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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Santiago Ginnobili]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/santiago-ginnobilli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Santiago Ginnobili]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué queremos contarle de la ciencia a una niña o a un niño de 7 años?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/queremos-contarle-ciencia-nina-nino-7-anos_1_9049160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b95d187-9ec7-4b31-a734-437f417aca36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué queremos contarle de la ciencia a una niña o a un niño de 7 años?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta se la hizo Santiago Ginnobili frente a su hija. Especializado en filosofíca de la ciencia parte de la respuesta es esta columna, además de un libro para chicas y chicos en que cuenta la idea darwiniana de que toda la vida en la Tierra se encuentra emparentada.</p></div><p class="article-text">
        Esa no es una pregunta menor, secundaria. Esa pregunta es el modo m&aacute;s fundamental de indagar <strong>qu&eacute; es la ciencia </strong>y en que queremos que se convierta en el futuro. Por supuesto, no es nuestro rol dar una respuesta acabada, pues nuestras hijas e hijos asumir&aacute;n el mando ef&iacute;meramente, en base a las respuestas, tambi&eacute;n ef&iacute;meras, que logren imaginar a esas preguntas. La otra opci&oacute;n, la que piensa a la ciencia como una fuente de verdades reveladas, es sencillamente absurda. Nuestra generaci&oacute;n (y por supuesto cada generaci&oacute;n) no es m&aacute;s que un puente cuya funci&oacute;n consiste principalmente en m&aacute;s que mejorar y mostrar la diversidad de herramientas torpes e inacabadas disponibles a la generaci&oacute;n siguiente. La m&uacute;sica que se escuche, los libros que se lean, los premios con los que nos veneren estar&aacute;n en sus manos. Qu&eacute; otra opci&oacute;n queda que ser optimista, que confiar sin resentimiento en el juicio, que tal vez no comprendamos, de nuestros descendientes.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia contempor&aacute;nea encarna ese ideal optimista en su actuar. Se encuentra absolutamente volcada a la formaci&oacute;n de recursos humanos. Y, sin embargo, en los departamentos de profesores se sigue escuchando lo mismo que se viene escuchando desde siempre: que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as escriben y leen peor, que tienen d&eacute;ficit de atenci&oacute;n, que no tienen la capacidad de detectar qu&eacute; es lo importante. Como si fuese posible cambiar la direcci&oacute;n del tiempo. Como si eso fuese siquiera deseable.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Una GRAN familia&quot;, el libro de Santiago Ginnobili y Guido Ferro, editado por Iamiqué"
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                &quot;Una GRAN familia&quot;, el libro de Santiago Ginnobili y Guido Ferro, editado por Iamiqué                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La ciencia no es un c&uacute;mulo de conocimientos estable. Justamente, m&aacute;s all&aacute; de que fil&oacute;sofas y fil&oacute;sofos de la ciencia no sepamos todav&iacute;a c&oacute;mo caracterizar adecuadamente en qu&eacute; consiste el m&eacute;todo cient&iacute;fico estamos de acuerdo en que una caracter&iacute;stica fundamental del conocimiento cient&iacute;fico es su revisabilidad. Lo que sea que queramos contarle a una ni&ntilde;a o a un ni&ntilde;o acerca de la ciencia deber&iacute;a tomar en consideraci&oacute;n este punto. Muchos de los datos que hoy tomamos como certeros tal vez no sean aceptados en 20 a&ntilde;os. Pero, adem&aacute;s, la meta de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica no s&oacute;lo consiste en contar datos, lo que se busca es ense&ntilde;ar a pensar cient&iacute;ficamente. Y pensar cient&iacute;ficamente, aunque no est&eacute; tan claro qu&eacute; significa, definitivamente tiene alg&uacute;n componente de sospecha razonable sobre el conocimiento previo. &ldquo;Ense&ntilde;ar a pensar cient&iacute;ficamente&rdquo; esconde&nbsp; la tensi&oacute;n de que aquello que &ldquo;ense&ntilde;amos&rdquo; es revisable y podr&iacute;a ser abandonado. <strong>Esto no s&oacute;lo es una concepci&oacute;n acerca de la ciencia, sino hacerse cargo de que el paso del tiempo es inexorable, y que el futuro no nos pertenece.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La meta de la comunicación científica no sólo consiste en contar datos, lo que se busca es enseñar a pensar científicamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para este fin resulta interesante apelar a la historia de la ciencia, y contar lo que hicieron cient&iacute;ficas y cient&iacute;ficos en el pasado. El modo en que pensaron y actuaron, extendiendo sus sentidos a trav&eacute;s de instrumentos que ellos mismos inventaron, entregando su vida por esta causa colectiva, casi siempre sin recompensas materiales ni reconocimiento social, e incluso, a veces arriesgando sus vidas, a veces frente a las inclemencias del clima y el ambiente, a veces frente a la inclemencia, todav&iacute;a m&aacute;s dura, de otros miembros de su comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Probablemente <strong>Charles Darwin</strong> constituya uno de los ejemplos m&aacute;s bellos de esta actitud revoltosa. Darwin, que comenz&oacute; siendo un ni&ntilde;o que no encontraba un lugar en el sistema educativo acad&eacute;mico disponible que lo satisficiera y termin&oacute; siendo el modelo de cient&iacute;fico y de pensar cient&iacute;ficamente. Y eso no es una contingencia, sino que ilustra el proceder constitutivo de la ciencia. Darwin escucho atentamente a sus profesores, aprendi&oacute; de ellos m&eacute;todos e ideas, pero las considero instrumentos y artefactos a ser perfeccionados. Abandon&oacute; algunas, reinterpret&oacute; otras, y poco a poco arm&oacute; el rompecabezas de concepciones que llamamos darwinismo, que en cierta medida constituye la cosmovisi&oacute;n actual, que se sale por fuera de la biolog&iacute;a y afecta el modo en que nos consideramos a nosotros mismos. Adem&aacute;s, escribi&oacute; no para que sus adultos, o siquiera para que sus contempor&aacute;neos, lo entendieran. Como una y otra vez repite, escribi&oacute; para las cient&iacute;ficas y cient&iacute;ficos del futuro...para nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Una GRAN familia</em>, o &ldquo;granfa&rdquo; como lo llaman amorosa y amistosamente en la editorial que lo public&oacute;, <a href="https://www.iamique.com.ar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">iamiqu&eacute;</a>, trata de contar una de las ideas m&aacute;s bellas de Darwin. La idea de que toda la vida en la Tierra (por supuesto, humanos incluidos) se encuentra emparentada. Esta idea puede ser comprendida perfectamente por ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, de hecho, probablemente la vuelvan propia con m&aacute;s facilidad que un adulto, por la actitud natural familiar que muestran frente a cualquier organismo vivo. Pero adem&aacute;s, esta idea es interesante porque es posible explicitar la evidencia sobre la que se sustenta. Las semejanzas corporales y de conducta por las cuales podemos sospechar que dos personas se encuentran emparentadas son del mismo tipo que aquellas por las cuales podemos creer que humanos y delfines se encuentran emparentados. El grado de esa semejanza, adem&aacute;s, es indicativo del grado de parentesco. Esta es una idea sencilla, y permite construir el &aacute;rbol de la vida que <strong>Guido Ferro </strong>ilustra bellamente en una de las p&aacute;ginas del libro, permite introducir la concepci&oacute;n de evoluci&oacute;n ramificada y finalmente, brinda patrones explicativos que permiten responder, en muchos aspectos, por qu&eacute; somos c&oacute;mo somos. Patrones explicativos que los lectores pueden aplicar a casos nuevos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tratar de contar una de las ideas más bellas de Darwin por ejemplo la idea de que toda la vida en la Tierra (por supuesto, humanos incluidos) se encuentra emparentada. Esta idea puede ser comprendida perfectamente por niñas y niños</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La propia evoluci&oacute;n, la idea que queremos transmitir, forma en s&iacute; misma parte de esta actitud cient&iacute;fica de volcamiento a las generaciones futuras. Las preguntas &iquest;de d&oacute;nde provenimos? &iquest;c&oacute;mo eran nuestros ancestros? &iquest;c&oacute;mo llegamos a ser lo que somos? que las herramientas darwinianas nos ayudan a responder, tienen como espejo en el darwinismo una pregunta m&aacute;s dif&iacute;cil, m&aacute;s importante y m&aacute;s fundamental: &iquest;En qu&eacute; nos vamos a convertir? No hay f&oacute;siles que nos indiquen como ser&aacute; el futuro, porque en este mundo darwiniano no hay un destino prefijado. La evoluci&oacute;n no sigue caminos preestablecidos ni tiene ning&uacute;n objetivo final. Construir nuestro destino es la responsabilidad m&aacute;s importante. Todo lo que nos queda es confiar en nuestros hijas e hijos, y en sus hijas e hijos, tratar de ofrecer herramientas que podemos pensar que pueden ser &uacute;tiles, y a la vez, no generarles culpa si tienen que abandonarlas. Eso venimos haciendo desde siempre, desde que no &eacute;ramos humanos todav&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las im&aacute;genes de Guido Ferro (mi preferida) ilustra un posible futuro, hermoso y lleno de vida. Curiosamente, en la imagen no hay humanos, ni nada que parezca haber evolucionado de ellos. Y sin embargo, es una imagen que produce felicidad. Tal vez porque cualquier futuro que imaginemos se encontrar&aacute; influido por nosotros, y estemos o no estemos, esa situaci&oacute;n de plenitud y diversidad es exitosa, pues parece implicar que aprendimos a expandir la preocupaci&oacute;n natural por nuestra familia reducida a esa gran familia constituida por todos los seres vivos de nuestro planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro objetivo era plasmar en &ldquo;Granfa&rdquo; la actitud curiosa e irreverente del darwinismo, y constitutiva de la ciencia. Ojal&aacute; tengamos &eacute;xito al contagiar en sus peque&ntilde;os lectores (y por qu&eacute; no, en algunos adultos) tal actitud.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Ginnobili]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/queremos-contarle-ciencia-nina-nino-7-anos_1_9049160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jun 2022 03:31:14 +0000]]></pubDate>
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