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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariana Heredia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/mariana-heredia-2/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariana Heredia]]></description>
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      <title><![CDATA[El Plan Argentina 2030 o algunos logros contra-cíclicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/plan-argentina-2030-logros-ciclicos_129_10265285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b7405bc-7f0d-454d-a06a-6c939a4e99d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Plan Argentina 2030 o algunos logros contra-cíclicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decenas de expertos en economía, derecho, ingeniería, ciencias ambientales, relaciones internacionales, defensa y sociología trabajaron -con el apoyo de la CEPAL y de varias ONGs- en la redacción de 300 páginas de síntesis y 11 documentos sectoriales específicos. Una hoja de ruta indispensable para el que sigue siendo uno de los países más igualitarios de América Latina, aunque también sea uno de los que más tiempo pasó en recesión de todo el mundo en los últimos 48 años.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;an 9 millones de argentinos salir de la pobreza en 7 a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo lograr&iacute;an crearse 3,5 millones de puestos de trabajo en el sector privado? &iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an las alternativas para hacer compatible la duplicaci&oacute;n de las exportaciones con el cuidado del medio ambiente? &iquest;Puede la Argentina volver a crecer de manera sostenida y atenuar a la vez las desigualdades entre las provincias y los g&eacute;neros? &iquest;Es posible que el Estado y los hombres de negocios cooperen en pos de ciertas aspiraciones, con senderos y plazos razonables?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunos pensar&aacute;n que para eso hay que dejar de estar aislados del mundo e inspirarse en alg&uacute;n buen ejemplo a seguir. Si los pa&iacute;ses centrales estuvieron siempre tan lejos y est&aacute;n hoy enredados en sus propias complejidades, &iquest;corresponde entonces abandonar toda fuente inspiradora y entregarse a la improvisaci&oacute;n?&iquest;O pueden naciones que lograron un crecimiento alto y sostenido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ofrecernos algunas ense&ntilde;anzas? Y si as&iacute; fuera, &iquest;qu&eacute; caso convendr&iacute;a considerar?. &iquest;Corea del Sur que viene creciendo al 5% anual desde 1974, apalancada en la industria? &iquest;Noruega o Finlandia que lo hicieron a un m&aacute;s modesto 2% pero con un fuerte entramado de bienestar y mayor aporte de las actividades primarias? &iquest;Australia a lo mejor que creci&oacute; al 1,6% pero fue tantas veces mencionada como equivalente a la Argentina a comienzos del siglo pasado? &iquest;Qu&eacute; lecciones podr&iacute;an extraerse del modo en que cada uno de estos pa&iacute;ses combinaron las cualidades de su poblaci&oacute;n con la riqueza de sus territorios, la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica con el desarrollo de sus fuerzas productivas?
    </p><p class="article-text">
        Para contestar a todas estas preguntas, uno querr&iacute;a que, inspirados en las discusiones internacionales, un grupo de expertos pudiera tomarse el tiempo de elaborar una propuesta. Ser&iacute;a deseable que no lo hicieran sobre la base de discursos grandilocuentes ni de promesas vagas, tampoco de la importaci&oacute;n acr&iacute;tica de modelos que nunca se trasplantan como se promete. Resultar&iacute;a m&aacute;s cre&iacute;ble si lograran un diagn&oacute;stico exhaustivo basado en el acceso y uso de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica que el Estado y los distintos sectores econ&oacute;micos atesoran. Pero, por m&aacute;s minuciosos que fueran los datos, este tipo de an&aacute;lisis no alcanzar&iacute;a. Ser&iacute;a tambi&eacute;n indispensable que conocieran la experiencia de otros pa&iacute;ses y de los protagonistas locales: que fueran al encuentro de las c&aacute;maras, los empresarios, los trabajadores, las poblaciones comprometidas en las distintas opciones disponibles. Esa hoja de ruta ser&iacute;a una herramienta poderosa para quien la posea. Por eso convendr&iacute;a que fuera un bien p&uacute;blico, sintetizado en un formato accesible no para el oficialismo o la oposici&oacute;n de turno, no solo para los actores afectados por las inversiones y normativas planteadas, sino para la sociedad en su conjunto. Los interesados podr&iacute;an entonces conocer mejor la situaci&oacute;n productiva del pa&iacute;s, discutir algunas de sus posibilidades y sus riesgos, confrontar en ciertos puntos y acordar en otros para intentar orientar con mesura, coordinaci&oacute;n y perseverancia sus esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        Dicho as&iacute;, parece dif&iacute;cil. <strong>Mientras avanzamos a ciegas en un a&ntilde;o electoral que no termina de fijar a sus contendientes y limita sus discusiones a la queja por la coyuntura o al temor frente a la marcha triunfal de un candidato de extrema derecha, estas preguntas y la posibilidad misma de intentar responderlas parecen ciencia ficci&oacute;n.</strong> No aparenta en cambio resultar costoso discutir los slogans rocambolescos de quien promete romperlo todo y permitir que los ciudadanos crean, como lo propician muchos dirigentes pol&iacute;ticos y periodistas, que es &eacute;l el &uacute;nico capaz de aportar ideas. Menos se dice sobre los r&eacute;ditos electorales y la inmensa comodidad que procura discutir propuestas que todos (incluidos quienes las formulan) saben que no solo son t&eacute;cnicamente imperfectas sino incluso inviables. Mientras la catarsis y la sensaci&oacute;n de amenaza parecen saciar a la sociedad de entretenimiento, quienes tienen algo valioso para aportar o defender no tienen espacio para manifestarse. Entrados en la espiral descendente, con la inflaci&oacute;n que se dispara y la extrema derecha que crece, parece que no queda m&aacute;s alternativa que echarse a re&iacute;r o a llorar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y sin embargo, contra todo pron&oacute;stico, sobreviviendo a tres ministros de econom&iacute;a distintos y a la encarnizada contienda que sobrelleva el oficialismo, un peque&ntilde;o gran logro fue posible: el </strong><a href="https://www.argentina.gob.ar/produccion/argentina-productiva-2030" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Plan Argentina Productiva 2030</strong></a><strong>. </strong>Resulta gracioso si no fuera pat&eacute;tico que la movilizaci&oacute;n de decenas de expertos (en econom&iacute;a, derecho, ingenier&iacute;a, ciencias ambientales, relaciones internacionales, defensa y sociolog&iacute;a), el apoyo de la CEPAL y de varias ONGs, la colaboraci&oacute;n de numerosas reparticiones p&uacute;blicas, la redacci&oacute;n de 300 p&aacute;ginas de s&iacute;ntesis y de 11 documentos sectoriales espec&iacute;ficos, todo eso con recursos y esfuerzos p&uacute;blicos, se considere apenas el plan de un exministro o un documento que, a semanas de publicarse, ya ha perdido vigencia. Para quienes se interesen en los desaf&iacute;os estrat&eacute;gicos que enfrenta el pa&iacute;s y un modo posible de abordarlos, el plan despliega 11 misiones y aborda temas como la situaci&oacute;n que enfrentan hoy la agroindustria, las energ&iacute;as no convencionales y las renovables, las innovaciones en salud y en nuevas tecnolog&iacute;as, la producci&oacute;n de alimentos en cantidad y calidad, los riesgos y oportunidades que ofrece la miner&iacute;a, las formas de desarrollar el turismo interno e internacional.
    </p><p class="article-text">
        La vocaci&oacute;n de dise&ntilde;ar un plan de desarrollo no es nueva, no fue atributo exclusivo de los gobiernos peronistas ni resulta hoy una excentricidad nacional. Los planes de desarrollo anteceden la llegada de Juan Domingo Per&oacute;n a la presidencia y se corresponden con la profunda crisis que conoci&oacute; el bloque occidental en los a&ntilde;os 1930. Desde entonces, administraciones civiles y militares, peronistas y antiperonistas intentaron planificar el progreso de la industria y con ella, se postulaba, el de todos los argentinos. Es cierto que las reformas de mercado llevaron a los gobiernos a abandonar la planificaci&oacute;n y dejar hacer. Pero ser&iacute;a un error concluir que este tipo de planes son una pieza de museo y solo seducen hoy a algunos l&iacute;deres trasnochados de la periferia. En la medida en que surgen nuevos problemas y reclamos, que la competencia geopol&iacute;tica se vuelve m&aacute;s encarnizada, muchos pa&iacute;ses intentan equiparse para darles respuesta. Las capacidades tecnol&oacute;gicas, la transici&oacute;n hacia energ&iacute;as m&aacute;s limpias, la generaci&oacute;n de puestos de trabajo son cuestiones demasiado importantes para dejarlas en manos del mercado. No sabemos todav&iacute;a si es un signo o no de los nuevos tiempos, pero hay planes de desarrollo y defensa en gran parte del mundo que solemos mirar y admirar.
    </p><p class="article-text">
        Claro que este plan no solo comparte con los anteriores la inmensa fragilidad pol&iacute;tica del equipo a cargo de elaborarlo. Al analizar su contenido, saltan a la vista al menos dos grandes debilidades que evidencian la distancia entre un plan t&eacute;cnico y un programa de gobierno. La primera es reproducir la distinci&oacute;n entre el modelo macroecon&oacute;mico (del que se desentiende y que estar&iacute;a orientado a dotar de estabilidad y sustentabilidad a algunos pilares b&aacute;sicos de la actividad econ&oacute;mica: el valor de la moneda, la tasa de inter&eacute;s, los precios de las tarifas, entre otros) y el plan de desarrollo (en el que se concentra y que aspira a generar condiciones que alienten el despliegue de ciertas actividades productivas que auguran mayores rendimientos econ&oacute;micos y sociales). Es cierto que otros pa&iacute;ses tienen planes de desarrollo, tambi&eacute;n es innegable que dejaron atr&aacute;s problemas m&aacute;s elementales que la Argentina arrastra y no logra resolver.
    </p><p class="article-text">
        La segunda debilidad es que, al estar elaborado en un contexto de profunda fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional, el plan tiene que contentarse con invocar la sola voluntad presidencial sin reclamar el esfuerzo de otros niveles o poderes estatales (las provincias, el poder judicial y el legislativo) y sin explicitar que sus contrapartes del sector privado tienen que asumir compromisos de largo plazo que permitan salir de la rapi&ntilde;a y construir un capitalismo racional. Como tan bien plantea <a href="https://www.politybooks.com/blog-detail/the-economic-sociology-of-development" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrew Schrank</a>, el desarrollo no solo remite a la producci&oacute;n de m&aacute;s y mejor riqueza. Tambi&eacute;n puede ser entendido como la subordinaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas ego&iacute;stas al imperio de la ley y la construcci&oacute;n de una comunidad moral que la respalde. Para eso, adem&aacute;s de ideas hacen falta acuerdos pol&iacute;ticos que desarmen la guerra de todos contra todos y construyan alguna f&oacute;rmula sustentable de bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso, m&aacute;s all&aacute; del contenido, la sola existencia del Plan Argentina Productiva 2030 se inscribe en logros contra-c&iacute;clicos que vale la pena visibilizar. </strong>Sorprende que la Argentina siga siendo uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s igualitarios de Am&eacute;rica Latina aunque sea uno de los que m&aacute;s tiempo pas&oacute; en recesi&oacute;n del mundo en los &uacute;ltimos 48 a&ntilde;os (con excepci&oacute;n de un peque&ntilde;o pa&iacute;s de Ocean&iacute;a llamado Kiribati). Eso se debe en gran medida a que, como lo revela la inmensa tarea cristalizada en el plan, frente a la ciclotimia nacional, muchos argentinos siguen creyendo en la prepotencia del trabajo bien hecho, en el valor de lo p&uacute;blico, en la coordinaci&oacute;n de sus talentos, en la perseverancia en tiempos dif&iacute;ciles, en la b&uacute;squeda comprometida y razonable de construir un futuro mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>MH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana Heredia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/plan-argentina-2030-logros-ciclicos_129_10265285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jun 2023 03:01:51 +0000]]></pubDate>
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