacute; con &laquo;Camar&iacute;n&raquo;, canci&oacute;n que propone una mirada mordaz contra el periodismo de rock). 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En 2000, en la v&iacute;spera de pegarla, <strong>Mart&iacute;n Souto</strong> le pregunt&oacute; en un programa de Canal Siete: &ldquo;&iquest;Hay algo que defina a la gente que sigue a los Babasonicos? &iquest;O no?&rdquo;. Y D&aacute;rgelos respondi&oacute;: &ldquo;No, yo no creo...&rdquo;. Esto es importante, porque la respuesta a Souto cifraba en un p&uacute;blico impreciso la riqueza de Babas&oacute;nicos: toda la distancia con el rock barrial, cuyo p&uacute;blico s&iacute; estaba rigurosamente definido, se cifraba en esas cuatro palabras dichas con aparente desgano. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, a finales de 2005 y ya despu&eacute;s del terremoto de <em>Jessico</em>, <em>Infame</em> y <em>Anoche</em>, D&aacute;rgelos dec&iacute;a en la revista <em>VIVA</em>: &ldquo;hago m&uacute;sica para que les guste a todos, nunca me plante&eacute; que existe un publico para nosotros&rdquo;. As&iacute; legalizaba, respetando las premisas y sin hacer trampa, la masividad que la banda hab&iacute;a logrado. 
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a hoy D&aacute;rgelos sostiene la idea de un p&uacute;blico transversal que no existe a priori y que por lo tanto no est&aacute; determinado por la clase social ni por ninguna otra variable: la canci&oacute;n &laquo;Orfeo&raquo;, incluida en <em>Discutible</em>, termina as&iacute;: &ldquo;Quiero saber qui&eacute;n es mi gente / vengo a ofrecerme como su cantor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces, &iquest;qu&eacute; es lo pol&iacute;tico en una banda tan asociada al 2001? 
    </p><p class="article-text">
        En una nota aparecida en <em>Anfibia</em> en 2014 se lee: &ldquo;En 2008, D&aacute;rgelos dijo que <em>este gobierno</em> [el de <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong>] <em>se acerca a lo que yo siempre vi como causas nobles</em>&rdquo;. Y en <em>Trinchera</em> (2022), el &uacute;ltimo disco, parece escucharse un eco del &ldquo;Armen un partido y ganen las elecciones&rdquo;: &ldquo;Pueden llevarme la contra en silencio hasta organizarse&rdquo; se oye en &laquo;Paradoja&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero tambi&eacute;n hay, en toda la trayectoria de la banda, una impronta muy amigable con el mercado. Leo por ah&iacute;: &ldquo;Algunas de las empresas que han asociado sus productos a Babas&oacute;nicos son Shure, Movistar, HP, Claro, Bimbo y Motorola&rdquo;. (La publicidad de Claro, en particular, incluy&oacute; un instante trascendente: D&aacute;rgelos abandon&oacute; por un momento el estatuto del cham&aacute;n, cuyo &uacute;nico instrumento es la palabra, y agarr&oacute; una guitarra). A esa cercan&iacute;a permanente con el patrocinio privado (al show del Campo de Polo invita Levi&acute;s) le corresponde un rechazo por lo estatal que, al menos en &laquo;Soy rock&raquo;, de <em>Jessico</em>, es evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la discusi&oacute;n por la parte partidaria de Babas&oacute;nicos promete no saldarse jam&aacute;s. D&aacute;rgelos conoce la obra de Adorno y se cuida de quedar subsumido en cuestiones proselitistas. Y adem&aacute;s la banda es la Jerusal&eacute;n cultural de un sector social peque&ntilde;o pero influyente: todos queremos tenerlos adentro de nuestras fronteras ideol&oacute;gicas. &iexcl;Y qu&eacute; feo ser&iacute;a que el dios Adri&aacute;n reprobase nuestra conducta!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo de la asociaci&oacute;n de <em>Jessico </em>con la crisis de 2001 es que nunca est&aacute; justificada. Es cierto que el pa&iacute;s estaba derrumb&aacute;ndose o a punto de incendiarse (esas son las met&aacute;foras) pero la relaci&oacute;n de esa circunstancia con la impronta del disco nunca se establece, acaso porque poco ganar&iacute;a con tornarse m&aacute;s precisa. Adem&aacute;s, y notoriamente, <em>Jessico</em> no necesita a la crisis: se lo disfruta sin problemas en Tulu&aacute;, en San Luis Potos&iacute;, en Guayaquil y en Yacuiba. 
    </p><p class="article-text">
        Propongo entonces dos caminos. El primero ser&aacute; sociol&oacute;gico y el segundo m&aacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        El sociol&oacute;gico cuestiona la asociaci&oacute;n gratuita del disco con la situaci&oacute;n del pa&iacute;s, busca una explicaci&oacute;n y dice que con <em>Jessico</em> Babas&oacute;nicos entr&oacute; en las grandes ligas del rock nacional, pero para eso debi&oacute; pagar un precio: como su ant&iacute;tesis chabona, ten&iacute;a que empezar a hablar de la realidad argentina. S&oacute;lo as&iacute;, acerc&aacute;ndose a nuestras crisis, y en particular confundi&eacute;ndose con una de ellas, la banda podr&iacute;a ser verdaderamente popular y nuestra.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;gico desecha la vieja antigualla de la argumentaci&oacute;n l&oacute;gica, extrema las asociaciones arbitrarias y propone un orbe aut&oacute;nomo de presagios y corroboraciones. Con la claridad&nbsp;primitiva de la adivinaci&oacute;n se dir&aacute; no solamente que <em>Jessico</em>, que fue el mejor disco argentino de 2001 seg&uacute;n la encuesta del suplemento <em>No</em>, hablaba de la crisis por venir. Por el contrario, se dir&aacute; tambi&eacute;n que los dos discos que ocupaban el segundo lugar en esa encuesta, que eran <em>Silver sorgo </em>de Luis Alberto Spinetta y <em>Bandidos rurales</em> de Le&oacute;n Gieco, anticipaban el brillo y el drama de las d&eacute;cadas siguientes: la soja, el campo y la disputa por la legitimidad de su propiedad.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Es 2023. El vaiv&eacute;n sociol&oacute;gico argentino sigue su curso y faltan algunas semanas para el show del Campo de Polo. Es de noche, ya se siente la proximidad del verano y como esta es la estaci&oacute;n del a&ntilde;o en la que yo florezco salgo a patrullar la ciudad. Al llegar a una esquina me doy cuenta de que estoy a media cuadra del edificio en el que vive Adri&aacute;n D&aacute;rgelos, o en el que creo que vive Adri&aacute;n D&aacute;rgelos: el dato no est&aacute; confirmado ni desmentido. Me acerco a ver c&oacute;mo est&aacute;n las cosas. Un kiosko, un mendigo acurrucado, autos pasando. En la puerta del edificio veo a un repartidor de Pedidos Ya esperando a que baje su cliente. Decido quedarme: las chances de que el cliente sea Adri&aacute;n existen porque el edificio no es alto y tiene muy pocos timbres. Pero &iquest;y si D&aacute;rgelos est&aacute; de gira con Babas&oacute;nicos, como gran parte del tiempo? Entonces sucede: el hombre bajo aparece, abre la puerta y agarra el pedido. Despu&eacute;s da media vuelta y se le ve la espalda mientras atraviesa el vest&iacute;bulo de su edificio. Pareciera que a&uacute;n en esa situaci&oacute;n dom&eacute;stica tiene una postura erguida hasta lo desafiante, y desaparece. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo que pasar&aacute; este s&aacute;bado en el Campo de Polo (saqu&eacute; las entradas hace poco y sin apuro, porque el aforo es infinito) reina el silencio de la noche.
    </p><p class="article-text">
        Acaba de pasar. Acabo de ver a Adri&aacute;n D&aacute;rgelos, ese hombre que estremece a tanta gente y del que no se sabe nada&hellip; Pero de pronto pienso con claridad. Hay algo que s&iacute; puedo intentar saber: puedo intentar saber qu&eacute; pidi&oacute; este martes a la noche de noviembre. Imagino una fusi&oacute;n sofisticada, una comida peruano-japonesa o cosas que yo ni siquiera conozco: gastronom&iacute;a chilena con notas vietnamitas. Algo, quiz&aacute;, en la senda de los &ldquo;platitos&rdquo;, palabra que &eacute;l seguro detesta. Decido pasar a la acci&oacute;n, cruzo la calle y le pregunto al repartidor d&oacute;nde hab&iacute;a pedido este cliente. La respuesta est&aacute;, creo, a la altura: Mc Donald&acute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/babasonicos-diciembre-argentina_129_10753808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2023 03:15:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Babasónicos, diciembre, Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Babasónicos,Rock,Campo de Polo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El alfonsinismo y yo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alfonsinismo_129_10705309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bd55d0b-dd4e-4020-b72b-fb96c7a65ace_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El alfonsinismo y yo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Breve bitácora personal sobre los días y las noches de los ochenta, con Raúl Alfonsín en el gobierno y Fito, Fabi, Charly y Cerati en los boliches.</p></div><p class="article-text">
        En el alfonsinismo yo era chiquito y, seg&uacute;n parece, Buenos Aires tambi&eacute;n: los jueces del Juicio a las Juntas sal&iacute;an de Tribunales y se iban al Banchero de Corrientes y Talcahuano a discutir sentencias; Spinetta y Fito se encontraban en la avenida Santa Fe y terminaban haciendo <em>La la la</em>; Bilardo, que preparaba a la selecci&oacute;n para el Mundial de M&eacute;xico, tem&iacute;a que la AFA lo echara y por eso les ped&iacute;a a mozos y taxistas que le comunicaran cualquier cosa que oyeran sobre &eacute;l; Jorge Daffunchio, que pronto ser&iacute;a el coautor de &laquo;Persiana americana&raquo;, buscaba desesperadamente a Cerati y lo encontraba; Gast&oacute;n Pauls cuenta en un episodio del podcast La Cruda: &ldquo;yo arranqu&eacute; a salir en el &acute;85. Entraba a los boliches y al lado m&iacute;o estaban Fito, Fabi, Charly, Cerati. Estaban todos ahi&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No era entonces Buenos Aires lo que es ahora&rdquo; escribi&oacute; Lucio Vicente L&oacute;pez en <em>La gran aldea</em>, de 1884, y yo estoy de acuerdo. 
    </p><p class="article-text">
        En esa Buenos Aires aldeana, en ese orbe municipal, todo participaba del amanecer democr&aacute;tico: la canci&oacute;n de la publicidad de Tuby 3 y Tuby 4 empezaba diciendo &ldquo;Yo soy un Tuby / que andaba solo / en una ciudad pesada&rdquo; y terminaba &ldquo;Vamos subidos / a los bolsillos / de una ciudad soleada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;***
    </p><p class="article-text">
        Los ochenta y el alfonsinismo son, como dijo el poeta, &ldquo;donde mi infancia surt&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Nac&iacute; el 15 de septiembre de 1980, el d&iacute;a de las elecciones de 1983 me toc&oacute; un Sugus amarillo y en la inundaci&oacute;n de 1985 mi madre me habl&oacute; por primera vez de un monstruo que rebalsaba y se llamaba Juan B. Justo. Para esa &eacute;poca habr&eacute; recibido mi primera bicicleta: una Fiorenza azul con unas misteriosas tapas pl&aacute;sticas que ocultaban el centro de la rueda. Yo aprend&iacute;a a andar entre las cabinas pop de Entel, en las que pod&iacute;a haber fila. 
    </p><p class="article-text">
         En la escuela aprend&iacute;a el abecedario: todav&iacute;a estaba la letra &ldquo;ch&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
         En el almac&eacute;n de la esquina compraba galletitas que sal&iacute;an de una caja gigante.
    </p><p class="article-text">
         Puertas adentro mi principal actividad era, creo, mirar televisi&oacute;n. &iexcl;Oh manchas de Cheetarah! &iexcl;Oh piernas de Shera! Por otro lado, que &ldquo;Bad&iacute;a y Compa&ntilde;&iacute;a&rdquo; se abreviase &ldquo;Bad&iacute;a y C&iacute;a&rdquo; me sum&iacute;a en largas cavilaciones. &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a que ver &ldquo;compa&ntilde;&iacute;a&rdquo; con &ldquo;c&iacute;a&rdquo;? Lo que no me sorprend&iacute;a era la interrupci&oacute;n de la programaci&oacute;n para ahorrar energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En 1988 est&aacute;bamos vacacionando en Mar del Plata cuando fue lo de Olmedo y pasamos por ah&iacute; con el auto; tengo el recuerdo de un gent&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 1988, y aprovechando la flamante ley, mis padres se divorciaron. (Creo que esto podr&iacute;a haber estado presente en el excelente<em> 1988: el fin de la ilusi&oacute;n</em> de Mart&iacute;n Zariello: 1988 tambi&eacute;n fue, gracias a la novedosa posibilidad de divorciarse, el fin de la ilusi&oacute;n de muchas familias). 
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo iba a pagar algo, por supuesto con australes, ten&iacute;a que decir &ldquo;centavos&rdquo; y no &ldquo;sentados&rdquo;. Cuando mi padre pagaba lo hac&iacute;a con Argencard.
    </p><p class="article-text">
        Por las noches aguzaba el o&iacute;do porque le ten&iacute;a miedo a &ldquo;los ladrones&rdquo; y, como mi habitaci&oacute;n daba a la calle, escuchaba a veces, m&aacute;s all&aacute; de la ventana con rejas en diagonal, grupitos de gente que pasaba y cuyas voces se imprim&iacute;an en la placa sensible de mi cerebrito. Vendr&iacute;an de ver a Los Abuelos, a Sumo, a P&aacute;ez. La noche de los ochenta (donde todas las galaxias estaban cerca) no me fue totalmente ajena. Mucho tiempo despu&eacute;s yo escuchar&iacute;a esa misma m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, despu&eacute;s otro d&iacute;a y despu&eacute;s otro d&iacute;a: as&iacute; pasa el tiempo. Hoy es muy parecido a ayer, y sin embargo el tiempo pasado existe y los hombres lo amamos y contra ese amor nada se puede, aunque en 1985 hubiese treinta por ciento de inflaci&oacute;n mensual. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumplen cien a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n de <em>Fervor de Buenos Aires</em> y creo que lo que me pasa con el alfonsinismo y los ochenta es lo que le pasaba a Borges con la Buenos Aires de Nicolas Paredes y Evaristo Carriego que tanto le gustaba evocar: se trata de haber vivido, pero muy de chicos y sin la debida conciencia, un tiempo que (seguramente por eso mismo) se nos hizo mitol&oacute;gico. Borges escribi&oacute;: &ldquo;Me cri&eacute; en un jard&iacute;n, detr&aacute;s de una verja con lanzas, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses. (...) &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a, mientras tanto, del otro lado de la verja con lanzas? &iquest;Qu&eacute; destinos vern&aacute;culos y violentos fueron cumpli&eacute;ndose a unos pasos de m&iacute;?&rdquo;. Para m&iacute; el alfonsinismo es algo que pas&oacute; del otro lado de la ventana con rejas en diagonal.
    </p><p class="article-text">
        Leo en una p&aacute;gina de <em>Cr&iacute;tica y ficci&oacute;n</em> que, en una entrevista fechada el a&ntilde;o 1987, Ricardo Piglia se refiere a la cuesti&oacute;n de juzgar a los militares y a la diferencia entre &ldquo;lo posible y lo verdadero&rdquo; y dice: &ldquo;Pero &eacute;se es un problema de Tr&oacute;ccoli, de Jaunarena, digamos. Tr&oacute;ccoli tiene que negociar y someterse a la divisi&oacute;n entre lo posible y lo verdadero. &iquest;Por qu&eacute; voy a tener que pensar yo con las categor&iacute;as del ministro del Interior?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Jaunarena, Tr&oacute;ccoli: &iexcl;extra&ntilde;a m&iacute;stica de estos h&eacute;roes m&oacute;dicos! Entro a Wikipedia a ver cu&aacute;ndo nos dejaron: Jaunarena incre&iacute;blemente vive; Tr&oacute;ccoli muri&oacute; en 1995. &iquest;Alguien har&aacute; lo mismo en el futuro con Florencio Randazzo y Agust&iacute;n Rossi? 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Estaba paseando no hace mucho por el Parque Lezama y de pronto me sent&iacute; tan a gusto que decid&iacute; sentarme en un banco a escuchar una canci&oacute;n de Horacio Fontova. Yo lo conoc&iacute;a a Fontova desde <em>Peor es nada</em>, donde trabajaba como humorista, y siempre lo hab&iacute;a asociado a la televisi&oacute;n y a los a&ntilde;os noventa. Pero fue s&oacute;lo despu&eacute;s de la muerte del genio renacentista que descubr&iacute; su incre&iacute;ble faceta musical: canciones como &laquo;Maduro el bomb&oacute;n&raquo; y &laquo;Porto Seguro&raquo; son cl&aacute;sicos &iacute;ntimos m&iacute;os y esa tarde, en un banco del Parque Lezama, me decid&iacute; por la versi&oacute;n en vivo de &laquo;Porto Seguro&raquo;: poca letra, mucha belleza y Fontova, que jugaba a postularse a presidente, cantando con Fito, a quien presenta como &ldquo;ministro de poes&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s segu&iacute; mi camino, me met&iacute; en el Museo Hist&oacute;rico Nacional y ah&iacute; fue que sucedi&oacute;: yo, que quer&iacute;a sumergirme en el siglo XIX (que es el siglo al que se dedica el museo), me vi de pronto (&iexcl;y de vuelta!) en la noche alfonsinista. 
    </p><p class="article-text">
        La muestra se llamaba &ldquo;Los 80: el rock en la calle&rdquo; y se expuso entre el 18 de diciembre de 2021 y el 28 de agosto de 2022. Ah&iacute; adentro la d&eacute;cada del ochenta segu&iacute;a transcurriendo. Hab&iacute;a, por ejemplo, un spray que Miguel Abuelo se pon&iacute;a en el pelo (<em>Vasos y besos </em>sali&oacute; el 9 de diciembre de 1983: &uacute;ltimo d&iacute;a del gobierno militar); un saquito que usaba alguno de Los Fabulosos Cadillacs; y hab&iacute;a tambi&eacute;n, y vol&eacute;, un vinilo de Fontova.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os mi hermano me dijo &ldquo;Ale, no te asustes, pero lleg&oacute; una deuda de millones de pesos por la casa&rdquo;; se refer&iacute;a a la casa familiar que ahora es nuestra. Me acerqu&eacute; al Centro de Gesti&oacute;n y Participaci&oacute;n con las alarmas del caso y cuando le mostr&eacute; a mostr&eacute; el papel en cuesti&oacute;n a la persona que me atendi&oacute; me se&ntilde;al&oacute;, junto a la cifra millonaria, una &ldquo;A&rdquo; a la que yo no le hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n. &ldquo;No te preocupes&rdquo;, me dijo. &ldquo;Es algo viejo. Son australes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la cuarentena, Fito hizo un par de shows por streaming y record&oacute; a Fontova, que acababa de morir, llam&aacute;ndolo &ldquo;el Comandante Fontova&rdquo; y recuperando as&iacute; todo el juego de la postulaci&oacute;n de Fontova a presidente.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que muri&oacute; Maradona transcurri&oacute;, como pudo notar cualquier persona que haya salido a la calle durante esas horas, en 1986.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, despu&eacute;s otro d&iacute;a y despu&eacute;s otro d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A veces, casi siempre, siento que el alfonsinismo est&aacute; en un pasado absoluto. En un pasado &eacute;pico que no tiene ning&uacute;n contacto con el presente. Que entre esa poes&iacute;a y esta prosa hay una distancia insalvable, porque el presente nunca se envuelve en el tejido legendario.
    </p><p class="article-text">
        Pero otras veces, las mejores, siento que no. Que bastar&iacute;a con envejecer los autos y los carteles publicitarios, o con que pase un afilador haciendo su melod&iacute;a, o con escuchar el primer disco de Alejandro del Prado, o con salir campeones del mundo, o con una disparada inflacionaria, para ver que el alfonsinismo est&aacute; ac&aacute;, como el agua en el agua. 
    </p><p class="article-text">
        Ernesto Schargrodsky le ha dicho a Juan Carlos Torre, refiri&eacute;ndose a <em>Una temporada en el quinto piso</em>: &ldquo;Si uno en el libro tacha nombres y tacha fechas, obviamente reconoc&eacute;s que se est&aacute; hablando de la Argentina pero no sab&eacute;s bien en qu&eacute; a&ntilde;o est&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y fue en los ochenta que Luca escribi&oacute;: <em>It&acute;s strange the way that past seems always fine.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alfonsinismo_129_10705309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Nov 2023 22:54:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El alfonsinismo y yo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Raúl Alfonsín,Democracia,Arte,Rock Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Litto Nebbia y los barcos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lito-nebbia-barcos_129_10398049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25a0a3a7-cab1-4cf0-9889-38998a5ecfd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Litto Nebbia y los barcos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un recorrido con sabor a homenaje por la obra "latinoamericana" del cantautor que hoy cumple 75 años. </p></div><p class="article-text">
        El amado<strong> Litto Nebbia </strong>cumple hoy 75 a&ntilde;os. Es una buena oportunidad para aclarar cierto embrollo que se arm&oacute; hace un tiempo alrededor de la frase &ldquo;los argentinos llegamos de los barcos&rdquo;, cantada por Nebbia y dicha en un acto por <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fanatismo del presidente por Nebbia fue, en aquel momento, objeto de diversos an&aacute;lisis. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/presidente-fan-limites-adoracion-litto-nebbia_129_8032399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abel Gilbert public&oacute;, en este diario, una nota titulada &laquo;El presidente fan: los l&iacute;mites de la adoraci&oacute;n a Litto Nebbia&raquo;</a>. Y <strong>Carlos Pagni</strong> lleg&oacute; a cerrar una de sus alocuciones semanales diciendo: &ldquo;pareciera que gobernar no es el tema: para Alberto Fern&aacute;ndez, como dijo Litto Nebbia, que a &eacute;l le gusta tanto, s&oacute;lo se trata de vivir&rdquo; (Pagni golpe&oacute; la mesa despu&eacute;s de pronunciar estas palabras: eso, en &eacute;l, es signo de <em>special edition</em>). 
    </p><p class="article-text">
        Pero me parece que nadie se acerc&oacute; al asunto en sus propios t&eacute;rminos. Vale decir: desde la pasi&oacute;n nebbiera y en t&eacute;rminos nebbieros. Y ese es el objeto de esta nota: entender desde adentro la pasi&oacute;n de Alberto por Nebbia y, muy en particular, esa frase que a los nebbieros no nos son&oacute; ni nos sonar&aacute; mal: &ldquo;los brasileros salen de la selva / los mexicanos vienen de los indios / pero nosotros, los argentinos, llegamos de los barcos&rdquo; (en el &ldquo;pero&rdquo; y en el &ldquo;brasileros&rdquo; -en vez de &ldquo;brasile&ntilde;os&rdquo;- hay indicios ciertos de que Alberto estaba pensando en la canci&oacute;n de Nebbia, y no en <strong>Octavio Paz</strong>, cuando dijo la frase).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a hacerme nebbiero el 17 de diciembre de 2005. Esa noche toc&oacute; <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong> al aire libre en el Estadio Obras y en un momento Litto fue invitado al escenario. Pero decir &ldquo;fue invitado&rdquo; es decir muy poco: Calamaro hizo un extenso elogio de Litto. Fue un derramamiento de devoci&oacute;n que se puede escuchar en YouTube. Y ah&iacute; empez&oacute; a entrar en mi vida la aleaci&oacute;n &iacute;ntima que es Nebbia: ante la multitud Litto se acerc&oacute; a un Roland Juno-D, le meti&oacute; un efecto e inici&oacute; una introducci&oacute;n del todo ajena a los estribillos que hab&iacute;an llenado la noche. La canci&oacute;n era &laquo;Nueva zamba para mi tierra&raquo;, la versi&oacute;n fue antol&oacute;gica y yo vi y escuch&eacute; y sent&iacute; con todo el cuerpo c&oacute;mo viajaba por el aire de mi tierra la m&aacute;s profunda demostraci&oacute;n de amor que se le haya ofrendado. (Eso sent&iacute; en aquel momento y eso siento de nuevo cada vez que veo el video).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue que empec&eacute; a hacerme nebbiero. Al poco tiempo descargu&eacute; el disco <em>En Brasil, aqu&iacute; y ahora</em>, que se grab&oacute; en el vecino pa&iacute;s tropical e incluye versiones de <strong>Gilberto Gil</strong>, <strong>Chico Buarque</strong> y <strong>Hermeto Pascoal</strong>. Ese fue el primer disco de Nebbia que escuch&eacute; entero. Y con esas dos odas (la canci&oacute;n para el propio pa&iacute;s, el disco para el pa&iacute;s lim&iacute;trofe) ya se puede vislumbrar cu&aacute;l es el lugar desde el que Nebbia cant&oacute; la frase que Alberto repetir&iacute;a d&eacute;cadas m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En 1970 Nebbia cant&oacute; &ldquo;Am&eacute;rica, &iquest;cu&aacute;l es la forma de llegar a ti?&rdquo;; el tema se llamaba &laquo;Hijo de Am&eacute;rica&raquo;. En 1972 sac&oacute; un disco titulado <em>Despertemos en Am&eacute;rica</em> y otro llamado <em>Huinca</em> (aporta la Real Academia Espa&ntilde;ola: &ldquo;Huinca: entre los mapuches, persona no perteneciente a la etnia mapuche&rdquo;). En 1987 fue el turno de <em>Musiqueros</em>, disco que refleja luz peruana porque fue grabado junto a <strong>Lucho Gonz&aacute;lez</strong>. En 1985, <em>En Brasil, aqu&iacute; y ahora</em>. En 1990 le toc&oacute; a Uruguay: <em>Las aventuras de Rub&eacute;n Rada &amp; Litto Nebbia</em> (Nebbia le cantaba a Rada: &ldquo;yo te regalo el blanco, el negro lo das vos&rdquo;). En 1992 Argentina de Am&eacute;rica (donde se escucha &ldquo;todos los pueblos son un pa&iacute;s&rdquo;) y <em>Ponto de encontro</em>, con <strong>Z&eacute; Renato</strong> y <strong>Victor Biglione</strong>. En 1994 sac&oacute;, con el tambi&eacute;n oriental <strong>Cacho Tejera</strong>, <em>Bolero afrolatino: </em>de este disco es la canci&oacute;n &laquo;La esquina del sur&raquo;, que dice: &ldquo;Quiero que el sol de Bolivia me pegue en la cara / quiero que el sol de Per&uacute; me llueva en las manos / y el sol de Venezuela me encandile un poco / y as&iacute; un poquito entre todos se ilumine esta esquina / esta esquina del sur / del sur de Am&eacute;rica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La enumeraci&oacute;n anterior ni siquiera es exhaustiva, porque el volumen de la discograf&iacute;a nebbiera rebalsa a Wikipedia y a los buscadores: Nebbia es su propio algoritmo, su propio Spotify, su propia Internet. Un ejemplo solamente: estaba escuchando un concierto homenaje a Nebbia de artistas varios (Litto es tan genial que hace noble el formato) y <strong>Claudia Puy&oacute;</strong> cant&oacute; un tema que no parec&iacute;a del homenajeado. Hice la investigaci&oacute;n: la canci&oacute;n se llama &laquo;Cadenas y monedas&raquo; y est&aacute; en el disco <em>Huinca</em>. As&iacute; se entera uno de que en la obra de Nebbia hay galaxias escondidas y yacimientos desconocidos. Yo conocer&eacute; unos veinte discos de Litto: me podr&iacute;a cruzar con otro fan (por ejemplo <strong>Gaspar Tessi</strong>, que honra a Nebbia en su canci&oacute;n &laquo;Hoy estoy metaf&iacute;sico&raquo;; hay versi&oacute;n con <strong>Leo Garc&iacute;a</strong>, otro nebbiero, aunque en la versi&oacute;n original se siente m&aacute;s el sabor de Litto) que tambi&eacute;n estuviera familiarizado con veinte discos, o con treinta o cuarenta, y podr&iacute;a suceder que no tuvi&eacute;ramos ning&uacute;n disco escuchado en com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Como es de esperar, en ese discurso hay lugar para todo. &ldquo;Llora un poco y quiz&aacute;s un blanco te escuchar&aacute;&rdquo; se escucha en &laquo;Vamos negro, fuerza negro&raquo;; &ldquo;Tu cuerpo es m&iacute;o cuando yo decido que as&iacute; ha de ser / pues tengo ganas de amar&rdquo; se escucha en &laquo;Soy de cualquier lugar&raquo;. Sucede que el arte es misterioso: <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> cant&oacute; &ldquo;Cuando triste estoy / dame la cola&rdquo; y &ldquo;Dos bolitas ilegales pero limpios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Es, de todos modos, cierto: en 1982 Nebbia sac&oacute; un disco titulado <em>Llegamos de los barcos</em>. En la canci&oacute;n hom&oacute;nima una estrofa dec&iacute;a: &ldquo;Los brasileros salen de la selva / los mexicanos vienen de los indios / pero nosotros, los argentinos, / llegamos de los barcos&rdquo;. Sin embargo tambi&eacute;n es cierto que la estrofa previa dec&iacute;a: &ldquo;Quer&iacute;a escribir una zamba / que un poco explicara de d&oacute;nde venimos / y as&iacute; ser&iacute;a m&aacute;s simple / saber d&oacute;nde vamos&rdquo;. Por lo tanto haber bajado de los barcos no es, en la canci&oacute;n, una condecoraci&oacute;n cultural o &eacute;tnica sino una dificultad extra para saber cu&aacute;l es nuestro destino.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de este <em>close reading</em>, los nebbieros (y Alberto Fern&aacute;ndez est&aacute; incluido en esto) tenemos claro que Nebbia ama Latinoam&eacute;rica. Por eso es que sentimos que la frase en cuesti&oacute;n est&aacute; blindada por la inocencia y la alegr&iacute;a del artista: Nebbia, para nosotros, es el Poeta que seg&uacute;n Baudelaire &ldquo;se embriaga de sol / y en todo lo que bebe y en todo lo que come / encuentra ambros&iacute;a y n&eacute;ctar rojo&rdquo;. Pero eso es v&aacute;lido solamente para Nebbia; despu&eacute;s est&aacute; el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lito-nebbia-barcos_129_10398049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2023 15:05:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Litto Nebbia y los barcos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Riquelme, una despedida sin despedirse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/riquelme-despedida-despedirse_129_10312590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff81e78b-b136-40c0-9e6b-396ac8196ccb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Riquelme, una despedida sin despedirse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor traza un repaso de la rica historia del ídolo del "Xeneize", que anunció en la última semana la fecha de su partido despedida en la Bombonera.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Todo empez&oacute; con el chiste que dec&iacute;a: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo le dicen a Boca? Videomatch, porque el &uacute;nico que vale la pena es Riquelme&rdquo;. El de la televisi&oacute;n era </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Toti Ciliberto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. El del f&uacute;tbol era Juan Rom&aacute;n. Todav&iacute;a no hab&iacute;a pasado casi nada, pero mirando retrospectivamente estuvo todo ah&iacute; desde el primer partido. La hinchada lo ovacion&oacute; en el debut </span>y cuando termin&oacute; el partido le acercaron un micr&oacute;fono dici&eacute;ndole <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;jugaste un partido b&aacute;rbaro&rdquo; y &eacute;l respondi&oacute; &ldquo;eso preg&uacute;ntenle al t&eacute;cnico&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y tambi&eacute;n: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; se siente? La primera vez que jug&aacute;s en esta cancha, ovacionado...&rdquo;. &ldquo;No, no es la primera. Jugu&eacute; en Reserva&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Corr&iacute;a 1996 y no solamente enfrentaba a los periodistas. Tambi&eacute;n ya dec&iacute;a &ldquo;lo&rdquo; en vez de &ldquo;la&rdquo; (&ldquo;lo pas&eacute; bien&rdquo;). El modismo no es, como podr&iacute;a parecer, un vestigio de su paso por Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al a&ntilde;o siguiente, el 25 de octubre de 1997, en el entretiempo de un cl&aacute;sico contra River, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Diego Armando Maradona</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Nelson David Vivas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> fueron reemplazados por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Claudio Paul Caniggia</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y Juan Rom&aacute;n Riquelme respectivamente, seg&uacute;n se deduce de la planilla del partido. Sin embargo en el firmamento boquense se interpret&oacute; que Maradona hab&iacute;a sido sustituido por Riquelme, y como Maradona terminar&iacute;a retir&aacute;ndose esa tarde el cambio adquiri&oacute; visos trascendentales: Riquelme estaba tomando el lugar de Maradona. (En la p&aacute;gina 313 de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Boquita</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Caparr&oacute;s</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> escribe que Maradona decidi&oacute; los cambios y en el vestuario dijo: &ldquo;Sale Vivas y entra el Cani. Salgo yo y entra Riquelme&rdquo;. La an&eacute;cdota refuerza el mito, m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n formal de la planilla).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu&eacute;s, en un pu&ntilde;ado de a&ntilde;os, el volante empez&oacute; a destacarse como un estratega genial. Era capaz de encontrar, en el trenzado laberinto de los defensores, el olor del pase. Hasta que el 28 de noviembre de 2000 Boca jug&oacute; contra el Real Madrid en Tokio. A los seis minutos el equipo argentino ganaba dos a cero y parec&iacute;a una jodita de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Tinelli</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Para los jugadores tambi&eacute;n; </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jos&eacute; Basualdo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en la p&aacute;gina 373 de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Boquita</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, dice: &ldquo;miramos el tablero y uno me dijo &acute;pellizcame, estamos en una joda de Tinelli&acute;&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(En el Museo de la Pasi&oacute;n Boquense no solamente hay una estatua de Juan Rom&aacute;n Riquelme: tambi&eacute;n, en una vitrina, se exhibe la tarjeta de embarque con la que abord&oacute; el avi&oacute;n a Jap&oacute;n para disputar aquel famoso partido). </span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Del 2000 al 2007 se extendi&oacute; lo que doy en llamar la Era Boquense. Boca, que hab&iacute;a sido primero un club barrial (el &ldquo;Juniors&rdquo; que persiste en el nombre es un vestigio de esa &eacute;poca en que para conseguir las redes de los arcos se las sacaba de alg&uacute;n barco anclado en el Riachuelo) y despu&eacute;s un club nacional (se dec&iacute;a que &ldquo;la mitad m&aacute;s uno&rdquo; de la Argentina era de Boca) se convirti&oacute; en un equipo internacional. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En esos ocho a&ntilde;os Boca lleg&oacute; a la final de la Copa Libertadores en cinco oportunidades y la gan&oacute; en cuatro. Tambi&eacute;n obtuvo la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana en dos ocasiones cada una. Pocas veces, si alguna, un equipo se adue&ntilde;&oacute; en semejante medida del f&uacute;tbol del continente, y el club se hizo conocido en toda Am&eacute;rica como &ldquo;el Boca&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Riquelme, a&uacute;n cuando jug&oacute; en Espa&ntilde;a la mayor&iacute;a de esos a&ntilde;os, fue el s&iacute;mbolo m&aacute;ximo de ese momento. Lo abri&oacute; en 2000 y vino de Europa en 2007 para cerrarlo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El 1 de marzo de 2007 Boca se enfrent&oacute; al Cienciano por la Copa Libertadores y Riquelme volvi&oacute; a disputar el certamen que hab&iacute;a conseguido en 2000 y 2001 y por el que hab&iacute;a vuelto. Porque la millonada que Boca pag&oacute; para repatriar por apenas unos meses a Riquelme, que era jugador del Villarreal y vino a pr&eacute;stamo, ten&iacute;a un &uacute;nico sentido: ganar nuevamente el torneo continental. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y lo que sucedi&oacute; fue inolvidable. El volante jug&oacute; en un nivel superlativo y fue decisivo en cada una de las instancias de eliminaci&oacute;n directa: en Liniers, en Asunci&oacute;n, en C&uacute;cuta y en Porto Alegre sus estiletazos inclinaron la balanza en favor de Boca. Su influencia fue tan categ&oacute;rica que dej&oacute; la impresi&oacute;n, muy poco frecuente en la vida, de que hacer las cosas es f&aacute;cil y de que no hay circunstancias exteriores que limiten nuestras acciones: Riquelme volvi&oacute; para ganar la Copa Libertadores y la gan&oacute;. Tan simple como eso.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Para quienes no vivimos </span>el Mundial de 1986 y crecimos en los noventa, la incondicionalidad de la que disfrutaba Maradona era rara y no la entend&iacute;amos. Fue reci&eacute;n con el Riquelme modelo 2007, que hizo de todo el continente su M&eacute;xico personal, que, al menos yo, entend&iacute; lo que genera un jugador cuando es tan determinante para ganar un torneo: queda identificado con el logro, y de eso no se vuelve. Ni los hinchas ni &eacute;l).
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El hecho trascendi&oacute; lo futbol&iacute;stico para hacerse pol&iacute;tico. O mejor: fue pol&iacute;tico desde un primer momento. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mauricio Macri</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, apostrofado por Maradona como &ldquo;el cartonero B&aacute;ez&rdquo; por su tendencia a la austeridad, aquella vez pag&oacute; lo que hubiera que pagar para que Riquelme viniera a Boca del 11 de febrero al 30 de junio. El calendario era inmejorable: la final de la Copa Libertadores era el 20 de junio y la segunda vuelta de las elecciones para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires era el 24. Macri festej&oacute; el mi&eacute;rcoles contra Gr&ecirc;mio de Porto Alegre y el domingo contra Daniel Filmus y concret&oacute; el ansiado salto a la pol&iacute;tica. Y despu&eacute;s de cumplir dos per&iacute;odos como Jefe de Gobierno gan&oacute;, en 2015, las elecciones presidenciales. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por aquellos d&iacute;as Riquelme simplemente declar&oacute;: &ldquo;que se pague un asado&rdquo;. Y ya en tiempos recientes, plenamente involucrado en la pol&iacute;tica del club, dijo: &ldquo;no queremos que se use nuestro club para otra cosa. Est&aacute; clarito para qu&eacute; usaron a nuestro club. Queremos ser un club de f&uacute;tbol, nada m&aacute;s&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(En una nota de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Naci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> del viernes once de diciembre de 2015 la bajada dice &ldquo;En TyC Sports, y a modo de broma, el ex jugador de Boca dijo que parte de la carrera del ingeniero hacia la presidencia del pa&iacute;s se la debe al &eacute;xito del equipo entre 1998 y 2003&rdquo;. Astutamente Riquelme omite el a&ntilde;o 2007, que es el a&ntilde;o m&aacute;s importante en toda esta cuesti&oacute;n y el a&ntilde;o en el que &eacute;l fue una herramienta decisiva).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Riquelme tuvo su tercera etapa en Boca entre 2008 y 2012. Aunque la magia ya apareci&oacute; en cuentagotas, la retina americana de los hinchas de Boca guarda algunas perlas: el gol contra Uni&oacute;n Espa&ntilde;ola en los octavos de la Libertadores de 2012, el gol desde cualquier lado contra Corinthians en el Pacaemb&uacute; en 2013. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil vencer al tiempo&rdquo;, dijo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Dolina</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> hablando de Maradona. </span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La instant&aacute;nea final de Riquelme como jugador de Boca es m&aacute;s bien sombr&iacute;a: tarde de lluvia y viento, la est&eacute;tica horrible de F&uacute;tbol para Todos y un partido intrascendente por el torneo argentino contra Lan&uacute;s. Iban menos de tres minutos cuando Riquelme tir&oacute; un taco innecesario. &iquest;Acaso quer&iacute;a dejar eso como recuerdo? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero a los veinte minutos del segundo tiempo ocurri&oacute; el milagro, y en &eacute;l la verdadera despedida. Riquelme iba a recibir un pase de un compa&ntilde;ero pero en vez de controlar la pelota tir&oacute; una patada al aire sin tocarla. La pelota sigui&oacute; su camino entre las piernas de un defensor de Lan&uacute;s y le termin&oacute; llegando, habilit&aacute;ndolo, a un delantero de Boca. Creo que nunca hab&iacute;a hecho algo as&iacute; en toda su carrera, y el hecho termin&oacute; de completar una imagen perfecta: si el mejor escritor es ciego y el mejor m&uacute;sico es sordo, el mejor futbolista puede prescindir de la pelota. M&aacute;s a&uacute;n si se est&aacute; despidiendo. Barthes, en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El grado cero de la escritura</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, menciona &ldquo;ese sue&ntilde;o &oacute;rfico: un escritor sin literatura&rdquo;. Nunca entend&iacute; qu&eacute; quiso decir Barthes, aunque lo intuyo mejor desde que Riquelme hizo eso contra Lan&uacute;s.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero el significado es aun mayor. El delantero boquense que qued&oacute; habilitado era </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Emanuel Gigliotti</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, y el defensor de Lan&uacute;s al que la pelota le pas&oacute; entre las piernas era </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Carlos Izquierdoz</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Gigliotti e Izquierdoz: uno simboliza el principio del desastre boquense (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Barovero</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> atajando ese penal en la semifinal de la Sudamericana de 2014) y el otro su final (la corrida al </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pity Mart&iacute;nez</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el &uacute;ltimo minuto de Madrid). Es como si Riquelme hubiera dicho: &ldquo;los d&iacute;as felices por el continente han terminado, y lo que viene ahora es esto&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Riquelme sali&oacute; a los cuarenta y tres minutos del segundo tiempo de ese partido contra Lan&uacute;s. Despu&eacute;s del partido un periodista le dijo &ldquo;se te ve emocionado&rdquo; (estaba tratando de adivinar si era su &uacute;ltimo partido en Boca, cosa que en aquel momento no se sab&iacute;a) y &eacute;l respondi&oacute;, cerrando el c&iacute;rculo de su relaci&oacute;n con el periodismo: &ldquo;no mientas, est&aacute;s mintiendo, estoy diciendo que estoy contento, voy a seguir jugando a la pelota, nada m&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; sos as&iacute;?&rdquo;. Despu&eacute;s encar&oacute; al t&uacute;nel vestido con una campera y revoleando la camiseta. Despu&eacute;s se convirti&oacute; en dirigente. Y ahora, en un a&ntilde;o electoral, elige hacer su partido de despedida. Pero no para despedirse.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/riquelme-despedida-despedirse_129_10312590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jun 2023 08:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Riquelme, una despedida sin despedirse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Román Riquelme,Boca Juniors,fútbol y política,Fútbol,La Bombonera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pity, según pasan los años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pity-pasan-anos_129_10288580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/761b1dae-0a77-4c64-baee-4f69abc29971_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pity, según pasan los años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Viejas Locas e Intoxicados, las dos bandas de Pity Álvarez que marcaron una época, y el recuerdo del autor sobre la música y los recuerdos de noches perfectas del rock nacional. </p></div><p class="article-text">
        <em>Que sea rock </em>es una pel&iacute;cula del a&ntilde;o 2006 que est&aacute; dedicada al rock nacional. Esta dividida en segmentos de unos diez minutos, y cada segmento est&aacute; dedicado a una banda determinada.
    </p><p class="article-text">
        La parte de <strong>Intoxicados</strong> empieza con una versi&oacute;n en vivo de &laquo;Una vela&raquo;, cuya primera frase dice: &ldquo;es que cerca de mi casa vive una piba / que por cinco mangos te chupa la pinga&rdquo;. Reflexiones sobre la inflaci&oacute;n aparte, la sordidez contin&uacute;a a lo largo de toda la canci&oacute;n: mi puntero, fierro, balas, camino de tierra, Echeand&iacute;a, la yuta, el Mundial de Jap&oacute;n, esos putos. Despu&eacute;s la parte que es en vivo termina y se lo ve a <strong>Pity</strong> en una entrevista. Est&aacute; en un departamento y cuenta: &ldquo;el d&iacute;a que escrib&iacute; este tema no tuve que pensar nada m&aacute;s que lo que hac&iacute;a yo cuando me iba desde mi casa hasta la sala de ensayo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la versi&oacute;n en vivo que se ve en la pel&iacute;cula est&aacute; sacada de un show en el Club Ciudad. O quiz&aacute; sea el escenario al aire libre de Obras. Pero, en cualquier caso, &laquo;Una vela&raquo; suena sobre el horizonte de los edificios de la avenida Del Libertador y no en Villa Lugano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de contar c&oacute;mo compuso &laquo;Una vela&raquo; <strong>Pity</strong> agarra una guitarra y toca, en ese mismo departamento, &laquo;Fuego&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El segmento de <strong>Intoxicados</strong> en <em>Que sea rock</em> permite as&iacute;, a sabiendas o inconscientemente, ver las dos caras de <strong>Intoxicados</strong>. Por un lado el repertorio para el p&uacute;blico barrial que segu&iacute;a a <strong>Pity</strong> desde <strong>Viejas Locas</strong>: &laquo;Transan&raquo;, &laquo;Te la vamos a dar&raquo;, &laquo;Una vela&raquo;. Por el otro &laquo;No tengo ganas&raquo;, &laquo;Nunca quise&raquo;, &laquo;Fuego&raquo;: las canciones de clase media que pueden gustarle un muchacho nacido y criado en Colegiales, o sea yo.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Es la noche del treinta de septiembre de 2006. Una de las noches m&aacute;s hermosas de mi vida. Super&aacute;vit fiscal en la administraci&oacute;n p&uacute;blica, la sociedad no sabe lo que es la grieta, porro aproblem&aacute;tico en mi cabecita, arriba las estrellas y adelante el escenario del Pepsi Music. Soy joven y de esto se trata. Vine a ver a <strong>Babas&oacute;nicos</strong> pero antes toca <strong>Intoxicados</strong>, a quienes nunca vi en vivo pero que tambi&eacute;n me interesan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para mi sorpresa me encuentro con una banda muy sofisticada y <em>lookeada</em>: si no me avisaban, hubiera pensado que los m&uacute;sicos eran los de <strong>Illya Kuryaki and the Valderramas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al frente de la banda, claro, <strong>Pity</strong>. El principio activo del grupo. &ldquo;Un Maradona que mezclaba todo&rdquo;, como dijo el poeta.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final del show el baterista empieza a tocar una base y <strong>Pity</strong> avisa que van a tocar un <em>cover</em> y dice: &ldquo;Un desaf&iacute;o nada m&aacute;s. &iquest;A ver si anda mi amigo por ah&iacute;? &iquest;A ver Adriancito?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces entra <strong>D&aacute;rgelos</strong> y le da a <strong>Pity</strong> un abrazo incre&iacute;ble para su gestualidad p&uacute;blica: casi se le cuelga. Para completar el barroco, el guitarrista empieza a tocar el arpegio inicial de &laquo;Rezo por vos&raquo; de <strong>Garc&iacute;a</strong> y <strong>Spinetta</strong>. La silbatina, impresionante, no se interrumpe en ning&uacute;n momento de la canci&oacute;n. Es uno de los momentos m&aacute;s importantes de mi primera adultez: todav&iacute;a no lo s&eacute;, pero ver&eacute; ese video muchas veces. Cantan &laquo;Patinador sagrado&raquo; y Adri&aacute;n parece feliz mientras el p&uacute;blico de Pity lo abuchea.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La escena resume el acercamiento de Pity a una cultura que no es esa cultura barrial que pregonara desde <strong>Viejas Locas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los zapatos son de Moris&rdquo; dice <strong>Pity</strong> en ese falso almuerzo con <strong>Mirtha Legrand</strong> que se ve en el DVD <em>Otro d&iacute;a en el planeta Tierra</em>. La frase &ldquo;estamos enfermos&rdquo;, de &laquo;Fuego&raquo;, viene de &laquo;Pecados para dos&raquo; de <strong>Virus</strong>, con quienes adem&aacute;s subi&oacute; a cantar en el Teatro Coliseo. &laquo;Fuego&raquo;, justamente, es cantada a d&uacute;o con <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong> (&ldquo;Andr&eacute;s es un Intoxicado m&aacute;s&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito internacional, la referencia a los Stones desaparece y empieza a verse a los Beatles: &ldquo;Disculp&aacute; si te parece raro / pero comparto la opini&oacute;n / que escuch&eacute; en una canci&oacute;n (&laquo;Let it be&raquo;)&rdquo; se escucha en &laquo;Nunca quise&raquo;. Tambi&eacute;n hay altas dosis de <strong>Pink Floyd </strong>(&laquo;Felicidad, depresi&oacute;n&raquo;) y de <strong>James Brown</strong> (&laquo;Jaime Marr&oacute;n&raquo;). Su hija se llama Blondie, como la banda estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        Inversamente, Pity empez&oacute; a ser reconocido fuera de su &aacute;mbito de pertenencia. Cant&oacute; &laquo;La sal no sala&raquo; con Charly (en los t&eacute;rminos de Garc&iacute;a, Intoxicados puede entenderse como la &ldquo;maravillizaci&oacute;n&rdquo; de Viejas Locas). Spinetta dijo: &ldquo;me gusta <strong>Pity &Aacute;lvarez</strong>, loco divino&rdquo;. Fito lo invit&oacute; a cantar &laquo;Cable a tierra&raquo; e hizo una versi&oacute;n de &laquo;Nunca quise&raquo; en la Ciudad Cultural Konex. Cerati lo elogi&oacute;. D&aacute;rgelos no solamente cant&oacute; con &eacute;l; tambi&eacute;n lo defendi&oacute; del sarcasmo de Pettinato en el programa &ldquo;Un mundo perfecto&rdquo;. Paco Amoroso y Andr&eacute;s Ciro han hecho, cada uno por su lado, versiones de &laquo;Aunque a nadie ya le importe&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquel recital del Club Ciudad la gente le pidi&oacute; toda la noche por el regreso de <strong>Viejas Locas</strong> pero Pity sigui&oacute; profundizando una narrativa interestelar (<em>Otro d&iacute;a en el planeta Tierra</em>, <em>El exilio de las especies</em>) que, en t&eacute;rminos sociales, signific&oacute; acercarse durante algunos a&ntilde;os a la galaxia de la clase media.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2008 fuimos con unos amigos a un festival llamado Ciudad Oculta Rock. Creo que lo hicimos porque quer&iacute;amos completar nuestro v&iacute;nculo con Pity. Quer&iacute;amos verlo en su &aacute;mbito de pertenencia, y no junto a la avenida del Libertador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al llegar se hizo bastante evidente que &eacute;ramos sapos de otro pozo. Era evidente porque &eacute;ramos los &uacute;nicos, entre miles de personas, que ten&iacute;amos ropa de colores. Todo el resto usaba buzos y camperas en blanco y negro. Ah&iacute; &laquo;Fuego&raquo; sonaba extranjera. Y &laquo;Una vela&raquo; funcionaba como himno. No hab&iacute;a sponsors. Nadie filmaba con el tel&eacute;fono inteligente, que ya exist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo fuimos a V&eacute;lez a ver la vuelta de <strong>Viejas Locas</strong>; como puede verse en el videoclip de &laquo;Perro guardi&aacute;n&raquo;, Pity, que ven&iacute;a de a&ntilde;os de pelo multicolor, se ti&ntilde;&oacute; de negro para ese show. Guardo en mi coraz&oacute;n el inicio de &laquo;Caminando con las piedras&raquo;. Y promediando el recital pas&oacute; algo realmente extraordinario. No hab&iacute;a tel&eacute;fonos as&iacute; que esto no puede verse en YouTube. Pero te ruego, amable desconocido, que tengas un gesto de confianza y creas, sin siquiera dudarlo, lo que paso a contarte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un intervalo entre canci&oacute;n y canci&oacute;n Pity dijo algo as&iacute; como que &eacute;l era Per&oacute;n. Y dijo algo as&iacute; como: &ldquo;ya no los necesito&rdquo;. Se refer&iacute;a a su p&uacute;blico m&aacute;s fiel: el que se identificaba con <strong>Viejas Locas</strong> y hab&iacute;a llenado V&eacute;lez para ver la vuelta del grupo. Si entend&iacute; bien, la analog&iacute;a era la siguiente: Pity era Per&oacute;n y su p&uacute;blico m&aacute;s fiel era la Juventud Peronista, en la que Per&oacute;n se apoy&oacute; para descartarla una vez que lleg&oacute; al poder. Era como si Pity estuviese diciendo: &ldquo;ahora que logr&eacute; un p&uacute;blico m&aacute;s amplio, ahora que sal&iacute; del &aacute;mbito estrictamente barrial, ya no los necesito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Una de las conversaciones m&aacute;s instructivas que tuve sobre est&eacute;tica fue con un chofer de Uber. &Eacute;l ven&iacute;a de un extracto social humilde. Yo de la Comuna 13. Nos un&iacute;a el rock; de eso pod&iacute;amos conversar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo si en el est&eacute;reo del auto empez&oacute; a sonar <strong>Intoxicados</strong> o <strong>Callejeros</strong>, pero seguro empezamos una charla comparando esas dos bandas.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; <strong>Callejeros</strong> siempre fue inescuchable. No s&eacute; si fue <strong>Fabi&aacute;n Casas</strong> o <strong>Esteban Schmidt </strong>el que escribi&oacute; que esos j&oacute;venes murieron por una banda que no les ofrec&iacute;a nada, pero estoy de acuerdo. La cuesti&oacute;n es que al chofer de Uber s&iacute; le gustaba Callejeros. En un momento yo elogi&eacute; la m&uacute;sica de Pity y &eacute;l dijo que Callejeros le parec&iacute;a mejor porque las letras eran m&aacute;s filos&oacute;ficas y menos superficiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue un momento important&iacute;simo para m&iacute;. Para m&iacute; las letras de <strong>Callejeros</strong> eran torpes mientras que en las de Pity la sustancia estaba embebida en una simplicidad s&oacute;lo aparente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos un&iacute;a el rock, pero tambi&eacute;n nos separaba.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista en <em>P&aacute;gina/12</em> publicada el 29 de septiembre de 2005, el entrevistador le pregunta por el verso de &laquo;Te la vamos a dar&raquo; que dice: &ldquo;no te hag&aacute;s el mexicano / que esto es Argentina / que esto es Lugano&rdquo;. Pity responde: &ldquo;hay una onda muy tumba en la calle. Reci&eacute;n vengo de Piedrabuena, donde viv&iacute; veintis&eacute;is a&ntilde;os, y no puedo creer que los guachos hayan cambiado tanto. (&hellip;) El que te mata es un tarado que no sabe lo que vale la vida humana. Y est&aacute; lleno de esos. Yo me enfrento con esa gente y trato de darle mi punto de vista. No por querer cambiar nada... bah, capaz que s&iacute;&rdquo;. Dos respuestas antes hab&iacute;a dicho: &ldquo;Es que si vos tir&aacute;s un papel y nadie te dice nada, vas a volver a tirarlo y despu&eacute;s van a haber tantos papeles que el de al lado, cansado de barrerlos, tambi&eacute;n va a empezar a tirar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El de al lado tambi&eacute;n va a empezar a tirar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que es tan obvio que ni siquiera se dice: lo que pas&oacute; pas&oacute; porque Pity &Aacute;lvarez nunca se fue del barrio. Si se hubiese ido a vivir con el resto de la colonia art&iacute;stica (de la avenida C&oacute;rdoba hacia el r&iacute;o, digamos), la noche fatal no hubiera sucedido y hoy no estar&iacute;a preso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os van pasando y cada tanto aparece foto o video de Pity. En uno se lo ve en una suerte de kermesse cantando &laquo;Lo artesanal&raquo; sorprendentemente bien. Con mis amigos pensamos lo mismo: alg&uacute;n d&iacute;a podr&iacute;a volver a los escenarios, eh. Y si as&iacute; no fuera, ac&aacute; quedan varios himnos urbanos y suburbanos, uno de los mejores reggaes del rock nacional (&laquo;&Aacute;frica&raquo;) y la ternura de su voz: un hilo de agua en la tierra reseca.
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pity-pasan-anos_129_10288580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jun 2023 15:39:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pity, según pasan los años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Droznes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primera fundación de Buenos Aires, un viaje a la historia por las calles de La Boca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/primera-fundacion-buenos-aires-viaje-historia-calles-boca_129_9916485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/444fda5c-1f53-4897-9f5e-3bbad4fd1db1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primera fundación de Buenos Aires, un viaje a la historia por las calles de La Boca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 487 años de la primera fundación de Buenos Aires, el autor repasa las andanzas de Pedro de Mendoza y sus adláteres mientras camina imaginariamente por "la boca de ese riachuelo, todo con minúscula, que se descubrió antes de que empezara Buenos Aires". </p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Palos, Am&eacute;rico Vespucio, Magallanes, Pinz&oacute;n: uno de los encantos de ir a La Boca, adem&aacute;s de las chapas coloridas y las veredas en desnivel, es que varias de las calles del barrio evocan los primer&iacute;simos tiempos de la conquista del Nuevo Mundo. Mientras el resto de la ciudad celebra por lo general la vida nacional de los &uacute;ltimos siglos con sus militares, sus batallas y sus provincias, en La Boca se homenajea una &eacute;poca previa (y m&aacute;s entretenida) hecha de puertos, aventureros y cosm&oacute;grafos. Es como si la zona reconociera su principio en un momento en el que todav&iacute;a se estaba descubriendo el mundo, y que es ignorado por los otros barrios de Buenos Aires. &iquest;De d&oacute;nde viene esta diferencia? </span>&nbsp;
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            <span class="title">
                Buenos Aires en época del Virreinato.                            </span>
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        En los primeros d&iacute;as de junio de 1580 los hombres de Garay llegaron a ese borde del reino y desmalezaron un breve trecho de la barranca pampeana: ah&iacute; estar&iacute;a &nbsp;la Plaza Mayor. Hacia la esquina del noroeste clavaron una cruz para que despuntase la fe: con el tiempo construir&iacute;an la Iglesia Mayor. El lado del r&iacute;o, que todav&iacute;a estaba ah&iacute; nom&aacute;s, lo reservaron para un fuerte. El otro, el de la llanura, para el cabildo. Despu&eacute;s, con los chaj&aacute;s y teruteros rasgando de fondo el silencio americano, trazaron a regla y cordel (un cordel que tra&iacute;an de Espa&ntilde;a especialmente para eso) lo que pronto ser&iacute;an los terrenos y las  calles. Segu&iacute;an las famosas ordenanzas de 1573&nbsp;que indicaban c&oacute;mo fundar ciudades: &ldquo;dejando tanto comp&aacute;s abierto, que aunque la poblaci&oacute;n vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El tiempo pas&oacute;, los chaj&aacute;s y teruteros se alejaron y Buenos Aires prosigui&oacute; y se dilat&oacute; en una medida inconcebible para la horda fundadora, pero lo hizo manteniendo siempre el perfil delineado por Garay: la Plaza Mayor apenas perdi&oacute; la erre, la cruz se convirti&oacute; en catedral, el r&iacute;o se alej&oacute; un poco, el fuerte le dej&oacute; su lugar a la Casa Rosada y el cabildo sigue en su lugar como una m&iacute;nima divisa de la vida colonial. Esto significa que el epicentro de la ciudad de hoy es el que hab&iacute;a previsto Garay; de esa piedra angular salen hacia el oeste, el norte y el sur el manojo de calles paralelas y perpendiculares que el fundador bocetara en un pergamino de cuero: en su momento fueron equ&iacute;vocas huellas en la tierra y hoy llevan los nombres de militares, de batallas y de provincias. Por esa continuidad es que la estatua del fundador se yergue inmortal ah&iacute; donde empez&oacute; todo, en la plazoleta que est&aacute; al lado de la Casa Rosada.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero en Buenos Aires tenemos otra estatua, y para un &ldquo;fundador&rdquo; anterior, veinte cuadras al sur de la de Garay.</span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																										***
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En los primeros d&iacute;as de febrero de 1536, varias d&eacute;cadas antes de la llegada de Garay, otros espa&ntilde;oles anduvieron por el R&iacute;o de la Plata. No estaban trazando calles sino descubriendo Am&eacute;rica, es decir buscando plata y oro. Y llegaron a ese r&iacute;o porque quer&iacute;an remontarlo y encontrar, justamente, la parte de la plata: buscaban el pa&iacute;s del Rey Blanco que se escond&iacute;a en el coraz&oacute;n de Am&eacute;rica. O sea, Potos&iacute;. Y pensaban ir hasta ese lugar subiendo por un r&iacute;o que se llamaba as&iacute; porque al parecer nac&iacute;a cerca de aquella m&iacute;tica Sierra de la Plata.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hab&iacute;a otro camino para llegar a ese tesoro, pero era muy arduo. Primero hab&iacute;a que navegar desde Espa&ntilde;a hasta Panam&aacute;. Despu&eacute;s cruzar a caballo hasta lo que los conquistadores llamaban Mar del Sur y que hoy conocemos como Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. Ah&iacute; hab&iacute;a que tomar un barco que llegaba hasta Lima y despu&eacute;s otro que iba a Arica. Y desde Arica se iba en mula, por un camino que nunca era llano, hasta el lugar del que manaba la plata. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Era un viaje lento y lleno de peligros. Por eso Pedro de Mendoza decidi&oacute; alistar una flota y probar algo distinto: su idea era cruzar el mar pero en vez de enfilar rumbo a Panam&aacute; iba a encarar hacia el sur y costear el continente hasta llegar a la desembocadura del r&iacute;o con nombre refulgente. Bastaba, cre&iacute;a Mendoza, con remontar ese r&iacute;o, &iexcl;ese &uacute;nico r&iacute;o!, para hacerse inmensamente rico. Nadie sab&iacute;a d&oacute;nde nac&iacute;a verdaderamente esa corriente de agua que en los hechos era tan marr&oacute;n y tan poco refulgente, pero Pedro de Mendoza se aventur&oacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Antes de subir por ese r&iacute;o e internarse en Am&eacute;rica, aquellos hombres levantaron una fortificaci&oacute;n, humilde y provisoria, de las que se constru&iacute;an para guarecerse durante las expediciones. Fue cerca de donde hab&iacute;an dejado las naves de su expedici&oacute;n: en la boca de un humilde curso de agua que en poco tiempo pas&oacute; a ser conocido como el Riachuelo de los Nav&iacute;os. Mendoza ten&iacute;a a su disposici&oacute;n el inmenso estuario del R&iacute;o de la Plata pero eligi&oacute; ese paraje porque era excelente como puerto. El cronista Ruy D&iacute;az de Guzm&aacute;n escribi&oacute;: &ldquo;la Divina Providencia provey&oacute; de un riachuelo (&hellip;) tan acomodado y seguro que metidos dentro de &eacute;l los nav&iacute;os, no siendo muy grandes, pueden estar sin amarrar con tanta seguridad como si estuvieran en una caja&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Algunos de los hombres de Mendoza se quedaron en la fortaleza y otros empezaron a subir por el R&iacute;o de la Plata buscando al Rey Blanco. Cada d&iacute;a present&iacute;an que estaban en la v&iacute;spera de su m&aacute;gico coronamiento, pero siempre encontraban m&aacute;s de lo mismo: r&iacute;os y canto de p&aacute;jaros.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Considerando que la comarca del metal no aparec&iacute;a, Mendoza decidi&oacute; volver a Espa&ntilde;a con algunos de sus hombres. Estaba enfermo y su estado ya era lamentable; a los que se quedaban les dej&oacute; la siguiente instrucci&oacute;n por escrito: &ldquo;y si Dios os diere alguna joya o piedra, no dej&eacute;is de envi&aacute;rmela&rdquo;. Morir&iacute;a en alta mar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los que se quedaron siguieron explorando las aguas de la regi&oacute;n con la idea de adentrarse en el continente y ver a d&oacute;nde llegaban con su haza&ntilde;as y delitos. Cada tanto una nueva tribu se dejaba ver en la orilla, y empezaron a notar que los indios eran cada vez m&aacute;s amigables. As&iacute; fue como dieron con una bah&iacute;a donde una naci&oacute;n de guaran&iacute;es los recibi&oacute;. Ese r&iacute;o era de aguas dulces y nombre m&aacute;s dulce a&uacute;n: se llamaba Paraguay. Decidieron quedarse aunque no hubiera oro ni plata: lo hicieron un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s de estacionar en el Riachuelo, en 1537, en el D&iacute;a de La Asunci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Toda esta aventura, tanto m&aacute;s cercana a los fragores del primer descubrimiento que a una labor posterior y propiamente fundadora, se ofrece al transe&uacute;nte que pasa por el monumento a Pedro de Mendoza que est&aacute; en el Parque Lezama: ah&iacute;, del lado de la calle Brasil, hay una inscripci&oacute;n que dice &ldquo;El sue&ntilde;o de la Sierra de la Plata&rdquo; y al lado se ve a un conquistador acariciando una monta&ntilde;a. Se trata del &uacute;nico momento verdadero del homenaje a Mendoza y (me doy cuenta de esto despu&eacute;s de pensar durante a&ntilde;os en ese monumento) basta para desmentir la supuesta primera fundaci&oacute;n: nadie funda una ciudad en el R&iacute;o de la Plata cuando sue&ntilde;a con un tesoro andino. Eso, la &ldquo;primera&rdquo; Buenos Aires, fue apenas una base para las conquistas futuras. Y fue tan precaria que ni siquiera se sabe con certeza en qu&eacute; parte de La Boca estuvo. Algunos estudiosos afirman que fue en la orilla misma del Riachuelo, donde hoy est&aacute; justamente la avenida Pedro de Mendoza. Otros sostienen que esos suelos anegadizos eran inhabitables y sugieren que fue en lo alto de la barranca del Parque Lezama, donde se emplaz&oacute; el monumento. Todos presentaron sus argumentos menos Paul Groussac, cuya hip&oacute;tesis no los necesit&oacute;. Llevado por el hechizo sin igual de la Vuelta de Rocha, Groussac, que fue un historiador riguros&iacute;simo, afirmaba que el poblado tiene que haber estado en ese lugar &ldquo;por la presunci&oacute;n que la sola vista de dicho punto sugiere&rdquo; (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Mendoza y Garay</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Tomo I, p&aacute;gina 191).&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y es por eso&nbsp;que algunas calles de La Boca tienen nombres que aluden a una &eacute;poca previa a la ciudad misma: la boca de ese riachuelo, todo con min&uacute;scula, se descubri&oacute; antes de que empezara Buenos Aires. Y por eso aluden tambi&eacute;n a un &aacute;mbito mucho m&aacute;s grande que el propiamente argentino: el &aacute;mbito heroico de la edad de la navegaci&oacute;n, cuando todav&iacute;a se estaba conociendo Am&eacute;rica como un todo y cuando los puertos y los aventureros (Palos, Am&eacute;rico Vespucio, Magallanes, Pinz&oacute;n) protagonizaban la historia. A esas calles es que va a morir, arropado por los apellidos de sus disc&iacute;pulos, el Paseo Col&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">(Quiz&aacute; la sensaci&oacute;n de descubrimiento que se tiene al ir a La Boca, esa p&aacute;tina de novedosa maravilla que flota sobre las calles del barrio, sea un regalo que aquellos primeros conquistadores nos dejaron). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Una nota final: en la parte trasera del monumento, la que da al parque, se lee una n&oacute;mina de los principales adl&aacute;teres de Mendoza. S&eacute;anos ejemplo Juan de Ayolas: este nombre, que tan poco dice a los argentinos, es en cambio c&eacute;lebre en Paraguay. Ayolas fue el primer conquistador que, por orden de Mendoza, se intern&oacute; en las tierras guaran&iacute;es: se intern&oacute; tanto que desapareci&oacute;. Su selv&aacute;tico destino aparece en una l&iacute;nea de la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Argentina</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de Del Barco Centenera, que narra en verso la conquista del R&iacute;o de la Plata: &ldquo;A Juan de Ayolas hubo despachado / don Pedro el r&iacute;o arriba&rdquo;. </span>
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            <span class="title">
                Momumento conmemorativo a Pedro de Mendoza, en el Parque Lezama.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por eso, si hoy las calles de La Boca reflejan alguna historia nacional, esa historia es la paraguaya y no la argentina. Ayolas casi no existe en Buenos Aires: son apenas ochenta metros de asfalto desparejo y veteado. Los vecinos la ignoran aunque hace esquina con la principal arteria del barrio, y los carteles tur&iacute;sticos que orientan a los visitantes no consignan su nombre. En Asunci&oacute;n, en cambio, la calle Ayolas es larga y bordea la sede de aquel gobierno nacional. </span>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/primera-fundacion-buenos-aires-viaje-historia-calles-boca_129_9916485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Feb 2023 08:31:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primera fundación de Buenos Aires, un viaje a la historia por las calles de La Boca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Buenos Aires,primera fundación,La Boca,Riachuelo,Pedro de Mendoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Magallanes, una gesta planetaria con su momento argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/magallanes-gesta-planetaria-momento-argentino_129_9297994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ce7932d-e862-481b-b875-e9fae5b6efe0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Magallanes, una gesta planetaria con su momento argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta semana se cumplen quinientos años de la primera vuelta al mundo de Fernando de Magallanes. Varias de sus momentos más dramáticos ocurrieron en lo hoy es la Argentina y en particular en la Patagonia.</p></div><p class="article-text">
        Hubiera bastado con el nombre: Sanl&uacute;car de Barrameda. Pero si hubiese sido solamente por el nombre se me hubiese presentado un problema, porque esa zona de Andaluc&iacute;a es especialmente pr&oacute;diga en nombres compuestos y encantadores: Los Ca&ntilde;os de Meca, Vejer de la Frontera, Zahara de los Atunes. La raz&oacute;n por la que fui a Sanl&uacute;car, y no a alguna de las otras localidades, es porque ah&iacute; el Guadalquivir desemboca en el mar y porque de ah&iacute; sali&oacute; a dar la vuelta al mundo, a circunnavegar la tierra, en 1519, Fernando de Magallanes. Y ah&iacute; lleg&oacute;, en 1522, Sebasti&aacute;n Elcano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a y Portugal se hab&iacute;an repartido el mundo. Una l&iacute;nea vertical cruzaba el Atl&aacute;ntico y divid&iacute;a el mundo en dos mitades. De ah&iacute; para la izquierda las cosas y las gentes eran de Espa&ntilde;a: casi toda Am&eacute;rica. Para la derecha se&ntilde;oreaban los portugueses: Brasil y &Aacute;frica y la India. Esto supon&iacute;a un perjuicio para Espa&ntilde;a, porque el camino a las &ldquo;m&aacute;s orientales tierras, donde se ferian las especias&rdquo; (Francisco L&oacute;pez de G&oacute;mara, <em>Historia general de las Indias</em>, cap&iacute;tulo XCI) era propiedad de los portugueses: los espa&ntilde;oles no pod&iacute;an llegar a Oriente porque no pod&iacute;an pasar por &Aacute;frica y la India. Entonces Magallanes le propuso al rey de Espa&ntilde;a, que ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os, llegar a Asia por el occidente y cumplir de una vez por todas el anhelo original de Crist&oacute;bal Col&oacute;n: ir a las Molucas, las islas en las que se feriaban las especias, navegando hacia la izquierda del mapa. No atravesar&iacute;an mares portugueses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		S&oacute;lo se interpon&iacute;a Am&eacute;rica, una inmensa pared que corr&iacute;a de polo a polo. Hab&iacute;a que encontrar un paso. Apunta L&oacute;pez de G&oacute;mara: &ldquo;Era larga esta navegaci&oacute;n, dif&iacute;cil y costosa, y muchos no la entend&iacute;an, y otros no la cre&iacute;an&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																						***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vuelta al mundo capitaneada por Magallanes primero y por Sebasti&aacute;n Elcano despu&eacute;s abarc&oacute; tantos momentos y tantos paisajes que parece injusto recortarla.</strong> La expedici&oacute;n sali&oacute; de Andaluc&iacute;a, hizo la escala de rigor en Canarias, cruz&oacute; el Atl&aacute;ntico, estacion&oacute; un tiempito en la bah&iacute;a de Guanabara, cruz&oacute; el Pac&iacute;fico, salud&oacute; los atolones de la Polinesia, descubri&oacute; las Filipinas, alcanz&oacute; Indonesia y Malasia, toc&oacute; en el Cabo de Buena Esperanza en la actual Sud&aacute;frica, par&oacute; en las islas de Cabo Verde y finalmente volvi&oacute; a Andaluc&iacute;a. Considerada un&aacute;nimemente el primer hecho planetario, su escenario fueron los cinco continentes y los siete mares. Hoy hay monumentos a sus protagonistas en Filipinas y Chile, en Italia y en Malasia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Sin embargo basta leer algunos de los muchos libros dedicados a la haza&ntilde;a inmortal para enterarse de que <strong>varias de sus escenas m&aacute;s dram&aacute;ticas tuvieron lugar en lo que hoy es territorio argentino. Primero en el R&iacute;o de la Plata (una de las primera cosas que hizo Magallanes despu&eacute;s de cruzar el Atl&aacute;ntico fue explorarlo) y despu&eacute;s en la Patagonia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el R&iacute;o de la Plata dej&oacute; escrito Antonio Pigafetta, el cronista de la expedici&oacute;n: &ldquo;todos pens&aacute;bamos que se pasaba desde all&iacute; al mar del Sur&rdquo;. Lo mismo hab&iacute;a pensado Juan D&iacute;az de Sol&iacute;s, el descubridor del r&iacute;o: D&iacute;az de Sol&iacute;s tambi&eacute;n hab&iacute;a buscado, como ahora buscaba Magallanes, el paso a oriente (la b&uacute;squeda de una ruta a los archipi&eacute;lagos asi&aacute;ticos yac&iacute;a en fondo de todas expediciones descubridoras), y hab&iacute;a terminado sus d&iacute;as comido por los indios charr&uacute;as.
    </p><p class="article-text">
        		Magallanes pensaba que la corriente marr&oacute;n era el paso al otro mar, y por eso estuvo quince d&iacute;as explor&aacute;ndola. L&oacute;pez de G&oacute;mara escribi&oacute;: &ldquo;Como miraba las ensenadas para ver si eran estrecho, tardaba mucho en cada parte que llegaba&rdquo;. Algunas naves revisaban la banda occidental y otras la banda oriental. Uno de los pilotos era de Rodas, en el Egeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Pero despu&eacute;s de quince d&iacute;as de tanteos rioplatenses, con los chaj&aacute;s y teruteros rasgando el silencio, Magallanes se dio cuenta en un segundo incandescente, y no muy lejos de donde escribo esto, de que aquello no era un paso a otro mar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Algunos historiadores sostienen que en ese segundo universal y un poco porte&ntilde;o empez&oacute; verdaderamente la odisea magall&aacute;nica. Hasta ese momento, argumentan, tanto el navegante como los heroicos forajidos que lo acompa&ntilde;aban se ilusionaban con que el r&iacute;o que hab&iacute;a descubierto D&iacute;az de Sol&iacute;s fuese la respuesta a la pregunta que tra&iacute;an. Y que cuando qued&oacute; claro que no lo era empez&oacute; la aventura propiamente dicha: ir hacia el sur a buscar un paso. Empezaba el momento patag&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cosas no estaban bien. Aceptar que el R&iacute;o de la Plata no era el anhelado paso implicaba aceptar que estaban a la deriva. Muchos quer&iacute;an volver a Espa&ntilde;a, mientras que Magallanes quer&iacute;a proseguir en la b&uacute;squeda. Y si bien Magallanes era el capit&aacute;n de la expedici&oacute;n, tambi&eacute;n es cierto que era portugu&eacute;s, o sea extranjero, lo cual hac&iacute;a casi inevitable una conspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        		En esa tesitura los cinco barcos rumbearon al sur y decidieron hacer un alto en lo que hoy es la provincia de Santa Cruz. Ah&iacute; pasar&iacute;an el invierno. Antonio Pigafetta, el cronista de la expedici&oacute;n, escribi&oacute;: &ldquo;estuvimos en ese puerto, al que bautizamos Puerto de San Juli&aacute;n, cerca de cinco meses&rdquo;. G&oacute;mara hizo su aporte: &ldquo;estaba el cielo turbado, el aire tempestuoso, la mar brava y la tierra helada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        																					***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mot&iacute;n empez&oacute; un d&iacute;a despu&eacute;s de bajar. Buena parte de la tripulaci&oacute;n tem&iacute;a por su vida y exig&iacute;a volver inmediatamente. Tambi&eacute;n varios de los otros capitanes, que eran espa&ntilde;oles. Entonces los capitanes rebeldes planearon capturar un barco todav&iacute;a fiel a Magallanes. Lo lograron, y desde ese momento ya eran tres los barcos rebeldes y solamente dos los que aceptaban sus ordenes. El portugu&eacute;s invit&oacute; a los sublevados a una comida para conversar pero ninguno fue. En ese momento terrible Magallanes le mand&oacute; una carta a uno de los capitanes rebeldes, y mientras este capit&aacute;n la le&iacute;a el mensajero le clav&oacute;, por orden de Magallanes, un cuchillo en la garganta. As&iacute; se apag&oacute; la rebeli&oacute;n, y la empresa descubridora volvi&oacute; a su cauce: Magallanes volv&iacute;a a tener la mayor&iacute;a de los barcos bajo su direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					 ***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un d&iacute;a apareci&oacute; algo raro en el horizonte: una silueta humana.</strong> El hombre era gigante; seg&uacute;n Pigafetta los europeos apenas le llegaban a la cintura.
    </p><p class="article-text">
        		El gigante parec&iacute;a contento. Se&ntilde;alaba el cielo: seguramente los cre&iacute;a enviados de alg&uacute;n m&aacute;s all&aacute;. Cantaba y bailaba, y Magallanes le orden&oacute; a uno de sus hombres que bailara igual que &eacute;l. Despu&eacute;s le acercaron comida (com&iacute;a mucho) y un espejo. Al verse peg&oacute; un salto que lastim&oacute; a varios. Siglos despu&eacute;s Borges escribir&iacute;a en su &laquo;Milonga del infiel&raquo;: &ldquo;Los dos indios se miraron / no cambiaron ni una se&ntilde;a, / Uno, &iquest;cu&aacute;l?, miraba al otro / como el que sue&ntilde;a que sue&ntilde;a&rdquo;. Lo bautizaron Juan y &eacute;l, contento, aprendi&oacute; a decir cosas como &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo; y &ldquo;Juan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        		Pero los hombres de Magallanes quer&iacute;an apresarlo y llevarlo a Espa&ntilde;a para mostrar lo que hab&iacute;a en el Nuevo Mundo. Entonces, para no enfrentarlo, tramaron lo siguiente: primero le dieron un mont&oacute;n de objetos, con lo cual ya ten&iacute;a las manos llenas. Y despu&eacute;s le mostraron unos grilletes como si fuesen un regalo m&aacute;s. Estos eran brillantes y hac&iacute;an un ruido nuevo. Pero Juan no pod&iacute;a agarrarlos. Entonces le ofrecieron estrech&aacute;rselos a los pies. Juan acept&oacute; y cuando entendi&oacute; la situaci&oacute;n ya era tarde: ahora daba alaridos. Pigafetta escribi&oacute;: &ldquo;el capit&aacute;n general llam&oacute; a los de este pueblo patagones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Juan morir&iacute;a un buen tiempo despu&eacute;s, cuando la expedici&oacute;n atravesara el Pac&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        																				***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; el momento de levar anclar y seguir rumbo a las ant&aacute;rticas regiones a buscar el bendito paso. En San Juli&aacute;n hab&iacute;an perdido un barco, as&iacute; que ahora eran cuatro los cascarones entre las olas y el viento. Siempre rumbo al sur bordeaban la costa de esa Patagonia reci&eacute;n bautizada por ellos mismos. Escribi&oacute; Stefan Zweig: &ldquo;y como se ensombrece su interior, se ensombrece tambi&eacute;n el mundo externo. La costa se muestra cada vez m&aacute;s ingrata, m&aacute;s desnuda y vac&iacute;a&rdquo;. Hasta que de repente vieron una peque&ntilde;a abertura y empezaron a recorrerla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Terminaba as&iacute; el momento argentino de la empresa.
    </p><p class="article-text">
        																			     ***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tardaron un mes en cruzar la peque&ntilde;a abertura, porque estaba llena de bifurcaciones y en cada bifurcaci&oacute;n las naves se separaban explorando las distintas posibilidades para luego volver al punto de reuni&oacute;n. Lo que los alentaba era que el agua era siempre de mar y siempre salada, que nunca se estrechaba y que pod&iacute;an notar los movimientos de la marea: nada de esto hab&iacute;a sucedido en el R&iacute;o de la Plata. Hasta que de repente se abri&oacute; ante ellos el anhelado Mar del Sur y Magallanes llor&oacute; de alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        		Segu&iacute;an festejando cuando se dieron cuenta de que uno de los barcos que ven&iacute;an detr&aacute;s estaba tardando demasiado. Pensaron que se hab&iacute;a perdido y dejaron cartas clavadas en la tierra para decirles d&oacute;nde estaban, hasta que intuyeron lo que en verdad hab&iacute;a pasado: ese barco se hab&iacute;a vuelto a Espa&ntilde;a. Y con la mayor&iacute;a de las provisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Quedaban tres fr&aacute;giles barquichuelos, ya muy maltratados, para completar el viaje planetario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an encontrado el paso, pero ahora se abr&iacute;a ante ellos la Mar del Sur, a la que sintieron muy pac&iacute;fica y por supuesto bautizaron. Lo que no sab&iacute;an era el tama&ntilde;o. Pensaban que era m&aacute;s chica, porque en los mapas de la &eacute;poca se dibujaba a Am&eacute;rica muy cerca de las verdaderas Indias. Adem&aacute;s, las condiciones eran las peores: su viaje hab&iacute;a empezado hac&iacute;a demasiado y los esperaba a&uacute;n una inmensidad desconocida. Tomaban el agua que les quedaba con la nariz tapada para evitar la hediondez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Los barcos maltrechos llegaron finalmente al Oriente. Poco despu&eacute;s, y ya habiendo logrado lo que anhelara Col&oacute;n, Magallanes muri&oacute; en una batahola en una playa filipina. El que tom&oacute; el mando de la expedici&oacute;n fue Juan Sebasti&aacute;n Elcano, que en el mot&iacute;n se hab&iacute;a puesto del lado de los sublevados. Elcano eligi&oacute; no volver por donde hab&iacute;a venido sino navegar por los mares portugueses hacia el oeste, bordeando India y &Aacute;frica y tratando de que los lusitanos no lo vieran. Eso significaba cubrir de un tir&oacute;n la distancia que hay entre los archipi&eacute;lagos asi&aacute;ticos y Sanl&uacute;car de Barrameda.
    </p><p class="article-text">
        		Habiendo logrado esta nueva haza&ntilde;a, que se sumaba a las anteriores, Elcano aport&oacute; en Sanl&uacute;car y, desde el barco, le escribi&oacute; a Su Majestad. &ldquo;Saber&aacute; tu alta magestad como somos llegado diez e ocho onbres solamente con una de las &ccedil;inco naos que tu alta magestad enbi&oacute; en descubrimiento de la Espe&ccedil;iar&iacute;a&rdquo;. El rey le otorg&oacute; un escudo en el que pueden verse ramas de canela, nueces moscadas y clavos de olor. [&ldquo;escudo armas elcano, hay especias!&rdquo;]&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;		Hoy en d&iacute;a, en una calle de Sanl&uacute;car, un azulejo reproduce la carta de Elcano pero en vez de &ldquo;Espe&ccedil;iar&iacute;a&rdquo; dice &ldquo;Especier&iacute;a&rdquo;. El sustantivo, que designaba aquellas &ldquo;m&aacute;s orientales tierras donde se ferian las especias&rdquo;, ha dejado de usarse. Pero basta con traerlo para que, lleno de resonancias, nos deje el sabor de una antigua aventura hecha de madera y viento. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solamente con una de las &ccedil;inco naos&rdquo;, escribi&oacute; Elcano. En efecto, s&oacute;lo una de las cinco naves complet&oacute; el viaje: la Santiago fue destrozada por una tormenta en Santa Cruz. La San Antonio desert&oacute; en el Estrecho de Magallanes y se volvi&oacute; a Espa&ntilde;a. La Concepci&oacute;n fue incendiada a prop&oacute;sito en las Filipinas, porque no hab&iacute;a tripulaci&oacute;n suficiente para manejarla. Y la Trinidad se averi&oacute; en el archipi&eacute;lago de las Molucas, en la actual Indonesia. Solamente la Victoria complet&oacute; la vuelta al mundo.
    </p><p class="article-text">
        		En esto no hay escalafones oficiales, pero la Victoria es, entre las naves legendarias que protagonizaron la Era de los Descubrimientos, de las m&aacute;s queridas, si no la m&aacute;s. Basta, para enaltecerla, con imaginarla en su peque&ntilde;ez, con unos cuarenta hombres adentro, resbalando rudimentariamente por el planeta. Pues bien: al principio del viaje el capit&aacute;n de la Victoria era Luis de Mendoza, que fue uno de los conspiradores y que muri&oacute; en lo que hoy es territorio argentino: es aquel al que Magallanes le mand&oacute; una carta a su barco y, mientras la le&iacute;a, el mensajero le clav&oacute; un pu&ntilde;al en la garganta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		<strong>Todo eso pas&oacute; en la actual Santa Cruz y es, si no me equivoco, la p&aacute;gina m&aacute;s deslumbrante en la historia de lo que m&aacute;s tarde ser&iacute;a el suelo provincial.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/magallanes-gesta-planetaria-momento-argentino_129_9297994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Sep 2022 12:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Magallanes, una gesta planetaria con su momento argentino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando de Magallanes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tinder en Qatar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/tinder-qatar_129_9118769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9251eba-24f9-48e5-9418-0ade7a60b292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tinder en Qatar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos citas con una usuaria de la aplicación: los riesgos para las mujeres qataríes, los hoteles 5 estrellas donde la ley islámica puede no ser tan estricta y lo que un match de dos puede hacer en la calle.</p></div><p class="article-text">
        Aterric&eacute; en Qatar y no tard&eacute; en abrir el Tinder para ver qu&eacute; pasaba. Algo ten&iacute;a que pasar: estaba en un reino de visos medievales en el que se vive de acuerdo a la <em>shar&iacute;a</em>, con lo que eso implica para las mujeres. Pues bien: uno de los primeros perfiles que vi es el que ilustra esta nota.
    </p><p class="article-text">
        R&aacute;pidamente entend&iacute; que de todos los rostros que s&iacute; pod&iacute;an verse ninguno era qatar&iacute;: <strong>las mujeres qatar&iacute;es, condenadas a la piedad, se arriesgar&iacute;an demasiado apareciendo en la aplicaci&oacute;n. </strong>As&iacute; que lo que ve&iacute;a eran chicas provenientes de ese tercer mundo asi&aacute;tico que vive y trabaja en Qatar, y en particular muchas filipinas. Incre&iacute;blemente la madre de mi madre era filipina, as&iacute; que ya ten&iacute;amos tema de conversaci&oacute;n. Termin&eacute; arreglando para verme con Muslija, una chica de la isla de Luz&oacute;n, como mi abuela. El nombre se explica porque Muslija formaba parte de la minor&iacute;a musulmana del archipi&eacute;lago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																						***
    </p><p class="article-text">
        Me encontr&eacute; con Muslija en una de las esquinas del Souq Waqif, un mercado que parece de cart&oacute;n piedra, como si lo hubieran terminado de hacer hace cinco minutos, pero que a&uacute;n as&iacute; me hac&iacute;a sentir, por las ilusiones del exotismo, en las profundidades de la Arabia. Ella ya me hab&iacute;a aclarado que no ten&iacute;a plata para cenar. Yo ya le hab&iacute;a aclarado que pod&iacute;a pagar la cena de ambos pero que no nos sentar&iacute;amos en un lugar <em>trendy</em>, lo que implicaba gastar un m&iacute;nimo de quince d&oacute;lares por cabeza, sino en un lugar cualquiera, lo que implicaba que fuese un lugar hind&uacute; de los tantos que hay en Doha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos reconocimos y encaramos al lugar que yo ten&iacute;a en mente. Era una especie de fonda milyunanochesca en la que hombres de todas las naciones del Punjab com&iacute;an con la mano, y en la que me agenci&eacute; casi todos mis almuerzos y cenas en Qatar: me hab&iacute;a aprendido el nombre de un plato rico que costaba tres d&oacute;lares, y nunca me molest&oacute; comer repetidamente lo mismo. Al lado nuestro, en mesas alargadas, cenaba una modesta muchedumbre de hind&uacute;es, cingaleses y bengal&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        																						***
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; que hab&iacute;a onda, as&iacute; que al salir, cuando nos dirig&iacute;amos al paseo mar&iacute;timo de Doha, me acerqu&eacute; para darle un beso. Error. <em>Don&acute;t kiss me</em>, me dijo. La <em>shar&iacute;a</em> empezaba a influenciar nuestro v&iacute;nculo. Si estuvi&eacute;semos casados, me explic&oacute;, podr&iacute;as agarrarme la mano. Como no estamos casados, ni siquiera pod&eacute;s tocarme. Seguimos nuestro camino al mar: ella quer&iacute;a mostrarme un rinconcito donde muchos inmigrantes van a tomar un t&eacute; en cualquier momento del d&iacute;a o, como en aquella ocasi&oacute;n, de la noche. Llegamos: el lugar ten&iacute;a el aire acogedor y l&uacute;gubre de la Costanera de Buenos Aires, pero del otro lado de la bah&iacute;a estaban los edificios alucin&oacute;genos de Doha. El famoso <em>skyline</em>. Muslija me cont&oacute; que ella migr&oacute; a Qatar en 2007 y que en ese entonces solamente hab&iacute;a cuatro edificios de los que est&aacute;bamos viendo.&nbsp;
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                El llamado Skyline de la ciudad de Qatar                            </span>
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        Fue ah&iacute;, mirando los hoteles cinco estrellas, que me explic&oacute; en qu&eacute; condiciones podr&iacute;amos, en todo caso, pasar un momento &iacute;ntimo: me dijo que a mi hotel, un tres estrellas, por lejos el mejor alojamiento que he pagado en la vida, no ir&iacute;a. <strong>&ldquo;Una llamada y me deportan&rdquo;.</strong> La &uacute;nica posibilidad, seg&uacute;n Muslija, era un cinco estrellas, donde al parecer no corre la ley isl&aacute;mica. Yo no estaba para pagar semejante lujo, as&iacute; que le ped&iacute; que fu&eacute;ramos a mi hotel para que yo preguntara si ella pod&iacute;a pasar. Eso hicimos. Yo me sent&iacute;a bajo la mirada de Oriente.
    </p><p class="article-text">
        Muslija se qued&oacute; en su auto. Yo baj&eacute; y me acerqu&eacute; a la recepcionista, que por supuesto era filipina, y le pregunt&eacute; si pod&iacute;a pasar con una chica a la habitaci&oacute;n. La recepcionista me pregunt&oacute; si la chica era qatar&iacute; y le respond&iacute; que no. Entonces me dijo que s&iacute;, que pod&iacute;a. Mientras me alejaba con la buena nueva rumbo a la puerta primero y al auto despu&eacute;s, o&iacute; de vuelta el grito: <em>not qatari</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero Muslija sostuvo su posici&oacute;n. Para ella lo &uacute;nico seguro era un cinco estrellas. Era tarde y quedamos en vernos la noche siguiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        Cuando la noche siguiente me sub&iacute; a su auto no not&eacute; un detalle que en Occidente pasar&iacute;a totalmente desapercibido pero que en las tierras del Profeta es crucial y definitorio: Muslija hab&iacute;a venido a mi encuentro con un vestido corto. Eso significaba, b&aacute;sicamente, que pensaba bajarse del auto directamente en alg&uacute;n hotel: de ninguna manera pod&iacute;a caminar por la calle de esa manera. Yo hab&iacute;a entendido que primero ir&iacute;amos a cenar y ten&iacute;a hambre, as&iacute; que en una noche perdida del Golfo P&eacute;rsico, en el a&ntilde;o 1441 de la H&eacute;gira, Muslija se cambi&oacute; adentro del auto. Ya con pantalones (ambos), fuimos a cenar. Nos bajamos en una calle en la que hab&iacute;a un restaurante turco y un restaurante saud&iacute;. Lo saud&iacute; constitu&iacute;a en mi caso una oportunidad &uacute;nica y por nada del mundo iba a ir al turco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s empezamos la consabida gira buscando hotel. A m&iacute; Muslija me ca&iacute;a muy bien pero la idea de un encuentro &iacute;ntimo no me terminaba de convencer. Mientras tanto, pase&aacute;bamos. Me llev&oacute; a conocer el Hilton. Atravesamos el <em>lobby</em>, fuimos a la zona de la pileta y tuve la sensaci&oacute;n de estar en el m&aacute;ximo lujo que voy a ver en la vida. Al lado de la pileta empezaba la arena, y la arena iba en suave declive hasta el oleaje, casi nulo, del Golfo P&eacute;rsico. Al lado del agua dos varones compart&iacute;an un sill&oacute;n y una narguile. Fueron las &uacute;nicas dos personas, en mis cinco d&iacute;as en Qatar, que podr&iacute;a asegurar que eran qatar&iacute;es. Muslija me lo confirm&oacute;: me dijo que esos dos hombres eran efectivamente qatar&iacute;es, y que muchos hombres de otros pa&iacute;ses se hacen pasar por nativos para dar una impresi&oacute;n de riqueza, porque un hombre qatar&iacute; mayor de edad recibe, por el mero hecho de existir, diez mil d&oacute;lares mensuales. (Tambi&eacute;n en el plano femenino se da un delicado ecosistema lleno de recovecos entre las qatar&iacute;es y las inmigrantes: las inmigrantes, b&aacute;sicamente, trabajan pero van descubiertas).
    </p><p class="article-text">
        La noche segu&iacute;a transcurriendo. Muslija me cont&oacute; que, adem&aacute;s de una determinada categor&iacute;a de hotel, necesitaba alcohol para sentirse c&oacute;moda. Me dijo que le pasaba en cualquier situaci&oacute;n y con cualquier persona. La confidencia me sac&oacute; las pocas ganas que ten&iacute;a, paseamos un poco m&aacute;s por Doha y me llev&oacute; a mi hotel.
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/tinder-qatar_129_9118769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 03:02:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tinder en Qatar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Qatar,Tinder]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dárgelos chabón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dargelos-chabon_129_9096776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e313f5d-0aba-41f0-b916-35cc82e2904e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dárgelos chabón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando en los 90 el rock chabón era dominante y fijaba marcas identitarias el líder de Babasónicos apelaba a cierta ambivalencia. Un viaje en bicicleta desde su Lanús natal pasando por el consagratorio Jessico (2001), en el que  aparecieron la crisis de ese año, hasta llegar a nuestros días: el fin de semana que viene la banda toca en el Movistar Arena de CABA y luego comienza la gira "Bye Bye Tour".</p></div><p class="article-text">
        Iban veinte minutos de la entrevista de Adri&aacute;n D&aacute;rgelos para Caja Negra cuando el entrevistador le pregunta por Constituci&oacute;n: &ldquo;Tu pap&aacute; era diariero, &iquest;no? Me interesa eso de tu relaci&oacute;n con el mundo ese&hellip; &iquest;Qu&eacute; era, en Constituci&oacute;n donde ten&iacute;a el puesto?&rdquo;. D&aacute;rgelos empieza entonces con su respuesta: habla de unos t&uacute;neles que sal&iacute;an del hall central y se extend&iacute;an debajo de los andenes por cientos de metros, y despu&eacute;s se dispone a hablar del ba&ntilde;o. Dice &ldquo;el ba&ntilde;o de Constituci&oacute;n&rdquo;, espera dos segundos, lo mira y lanza el desaf&iacute;o: &ldquo;&iquest;fuiste?&rdquo;. Es uno de los poqu&iacute;simos momentos, si no el &uacute;nico, en que el entrevistado se muestra interesado por el entrevistador. El entrevistador responde nervioso y la primera palabra no se entiende. Dice: &ldquo;debo haber ido alguna vez, s&iacute;, pero ni me acuerdo la verdad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese momento podr&iacute;a haber sonado de fondo &laquo;Trans-algo&raquo;, una canci&oacute;n del que era, en el momento de la entrevista, el &uacute;ltimo disco de la banda, y que en un contracanto bastante oculto dice: &ldquo;S&eacute; que no es cool admitirlo, por eso me gusta ponerte inc&oacute;modo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n podr&iacute;a haber sonado alg&uacute;n himno de pertenencia barrial como &laquo;Homero&raquo; o &laquo;Desde lejos no se ve&raquo; o &laquo;Sapo de otro pozo&raquo;. O &laquo;4 AM&raquo;, esa canci&oacute;n de <em>Miami</em> que dice &ldquo;Nos encontramos en Plaza Constituci&oacute;n y no sab&iacute;as d&oacute;nde ibas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un poco antes en la entrevista D&aacute;rgelos dice que no le gusta viajar excepto que sea en bicicleta. Record&eacute; entonces que un periodista que se aprestaba a entrevistarlo para una revista le dijo, antes de encender el grabador, algo sobre que el compositor y cantante hab&iacute;a llegado al lugar del encuentro en bicicleta. El subtexto era: &ldquo;qu&eacute; cool&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; buena onda&rdquo;. D&aacute;rgelos lo cort&oacute; mal: &ldquo;&iquest;d&oacute;nde creciste vos?&rdquo;. El periodista le respondi&oacute; que en Palermo y D&aacute;rgelos le dijo: <strong>&ldquo;Yo crec&iacute; en Provincia y ah&iacute; la gente va a todos lados en bicicleta&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evoqu&eacute; tambi&eacute;n, porque un recuerda lleva al otro, que una vez viajaba en taxi y en la radio estaba de invitado Diego Uma, el hermano de Adri&aacute;n. Conversaba con una oyente, le pregunt&oacute; de d&oacute;nde era y la oyente le dijo que era de Palermo. Entonces Diego respondi&oacute;: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; suerte! Yo soy de Lan&uacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Constituci&oacute;n, Provincia, Lan&uacute;s. No deja de admirarme que los antagonistas del rock chab&oacute;n exhiban un temperamento tan descaradamente barrial en las entrevistas e incluso en su discograf&iacute;a a lo largo de d&eacute;cadas, desde &ldquo;yo nac&iacute; en Lan&uacute;s, ciudad y gueto&rdquo; (&laquo;Desarmate&raquo;, 1994) hasta &ldquo;busco emanciparlos de la duda y dejarlos en Constituci&oacute;n&nbsp; para que vean&rdquo; (&laquo;Orfeo&raquo;, 2018).
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        En 2000, en la v&iacute;spera de pegarla, Martin Souto le pregunt&oacute; a D&aacute;rgelos en un programa de Canal Siete: &ldquo;&iquest;Hay algo que defina a la gente que sigue a los Babasonicos? &iquest;O no?&rdquo;. Y D&aacute;rgelos respondi&oacute;: &ldquo;No, yo no creo...&rdquo;. Esto es importante, porque <strong>Babas&oacute;nicos hab&iacute;a atravesado la d&eacute;cada del noventa ocup&aacute;ndose de no tener una identidad o, en todo caso, de tener una identidad cambiante</strong>: <em>Dop&aacute;dromo</em>, <em>Babas&oacute;nica</em> y <em>Miami</em> son discos tan distintos entre s&iacute; que a duras penas podr&iacute;a adivinarse que detr&aacute;s de los tres est&aacute; la misma banda. <em>Miami</em>, en particular, es ya un disco impensable: cada integrante iba al estudio y grababa su parte. Se nota que nadie estaba pensando el conjunto, porque nadie puede pensar <em>eso</em>. Y la respuesta a Souto cifraba en un p&uacute;blico impreciso la riqueza de la banda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto, en aquel momento, supon&iacute;a transformar en valor lo que a simple vista era disvalor: las bandas de rock chab&oacute;n, que eran las m&aacute;s exitosas y masivas, se preciaban de tener una identidad. En consecuencia su p&uacute;blico era reconocible. Pero es justamente la identidad lo que sobrevuela, como algo negativo, muchas de las declaraciones de D&aacute;rgelos sobre aquella escena: &ldquo;durante los gobiernos de Menem los grupos musicales con un mensaje que pod&iacute;a ser identificable desde el lamento y la pobreza tuvieron m&aacute;s &eacute;xito&rdquo;. <strong>Eso era lo que Babas&oacute;nicos no quer&iacute;a hacer.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, a finales de 2005 y ya despu&eacute;s del terremoto de <em>Jessico</em>, <em>Infame</em> y <em>Anoche</em>, D&aacute;rgelos dec&iacute;a en la revista Viva: &ldquo;Hago m&uacute;sica para que les guste a todos, nunca me plante&eacute; que existe un publico para nosotros&rdquo;. As&iacute; legalizaba, respetando las premisas y sin hacer trampa, la masividad que la banda hab&iacute;a logrado. (Aunque, mientras tanto, entre los fans de la primera hora pod&iacute;a escucharse algo con lo que la banda siempre discuti&oacute;: desde <em>Jessico</em>, dec&iacute;an quienes conoc&iacute;an la discograf&iacute;a previa, todo hab&iacute;a sido m&aacute;s conservador y menos arriesgado).
    </p><p class="article-text">
        En la misma entrevista D&aacute;rgelos tambi&eacute;n dec&iacute;a, aludiendo a Callejeros y marcando distancia: &ldquo;En veinte a&ntilde;os no me han prendido bengalas, tal vez alguna ac&aacute; o all&aacute;, pero nos es algo ajeno&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha querido ver en &laquo;Pobre duende&raquo;, canci&oacute;n de ochenta y ocho segundos editada unos meses despu&eacute;s de Croma&ntilde;&oacute;n, una toma de posici&oacute;n respecto del fen&oacute;meno. Bastante m&aacute;s literal resulta la canci&oacute;n &laquo;Once&raquo;, que en otro contracanto oculto dice &ldquo;chicos y chicas bailan en el funeral del rock&rdquo;. Lo raro es que es la &uacute;ltima canci&oacute;n (la que mira al futuro) de <em>Infame</em>, que sali&oacute; en octubre de 2003, catorce meses antes del incendio. Cosa de mandinga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy se ve a metros de la estaci&oacute;n de tren un mural con Adri&aacute;n en uno de sus gestos t&iacute;picos y, al lado, el caballo de <em>Infame</em>. Est&aacute; en la esquina de Pueyrred&oacute;n y Sarmiento.
    </p><p class="article-text">
        																										***
    </p><p class="article-text">
        La noche del 30 de septiembre de 2006 fui al Club Ciudad a ver a Babas&oacute;nicos en el marco del Pepsi Music. La banda ya hab&iacute;a conquistado Am&eacute;rica y yo sol&iacute;a entrar a YouTube a verlos en su itinerario. Dato de color: en ese momento la b&uacute;squeda de &ldquo;Babas&oacute;nicos&rdquo;, sin tilde, arrojaba 186 resultados, y la de &ldquo;Babas&oacute;nicos&rdquo; 27. Cuando entraba a alg&uacute;n video lo ve&iacute;a a Adri&aacute;n cantando &laquo;Putita&raquo; en Los Angeles o &laquo;Yegua&raquo; en Zaragoza o &laquo;Risa&raquo; en Puebla y so&ntilde;aba que yo tambi&eacute;n viajaba mucho. Entonces ese s&aacute;bado fui al Club Ciudad y me met&iacute; en mi sue&ntilde;o de costado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de Babas&oacute;nicos, que cerraba la noche, toc&oacute; Intoxicados, a los que tambi&eacute;n quer&iacute;a ver. Para mi sorpresa me encontr&eacute; con una banda muy sofisticada y <em>lookeada</em>: si no me avisaban, hubiera pensado que los m&uacute;sicos eran los de Illya Kuryaki and the Valderramas.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final del show el baterista empez&oacute; a tocar una base y Pity &Aacute;lvarez avis&oacute; que iban a tocar un <em>cover</em> y dijo: &ldquo;Un desaf&iacute;o nada m&aacute;s. &iquest;A ver si anda mi amigo por ah&iacute;? &iquest;A ver Adriancito?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        entonces entr&oacute; D&aacute;rgelos y le dio a Pity un abrazo incre&iacute;ble para su gestualidad p&uacute;blica: casi se le cuelga. Para completar el barroco, el guitarrista empez&oacute; a tocar el arpegio inicial de &laquo;Rezo por vos&raquo; de Garc&iacute;a y Spinetta. La silbatina, impresionante, no se interrumpi&oacute; en ning&uacute;n momento de la canci&oacute;n. Fue uno de los momentos m&aacute;s importantes de mi primera adultez. Cantaron &laquo;Patinador sagrado&raquo; y Adri&aacute;n parec&iacute;a feliz mientras el p&uacute;blico lo abucheaba.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Adri&aacute;n subi&oacute; aquella noche al show de Intoxicados? Supongo que porque Pity ven&iacute;a del &aacute;mbito barrial pero, en un gesto rockero, no estaba identificado con su p&uacute;blico. De hecho la gente le pidi&oacute; toda la noche por el regreso de Viejas Locas pero Pity sigui&oacute; profundizando una narrativa interestelar (<em>Otro d&iacute;a en el planeta Tierra</em>, <em>El exilio de las especies</em>) que, en t&eacute;rminos sociales, signific&oacute; acercarse durante algunos a&ntilde;os a la galaxia de la clase media.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        Por alg&uacute;n motivo que desconozco, siempre que se habla de <em>Jessico</em> se habla tambi&eacute;n de la crisis de 2001. Lo hace el art&iacute;culo del disco en Wikipedia, que en el primer p&aacute;rrafo dice: &ldquo;&hellip;en el momento donde hab&iacute;a ocurrido una crisis en diciembre de 2001 en el pa&iacute;s&rdquo;. Lo hace la Rolling Stone en su libro <em>Los cien mejores discos del rock nacional</em>: &ldquo;desde el fondo de la crisis argentina&rdquo;. El sitio mexicano Indie Rocks! lo llama &ldquo;el disco de la crisis&rdquo;. El art&iacute;culo de la revista El Planeta Urbano sobre el disco empieza as&iacute;: &ldquo;la Argentina de 2001 era un pa&iacute;s en plena crisis&rdquo;. El especial de Filo News anuncia: &ldquo;en plena crisis argentina sale <em>Jessico</em>&rdquo;. Son unos pocos ejemplos; podr&iacute;an ser muchos m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo de la asociaci&oacute;n es que nunca est&aacute; justificada. Es cierto que el pa&iacute;s estaba derrumb&aacute;ndose o a punto de incendiarse (esas son las met&aacute;foras), pero la relaci&oacute;n de esa circunstancia con la impronta del disco nunca se establece. Adem&aacute;s, notoriamente, <em>Jessico</em> no necesita a la crisis: se lo disfruta sin problemas en Tulu&aacute; y en San Luis Potos&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Propongo entonces que con <em>Jessico</em> Babas&oacute;nicos entr&oacute; en las grandes ligas del rock nacional, pero para eso debi&oacute; pagar un precio: <strong>como su ant&iacute;tesis chabona, ten&iacute;a que empezar a hablar de la realidad argentina. S&oacute;lo as&iacute;, acerc&aacute;ndose a nuestras crisis, y en particular confundi&eacute;ndose con una de ellas, la banda podr&iacute;a ser verdaderamente popular y nuestra.</strong> (Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s Tarag&uuml;i lanzar&iacute;a una campa&ntilde;a sancionando la existencia de una argentinidad babas&oacute;nica: &ldquo;oh s&iacute;, me gusta el mate cocido, &iquest;y qu&eacute;?&rdquo;)
    </p><p class="article-text">
        																					***
    </p><p class="article-text">
        En una nota aparecida en <em>Anfibia</em> en 2014 se lee: &ldquo;En 2008, D&aacute;rgelos dijo que este gobierno [el de Cristina Fern&aacute;ndez] se acerca a lo que yo siempre vi como causas nobles&acute;. Y es que 2001 encontr&oacute; a los Babas con uno de sus mejores discos en las manos y sin saber qu&eacute; hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fragmento propone una lectura de <em>Jessico</em> no solamente pol&iacute;tica y social, sino propiamente partidaria. La conexi&oacute;n causal (&ldquo;y es que&rdquo;) puede parecer apresurada pero es precisa, une expl&iacute;citamente lo que percibe como porciones de una misma torta y permite vislumbrar una sensibilidad para la que <em>Jessico</em> y el kirchnerismo est&aacute;n muy cerca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un disco, una corriente pol&iacute;tica y un debate infinito que los alcanza por igual y, m&aacute;s a&uacute;n, los constituye a ambos: &iquest;son conservadores o arriesgados? &iquest;Simples o sofisticados? &iquest;De derecha o de izquierda?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dargelos-chabon_129_9096776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jun 2022 03:02:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dárgelos chabón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adrián Dárgelos,Babasónicos,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amor después del amor: una ética de la separación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-despues-amor-etica-separacion_129_9041776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/133d5c09-ec29-4bc1-b7c8-9102a3c23842_16-9-discover-aspect-ratio_default_1050088.jpg" width="900" height="506" alt="El amor después del amor: una ética de la separación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 30 años, en junio de 1992, Fito Páez lanzaba El amor después del amor, el disco más vendido de la historia de la Argentina. Alejandro Droznes sostiene que el nombre del le permitía aludir a dos relaciones al mismo tiempo y poner en pie de igualdad el amor presente con el amor pasado y fundar así una ética de la separación.</p></div><p class="article-text">
        <em>El amor despu&eacute;s del amor</em>: han pasado ya treinta a&ntilde;os y creo que como sociedad nos debemos un debate sobre el o los significados de esas cinco palabras. En un disco en el que las cosas importantes suelen aparecer dos veces (el cristal aparece en &laquo;Tr&aacute;fico por Katmand&uacute;&raquo; y &laquo;La rueda m&aacute;gica&raquo;, la ca&iacute;da en el mar aparece en &laquo;La balada de Donna Helena&raquo; y &laquo;La Ver&oacute;nica&raquo;, la bajada por un callej&oacute;n aparece en &laquo;La Ver&oacute;nica&raquo; y &laquo;Sasha, Siss&iacute; y el c&iacute;rculo de baba&raquo;, el &ldquo;no s&eacute;&rdquo; aparece en &laquo;P&eacute;talo de sal&raquo; y &laquo;Un vestido y un amor&raquo;), lo primero que aparece dos veces es la palabra &ldquo;amor&rdquo; en el t&iacute;tulo. Las une y separa la palabra &ldquo;despu&eacute;s&rdquo;: sabemos entonces que hubo un amor previo, que es el segundo del t&iacute;tulo, y un amor posterior, que en el t&iacute;tulo es el primero. 
    </p><p class="article-text">
        Conociendo la biograf&iacute;a de Fito est&aacute; claro que el amor previo es Fabiana Cantilo. Pero en cuanto al amor posterior la cosa se pone difusa: <strong>la pregunta es si ese segundo amor es el amor por Cecilia Roth o si, en realidad, es el amor por Fabiana Cantilo que, aunque termin&oacute;, sigue produciendo efectos. </strong>Mi hip&oacute;tesis es que el t&iacute;tulo busca la ambig&uuml;edad y es el primer aviso de una &eacute;tica que Fito P&aacute;ez ir&iacute;a desarrollando con los a&ntilde;os y que sostendr&iacute;a hasta llegar a nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El disco est&aacute; saturado de anecdotario. Protagonistas y testigos han contado una y mil veces la gestaci&oacute;n del &aacute;lbum, la temporada en Jos&eacute; Ignacio, la fiesta de disfraces en que Fito y Cecilia Roth se conocieron y ella lo mir&oacute; blanda, el amor instant&aacute;neo, las primeras salidas, la trasnoche que desemboc&oacute; en &laquo;Un vestido y un amor&raquo;&hellip; Y todo eso tambi&eacute;n es <em>El amor despu&eacute;s del amor</em>. Por eso P&aacute;ez dijo, en una entrevista ya inubicable, que m&aacute;s all&aacute; del contenido del disco el &eacute;xito se debi&oacute; tambi&eacute;n al estereotipo amoroso, l&eacute;ase el rockero y la actriz rubia, que lo acompa&ntilde;&oacute; (la revista Teleclic titulaba &ldquo;La bella y el rockero&rdquo;). Parecer&iacute;a entonces que el amor que vino despu&eacute;s del amor es el de Cecilia Roth, que vino despu&eacute;s del de Fabiana Cantilo. Adem&aacute;s el contorno de la mujer actriz tambi&eacute;n aparece dos veces en el disco: &ldquo;&eacute;l quiso un amor y no una actriz&rdquo; se escucha en &laquo;La Ver&oacute;nica&raquo;, y &ldquo;la noche que dejaste de actuar&rdquo; en &laquo;Brillante sobre el mic&raquo;. La &uacute;ltima frase del disco antes del saludo final se conjuga en presente: &ldquo;Siento que me amas&rdquo;. Para rematar, la dedicatoria con visos de intimidad: &ldquo;Para Chechu&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la misma Cecilia ha incluido a Fabiana Cantilo en la historia de su historia de amor con Fito y en la mism&iacute;sima preparaci&oacute;n del &aacute;lbum. Ha contado, por ejemplo y varias veces, que aunque no lo conoc&iacute;a mucho a &eacute;l ni hab&iacute;a escuchado sus discos, una vez lo hab&iacute;a visto en la televisi&oacute;n hablando sobre Fabiana Cantilo y le gust&oacute; la manera en que se refer&iacute;a a ella, que ya era su ex. Y ha contado tambi&eacute;n que aquel verano de 1991, despu&eacute;s de la primera salida, ella se qued&oacute; por error con el walkman de Fito en la cartera y que, obviamente, quiso escuchar qu&eacute; hab&iacute;a ah&iacute;. Y lo que hab&iacute;a ah&iacute; era &laquo;Tumbas de la gloria&raquo;, cuyo principio habla rotundamente del amor ya terminado con Fabiana Cantilo: &ldquo;Tu amor abri&oacute; una herida porque todo lo que te hace bien siempre te hace mal / Tu amor cambi&oacute; mi vida como un rayo para siempre, para lo que fue y ser&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		<em>El amor despu&eacute;s del amor </em>ya hab&iacute;a empezado, entonces, antes del encuentro con Cecilia. No sabemos si ten&iacute;a t&iacute;tulo o no y no sabemos, en el caso de que lo tuviera, si era el mismo que termin&oacute; teniendo o no. Pero s&iacute; sabemos que el disco ya estaba en desarrollo y que hablaba de un amor que hab&iacute;a terminado pero segu&iacute;a siendo importante. El primer amor del t&iacute;tulo, el amor posterior, el amor despu&eacute;s del amor vendr&iacute;a entonces a ser el amor por Fabiana Cantilo una vez que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a terminado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi hip&oacute;tesis es que Fito le puso </strong><em><strong>El amor despu&eacute;s del amor </strong></em><strong>a su disco porque la expresi&oacute;n le permit&iacute;a aludir a esas dos relaciones al mismo tiempo, poner en pie de igualdad el amor presente con el amor pasado y fundar as&iacute; una &eacute;tica del corte que mantendr&iacute;a durante todos estos a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        		En 2004, al poco tiempo de separarse de Cecilia Roth y despu&eacute;s de un disco de corte como <em>Naturaleza sangre</em>, Fito edit&oacute; <em>Mi vida con ellas</em>. En la tapa est&aacute;n Fabiana Cantilo, Cecilia Roth, Romina Ricci (su pareja de entonces) y otras de las mujeres que lo fueron acompa&ntilde;ando de distintas maneras y en distintos momentos: Nora Lezano, Dolores Fonzi, Fernando Noy, Claudia Puy&oacute;, Divina Gloria, Ana &Aacute;lvarez de Toledo, Romina Cohn&hellip; El concepto de <em>Mi vida con ellas </em>ser&iacute;a: el amor despu&eacute;s del amor despu&eacute;s del amor despu&eacute;s del amor. <strong>Todos los pubis juntos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
              La intensidad de la relaci&oacute;n de Fito con Fabiana Cantilo parece no haber mermado un &aacute;pice en todo este tiempo. Invitada frecuente a cantar en sus recitales, en el disco <em>Los a&ntilde;os salvajes</em>, de 2021, hay una canci&oacute;n titulada &laquo;Encuentros cercanos&raquo; cuya primera palabra es &ldquo;Fabi&rdquo; y que dice: &ldquo;Y despu&eacute;s nos envolvi&oacute; el amor / El amor antes del amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        		El decenio con Cecilia Roth goza de una extra&ntilde;a perennidad. Comidilla perpetua de los entrevistadores, la actriz se resigna a contar una y otra vez c&oacute;mo conoci&oacute; a P&aacute;ez y a recordar que, cuando se conocieron, ella estaba casada con Gonzalo Gil, a quien tambi&eacute;n alcanza la &eacute;tica del ex: &ldquo;Gonzalo es uno de mis mejores amigos actuales&rdquo; le dijo Roth a Andy Kusnetzoff en 2021.
    </p><p class="article-text">
        		En otra edici&oacute;n del mismo programa, pero de 2018, al lado de Cecilia Roth estaba Romina Ricci.
    </p><p class="article-text">
        En 2019 Leila Guerriero public&oacute; en la revista <em>Gatopardo</em> un perfil de Fito P&aacute;ez titulado &laquo;No me ver&aacute;s arrodillado&raquo; que permite verle el afuera a un ideal tan inclusivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        		Al referirse a la relaci&oacute;n de P&aacute;ez con Julia Mengolini, Guerriero cita a Fena Della Maggiora, a qui&eacute;n entrevist&oacute;. Della Maggiora dice: &ldquo;La relaci&oacute;n con Julia fue important&iacute;sima. Yo lo vi sufrir como nunca. Creo que le clav&oacute; un pu&ntilde;al en el ego, porque no se dej&oacute; seducir por el mundo de glamour que puede ofrecer Fito. Es galante, tiene guita, te puede hacer una canci&oacute;n maravillosa y cantarla delante de cincuenta mil personas. A Julia todo eso ni le picaba&rdquo;. Y Guerriero agrega: &ldquo;P&aacute;ez, a lo largo de semanas y de varias entrevistas, no la mencionar&aacute; jam&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	<em>El amor despu&eacute;s del amor</em> ha ido cambiando. Hay, por lo tanto, un <em>El amor despu&eacute;s del amor </em>despu&eacute;s de <em>El amor despu&eacute;s del amor</em>. Cuando sali&oacute; yo tarareaba una y otra vez &laquo;La rueda m&aacute;gica&raquo; y&nbsp;&laquo;Brillante sobre el mic&raquo;. Despu&eacute;s ven&iacute;a un pelot&oacute;n intermedio de canciones y despu&eacute;s, atr&aacute;s de todo, un grupo que siempre me salteaba: &laquo;La Ver&oacute;nica&raquo; ,&nbsp;&laquo;Sasha, Siss&iacute; y el c&iacute;rculo de baba&raquo;,&nbsp;&laquo;Detr&aacute;s del muro de los lamentos&raquo; y&nbsp;&laquo;La balada de Donna Helena&raquo;. Hoy, en cambio, esas partes del disco que antes evitaba son las centrales. Y &laquo;La Ver&oacute;nica&raquo;&nbsp;es, entre todas las canciones del mundo, mi preferida.
    </p><p class="article-text">
        		El disco, adem&aacute;s, se ha ido enriqueciendo con el tiempo. Cuando sali&oacute; era apenas catorce canciones; ahora es tambi&eacute;n una maestra de la primaria cantando &laquo;El amor despu&eacute;s del amor&raquo;, los abrazos finales de s&eacute;ptimo grado con &laquo;Brillante sobre el mic&raquo;, el pantal&oacute;n violeta de Fito en V&eacute;lez, prohibirme a m&iacute; mismo cantar &laquo;Un vestido y un amor&raquo; porque me pon&iacute;a mal, descubrir que una estrofa de &laquo;P&eacute;talo de sal&raquo; la cantaba Spinetta, ir valorando lentamente las canciones que antes esquivaba, la tarde en que por primera vez le encontr&eacute; una guitarra a &laquo;La Ver&oacute;nica&raquo; para enterarme a las pocas horas de que el guitarrista Ulises Butr&oacute;n hab&iacute;a muerto ese mismo d&iacute;a, el momento en que descubr&iacute; que la casi &uacute;ltima frase del disco es &ldquo;Siento que me amas&rdquo;, el asado familiar en que toqu&eacute; &laquo;Sasha, Siss&iacute; y el c&iacute;rculo de baba&raquo; y una t&iacute;a, aut&eacute;ntica se&ntilde;ora argentina, me dijo cuando el acorde final dej&oacute; de sonar: &ldquo;qu&eacute; pedo que ten&iacute;a en la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor-despues-amor-etica-separacion_129_9041776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jun 2022 09:41:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El amor después del amor: una ética de la separación]]></media:title>
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