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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Patricio Orellana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/patricio-orellana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Patricio Orellana]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["El after es un lugar psicoanalítico, donde vamos a hablar, y quizás curarnos de nuestras enfermedades psicosociales"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/after-lugar-psicoanalitico-hablar-curarnos-enfermedades-psicosociales_1_9742610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/077e678d-ee27-4850-9e3e-1d2324e8de9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El after es un lugar psicoanalítico, donde vamos a hablar, y quizás curarnos de nuestras enfermedades psicosociales&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Leo Felipe aborda, en su "Historia universal del after", la escena de la música electrónica under brasileña a través del obstinado intento de su protagonista de desentrañar el potencial político de las fiestas, los afters, las drogas y el baile en los años que antecedieron a la elección de Jair Bolsonaro.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Leo Felipe</strong> (Porto Alegre, 1973)&nbsp;fue periodista, acad&eacute;mico, DJ, cantante de un grupo punk, presentador televisivo y escritor. Tuvo un bar y discoteca, y ahora dirige la galer&iacute;a de arte S&eacute; en San Pablo [<a href="http://www.segaleria.com.br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segaleria.com.br</a>]. Y algo de ese curr&iacute;culum jugoso y fren&eacute;tico tambi&eacute;n define el tono de <em>Historia universal del after</em>. Publicado por Caja Negra y traducido por <strong>Alejo Ponce de Le&oacute;n</strong>, el libro retrata la escena de la m&uacute;sica electr&oacute;nica under brasile&ntilde;a a trav&eacute;s del obstinado intento de su protagonista de desentra&ntilde;ar el potencial pol&iacute;tico de las fiestas, los afters, las drogas y el baile en los a&ntilde;os que antecedieron a la elecci&oacute;n de <strong>Jair Bolsonaro</strong>, tarea para la que Felipe echa mano de todo su arsenal te&oacute;rico y sus dotes de curador fiestero. 
    </p><p class="article-text">
        El narrador clasifica teor&iacute;as filos&oacute;ficas seg&uacute;n sus resonancias con los efectos de distintas drogas (la marihuana es el marxismo; el psicoan&aacute;lisis, la coca&iacute;na; el MDMA es fenomenol&oacute;gico), y ordena sus alucinaciones con referencias a la historia del arte. Cerca del final del relato, el protagonista anota: &ldquo;Desde que comenc&eacute; a leer teor&iacute;a, nunca m&aacute;s pude terminar de leer una novela&rdquo;. En <em>Historia universal del after</em>, relato, teor&iacute;a y cr&iacute;tica de arte y m&uacute;sica se entrelazan para constituir un manual de supervivencia para agitadores culturales en tiempos de recrudecimiento pol&iacute;tico.&nbsp;
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                Historia Universal del After                            </span>
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        <strong>-El libro est&aacute; atravesado por la teor&iacute;a y la escritura acad&eacute;mica, pero tambi&eacute;n tiene un componente ficcional, y de hecho apareci&oacute; en una colecci&oacute;n de Caja Negra dedicada a libros de ficci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo describir&iacute;as el g&eacute;nero del libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Es un libro transg&eacute;nero, con todo el respeto por la expresi&oacute;n. Parte de la realidad para crear una narrativa con recursos ficcionales. Incluye muchos hechos reales, como si se tratara de la cr&oacute;nica de una determinada escena en el Brasil de las v&iacute;speras de la elecci&oacute;n de Bolsonaro. Y creo que en el futuro podr&iacute;a funcionar como un documento hist&oacute;rico de esta &eacute;poca. Adem&aacute;s, yo tengo un pasado como periodista y eso est&aacute; presente. Tambi&eacute;n hay fragmentos po&eacute;ticos, y otros epistolares. Adem&aacute;s, durante el proceso de edici&oacute;n, en conversaciones en afters, sali&oacute; la idea de incluir otros materiales, como fliers de fiestas y las fotos de Ivi [Maiga Bubrimenko], que es alguien que document&oacute; la escena. Y eso hizo que quedara a&uacute;n m&aacute;s cerca de lo real. Pero me parece que cabe bien en una colecci&oacute;n de ficci&oacute;n contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Escribir sobre las drogas suele implicar una dificultad de representaci&oacute;n, en el sentido de dar cuenta de una experiencia radical de alteraci&oacute;n ps&iacute;quica y sensorial. &iquest;Cu&aacute;les fueron los desaf&iacute;os y tus estrategias para registrar la experiencia de la droga?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Siempre me interes&oacute; intentar entender lo que pasa cuando estamos puestos. &iquest;Qu&eacute; tiene de diferente? A partir de ese entendimiento distorsionado, alterado, de la percepci&oacute;n, qu&eacute; ideas puedo traer al estado &ldquo;normal&rdquo;, o mejor dicho al estado construido con otras sustancias que consumimos y tambi&eacute;n nos alteran, pero que como consumimos todos terminan siendo una alteraci&oacute;n colectiva y com&uacute;n. Ah&iacute; tengo una influencia de Sadie Plant, alguien muy ligado a la escritura de Caja Negra, y en particular su libro <em>Writing on Drugs</em>, donde ella hace una cierta historia de escritores que escriben sobre drogas o bajo los efectos de la droga. Yo hice lo mismo &mdash;escrib&iacute; sobre la experiencia de la droga, pero tambi&eacute;n bajo sus efectos, para ver qu&eacute; cambia en la escritura, c&oacute;mo funciona. Existe una m&aacute;xima que dice que los escritores deben escribir bajo los efectos del alcohol y editar bajo los efectos del caf&eacute;. Yo quise editar bajo los efectos de la coca&iacute;na, y escribir bajo los efectos de alguna otra droga. Aunque algunas drogas imposibilitan la escritura, como la ketamina o el &aacute;cido. El texto tiene una parte escrita durante un viaje de &aacute;cido, y la escritura se va fragmentando hasta estructuras fon&eacute;ticas, la palabra explota.
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                Leo Felipe                            </span>
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        <strong>-Quer&iacute;a preguntarte por el t&iacute;tulo, </strong><em><strong>Historia universal del after</strong></em><strong>. Si bien la cultura rave o electr&oacute;nica tiene un componente global muy fuerte, tu libro est&aacute; muy situado en una escena particular. &iquest;Qu&eacute; te interesaba de un t&eacute;rmino como &ldquo;universal&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En el t&iacute;tulo hay una iron&iacute;a, que ser&iacute;a pretender un grado de universalidad inexistente para algo muy espec&iacute;fico, incluso personal&hellip; Pero por el otro lado la droga es algo universal. Si bien cada clase social consume diferentes drogas, todas consumen alguna. El dato universal lo da la propia droga. Y lo que ocurre es que el libro resuena de maneras distintas en cada lugar. En Argentina, por ejemplo, resuena mucho la referencia a Borges. Pero tambi&eacute;n el psicoan&aacute;lisis. Argentina es el pa&iacute;s del psicoan&aacute;lisis, y en el libro el after es un lugar psicoanal&iacute;tico, donde vamos a hablar, hablar y hablar, y quiz&aacute;s curarnos de nuestras enfermedades psicosociales. Y eso es un poco ut&oacute;pico. La utop&iacute;a, lo universal, y la historia son conceptos macro que me interesan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El &ldquo;after&rdquo; es un momento en el que ciertos cuerpos, que ya terminaron de producir o de consumir, ya han sido de alg&uacute;n modo agotados, pero deciden continuar de todas formas. &iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre el after y la producci&oacute;n, el consumo y el trabajo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El after est&aacute; conectado directamente con el tema del trabajo. Hay un libro sobre [la discoteca] Berghain donde el autor dice que la cultura del after en Berl&iacute;n nace con el surgimiento de los profesionales liberales tercerizados que no tienen una relaci&oacute;n laboral espec&iacute;fica, de lunes a viernes con fines de semana, sino que son freelancers y pueden organizar su trabajo -y as&iacute; nunca paran de trabajar-. Entonces, uno se puede dar el gusto de no trabajar un d&iacute;a de semana e ir al after, porque organiza su tiempo. Pero el after es un tipo de ambiente donde la gente se permite no trabajar tambi&eacute;n de otros modos. Por ejemplo, es donde permitimos que los celulares permanezcan descargados. Cuando est&aacute;n prendidos, trabajamos --trabajamos para Elon Musk, para Zuckenberg, creando contenidos en las redes sociales. Pero en el after hay un rechazo del trabajo. Adem&aacute;s hay un peque&ntilde;o sabotaje del trabajo en el sentido de que se agota el cuerpo y se desaprovecha el momento de recarga para trabajar despu&eacute;s. As&iacute; el cuerpo queda cansado, con los pensamientos distorsionados, desorganizados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El libro cuenta una historia en las v&iacute;speras de la asunci&oacute;n de Bolsonaro. Ahora estamos en las v&iacute;speras de un nuevo gobierno de Lula. &iquest;C&oacute;mo fueron los a&ntilde;os de Bolsonaro para los espacios de fiestas alternativos y qu&eacute; expectativas hay con el cambio de gobierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El bolsonarismo, la experiencia de una extrema derecha gobernando el Brasil, ocurri&oacute; al mismo tiempo que la pandemia. Bolsonaro asumi&oacute; en el 2018, y en el 2020 fue la pandemia. Y eso produjo un recrudecimiento de la escena, porque dej&oacute; de haber fiestas. Y estos colectivos proponen una politizaci&oacute;n de la fiesta, con mucha conciencia de que hay responsabilidades en la producci&oacute;n de fiestas. Durante la cuarentena, se era consciente de que las poblaciones vulnerables sufr&iacute;an m&aacute;s que las personas con recursos. Y tambi&eacute;n ocurri&oacute; en paralelo con Black Lives Matter, lo que lleg&oacute; a Brasil y produjo una demanda en personas excluidas econ&oacute;micamente socialmente culturalmente de acceso a espacios culturales. En el libro yo digo: &iquest;cu&aacute;ndo el funk carioca va a ser aceptado en la pista de baile como un g&eacute;nero electr&oacute;nico? Bueno, eso ya est&aacute; pasando &mdash;si vas a la Mamba Negra ahora [mambanegra.org], para usar como ejemplo una fiesta que me parece que se entiende como una propuesta pol&iacute;tica y que enfrenta las contradicciones del momento, bueno esa gente est&aacute; saliendo cada vez m&aacute;s de la est&eacute;tica techno y yendo hacia una est&eacute;tica m&aacute;s milenial, m&aacute;s colorida, mezclando con m&uacute;sica pop. En cuanto a Lula, me parece que la gente sinti&oacute; un alivio de que ganara a pesar de toda la campa&ntilde;a que hizo Bolsonaro, con donaciones millonarias, con desv&iacute;os de recursos, con todo el aparato del Estado trabajando para &eacute;l, con la polic&iacute;a saboteando la votaci&oacute;n. Estamos todos con muchas expectativas. Hay una nueva energ&iacute;a que ya est&aacute; circulando en Brasil. Y eso puede ser muy interesante para las fiestas entendidas como acto pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Orellana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/after-lugar-psicoanalitico-hablar-curarnos-enfermedades-psicosociales_1_9742610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2022 03:28:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El after es un lugar psicoanalítico, donde vamos a hablar, y quizás curarnos de nuestras enfermedades psicosociales"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Boris Groys: "En los 70 y 80, lo más cruel que podías decir sobre un artista era que no estaba loco”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/boris-groys-70-80-cruel-podias-decir-artista-no-loco_128_9607244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b524c66-745f-4583-ad25-e099e2511b8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Boris Groys: &quot;En los 70 y 80, lo más cruel que podías decir sobre un artista era que no estaba loco”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Genio outsider y ubicuo, nacido en Berlín, criado en Rusia, hoy destacado académico de la New York University, habla de la filosofía del cuidado, tema de su último libro y actualiza el análisis de las dinámicas sociales del arte en tiempos de internet.</p><p class="subtitle">¿Te gustó este contenido? - La entrevista a Boris Groys es parte de la revista para las socias y socios de elDiarioAR, una manera de agradecer el apoyo. Si te interesa recibirla de manera gratuita en tu casa y, además apoyar a este proyecto periodístico, podés asociarte en este link.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer por usted?&rdquo;</em>. En esta cl&aacute;sica pregunta con la cual los m&eacute;dicos suelen comenzar el di&aacute;logo con sus pacientes, Boris Groys en cuentra una paradoja en la experiencia contempor&aacute;nea de las personas con el sistema de cuidado. Y es que, si por un lado, el sistema m&eacute;dico nos cosifica, trat&aacute;ndonos&nbsp; como un objeto cualquiera, como un &ldquo;cad&aacute;ver viviente&rdquo; (un ox&iacute;moron de Groys), por el otro exige que seamos los pacientes quienes elegimos el tipo de tratamiento, tradicional o alternativo, como clientes que deciden un producto seg&uacute;n su propia voluntad. Para nuestra salud, entonces, &iquest;somos seres aut&oacute;nomos, que saben y pueden cuidarse a s&iacute; mismos, o dependemos de las instituciones de cuidado? Con una prosa adictiva y s&oacute;lo en apariencia sencilla, Groys encuentra este dilema en el coraz&oacute;n del pensamiento de algunos de sus fil&oacute;sofos m&aacute;s recurrentes (Plat&oacute;n, Alexandre Koj&egrave;ve, Friedrich Nietzsche, George Bataille), y ofrece en Filosof&iacute;a del cuidado, publicado por Caja Negra en 2022, una genealog&iacute;a de las tensiones entre cuidado y cuidado de s&iacute;. En una videollamada, nos cuenta que el origen del libro estuvo atado a acontecimientos recientes, globales y personales: &ldquo;Fue una reacci&oacute;n a la pandemia. Y una reacci&oacute;n a la reacci&oacute;n de la gente ante la pandemia. Tambi&eacute;n fue una reacci&oacute;n a mi experiencia personal con el sistema m&eacute;dico estadounidense. Por di versas razones, tuve que pasar casi un a&ntilde;o lidiando con este sistema. Y fue una experiencia interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Boris Groys</strong> naci&oacute; en 1947 en Berl&iacute;n Oriental, y se cri&oacute; en Rusia, donde estudi&oacute; filosof&iacute;a y matem&aacute;tica en la Universidad de Leningrado. Mientras daba clases en los a&ntilde;os 70, se involucr&oacute; en la escena de los artistas &ldquo;no oficiales&rdquo; que luego ser&iacute;an conocidos (porque as&iacute; los bautiz&oacute; el propio Groys) como los Conceptualistas Rom&aacute;nticos de Mosc&uacute;, entre ellos el gran Ilya Kabakov. En los ochenta emigr&oacute;, primero a Alemania Occidental y, tras su explosi&oacute;n internacional con la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s de sus original&iacute;simos (y para algunos controversiales) libros a partir de los a&ntilde;os 90, a los Estados Unidos, donde hoy se desempe&ntilde;a como Global Distinguished Professor en el Departamento de Estudios Rusos y Eslavos de la Universidad de Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        Esta posici&oacute;n, al mismo tiempo outsider y ubicua a ambos lados de la Cortina de Hierro (escribi&oacute; en alem&aacute;n, ruso e ingl&eacute;s), le permiti&oacute; lanzar bombas intelectuales que desarticulaban muchas suposiciones centrales para la filosof&iacute;a y la historia del arte, sobre todo occidentales, con la m&aacute;s absoluta impavidez. En Obra de arte total Stalin, su primer dardo internacional, plante&oacute; que, lejos de traicionar los postulados de las vanguardias asociadas a los comienzos de la Revoluci&oacute;n de Octubre (un lugar com&uacute;n de muchas historiograf&iacute;as art&iacute;sticas sobre procesos revolucionarios), la cultura del estalinismo hab&iacute;a hecho realidad el sue&ntilde;o vanguardista de una transformaci&oacute;n social como si se tratara de una &ldquo;obra de arte total&rdquo;. Le llovieron cr&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n atenci&oacute;n, y a&ntilde;os m&aacute;s tarde repiti&oacute; el gesto provocador con La posdata comunista, donde hace una lectura retrospectiva de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en clave filos&oacute;fica: al reemplazar el dinero por el lenguaje como medio de integraci&oacute;n y control social, el comunismo habr&iacute;a realizado el sue&ntilde;o filos&oacute;fico de un estado basado en el poder de la raz&oacute;n y el lenguaje, llevando el &ldquo;giro ling&uuml;&iacute;stico&rdquo; al terreno de la praxis pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Filosof&iacute;a del cuidado</em>, las boutades son menos grandilocuentes pero incisivas. El libro entero est&aacute; recorrido por la tensi&oacute;n de la pregunta del principio: &iquest;somos sujetos u objetos del cuidado? Seg&uacute;n Groys, se trata de una paradoja ineludible a la hora de pensar el cuerpo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos del cuerpo, hay siempre una duplicidad. Edmund Husserl diferenciaba el cuerpo como K&ouml;rper y como Leib, que en ingl&eacute;s se podr&iacute;a traducir como flesh [algo as&iacute; como &rdquo;cuerpo vivo&ldquo;, en castellano]. Podemos descubrir nuestro cuerpo a trav&eacute;s de los deseos de la carne, y as&iacute; pensar en la sexualidad, la salud, en sentirse vivo, fuerte, activo y energ&eacute;tico. Y todo eso es lo que asociamos con la vitalidad, con el cuerpo sentido desde dentro. Pero tambi&eacute;n tenemos un conocimiento del cuerpo como K&ouml;rper, como objeto en el espacio y el tiempo, como una cosa como cualquier otra. Es obvio que hay una discrepancia entre estas dos nociones [entre el cuerpo y el cuerpo vivo] porque podemos sentirnos con mucha energ&iacute;a y cuando vamos al m&eacute;dico nos dicen que tenemos una enfermedad terminal. Y podemos sentirnos muy d&eacute;biles y deprimidos, y cuando pasamos por un examen cl&iacute;nico, pareciera que todo funciona a la perfecci&oacute;n. As&iacute; que hay una discrepancia obvia entre estas dos nociones del cuerpo y la salud. Y el libro trata de tematizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En</strong><em><strong> Filosof&iacute;a del cuidado</strong></em><strong> no incluiste a Freud ni al psicoan&aacute;lisis, que tambi&eacute;n plantea una discrepancia entre c&oacute;mo me percibo en relaci&oacute;n a la enfermedad y lo que dicta la mirada de un otro. &iquest;Pens&aacute;s que hay un declive en la relevancia del psicoan&aacute;lisis para la salud?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil decirlo. Hay dos grandes relatos acerca del cuerpo a fines del siglo XIX y principios del XX. El psicoan&aacute;lisis, que se ocupa del cuerpo como flesh, sobre los deseos y c&oacute;mo descubro mi cuerpo desde adentro. Y el marxismo, un intento de describir el cuerpo desde afuera, a trav&eacute;s de su funci&oacute;n en lo social. En los sesenta y setenta se hicieron intentos de combinar a Freud y Marx, y esto nunca funcion&oacute;, porque se trata de actitudes contrarias.
    </p><p class="article-text">
        Creo que tambi&eacute;n por eso escrib&iacute; este libro. Hay que tener cuidado cuando se habla del cuerpo: &iquest;es flesh, el cuerpo como se lo siente desde dentro, es K&ouml;rper, un objeto?&nbsp; Por supuesto, estoy de acuerdo en que, por m&aacute;s protestas que pueda haber en las calles de Berl&iacute;n, Amsterdam, Par&iacute;s o Canad&aacute;, tendemos a respetar las instituciones m&eacute;dicas regulares que ven nuestros cuerpos como objetos. En general creemos que todo es qu&iacute;mico, que hay que tomar una pastilla para cambiar la composici&oacute;n qu&iacute;mica de nuestro cuerpo. El cuerpo es, cada vez m&aacute;s, visto como algo que debe ser manipulado desde afuera.
    </p><p class="article-text">
        Entonces cuando tengo depresi&oacute;n, tomo valium (yo no, porque yo soy m&aacute;s tradicional), o alguna otra cosa. Para el psicoan&aacute;lisis se trata de por qu&eacute;. Pero yo s&eacute; por qu&eacute; estoy
    </p><p class="article-text">
        deprimido: porque la vida es deprimente. Y no puedo cambiar eso. Cualquier cosa que yo haga no va a cambiar la vida en general. No puedo cambiar el hecho de que nazco,
    </p><p class="article-text">
        me muero, y entre medio sufro. Ser&iacute;a un esfuerzo que no producir&iacute;a ning&uacute;n resultado. Es una experiencia tan fundamental para la gente que nadie cree que tenga sentido discutirla. As&iacute; que la gente toma pastillas para ordenar el sistema nervioso o el cerebro, y eso es todo.
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                Malevich. En los años 70, se involucró en la escena de los artistas “no oficiales” y los bautizó como Conceptualistas Románticos de Moscú.                            </span>
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        <strong>El tema central de nuestra publicaci&oacute;n es la creatividad, un tema sobre el que escribiste muchas veces, y que en este libro reaparece en una tensi&oacute;n con el cuidado. El sujeto creativo ser&iacute;a alguien &ldquo;sin cuidado&rdquo;, a quien no le importan las consecuencias de sus acciones. Y el cuidado, en cambio, se ocupar&iacute;a de conservar lo que ya existe, y no de crear algo nuevo. Pero en el libro mostr&aacute;s muchas paradojas en esta din&aacute;mica, en especial en las secciones sobre Nietzsche. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el cuidado y la creatividad? &iquest;Y cu&aacute;l es el lugar de lo nuevo en esta constelaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Existe un mito que dice que para crear algo nuevo tengo que rechazar lo tradicional, olvidar el pasado, y empezar de nuevo. Eso se basa en una creencia biol&oacute;gica. Es una creencia post-Nietzscheana, que todo ser humano es biol&oacute;gicamente original. Y que hacemos cosas iguales a otras personas s&oacute;lo porque nos sometemos a convenciones sociales y culturales. S&oacute;lo si libero mi cuerpo, mi vitalidad, entonces produzco algo nuevo e inesperado. Nunca cre&iacute; en esto, porque me parec&iacute;a que la gente era muy parecida. Y no por la raz&oacute;n o cualquier otro universalismo, sino porque cualquier persona que escriba o pinte o haga cualquier cosa b&aacute;sicamente cuenta con el hecho de que otra persona pens&oacute; y sinti&oacute; lo mismo. Si no creyera en esta similitud entre otras personas y yo, no pod&iacute;a escribir. Si uno lee a Nietzsche, con todo su individualismo extremo, en el nivel de la ret&oacute;rica &eacute;l siempre dice &ldquo;nosotros&rdquo;, &ldquo;nosotros los esp&iacute;ritus libres&rdquo;. &Eacute;l siempre apel&oacute; a la similitud con su potencial p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando produzco algo creativo, yo busco dos cosas. Primero, quiero que sea reconocido como nuevo, creativo y original. Y, como muestro en mi libro, Nietzsche, que de hecho invent&oacute; el concepto de creatividad, bas&oacute; en gran medida toda su energ&iacute;a en la esperanza de ser reconocido. Lo segundo que buscamos es que el producto de nuestra creatividad sea cuidado. Aunque Malevich dec&iacute;a que trabajamos para el crematorio, era s&oacute;lo una pose art&iacute;stica. Ellos cre&iacute;an que sus obras ser&iacute;an cuidadas. Y eso presupone (y Heidegger habla de ello) que dependemos de nuestra cultura como un sistema de cuidado. Nuestra cultura es un sistema de cuidado: cuidado de libros, pel&iacute;culas, obras de arte, etc&eacute;tera. Este sistema de cuidado nos da dos posibilidades, que son decisivas. Una es que las cosas vivan m&aacute;s all&aacute; de mi muerte. Y la otra es la posibilidad de comparar lo que yo hice con lo que hicieron otros, y que esta comparaci&oacute;n demuestre si lo que yo hice es realmente creativo. Porque, una vez m&aacute;s, yo no puedo hacer esto solo. Cuando me dejo llevar por mi inspiraci&oacute;n, puede pasar que de hecho mis ideas sean muy triviales. Seguro conoc&eacute;s esta experiencia: alguien te habla de manera muy aut&eacute;ntica, sincera, apasionada, y te explica algo que ya escuchaste hace veinte o treinta a&ntilde;os, o quiz&aacute;s hace 200 a&ntilde;os. As&iacute; que tambi&eacute;n hay una discrepancia entre la sensaci&oacute;n interna de lo que hago, mi experiencia vital de la escritura o el arte que produzco, y el estatuto externo de los productos de mi creatividad, los que s&oacute;lo se pueden establecer a trav&eacute;s de la comparaci&oacute;n entre estos productos y los que hizo otra gente, a trav&eacute;s de una comparaci&oacute;n hist&oacute;rica. Y en cuanto a lo nuevo y la creatividad, es como lo que dije sobre el psicoan&aacute;lisis. El papel de la creatividad en nuestra cultura decrece permanentemente. El fen&oacute;meno cultural m&aacute;s importante es el deporte. Es, obviamente, lo que atrae la mayor atenci&oacute;n. Y el deporte est&aacute; basado en la repetici&oacute;n. Siempre se corren los mismos 100 metros. Lo pod&eacute;s hacer m&aacute;s r&aacute;pido, o m&aacute;s despacio, pero no cambia nada, es la misma tarea una y otra vez. Yo siempre les digo a mis estudiantes que la respuesta creativa ser&iacute;a ir muy lento en la direcci&oacute;n contraria. Pero esto nunca pasa. Y el hecho de que nunca pase es muy caracter&iacute;stico de nuestra cultura.&nbsp;
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                    alt="Lenin. Según él, la cultura del estalinismo había hecho realidad el sueño vanguardista de una transformación social como si se tratara de una “obra de arte total”."
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                Lenin. Según él, la cultura del estalinismo había hecho realidad el sueño vanguardista de una transformación social como si se tratara de una “obra de arte total”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuando describ&iacute;as las paradojas en relaci&oacute;n a la salud, pensaba en las inscripciones culturales de la enfermedad, en particular en relaci&oacute;n al arte. Susan Sontag describi&oacute; c&oacute;mo la tuberculosis era vista como el resultado de una personalidad creativa, y tambi&eacute;n dec&iacute;a que lo contrario pasaba con enfermedades m&aacute;s recientes como el c&aacute;ncer. &iquest;Hay valoraciones positivas de la enfermedad en nuestra cultura actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No, creo que eso cambi&oacute;. Por supuesto, la creatividad ten&iacute;a que ver con la enfermedad <em>le poet maudit </em>ten&iacute;a que estar enfermo, porque la creatividad era vista como una desviaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; hago algo que se desv&iacute;a de la norma cultural? Lo hago porque mi salud se desv&iacute;a de la norma f&iacute;sica. Esa conexi&oacute;n es muy clara en Nietzsche, en Freud, en todos. El arista paradigm&aacute;tico ten&iacute;a que estar loco, enfermo. Cuando le&iacute; por primera vez Historia de la locura de Foucault, me sorprendi&oacute;, porque &eacute;l ah&iacute; dice que hoy los locos est&aacute;n en hospitales psiqui&aacute;tricos, pero es claro que no: son curadores, artistas, escritores, poetas, y gerentes de nuestro sistema cultural. Me acuerdo que en los setenta y ochenta, lo m&aacute;s cruel que pod&iacute;as decir sobre un artista era que no estaba loco. Decir que no estaba loco era decir que era demasiado normal, y as&iacute; su arte no ten&iacute;a sentido. Eso est&aacute; cambiando, quiz&aacute;s con el declive del psicoan&aacute;lisis. Este concepto de la creatividad desaparece: el artista y el escritor son profesionales de un determinado m&eacute;tier que requiere disciplina, buena salud, energ&iacute;a, la capacidad de comunicarse, de presentarse, de ser aceptado por los otros como uno de ellos. La diferencia entre un escritor, un jugador de f&uacute;tbol y un actor no existe m&aacute;s. Y eso significa, por supuesto, que uno debe estar en forma. No es tanto salud como &ldquo;fitness&rdquo; lo que se exige hoy. Y por eso todos van al gimnasio y hacen ejercicio. Vivimos en una cultura totalmente diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n escrib&iacute;s acerca de la funci&oacute;n del arte y el trabajo creativo como un mecanismo de autodefensa o de cuidado de s&iacute; para el sujeto. &iquest;De qu&eacute; protege el arte al sujeto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si estoy nervioso acerca de mi muerte (no todo el mundo lo est&aacute;) entonces empiezo a interesarme por c&oacute;mo me voy a ver despu&eacute;s de mi muerte. De hecho, esto le interesa a mucha gente, todo el concepto de herencia, de lo que le dejo a mi familia despu&eacute;s de mi muerte, o c&oacute;mo se organizar&aacute; mi funeral&hellip; La gente invierte en sus tumbas. Pero hoy tenemos una tumba com&uacute;n, que es Internet. Es una tumba com&uacute;n en el sentido de que cualquier cosa que haga en Internet, incluyendo esta entrevista, ya es parte de mi cad&aacute;ver, porque en el momento en que algo se graba, mi vida se vuelve irrelevante. Si me muero en un instante, eso no cambia el estatuto de nuestra conversaci&oacute;n inmediatamente previa. Eso significa que toda grabaci&oacute;n es post-mortem. Si uno observa la cultura tradicional, esto era algo espec&iacute;fico del medio art&iacute;stico. El medio art&iacute;stico creaba objetos que, ellos cre&iacute;an, vivir&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de su muerte, y que ya los representaban como muertos durante su vida. Si yo escribo un libro y alguien lo pone en su biblioteca, &iquest;qui&eacute;n sabe si estoy vivo o muerto? Se vuelve algo irrelevante. Pero esta irrelevancia de la muerte era una experiencia de la &eacute;lite. Ahora es una experiencia general, porque Internet cre&oacute; un archivo de lo viejo. Y este archivo de lo viejo nos graba permanentemente, la gente se graba a s&iacute; misma, se saca selfies, etc. As&iacute; es como crean su tumba, o los sectores individuales de la tumba com&uacute;n. Lo que tambi&eacute;n es interesante (y escrib&iacute; sobre esto en libros anteriores) es que los archivos necesitan basarse en algo s&oacute;lido. Pensamos en la vida como en un flujo, y en aquello que la trasciende como en algo s&oacute;lido, como por ejemplo las pir&aacute;mides. Pero Internet est&aacute; basada en el flujo de electricidad. Y esa es, por supuesto, una ilusi&oacute;n ontol&oacute;gica-tecnol&oacute;gica, porque el flujo de electricidad puede apagarse en cualquier momento. Y todos estos Hades de sombras post-humanistas que hemos creado van a desaparecer. Pero la gente cree que esto no va a ocurrir, y crean estos archivos inmensos, estos repositorios de im&aacute;genes electr&oacute;nicas que creen que los van a sobrevivir de alguna forma. Yo soy esc&eacute;ptico. En alg&uacute;n momento, la electricidad va a dejar de fluir. Nuestra civilizaci&oacute;n me recuerda a las viejas civilizaciones de Egipto, Babilonia y Roma, que estaban basadas en la irrigaci&oacute;n, el flujo de agua. La nuestra est&aacute; basada en el flujo de electricidad. Pero, como sabemos, en todas estas civilizaciones, en alg&uacute;n momento, el flujo de agua se apag&oacute;, y la irrigaci&oacute;n dej&oacute; de funcionar. Hoy vemos sus monumentos, como los acueductos, y nos fascinan. Yo creo que la arqueolog&iacute;a del futuro va a hacer un espect&aacute;culo a partir de esta extra&ntilde;a m&aacute;quina de la memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PO/SB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Orellana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/boris-groys-70-80-cruel-podias-decir-artista-no-loco_128_9607244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 03:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Boris Groys: "En los 70 y 80, lo más cruel que podías decir sobre un artista era que no estaba loco”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Filosofía,Salud,Boris Groys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para nombrar su ausencia, no bastará una lengua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nombrar-ausencia-no-bastara-lengua_129_9177039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ca390c0-8704-4755-bb2e-22f41507bdc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para nombrar su ausencia, no bastará una lengua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta semana murió la destacada profesora, ensayista y escritora Silvia Molloy.  Transformó el campo de los estudios de literatura latinoamericana y deja una obra sobresaliente como autora.</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil pensar en una trayectoria de mayor prestigio en las letras y la cr&iacute;tica literaria del &uacute;ltimo medio siglo que la de Sylvia Molloy: <strong>en su paso por las instituciones de ense&ntilde;anza m&aacute;s prestigiosas, transform&oacute; el campo de los estudios de literatura latinoamericana de manera definitiva.</strong> Es igual imposible medir su influencia en escritorxs, lectorxs y alumnxs (todxs fans suyos) diseminadxs por todo el mundo, y que desde la noticia de su fallecimiento el 14 de julio han manifestado su adoraci&oacute;n y agradecimiento, recordando su inteligencia y su generosidad sin l&iacute;mites.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Sylvia Molloy <strong>brill&oacute; tanto en la escritura de cr&iacute;tica como en la literaria, aunque la indistinci&oacute;n -o el desv&iacute;o- de g&eacute;neros quiz&aacute;s fuera una de sus marcas m&aacute;s salientes. </strong>Sus ensayos, escritos con elegancia y agudeza, con suspenso y pulso narrativo, con una atenci&oacute;n extrema por detalles y fragmentos (o &ldquo;retazos&rdquo;, como dice en el documental de Soledad Marambio) que no encajan, volv&iacute;an perceptibles ideas y sensibilidades que hasta entonces no lo eran, y se le&iacute;an con el goce de una obra literaria. Y la lectura de sus textos novel&iacute;sticos (<em>El com&uacute;n olvido</em>) y &ldquo;autobiogr&aacute;ficos&rdquo; (<em>Varia imaginaci&oacute;n</em>) son inconfundibles experiencias de aprendizaje. Los temas y en especial los gestos de sus libros eran tambi&eacute;n parte de sus clases. Para quienes tuvimos la fortuna de asistir a ellas, su voz c&oacute;mplice y calma es imborrable. Su curso sobre &ldquo;Homecomings&rdquo;, por ejemplo, -con lecturas de Rulfo, Borges y la condesa de Merlin, y cameos de H&ouml;lderlin y Gardel-, adem&aacute;s de dar vuelta muchos lugares comunes de la literatura latinoamericana de viajes, atendiendo a la extra&ntilde;eza en sus escenas de regreso, permit&iacute;a entreo&iacute;r ecos de las estrategias que hab&iacute;a usado en su novela <em>El com&uacute;n olvido. </em><strong>Como si fuera poco, para estudiantes que hab&iacute;amos dejado nuestros pa&iacute;ses para estudiar con ella, tambi&eacute;n hac&iacute;a sonar la advertencia (con humor y calidez) de que jam&aacute;s volver&iacute;amos del todo a ellos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        	De madre francesa y padre irland&eacute;s, hablaba y escrib&iacute;a en ingl&eacute;s, franc&eacute;s y espa&ntilde;ol, pero de esta condici&oacute;n subrayaba menos el &ldquo;m&aacute;s&rdquo; [<em>polys</em>] de la acumulaci&oacute;n pol&iacute;glota que el car&aacute;cter instersticial <em>entre</em> las lenguas. Molloy era experta en hacer de los bordes -del yo, de los g&eacute;neros (literarios y sexuales), las lenguas, las culturas nacionales- un espacio de reflexi&oacute;n y emancipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	En el pante&oacute;n de la cr&iacute;tica literaria argentina de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os (Josefina Ludmer, Ricardo Piglia, David Vi&ntilde;as), Molloy probablemente ocupe el lugar con la mayor resonancia con las preocupaciones y sensibilidades de las generaciones de cr&iacute;ticxs y escritorxs actuales, como el g&eacute;nero y las posibilidades de las escrituras de s&iacute;. &ldquo;Sylvia Molloy transform&oacute; los modos de hacer cr&iacute;tica&rdquo;, dice el cr&iacute;tico Gabriel Giorgi, que estudi&oacute; su doctorado con ella en NYU y hoy se desempe&ntilde;a all&iacute; como profesor. Y agrega: &ldquo;Por un lado abrev&oacute; en las tradiciones de reflexi&oacute;n sobre la escritura, su densidad formal, sus opacidades y ambivalencias, y desde ah&iacute; abri&oacute; modos de leer la literatura latinoamericana que estaban muy capturados por tradiciones identitarias muy fuertes y r&iacute;gidas. Y a la vez, cruz&oacute; la reflexi&oacute;n sobre la escritura con la energ&iacute;a formidable que vino de los estudios de g&eacute;nero y sexualidad, con la rareza de los cuerpos que estaba por todos lados pero que nadie le&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	I Acevedo, escritor argentino nacido en 1983, dice que Molloy era &ldquo;una escritora que se resist&iacute;a a toda estabilidad y categorizaci&oacute;n, una devota del vaiv&eacute;n&rdquo;, y destaca la &ldquo;deslumbrante intuici&oacute;n&rdquo; que encontr&oacute; en la novela <em>En breve c&aacute;rcel</em> (1981), por ejemplo cuando dice: &ldquo;El relato privado no existe&rdquo;. Texto clave para la literatura LGBT, all&iacute; Molloy narraba (aunque el verbo se queda corto) una apasionada relaci&oacute;n entre mujeres. Apareci&oacute; primero en Espa&ntilde;a &mdash;Argentina estaba bajo la dictadura, y aqu&iacute; nadie quer&iacute;a publicarla. Acevedo le vaticina un lugar m&aacute;s amplio en la historia literaria del futuro: &ldquo;Los avatares de las ediciones colocaron a esta novela que en su inicio fue clandestina, en una biblioteca espec&iacute;fica, una biblioteca feminista o queer. Sin embargo, resta que pase mucha agua bajo el puente para este cl&aacute;sico, que en el futuro encontrar&aacute; seguramente otro lugar en la biblioteca de la memoria&rdquo;. Hace algunos a&ntilde;os, fue reeditada en una colecci&oacute;n dirigida por Ricardo Piglia, quien en el pr&oacute;logo escribi&oacute;: &ldquo;narrada en presente y en tercera persona, [la novela] produce un efecto de intimidad que es &uacute;nico y es inolvidable&rdquo;. <strong>En Molloy, la cercan&iacute;a y la intimidad no son el efecto de una pretensi&oacute;n de develamiento del yo sino de su extra&ntilde;amiento.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        	La editorial Eterna Cadencia, que public&oacute; sus &uacute;ltimas obras y reimprimi&oacute; algunas de las anteriores, prepara la edici&oacute;n de dos nuevos vol&uacute;menes que ser&aacute;n p&oacute;stumos: un libro sobre animales (ten&iacute;a muchos en su casa de Long Island) y una recopilaci&oacute;n de sus ensayos cr&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	En <em>Vivir entre lenguas</em>, uno de sus &uacute;ltimos libros, la narradora se pregunta: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; lengua se despierta el biling&uuml;e?&rdquo;. Molloy era una maestra de lo <em>uncanny</em>: encontraba extra&ntilde;eza (y por lo tanto aperturas) en los recovecos de la conciencia supuestamente m&aacute;s privados, como aqu&iacute; el momento de despertarse. Ayer nos despertamos en un mundo sin Sylvia. Para nombrar su ausencia, no bastar&aacute; una lengua. 
    </p><p class="article-text">
        <em>PO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Orellana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nombrar-ausencia-no-bastara-lengua_129_9177039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jul 2022 03:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Silvia Molloy,Literatura,Literatura argentina]]></media:keywords>
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