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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Montoya]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/daniel-montoya/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Montoya]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tropiezo y desafíos del cordobesismo 4.0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tropiezo-desafios-cordobesismo-4-0_129_10333375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f33f724-8758-4f8a-9f34-99fa731d360e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tropiezo y desafíos del cordobesismo 4.0"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último domingo, Córdoba votó gobernador y aunque ganó el peronismo local, el resultado a nivel territorios y legisladores fue el peor de las últimas cinco elecciones. El autor, politólogo y conocedor de la política cordobesa, explora los porqué de ese traspié y los errores tácticos. El cambio de época y conducción del cordobesismo, y el frustrado acuerdo entre Schiaretti y Larreta que, dice Montoya, rompió la muralla que construyó, hace más de dos décadas, José Manuel De la Sota. </p></div><p class="article-text">
        26 de marzo de 2018. &ldquo;Tengo en confecci&oacute;n la colecci&oacute;n oto&ntilde;o-invierno, pase por R&iacute;o Cuarto, tendr&aacute; lo mejor al mejor precio&rdquo;. No vayan a pensar que estas palabras provienen de alg&uacute;n vendedor de un local de ropa. Para sorpresa de ustedes, quien me mand&oacute; este mensaje digital fue un pol&iacute;tico profesional con mil batallas encima como el &ldquo;Gallego&rdquo; <strong>Jos&eacute; Manuel de la Sota</strong>, el ex gobernador cordob&eacute;s que, aparentemente alejado de la pol&iacute;tica con su negocio de indumentaria masculina en el sur agropecuario de la provincia, bosquejaba en aquel momento a cierta distancia de la City porte&ntilde;a un proyecto presidencial d&oacute;nde apostaba a ser prenda de unidad del peronismo en las elecciones de 2019.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La frustrada e inexplicable danza de seducción entre Juan Schiaretti y Horacio Rodríguez Larreta no hizo más que debilitar la tradicional y siempre celosa muralla de provincialización del cordobesismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tiempo m&aacute;s tarde, &eacute;se era el espacio pol&iacute;tico que ocupar&iacute;a <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> ante la debacle prematura del macrismo, a&uacute;n cuando tal proceso ya no lo tendr&iacute;a al veterano l&iacute;der mediterr&aacute;neo ni de espectador por esos malditos planes del destino, <em>in memoriam</em>. La an&eacute;cdota no tiene nada de casual. Contiene tres condimentos fundamentales para entender la arquitectura pol&iacute;tica del cordobesismo 2.0, perge&ntilde;ada a fines de los 90 por el &ldquo;Gallego&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la gesti&oacute;n de la cercan&iacute;a, el cara a cara al viejo estilo o m&aacute;s visible en la pol&iacute;tica municipal o comunal. Por otra parte, la modernidad tecnol&oacute;gica y la vinculaci&oacute;n con potentes enclaves agropecuarios provinciales que fueron pilares de la revoluci&oacute;n productiva menemista que s&iacute; ocurri&oacute; en toda la zona n&uacute;cleo en aquellos a&ntilde;os. Sobre esos pilares, el alquimista pol&iacute;tico que fue el &ldquo;Gallego&rdquo; <strong>pint&oacute; de un color 100% original una provincia de larga tradici&oacute;n roja que, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, hasta fue epicentro del tsunami amarillo que empoder&oacute; a Mauricio Macri en 2015</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Fue una diagonal pol&iacute;tica in&eacute;dita. Una suerte de universo paralelo a escala provincial que no se acopl&oacute; a los fuertes vientos kirchneristas que soplaron a nivel nacional hasta 2011 ni, lo m&aacute;s curioso, a aquel proceso triunfal del ex jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires cuyo armado pol&iacute;tico tuvo a C&oacute;rdoba como kil&oacute;metro 0. Para muestra basta el bot&oacute;n de las elecciones provinciales de aquellos a&ntilde;os versus las nacionales. Mientras que <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> obten&iacute;a en el &aacute;mbito nacional la marca in&eacute;dita de 54% desde la democracia recuperada en 1983, el difunto ex gobernador revalid&oacute; el poder de fuego del cordobesismo con un 42% ante una oposici&oacute;n local repartida entre el juecismo y la UCR. <strong>Del kirchnerismo, ni noticias</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Resultados de la elección provincial: 2007, 2011 y 2015                            </span>
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        En cuanto a 2015, ante un Macri que a escala nacional obtuvo un 51% en el ballotage pero la marca r&eacute;cord de 72% en C&oacute;rdoba en particular, en la dimensi&oacute;n provincial igual el cordobesismo consigui&oacute; aislarse de semejante tendencia nacional con el 40% que obtuvo el ahora saliente gobernador <strong>Juan Schiaretti </strong>versus el 34% de un Juntos por el Cambio que, en esos momentos, parec&iacute;a tener la mesa servida para comerse los chicos crudos y ocupar el espacio vacante dejado por el gobernador radical <strong>Eduardo Angeloz</strong> tras su resonante ca&iacute;da a mediados de la d&eacute;cada del 90. Sin embargo, <strong>tanto la fiesta K como la M no lograron penetrar el microclima serrano donde los m&uacute;ltiples cordones monta&ntilde;osos hacen las veces de barrera natural a las modas pol&iacute;ticas metropolitanas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Resultados elecciones provinciales de 2019 y 2023                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Todo tiene un final, todo termina</h3><p class="article-text">
        En tal sentido, la arquitectura pol&iacute;tica provincial antis&iacute;smica perge&ntilde;ada en su momento por De la Sota no s&oacute;lo resisti&oacute; las corrientes nacionales de &eacute;poca en el plano del poder ejecutivo sino, lo m&aacute;s llamativo, en el plano de las elecciones departamentales determinantes a la hora de la conformaci&oacute;n de la legislatura unicameral provincial. Una verdadera obra de joyer&iacute;a pol&iacute;tica maquinada por el &ldquo;Gallego&rdquo; que asegur&oacute; una larga hegemon&iacute;a provincial de dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, toda esa bella historia termin&oacute; el domingo pasado cuando, por primera vez en muchos a&ntilde;os, al oficialismo provincial le entraron las balas y se le pint&oacute; de &ldquo;amarillo&rdquo; tanto la mitad sur del territorio como la legislatura provincial. Atenti: retener ese detalle del amarillo entre comillas. Antes que ello, vale enfocarme en los dos errores no forzados que explican semejante filtraci&oacute;n en la arquitectura original de un cordobesismo que, si no apuntalaba esta elecci&oacute;n con los 80 mil votos de diferencia del doble terru&ntilde;o del flamante gobernador electo <strong>Mart&iacute;n Llaryora</strong>, San Justo y ciudad de C&oacute;rdoba, hoy las siempre indemostrables denuncias de fraude de <strong>Luis Juez</strong> ya se hubiesen convertido en un cuartetazo con <strong>La Mona Jim&eacute;nez</strong> a todo volumen. <strong>Si hay un mensaje n&iacute;tido que dejaron las urnas para el flamante gobernador Llaryora fue &eacute;ste: no le debe nada a nadie tras una victoria transpirada que se asienta casi toda sobre su propia espalda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer t&eacute;rmino, hay un factor de la din&aacute;mica pol&iacute;tica local que explica el debilitamiento del gran edificio delasotista original. El schiarettismo, hoy con credenciales muy da&ntilde;adas para alimentar una aventura nacional, m&aacute;s a&uacute;n en una ya superpoblada avenida del medio, gener&oacute; un cambio de estilo pol&iacute;tico visible. De aquella gesti&oacute;n de la cercan&iacute;a del &ldquo;Gallego&rdquo;, el cara a cara del vendedor de trajes, a la cercan&iacute;a de la gesti&oacute;n del &ldquo;Gringo&rdquo; Schiaretti es decir, un <strong>estilo de vinculaci&oacute;n con los cordobeses basado en la desangelada evidencia de las grandes obras p&uacute;blicas, las estad&iacute;sticas y las m&eacute;tricas viralizadas por un aparato de propaganda y comunicaci&oacute;n tanto tradicional como digital no imaginado en su &eacute;poca ni por el propio George Orwell. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cualquier parecido con la impronta y el estilo PRO en su versi&oacute;n <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong> no es mera coincidencia. Hasta por ah&iacute; se ven algunos funcionarios locales con <em>sneakers</em> y chupines que traslucen un estilo metropolitano cuya referencia resulta muy &uacute;til para introducir el segundo factor explicativo del visible desgaste electoral sufrido. <strong>En ese terreno, la frustrada e inexplicable danza de seducci&oacute;n entre ambos jefes territoriales no hizo m&aacute;s que debilitar la tradicional y siempre celosa muralla de provincializaci&oacute;n del cordobesismo.</strong> Por cierto, en un distrito con una memoria latente de la profunda penetraci&oacute;n de Juntos por el Cambio alrededor de los nervios territoriales del conflicto con el sector agropecuario de 2008, vale decir, la C&oacute;rdoba gringa. Para peor, en el contexto de un proceso de puja interna de alto voltaje entre Horacio Rodr&iacute;guez Larreta y Patricia Bullrich que compromete a un Macri que sigue manteniendo cierto romance y predicamento en suelo mediterr&aacute;neo.
    </p><h3 class="article-text">Cordobesismo 4.0</h3><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es muy oportuno resaltar que el debilitamiento del cordobesismo en su variante gringa 4.0 obedece tambi&eacute;n a factores ajenos a la din&aacute;mica provincial. Ah&iacute; vuelvo a la menci&oacute;n del amarillo entre comillas. En particular, el renacimiento de la UCR no s&oacute;lo en C&oacute;rdoba sino tambi&eacute;n en ciudad y provincia de Buenos Aires est&aacute; ligado al agotamiento de las dos fuerzas pol&iacute;ticas nacionales que acapararon el centro de la escena pol&iacute;tica durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el kirchnerismo y el macrismo. En tal sentido, <strong>el vac&iacute;o generado por semejante reconfiguraci&oacute;n y hasta implosi&oacute;n del tablero pol&iacute;tico abona el terreno para la reaparici&oacute;n del viejo partido centenario en letargo.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Inclusive, d&aacute;ndose un curioso fen&oacute;meno donde sus tradicionales bases electorales siempre con anclaje en sectores medios caminan por delante de una dirigencia que est&aacute; c&oacute;moda como furg&oacute;n de cola de una fuerza diezmada por su internismo, su doble fracaso nacional y bonaerense, la ausencia de un liderazgo ordenador como el que mal que mal sigue conservando el kirchnerismo y, por &uacute;ltimo, el riesgo de una derrota en su propio patio porte&ntilde;o de atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, vale preguntarse, &iquest;cu&aacute;nto tiempo pasar&aacute; para que L&aacute;zaro finalmente se levante y empiece a caminar por s&iacute; s&oacute;lo o aunque sea a gatear? M&aacute;s en una provincia d&oacute;nde all&aacute; lejos en el tiempo el propio creador del peronismo ganaba hasta en la ciudad de Buenos Aires, pero mord&iacute;a el polvo en una provincia que siempre fue resiliente y tozuda a la hora de mantener su propia din&aacute;mica pol&iacute;tica local. El pr&oacute;ximo test electoral ser&aacute; muy pronto, en la ciudad de C&oacute;rdoba el 23 de julio, y ah&iacute; el radicalismo local impulsar&aacute; a uno de los jugadores de su cantera propia como <strong>Rodrigo de Loredo</strong>, no teniendo que correr detr&aacute;s de un <strong>Luis Juez</strong> al que siempre miraron de costado y que demostr&oacute;, una vez m&aacute;s, que apadrinarlo siempre termina teniendo un costo insoportable. Como reza el viejo adagio, quien duerme con ni&ntilde;os amanece mojado.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM/PI</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Montoya]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jun 2023 14:09:29 +0000]]></pubDate>
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