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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Miguel Bonasso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/miguel-bonasso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Miguel Bonasso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hebe y sus antinomias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/hebe-antinomias_129_9731592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41cbb95a-1937-4a8e-8ef9-750f16e1a93b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hebe y sus antinomias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Negar el mérito de Hebe Bonafini en la lucha por los derecho humanos sería hacerle el juego a quienes les arrebataron sus hijos y hoy levantan las banderas de la ultraderecha. "Sería, además, una verdadera injusticia", afirma el autor quien también resalta los aspectos más controvertidos que rozaron el "exabrupto o incluso exudando prejuicios de todo tipo, hasta racistas".</p><p class="subtitle">Madres de Plaza de Mayo cruzó a Alberto Fernández y convocó el jueves a despedir a Bonafini</p></div><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil, tan pronto, escribir sobre quien fue Hebe de Bonafini, sobre cual ser&aacute; el balance hist&oacute;rico de sus actos y dichos en medio siglo de apasionada actividad p&uacute;blica. Tan apasionada que m&aacute;s all&aacute; de la muerte lleva a sus seguidoras en Madres de Plaza de Mayo a considerar un insulto que el comunicado presidencial decretando duelo nacional por tres d&iacute;as las ponga en un pie de igualdad con las Abuelas. Y por si fuera poco, le recuerdan al presidente Alberto Fern&aacute;ndez lo que Hebe dec&iacute;a de &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De poco le vali&oacute; al Alberto su recuerdo acaramelado, el duelo nacional y las gestiones ante la FIFA para que los jugadores de la Selecci&oacute;n Argentina llevaran un lazo negro por Bonafini: la puteada le lleg&oacute; clarita desde el m&aacute;s all&aacute;. La cr&iacute;tica de Hebe a la subordinaci&oacute;n al FMI es totalmente justa, pero peca por omisi&oacute;n: fue Cristina quien design&oacute; a Alberto y valid&oacute; las concesiones estrat&eacute;gicas&nbsp; de Sergio Massa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De poco les sirvi&oacute; a Estela Carlotto y Norita Corti&ntilde;as, superar ret&oacute;ricamente los enfrentamientos del pasado, para sumarse al dolor expresado por Cristina Kirchner, la depositaria absoluta de la lealtad de Hebe. Sus elogios f&uacute;nebres integraron una verdadera catarata de apolog&iacute;as, muchas de las cuales procedentes de gente que ella habr&iacute;a criticado y a&uacute;n denostado en alguna de sus explosivas declaraciones. El elogio f&uacute;nebre, sin retaceos, incluy&oacute; a una figura de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica, Mar&iacute;a Migliore, ministra en el gobierno capitalino de Rodr&iacute;guez Larreta, que exalt&oacute; a Bonafini, sin reticencias: &ldquo;Hebe fue s&iacute;mbolo de lucha impulsando una agenda de justicia y derechos humanos en Argentina. Esa trayectoria es m&aacute;s grande que cualquier diferencia. Me quedo con eso&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la Argentina la muerte borra las fallas y los defectos de las personalidades públicas. El certificado de defunción suele convertirse en un certificado de buena conducta. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la Argentina la muerte borra las fallas y los defectos de las personalidades p&uacute;blicas. El certificado de defunci&oacute;n suele convertirse en un certificado de buena conducta. La ministra de Larreta puede quedarse con esa parte de la biograf&iacute;a como totalidad, precisamente porque es ministra de Larreta y, tal vez, porque estar&iacute;a cercana al Papa Francisco, otro personaje de relieve que Hebe cuestion&oacute; con raz&oacute;n cuando era Cardenal y al que entrevist&oacute;, casi como emisaria de Cristina, cuando alcanz&oacute; el Papado. De all&iacute; la visita que le hizo a Hebe en el hospital, el arzobispo de La Plata, V&iacute;ctor Manuel Fern&aacute;ndez, amigo personal del Papa. A quien Bonafini -seg&uacute;n una versi&oacute;n- le habr&iacute;a dicho: &ldquo;estoy lista&rdquo;. En mi caso, a diferencia de Migliore, no puedo &ldquo;quedarme con eso&rdquo; por una deformaci&oacute;n profesional: la b&uacute;squeda obsesiva e incesante de la verdad hist&oacute;rica por sobre las afinidades pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda Hebe Pastor de Bonafini quedar&aacute; en la historia como quien condujo a las Madres de Plaza de Mayo en su lucha heroica contra la dictadura m&aacute;s feroz que sufri&oacute; la Argentina moderna, y como la activista incansable que supo internacionalizar esa gesta en la prensa mundial, conquistando el apoyo de l&iacute;deres revolucionarios como Fidel o Ch&aacute;vez y una amplia gama de mandatarios socialdem&oacute;cratas y progresistas. Una merecida fama internacional que tambi&eacute;n funcion&oacute; como escudo protector para que las Madres, tanto las de Hebe como las de la L&iacute;nea Fundadora, las Abuelas y otros organismos de familiares de desaparecidos, pudieran encarar en el territorio sus imprescindibles tareas de resistencia y denuncia. Negar este m&eacute;rito ser&iacute;a hacerle el juego a quienes les arrebataron sus hijos y hoy levantan las banderas de la ultraderecha. Ser&iacute;a, adem&aacute;s, una verdadera injusticia.
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;ritos indiscutibles de Bonafini se agigantan al asomarse a los a&ntilde;os juveniles de Hebe, la muchacha humilde, &ldquo;del mont&oacute;n&rdquo; (como ella misma se defin&iacute;a), que solo hab&iacute;a cursado la primaria, se cas&oacute; con su novio de los catorce a&ntilde;os y le resultaban &ldquo;ajenas, indiferentes, la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica y la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s&rdquo;. Hasta que el 8 de febrero de 1977 le secuestran a su hijo Jorge Omar y el 6 de diciembre al segundo, Ra&uacute;l Alfredo. Dos militantes del Partido Comunista Marxista Leninista. Y la joven, desesperada, sali&oacute; a buscarlos con angustia y pasi&oacute;n de madre. Y en esa lucha contra un poder inmenso y oscuro que le niega el derecho a una respuesta primordial, coincide con otras madres que est&aacute;n padeciendo el mismo calvario. Madres que desaf&iacute;an un riesgo mortal en sus rondas de los jueves en Plaza de Mayo y que ser&aacute;n a su vez infiltradas y deber&aacute;n soportar que una de ellas, Azucena Villaflor de De Vicenti, que las conduce en aquel momento, tambi&eacute;n desaparezca para siempre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El dolor motoriza esa conciencia ingenua, ajena a cualquier forma de militancia y la transforma, con extraordinaria celeridad, en lo que se llamaba “un cuadro político”. Un cuadro político audaz, intransigente  y certero.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El dolor motoriza esa conciencia ingenua, ajena a cualquier forma de militancia y la transforma, con extraordinaria celeridad, en lo que se llamaba &ldquo;un cuadro pol&iacute;tico&rdquo;. Un cuadro pol&iacute;tico audaz, intransigente&nbsp; y certero, que muy pronto, en 1979, esas Madres con las que comparte la ronda, elegir&aacute;n Presidenta de la Asociaci&oacute;n. Presidencia que honrar&aacute; poniendo el cuerpo, no solamente durante la dictadura sino tambi&eacute;n en la democracia, sufriendo represiones como las que a su turno lanzaron Carlos Menem o Fernando de la R&uacute;a. Donde fue herida en la cabeza o pisoteada por los caballos de la Montada.
    </p><p class="article-text">
        Un cuadro que habla y lo hace con una sinceridad poco com&uacute;n en la escena pol&iacute;tica. Muchas veces con agudeza y algunas otras rozando el exabrupto o incluso exudando prejuicios de todo tipo, hasta racistas, como su famoso insulto a &ldquo;los bolitas de mierda&rdquo; que le hab&iacute;an invadido la Plaza. Su Plaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros 27 a&ntilde;os de r&eacute;gimen constitucional, los gobiernos se mostraron poco atentos a las Madres de Plaza de Mayo, con la solitaria excepci&oacute;n de Adolfo Rodr&iacute;guez Saa, que las recibi&oacute; sin la previa concesi&oacute;n de una audiencia. Un gesto amable condenado al vac&iacute;o por la fugacidad del mandato presidencial que apenas dur&oacute; una semana.
    </p><p class="article-text">
        	Hasta que N&eacute;stor Kirchner asumi&oacute; la Presidencia en 2003 y no solo las recibi&oacute; y mim&oacute;, junto con Cristina, sino que las asumi&oacute; como Madres de todos los argentinos ante la Asamblea de las Naciones Unidas. Al poner fin a las leyes del olvido y dar comienzo a la ronda de juicios a los genocidas que a&uacute;n contin&uacute;a pese al tiempo transcurrido, los Kirchner se hicieron acreedores al reconocimiento de Hebe y sus seguidoras y no hay nada cuestionable en esa actitud. Lo cuestionable en todo caso es que Hebe y la Asociaci&oacute;n extremaran su adhesi&oacute;n org&aacute;nica, aceptando decisiones inaceptables del kirchnerismo y bendiciendo a personajes como An&iacute;bal Fern&aacute;ndez, a quien no vacilaron en condecorar con ese pa&ntilde;uelo blanco que representaba la lucha por los hijos desaparecidos. O, peor a&uacute;n, la extensa declaraci&oacute;n de amistad personal con el general C&eacute;sar Milani, oficial de inteligencia y jefe del Ej&eacute;rcito en el gobierno de Cristina, acusado de secuestrar y hacer desaparecer al conscripto Alberto Agapito Ledo, que era su asistente personal, en el Tucum&aacute;n sangriento de 1976.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una extensa nota, ampliamente ilustrada en la revista de las Madres (&ldquo;Ni un paso atr&aacute;s&rdquo;), donde el represor&nbsp; Milani apoya un brazo cari&ntilde;oso sobre el hombro de Hebe, bajo el t&iacute;tulo &ldquo;La Madre y el General&rdquo;, sacudi&oacute; y desilusion&oacute; a muchas personas, pero especialmente a la riojana Marcela Brizuela de Ledo, madre del soldado y Madre de Plaza de Mayo, que se enter&oacute; de la entrevista de su Presidenta con el General a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n. Y que cuando llam&oacute; a Buenos Aires, para que Hebe le explicara lo inexplicable, recibiera una contestaci&oacute;n indignante por parte de la secretaria: &ldquo;En este momento no te puede atender porque est&aacute; en el ba&ntilde;o&rdquo;. Marcela Brizuela de Ledo y su hija Graciela debieron afrontar esa y otras humillaciones por tratar de conocer la suerte corrida por Alberto.
    </p><p class="article-text">
        Y no era precisamente &ldquo;gorila&rdquo;, como podr&iacute;a argumentar desde la ignorancia pol&iacute;tica alg&uacute;n exaltado; Graciela, como su madre, hab&iacute;a adherido, al comienzo, a la pol&iacute;tica de derechos humanos del kirchnerismo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo lo conoc&iacute; al doctor Kirchner en el Chamical, cuando vino para un 4 de agosto, aniversario de la muerte (del obispo) Angelelli, y yo le entregu&eacute;, porque mi mam&aacute; no pod&iacute;a ir porque mi padre estaba muy enfermo ya, yo le entregu&eacute; toda la documentaci&oacute;n que mi mam&aacute; ten&iacute;a, todas las denuncias, yo le entregu&eacute; a &eacute;l en sus manos. Nosotras apoyamos lo que hab&iacute;a hecho. Por eso esta gran desilusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hebe estuvo a punto de ser arrestada por negarse a declarar en la investigación de &quot;Sueños Compartido. Dijo que su querido Shoklender la “había cagado”. Declaración que no alcanzaba para evitar un daño de proporciones a la causa de las Madres.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la adhesi&oacute;n total al kirchnerismo puro y duro, Bonafini sum&oacute; su relaci&oacute;n madre-hijo con Sergio Shoklender, que hab&iacute;a estado preso junto con su hermano Pablo, acusados de haber asesinado a sus padres. Bonafini, que inici&oacute; su relaci&oacute;n con Sergio cuando este a&uacute;n se encontraba preso, se asoci&oacute; con &eacute;l en el proyecto &ldquo;Sue&ntilde;os Compartidos&rdquo;, un plan para construir viviendas populares, que deb&iacute;a financiar el ministerio de Planificaci&oacute;n Federal, a cargo de Julio De Vido y culmin&oacute; en una causa judicial por &ldquo;desv&iacute;o&rdquo; de 200 millones de pesos (de la &eacute;poca), que a&uacute;n est&aacute; por ser definida en el Tribunal de Casaci&oacute;n Penal. Causa en la que Hebe estuvo a punto de ser arrestada por negarse a declarar ante el juez y en la que manifest&oacute; que su querido Shoklender la &ldquo;hab&iacute;a cagado&rdquo;. Declaraci&oacute;n que no alcanzaba para evitar un da&ntilde;o de proporciones a la causa de las Madres y de los organismos de derechos humanos en general. Favoreciendo el tan expandido &ldquo;son todos chorros&rdquo; que esparce la reacci&oacute;n y promueve odios criminales.
    </p><p class="article-text">
        Aprovechando el esc&aacute;ndalo, los eternos portavoces de la derecha argentina, lanzaron una vasta campa&ntilde;a para desprestigiar a todas las agrupaciones humanitarias. Un da&ntilde;o irreparable en un pa&iacute;s que debe mantener un alerta constante en defensa de los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as antes de morir, Bonafini hab&iacute;a presentado un escrito pidiendo la extinci&oacute;n de la acci&oacute;n penal porque afectaba su derecho a ser juzgada en un plazo razonable. Una apelaci&oacute;n pobre, triste, burocr&aacute;tica, ajena al temperamento explosivo de la Madre que tantas veces se jug&oacute; la vida. Lo que nunca debi&oacute; hacer, aunque la nublara el instinto maternal, fue confundir a un personaje tan turbio e inquietante como Shoklender con sus hijos y su nuera, inmolados por su militancia sin tacha. Un pasivo imposible de ocultar en el imprescindible balance, donde el activo se construy&oacute; luchando durante a&ntilde;os en la calle y en esa Plaza donde descansar&aacute;n sus cenizas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Bonasso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/hebe-antinomias_129_9731592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Nov 2022 19:43:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hebe y sus antinomias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hebe de Bonafini,Alberto Fernández,César Milani,Sergio Schoklender,Papa Francisco,Madres de Plaza de Mayo,Estela de Carlotto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cámpora, el gran olvidado por Cristina, el PJ y La Cámpora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/campora-gran-olvidado-cristina-pj-campora_129_9727234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8885f9a-4ffe-4cc2-9548-9a8ecfbe2981_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cámpora, el gran olvidado por Cristina, el PJ y La Cámpora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miguel Bonasso, autor del celebrado El Presidente que no fue, rescata el rol decisivo de Héctor Cámpora en el regreso de Perón a la Argentina y se pregunta por esa omisión en el acto de Cristina Fernández de Kirchnher: ¿Ignorancia? ¿Cálculo? ¿Concesión a la omnipresente derecha del peronismo?  
</p></div><p class="article-text">
        En ninguna de las celebraciones peronistas por los 50 a&ntilde;os del primer regreso de Per&oacute;n al pa&iacute;s, incluyendo la que presidi&oacute; Cristina Kirchner, se record&oacute; el papel protag&oacute;nico que jug&oacute; en ese acontecimiento hist&oacute;rico H&eacute;ctor J. C&aacute;mpora. Ni siquiera los miembros de La C&aacute;mpora, presentes en la celebraci&oacute;n de La Plata, se preocuparon por recuperar al dirigente de carne y hueso cuyo nombre les sirve como distintivo.<strong> &iquest;Ignorancia? &iquest;C&aacute;lculo? &iquest;Concesi&oacute;n a la omnipresente derecha del peronismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que haya sido la causa, es un olvido que empobrece la historia, que la deja anclada en un tach&iacute;n-tach&iacute;n carente del elemento real de enfrentamiento al r&eacute;gimen militar y por lo tanto subversivo que condujo en p&uacute;blico y entre bambalinas el &uacute;ltimo Delegado de Per&oacute;n. A quien los grandes medios han condenado en estas cinco d&eacute;cadas como &ldquo;aliado de los terroristas&rdquo; o caricaturizado como un cortesano chupamedias, &ldquo;el gil de Giles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo. obviamente, que la Vicepresidenta lo incluyera en un discurso destinado a prop&oacute;sitos proselitistas, pero su ausencia total en la jornada de evocaci&oacute;n del primer retorno, subraya la notoria ahistoricidad que aqueja al peronismo del Tercer Milenio y desvaloriza hasta la noci&oacute;n misma de militancia, en perjuicio -sobre todo- de los j&oacute;venes que se asoman a la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n era C&aacute;mpora y qu&eacute; papel jug&oacute; en ese regreso que se celebra sin conocerlo? <strong>Parad&oacute;jicamente era un dirigente pol&iacute;tico t&iacute;pico del PJ, de talante pac&iacute;fico y negociador, y no un militante revolucionario.</strong> Pero tom&oacute; tres decisiones que sacudieron al sistema y le significaron un enorme riesgo personal a ese pol&iacute;tico al que personajes oscuros como Jorge Antonio llamaban cobarde.
    </p><p class="article-text">
        La primera fue en una circunstancia tan dram&aacute;tica como los fusilamientos de Trelew, cuando autoriz&oacute; que tres de las v&iacute;ctimas de la masacre, Ana Mar&iacute;a Villareal de Santucho, Eduardo Capello y Mar&iacute;a Ang&eacute;lica Sabelli, fueran veladas en la sede del PJ en avenida La Plata. Funeral que fue interrumpido con tanques, perros y garrotes por un famoso represor, el comisario Alberto Villar, quien tras reprimir a los presentes se llev&oacute; de prepo los ata&uacute;des a La Chacarita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda determinaci&oacute;n fue en esos mismos d&iacute;as negros que sucedieron a la masacre. A pesar del clima represivo, C&aacute;mpora inici&oacute; la campa&ntilde;a del &ldquo;Luche y vuelve&rdquo; apoyado centralmente en la capacidad de movilizaci&oacute;n de aquella JP de las Regionales, estrechamente ligada a las organizaciones armadas peronistas. Una decisi&oacute;n pragm&aacute;tica en el fondo, porque ni muchos dirigentes del PJ, ni de los sindicatos peronistas, que dialogaban con el dictador Lanusse, estaban dispuestos a proporcionarle, a nivel nacional, las multitudes que eran imprescindibles para el &eacute;xito de la propuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tercera tiene que ver directamente con el Regreso, cuyo cincuentenario se acaba de celebrar y con una confesi&oacute;n estrat&eacute;gica que C&aacute;mpora me hizo en M&eacute;xico, en marzo de 1975. En aquel primer retorno hubo una conspiraci&oacute;n, conducida por Jos&eacute; L&oacute;pez Rega y ejecutada por el teniente coronel retirado Jorge Manuel Osinde, para evitar que el <em>charter</em> de Alitalia, que tra&iacute;a a Per&oacute;n, escoltado por su esposa Isabel, L&oacute;pez Rega y unas ciento cincuenta personalidades argentinas de la pol&iacute;tica, la cultura, el espect&aacute;culo y los deportes, aterrizara en Asunci&oacute;n o en el aeropuerto de Carrasco y no en Ezeiza. Una maniobra que favorec&iacute;a a la dictadura y frustraba el plan de C&aacute;mpora que hab&iacute;a aprobado Per&oacute;n, que consist&iacute;a en regresar al pa&iacute;s, sin pedirle permiso a Lanusse, para demostrar que al General &ldquo;le daba el cuero&rdquo; y apretar con la conmoci&oacute;n popular que provocar&iacute;a el regreso, para evitar que el Partido Justicialista fuera proscrito, como lo estaba Per&oacute;n, a nivel personal, por no haber cumplido con la famosa cl&aacute;usula, que le imped&iacute;a candidatearse a quien no estuviera en la Argentina antes del 25 de agosto de 1972.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Debe ser dif&iacute;cil para quienes no vivieron aquel lluvioso 17 de noviembre y sus v&iacute;speras aquilatar la tremenda tensi&oacute;n que provoc&oacute; en el pa&iacute;s aquel acontecimiento. Partidarios y contrarios se preguntaban qu&eacute; terremoto se producir&iacute;a si alguien atentaba contra Per&oacute;n. Y, efectivamente, hubo planes de algunos marinos para derribar el avi&oacute;n si su nariz apuntaba a Ezeiza. Marco conspirativo que valoriza la decisi&oacute;n que tom&oacute; C&aacute;mpora a bordo del Giuseppe Verdi, cuando cruzaron el Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        	Don H&eacute;ctor, que hab&iacute;a sido mi jefe pol&iacute;tico en la hist&oacute;rica campa&ntilde;a electoral que condujo al 11 de marzo de 1973, me revel&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en un Vips de la ciudad de M&eacute;xico, como hab&iacute;a desbaratado la conspiraci&oacute;n para que Per&oacute;n no bajara en Ezeiza. &ldquo;Voy a contarle Miguel, algo que nunca dije&rdquo;, prolog&oacute; y agreg&oacute; con sincera modestia: &ldquo;Usted sabe que yo no estuve en la Resistencia, pero con esto que le voy a contar me jugu&eacute; mi vida, la de Per&oacute;n y la de todos los que nos acompa&ntilde;aron en aquel regreso. Por eso ser&aacute; para mi lo m&aacute;s importante de mi vida, mucho m&aacute;s importante que ganar las elecciones el 11 de marzo, o ser presidente el 25 de mayo: nosotros ten&iacute;amos, ante una gran emergencia, la alternativa B, que era aterrizar en Carrasco y Osinde propuso, por razones de seguridad, que el avi&oacute;n bajara en Montevideo. Yo me opuse categ&oacute;ricamente y le advert&iacute; al comandante: &lsquo;vamos a bajar en Ezeiza y no hay que consultarle nada a nadie. Ni siquiera al Se&ntilde;or General. Aqu&iacute; decido yo, porque yo fui el que contrat&oacute; el <em>charter&rsquo;</em>. Me la jugaba, porque se imagina qu&eacute; hubiera pasado si sal&iacute;a mal&hellip;Pero yo la ten&iacute;a muy clara: si no &iacute;bamos a Ezeiza no hab&iacute;a proceso electoral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El temor de C&aacute;mpora estaba justificado: el desaf&iacute;o del &ldquo;dentista&rdquo; a los poderes f&aacute;cticos de las armas y el dinero, que rodearon el aeropuerto de Ezeiza con 35 mil efectivos armados hasta los dientes, no se lo perdonaron nunca. Por eso, durante la &uacute;ltima dictadura militar, no le permitieron abandonar su refugio en la embajada mexicana en Buenos Aires, hasta noviembre de 1979, cuando se comprob&oacute; que padec&iacute;a un c&aacute;ncer terminal que lo mat&oacute; el 19 de diciembre de 1980, en su segundo y &uacute;ltimo exilio en M&eacute;xico. Sus restos reci&eacute;n pudieron regresar a la Argentina el 9 de diciembre de 1991 y fueron velados en el Congreso, donde falt&oacute; calor popular y sobr&oacute; ret&oacute;rica falsa. &ldquo;El legado de C&aacute;mpora es inequ&iacute;vocamente el de la lealtad inclaudicable a las ideas que abraz&oacute;&rdquo;, dijo el entonces presidente de la C&aacute;mara de Diputados, Alberto Pierri, que le vend&iacute;a papel para su diario al almirante Emilio Massera, uno de los carceleros que hab&iacute;a impedido a C&aacute;mpora salir de la embajada a tiempo para atajar el c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en esta &eacute;poca del <em>whatsapp</em> y el &ldquo;yo te llamo&rdquo;, ni siquiera hubo menciones ret&oacute;ricas para incluirlo en los festejos. Bastaba con el icono inevitable de Per&oacute;n como pedestal para sellar &ldquo;la unidad&rdquo;, cotidianamente amenazada por todos los candidatos a ser candidateados, empezando naturalmente por Cristina y siguiendo por Alberto Fern&aacute;ndez, que no solo super&oacute; totalmente los 49 d&iacute;as de C&aacute;mpora en su presidencia vicaria, sino que pretende acceder a otros cuatro a&ntilde;os de mandato presidencial y en este caso, aut&oacute;nomo. Mientras una derecha feroz, capaz de intentar pegarle un tiro en la cabeza a la Vicepresidenta, utiliza -seg&uacute;n convenga- el uso criminal de l&uacute;mpenes descerebrados o el disciplinamiento social a trav&eacute;s del manejo unidireccional de la informaci&oacute;n y la ausencia de una verdadera educaci&oacute;n popular. Un vac&iacute;o que propicia toda suerte de groseras contradicciones, como expulsar del ministerio de Econom&iacute;a a Mart&iacute;n Guzm&aacute;n por su cercan&iacute;a con el FMI, para entronizar a Sergio Massa -de robustos contactos con el establishment y Estados Unidos- como el nuevo salvador de la Patria.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Bonasso]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Nov 2022 03:02:54 +0000]]></pubDate>
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