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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carolina Duek]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/carolina-duek/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carolina Duek]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¡Basta con la Play! : criar entre pantallas y distinguir entre actividades interesantes y la pérdida de tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/basta-play-criar-pantallas-distinguir-actividades-interesantes-perdida-tiempo_1_9227440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e42a7f2-143e-4a05-9960-a45a9dc329ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2997y1426.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Basta con la Play! : criar entre pantallas y distinguir entre actividades interesantes y la pérdida de tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Yo de chica no tenía tantos juguetes y me divertía igual”.“Me imagino que terminaste la tarea si ya estás con el celular”. Frases que rescata, en sus investigaciones, la experta en infancias y  juegos, Carolina Duek. ¿Cómo entender a los chicos y chicas cuando pasan tanto tiempo con los dispositivos? ¿Cómo se relacionan con el mundo adulto?</p><p class="subtitle">¿Te gusta leer en varios formatos? - Esta nota es parte de la edición de abril de la revista de elDiarioAR que le llega a las socias y socios de manera gratuita en papel y en digital. Si querés recibir el próximo número que saldrá en septiembre, te podés asociar y, de paso, apoyas a este proyecto periodístico. Más datos en este link.</p></div><p class="article-text">
        Todas las ma&ntilde;anas, cuando suena el despertador, empieza el problema: no hay forma de despertar a Sofi. Al comienzo es todo silencio, despu&eacute;s aparecen gru&ntilde;idos y manotazos para quien est&eacute; cerca y, finalmente, las palabras: &ldquo;Dejame dormir, no quiero ir a la escuela&rdquo;. Esta rutina se repite de lunes a viernes desde que empez&oacute; quinto grado. Mariana, su mam&aacute;, est&aacute; agotada y sue&ntilde;a con empezar un d&iacute;a sin gritos ni mal humor; hasta adelant&oacute; la cena a las 20:15hs. Discute cada d&iacute;a para que apague la tablet en la que mira&nbsp; TikTok y YouTube hasta quedarse dormida. Hay d&iacute;as en los que Sofi se duerme m&aacute;s temprano, otros m&aacute;s tarde. LLeg&oacute; a una conclusi&oacute;n sencilla:&nbsp; Sof&iacute;a no quiere ir a la escuela.
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                Crecer con pantallas                            </span>
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        Despu&eacute;s de la cuarentena, de la virtualidad, de los cuadernillos, Sof&iacute;a no tiene m&aacute;s ganas. Se aburri&oacute;, se agot&oacute;, se le termin&oacute; el entusiasmo. Mariana le mand&oacute; un mensaje al padre: &ldquo;A Sofi le cuesta despertarse cuando se queda con vos? &iquest;Se queda con TikTok hasta dormirse? En casa es un desastre&rdquo;. &Eacute;l respondi&oacute; con emojis:&nbsp; &#128514;&#128514;&#128514;&nbsp; y agreg&oacute;: &ldquo;&iquest;Ahora me vas a decir que vos te levantabas de una cuando ibas a la escuela?&rdquo;. Ella tambi&eacute;n respondi&oacute; con emojis&nbsp; &#128077;&#128077;&#128077;&nbsp; y se castig&oacute; un poco por seguir pensando que con su expareja pod&iacute;a tener alg&uacute;n di&aacute;logo. Pidi&oacute; reuni&oacute;n en la escuela.
    </p><p class="article-text">
        La cita era a las 10:30hs. Un horario imposible para el trabajo de Mariana. Pide que sea virtual pero no se puede: hay que hacer un acta que solo puede labrarse de manera presencial. &ldquo;Prioridades&rdquo;, piensa Mariana mientras camina a la escuela despu&eacute;s de poner el lavarropas, hacer las camas y dejar lista la cena. La maestra la saluda, amable, y dice: &ldquo;Estabas preocupada por Sof&iacute;a &iquest;por algo particular?&rdquo;. Mariana le cuenta los problemas para despertarla, la distribuci&oacute;n de los d&iacute;as con el pap&aacute;, la mochila que va y viene, la relaci&oacute;n con los dispositivos, las discusiones para que los apague y el desinter&eacute;s de su hija por la escuela. La maestra le dice que a Sofi la ve bien, que tiene amigas, que juega en los recreos y que suele cumplir con las tareas. A veces, dice, cuesta que participe en clase porque se distrae hablando con su compa&ntilde;era de banco. No puede ayudarla mucho con el tema de las ma&ntilde;anas ni con las pantallas, pero le dice que la suya no es la primera reuni&oacute;n en la que se menciona el tema. La maestra le sugiere tener paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Mariana sale de la escuela con una doble sensaci&oacute;n: por un lado, est&aacute; m&aacute;s tranquila y le sirvi&oacute; todo lo que le dijo la maestra; por otro, piensa que la reuni&oacute;n no tuvo sentido, una pena haber pedido la ma&ntilde;ana de trabajo para esto.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pantallas y barbijos aparecen, curiosamente, como dos grandes mediadores para las infancias contemporáneas. Las pantallas permitieron, con sus desigualdades de acceso, sostener algunos vínculos durante el aislamiento más estricto. 



</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Plataformas</strong></h3><p class="article-text">
        Como Mariana, muchos padres y madres intentan <em>comprender</em> a sus hijos e hijas. Entender su relaci&oacute;n con la escuela, con sus pares, con los y las adultas que los rodean y con la oferta cultural no es sencillo. Y menos a&uacute;n en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os. La pandemia fue una bisagra: desde marzo de 2020, cuando comenz&oacute; el encierro de la cuarentena, la vida de las infancias cambi&oacute;. La vida del mundo cambi&oacute;. Las pantallas asumieron un rol para el que estaban muy bien preparadas: entretener y mediar la sociabilidad. Zoom, Meet, Teams, TikTok, Twitch e Instagram fueron las protagonistas de casi dos a&ntilde;os de las vidas cotidianas de los y las estudiantes del mundo, pero tambi&eacute;n lo fueron las fotocopias, las interrupciones, las faltas de cr&eacute;dito para conectarse en el celular y las dificultades laborales de los adultos a cargo. El mundo cambi&oacute;, las formas de sociabilidad tambi&eacute;n y las maneras de estudiar y trabajar tuvieron que adaptarse a un contexto de aislamiento y virtualidad . As&iacute;, la escuela aparec&iacute;a en los hogares mediante papeles, tareas y pantallas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mundo cambió, las formas de sociabilidad también y las maneras de estudiar y trabajar tuvieron que adaptarse a un contexto de aislamiento y virtualidad . Así, la escuela aparecía en los hogares mediante papeles, tareas y pantallas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por el uso excesivo de las <strong>pantallas</strong> en ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes no apareci&oacute; con la pandemia, pero s&iacute; se intensific&oacute;. &iquest;Qu&eacute; hacen las infancias con ellas? &iquest;Qu&eacute; actividades son consideradas &ldquo;interesantes y productivas&rdquo; y cu&aacute;les una mera &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;? En este punto aparece una de las claves de este art&iacute;culo: c&oacute;mo los adultos miramos y evaluamos las pr&aacute;cticas de las infancias. Todo parece ser objeto de cr&iacute;tica.
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        &ldquo;En mi &eacute;poca&hellip;&rdquo;, &ldquo;Cuando yo era chico/a&rdquo; o &ldquo;Yo no necesitaba tantas cosas para entretenerme&rdquo; son algunas de las frases repetidas en entrevistas con padres y madres desde hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os mis&nbsp; investigaciones. Las valoraciones suelen vincularse&nbsp; a la infancia de quien enuncia. Una infancia que ocurri&oacute; en <em>otro</em> momento hist&oacute;rico con otras disponibilidades de objetos, de oferta cultural, de dispositivos pero, tambi&eacute;n de formas de v&iacute;nculos, autoridad y mandatos. Una infancia que fue particular, que ocurri&oacute; en un contexto con determinadas posibilidades, limitaciones, acompa&ntilde;amientos o ausencias; una infancia que no explica todas las infancias posibles. Y la mirada construida&nbsp; en <em>ese</em> momento hist&oacute;rico, en ese contexto, con esas posibilidades, no consigue analizar las pr&aacute;cticas y las representaciones de las infancias actuales sin tener en cuenta a la nueva oferta, a las nuevas din&aacute;micas ni a las nuevas formas de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos en nuestra infancia y encontramos algunas (pocas) horas de televisi&oacute;n destinadas exclusivamente a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as, &iquest;de qu&eacute; forma podemos aproximarnos a las pantallas con las que se relacionan las chicas y chicos hoy? &iquest;Y a sus juegos e interacciones? &iquest;Con qu&eacute; herramientas podemos comprender que pasen horas y horas en YouTube, en TikTok y en Twitch mirando a personas que juegan, que relatan situaciones o muestran objetos y lugares? Necesitamos nuevas herramientas, adecuadas a ellos y ellas. Eso supone, para el mundo adulto, un doble movimiento: acercarse a los consumos culturales y a las pr&aacute;cticas de sus hijos e hijas y, tambi&eacute;n, desplazarse de posiciones de juicio y de comparaciones con &ldquo;sus &eacute;pocas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Crecer con pantallas                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Barbijos y pantallas</h3><p class="article-text">
        Las infancias contempor&aacute;neas tuvieron, durante 2020 y 2021, dos a&ntilde;os de escolaridad atravesados por la pandemia. El 2022 es un a&ntilde;o de presencialidad plena que incluye el uso de barbijo con algunas variaciones (en el nivel inicial y primer ciclo de primaria de CABA no es obligatorio). Todos los d&iacute;as, ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes compartieron su cotidianidad con pares y con sus docentes usando tapabocas. Bien puestos, mal puestos, descartables, reutilizables, con dibujos, sin dibujos, con una cadenita sujetadora o sin ella, la vida de las infancias cambi&oacute; no solamente en los sucesos hist&oacute;ricos sino en la obligatoriedad de un elemento que interfiere en las pr&aacute;cticas de comunicaci&oacute;n y de sociabilidad. No sabemos por cu&aacute;nto tiempo los barbijos formar&aacute;n parte de lo que debemos llevar al salir de casa. S&iacute; sabemos que la socializaci&oacute;n de las infancias es m&aacute;s compleja por un doble factor: por el tiempo de aislamiento y las nuevas din&aacute;micas que adquirieron sus v&iacute;nculos, y por las dificultades que supone la presencia de un elemento mediador en cada conversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pantallas y los barbijos aparecen, curiosamente, como dos grandes mediadores para las infancias contempor&aacute;neas. Las pantallas permitieron, con sus desigualdades de acceso, sostener algunos v&iacute;nculos durante el aislamiento m&aacute;s estricto y habilitaron una construcci&oacute;n de la imagen de s&iacute; mismos de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Apagar la c&aacute;mara, mostrarse, hablar en clases virtuales, mandar audios, subir fotos y videos a las redes sociales fueron pr&aacute;cticas frecuentes. Ambos mediadores son inevitables a la hora de evaluar la relaci&oacute;n que establecen con sus pares, con la escuela y las personas adultas significativas.
    </p><p class="article-text">
        Otra dimensi&oacute;n crucial es el uso del <em>tiempo</em> durante el aislamiento y en las sucesivas etapas que rompi&oacute; el esquema de las rutinas escolares y lo fragment&oacute; en tareas, fotocopias y clases virtuales. Muchos de los intersticios de esos tiempos fueron ocupados por dispositivos que ofrec&iacute;an entretenimiento ilimitado, sin horario, sin estructura y con la posibilidad de interrumpir, retomar, abandonar y elegir contenidos, canciones, temas y canales. Una din&aacute;mica de uso y de organizaci&oacute;n del tiempo que no es, claramente, la de la escuela y que no sigue un patr&oacute;n prefijado ni un dise&ntilde;o curricular unificado.
    </p><p class="article-text">
        Son <em>otros</em> tiempos, <em>otras</em> formas de organizaci&oacute;n que no est&aacute;n graduadas ni siguen una secuencia espec&iacute;fica. En este contexto, no es dif&iacute;cil acompa&ntilde;ar esta conclusi&oacute;n: las infancias contempor&aacute;neas <em>ya</em> estaban atravesadas por las pantallas, por su deseo y por su acceso a ellas, pero la pandemia las jerarquiz&oacute;. La escuela, sus tiempos y sus ritmos,&nbsp; aparecen hoy en la vida de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con una estructura que es dif&iacute;cil de abrazar de nuevo de forma inmediata. Los tiempos se agrietaron y habr&aacute; que tomar otros para volver a ordenar la vida cotidiana no s&oacute;lo de las infancias sino la de los adultos que las rodean.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, no podemos exigirles a las infancias que sean hoy, en 2022, como fuimos nosotros y nosotras en las nuestras. No podemos exigirles que invisibilicen los contextos en los que est&aacute; transcurriendo su crecimiento, el establecimiento de v&iacute;nculos y de posibilidades en el marco de la pandemia y de la post pandemia. Los h&aacute;bitos de las infancias <em>siempre</em> fueron problem&aacute;ticas para los adultos y la distancia generacional <em>siempre</em> fue un tema a resolver. Ahora bien, los juicios, las comparaciones, la evaluaci&oacute;n despectiva de lo que las infancias hacen (&ldquo;las boludeces que ves&rdquo;), aparecen en las entrevistas de investigaci&oacute;n. Esas ideas lo &uacute;nico que hacen es alejarnos, como adultos, de la posibilidad de construir puentes que habiliten nuevos v&iacute;nculos, en nuevos contextos con nuevas posibilidades y, desde ya, limitaciones. &iquest;Por qu&eacute; nuestra infancia ser&iacute;a la medida de todas las cosas? &iquest;Por qu&eacute; lo que hac&iacute;amos deber&iacute;a ser necesariamente lo que hagan nuestros hijos e hijas? &iquest;Por qu&eacute;, si jug&aacute;bamos de un modo tiene que ser &eacute;se el modo el de hoy? Nuestra infancia no es la medida de todas las cosas ni la s&iacute;ntesis de todas las posibles. Dejemos de exigirles a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que sean como fuimos en el pasado. Las infancias son el presente. Ser&iacute;a deseable&nbsp; acompa&ntilde;arlas, asistirlas, escucharlas y hablarles.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a se durmi&oacute; despu&eacute;s de una hora de gritos. Cuando Mariana le sac&oacute; la tablet, se levant&oacute; de la cama y empez&oacute; a caminar por la casa. &ldquo;Si me dej&aacute;s quince minutos m&aacute;s, vuelvo a la cama&rdquo;. Que s&iacute;, que no, que &ldquo;no voy a negociar todo con vos, yo soy la adulta&rdquo; hasta que Mariana cedi&oacute;: quince minutos m&aacute;s de tablet. Termin&oacute; de lavar los platos, los cubiertos y la fuente de horno de las milanesas, mir&oacute; el reloj y vio que ya hab&iacute;an pasado los quince minutos. Se acerc&oacute; a Sofi, le dio un beso, cerr&oacute; la puerta y se sent&oacute; en el sill&oacute;n. Agarr&oacute; su celular y sonri&oacute; mientras escuchaba la m&uacute;sica del Candy crush: hab&iacute;a llegado su momento de jugar y de entregarse a la pantalla llena de colores y brillos de su celular. Jugar&iacute;a, como todos los d&iacute;as, hasta que se le terminen las vidas o hasta quedarse dormida con el tel&eacute;fono en la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CD/SB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Duek]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/basta-play-criar-pantallas-distinguir-actividades-interesantes-perdida-tiempo_1_9227440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Aug 2022 10:50:00 +0000]]></pubDate>
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