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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sebastián Hernaiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/sebastian-hernaiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sebastián Hernaiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De Borges, Smith y las tareas de cuidado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/borges-smith-tareas-cuidado_1_10278716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d3f4347-d9c2-41a1-b3ad-0d619c89491e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Borges, Smith y las tareas de cuidado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las tareas de cuidado dejan de ser necesariamente la práctica feminizada y minusvalorada que todavía hoy son, para ser una práctica reconocida como parte de las tareas fundamentales que sostienen la vida, sostiene el autor y destaca un reciente libro de la economista Lucía Cirmi Obón, y lo enlaza con otros registros para poner el foco en un tarea invisibilizada pero esencial. </p></div><p class="article-text">
        Tengo abiertas en mi computadora incontables pesta&ntilde;as de publicaciones por leer. S&eacute; que hay una que abr&iacute; hace apenas unos d&iacute;as. El newsletter de la revista <em>La Tecla E&ntilde;e</em> del s&aacute;bado 29 de abril tra&iacute;a una nota con el t&iacute;tulo: <a href="https://lateclaenerevista.com/quien-le-hacia-la-cena-a-borges-por-angelina-uzin-olleros/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n le hac&iacute;a la cena a Borges?&rdquo;.</a> El texto est&aacute; escrito por <strong>Angelina Az&iacute;n Olleros</strong> y en su t&iacute;tulo rebota la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol del libro de <strong>Katrine Mar&ccedil;al</strong>, <em>&iquest;Qui&eacute;n le hac&iacute;a la cena a Adam Smith? </em>
    </p><p class="article-text">
        La metonimia de los t&iacute;tulos es eficaz: en la preparaci&oacute;n de la cena con la que una madre se encargaba de que su hijo se alimentara mientras desarrollaba su carrera profesional, la autora sintetiza la importancia de la econom&iacute;a general del cuidado. <strong>En el tono de pregunta y la ausencia del nombre propio de la encargada de las cenas, se sintetiza la invisibilidad a la que la historia y las formas de contar la historia han sometido a esas trabajadoras imperceptibles.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando Borges se fue del país en los años 80, ella recibió como única indemnización un pequeño busto del autor de El Aleph, que nunca quiso vender pese a las dificultades económicas que afrontó desde que quedó sin trabajo casi a sus 60 años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra pesta&ntilde;a abierta es el &uacute;ltimamente tan mentado ChatGPT. Se me ocurre hacerle la pregunta que da t&iacute;tulo al art&iacute;culo. La respuesta que me da a &ldquo;Qui&eacute;n le hac&iacute;a la cena a Borges?&rdquo; no es verdadera, pero es elocuente para sintetizar un estado de los discursos p&uacute;blicos y de la feminizaci&oacute;n de las tareas de cuidado: 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Jorge Luis Borges, el famoso escritor argentino, no se cas&oacute; hasta su vejez. En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, sol&iacute;a vivir con su madre, su hermana y luego con su asistente personal, quienes se encargaban de preparar sus comidas. Despu&eacute;s de la muerte de su madre y su hermana, Borges contrat&oacute; a una asistente personal llamada Mar&iacute;a Kodama, quien luego se convirti&oacute; en su esposa. Durante su matrimonio, Kodama se encarg&oacute; de cocinar para &eacute;l y de cuidarlo hasta su muerte en 1986&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La respuesta es incorrecta y clasista, pero elocuente en su error. Contesta que fueron &ldquo;las mujeres de su vida&rdquo; (madre, hermana y una &ldquo;asistente&rdquo; que luego ser&iacute;a esposa) las encargadas de preparar las cenas de Borges. </strong>La respuesta correcta no era menos femenina, pero s&iacute; agrega un dato: quien le prepar&oacute; las cenas y se encarg&oacute; de todas las tareas del cuidado desde los a&ntilde;os cincuenta hasta los ochenta fue <strong>Epifan&iacute;a Ubeda</strong>, m&aacute;s conocida como Fanny, una mujer correntina, nacida en 1922, que desde sus 14 a&ntilde;os trabaj&oacute; de empleada de casas particulares. Claro que nombrarla as&iacute; (&ldquo;trabajadora de casas particulares&rdquo;) es un modo de reconocerle un lugar en la cadena de producci&oacute;n que no tuvo ni en los a&ntilde;os cincuenta ni cuando Borges se fue del pa&iacute;s en los a&ntilde;os 80 y ella recibi&oacute; como &uacute;nica indemnizaci&oacute;n un peque&ntilde;o busto del autor de <em>El Aleph</em>. Seg&uacute;n cuenta ella misma, nunca quiso vender ese busto, pese a las dificultades econ&oacute;micas que afront&oacute; desde que qued&oacute; sin trabajo casi a sus 60 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n subrayaba que &ldquo;nombrar como trabajadora de casas particulares&rdquo; a Fanni Ubeda era un modo de ubicarla en la cadena de producci&oacute;n que no estaba activo cuando ella era quien le preparaba la cena a Borges. En <em>Econom&iacute;a para sostener la vida, </em>el reciente libro publicado por la economista <strong>Luc&iacute;a Cirmi Ob&oacute;n</strong>, la autora despliega en teor&iacute;as y dispositivos t&eacute;cnicos esa operaci&oacute;n de reubicaci&oacute;n: reconfigura los modos de nombrar, de comprender y de ubicar en la cadena de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En sus discusiones sobre arte y pol&iacute;tica, <strong>Jacques Ranciere </strong>postula una perspectiva que tal vez sirva para pensar este libro. Seg&uacute;n Ranciere, la pol&iacute;tica es aquello que <em>irrumpe en la distribuci&oacute;n de lo sensible</em>, generando nuevas configuraciones de la experiencia sensorial y nuevos modos de dar sentidos a esas experiencias: <strong>un nuevo reparto o nueva distribuci&oacute;n de lo sensible</strong>. Como pol&iacute;tica de redistribuci&oacute;n de los modos de lo sensible, el libro historiza, analiza y consigue dar forma a nuevos modos de dar sentidos a distintas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a que presenta Cirmi Ob&oacute;n deja de excluir de su cuerpo fundamental las tareas de cuidado (no s&oacute;lo esas cenas que cada noche se preparan) y permite el despliegue de una econom&iacute;a pol&iacute;tica que las integre y las tenga en cuenta como parte fundamental de la micro y la macroeconom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva que presenta la economista, las tareas del cuidado dejan de ser una natural tarea asignada a las mujeres <em>por fuera</em> de su tiempo de trabajo y deja de considerarse que &ldquo;no trabaja&rdquo; quien se dedica a las tareas de cuidado: las tareas de cuidado son trabajo en su libro y en tanto tales han de pensarse como parte fundamental de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las tareas de cuidado dejan de ser necesariamente la pr&aacute;ctica feminizada y minusvalorada que todav&iacute;a hoy son, para ser una pr&aacute;ctica reconocida como parte de las tareas fundamentales que sostienen la vida.
    </p><p class="article-text">
        Las tareas del cuidado son subrayadas en su car&aacute;cter de tareas imprescindibles para la reproducci&oacute;n de la vida y, si son reubicadas como necesidades, son repensadas como derechos: el derecho a ser cuidados y cuidadas, pero tambi&eacute;n el derecho a cuidar, tanto para mujeres como para hombres. 
    </p><p class="article-text">
        El libro <em>Econom&iacute;a para sostener la vida</em> no s&oacute;lo se piensa el derecho a recibir cuidados, sino el derecho a poder brindar cuidados y se postula este derecho con una perspectiva de profesionalizaci&oacute;n de esas tareas. En este libro no s&oacute;lo se piensa sino que se piensa para volver posible la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica. Se proponen formas de no conformarnos con el mundo que nos toca y formas de poder trastocarlo en uno mejor, en un mundo m&aacute;s cuidado. Un mundo donde la vida no est&eacute; al servicio de la econom&iacute;a, sino un mundo en el que la econom&iacute;a est&eacute; al servicio de sostener vidas cuidadas.
    </p><p class="article-text">
        <em>SH/PI</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Hernaiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/borges-smith-tareas-cuidado_1_10278716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2023 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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