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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Cachés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/javier-caches/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Cachés]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué no tenemos un nuevo 2001?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-nuevo-2001_1_10428654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0cad131-4af5-48c9-ad15-e882f444cf10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué no tenemos un nuevo 2001?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La polarización entre los votantes —y dirigentes— del peronismo y de Juntos por el Cambio es ideológica pero también afectiva. El autor interpreta que esa división, lo que llamamos grieta, le otorga vitalidad a la política, al punto que esta resiste a pesar de la profundidad y extensión en el tiempo de la crisis económica que padece la Argentina. La anomalía criolla: economía rota, política resistente.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Argentina encarna una rareza en la regi&oacute;n: combina estabilidad pol&iacute;tica con crisis macroecon&oacute;mica, mientras en Sudam&eacute;rica &mdash;al rev&eacute;s&mdash; proliferan los casos de crisis pol&iacute;tica con estabilidad macroecon&oacute;mica. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>El tablero pol&iacute;tico del vecindario cruje.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En Chile, un ciclo de protestas sociales in&eacute;ditas hizo colapsar el sistema de partidos que organiz&oacute; al pa&iacute;s por tres d&eacute;cadas e inaugur&oacute; un proceso de reforma constitucional y fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Desde la salida de Rafael Correa, Ecuador est&aacute; atravesado por las movilizaciones callejeras, la debilidad de los liderazgos y el conflicto institucional: en mayo, el presidente Guillermo Lasso anunci&oacute; la &ldquo;muerte cruzada&rdquo; del Congreso y el llamado anticipado a elecciones. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Brasil, por su parte, intenta normalizar su vida p&uacute;blica bajo el mando de Lula Da Silva tras el ascenso y ca&iacute;da de Jair Bolsonaro. No asoma sencilla la tarea: en marzo, los seguidores del expresidente intentaron tomar las instituciones de gobierno.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Per&uacute; es el ep&iacute;tome de esta tendencia regional. Como Argentina, el pa&iacute;s andino ingres&oacute; a la d&eacute;cada del &acute;90 con un estallido hiperinflacionario. A diferencia de Argentina, Per&uacute; logr&oacute; domar la din&aacute;mica de aumento de precios en el mediano plazo. Pero, en ese proceso, dinamit&oacute; su sistema de representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Un solo dato ilustra este contraste: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>mientras el titular del Banco Central, Julio Velarde, lleva casi 17 a&ntilde;os ininterrumpidos en el cargo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, los peruanos ya tuvieron 6 presidentes en los &uacute;ltimos 7 a&ntilde;os y el vac&iacute;o de poder y el divorcio entre pol&iacute;tica y sociedad se convirtieron en una huella permanente de su dispositivo de (des)gobierno.</span>
    </p><h3 class="article-text">Pero Argentina...</h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ante este panorama regional de inestabilidad pol&iacute;tica con estabilidad econ&oacute;mica, Argentina ofrece su cara opuesta. La inflaci&oacute;n supera el 110% interanual, la econom&iacute;a acumula a&ntilde;os de estancamiento y el sost&eacute;n financiero del FMI es lo &uacute;nico que parece separarnos del abismo. Ante la fragilidad de la moneda propia, todos los argentinos conocen la &uacute;ltima cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar (en sus m&uacute;ltiples variantes) y tienen una opini&oacute;n formada sobre cu&aacute;ndo ocurrir&aacute; la siguiente corrida cambiaria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>La econom&iacute;a argentina, en definitiva, est&aacute; rota. Y sin embargo, la pol&iacute;tica &mdash;los principales partidos y las instituciones de gobierno&mdash; resiste. </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">No hay una ola de protestas sociales y una demanda de cambio institucional (como en Chile), ni un conflicto profundo entre los poderes del Estado (como en Ecuador) ni una fragmentaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico que comprometa el funcionamiento democr&aacute;tico (como en Per&uacute;).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es cierto que hay un extendido malestar social, que el </span><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/desencanto-pega-provincias-picos-21-voto-blanco-bajas-10-puntos-concurrencia_1_10391843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">ausentismo &mdash;indicador de la bronca&mdash; creci&oacute; levemente en las elecciones provinciales</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> celebradas hasta el momento y que la amenaza de Javier Milei enciende las alarmas. Pero los resultados de las elecciones provinciales celebradas hasta el momento y el cierre de listas nacionales arrojan m&aacute;s indicios de continuidad que de ruptura en el sistema pol&iacute;tico.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El peronismo y Juntos por el Cambio, las dos grandes coaliciones que organizan la representaci&oacute;n y el conflicto pol&iacute;tico en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se perfilan para ser los principales competidores de la elecci&oacute;n presidencial. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>A pesar de haber protagonizado recientemente experiencias fallidas de gobierno y fuertes tensiones internas, los dos espacios pol&iacute;ticos siguen concentrando la mayor parte de las adhesiones ciudadanas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. &iquest;C&oacute;mo se explica esta vigencia? &iquest;Por qu&eacute;, a pesar de todo, la divisi&oacute;n kirchnerismo-antikirchnerismo parece seguir ordenando nuestro sistema pol&iacute;tico?</span>
    </p><h3 class="article-text">Una polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica y de desprecio mutuo</h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La grieta que se inaugur&oacute; en Argentina en 2008 sigue vigente porque cristaliza ideas y actitudes muy representativas de nuestra sociedad. La oferta pol&iacute;tica &mdash;el peronismo en su versi&oacute;n kirchnerista y Juntos por el Cambio&mdash; se sostiene en el tiempo porque conecta fielmente con la demanda social, lo que los ciudadanos tienen en la cabeza.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En otras palabras: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Uni&oacute;n por la Patria y Juntos por el Cambio son veh&iacute;culos de una divisi&oacute;n muy profunda en la sociedad. En Argentina, la polarizaci&oacute;n es ideol&oacute;gica: hay una divisi&oacute;n marcada en torno al conjunto de pol&iacute;ticas que deber&iacute;an regir el rumbo general del pa&iacute;s. Pero es, tambi&eacute;n, afectiva: hay un deprecio mutuo entre los dos grandes grupos pol&iacute;ticos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Los recientes informes sobre Creencias Sociales elaborados por el Instituto Pulsar de la UBA apoyan esta presunci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Argentina est&aacute; atravesada por una marcada polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica que hace de JxC y UxP dos coaliciones con un alineamiento program&aacute;tico bastante transparente. Los seguidores de Juntos por el Cambio son mayoritariamente partidarios de una econom&iacute;a m&aacute;s abierta y menos regulada &mdash;son m&aacute;s privatistas&mdash;; los seguidores de Uni&oacute;n por la Patria, por su parte, promueven una econom&iacute;a m&aacute;s regulada y protegida &mdash;son m&aacute;s estatistas&mdash;.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Algunos datos de las encuestas hechas por Pulsar &mdash;</span>un observatorio de la Universidad de Buenos Aires especializado en el estudio de la opini&oacute;n p&uacute;blica&mdash; <span class="highlight" style="--color:white;">iluminan este ordenamiento de las preferencias ciudadanas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Para el 72% de los votantes de Juntos por el Cambio es preferible un pa&iacute;s en el que la mayor parte del empleo sea creado por empresas privadas; en el caso de Uni&oacute;n por la Patria, el 54% considera mejor que la mayor parte del empleo sea creado por el Estado y las empresas p&uacute;blicas. </span>
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            <span class="title">
                Empleo público y empleo privado                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:white;">A su vez, 7 de cada 10 votantes de Juntos por el Cambio se muestran favorables a un paquete de reformas que aumente la edad jubilatoria, flexibilice la legislaci&oacute;n laboral y promueva una apertura econ&oacute;mica. En el bloque peronista, el 73% se opone a este programa de reformas de mercado. Las miradas divergen, tambi&eacute;n, sobre el rol de los sindicatos: para la mayor&iacute;a de los votantes de Juntos por el Cambio (63%), los sindicatos perjudican la generaci&oacute;n de empleo; para la mayor&iacute;a de los votantes de UxP (52%), las organizaciones del trabajo cumplen un rol importante en la defensa de los intereses de sus representados.</span>
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                Predisposición a las reformas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El desencuentro se replica en una serie de temas &mdash;rol del Estado, perfil del gasto p&uacute;blico, impuestos&mdash; que, en conjunto, dan cuenta de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>dos agrupamientos ciudadanos opuestos en el modo de concebir la agenda econ&oacute;mica de un pa&iacute;s: unos &mdash;los votantes de Juntos por el Cambio&mdash; eminentemente privatistas; otros &mdash;los votantes de Uni&oacute;n por la Patria&mdash;, mayoritariamente estatistas.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Juntos por el Cambio y el peronismo, en este sentido, expresan dos coaliciones con preferencias program&aacute;ticas muy distinguibles entre s&iacute;. Sin embargo, las cosas se complican: como en Estados Unidos o Brasil, en Argentina la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica se solapa y potencia con la polarizaci&oacute;n afectiva, esto es, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el rechazo rec&iacute;proco que muestran los votantes de Juntos por el Cambio y el kirchnerismo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La identificaci&oacute;n pol&iacute;tica negativa &mdash;la repulsi&oacute;n sistem&aacute;tica de los votantes y dirigentes de otra expresi&oacute;n pol&iacute;tica&mdash; es uno de los grandes movilizadores del voto y de la discusi&oacute;n p&uacute;blica en las democracias occidentales. De acuerdo con el primer informe de Creencias Sociales de Pulsar, 1 de cada 2 argentinos tienen relaciones personales que pueden verse condicionadas por la polarizaci&oacute;n (ya sea porque juzgan personalmente a otra gente en funci&oacute;n de sus ideas pol&iacute;ticas, o bien porque manifiestan que no podr&iacute;a estar en pareja con una persona con ideas pol&iacute;ticas opuestas).</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Polarización según el informe de Pulsar                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Econom&iacute;a rota, pol&iacute;tica estable</span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hoy todas las encuestas muestran a Juntos por el Cambio y Unidad por la Patria en un escenario de paridad, con Milei en tercer lugar, lejos del </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sorpasso</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mientras la econom&iacute;a se hunde, la pol&iacute;tica exhibe una llamativa estabilidad. Hay malestar social, pero no una demanda abrumadora de </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>outsiders</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> ni de renovaci&oacute;n de la clase dirigente. </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">La oferta pol&iacute;tica sigue ordenada por dos polos irreconciliables que expresan actitudes, visiones y demandas con ra&iacute;ces profundas en la sociedad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En alg&uacute;n punto, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>la vibrante polarizaci&oacute;n &mdash;ideol&oacute;gica y afectiva&mdash; que atraviesa a la sociedad opera, al mismo tiempo, como antibi&oacute;tico y bacteria: evita que Argentina caiga en un estadillo como el de principios de siglo o como el que aqueja actualmente a otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pero produce un empate pol&iacute;tico entre ambos bandos que retroalimenta la inestabilidad econ&oacute;mica. Mientras seguimos pregunt&aacute;ndonos cu&aacute;ndo nos llega &ldquo;un nuevo 2001&rdquo; ante una econom&iacute;a que se deteriora desde hace a&ntilde;os, la Argentina sigue atrapada en el laberinto de una polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica profundamente arraigada en la sociedad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <em>JC/PI/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Cachés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-nuevo-2001_1_10428654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Aug 2023 03:16:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué no tenemos un nuevo 2001?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polarización,Crisis del 2001,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PASO 2023, ¿a votar con el corazón o con la cabeza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/paso-2023-votar-corazon-cabeza_129_9963464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e46719d4-6c8c-4bf0-9c95-a73dd28e7562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="PASO 2023, ¿a votar con el corazón o con la cabeza?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde su puesta en práctica las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias funcionaron como una primera vuelta electoral y, al hacerlo, influyeron en el comportamiento estratégico de los votantes en el siguiente turno electoral. La tendencia, según el autor, podría cambiar en 2023.</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia, las reformas electorales exceden los efectos buscados por los reformadores. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las Primarias Abiertas Simult&aacute;neas y Obligatorias (PASO). Creadas en 2009 como un instrumento para reducir la oferta electoral -algo que cumplieron- y abrir a la ciudadan&iacute;a la selecci&oacute;n de candidatos -algo que en general no cumplieron-, desde su puesta en pr&aacute;ctica las PASO funcionaron adem&aacute;s como una primera vuelta electoral. No distribuyen cargos, pero revelan los verdaderos apoyos sociales de los candidatos. Y al hacerlo, influyen en el comportamiento de los votantes en el siguiente turno electoral. <strong>En 2023, sin embargo, esta din&aacute;mica podr&iacute;a sufrir alteraciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al cristalizar las preferencias electorales de la sociedad, las PASO proveen informaci&oacute;n a los ciudadanos para hacer un voto estrat&eacute;gico en las elecciones generales, que operan como una segunda vuelta de facto. El mecanismo es sencillo: las primarias producen defecciones entre los votantes de candidatos con mal desempe&ntilde;o y generan concentraci&oacute;n del voto en los candidatos con m&aacute;s probabilidades de triunfo. La elecci&oacute;n presidencial sigue una l&oacute;gica de ganador &uacute;nico, por lo que conviene apostar por un aspirante bien posicionado. <strong>En este marco, si en las PASO hay voto sincero, en las generales hay voto estrat&eacute;gico. En otras palabras: en agosto se vota con el coraz&oacute;n; en octubre, con la cabeza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la irrupci&oacute;n de Juntos por el Cambio (JxC) como opci&oacute;n electoral, el voto estrat&eacute;gico se registr&oacute; con m&aacute;s contundencia entre los votantes no peronistas, motorizados por el objetivo de fortalecer al candidato mejor posicionado para enfrentar al kirchnerismo. As&iacute;, mientras <strong>Mauricio Macri</strong> creci&oacute; casi 6 puntos porcentuales entre las PASO y la general del 2015 y m&aacute;s de 8 puntos en 2019, ni <strong>Daniel Scioli </strong>ni <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> vieron incrementar significativamente su porcentaje de votos entre uno y otro turno electoral.
    </p><p class="article-text">
        En 2023 esta propensi&oacute;n al voto estrat&eacute;gico en el electorado no peronista podr&iacute;a no repetirse. Tres factores atentan contra la capacidad de coordinaci&oacute;n del voto del polo no peronista -tanto a nivel de elites como de la base de votantes- en la l&iacute;nea de las elecciones precedentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, a diferencia de 2015 y 2019, cuando la candidatura presidencial de Macri era incontestable para todos los actores de la coalici&oacute;n, hoy no hay un l&iacute;der indiscutido en JxC. <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong>, el candidato natural del espacio hasta hace un a&ntilde;o y medio, enfrenta ahora el desaf&iacute;o serio de la ascendente <strong>Patricia Bullrich</strong>, apa&ntilde;ada por un Macri que, acostumbrado a ser el jefe tanto en los negocios como en el f&uacute;tbol y la pol&iacute;tica, se resiste a ceder centralidad en la coalici&oacute;n opositora y hasta coquetea con una vuelta al poder. A ellos se les suma <strong>Mar&iacute;a Eugenia Vidal</strong>, que mantiene su pre-candidatura presidencial y, montados sobre la estructura territorial de la UCR, los aspirantes radicales Facundo Manes y Gerardo Morales. En el &uacute;ltimo tiempo, tambi&eacute;n, se anot&oacute; <strong>Elisa Carri&oacute;</strong>. En definitiva, hoy JxC tiene muchos candidatos, que es lo mismo que no tener ninguno.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la debilidad relativa del kirchnerismo atenta contra la homogeneidad de la coalici&oacute;n opositora. Cambiemos naci&oacute; en 2015 como un dispositivo electoral de emergencia para ponerle un l&iacute;mite a la hegemon&iacute;a kirchnerista. Se unieron por el espanto y no por el amor. Con Cristina Kirchner atravesando un tiempo complejo en el plano judicial y pol&iacute;tico, la &ldquo;amenaza populista&rdquo; dej&oacute; de operar como un soldador efectivo de la oposici&oacute;n. Por eso Macri muestra cada vez m&aacute;s fastidio con la dirigencia radical, los radicales m&aacute;s moderados se incomodan con el discurso bolsonarista de Bullrich y Bullrich no pierde oportunidad para pegarle a Larreta.
    </p><p class="article-text">
        A la ausencia de un l&iacute;der indisputado en Juntos y el declive kirchnerista se les suma un tercer factor que conspira contra el voto estrat&eacute;gico del polo no peronista: la emergencia de una oferta electoral libertaria. A diferencia de 2015 y 2019, en 2023 a la derecha de Cambiemos no est&aacute; la pared, sino <strong>Javier Milei</strong>. El diputado libertario le disputa directamente el electorado a JxC y complica su narrativa discursiva, porque la confluencia del PRO, la UCR y la CC ya no puede levantar en exclusividad banderas simb&oacute;licas como la del cambio disruptivo, lo nuevo en pol&iacute;tica o la eficiencia tecnocr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, el escenario m&aacute;s probable en Juntos es el de una primaria competitiva como m&eacute;todo para dirimir la candidatura presidencial del espacio. Como indica la experiencia argentina, a mayor competitividad, m&aacute;s probabilidad hay de que la primaria deje heridos.&nbsp;Sin acuerdos de convivencia que regulen las PASO (como Larreta-Michetti en 2015), el ganador no logra retener los votos de su rival vencido (tal como ocurri&oacute; con <strong>Juli&aacute;n Dom&iacute;nguez </strong>y <strong>An&iacute;bal Fern&aacute;ndez</strong> en 2015).
    </p><p class="article-text">
        Tanto a nivel dirigencial como de base electoral, Juntos por el Cambio est&aacute; fuertemente dividido entre un ala dura (Macri/Bullrich) y un ala blanda (Larreta-UCR). Si Larreta se impone en una hipot&eacute;tica primaria ante Bullrich, podr&iacute;a haber fugas de los votantes duros hacia Milei. Si Bullrich le gana a Larreta, podr&iacute;a haber defecciones de los votantes blandos (por ejemplo, radicales no dispuestos a reconocer el liderazgo de Patricia). Se tratar&iacute;a de un escenario completamente distinto al de los comicios presidenciales precedentes.
    </p><p class="article-text">
        Liderazgo en disputa en JxC, peronismo debilitado y fragmentaci&oacute;n de la oferta opositora ante el ascenso de Milei. Combinados, estos tres factores desalinean la estructura de incentivos para la cooperaci&oacute;n, incrementando las probabilidades&nbsp;de que el polo no peronista no ejerza un voto estrat&eacute;gico entre las PASO y las elecciones generales en l&iacute;nea como lo vino haciendo hasta ahora. En un contexto en el que la elecci&oacute;n se puede definir por detalles, all&iacute; hay una clave de campa&ntilde;a para seguir de cerca.
    </p><p class="article-text">
        <em>JC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Cachés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/paso-2023-votar-corazon-cabeza_129_9963464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Feb 2023 03:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[PASO 2023, ¿a votar con el corazón o con la cabeza?]]></media:title>
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