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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gonzalo Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gonzalo-fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gonzalo Fernández]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Otro problema estructural de la economía argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/problema-estructural-economia-argentina_129_10050525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50377105-5f83-486f-b36f-4bffc43aa7cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro problema estructural de la economía argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los autores, al tradicional concepto de "restricción externa" hay que agregar el de "restricción financiera". El valor del peso y la deuda externa, los dos desafíos.  

</p></div><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n sobre la orientaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico adecuado para Argentina es relevante por motivos que deber&iacute;an ser obvios: si bien entre 2021 y 2022 el pa&iacute;s pudo romper la racha y crecer dos a&ntilde;os seguidos (algo que no lograba desde 2010), es claro que tiene un problema de crecimiento desde, al menos, la &uacute;ltima d&eacute;cada. Entre 2011 y 2019 el PIB promedi&oacute; una variaci&oacute;n anual de 0,4%. Ese periodo es llamativo porque incluye gobiernos de dos orientaciones opuestas que, aunque el promedio lo esconda, tuvieron resultados opuestos: el crecimiento promedio del producto 2011-2015 fue de 1,5% mientras que en 2016-2019 fue negativo (-1,0%). Ahora bien, ambos resultados son mediocres y se dieron en un ciclo &ldquo;serrucho&rdquo; en el que en los a&ntilde;os impares/electorales el PIB crec&iacute;a y en los pares ca&iacute;a (la excepci&oacute;n a esta din&aacute;mica fue el per&iacute;odo 2018-2019: se cay&oacute; en ambos). <strong>&iquest;Por qu&eacute; a Argentina le cuesta tanto sostener el crecimiento?</strong> A nuestro entender, <strong>la respuesta est&aacute; en su sector externo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los pa&iacute;ses tienen, en menor o mayor grado, econom&iacute;as abiertas. Esto quiere decir que realizan transacciones comerciales y/o financieras con el resto del mundo que deben ser saldadas en moneda dura. As&iacute;, tambi&eacute;n en t&eacute;rminos generales, si uno vende al resto del mundo recibe d&oacute;lares y si compra debe hacerlo en esta moneda. Todas estos intercambios se ven reflejados en el balance de pagos de las naciones que, en el agregado y ajustando por la variaci&oacute;n de reservas internacionales, suman 0. Lo cual es l&oacute;gico desde una perspectiva contable: no puede haber gastos que no sean financiados de una forma u otra. Por ejemplo: cuando alguna de las cuentas que componen el balance de pagos supera a las otras esto se compensa con variaciones positivas en las reservas internacionales en manos de la autoridad monetaria y viceversa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, todos los pa&iacute;ses del mundo tienen la necesidad de financiar sus gastos con el ingreso de divisas por el balance de pagos (un flujo) o con sus reservas internacionales (un stock). Esta simple idea est&aacute; en la base de distintas teor&iacute;as sobre el crecimiento econ&oacute;mico y sus restricciones. Quien fue el economista m&aacute;s importante de Argentina durante el siglo XX, Ra&uacute;l Prebisch, elabor&oacute; bastante sobre esto: para &eacute;l, el crecimiento de los pa&iacute;ses de la periferia estaba limitado por sus relaciones comerciales con los pa&iacute;ses del centro. Esto es, en s&iacute;ntesis, el concepto t&iacute;pico de &ldquo;restricci&oacute;n externa&rdquo;. Actualmente, en un mundo con fuertes flujos de capital, es posible expandir esta restricci&oacute;n comercial al plano financiero.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior es relevante para entender que <strong>cuando los pa&iacute;ses crecen, de manera directa o indirecta, est&aacute;n demandando m&aacute;s divisas</strong>. Cuando aumenta la producci&oacute;n local se consumen insumos importados por necesidades vinculadas a los distintos procesos productivos y cuando aumenta el empleo y/o el salario real, aumenta el consumo de bienes o servicios que requieren tambi&eacute;n de divisas. En un mundo de cadenas de valor globales, pr&aacute;cticamente no existen bienes que no contengan alguna parte elaborada en otro pa&iacute;s distinto a aquel en el que encuentra su demanda final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los d&oacute;lares son necesarios para aumentar la producci&oacute;n del pa&iacute;s, as&iacute; como tambi&eacute;n para permitir el consumo de bienes y servicios, <strong>&iquest;C&oacute;mo aumentar salarios o el producto de manera sostenible si no aumenta el ingreso de divisas? </strong>Una opci&oacute;n es recurrir a las reservas internacionales. Sin embargo, si bien estas permiten amortiguar shocks inesperados, no son infinitas y no pueden disminuir constantemente. Las devaluaciones del tipo de cambio, con sus efectos contractivos sobre el salario real y la actividad econ&oacute;mica, tienden a ser consecuencia de una autoridad monetaria que no puede sostener la paridad con el d&oacute;lar por sus escasas reservas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dado el objetivo (mejorar la calidad de vida de todos y todas), el medio deber&iacute;a ser claro: <strong>mejorar el posicionamiento externo de Argentina</strong>. Para esto el pa&iacute;s tiene potencial y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica herramientas: el incentivo del desarrollo de distintos sectores con enorme potencial como <strong>la energ&iacute;a, la miner&iacute;a, la agroindustria, las manufacturas de origen industrial, los servicios basados en conocimiento y el turismo receptivo</strong>. El periodo de 2003-2011 es un buen ejemplo de relaci&oacute;n virtuosa entre exportaciones y dinamismo interno: en esos a&ntilde;os el valor de las exportaciones creci&oacute; casi todos los a&ntilde;os al igual que el salario real. Al contrario, entre 2012 y 2019, las exportaciones se estancaron , el producto tambi&eacute;n y las reservas internacionales cayeron, lo que tuvo su reflejo en el mal desempe&ntilde;o del consumo privado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Elaboración propia en base a INDEC                            </span>
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        Ahora bien, <strong>si observamos el desempe&ntilde;o de las exportaciones desde 2021 hasta la actualidad es posible observar un fuerte dinamismo que no se ve reflejado en mejoras del salario real</strong>. Aqu&iacute; se vuelve importante aclarar que el problema de Argentina dista de ser s&oacute;lo comercial. <strong>Exportar m&aacute;s se convierte en una condici&oacute;n necesaria pero no suficiente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A nuestro entender, <strong>un segundo problema estructural que opera, desde al menos una d&eacute;cada en el pa&iacute;s, es la &ldquo;restricci&oacute;n financiera&rdquo;</strong>. En primer lugar, esta se origina porque <strong>el peso no cumple la funci&oacute;n de ser reserva de valor</strong>. Los argentinos y las argentinas tendemos a ahorrar en d&oacute;lares norteamericanos. La inflaci&oacute;n cr&oacute;nica, vol&aacute;til y la ausencia de instrumentos de cobertura desgastan el valor de la moneda local y moldean el comportamiento de los agentes, impulsando la compra de d&oacute;lares en aquellos que tienen excedentes.
    </p><p class="article-text">
        Si observamos la evoluci&oacute;n de la demanda de la formaci&oacute;n de activos externos neta -compuesta por la sumatoria de d&oacute;lares demandados para atesoramiento y los env&iacute;os legales de d&oacute;lares al extranjero-, podemos observar c&oacute;mo esta alcanz&oacute; valores de m&aacute;s de USD 25.000 millones por a&ntilde;o. Si bien los grandes capitales influyen en estos n&uacute;meros, los incentivos estuvieron dados para que tambi&eacute;n el peque&ntilde;o ahorrista que busca mantener sus ahorros o riqueza -comportamiento totalmente racional- colabore a alcanzar esta demanda sumamente elevada. Con estos valores, no hay desarrollo exportador ni balanza comercial superavitaria que aguante.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Elaboración propia en base a INDEC                            </span>
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        Pero adem&aacute;s, <strong>un segundo componente de esta &ldquo;restricci&oacute;n financiera&rdquo; es la deuda externa</strong>, sumamente desafiante en el contexto actual dado el perfil de vencimientos de deuda con organismos internacionales y acreedores privados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, queda claro que <strong>en Argentina la restricci&oacute;n externa es tanto comercial como financiera y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica deber&iacute;a atender ambos frentes</strong>. Aumentar el salario real y el producto requiere, entonces, dotar de dinamismo el sector externo, disminuir la demanda de d&oacute;lares para atesoramiento por parte del sector privado no financiero y atender las obligaciones con los acreedores del resto del mundo para evitar el endeudamiento irresponsable. Cualquier estrategia que simplifique las causas del problema no har&aacute; m&aacute;s que fallar m&aacute;s temprano que tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Tenconi, Gonzalo Fernández]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Mar 2023 09:15:44 +0000]]></pubDate>
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