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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Chena]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/pablo-chena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Chena]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mitos y realidades sobre el “fantasma socialista”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mitos-realidades-fantasma-socialista_129_11698884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c06fea7-81ce-4dbf-9248-fc93e192f335_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mitos y realidades sobre el “fantasma socialista”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad deseada se construye desde abajo. La ambición de políticos y moralistas por las revoluciones ideológicas, impuestas desde arriba, no hacen más que conducir a las sociedades a una peligrosa aventura de corto plazo.</p></div><p class="article-text">
        La Argentina llega a la aventura libertaria empujada por las frustraciones de 12 a&ntilde;os de un fen&oacute;meno social traum&aacute;tico, expresado en el estancamiento econ&oacute;mico y la inflaci&oacute;n. En otras palabras, la nueva etapa neoliberal (denominada libertaria) tiene la debilidad social de no ser el fruto maduro de la voluntad colectiva de una naci&oacute;n, sino m&aacute;s bien un &ldquo;salto al vac&iacute;o&rdquo; generado por las circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo novedoso en esta oportunidad? Probablemente, la iniciativa pol&iacute;tica de tomar un estado psicosocial de ego&iacute;smo e individualismo, generado como reacci&oacute;n del individuo frente a una crisis de lo social; e institucionalizarlo como un r&eacute;gimen pol&iacute;tico, basado en una supuesta omnipotencia del individuo sin ning&uacute;n freno moral ni social. Luego, para alimentar esta aventura pol&iacute;tica se fagocita un discurso de odio a un supuesto &ldquo;socialismo&rdquo;, que se asimila con la arbitrariedad absoluta del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien el estatismo es contrario a la ideolog&iacute;a socialista, que ve en este a un aliado del capital y sus privilegios al que hay que combatir, tal como se aprecia hoy a trav&eacute;s del capitalismo monop&oacute;lico de Estado; la discursividad pol&iacute;tica libertaria nos brinda un escenario oportuno para poner sobre la mesa algunas reflexiones sobre los mitos y realidades del &ldquo;fantasma socialista&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; es el socialismo?</strong></h2><p class="article-text">
        Para pensadores como Durkheim o Mauss, el socialismo es, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, la organizaci&oacute;n del mercado, el cr&eacute;dito, la circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, el consumo y, finalmente, la producci&oacute;n social, desde instituciones sociales intermedias creadas por el pueblo (como sindicatos, cooperativas, mutuales, c&aacute;maras de productores, organizaciones comunitarias, sociales y populares); que median entre el individuo y el Estado en b&uacute;squeda del bien com&uacute;n. Por lo tanto, la pr&aacute;ctica socialista se expresa en la construcci&oacute;n de instituciones colectivas con la capacidad y responsabilidad de organizar la vida econ&oacute;mica, social y cultural para que los &ldquo;comunes de la sociedad&rdquo; accedan a condiciones econ&oacute;micas, educativas, sociales y culturales que les ser&iacute;an inalcanzables bajo otro sistema. Para lograrlo, el socialismo prioriza, desde lo pol&iacute;tico, el objetivo colectivo del desarrollo nacional por sobre las ambiciones &ldquo;libres&rdquo; de individuos y empresas. Desde lo moral, la justicia social por sobre la meritocracia sin igualdad de oportunidades; y desde la geograf&iacute;a econ&oacute;mica, el desarrollo de la periferia al centro, en t&eacute;rminos territoriales, sociales y econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Al socialismo se llega desde abajo o no se llega</strong></h2><p class="article-text">
        Para quienes temen por la &ldquo;importaci&oacute;n del virus socialista&rdquo; desde otras latitudes, que se queden tranquilos, no es ese un camino viable al socialismo. Para que un r&eacute;gimen pol&iacute;tico se consolide, de manera pr&aacute;ctica y s&oacute;lida, es necesario que esto sea expresado por la sociedad desde su pr&aacute;ctica cotidiana. Como bien se&ntilde;ala Marcel Mauss (1925) &ldquo;un verdadero socialismo no va a nacer de una crisis social, ni de una minor&iacute;a que lo impone. El socialismo, por definici&oacute;n, debe ser la obra de la &rdquo;voluntad general&ldquo; de los ciudadanos con car&aacute;cter nacional. El socialismo no es comunismo, no busca suprimir los mercados sino organizarlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, y a diferencia del liberalismo que elimina lo colectivo, la libertad de organizaci&oacute;n com&uacute;n que promueve el socialismo no suprime la libertad individual; sino que la coloca en un rango inferior. En consecuencia, la superioridad de la voluntad colectiva se expresa s&oacute;lo cuando la libertad individual va en contra del bien com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, y a diferencia del Comunismo que elimina las instituciones previas, el socialismo crea nuevas instituciones que reconocen, con derechos y obligaciones, formas de trabajo y producci&oacute;n que se a&ntilde;aden a las capitalistas existentes. El motivo y l&iacute;mite de dichas creaciones institucionales es que expresen el reconocimiento de una pr&aacute;ctica social vigente, constitutiva del desarrollo nacional que va de la periferia al centro y con justicia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, no es la ley impuesta por el soberano quien va a crear el socialismo o el libertarismo. Como bien se&ntilde;ala Mauss, el Estado y la ley obligan y limitan, pero no crean. La ley puede expresar y hacer respetar la pr&aacute;ctica social, no crearla. Es por ello que las leyes son efectivas s&oacute;lo cuando hay detr&aacute;s una sociedad viva que expresa en ellas sus esperanzas, deseos y pr&aacute;cticas. Se equivocan los pol&iacute;ticos que quieren crear, a fuerza de leyes y decretos, una sociedad nueva. &ldquo;La ley no debe preceder, sino seguir primero a las costumbres y a&uacute;n m&aacute;s a la econom&iacute;a y a la t&eacute;cnica tradicional. Cada sociedad es una, con su moral, su t&eacute;cnica, su econom&iacute;a, etc. La Pol&iacute;tica, la Moral y la Econom&iacute;a son simplemente elementos del arte social, del arte de vivir en com&uacute;n. Es la pr&aacute;ctica social, la &uacute;nica acci&oacute;n convergente del moralista, del economista, del legislador&rdquo;, escribe Mauss en 1925. En resumen, nadie debe pretender que las leyes vayan m&aacute;s all&aacute; de las costumbres, ni tampoco criticar en nombre de una raz&oacute;n capitalistas los h&aacute;bitos laborales y productivos forjados durante generaciones por el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad deseada se construye desde abajo. La arquitectura social finalmente obedece a la conciencia que el pueblo forja sobre su futuro desde lo que cree y expresa en sus pr&aacute;cticas. La ambici&oacute;n de pol&iacute;ticos y moralistas por las revoluciones ideol&oacute;gicas, impuestas desde arriba, no hacen m&aacute;s que conducir a las sociedades a una peligrosa aventura de corto plazo y altos costos sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Chena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mitos-realidades-fantasma-socialista_129_11698884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Oct 2024 09:27:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mitos y realidades sobre el “fantasma socialista”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inventamos o erramos: los desafíos del desarrollo argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inventamos-erramos-desafios-desarrollo-argentino_129_11244783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2e1c660-14d1-4cae-81c2-328808e44949_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inventamos o erramos: los desafíos del desarrollo argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Repetir las recetas del pasado no llevaría a una crisis, debido a que hoy el equilibrio macroeconómico es incompatible con el equilibrio social. Es momento de animarnos a explorar un sendero heterodoxo de desarrollo que combine, junto al productivismo industrial, un impulso al sector de la economía popular.
</p></div><p class="article-text">
        Con el gobierno de La Libertad Avanza el capitalismo monop&oacute;lico reinante en Argentina se transform&oacute; en un capitalismo monop&oacute;lico de Estado. Un proceso por el cual los monopolios, que ya dominaban la econom&iacute;a privada, acapararon al Estado para legitimar socialmente sus intereses. As&iacute; pasamos de la ret&oacute;rica pol&iacute;tica de: &ldquo;el Estado te cuida y los monopolios son los culpables de los problemas econ&oacute;micos: inflaci&oacute;n, restricci&oacute;n externa, fuga de capitales&rdquo;, a la resumida por Milei en su discurso en Conferencia Pol&iacute;tica de Acci&oacute;n Conservadora, en Estados Unidos: &ldquo;el Estado es una asociaci&oacute;n il&iacute;cita y los monopolios son benefactores sociales porque traen bienestar y disminuyen la pobreza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llegamos a este cambio copernicano respecto a la percepci&oacute;n de la sociedad sobre el Estado y los monopolios? &iquest;C&oacute;mo viramos de resolver la crisis fiscal generada en la convertibilidad pasando la motosierra por el 75% de la deuda p&uacute;blica, en 2005, al intento actual de resolverla pasando motosierra a las jubilaciones, obra p&uacute;blica, empleo p&uacute;blico, planes sociales, gastos en salud y educaci&oacute;n? Un an&aacute;lisis de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os de historia argentina puede traernos algunas respuestas sobre este cambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la teor&iacute;a del desarrollo econ&oacute;mico se entiende al mismo como un proceso de absorci&oacute;n, por parte del sector privado, de la fuerza de trabajo que se ocupa en la econom&iacute;a informal. Como bien resume Celso Furtado: el desarrollo es un proceso de absorci&oacute;n del subdesarrollo. Si analizamos con este criterio la experiencia argentina los datos son contundentes. Argentina debi&oacute; crecer un 7,5% promedio anual durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os para garantizar el pleno empleo asalariado privado formal. Sin embargo, lo hizo al 2,8% promedio en tres etapas claramente diferenciadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera, de &ldquo;neoliberalismo y convertibilidad (1991-2001)&rdquo;, en que la econom&iacute;a creci&oacute; 3,4% y el sector privado incorpor&oacute; s&oacute;lo el 10% del crecimiento promedio anual de la Poblaci&oacute;n Econ&oacute;micamente Activa (PEA). Una etapa de crecimiento sin desarrollo con un final precipitado por la gran crisis econ&oacute;mica y social de 2001. La segunda, de &ldquo;productivismo industrial (2002-2012)&rdquo;, donde la econom&iacute;a creci&oacute; un 4,2% anual promedio e incorpor&oacute; al 94% del crecimiento promedio anual de la PEA al sector privado formal, pero se agot&oacute; en 2012 producto de la restricci&oacute;n externa. Una etapa que podr&iacute;amos denominar de desarrollo trunco. Y la tercera de &ldquo;estancamiento con estatismo social (2013-2023)&rdquo;, en la cual predomin&oacute; el estancamiento econ&oacute;mico de largo plazo y el Estado como empleador de &uacute;ltima instancia (absorbiendo el 28% del crecimiento promedio anual de la PEA), junto a la asistencia social, en un marco de fuerte volatilidad pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de corto plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De aqu&iacute; podemos extraer al menos dos reflexiones. Por un lado, que ni el neoliberalismo ni el estatismo social pueden dar soluciones reales al problema del trabajo en los sectores populares y, por otro, que el productivismo industrial, siendo la opci&oacute;n que mostr&oacute; los mejores resultados, encontr&oacute; sus l&iacute;mites internos y externos, lo cual deja a la sociedad en un camino de desarrollo trunco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este diagn&oacute;stico nos marca, en principio, que volver al neoliberalismo perdido en 2001, apostando a la econom&iacute;a monop&oacute;lica para salir de la estanflaci&oacute;n, anticipa un camino de frustraci&oacute;n social que ya transitamos a fines del Siglo XX. Pero tambi&eacute;n nos abre las puertas a explorar alternativas para mejorar los ingresos laborales de trabajadores excluidos del empleo formal privado y/o p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca la historia nos conduce al viejo dilema de Sim&oacute;n Rodriguez &ldquo;o inventamos o erramos&rdquo;. Errar implicar&iacute;a repetir las recetas del pasado, como perro que se muerde la cola, y anticipa, m&aacute;s temprano que tarde, una crisis monetaria, fiscal y/o social, debido a que hoy el equilibrio macroecon&oacute;mico es incompatible con el equilibrio social. Inventar implicar&iacute;a animarnos a explorar un sendero heterodoxo de desarrollo que combine, junto al productivismo industrial, un impulso al sector de la econom&iacute;a popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la EP se expande informalmente en los sectores populares de Argentina a trav&eacute;s de ramas comunitaria (vinculadas a tareas del cuidado de personas y a la atenci&oacute;n de comedores y espacios comunitarios) y productiva, con la elaboraci&oacute;n y venta de bienes y servicios producidos a baja escala (en forma artesanal) en mercados poco estructurados y de alcance local (servicios personales y de oficios, comercio popular; elaboraci&oacute;n de alimentos, producci&oacute;n textil; reciclado y recuperaci&oacute;n de basura, construcci&oacute;n a peque&ntilde;a escala, agricultura familiar y servicio de transporte urbano).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto consolida una clase social emergente en la Argentina del siglo XXI, con 3,7 millones de trabajadores y trabajadoras inscriptos al Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Econom&iacute;a Popular (Renatep) &ndash;aunque se estima que la cifra alcanza a los 8,3 millones de trabajadores/as si sumamos lo no registrado&ndash;. Como clase, su lucha pol&iacute;tica pasa por ampliar el concepto de trabajo, m&aacute;s all&aacute; del empleo asalariado tradicional y transformar la sociedad para dejar de lado el imaginario de desarrollo del Siglo XX, que los vincula a la informalidad y la contenci&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ampliar las fronteras de posibilidades de producci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s a la econom&iacute;a popular, m&aacute;s all&aacute; del productivismo industrial y de la extracci&oacute;n de recursos naturales, descomprimir&iacute;a el conflicto social y permitir&iacute;a llegar a un equilibrio macroecon&oacute;mico sustentable socialmente, en el marco de un proyecto de desarrollo nacional de largo plazo. Sin embargo, esta alternativa requiere discutir, desde el campo nacional y popular, una reforma laboral y regulatoria de la actividad econ&oacute;mica, que permita la formalizaci&oacute;n laboral de la econom&iacute;a popular y habilite nuevos canales de producci&oacute;n-comercializaci&oacute;n, hasta una reforma monetaria-financiera que permita el acceso al cr&eacute;dito productivo. Caso contrario, la supuesta sala de espera en la que los sectores populares est&aacute;n condenados a &ldquo;esperar sin esperanza&rdquo; a ser absorbidos por el libre mercado solo incrementar&aacute; las tensiones y el malestar social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PC/MT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Chena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inventamos-erramos-desafios-desarrollo-argentino_129_11244783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Mar 2024 15:28:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volver a homogeneizar la sociedad para fortalecer la gobernabilidad democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/volver-homogeneizar-sociedad-fortalecer-gobernabilidad-democratica_129_9617636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223e22c3-2ca3-434e-8902-3938fe41f32c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a homogeneizar la sociedad para fortalecer la gobernabilidad democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El intento de magnicidio a la vicepresidenta habilita la pregunta por las subjetividades políticas y las condiciones de vida de la población. Alejar el fantasma del odio y el autoritarismo requiere que el Estado articule el todo social mediante derechos universales basados en la dignidad del trabajo.</p></div><p class="article-text">
        En una Argentina de profundas grietas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales, el intento de magnicidio a la vicepresidenta abri&oacute; un debate sobre los discursos de odio hacia el Estado y la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; desde un sector de la sociedad. <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre las subjetividades pol&iacute;ticas, las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n y la gobernabilidad? </strong>El materialismo hist&oacute;rico propone un orden para este tridente en el cual las condiciones materiales de existencia condicionan las relaciones sociales y las subjetividades pol&iacute;ticas. Para ser m&aacute;s precisos, Carlos Marx escribi&oacute; en 1858 que el modo de producci&oacute;n de la vida material condiciona el proceso de la vida social, pol&iacute;tica y espiritual de las personas. Por lo tanto, &ldquo;no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En base a este pensamiento cl&aacute;sico podemos afirmar que 9,5 millones de trabajadores y trabajadoras de la Argentina -que equivalen al 45% de la Poblaci&oacute;n Econ&oacute;micamente Activa (PEA)- forman su conciencia social en base a condiciones de existencia que se estructuran en un empleo en relaci&oacute;n de dependencia con derechos laborales &ldquo;universales&rdquo; que provienen de las luchas obreras de comienzos de la segunda posguerra. Dicha conquista signific&oacute; el &uacute;ltimo registro hist&oacute;rico de ampliaci&oacute;n masiva de las fronteras de formalizaci&oacute;n y homogeneizaci&oacute;n social a trav&eacute;s de los derechos laborales universales en la Argentina. Un sello de la sociedad salarial incorporada por el peronismo hasta mediados de la d&eacute;cada del setenta. Sin embargo, <strong>en la actualidad existe otro 55% de la poblaci&oacute;n laboral (PEA) que vive una realidad existencial heterog&eacute;nea que condiciona en forma diferente su conciencia</strong>. Este componente et&eacute;reo se reparte entre trabajadores independientes aut&oacute;nomos (400.000), monotributistas (1, 8 millones), trabajadores/as de la Econom&iacute;a Popular (7,5 millones), trabajadores en relaci&oacute;n de dependencia no registrados, econom&iacute;a ilegal y desocupaci&oacute;n abierta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es factible, de cara al futuro, homogeneizar nuevamente la sociedad argentina en el estereotipo del empleo asalariado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los datos en este sentido no son auspiciosos. Desde el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX se observa una insuficiencia de la econom&iacute;a tradicional para incorporar a toda la mano de obra disponible en la relaci&oacute;n salarial formal. En la Argentina, por ejemplo,<strong> en los &uacute;ltimos 51 a&ntilde;os (1970-2021), los puestos de trabajo registrados en relaci&oacute;n de dependencia en la industria manufacturera crecieron s&oacute;lo 17%</strong>, pasando de 1,01 millones en 1970 (seg&uacute;n el Censo de 1970) a 1,18 (seg&uacute;n datos del Ministerio de Trabajo de 2021); mientras que la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa aument&oacute; en ese mismo per&iacute;odo 138% (pasando de 9 millones a 21,5 millones de personas).
    </p><p class="article-text">
        Esta deficiencia en la generaci&oacute;n de empleo con derechos plenos durante estas cinco d&eacute;cadas se observa tambi&eacute;n en su contracara, el crecimiento del trabajo por cuenta propia (352%) y del empleo no registrado (229%). Ambos indicadores crecieron muy por encima del incremento de la PEA (138%). Mientras que los puestos de trabajo asalariados registrados en el sector privado s&oacute;lo crecieron 49%, seg&uacute;n las fuentes se&ntilde;aladas.
    </p><p class="article-text">
        Si nos enfocamos en el siglo XXI, (poscrisis de 2001-2002), los n&uacute;meros tampoco son muy alentadores<strong>. El crecimiento promedio anual de la econom&iacute;a argentina entre 2004 y 2021 fue 3% </strong>y gener&oacute;, en promedio, de 137.000 nuevos empleos registrados en el sector privado por a&ntilde;o (seg&uacute;n datos de Cuentas Nacionales del Ministerio de Econom&iacute;a de la Naci&oacute;n), cuando el crecimiento de la PEA se estima en 300.000 personas por a&ntilde;o que ingresan al mundo del trabajo. Dichos n&uacute;meros de generaci&oacute;n de empleo empeoran si tomamos los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os de la Argentina (2011-2021). Durante el mismo la producci&oacute;n punta a punta estuvo estancada (con un crecimiento del 0,4 % anual promedio) y se crearon s&oacute;lo 25.000 empleos registrados en promedio anual en el sector privado.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, ni la econom&iacute;a privada ni la p&uacute;blica muestran una foto, o una pel&iacute;cula, que proyecte una soluci&oacute;n laboral estructural para la Argentina a trav&eacute;s de la expansi&oacute;n del empleo en relaci&oacute;n de dependencia registrado. Por lo tanto, el desaf&iacute;o pol&iacute;tico de homogeneizar a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en un proyecto de naci&oacute;n impulsado desde un Estado democr&aacute;tico debe pensarse desde otras perspectivas e instrumentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo homogeneizar sociedades en las que crecen formas laborales y productivas heterog&eacute;neas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Estado Naci&oacute;n es esencialmente el guardi&aacute;n de la homogeneidad que la pol&iacute;tica requiere para aspirar a gobernar el todo. Sin embargo, las sociedades heterog&eacute;neas se caracterizan por dejar fuera de los criterios de homogenizaci&oacute;n/formalizaci&oacute;n a una parte importante de la sociedad. Esto hace que la gobernabilidad sea d&eacute;bil y la pol&iacute;tica no tenga fuerza articuladora que necesita sobre el todo para impulsar un proyecto de Naci&oacute;n. En consecuencia, el mismo Estado es puesto en conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Si partimos de que gobernar es aspirar a ordenar la sociedad creando homogeneidades sociales desde las condiciones laborales y productivas &ndash;o, como dec&iacute;a P&eacute;ron, &ldquo;gobernar es crear trabajo digno&rdquo;-&nbsp; entonces en sociedades como la Argentina, donde el &uacute;nico instrumento de homogenizaci&oacute;n es r&iacute;gido y est&aacute; basado en un orden laboral que s&oacute;lo incorpora al 45% de la poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de derechos &ldquo;universales&rdquo;,<strong> cabe esperar gobernabilidades d&eacute;biles y conflictos crecientes. </strong>Por otra parte, y de cara al futuro, ya vimos que el intento de volver a articular el todo social, restaurando la vieja &ldquo;sociedad del pleno empleo&rdquo;, tiene dificultades estructurales para materializarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es imperioso, entonces, flexibilizar los criterios de homogenizaci&oacute;n social para que evolucionen y reconozcan nuevos modos de trabajo y producci&oacute;n. </strong>Como dijimos, el componente heterog&eacute;neo de la sociedad argentina trabaja en condiciones materiales precarias e informales donde se observan subjetividades et&eacute;reas, que van desde la reivindicaci&oacute;n de valores comunitarios, sociales y solidarios, expresados en las pr&aacute;cticas de la econom&iacute;a popular, pasando por sectores donde los valores capitalistas de la competencia, individualismo y meritocracia son dominantes en una econom&iacute;a informal que reniega del proyecto reflejado en el Estado; hasta subjetividades con reivindicaciones neo-fascistas que reivindican pr&aacute;cticas violentas y autoritarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alejar el fantasma del odio y el autoritarismo requiere volver a homogeneizar lo social, con derechos universales basados en la dignidad del trabajo, la reciprocidad y la responsabilidad hacia la comunidad. </strong>Para esto es necesario extender los criterios de formalizaci&oacute;n y reconocer un modo de producci&oacute;n y trabajo masivo en los sectores populares que es la Econom&iacute;a Popular. Esto requiere de pol&iacute;ticas de Estado que apunten a dotar de derechos laborales a sus trabajadores y trabajadoras, dise&ntilde;ar instituciones que financien sus emprendimientos productivos, reconocer jur&iacute;dica y fiscalmente sus unidades productivas y fortalecer sus canales de comercializaci&oacute;n para que sean sostenibles. Ampliar las fronteras de homogenizaci&oacute;n social permite reconstruir la idea de Naci&oacute;n, como un proyecto colectivo, y de un Estado soberanos cuya finalidad es el desarrollo nacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Chena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/volver-homogeneizar-sociedad-fortalecer-gobernabilidad-democratica_129_9617636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2022 11:14:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volver a homogeneizar la sociedad para fortalecer la gobernabilidad democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo asalariado,Trabajo informal,Economía]]></media:keywords>
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