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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandro Caravario]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/alejandro-caravario/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandro Caravario]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Campeones, con el orgullo de haber apostado a todas las formas posibles de la belleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/campeones-orgullo-haber-apostado-formas-posibles-belleza_129_9805328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dffcdc58-b21a-401c-a804-d43df8306c25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Campeones, con el orgullo de haber apostado a todas las formas posibles de la belleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Copa del Mundo es una fiesta. Mientras nos demos permiso para que el Mundial fije los límites de la realidad, dejémonos llevar por el puro goce, dice el autor. </p></div><p class="article-text">
        En el f&uacute;tbol, la representatividad funciona mucho mejor que en la pol&iacute;tica. Es mucho m&aacute;s notorio por estos d&iacute;as, cuando la definici&oacute;n de democracia (el pueblo gobierna a trav&eacute;s de sus representantes) ha sufrido algunas distorsiones. Y el que parece gobernar es el poder econ&oacute;mico a trav&eacute;s del aparato judicial, sin que las coartadas de la prensa asociada sean suficientes para disimular esta evidencia.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo de la pelota, dec&iacute;amos, la cosa es muy otra. Mucho m&aacute;s con esta selecci&oacute;n que acaba de consagrarse campeona del mundo. El pueblo &ndash;perd&oacute;n que insista con un t&eacute;rmino arcaico&ndash; siente que los jugadores de la Scaloneta interpretan con fidelidad hasta el &uacute;ltimo de sus movimientos. O, mejor dicho, de sus deseos. La gente <em>juega</em> a trav&eacute;s de Messi y sus socios. Ellos &ndash;Messi, sus socios y la gente&ndash; son, por un tiempo, la patria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este Mundial ha sido un estado de celebraci&oacute;n permanente. De vigilias euf&oacute;ricas, de cantos emotivos &ndash;ese &ldquo;Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar&rdquo; es un golpe al coraz&oacute;n&ndash;, de invocaciones esot&eacute;ricas &ndash;el Diego desde el cielo hizo lo suyo, qu&eacute; duda cabe&ndash;, de conquistar la calle cotidianamente a pesar de la vocaci&oacute;n represiva de la polic&iacute;a porte&ntilde;a. Vivimos en estado de Mundial, sin estorbos de conciencia porque as&iacute; son las fiestas. Ma&ntilde;ana ya veremos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n sabe qu&eacute; rec&oacute;nditas pulsiones, qu&eacute; felicidades silenciadas desbloque&oacute; este equipo. Lo pens&eacute; durante la ma&ntilde;ana, cuando faltaban horas para la final y las multitudes (hasta los perros luc&iacute;an la camiseta con el diez) asediaban las panader&iacute;as en busca de provisiones para instalarse indefinidamente frente al televisor. La excitaci&oacute;n general termin&oacute; de llenarme de asombro cuando mi vecina, una se&ntilde;ora de notoria acritud, de hosca indiferencia hacia sus cong&eacute;neres, puso a todo volumen cl&aacute;sicos de la m&uacute;sica beat de los setenta &ndash;presumo que ser&aacute;n sus a&ntilde;os dorados&ndash; para ambientar la espera con el &aacute;nimo en alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien se mira, con esta selecci&oacute;n gloriosa, el jolgorio en continuado solo cesa cuando se juegan los partidos. Nos acostumbraron a ganarnos el disfrute con sangre sudor y l&aacute;grimas. Ya hab&iacute;amos sufrido como parturientas con los Pa&iacute;ses Bajos; la final no pod&iacute;a ser la excepci&oacute;n. En el vaiv&eacute;n emocional, hasta los relatores y comentaristas de la televisi&oacute;n mutaron a la disfon&iacute;a y luego el llanto. &iexcl;Justo ellos!, que, como las azafatas, deben por lo menos aparentar serenidad si surcamos una tormenta. Locura total, imborrable, as&iacute; fue el partido ante Francia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mbapp&eacute; &ndash;qu&eacute; genio, qu&eacute; odio&ndash; en alg&uacute;n momento iba a aparecer. Y cuando apareci&oacute; hizo estragos. Pero de otro modo la consagraci&oacute;n no habr&iacute;a tenido el mismo sabor, no habr&iacute;a narrativa &eacute;pica ni Messi habr&iacute;a trepado de un salto al Olimpo de los sujetos de culto, a la dimensi&oacute;n plat&oacute;nica de nuestros &aacute;ngeles virtuosos y guerreros, portadores de la felicidad popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idealizaci&oacute;n concentrada en la camiseta celeste y blanca tiene que ver con la epopeya. Con el modo milagroso en que el equipo de Scaloni, cada vez que el panorama se presenta cuesta arriba, se repone. Con voluntad, esp&iacute;ritu solidario y talento. El coraje se demuestra sobre todo jugando bien cuando se viene la noche, cuando el rival te pasa por encima (aunque sea quince minutos) y el mundo conocido (el partido dominado, como lo ten&iacute;a Argentina hasta el primer penal de Mbapp&eacute;) se desploma frente a tus narices. El m&aacute;ximo orgullo de este equipo es haber apostado, siempre y en cualquier circunstancia, a las formas posibles de la belleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero cuidado, la Copa del Mundo es una fiesta. Mientras nos demos permiso para que el Mundial fije los l&iacute;mites de la realidad, dej&eacute;monos llevar por el puro goce. Dejemos que la realidad sea puro goce. D&eacute;monos incluso licencia para el exceso edulcorado &ndash;licencia de enamorado y de borracho&ndash; y los desbordes indoloros de la adrenalina deportiva. Amamos a Enzo Fern&aacute;ndez y Montiel (la verdad, &iquest;le ten&iacute;an fe cuando fue a patear el penal?) como si fueran amigos entra&ntilde;ables, miramos la vida con la satisfacci&oacute;n y la benignidad de los ganadores nobles. Nos mofamos del primer mundo. Todo vale, siga siga. La tentaci&oacute;n peligrosa es malinterpretar la fiesta, soltar el bombo y la vuvuzela y ponerse a reflexionar con finalidades did&aacute;cticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes insisten &ndash;lo intent&oacute; hasta el propio Tagliafico en sus declaraciones pospartido&ndash; en destilar un mensaje, un ejemplo social a partir de la conducta y la jerarqu&iacute;a de este equipazo. De ah&iacute; a diagnosticar recetas para suturar grietas y disidencias existe un paso m&iacute;nimo. Un paso en falso. Entonces la fiesta se torna aburrida. Porque una fiesta con moraleja es aburrida y tramposa. Que se abracen frente a la tele un sojero y un laburante o que convivan en la tribuna antiguos servicios de inteligencia y ciudadanos decentes &ndash;son solo dos ejemplos entre miles&ndash; es propio de la burbuja carnavalesca del f&uacute;tbol. Alcanza con que los jugadores, como lo han hecho, se acuerden de que juegan en nombre de un pueblo, especialmente de los que &ldquo;no llegan a fin de mes&rdquo;, como puntualiz&oacute; De Paul.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No le pidamos lecciones al &eacute;xtasis de unos d&iacute;as. No inspirar&aacute; soluciones pol&iacute;ticas, no reducir&aacute; la angurria de ning&uacute;n empresario, no iluminar&aacute; a ning&uacute;n funcionario negligente. La felicidad solo sirve para ser feliz. No la dejemos pasar que est&aacute; vez nos toc&oacute;, despu&eacute;s de 36 a&ntilde;os, y no dura casi nada.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/campeones-orgullo-haber-apostado-formas-posibles-belleza_129_9805328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 22:05:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Campeones, con el orgullo de haber apostado a todas las formas posibles de la belleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Qatar 2022,Argentina campeón del mundo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dibu Martínez, De Paul, Julián Alvarez y Scaloni, los principales aliados de Messi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/dibu-martinez-paul-julian-alvarez-scaloni-principales-aliados-messi_129_9768407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27669e6f-8d8a-4081-b4a6-576f4af2b21e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dibu Martínez, De Paul, Julián Alvarez y Scaloni, los principales aliados de Messi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lionel Scaloni cambia táctica y nombres rutilantes sin que le tiemble el pulso, sostiene Alejandro Caravario en un análisis sobre los puntales de la selección en el partido contra Australia.  

</p></div><p class="article-text">
        El comienzo de los octavos de final parece haber sido una vuelta a la normalidad. La sucesi&oacute;n de sorpresas ocurridas en la fase de grupos &ndash;m&aacute;s de las que suelen deparar los Mundiales&ndash; sugiri&oacute; un deslizamiento en el mapa previsible de potencias y convidados de piedra. Pero no, el f&uacute;tbol es conservador y tiende a reagrupar a los poderosos y a poner en su lugar a los m&aacute;s d&eacute;biles. As&iacute;, Pa&iacute;ses Bajos (inspiraban m&aacute;s respeto cuando se llamaban Holanda) le gan&oacute; con holgura a Estados Unidos, que hab&iacute;a esbozado un salto de calidad en la parte inicial de la competencia, pero tuvo nafta solo para eso. Para el esbozo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Argentina, el equipo que nos ocupa ya que de &eacute;l somos hinchas y a &eacute;l le debemos tanto nuestras m&aacute;s sesudas reflexiones como nuestro sufrimiento &ndash;este partido fue una prueba de fuego&ndash;, marc&oacute; una clara distancia con Australia, que ven&iacute;a de dos victorias en su grupo. Y envalentonado adem&aacute;s por el discurso iconoclasta de su entrenador, el muy enf&aacute;tico y <strong>elegante Graham Arnold, que prometi&oacute; &ndash;y no cumpli&oacute;&ndash; jugarle de igual a igual a los de Scaloni.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La selecci&oacute;n sufri&oacute;, todos sufrimos, en el estadio y a miles de kil&oacute;metros de Qatar, en forma desmesurada. En el desarrollo, en el control de las acciones, fue todo favorable a Argentina, que sum&oacute; m&eacute;ritos para ganar por un resultado gordo. Igual, ya estamos en cuartos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El partido lo cuenta con lujo de detalles y derroche de buen humor la pluma impar de Juan Becerra en este mismo diario. Aqu&iacute; nos proponemos destacar los puntales de este triunfo, algunos nombres que si contin&uacute;an respondiendo a este nivel, nos permitir&aacute;n hacer un largo viaje en esta copa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No vamos a ordenarlos por el tama&ntilde;o de su fama y su cartel, sino respetando las l&iacute;neas del equipo, de atr&aacute;s hacia adelante. Primero, entonces, <strong>Dibu Mart&iacute;nez</strong>, m&aacute;s arquero de selecci&oacute;n que nunca. Como sucede en los equipos que toman el protagonismo, el n&uacute;mero uno de la selecci&oacute;n est&aacute; condenado a intervenir poco. Eso s&iacute;, cuando lo exigen, debe saltar de la fr&iacute;a butaca del espectador para salvarle la ropa en un segundo a sus compa&ntilde;eros. Tipo ruleta rusa. Esta vez lo hizo, justo en el &uacute;ltimo minuto, para sumarle dramatismo a su estirada. Le tap&oacute; en dos tiempos un remate franco, a corta distancia, a Garang Kuol. Era el empate, un empate que sum&iacute;a al partido en una l&oacute;gica disparatada y que habr&iacute;a sido un mazazo para los &aacute;nimos argentinos. Por lo dem&aacute;s, el arquero estuvo sobrio en las salidas y r&aacute;pido para subsanar alguna entrega comprometida de Otamendi. Gran respaldo para una defensa consistente, pero que por momentos es vacilante en la salida. En el gol, una carambola, Dibu solo atin&oacute; a mirar. Otra cosa no pod&iacute;a hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rodrigo De Paul</strong> volvi&oacute; a su nivel. Enorme noticia para la selecci&oacute;n. Hasta este partido, se hab&iacute;a mostrado empe&ntilde;oso como siempre, el primer trabajador de la l&iacute;nea de volantes, pero peligrosamente inseguro en las entregas. La ruta del pase mor&iacute;a siempre en sus pies, cuando sus pies deben ser la garant&iacute;a de circulaci&oacute;n y din&aacute;mica. Esta vez recobr&oacute; su tranco vertical, su polivalencia (defendi&oacute; y atac&oacute; con igual solvencia) y el contagio de su temperamento a prueba de bajones. Ese temperamento, esa entrega, fue crucial para robar la pelota en el segundo gol. Conserva un defecto &ndash;tal vez sean m&aacute;s, es cierto&ndash; y creo que deriva de su debilidad por el &iacute;dolo: trata de pas&aacute;rsela siempre a Messi. Como los mejores amigos en el picado del colegio.<strong> Y ya est&aacute; grande para distinguir cuando dispone de otras opciones m&aacute;s provechosas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En momentos del primer tiempo, cuando la selecci&oacute;n luc&iacute;a un tanto ab&uacute;lica y le ced&iacute;a la pelota al rival, <strong>Juli&aacute;n &Aacute;lvarez </strong>corr&iacute;a como un desquiciado, como si la pelota fuera la droga del abstinente. Esa voluntad reci&eacute;n logr&oacute; repercusiones en el segundo tiempo. Y con la presi&oacute;n comandada por Juli&aacute;n, Argentina fue mucho mejor en la gesti&oacute;n ofensiva. De tal modo, lleg&oacute; el 2-0, de su delicada autor&iacute;a. Ahogando al rival, haci&eacute;ndole inc&oacute;modo el control, el equipo de Scaloni hizo m&aacute;s visible su superioridad. Pero la hiperactividad de Juli&aacute;n &ndash;podr&iacute;a haber sido un gran velocista&ndash; no es un frenes&iacute; desbocado. Como otras veces,<strong> su pique fue la &uacute;nica oferta de pase cuando resultaba imposible filtrar l&iacute;neas y la selecci&oacute;n abusaba del pase lateral y somn&iacute;fero.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; decir de <strong>Messi</strong>. En una nota anterior, arriesgamos que, aun con menos m&uacute;sculo, estaba en condiciones de hacer un Mundial m&aacute;s lucido que en sus a&ntilde;os mozos. Por el momento no pifiamos, como sucede de modo habitual. M&aacute;s maduro, m&aacute;s consciente de su dimensi&oacute;n simb&oacute;lica, con la misma sensibilidad en la zurda, el tipo se carga el equipo al hombro siempre que hace falta. Con una definici&oacute;n, como ante M&eacute;xico y Australia, que permite abrir partidos cerrados por el nerviosismo. O con la caligraf&iacute;a de su gambeta, en esos tramos del juego en que es necesario el aplomo de la posesi&oacute;n. Cuando Australia dej&oacute; algunos metros, Leo encar&oacute; e hizo desastres. Profundiz&oacute; el dominio argentino, achic&oacute; al adversario &ndash;verlo inspirado te frunce el alma&ndash;, regal&oacute; un par de pases gol (&iexcl;ay, Lautaro!) y casi la cuelga de un &aacute;ngulo con un chanfle art&iacute;stico. Partidazo del capit&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;rrafo aparte, breve, para el entrenador. <strong>Scaloni</strong> otra vez meti&oacute; mano en el equipo con agudeza de experto. Al poner a Lisandro Mart&iacute;nez para jugar con tres centrales y cinco supuestos defensores agiliz&oacute; la salida y le proporcion&oacute; al equipo mayor claridad ofensiva (el clich&eacute; dir&iacute;a que su decisi&oacute;n fue &ldquo;cagona&rdquo;). Lisandro adem&aacute;s hizo un cierre providencial que evit&oacute; un gol cantado de Behich. Scaloni cambia t&aacute;ctica y nombres rutilantes sin que le tiemble el pulso. Asume riesgos, es pura responsabilidad bien entendida.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        La suma de lo dicho alienta esperanzas. Pr&oacute;xima parada: Pa&iacute;ses Bajos. All&iacute; nos vemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/dibu-martinez-paul-julian-alvarez-scaloni-principales-aliados-messi_129_9768407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Dec 2022 01:07:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dibu Martínez, De Paul, Julián Alvarez y Scaloni, los principales aliados de Messi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Selección Argentina,Qatar 2022,Lionel Messi,Lionel Scaloni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Mundial de Messi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/mundial-messi_129_9726575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9999b3d-8872-4012-985d-25d0a302fca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Messi, en su primer entrenamiento en Qatar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El capitán de la selección está en una versión más influyente y decisiva y ha sumado talentos y generosidad que compensan el paso del tiempo en su cuerpo, sostiene Alejandro Caravario. El contraste con el Messi inconcluso de los anteriores mundiales. </p></div><p class="article-text">
        Ya se ha dicho todo acerca de Messi. Se vuelve a hablar de &eacute;l y casi solo de &eacute;l. El Mundial lo obliga, la maquinaria publicitaria impone la estampita del diez de la selecci&oacute;n como dieta ineludible. Estamos al borde de la saturaci&oacute;n y la pelota no empez&oacute; a rodar. Bien lo saben los enviados especiales a Doha, que llevan d&iacute;as y d&iacute;as de ejercer el arte de la conjetura, de vivir de la imaginaci&oacute;n. Pero no se puede parar. Dame m&aacute;s Messi.
    </p><p class="article-text">
        Es paradojal, sin embargo, la omnipresencia del rosarino. Porque se ha dicho repetidamente que el l&eacute;xico de la lisonja, los verbos que connotan el asombro, los adjetivos que refieren la excelencia, le lengua toda, en suma, es insuficiente para describirlo con justicia. Puede ser una exageraci&oacute;n de un mundo hiperb&oacute;lico como el f&uacute;tbol, de acuerdo. Pero hay otro hecho que invalidar&iacute;a las referencias obsesivas a Leo: <strong>ya no tiene cuentas pendientes, ya demostr&oacute; que, si no es el mejor de la historia, le pega en el palo.</strong> Distinto era antes de la Copa Am&eacute;rica. Ahora que Argentina la gan&oacute; despu&eacute;s de 28 a&ntilde;os &ndash;y nada menos que en una final con Brasil, cart&oacute;n lleno&ndash;, ya no debe nada. Podr&iacute;a afrontar el Mundial de Qatar, seg&uacute;n este razonamiento contable, liviano como una pluma, ajeno por fin a las demandas que lo acecharon durante una larga parte de su carrera en la selecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacen bien sobre todos sus compa&ntilde;eros en agitar la consigna de la misi&oacute;n cumplida. Se supone que libera de ansiedad a la gran estrella. Pero tambi&eacute;n es cierto, y el propio Leo lo debe contemplar en sus meditaciones nocturnas, que en los cuatro Mundiales anteriores vimos un Messi inconcluso. Con un fulgor inestable y, sobre todo, con una personalidad todav&iacute;a en paciente gestaci&oacute;n. No hubo un Mundial <em>de</em> Messi, y no porque se le haya negado el t&iacute;tulo, sino porque su genio no alcanz&oacute; para dejar esa huella que parte la historia. Y que en ocasiones no son m&aacute;s que iluminaciones que duran instantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los Mundiales, Leo meti&oacute; seis goles. Y todos en fase de grupo. Quiz&aacute; la campa&ntilde;a m&aacute;s llamativa fue la de Sud&aacute;frica 2010, cuando, en su esplendor, abandon&oacute; la competencia sin haber anotado ni una sola vez. Su destreza despertaba el aplauso, claro, al igual que el v&eacute;rtigo de sus diagonales que finalizaban con el zurdazo medido, art&iacute;stico. Pero ese talento herm&eacute;tico no deriv&oacute; en solidez colectiva; tampoco insufl&oacute; la m&iacute;stica optimista capaz de capear temporales. Alemania pas&oacute; por encima a aquella selecci&oacute;n y la mand&oacute; a su casa en cuartos de final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Brasil 2014, aunque el equipo estuvo a un palmo del t&iacute;tulo<strong>, las alteraciones t&aacute;cticas conservadoras de Sabella le quitaron importancia a Leo</strong>, que hab&iacute;a tenido una gran actuaci&oacute;n en los partidos del grupo, y se fue mimetizando con una formaci&oacute;n demasiado cauta, que dej&oacute; de atacar y de hacer goles. Su primer campeonato, en 2006, casi no cuenta: solo fue titular en un partido y para Jos&eacute; Pekerman, entrenador de esa selecci&oacute;n que orbitaba en torno a Juan Rom&aacute;n Riquelme, no era m&aacute;s que un valioso proyecto. En la Copa de Rusia, la &uacute;ltima, dentro de un clima ca&oacute;tico que el ef&iacute;mero Jorge Sampaoli observaba como un espectador impotente, Messi tuvo una imagen casi tan chirle como el equipo (aunque meti&oacute; un gol exquisito ante Nigeria).&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos estos a&ntilde;os, los distintos entrenadores y dirigentes afrontaron la ardua tarea de construirle un perfil de l&iacute;der. Convertirlo en una referencia a escuchar y seguir no solo por su colosal habilidad. Un desaf&iacute;o a priori inveros&iacute;mil no solo por su acendrada timidez, sino por su propio lenguaje futbol&iacute;stico, originalmente ensimismado y con ritmo propio. Los faros de su desarrollo en el Barcelona fueron Andr&eacute;s Iniesta y Xavi. &Eacute;l no estaba para contemplar el panorama ni levantar la voz de mando, sino para las descargas el&eacute;ctricas que sol&iacute;an acabar en gol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con esfuerzo y algo de sobreactuaci&oacute;n, paulatinamente Leo se hizo cargo de honrar la capitan&iacute;a.</strong> Pero reci&eacute;n hoy porta el brazalete con soltura y alegr&iacute;a, con la naturalidad del que conf&iacute;a en sus atributos de conductor. Una muestra reciente es la diatriba que circul&oacute; estos d&iacute;as como promoci&oacute;n de un documental sobre la Copa Am&eacute;rica de 2021: el tono y la oratoria calan hondo. No hay dudas de que la transformaci&oacute;n se ha consumado de manera exitosa. Ese general que les asegura a sus soldados que van a levantar la copa en las narices del m&aacute;s enconado enemigo entiende que el f&uacute;tbol, adem&aacute;s de bellos pases y bellos goles, es tensi&oacute;n dram&aacute;tica. <strong>Messi parece haber asumido, finalmente, la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica de su figura.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No todo ha sido elaboraci&oacute;n y perseverancia de quienes lo dirigieron y anhelaban un plus a su proverbial dominio de la pelota. Tantos a&ntilde;os &ndash;debut&oacute; en el Bar&ccedil;a en octubre de 2004 y en la selecci&oacute;n mayor en agosto de 2005&ndash; le dieron una madurez provechosa. Hace tiempo que no es un gambeteador fren&eacute;tico. M&aacute;s retrasado en la cancha, conserva de todos modos la habilidad penetrante y la velocidad mental para desanudar una jugada en un espacio &iacute;nfimo. Adem&aacute;s, disfruta de organizar el juego, del oficio de estratega. Y sabe salir de cuadro, incluso dentro del campo de juego. El equipo aprendi&oacute; a jugar sin &eacute;l sin miedo ni nostalgia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estamos ante un jugador m&aacute;s aplomado. </strong>Y como tal, m&aacute;s selectivo. Ya no son todas las jugadas iguales. Ya no puede invertir id&eacute;ntica energ&iacute;a en todas las carreras. No es necesario que la tenga siempre pegadita al pie. Es fundamental, en cambio, que se proponga irrumpir para definir el destino del partido. Que se reserve para la escena principal. Como Diego en aquel duelo inolvidable con Brasil, en Italia 90. El tobillo no le daba para imitar al demiurgo del Mundial anterior. En cuatro a&ntilde;os, hab&iacute;a pasado mucha agua bajo el puente. Pero en un momento llen&oacute; los pulmones e invirti&oacute; su tranco ag&oacute;nico en desmantelar la marca brasile&ntilde;a y cruz&aacute;rsela a Caniggia para que metiera el 1-0. Y desat&oacute; una felicidad sin fechas, que todav&iacute;a es motivo de cantitos y chicanas. Maradona era puro drama. Creo que vale el recuerdo. Quiz&aacute; algunas comparaciones son molestas, pero pueden resultar pedag&oacute;gicas. Por otra parte, desde el d&iacute;a en que Leo lo homenaje&oacute; ense&ntilde;ando la camiseta de Newell&rsquo;s con el n&uacute;mero 10, a poco de su muerte, se firm&oacute; la sucesi&oacute;n. Fue el trasvase perfecto, un tributo completo, justamente en los t&eacute;rminos dram&aacute;ticos de Diego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este Messi distinto, que ha sumado talentos y generosidad, acaso tiene menos piernas que en Mundiales anteriores. Pero parece una versi&oacute;n m&aacute;s influyente y decisiva. Est&aacute; todo dado &ndash;luego los azares del cosmos jugar&aacute;n su partido&ndash; para que sea su mejor Mundial. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/mundial-messi_129_9726575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Nov 2022 03:02:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Mundial de Messi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lionel Messi,Qatar 2022,Mundiales,Selección Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Scaloneta y su cisne negro: las lesiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/scaloneta-cisne-negro-lesiones_129_9686019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2143dab2-546d-4e89-9750-2532dc515026_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Scaloneta y su cisne negro: las lesiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lionel Scaloni ha sido un prolífico reclutador de jugadores a los que les encontró aptitudes para potenciar la estructura de la selección. Su planificada preparación enfrenta ahora una saga de lesionados -Lo Celso, Dybala, Paredes, entre otros- que muestran que la improvisación y el azar siempre hacen su parte en las semanas previas al mundial.</p></div><p class="article-text">
        Estamos en presencia de la c&iacute;clica fiebre mundialista. Y este a&ntilde;o parece recargada. A la andanada publicitaria vestida de celeste y blanco, con la efigie y el dorsal de Lionel Messi hasta en la sopa, se suma un clima social especialmente excitado. Quiz&aacute; porque el equipo promete, quiz&aacute; porque el panorama de bolsillos flacos y precios al galope obliga a reorientar ilusiones. Y, en lo posible, sobreactuarlas. <strong>El f&uacute;tbol siempre es un analg&eacute;sico delicioso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno de las figuritas del Mundial, figuritas, dicho sea de paso, inhallables desde su propio lanzamiento, figuritas evanescentes y cautivadoras como espejismos, es un buen indicador del entusiasmo desatado por la competencia de Qatar. A&uacute;n existe un mercado a cielo abierto, en cualquier esquina de barrio, donde el trueque y la compra &ndash;se ven vecinos con gruesos fajos de billetes de mil&ndash; son operaciones cotidianas con el fin de llenar el bendito &aacute;lbum.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, todos los encuentros familiares, de amigos, institucionales o acad&eacute;micos, desde cumplea&ntilde;os y casamientos hasta consultas m&eacute;dicas y ponencias universitarias, previstos para despu&eacute;s del 20 de noviembre se articulan s&iacute; o s&iacute; con el calendario del Mundial sorteado en abril.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son momentos de intenso nacionalismo deportivo, por m&aacute;s que ninguno de los jugadores ejerce en la Argentina, y por lo tanto no son exactamente representantes de nuestro f&uacute;tbol. </strong>Un medio aldeano en comparaci&oacute;n con las ligas en las que desarrollan su carrera las estrellas de la Scaloneta. Pero ese desacople no mella el fanatismo. Podr&iacute;amos explicarlo as&iacute;: Messi, por ejemplo, vive en Europa desde los 13 a&ntilde;os, pero ni su oratoria rosarina, sin <em>eses </em>que estorben, ni su humildad originaria se movieron un cent&iacute;metro en todos estos a&ntilde;os de gloria. El tipo no tiene un pelo de catal&aacute;n, mucho menos de franc&eacute;s, y eso importa m&aacute;s que en cu&aacute;l club marca tarjeta todos los d&iacute;as desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;ndolo mejor, no adoramos a la selecci&oacute;n porque nos representa sino porque encarna el reverso luminoso de nuestras vidas ordinarias: se trata de j&oacute;venes con talento, ricos, famosos y triunfadores que han tomado el centro del mundo por asalto, como es de esperar del gen argentino cuando consigue despegarse de la crisis laber&iacute;ntica que sacude estos pagos en forma cr&oacute;nica. La selecci&oacute;n se adecua muy bien a cierta mitolog&iacute;a nacional tremendista y melanc&oacute;lica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el Mundial a la vuelta de la esquina, cunde el temor de que alg&uacute;n paso en falso o la pierna en exceso vigorosa de un rival deje en el camino a alguno de los muchachos. Por estos d&iacute;as, el p&uacute;blico sigue los partidos del PSG con la &uacute;nica expectativa de que nuestro capit&aacute;n y bandera idolatrada salga indemne. No vaya a ser que un grandote del, no s&eacute;, Troyes, le tale un tobillo de bruto nom&aacute;s, en un partido que, comparado con lo que ocurrir&aacute; a partir del 22 de noviembre (debut con Arabia Saudita), es in-sig-ni-fi-can-te.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Razones no faltan para cruzar los dedos. <strong>Si algo amenaza el paciente trabajo de Lionel Scaloni en este instante son las lesiones.</strong> De los futbolistas cuya salud preocupa, varios pertenecen al coraz&oacute;n del recambio consumado por el DT. Las lesiones afectan a algunas piezas que han convertido a este seleccionado en un equipo de autor. Las que hacen visible la caligraf&iacute;a de Scaloni en el rect&aacute;ngulo verde y que resultaron esenciales en la reconfiguraci&oacute;n colectiva y en el &eacute;xito de este ciclo verificado con la obtenci&oacute;n de la Copa Am&eacute;rica 2021.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Giovani Lo Celso, por caso, padece una lesi&oacute;n muscular todav&iacute;a de pron&oacute;stico incierto. En un partido con el Villarreal, trat&oacute; de tirar un taco &ndash;un abuso est&eacute;tico, podr&iacute;a decirse con el parte m&eacute;dico en la mano&ndash; y sinti&oacute; como una pu&ntilde;alada trapera en la parte posterior del muslo. Sin tener precisiones sobre el alcance de la dolencia, se cree que, si se cumple la peor de las presunciones, podr&iacute;a quedarse sin Mundial. Al momento de escribirse esta nota, quedaban estudios por hacerse. Lo Celso es un aliado de Lio, no una duplicaci&oacute;n o un ladero servicial, sino una alternativa para el dise&ntilde;o ofensivo con vuelo propio. Tal rol es una b&uacute;squeda hist&oacute;rica de los sucesivos entrenadores de la selecci&oacute;n. El nombre siempre latente &ndash;y cantado&ndash; para calzarse ese traje ha sido Paulo Dybala, pero el cordob&eacute;s nunca termin&oacute; de consolidarse debido a esa fastidiosa distancia que suele darse entre la teor&iacute;a y los hechos. Dybala, justamente, es otro de los hospedados en la enfermer&iacute;a de Scaloni, con un desgarro en su pierna izquierda. El t&eacute;cnico explic&oacute; que el futbolista est&aacute; en la fase final de su recuperaci&oacute;n y conf&iacute;a en contar con &eacute;l para el amistoso previo al torneo. En contra de los vaticinios sombr&iacute;os que proliferaron cuando se conoci&oacute; el diagn&oacute;stico, el jugador integrar&aacute; la n&oacute;mina a presentar oficialmente el 14 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Leandro Paredes, otro pilar del mediocampo, tambi&eacute;n arrastra una molestia muscular, suficiente para encender la alarma. A &eacute;l se suma Cristian &ldquo;Cuti&rdquo; Romero, el defensor del Tottenham que ya se perdi&oacute; algunos partidos con su equipo y tambi&eacute;n llega a la esperada cita en la meca del petr&oacute;leo y el gas con el cartel de fr&aacute;gil. Romero expresa como pocos el mayor m&eacute;rito del entrenador durante la gesti&oacute;n en curso: la inteligencia para detectar, en el inabarcable mapa del f&uacute;tbol internacional, aquellos futbolistas con capacidad y potencial para funcionar en su dise&ntilde;o t&aacute;ctico. Muchos de los cuales no figuraban en las listas can&oacute;nicas elaboradas a diario por los medios y los expertos vocacionales. <strong>Scaloni ha sido un pescador de perlas, un visionario que supo descubrir el brillo que otros no ve&iacute;an y extrapolarlo a la estructura de la selecci&oacute;n.</strong> En ese rubro, su hallazgo m&aacute;s relevante &ndash;por fortuna est&aacute; sanito&ndash; es Rodrigo De Paul, motor infatigable el equipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s jugadores averiados: Juan Foyth, Nicol&aacute;s Gonz&aacute;lez, Guido Rodr&iacute;guez, el emblem&aacute;tico &Aacute;ngel Di Mar&iacute;a, y acaso sigan las firmas en los pocos d&iacute;as que faltan hasta el partido inaugural. Lejos de pensar que una ola furiosa le acaba de hacer papilla su esmerado castillo de arena, el DT demuestra una serena resignaci&oacute;n. &ldquo;Como entrenadores no podemos hacer nada m&aacute;s que esperar el resultado de los estudios, que te llamen y te digan si un jugador est&aacute; bien o est&aacute; mal, si tiene para una, para dos o para cuatro semanas&rdquo;, dijo en su paso fugaz por la Argentina, antes de volar hacia Europa. El otro Lionel entiende las reglas del f&uacute;tbol: los clubes usar&aacute;n hasta el &uacute;ltimo minuto a los futbolistas, por algo les pagan fortunas, de modo que el riesgo de que haya m&aacute;s sorpresas desagradables sigue vigente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Saber elegir, salteando nombres obvios, investigando, es quiz&aacute; la principal tarea de un entrenador de selecciones. La otra es consolidar un grupo en el que haya buenas vibraciones y lealtades rec&iacute;procas. Dicen que Scaloni tambi&eacute;n acert&oacute; en ese rengl&oacute;n. Probablemente ahora le toque exhibir si es apto para improvisar, para redactar el plan B y el C en caso de necesidad. Porque los procesos largos y los proyectos previsibles tienen muy buena prensa, pero pueden sucumbir en cuesti&oacute;n de d&iacute;as por un esguince o una angina cuando se trata de Mundiales, tan breves ellos. La historia est&aacute; llena de ejemplos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/scaloneta-cisne-negro-lesiones_129_9686019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Nov 2022 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Scaloneta y su cisne negro: las lesiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Qatar 2022,Lionel Scaloni,Selección Argentina,Lo Celso,Lionel Messi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verón y el negocio de ganar o perder (dinero) en el fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/veron-negocio-ganar-perder-dinero-futbol_129_9646906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ed3d6b3-e483-488d-a47f-60512519ffd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verón y el negocio de ganar o perder (dinero) en el fútbol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ídolo y presidente de Estudiantes de La Plata aseguró en una asamblea del club que no es razonable gastar recursos en disciplinas que no son rentables, como el fútbol femenino. La irrupción de capitales árabes en Europa, las deudas de los grandes del continente y el mundial de Qatar indican que, en ocasiones, la recaudación puede ser un objetivo subalterno.</p></div><p class="article-text">
        En una asamblea de socios, el vicepresidente de Estudiantes de La Plata, Juan Sebasti&aacute;n Ver&oacute;n, se despach&oacute; con un lugar com&uacute;n, pero &eacute;l lo hizo sonar como la revelaci&oacute;n del Monte Sina&iacute;. &ldquo;Hay que entender de una vez por todas que el f&uacute;tbol es un negocio&rdquo;, dijo. Y por tal motivo, seg&uacute;n la Brujita, no es sensato gastar dinero en deportes que no recaudan, como el f&uacute;tbol femenino. 
    </p><p class="article-text">
        Devenido dirigente gracias a su brillante trayectoria como futbolista y a su identificaci&oacute;n con el club platense, quiz&aacute; Ver&oacute;n arrastra a&uacute;n la perspectiva individual que caracteriza a los jugadores y olvida que, en su no tan nuevo rol de dirigente, <strong>comanda una asociaci&oacute;n civil sin fines de lucro</strong> &shy;&shy;&ndash;han sido un fracaso permanente los intentos por convertirlas en sociedades comerciales&ndash; cuya tarea, adem&aacute;s de garantizar el buen desempe&ntilde;o del f&uacute;tbol profesional masculino, es o deber&iacute;a ser fomentar la actividad deportiva de la comunidad. En pocas y quiz&aacute; ingenuas palabras para la l&oacute;gica gerencial de Ver&oacute;n, cumplir una funci&oacute;n social. Alentar la riqueza de un grupo reducido de jugadores, representantes, entrenadores y afines no tendr&iacute;a que figurar en el primer rengl&oacute;n del estatuto de Estudiantes. <strong>Y no creo que figure. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero descartemos esta exigencia, aceptando que podr&iacute;a ser tachada de arcaica. Y demos por bueno el programa esbozado de manera sucinta por Ver&oacute;n en la asamblea. Su razonamiento empresarial parece inspirado en la pereza rentista m&aacute;s que en el nervio agresivo de un tipo que, en efecto, pretende desarrollar &ldquo;negocios&rdquo;. Por supuesto que, hoy mismo, ya, el f&uacute;tbol femenino no atrae p&uacute;blico ni auspiciantes como el masculino. Pero dio sobradas muestras de que, con la atenci&oacute;n y los recursos adecuados,<strong> es capaz de tornarse competitivo, interesante y, qui&eacute;n sabe, rentable. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Un hombre de negocios joven, pujante, comprometido con el club donde su apellido connota un pasado glorioso, tendr&iacute;a que plantearse la inversi&oacute;n como requisito obligatorio para recoger beneficios en alg&uacute;n momento. Pero la Brujita pone el carro delante del caballo. Les dice a las chicas y al resto de los deportes amateurs y cuasi amateurs <strong>que primero hagan guita y despu&eacute;s soliciten al respaldo del club.</strong> Raro. Afectadas por el ninguneo &ndash;y por la torpeza del argumento proferido tan ligeramente&ndash;, distintas jugadoras salieron a atender al ex futbolista del Manchester United y la selecci&oacute;n argentina en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, habr&iacute;a que preguntarle a Ver&oacute;n qu&eacute; entiende por negocio. Si se refiere al asiento contable que a fin a&ntilde;o arroja dividendos, se trata de un pensamiento m&aacute;s pr&oacute;ximo a la actividad de un almacenero que a la de los estrategas del deporte profesional. En el f&uacute;tbol no parecen ser muchos los que se llenan los bolsillos y sin embargo la rueda sigue girando cada vez a mayor velocidad. Todo un misterio. 
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo a la mano: Swiss Ramble, especialista en&nbsp;finanzas de los equipos de f&uacute;tbol, consigna que los clubes m&aacute;s importantes de la liga espa&ntilde;ola <strong>tienen deudas por 1.500 millones de euros (Real Madrid), 1.200 millones (Barcelona) y 946 millones (Atl&eacute;tico de Madrid). </strong>Nada que sorprenda: Florentino P&eacute;rez, presidente de club merengue, ya se hab&iacute;a victimizado en p&uacute;blico declarando que el f&uacute;tbol &ndash;con su legendaria instituci&oacute;n a la cabeza&ndash; estaba &ldquo;arruinado&rdquo; por los efectos de la pandemia. Esa fue su coartada para impulsar la elitista Superliga, que inclu&iacute;a solo a los equipos m&aacute;s poderosos de Europa, proyecto que finalmente naufrag&oacute;. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El &ldquo;negocio&rdquo; de Qatar</h3><p class="article-text">
        Vayamos al Mundial que se avecina: &iquest;cu&aacute;l es el &ldquo;negocio&rdquo; de Qatar? Seguramente, un pa&iacute;s rico gracias al petr&oacute;leo y el gas, con una poblaci&oacute;n que no llega a los tres millones de habitantes (el 80 por ciento son extranjeros), no aspira a facturar fortunas con el torneo. No lo necesita. Por el contrario, el gasto ha sido descomunal. Se trata del Mundial m&aacute;s caro de la historia (se estima que los costos superan los 200.000 millones de d&oacute;lares), aun cuando en la construcci&oacute;n de estadios y dem&aacute;s instalaciones se utiliz&oacute; mano de obra esclava, migrantes de Bangladesh, Nepal, India, Egipto y Filipinas, ente otros pa&iacute;ses, que viv&iacute;an en virtual cautiverio. La cosecha que pretende Qatar no se cuenta en met&aacute;lico, por lo menos en una primera instancia. Acaso la pelota, luego de una etapa de rispidez pol&iacute;tica con los vecinos (Arabia Saudita especialmente), le sirva para hacer m&aacute;s digerible su imagen frente a las potencias occidentales, que observan atentamente estas disputas. Sobre todo, cuando suenan acusaciones tan fuertes como la de &ldquo;apoyar al terrorismo&rdquo;, sambenito que pesa sobre el emirato de Qatar por sus buenas migas con la Hermandad Musulmana, organizaci&oacute;n de armas tomar y conexiones con Hamas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En plan de cordialidad mundialista, el emir Tamim bin Hamad Al-Thani </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>desminti&oacute; ante un medio franc&eacute;s esos v&iacute;nculos </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">y resalt&oacute; la amistad de su pa&iacute;s con Estados Unidos (que tiene una importante base a&eacute;rea en Qatar), relaci&oacute;n afectuosa que desea conservar a buen resguardo, aunque destac&oacute; que su principal comprador de gas es China. </span>
    </p><p class="article-text">
        Los catar&iacute;es se metieron de lleno en el f&uacute;tbol en 2012, cuando, a trav&eacute;s del fondo Qatar Investment Authority&nbsp;(QIA), tambi&eacute;n controlado por <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Al-Thani,</strong></span>&nbsp;compraron el Paris Saint Germain. Con la llegada de los nuevos due&ntilde;os<span class="highlight" style="--color:white;">, el club </span>invirti&oacute;, billetes m&aacute;s, billetes menos, 1.400 millones de euros en futbolistas. Y aunque form&oacute; un verdadero equipo de los sue&ntilde;os, cuya gema m&aacute;s reciente es Lionel Messi, no pudo ganar todav&iacute;a la Champions League, su m&aacute;ximo anhelo. De acuerdo con <em>salarysport.com</em>, el club franco-catar&iacute; gasta 388 millones de euros anuales solo en sueldos, de los cuales el m&aacute;s alto es el del capit&aacute;n de la selecci&oacute;n argentina: 1.160.000 euros por semana (s&iacute;, por semana). Sin el sost&eacute;n del capital acumulado gracias al petr&oacute;leo es imposible afrontar semejante aventura. Calculemos que un auspicio muy ventajoso en la camiseta ronda los 50 millones de euros anuales. <strong>Al-Thani no est&aacute; ah&iacute; para ganar dinero, sino para perderlo sin que se le mueva un pelo. &Eacute;l sabr&aacute; por qu&eacute; paga ese precio. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El dinero &aacute;rabe aterriz&oacute; en Europa en 2008, cuando Abu Dhabi United Group (ADUG) compr&oacute; el Manchester City. El City Football Group (CFC), oficina que administra las inversiones de ADUG, expandi&oacute; sus intereses a lo largo del planeta y disemin&oacute; una constelaci&oacute;n de franquicias en Australia, Estados Unidos, China y Uruguay, entre otros pa&iacute;ses. En paralelo, los due&ntilde;os del City encararon un ambicioso plan de desarrollo urban&iacute;stico en los terrenos que rodean al estadio, en las afueras de Manchester. La zona tiene un valor que supera los mil millones de euros. 
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de los capitales &aacute;rabes en Europa ha sido uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s relevantes del f&uacute;tbol global de los &uacute;ltimos tiempos. Pero la utilizaci&oacute;n del espect&aacute;culo deportivo m&aacute;s popular como veh&iacute;culo de estrategias que lo exceden es de antigua data. Solo que, en la actualidad, el escenario es m&aacute;s complejo y a veces indescifrable. Vidriera internacional y suced&aacute;neo de la diplomacia (<em>soft power</em>), pr&oacute;logo de una candidatura presidencial, agujero negro donde el dinero sucio se aleja de los radares, debilidad de ricos y famosos, placebo de las dictaduras, bot&iacute;n de las empresas de comunicaci&oacute;n, criadero de fuerza de choque y mercados clandestinos, gran dador de visibilidad. En fin, todos eso y mucho m&aacute;s es el f&uacute;tbol. El mismo que en los or&iacute;genes era apenas un juego de muchachos rudos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;CC</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/veron-negocio-ganar-perder-dinero-futbol_129_9646906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 03:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Verón y el negocio de ganar o perder (dinero) en el fútbol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Juan Sebastián Verón,Estudiantes de La Plata,Mundial Qatar 2022,Fútbol femenino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escuelas de fútbol, entre la alegría del juego colectivo y la preparación para el mercado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/escuelas-futbol-alegria-juego-colectivo-preparacion-mercado_1_9609431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/842def91-b1b4-483b-8946-3b70dd54626d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1057774.jpg" width="2560" height="1440" alt="Escuelas de fútbol, entre la alegría del juego colectivo y la preparación para el mercado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera vez de un niño en una escuela de fútbol inspira al autor, su padre, una reflexión sobre el aprendizaje "en tiempos remotos, en los que se jugaba en la vereda o el campito" y un presente de "laboratorio destinado a la promoción de jugadores adaptables a un modelo universal de competencia".</p></div><p class="article-text">
        Mi hijo se llama Ney. Y aunque su nombre es la ap&oacute;cope de un famoso jugador (no se lo pusimos por &eacute;l, aclaro), nunca estuvo demasiado interesado en el f&uacute;tbol. Patea la pelota solo de vez en cuando y jam&aacute;s vio ni cinco minutos de un partido. <strong>Pero, seg&uacute;n pude comprobar, para un argentino var&oacute;n esa indiferencia tiene, tarde o temprano, fecha de vencimiento.</strong> En el caso de Ney fue temprano: hace unos d&iacute;as, a sus casi seis a&ntilde;os, me dijo que quer&iacute;a &ldquo;ir a f&uacute;tbol&rdquo;. En Villa Urquiza, donde vivimos, el paisaje lo dominan los geri&aacute;tricos, los pet shops y las barber&iacute;as. El cuarto lugar del ranking lo ocupan los clubes de barrio. As&iacute; que no fue problema encontrar una &ldquo;escuelita&rdquo; para mi hijo. 
    </p><p class="article-text">
        No importa el nombre del club, todos se parecen un poco. Con su bufet y su canchita multiprop&oacute;sito. La recepci&oacute;n del profe fue muy amable y Ney se sum&oacute; sin pre&aacute;mbulos al entrenamiento. La primera mitad de la hora, los chicos (s&oacute;lo hab&iacute;a una ni&ntilde;a) cumplieron con una serie de ejercicios destinados a familiarizarse con la pelota. A desarrollar cierta t&eacute;cnica. Eludieron conitos, patearon al arco, la pararon con la suela, ensayaron paredes y otras jugadas que parec&iacute;an haber surgido de una larga meditaci&oacute;n ante el pizarr&oacute;n. Todo bajo la poderosa voz de mando del entrenador, que retumbaba en el gimnasio con la potencia de una arenga. 
    </p><p class="article-text">
        Mi hijo se adapt&oacute; como pudo. Su destreza es incipiente, por as&iacute; decirlo. Pero a falta de habilidad, compens&oacute; con m&eacute;todo y paciencia. <strong>Lo que m&aacute;s disfrut&oacute;, de todas maneras, no fue pulir su motricidad futbol&iacute;stica, sino correr como un loco detr&aacute;s de la pelota (uno de los ejercicios de control consist&iacute;a en llevarla de un arco a otro).</strong> Vale decir: la pelota era una excusa para liberar sus ansias de potrear, como le gustaba decir a mi padre. 
    </p><p class="article-text">
        Luego se disput&oacute; un partido, o algo parecido. Y aunque el profe aclar&oacute; que hab&iacute;a que &ldquo;darse pases&rdquo;, todos corrieron fren&eacute;ticamente detr&aacute;s de la pelota, ignorando a compa&ntilde;eros y rivales, un caos que ten&iacute;a mucho de mal&oacute;n infantil. Sin embargo, en ese nudo humano en el que terminaba cada esbozo de jugada, se percib&iacute;a con facilidad que el nivel de los chicos no era parejo. Que algunos, como Ney, se asomaban por primera vez al f&uacute;tbol m&iacute;nimamente organizado, y otros &ndash;pocos&ndash; ten&iacute;an un respetable dominio de la pelota. Uno de los aventajados festejaba los goles desliz&aacute;ndose de rodillas y cruzado de brazos. Igual que Mbapp&eacute;. Mi hijo no tiene idea de qui&eacute;n es Mbapp&eacute;. De todas maneras, experimentados y legos compart&iacute;an la incapacidad manifiesta para entender que practicaban un deporte colectivo. Que requiere coordinaci&oacute;n y, sobre todo, cooperaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las &ldquo;clases&rdquo; continuaron seg&uacute;n esta disposici&oacute;n de dos bloques (uno de t&eacute;cnica, el otro de partido) con nimias variantes. Lo que me hizo pensar en mi propio aprendizaje futbol&iacute;stico. Tiempos remotos en los que se jugaba en la vereda o el campito y en los que la legalidad era producto del consenso: si toca el &aacute;rbol est&aacute; afuera, no vale hacerla rebotar en la pared, ese tipo de cosas. No exist&iacute;an m&aacute;s regulaciones que nuestra propia energ&iacute;a inagotable. Los partidos eran infinitos. No ten&iacute;amos maestro &ndash;el f&uacute;tbol se aprend&iacute;a, pero no se ense&ntilde;aba&ndash;, ni el lujo ut&oacute;pico de una pelota para cada uno. De todos modos, la improvisaci&oacute;n se adaptaba mejor a nuestras necesidades y deseos que la rutina inflexible de una pr&aacute;ctica. Pens&eacute; que Ney, al igual que los dem&aacute;s chicos, deb&iacute;a aburrirse con la repetici&oacute;n de consignas y movimientos. Pero no. Hasta ahora su entusiasmo por este nuevo mundo no ha cedido. Al contrario, va en aumento. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El club, antes que educar deportivamente a los niños y niñas, antes que iniciarlos en la aventura colectiva del fútbol, adopta la pasividad interesada del cazatalentos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me llev&oacute; a reflexionar &shy;&ndash;ahora con cierta preocupaci&oacute;n&ndash; un gesto recurrente del entrenador: pone de un lado a los &ldquo;buenos&rdquo;, a los que juegan a la pelota desde el mois&eacute;s y est&aacute;n atentos a los avatares del Paris Saint Germain. Y del otro, al lote variopinto de reci&eacute;n llegados, en el que se mezclan los que viven el partido con intensidad y los que no soportan pasar m&aacute;s de dos minutos alejados de la mam&aacute;, que mata el tiempo en la peque&ntilde;a tribuna enviando mensajes por el celular. Tal discriminaci&oacute;n a veces se agrava: mientras los simples mortales como mi hijo abandonan el entrenamiento al cabo de sesenta minutos, los elegidos &ndash;en general usan pechera roja&ndash; se quedan un rato m&aacute;s. Se quedan a la &ldquo;clase&rdquo; siguiente para, dir&iacute;a un DT diplomado, &ldquo;sumar minutos&rdquo; y que ese seleccionado vaya tomando forma. 
    </p><p class="article-text">
        Se dijo que el profe es cordial, dedicado y hasta tierno con los chicos. Se sabe el nombre de todos, los alienta o los corrige seg&uacute;n las circunstancias. Pero no es un docente ni lo quiere ser. Tampoco es un coordinador de juegos. No. <strong>Es un director t&eacute;cnico enfocado en formar un plantel competitivo que represente cabalmente al club. Es decir, que gane torneos.</strong> Las paredes del gimnasio est&aacute;n cubiertas de fotos monumentales de equipos campeones. Un homenaje y un est&iacute;mulo. Y una declaraci&oacute;n de principios. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo va a divertirse un chico si no entiende el juego? Seguramente el profe contestaría que la diversión no es un insumo que él contemple en su rol de líder. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El club, antes que educar deportivamente a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, antes que iniciarlos en la aventura colectiva del f&uacute;tbol, adopta la pasividad interesada del cazatalentos. </strong>Aguza la mirada para detectar potenciales figuras. Funciona como mero receptor de aquellos interesados, aunque sea vagamente, en invertir sus habilidades en algo semejante a una carrera. Los dem&aacute;s integrar&aacute;n el segundo pelot&oacute;n, el relleno. Con el tiempo, quiz&aacute; alguno tambi&eacute;n resulte bueno. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vos jug&aacute; de siete&rdquo;, &ldquo;vos de cuatro&rdquo;, reparte instrucciones del profe antes de mover la pelota. Mi hijo exige precisiones: qu&eacute; significa ese n&uacute;mero. Qu&eacute; significa ocupar una posici&oacute;n: &iquest;quedarse quieto a la espera de un pase?, &iquest;atacar?, &iquest;defender?, &iquest;las dos cosas? El DT supone, creo yo, que el ni&ntilde;o que se arrima a un club debe saberlo porque ha consumido buena parte de los rudimentos t&aacute;cticos en alguna pantalla, asistido por alg&uacute;n adulto con &iacute;nfulas de experto. <strong>Pregunta para el profe, que acaso nunca nadie le hizo ni le har&aacute;: &iquest;C&oacute;mo va a divertirse un chico si no entiende el juego? Seguramente el profe contestar&iacute;a que la diversi&oacute;n no es un insumo que &eacute;l contemple en su rol de l&iacute;der. </strong>Y que el est&iacute;mulo para los ni&ntilde;os no deber&iacute;a residir en la alegr&iacute;a que proporciona el juego (el f&uacute;tbol es mucho m&aacute;s que eso), sino en el reflejo cegador que proyectan los gigantes del mercado internacional de la pelota. La gracia no est&aacute; en el pacto grupal, ni en el lenguaje creativo de la gambeta, ni en el placer de meter un gol o volar de palo a palo. No: el asunto es ser Mbapp&eacute;. Ya mismo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No digo que tal conducta est&eacute; guiada por el af&aacute;n de lucro. Parece m&aacute;s bien el triunfo de una ideolog&iacute;a macerada en domicilios lejanos e implantada en el barrio en forma autom&aacute;tica. A lo bruto. </strong>Una ideolog&iacute;a que no deja intersticios. As&iacute;, el f&uacute;tbol a los cinco a&ntilde;os, en una instituci&oacute;n modesta y supuestamente &ldquo;formativa&rdquo;, se entiende como un laboratorio destinado a la promoci&oacute;n de jugadores adaptables a un modelo universal de competencia. Y tras ese rid&iacute;culo cometido se alinean las prioridades del &ldquo;entrenamiento&rdquo; y el trato con los chicos, quienes se adentran en un deporte que no tiene nada que ver con ellos, con la soberan&iacute;a del juego, sino con un malentendido del que no logran librarse los adultos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/escuelas-futbol-alegria-juego-colectivo-preparacion-mercado_1_9609431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 15:29:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Mbappé,Fútbol,Paris Saint Germain]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Excel, pasión y las figuritas del Mundial de Qatar 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/excell-pasion-figuritas-mundial-qatar_1_9304108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3191dc78-69e7-4237-82cf-d6d6b5918cc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Excel, pasión y las figuritas del Mundial de Qatar 2022"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“En tiempos en que las revistas ralean y la información se concentra en la superficie de las pantallas, quizá este álbum haya tomado el lugar documental que antes ocupaban otras publicaciones”, escribe Alejandro Caravario sobre el furor desatado.</p><p class="subtitle">Informe - Qatar 2022: del mito de las figuras difíciles hasta 40 mil pesos por la extra de Messi</p></div><p class="article-text">
        La fiebre futbolera y la voracidad consumista se alinearon para que se produjera el big bang: la estampida que se abalanz&oacute; sobre <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/figuritas-qatar-2022/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las figuritas del Mundial de Qatar</a>. Los &aacute;lbumes volaron de los kioscos y otros comercios habilitados para la ocasi&oacute;n, a pesar de que su valor, 750 pesos (en algunas provincias lleg&oacute; a mil), no era precisamente una oferta. Con los sobres (150 pesos por cinco figus) ocurri&oacute; otro tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la desesperaci&oacute;n de los coleccionistas como caldo de cultivo, cundieron las propuestas indecentes: por ejemplo, la figurita de Messi a cinco mil pesos en MercadoLibre o la oferta mayorista de ZonaKids, licenciataria de Panini (la empresa italiana que fabrica la colecci&oacute;n y tiene un contrato de exclusividad con FIFA desde 1970), que te dejaba el &aacute;lbum de tapa dura m&aacute;s cien paquetes a 17.100 pesos, aunque tambi&eacute;n se agot&oacute; el stock. Poco antes se hab&iacute;a acabado la promoci&oacute;n que inclu&iacute;a el &aacute;lbum de tapa blanda y 50 sobres por m&oacute;dicos 8.250 pesos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasión de multitudes, en 24 horas se agotaron figuritas y álbum de Qatar 2022                            </span>
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        En el curso de esta &uacute;ltima semana, los codiciados art&iacute;culos volvieron a los grandes centros comerciales, donde el tropel de fan&aacute;ticos en estado de abstinencia los hizo desaparecer a velocidad de saqueo. En los kioscos, el nuevo lote dur&oacute; m&aacute;s, pero porque rigi&oacute; el racionamiento (no m&aacute;s de dos o a lo sumo tres paquetes por cliente), seg&uacute;n constat&oacute; este cronista en su investigaci&oacute;n de campo por algunos comercios de barrio. Imposible afirmar si al momento en que se publiquen estas l&iacute;neas quedar&aacute; un solo sobre disponible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El furor por las figus, seg&uacute;n consenso entre analistas <em>ad hoc</em>, obedece a que, al cl&aacute;sico atractivo del ritual deportivo que se repite cada cuatro a&ntilde;os, esta vez hay que a&ntilde;adirle el muy promisorio rendimiento de la Selecci&oacute;n, que viene de ganar la Copa Am&eacute;rica despu&eacute;s de 28 a&ntilde;os sin t&iacute;tulos. Los m&aacute;s esperanzados predicen un lugar seguro en la final de Qatar para el equipo que conduce Lionel Scaloni. Adem&aacute;s, es muy factible que Lionel Messi, m&aacute;ximo h&eacute;roe futbolero de estas costas, les diga adi&oacute;s a los Mundiales el pr&oacute;ximo noviembre. En junio cumpli&oacute; 35 a&ntilde;os. Este hecho le agrega espesor hist&oacute;rico al torneo (y cierta melancol&iacute;a anticipada), algo que sin dudas influye en el frenes&iacute; demostrado por los hinchas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mercado global de figuritas, seg&uacute;n publica <em>chequeado.com</em> a partir de un estudio de Research &amp; Markets, movi&oacute; 13.800 millones de d&oacute;lares en 2019. Y se espera que el negocio trepe a 98.750 millones en 2027. El monopolio de Panini y su discrecionalidad para establecer precios hicieron que la aspiraci&oacute;n de completar el &aacute;lbum de Qatar requiera una inversi&oacute;n descabellada y en muchos casos inaccesible. Sin hablar de la circulaci&oacute;n paralela y remarcada &ndash;nuestro querido mercado negro&ndash; propiciado por el desabastecimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El licenciado Federico Tiberti, experto en estad&iacute;sticas, levant&oacute; polvareda en las redes sociales al cuantificar el gasto necesario para obtener las 670 figuritas del &aacute;lbum. De acuerdo con sus c&aacute;lculos, si el aficionado colecciona en forma individual, debe comprar 1.170 paquetes para tener el 90 por ciento de probabilidades de llenar el &aacute;lbum. Una sencilla multiplicaci&oacute;n da como resultado 175.500 pesos. Claro que la erogaci&oacute;n baja sensiblemente si el coleccionista se agrupa, nos consuela Tiberti: por ejemplo, si se juntan cinco personas, el dinero a gastar se reduce a 67.500 pesos ya que &ndash;misterio estad&iacute;stico mediante&ndash; solo se necesitan 450 paquetes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el avezado adepto a las figuritas sabe que las colecciones no se completan nada m&aacute;s que metiendo la mano en el bolsillo. El ingenio, el esfuerzo y los contactos para el trueque son fundamentales. Adem&aacute;s, de este modo el asunto tiene un costado m&aacute;s participativo y desafiante. As&iacute; lo entendieron los hermanos Francisco (20) y Nicol&aacute;s Di Pietro (17), los primeros argentinos en llenar el &aacute;lbum, a solo una semana de su lanzamiento. En una entrevista con el diario deportivo Ol&eacute; revelaron que gastaron apenas 16.500 pesos, amable donaci&oacute;n de la familia. Lo dem&aacute;s fue &ldquo;saber cambiar&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo lo hicieron? Con una cuenta de Instagram, a trav&eacute;s de la que canjearon 300 figuritas en solo tres d&iacute;as. Por otra parte, el Excel contribuy&oacute; a la organizaci&oacute;n interna de la yunta. Nada qued&oacute; librado al azar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los acontecimientos deportivos relevantes, se acostumbra a atesorar alg&uacute;n recuerdo tangible: la sensualidad del papel, el brillo del p&oacute;ster, todav&iacute;a cotizan entre los afectos del hincha. En tiempos en que las revistas ralean y la informaci&oacute;n se concentra en la superficie de las pantallas, quiz&aacute; este &aacute;lbum haya tomado el lugar documental que antes ocupaban otras publicaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esta nueva significaci&oacute;n, las figuritas perdieron por completo su dimensi&oacute;n l&uacute;dica (al margen de que ya no se premia con la pelota al que junta y pega todas las fotos de los futbolistas). Alguna vez, en los recreos escolares, adem&aacute;s del comercio de repes, se libraban encarnizados duelos de destreza. Con las figus se jugaba al punto, la tapadita, el espejito, el puchero y el chupi, entretenimientos apasionantes que permit&iacute;an engordar la colecci&oacute;n si uno era un jugador respetable. De todos modos, la m&aacute;s dif&iacute;cil &ndash;normalmente un futbolista de segundo orden, nunca un Messi, como ocurre con esta generaci&oacute;n de productos Panini&ndash; era motivo de b&uacute;squedas m&aacute;s arduas y de transacciones m&aacute;s trabajosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las figuritas de Qatar son una parte del engranaje de merchandising en el que el f&uacute;tbol cifra buena parte de sus expectativas comerciales. Se trata de objetos que circulan por el mundo, funcionan como representaciones de los clubes y motorizan la expansi&oacute;n del mercado. Los cambios en las camisetas son tal vez la expresi&oacute;n m&aacute;s visible de esta din&aacute;mica: lucen los m&aacute;s diversos colores, en su mayor&iacute;a alejados por completo de la paleta original, porque la idea es renovar modelos lo m&aacute;s r&aacute;pido posible y alimentar de continuo la vidriera de las tiendas deportivas. En &eacute;pocas rom&aacute;nticas se dec&iacute;a que los futbolistas verdaderamente comprometidos con su club jugaban &ldquo;por los colores&rdquo;. Seguro que Nike tiene otra interpretaci&oacute;n de esa frase.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su primera gesti&oacute;n al frente del Real Madrid, Florentino P&eacute;rez sol&iacute;a decir que prefer&iacute;a vender el estadio Santiago Bernab&eacute;u antes que desprenderse de David Beckham. No es que el ingl&eacute;s ganara partidos &eacute;l solo &ndash;no era tan bueno&ndash;, pero su porte de adonis lo hab&iacute;a transformado en un fetiche internacional. Y vender remeras y cosechar nuevos simpatizantes en China o Singapur era m&aacute;s importante para P&eacute;rez, y para cualquiera, que golear al Espanyol de Barcelona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol parece un bazar en el que todo est&aacute; a la venta. Hasta la sede del Mundial, como qued&oacute; a la vista cuando se eligi&oacute; a Qatar, hoy epicentro del gran circo de la pelota. Si sigue el camino de las figuritas, la Copa 2022 ser&aacute; el m&aacute;ximo &eacute;xito de p&uacute;blico del que se tenga memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/excell-pasion-figuritas-mundial-qatar_1_9304108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 03:01:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Excel, pasión y las figuritas del Mundial de Qatar 2022]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Figuritas Qatar 2022]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Pérez Roldán: una historia de abusos y estafa en la cima del tenis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/perez-roldan-historia-abusos-estafa-cima-tenis_1_9271201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e5be49-0705-49d9-813d-0b8a06236095_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Pérez Roldán: una historia de abusos y estafa en la cima del tenis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se acaba de estrenar Guillermo Pérez Roldán, Confidencial, un documental de Star + que cuenta los padecimientos físicos y mentales del tenista por parte de su padre, que además se quedó con gran parte de su facturación. Un recorrido por la lista de padres fuerzan a sus hijos a convertirse en deportistas de elite a cualquier precio es larga.</p></div><p class="article-text">
        La carrera ten&iacute;stica de <strong>Guillermo P&eacute;rez Rold&aacute;n</strong> fue un martirio, sobre todo en sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n, en los que tuvo que soportar la sombra monstruosa de un padre abusador. Un hombre, Ra&uacute;l P&eacute;rez Rold&aacute;n, que fue sucesivamente su profesor en el club Independiente de Tandil, entrenador y representante. Y que lo someti&oacute; durante largos a&ntilde;os a severos castigos f&iacute;sicos &ndash;como las palizas en la ducha&ndash;, adem&aacute;s de apropiarse de su generosa facturaci&oacute;n. Bot&iacute;n que, seg&uacute;n Mariana P&eacute;rez Rold&aacute;n &ndash;hermana de Guillermo, tambi&eacute;n ex tenista y tambi&eacute;n v&iacute;ctima, aunque en menor grado, de la brutalidad paterna&ndash;, termin&oacute; en la canaleta del juego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rocky P&eacute;rez Rold&aacute;n surgi&oacute; en los a&ntilde;os 80, fue un brillante juvenil, gan&oacute; 9 t&iacute;tulos individuales y, aunque lleg&oacute; al puesto n&uacute;mero 13 del mundo e hizo sudar a gigantes de la &eacute;poca como Ivan Lendl y John McEnroe, hay quienes creen que ten&iacute;a cuerda para una trayectoria m&aacute;s lucida. De hecho, hace unos d&iacute;as, en una entrevista radial, Guillermo se refiri&oacute; a su historia ten&iacute;stica como &ldquo;discreta&rdquo;. Pero no hab&iacute;a en su tono ning&uacute;n viso de pesar ni reproche retroactivo. M&aacute;s bien sonaba como quien describe avatares ajenos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se apart&oacute; del circuito en 1993, prematuramente &ndash;luego volvi&oacute; a las canchas de manera espasm&oacute;dica&ndash;, a causa de una lesi&oacute;n en la mu&ntilde;eca. Pero la herida psicol&oacute;gica infligida por su padre, que lo fajaba incluso cuando era un atleta adulto, quiz&aacute; haya sido m&aacute;s determinante que la debilidad de sus ligamentos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, P&eacute;rez Rold&aacute;n decidi&oacute; ventilar su terrible pasado ante el periodista de La Naci&oacute;n Sebasti&aacute;n Torok. Ahora, la catarsis alcanz&oacute; un nivel superior y tom&oacute; la forma de un documental, <em>P&eacute;rez Rold&aacute;n confidencial</em>, que lanz&oacute; la plataforma Star+.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        La lista de padres desp&oacute;ticos &ndash;siempre varones, siempre machos&ndash; que fuerzan a sus hijos a convertirse en deportistas de elite a cualquier precio es larga. Caso paradigm&aacute;tico es el de Andre Agassi, hijo de un energ&uacute;meno ex boxeador de origen iran&iacute;, que invent&oacute; una m&aacute;quina diab&oacute;lica que arrojaba bolas a la velocidad del rayo para optimizar las devoluciones de su peque&ntilde;o, al que no le dej&oacute; elegir otro destino que la raqueta. Lo ten&iacute;a ensayando el drive hasta la extenuaci&oacute;n, de reh&eacute;n en el fondo de la casa. Luego lo envi&oacute; a una academia deportiva con pensi&oacute;n completa hasta que logr&oacute; su cometido: le devolvieron un crack que trep&oacute; al n&uacute;mero 1, que sign&oacute; una era y que toda la vida odi&oacute; el tenis, como confiesa en su magn&iacute;fica biograf&iacute;a, <em><strong>Open</strong></em><strong>.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Peor le fue a la australiana de origen croata Jelena Dokic, que se destac&oacute; en la primera d&eacute;cada de este siglo. Su padre, Damir, manej&oacute; su carrera con mano de hierro. Desde los 11 a&ntilde;os, Jelena sufri&oacute; las agresiones paternas, algunas de ellas a cielo abierto, en pleno partido. En otras ocasiones, la represalia era m&aacute;s sutil. Por ejemplo, cuando perdi&oacute; la semifinal de Wimbledon 2000 ante Lindsay Davenport, le prohibi&oacute; volver al hotel en el que se hospedaba la familia. Jelena tambi&eacute;n tiene su biograf&iacute;a, <em>Unbreakable</em>, en la que, a la distancia, ajusta cuentas con su verdugo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; la presi&oacute;n laboral prolongada puede producir el s&iacute;ndrome del quemado (<em>burnout</em>), que se traduce en depresi&oacute;n y p&eacute;rdida de autoestima, qu&eacute; queda para los deportistas sujetos al hostigamiento expl&iacute;cito y permanente de parte de cretinos como los que ac&aacute; se mencionan. Dokic, por ejemplo, se hizo adicta a la comida y se volvi&oacute; obesa, irreconocible. Se quebr&oacute; de ese modo, aunque luego logr&oacute; recuperarse. <strong>Tambi&eacute;n baraj&oacute;, en los a&ntilde;os de devastaci&oacute;n psicol&oacute;gica, la idea del suicidio, igual que P&eacute;rez Rold&aacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jim Pierce, el padre de la tenista francesa nacida en Canad&aacute; Mary Pierce, es un exponente radical en esta especie nefasta. Despu&eacute;s de revistar entre los marines de los Estados Unidos, su pa&iacute;s natal, de una temporada en el delito y otra en una prisi&oacute;n psiqui&aacute;trica, se mud&oacute; a Montreal, donde naci&oacute; Mary. Entonces Jim puso todo su desorden mental y su ira al servicio del acoso de su hija. Son c&eacute;lebres algunos de los esc&aacute;ndalos que protagoniz&oacute; en los estadios, donde la insultaba a viva voz cuando comet&iacute;a errores o perd&iacute;a. Tampoco se privaba de abofetearla y lleg&oacute; a arrojarle objetos cuando sal&iacute;a a la cancha. Hasta la demand&oacute; porque exig&iacute;a el 25 por ciento de las ganancias de la jugadora. Tras romper con &eacute;l &ndash;inteligentemente, su madre se sum&oacute; a la movida y firm&oacute; el divorcio&ndash;, Mary se vio obligada a contratar guardaespaldas para defenderse de la persecuci&oacute;n del obstinado Jim. S&iacute;ndrome de Estocolmo mediante, ambos se reconciliaron en 2005.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque lejos de estos extremos, algunas tenistas famosas, como Steffi Graf y Arantxa S&aacute;nchez Vicario, han tenido peleas graves con sus padres por cuestiones de dinero. Much&iacute;simo dinero. El padre de la alemana incluso estuvo en la c&aacute;rcel por tratar de burlar al fisco. Aun sin recurrir al chirlo ni a la violencia psicol&oacute;gica, abundan las familias en que los padres viven &ndash;y viven muy bien&ndash; de los hijos o hijas, a quienes su talento deportivo les ha permitido ganar fortunas de la noche a la ma&ntilde;ana. No es exclusivo del tenis, claro. El padre de Leo Messi, Jorge, jam&aacute;s le levant&oacute; la voz a su hijo, pero a los 13 a&ntilde;os lo llev&oacute; al internado futbolero La Mas&iacute;a y desde entonces se dedica a manejar sus intereses. Se trasform&oacute; en representante con un solo representado, el mejor jugador del mundo. Un verdadero &ndash;y autodidacta&ndash; hombre de negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No es una presi&oacute;n excesiva &ndash;una opresi&oacute;n&ndash; el hecho de que un joven, a la edad en que muchos todav&iacute;a no se fueron del nido, sea el art&iacute;fice y sost&eacute;n de la vertiginosa movilidad social de toda su familia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a P&eacute;rez Rold&aacute;n, el documental sobre sus penurias tiene por objeto que los padres en general tomen conciencia sobre los riesgos de caer en una conducta abusiva. As&iacute; lo ha dicho. Adem&aacute;s, adelant&oacute; que denunciar&aacute; penalmente al suyo. Esta decisi&oacute;n de, a sus 52 a&ntilde;os, ponerle el pecho al pasado y echar luz sobre episodios humillantes y dolorosos acaso se debe, en buena medida, a los aires de &eacute;poca. El acoso sexual, la violencia de g&eacute;nero o intrafamiliar, que alguna vez fueron comportamientos naturalizados, ya no son tolerables, ya no son parte de la normalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un veterano periodista de tenis, que ha trajinado tanto los courts de renombre internacional como los clubes modestos donde se cuecen las estrellas del futuro, me confi&oacute; que, en la &eacute;poca en que Ra&uacute;l P&eacute;rez Rold&aacute;n ten&iacute;a su escuela en Tandil, se sab&iacute;a que a veces se le escapaba alg&uacute;n sopapo. Y que a nadie se le habr&iacute;a ocurrido investigar si, eventualmente, iba m&aacute;s all&aacute; del coscorr&oacute;n, como en efecto suced&iacute;a. &ldquo;Era un gallego bruto que sab&iacute;a poco de tenis y ense&ntilde;aba de una manera mecanizada, y lo hac&iacute;a con rigor militar&rdquo;, defini&oacute; este cronista experto al padre golpeador.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el sentido com&uacute;n del tenis existe una noci&oacute;n peligrosa: como se trata de un deporte con una exigencia mental desmedida, hace falta un respaldo an&iacute;mico vigoroso. Un ladero en&eacute;rgico, con autoridad, no un coach que hace sugerencias amables. En otras palabras: si los chicos quieren triunfar en ese campo de batalla hecho de polvo de ladrillo y en el que se pelea en soledad, mejor que se curtan. Que se endurezcan. Seguramente, hasta el propio Guillermo P&eacute;rez Rold&aacute;n lo cre&iacute;a as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/perez-roldan-historia-abusos-estafa-cima-tenis_1_9271201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Aug 2022 03:03:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Pérez Roldán: una historia de abusos y estafa en la cima del tenis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guillermo Pérez Roldán,Tenis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Castigos aleccionadores y billetera cuidada: el manual de conducción de Juan R. Riquelme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/castigos-aleccionadores-billetera-cuidada-manual-conduccion-juan-r-riquelme_129_9243219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74928c8b-710b-4a8f-81ed-c55a80c97b06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Castigos aleccionadores y billetera cuidada: el manual de conducción de Juan R. Riquelme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reemplazo del arquero Agustín Rossi por Chiquito Romero expone el modo en que el ídolo xeneize administra el club. De ídolo a vicepresidente plenipotenciario que audita tomando mate. El caso del jugador que colgó y acaba de ser comprado en 26 millones de euros.</p></div><p class="article-text">
        Boca acaba de contratar a Sergio Romero, ex arquero de la Selecci&oacute;n, donde supo convertirse en h&eacute;roe a pedido de su compa&ntilde;ero Javier Mascherano, en una definici&oacute;n por penales contra Holanda durante el Mundial 2014. Aquel episodio es quiz&aacute; su principal capital simb&oacute;lico, el que lo mantiene en la memoria feliz de los argentinos, incluidos los de Boca. Claro que los brillos de esa actuaci&oacute;n &ndash;que alcanz&oacute; rango &eacute;pico gracias a la recordada frase oracular de Mascherano&ndash; <strong>contrasta con su presente.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los 35 a&ntilde;os, luego de pasar por el Venezia de Italia, arrastra una inactividad de varios meses, en los que se oper&oacute; una rodilla y cumpli&oacute; con el correspondiente per&iacute;odo de recuperaci&oacute;n. Sus frases derrochan optimismo, pero Boca seguramente tendr&aacute; que esperar un tiempo hasta que su longil&iacute;nea figura goce de la plenitud indispensable para plantarse bajo semejante arco.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Chiquito es el as que extrajo de la manga la dirigencia para tapar el enorme agujero que significa la salida de Agust&iacute;n Rossi, otro h&eacute;roe, solo que contempor&aacute;neo, consagrado tambi&eacute;n como tal por su intuici&oacute;n en los penales. El cambio de figuritas, hasta ac&aacute;, no parece estar saliendo del todo bien. Los hinchas, de distintos modos, hicieron saber su preferencia por Rossi, a quien, por la confiabilidad largamente demostrada, les gustar&iacute;a seguir viendo como titular. Pero Rossi ha ca&iacute;do en desgracia. Los chispazos provocados por la renovaci&oacute;n de su contrato y el cierre abrupto de esas tratativas son la demostraci&oacute;n m&aacute;s fresca del dr&aacute;stico modelo de gesti&oacute;n de Juan Rom&aacute;n Riquelme &ndash;vicepresidente plenipotenciario desde fines de 2019&ndash; y su guardia pretoriana, el Consejo de F&uacute;tbol, en el que se alinean tras el jefe algunas glorias de menor calibre: el Patr&oacute;n Berm&uacute;dez, Chelo Delgado, Ra&uacute;l Cascini y Chicho Serna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n quejas repetidas &ndash;algunas p&uacute;blicas, otras privadas&ndash;, Riquelme y sus muchachos son reticentes a la franela de la negociaci&oacute;n y llevan a las reuniones ofertas a carpeta cerrada, que no admiten peros. </strong>Ofertas que no se pueden rechazar. O que es mejor no rechazar para evitar una temporada en la estepa siberiana. Al margen de sus maneras tajantes, la brigada riquelmista aduce que aspira a un presupuesto sustentable. Y esa racionalidad econ&oacute;mica no puede ser alterada por las pretensiones de ninguna estrella fugaz. Primero la patria, luego Boca y por &uacute;ltimo los futbolistas. Jorge Ameal &ndash;presidente testimonial&ndash; convalid&oacute; lo actuado durante la escaramuza con Rossi y se&ntilde;al&oacute;, con cierto dramatismo, que el dinero reclamado por el arquero para extender su v&iacute;nculo habr&iacute;a detonado la quiebra &ndash;dijo quiebra, s&iacute;&ndash; del club.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obstinaci&oacute;n en el cuidado de la chequera, atendible en un f&uacute;tbol de cifras obscenas y delirios dolarizados, se complementa, seg&uacute;n el manual de conducci&oacute;n de Riquelme, con el castigo aleccionador. <strong>A Carlos Izquierdoz (hoy en Sporting de Gij&oacute;n), un jugador maduro, lo pusieron en penitencia delante de todos en el partido ante San Lorenzo. Le calzaron la pechera de suplente por haber discutido de dinero en un momento inoportuno. </strong>Un gesto de autoridad para que tomaran nota el plantel y sus aspirantes a delegados. Las represalias escolares pueden resultar apenas anecd&oacute;ticas, siempre y cuando no conspiren contra la tesorer&iacute;a. Pero la rigidez de la patronal boquense ha derivado en torpezas m&aacute;s de una vez. Y en p&eacute;rdidas millonarias que, aunque no figuran en los asientos contables, no son por eso menos graves. Adem&aacute;s de contradecir la cruzada oficial contra el derroche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso m&aacute;s flagrante ocurri&oacute; en 2020, cuando hubo que sentarse a definir el contrato del joven lateral derecho Nahuel Molina, quien ven&iacute;a de curtirse en Rosario Central &ndash;y antes en Defensa y Justicia&ndash;, clubes en los que hab&iacute;a revistado a pr&eacute;stamo. Como Molina no acept&oacute; la propuesta inamovible del Consejo de F&uacute;tbol, lo colgaron. Poco despu&eacute;s, ya como jugador libre, firm&oacute; para Udinese y comenz&oacute; as&iacute; un veloz ciclo virtuoso, en el que fue convocado a la Selecci&oacute;n y finalmente transferido al Atl&eacute;tico de Madrid, que pag&oacute; por su pase alrededor de 26 millones de euros. <strong>A Boca le tocar&aacute;n apenas 700 mil, en su calidad de club formador.</strong> Una propina. El padre de Molina compar&oacute; a los laderos de Riquelme con un rottweiler, perro fiero si los hay. &ldquo;Negocian como jugaban ellos, como jugaban Cascini y Berm&uacute;dez, te comen los sesos. No escuchan, se piensan que somos nada&rdquo;, rezong&oacute; a micr&oacute;fono abierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paradoja o estricta coherencia, cuando estaba del otro lado del mostrador, Riquelme protagoniz&oacute; una extensa secuencia de confrontaciones con las sucesivas dirigencias precisamente por dinero. Souvenir de esa &eacute;poca es la imborrable imagen de su festejo como el Topo Gigio, modo que eligi&oacute; para protestar por el magro sueldo que, seg&uacute;n &eacute;l, le pagaba Mauricio Macri. Fue en 2001, durante un Boca-River. En 2010, su otro archienemigo, Daniel Angelici, renunci&oacute; a su cargo de tesorero porque no estaba de acuerdo con el contrato astron&oacute;mico que Boca estaba por concederle a Rom&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        H&aacute;bil administrador de gestos y palabras, Riquelme siempre se las ingeni&oacute; para conseguir el respaldo de la hinchada, tanto en esa clase de disputas como en los muchos roces que tuvo con colegas y entrenadores. Lista a la que no escapa Maradona. De a poco, Rom&aacute;n construy&oacute; un liderazgo sui generis. Gracias a una mezcla de exquisitos pases gol, declaraciones milim&eacute;tricamente dosificadas a periodistas amigos y largos silencios, vestigios de la timidez irreductible de sus or&iacute;genes, cuando era un reci&eacute;n llegado al f&uacute;tbol grande y resultaba imposible arrancarle siquiera una frase para decorar un reportaje.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los desplantes de divo eran el emergente espor&aacute;dico de su conducta m&aacute;s bien discreta. Rom&aacute;n operaba m&aacute;s c&oacute;modo en la intimidad del vestuario. Frente a la multitud, le bast&oacute; con su enorme talento para ganarse el lugar de m&aacute;ximo &iacute;dolo en la historia del club. Un &iacute;dolo parco, de talante serio. Tal como se lo ve por estos d&iacute;as en el palco, aferrado a su mate. <strong>M&aacute;s que dispuesto a celebrar goles, parece dado a la auditor&iacute;a de sus subordinados. A contarles las costillas.</strong> Tal vez desorienta su rostro ce&ntilde;udo. Y el tipo en realidad est&aacute; feliz. Es dif&iacute;cil saberlo: el carisma de Riquelme es resistente a las interpretaciones convencionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El apoyo de los hinchas al depuesto Agust&iacute;n Rossi acaso refleje que las t&eacute;cnicas que Riquelme utilizaba como jugador no son igualmente efectivas como dirigente. Ahora no puede confiar en la seducci&oacute;n de su pegada prodigiosa, ya no es el n&uacute;mero diez. No hay embrujo que compense el descontento en un instante. Rom&aacute;n permanece en el centro del santuario xeneize por su historia, pero el f&uacute;tbol es la dictadura del presente, de los partidos y campeonatos ganados hoy mismo. Riquelme obtuvo nada menos que cuatro t&iacute;tulos desde que asumi&oacute; como dirigente, pero las ambiciones de Boca apuntan a la Libertadores, de la que qued&oacute; eliminado hace poco m&aacute;s de un mes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n quiz&aacute; le exija atributos novedosos. Por ejemplo, flexibilidad para negociar y capacidad de retractaci&oacute;n. Insumos impensables en los viejos buenos tiempos de narcisismo blindado. Aunque no sea cierto, Riquelme tal vez deba convencerse de que, en esta etapa, las estrellas &ndash;y el patrimonio a custodiar&ndash; son los otros, los que salen a jugar. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Caravario]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/castigos-aleccionadores-billetera-cuidada-manual-conduccion-juan-r-riquelme_129_9243219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Aug 2022 03:01:11 +0000]]></pubDate>
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