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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carla Rodríguez Miranda]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carla Rodríguez Miranda]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un sistema educativo que los expulsa pero no los dejan ir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sistema-educativo-expulsa-no-dejan_129_9698301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/890c853e-d7e8-4b06-bc11-47ad156bb61c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x500y477.jpg" width="1200" height="675" alt="Un sistema educativo que los expulsa pero no los dejan ir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carla es la mamá de Lucio. Un nene de 8 años con diagnóstico autismo alto rendimiento o asperger. Cuando después de innumerables pruebas confirmaron esa condición cuenta que se abrió la puerta de un nuevo mundo y que aprendió a convivir con las constricciones de no ser parte de la media en el sistema. Pero los obstáculos son grandes, ahora no logra una vacante para que siga estudiando. </p></div><p class="article-text">
        Lucio sali&oacute; de su segunda clase de m&uacute;sica y, con su habitual caminata desgarbada, me dijo: &ldquo;&iexcl;Ma, la pas&eacute; genial!&rdquo;. Lo not&eacute; tan feliz como cuando iba a ver el tren Roca a la barrera de Castelli con el bander&iacute;n verde, el silbato y un tel&eacute;fono m&oacute;vil, imitando al guardabarrera de entonces. Detr&aacute;s de &eacute;l, sigilosamente se acerc&oacute; la profesora que con cierto cuidado -&iquest;y hasta con un desliz de pena?- me dijo: &ldquo;No lo tomes a mal, pero Lucio se distrae y no presta atenci&oacute;n. Te sugiero que realices una consulta con un pediatra especialista en neurodesarrollo&rdquo;. Abr&iacute; el Whatsapp y no encontr&eacute; emoji que describiera mi sensaci&oacute;n acerca de lo que acababa de escuchar y desist&iacute; de enviar el mensaje. La palabra &ldquo;neurodesarrollo&rdquo; me result&oacute; un concepto dif&iacute;cil. A la distancia puedo percibir que el temor a lo que podr&iacute;a llegar a &ldquo;tener&rdquo; mi hijo construy&oacute; en mil&eacute;simas de segundos un muro para evitar lo inevitable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Subimos al auto y de regreso a casa, Lucio estaba feliz. Mis ojos llenos de l&aacute;grimas. La culpa comenz&oacute; a ocupar protagonismo por no haberme dado cuenta antes. Era cada vez m&aacute;s &ldquo;grande&rdquo; como una pelota que aumentaba en tama&ntilde;o a medida que rodaba. Me aplastaba. A modo de consuelo abr&iacute; el celular y busqu&eacute; fotos y videos de Lucio. Lo ve&iacute;a sonre&iacute;r, hablar, jugar, bailar como cualquier ni&ntilde;o de su edad mientras que, al mismo tiempo, las b&uacute;squedas en Google de la palabra &ldquo;neurodesarrollo infantil&rdquo; explotaban en el browser. El algoritmo de mi perfil hab&iacute;a cambiado para siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me repuse para retomar el curso de acci&oacute;n. Consult&eacute; con su pediatra. Nos sugiri&oacute; esperar a marzo cuando empezara el jard&iacute;n. En el primer d&iacute;a de clase y, mientras los ni&ntilde;os se dirig&iacute;an a las aulas, me acerqu&eacute; a la maestra y le ped&iacute; (o rogu&eacute;) que observara a Lucio a partir de lo que hab&iacute;a ocurrido en aquella clase de m&uacute;sica. Pero a las dos semanas comenz&oacute; la pandemia. Cierre total. Preescolar por zoom y actividades por Whatsapp.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera actividad fue dibujar la llegada del oto&ntilde;o. Lucio no quer&iacute;a dibujar. No hab&iacute;a manera de negociar (hoy s&eacute; que es una conducta oposicional desafiante). Lucio no sab&iacute;a agarrar el l&aacute;piz ni sab&iacute;a cortar con una tijera (hoy s&eacute; que es por su dispraxia). Se resist&iacute;a a cualquier intento de que alguien le ense&ntilde;e. Una resistencia at&iacute;pica, superior a cualquier resistencia conocida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacia fin de a&ntilde;o, a meses de empezar primer grado, contratamos una maestra jardinera para que Lucio se familiarizara con los n&uacute;meros y las letras porque no hab&iacute;a realizado ninguna actividad del preescolar. La maestra nos dijo que reconoc&iacute;a las letras y los n&uacute;meros y que &ldquo;algo&rdquo; escrib&iacute;a, pero se mov&iacute;a mucho y no se concentraba. Nos sugiri&oacute; consultar con una psicopedagoga. Llegar a una psicopedagoga que atendiera presencial tuvo las dificultades del escenario pand&eacute;mico, pero logr&eacute; contactar a una que en ocho sesiones nos dio un diagn&oacute;stico. La respuesta fue que era un ni&ntilde;o &ldquo;normal&rdquo;. Sin embargo, no hab&iacute;a logrado que Lucio dibujara o escribiera. En la &uacute;ltima sesi&oacute;n, nos sugiri&oacute; consultar con un neur&oacute;logo a modo de rutina.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; la consulta con la neur&oacute;loga. A partir de su observaci&oacute;n escrib&iacute;a las siglas TEA y las tachaba. Despu&eacute;s puso &ldquo;TDAH&rdquo; con signo de interrogaci&oacute;n, anot&oacute; s&iacute;ndrome del emperador. A&uacute;n conservo esas anotaciones. No entend&iacute;a qu&eacute; estaba escribiendo. Me dio una lista de &oacute;rdenes m&eacute;dicas. A partir de ese momento empez&oacute; un recorrido marat&oacute;nico de profesionales de la salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre febrero y mayo, Lucio atraves&oacute; varias sesiones de fonoaudiolog&iacute;a. El reporte fue Trastorno Sem&aacute;ntico Pragm&aacute;tico, entendimos as&iacute; las dificultades que ten&iacute;a en la comprensi&oacute;n de las reglas de un juego de mesa y en la interacci&oacute;n con sus pares. Luego las sesiones con una terapista ocupacional nos permitieron determinar dispraxia e hiposensibilidad y explicaron la torpeza de su andar y sus llantos escandalosos a la hora de cortarse el pelo o las u&ntilde;as. Tambi&eacute;n una psicopedagoga diagnostic&oacute; evasi&oacute;n y falta de concentraci&oacute;n lo que la maestra jardinera ya nos hab&iacute;a advertido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s visitamos una psic&oacute;loga para que realizara el test ADOS-2/ADI-R. Es el que mide si la persona es autista o no. Se trata de la observaci&oacute;n del ni&ntilde;o, de un cuestionario al estilo <em>multiple choice</em> a los padres y de un precio pecuniario considerable. El procedimiento no me pareci&oacute; muy s&oacute;lido, pero no quer&iacute;a caer en mis cuestionamientos al sistema porque en esa mara&ntilde;a burocr&aacute;tica y mercantil estaba en juego la salud de mi hijo. Hoy sigo sospechando de su idoneidad y entiendo que es una herramienta para que el sistema legitime el diagn&oacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El compendio de las evaluaciones concluy&oacute; que Lucio presentaba algunas caracter&iacute;sticas del trastorno del espectro autista (TEA), de grado moderado seg&uacute;n la primera evaluaci&oacute;n. A un a&ntilde;o y meses de aquel diagn&oacute;stico, la observaci&oacute;n cl&iacute;nica indica que Lucio es un ni&ntilde;o autista de alto rendimiento o asperger. <strong>Se abri&oacute; la puerta de un nuevo mundo y aprendo a convivir con las constricciones de no ser parte de la media en el sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lucio comenz&oacute; primer grado y las clases eran bajo una modalidad semipresencial. En abril volvi&oacute; el cierre total de las escuelas por el aumento de casos de Covid-19 y en mayo tuvimos el diagn&oacute;stico. Durante esos meses, la resistencia a hacer las actividades escolares se torn&oacute; m&aacute;s intensa. Lucio se resguardaba tocando la guitarra (toca de o&iacute;do desde los 2 a&ntilde;os) y mirando sus dibujitos preferidos en la computadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin dudas, las etiquetas son pol&eacute;micas y hasta cuestionables, pero ayudan a buscar un norte. Al principio fue un shock, dudas, llantos, b&uacute;squedas en internet sobre autismo, madrugadas leyendo papers sobre TEA o CEA -Condici&oacute;n del Espectro Autista- y novelas en las que los protagonistas son autistas. Muchos interrogantes sobre si Lucio encajaba con todas esas caracter&iacute;sticas. Y s&iacute;. Lucio no habla en la escuela y aprend&iacute; que a eso le llaman mutismo selectivo, le cuesta interactuar con sus pares, act&uacute;a con movimientos lentos, tiene intereses espec&iacute;ficos (trenes, Coco y ahora San Mart&iacute;n que lo descubri&oacute; a trav&eacute;s de Zamba) de los cuales se volvi&oacute; un experto, observa el detalle, memoria fuera de lo com&uacute;n y habla en neutro. Buscar respuestas fue la forma de procesar una suerte de duelo y aceptar que mi hijo era distinto al resto de los ni&ntilde;os de su edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros pasos requieren de dinero, tiempo y mucha fuerza emocional. El tratamiento es arduo y costoso. Muchas madres deben dejar de trabajar porque la demanda es intensa. Porque todo se vuelve burocr&aacute;tico, desalentador y estresante.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre del a&ntilde;o pasado, las clases presenciales volvieron a la jornada completa. Desde la escuela me exigieron un acompa&ntilde;ante terap&eacute;utico (AT) para Lucio. El primer paso para que lo cubra la obra social fue tramitar el &ldquo;Certificado &Uacute;nico de Discapacidad&rdquo; (CUD). Mi ignorancia sobre qu&eacute; hac&iacute;a una AT me llev&oacute; a realizar varias entrevistas y consultas, y a trav&eacute;s de amigas y conocidas que trabajan con temas vinculados, indagu&eacute; sobre esta figura y reclut&eacute; CVs para la b&uacute;squeda de la AT de mi hijo. Me encontr&eacute; con el primer obst&aacute;culo. Deb&iacute;a recurrir a un nexo legal (pod&iacute;a ser un profesional o centro terap&eacute;utico) como responsable que medie entre la AT y la escuela. No obstante, yo necesitaba seleccionar a la persona que iba a estar al lado de mi hijo cuatro horas por d&iacute;a. Me convert&iacute; en un Linkedin anal&oacute;gico. A mediados de septiembre Lucio ya concurr&iacute;a a la escuela con su AT.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre, precisamente el d&iacute;a del cumplea&ntilde;os de Lucio, la directora de la escuela me llam&oacute; porque Lucio iba a necesitar una maestra integradora (MAI) y un proyecto pedag&oacute;gico para la inclusi&oacute;n (PPI). Para ello, busqu&eacute; una vacante en una escuela especial porque es el nexo que provee de una maestra integradora con la escuela com&uacute;n. Llam&eacute; a m&aacute;s de seis escuelas y en todas quedaba en una lista de espera. Hasta que consegu&iacute; una vacante por medio de la psicopedagoga de mi hijo.
    </p><p class="article-text">
        Lucio comenz&oacute; segundo grado con el operativo completo -AT, MAI, PPI, CUD y las dem&aacute;s siglas, que aprend&iacute; en menos de un a&ntilde;o. Pero un olvido administrativo de la escuela com&uacute;n ralentiz&oacute; el proceso. A veces el enojo irradia m&aacute;s fuerza. El reclamo a la inspectora de la escuela tuvo su efecto. A las dos horas recib&iacute; un llamado de la escuela y el acuerdo se firm&oacute; antes de los plazos sigilosos que manejan ciertas dependencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy est&aacute; por finalizar segundo grado y Lucio no sabe leer ni escribir. Seg&uacute;n la escuela, el problema es el ni&ntilde;o. Los tiempos de Lucio no son los tiempos del sistema y eso lo vuelve un exc&eacute;ntrico. Todo ese equipo, que el sistema pide, fall&oacute;. En la escuela actual podr&iacute;a continuar pero bajo el eslogan de &ldquo;exigente&rdquo; no elaboran estrategias de inclusi&oacute;n. Hace meses que estoy buscando una vacante y, casualmente, a las escuelas que llam&eacute; no tienen vacantes para ni&ntilde;os con esta condici&oacute;n porque el cupo lo tienen cubierto. Dado que en tercer grado no hay vacante, pido la repetencia, tal vez en segundo grado hay. No obstante, desde el sistema escolar no pueden garantizarlo porque la normativa de la provincia de Buenos Aires indica que reci&eacute;n en mayo del a&ntilde;o que viene se evaluar&aacute; si corresponde que repita. La inspectora de escuela se comprometi&oacute; a ir a la escuela donde concurre mi hijo a conocerlo y evaluarlo. Luego de un mes, volv&iacute; a hablar con inspecci&oacute;n en busca de una respuesta. M&aacute;s tarde, la funcionaria se contact&oacute; telef&oacute;nicamente. Le pregunt&eacute; si me confirmaba la repitencia para reservar vacante en otra escuela. Su respuesta fue que busque para segundo grado, pero no lo puede garantizar. &iquest;Qu&eacute; escuela va a aceptar a un ni&ntilde;o con la etiqueta de autismo y con tal grado de incertidumbre burocr&aacute;tica? El panorama es desalentador y un ox&iacute;moron porque el mismo sistema que lo est&aacute; echando no permite que se vaya.
    </p><p class="article-text">
        El atravesamiento de tantas trabas burocr&aacute;ticas desalienta. El autismo no es solo la condici&oacute;n de una persona. Cuando el autismo golpea la puerta, toda la familia debe surfear las olas del entorno que est&aacute; repleto de barreras invisibles, donde la inclusi&oacute;n no es m&aacute;s que un t&iacute;tulo de alguna ley, convenci&oacute;n o declaraci&oacute;n, que se guarda en un caj&oacute;n. El desaf&iacute;o de romper esas barreras implica salir de una zona de confort por parte de las instituciones del &aacute;rea de la salud y educaci&oacute;n a las cuales no les interesa o les incomoda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El atravesamiento de tantas trabas burocráticas desalienta. El autismo no es solo la condición de una persona. Cuando el autismo golpea la puerta, toda la familia debe surfear las olas del entorno que está repleto de barreras invisibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El rol de la experiencia sobre algo desconocido expresa c&oacute;mo se vive, se siente y se piensa. Eso es lo que debe ser comprendido y escuchado, particularmente, por quienes dise&ntilde;an las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para desarrollar un sistema educativo inclusivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este corto tiempo aprend&iacute; que el autismo no es una discapacidad. Es una condici&oacute;n que tienen algunas personas para toda la vida. Es tiempo de cambiar algunas etiquetas y tratamientos que constan de m&uacute;ltiples terapias que agotan porque olvidamos que el lugar privilegiado para cualquier ni&ntilde;o es el juego y sus v&iacute;nculos. Urge que las escuelas comiencen a transitar el camino hacia un modelo social de la discapacidad para derribar los mitos y creencias sobre el autismo. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este corto tiempo aprendí que el autismo no es una discapacidad. Es una condición que tienen algunas personas para toda la vida. Es tiempo de cambiar algunas etiquetas y tratamientos que constan de múltiples terapias que agotan </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras reescrib&iacute;a este art&iacute;culo, tomaba un helado de vainilla y chocolate. Mi hijo se acerc&oacute; y lo mir&oacute; dubitativamente. Le insist&iacute; y se anim&oacute; a probar vainilla porque el chocolate no le gusta. Se fue a su habitaci&oacute;n con el pote de helado. A los minutos volvi&oacute; y se sent&oacute; al lado m&iacute;o con su computadora. Me dijo &ldquo;compartamos, yo tomo vainilla y vos chocolate&rdquo;. Romp&iacute; en llanto y desterr&eacute; el mito de que los ni&ntilde;os autistas prefieren estar solos. Ellos quieren compartir y socializar, pero solos no pueden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>#HablemosdeAutismo</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Rodríguez Miranda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sistema-educativo-expulsa-no-dejan_129_9698301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Nov 2022 09:00:42 +0000]]></pubDate>
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