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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariano Fraschini]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/mariano-fraschini/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariano Fraschini]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ensayo Massa: aciertos y fallidos de ministros de Economía que quisieron ser presidentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ensayo-massa-aciertos-fallidos-ministros-economia-quisieron-presidentes_1_10335075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbaad607-f629-4835-8dff-4a7e29e2bcbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ensayo Massa: aciertos y fallidos de ministros que quisieron ser presidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por primera vez en la historia argentina, un ministro de Economía en ejercicio competirá por la presidencia. Pero, en el mundo y, especialmente, en la región hay varios casos para analizar. Mariano Fraschini explora el contexto y el desenlace de experiencias similares en el continente. Y traza, casi como mapa de desafíos para el postulante peronista, una diagonal respecto a la profundidad del "éxito" de gestión que necesitó cada uno para ganar las elecciones.  </p></div><p class="article-text">
        <strong>Sergio Massa</strong> ser&aacute; finalmente el candidato a presidente por Uni&oacute;n por la Patria (UP). Luego de un cierre de listas en el que prim&oacute; la incertidumbre hasta &uacute;ltimo momento, uno de los principales socios de la coalici&oacute;n de gobierno tendr&aacute; la tarea de revalidar en las urnas la suerte del artefacto electoral ideado por <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> el 18 de mayo de 2019. En un contexto econ&oacute;mico y social complejo, Massa deber&aacute; encarar, desde su doble rol de virtual conductor de la administraci&oacute;n de gobierno y de candidato a presidente, un trayecto electoral de tres estaciones que a priori emerge como sumamente incierto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mayoría de los casos que vamos a describir de ministros-candidatos poseen credenciales neoliberales, ya que fue preponderante la elección de integrantes de la cartera económica durante la década del noventa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Su vocaci&oacute;n de poder, una cuota para nada desde&ntilde;able de pragmatismo y una f&eacute;rrea voluntad pol&iacute;tica caracterizan desde hace a&ntilde;os al candidato de UP</strong>. A esto hay que adicionarle una novedad: por primera vez desde el retorno a la democracia hace 40 a&ntilde;os, un ministro de Econom&iacute;a en ejercicio ir&aacute; por la presidencia de la Rep&uacute;blica.<strong> &iquest;Constituye este elemento una novedad para el paisaje pol&iacute;tico latinoamericano? &iquest;Existen experiencias similares en nuestra regi&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l fue la performance electoral de estos ministros-candidatos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un breve repaso por Am&eacute;rica Latina nos conduce a un conjunto de ejemplos hist&oacute;ricos con suerte dispar, aunque la fortuna se inclina mayormente hacia las experiencias ganadoras. De entrada, una aclaraci&oacute;n: la mayor&iacute;a de los casos que vamos a describir de ministros-candidatos poseen credenciales neoliberales, ya que fue preponderante la elecci&oacute;n de integrantes de la cartera econ&oacute;mica durante la d&eacute;cada del noventa. Esta l&oacute;gica de selecci&oacute;n se modificar&aacute; durante el giro a la izquierda del siglo XXI con el ascenso al gobierno de liderazgos presidenciales potentes en la arena electoral y con un ejercicio del poder concentrado en el poder ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo soy el ministro de econom&iacute;a&rdquo;, sol&iacute;a reafirmar <strong>N&eacute;stor Kirchner </strong>cuando era interrogado acerca de los m&eacute;ritos de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y de los &eacute;xitos en los principales &iacute;ndices sociales. <strong>A pesar de tratarse de una de las d&eacute;cadas m&aacute;s notables en cuanto a los resultados socioecon&oacute;micos en la regi&oacute;n, los principales lideres del periodo no han escogido a los ministros de Econom&iacute;a como sucesores del proceso de transformaci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute;, comencemos con el recorrido hist&oacute;rico de los ministros- candidatos en Latinoam&eacute;rica, poniendo &eacute;nfasis en el contexto en el que emergieron y en el ulterior devenir electoral.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Primera estaci&oacute;n: Carlos Salinas de Gortari, M&eacute;xico 1988</h3><p class="article-text">
        <strong>Carlos Salinas de Gortari</strong> es el primer candidato a presidente estando a cargo, en el momento de la designaci&oacute;n, de la estrat&eacute;gica Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n y Presupuesto, durante el gobierno de <strong>Miguel de la Madrid</strong> (1982-1988) del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Desde esta Secretar&iacute;a de Estado, en la que conflu&iacute;an tareas econ&oacute;micas, presupuestarias y de planificaci&oacute;n (un mega ministerio para la jerga pol&iacute;tica argentina), Salinas de Gortari pudo llevar adelante una reestructuraci&oacute;n estatal en l&iacute;nea con el dec&aacute;logo neoliberal en boga en aquellos a&ntilde;os. La crisis de 1982, producto de la cesaci&oacute;n de pagos lanzada unilateralmente por el gobierno mexicano, ofici&oacute; de escudo protector de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que implicaba costos sociales y medidas impopulares. Con un apoyo total por parte del presidente y de un equipo tecnocr&aacute;tico &ldquo;aislado&rdquo; de las exigencias y demandas habituales de los ministerios, logr&oacute; concretar una transformaci&oacute;n econ&oacute;mica que implic&oacute; los primeros pasos del neoliberalismo en el pa&iacute;s. La estabilidad lograda durante la gesti&oacute;n en este mega ministerio le permiti&oacute; convertirse en el candidato &uacute;nico del PRI para la elecci&oacute;n del 6 de julio de 1988 en la cual triunf&oacute; por el 50% de los votos, en una votaci&oacute;n para nada exenta de discusi&oacute;n. Desde la c&uacute;spide del poder ejecutivo, Salinas de Gortari consolid&oacute; el giro neoliberal durante su mandato, y complet&oacute; el sexenio con una pol&iacute;tica econ&oacute;mica aperturista que fue continuada por su sucesor, <strong>Ernesto Zedillo</strong><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Segunda estaci&oacute;n: Gonzalo S&aacute;nchez de Losada, Bolivia 1989</h3><p class="article-text">
        La salida anticipada de <strong>Hern&aacute;n Siles Zuazo</strong> en agosto de 1985 dio lugar a nuevas elecciones en las que se impuso <strong>V&iacute;ctor Paz Estenssoro</strong>, del hist&oacute;rico Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En un contexto econ&oacute;mico ca&oacute;tico y con una hiperinflaci&oacute;n de cuatro d&iacute;gitos, Paz Estensoro llev&oacute; delante un programa de reformas estructurales orientadas al mercado, de la mano de su ministro de econom&iacute;a, <strong>Gonzalo S&aacute;nchez de Losada</strong>. El acuerdo partidario logrado con el exdictador <strong>Hugo Banzer </strong>para permitir el apoyo parlamentario de &eacute;ste al recetario neoliberal en curso, contemplaba que para el pr&oacute;ximo turno electoral Paz Estensoro apoyar&iacute;a la candidatura de Banzer. Sin embargo, a escasos d&iacute;as de la presentaci&oacute;n de las candidaturas, el presidente boliviano postul&oacute; como sucesor a su ministro de econom&iacute;a S&aacute;nchez de Losada, rompiendo el acuerdo con el ex presidente de facto.
    </p><p class="article-text">
        El desenlace electoral fue tragic&oacute;mico: S&aacute;nchez de Losada gan&oacute; la primera vuelta con el 25% de los sufragios dentro de una votaci&oacute;n caracterizada por la fragmentaci&oacute;n. Hasta el a&ntilde;o 2005 la elecci&oacute;n presidencial en Bolivia se defin&iacute;a mediante una segunda vuelta congresal. Es decir, el Legislativo boliviano eleg&iacute;a al presidente con mayor&iacute;a absoluta (as&iacute; lo hizo hasta el 2005) de sus miembros. El segundo lugar en esa elecci&oacute;n fue ocupado por Banzer (24%) y el tercero por el candidato del MIR, <strong>Jaime Paz Zamora</strong> (21%). Ante la disputa irreconciliable entre los dos primeros, emergi&oacute; la alternativa de ungir como presidente al tercero, Paz Zamora, que con el apoyo del partido del exdictador logr&oacute; alcanzar con sus votos el Palacio del Quemado.
    </p><h3 class="article-text">Tercera estaci&oacute;n Hern&aacute;n B&uuml;chi, Chile 1989</h3><p class="article-text">
        Se trata del &uacute;nico caso en el que una dictadura saliente ubica como candidato de su espacio al ministro de econom&iacute;a en ejercicio. Luego de la derrota en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, el dictador <strong>Augusto Pinochet</strong> se vio obligado a iniciar un proceso de transici&oacute;n para el que a&uacute;n conservaba recursos de poder para condicionar el proceso democr&aacute;tico que se abr&iacute;a a partir de la elecci&oacute;n del 14 de diciembre de 1989. En ella, la coalici&oacute;n Democracia y Progreso (vaya paradoja&hellip;) nutrida de dirigentes de la derecha tradicional chilena y de militares salientes llev&oacute; como candidato a la compulsa al ministro de econom&iacute;a <strong>Hern&aacute;n B&uuml;chi</strong>. Con un porcentaje similar de sufragios que el a&ntilde;o anterior, la Concertaci&oacute;n (alianza entre democristianos, socialistas y comunistas) super&oacute; el 50% de los votos necesarios para imponerse frente a un B&uuml;chi que s&oacute;lo alcanz&oacute; el 30%. Con una econom&iacute;a estabilizada, un programa neoliberal asentado luego de a&ntilde;os de fluctuaciones y una desigualdad social persistente, el ministro de econom&iacute;a no logr&oacute; alcanzar los votos de Pinochet (40%) en el plebiscito de 1988. La victoria de la oposici&oacute;n se dio en un contexto regional de salida de los gobiernos de facto, y en donde las fuerzas militares no lograban detener la oleada democratizadora. 
    </p><h3 class="article-text">Cuarta estaci&oacute;n: Cesar Gaviria, Colombia 1990</h3><p class="article-text">
        A pesar de que no se trata de un caso de un ministro de econom&iacute;a en ejercicio al momento de convertirse en candidato, el de <strong>C&eacute;sar Gaviria</strong> en Colombia se asemeja, por sus caracter&iacute;sticas, al caso mexicano. La d&eacute;cada del ochenta puede ser considerada como una de las m&aacute;s dif&iacute;ciles de la historia de Colombia. Un Estado jaqueado por los carteles de la droga con epicentro en Medell&iacute;n y Cali, los grupos paramilitares y la guerrilla se aven&iacute;a a un nuevo proceso electoral en mayo de 1990. El candidato Gaviria, del Partido Liberal, hab&iacute;a sido ministro de econom&iacute;a del gobierno de <strong>Virgilio Barco</strong> (1986-1990), y le hab&iacute;a dado el visto bueno a la creaci&oacute;n del Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social (CONPES), luego de su salida del ministerio. Una vez designado como candidato del partido de gobierno (tras el asesinato de <strong>Luis Carlos Gal&aacute;n</strong>) Gaviria logr&oacute; triunfar en forma contundente en unas elecciones marcadas por la violencia y el terrorismo. Ya establecido en el gobierno, el flamante presidente le dio continuidad a la agenda neoliberal iniciada durante su gesti&oacute;n y profundizada por la tecnocracia p&uacute;blica nucleada en el CONPES, reafirmando su pol&iacute;tica de liberalizaci&oacute;n y apertura econ&oacute;mica m&aacute;s all&aacute; de las demandas sociales que por esos a&ntilde;os se centraba en la seguridad. 
    </p><h3 class="article-text">Quinta estaci&oacute;n: Fernando Henrique Cardoso Brasil 1994</h3><p class="article-text">
        Se trata del caso emblem&aacute;tico, del que todos hablan hoy luego de la designaci&oacute;n de Massa. Luego de la salida anticipada de <strong>Fernando Collor de Mello</strong> de la presidencia en diciembre de 1992, la sucesi&oacute;n recay&oacute; en su vicepresidente <strong>Itamar Franco</strong> que convoc&oacute; a <strong>Fernando Henrique Cardoso </strong>a integrar su gabinete, primero como canciller y luego como ministro de econom&iacute;a. Desde esta &uacute;ltima cartera Cardoso lanz&oacute;, durante el a&ntilde;o 1993, el Plan Real en contexto econ&oacute;mico de hiperinflaci&oacute;n, recesi&oacute;n, ca&iacute;da abrupta de la inversi&oacute;n e &iacute;ndices sociales espantosos. El &eacute;xito del cambio de moneda en el combate a la inflaci&oacute;n, que baj&oacute; de cuatro a tres d&iacute;gitos en escasos meses, le permiti&oacute; a Cardoso convertirse en una alternativa potente frente al candidato de izquierda, <strong>Luiz In&aacute;cio Lula da Silva</strong>, en la elecci&oacute;n de 1994. A pesar de que se especulaba con una elecci&oacute;n re&ntilde;ida, Cardoso se impuso en primera vuelta con el 54% doblando en votos a Lula, que no alcanz&oacute; el 30%. Como en los casos precedentes, el factor tiempo fue determinante para poder observar el impacto positivo, en t&eacute;rminos de baja sensible de la inflaci&oacute;n, de las medidas llevadas delante por el ministerio de econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la presidencia Cardoso profundiz&oacute; el programa neoliberal bajando la inflaci&oacute;n a dos d&iacute;gitos en 3 a&ntilde;os. Esto le permiti&oacute; reelegirse en 1998, una vez m&aacute;s frente a Lula y en primera vuelta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Bonus-track Sexta estaci&oacute;n: Luis Arce, Bolivia 2020 </h3><p class="article-text">
        No puede considerarse un caso de ministro de econom&iacute;a- candidato porque la elecci&oacute;n de octubre de 2020 fue convocada por un gobierno de facto, y el Movimiento al Socialismo (MAS) se encontraba en la oposici&oacute;n, tras el golpe de estado de noviembre del a&ntilde;o anterior. Sin embargo, se trat&oacute; de una elecci&oacute;n en la cual el MAS design&oacute; a <strong>Luis Arce</strong>, el hist&oacute;rico ministro de econom&iacute;a de los 14 a&ntilde;os de gesti&oacute;n de <strong>Evo Morales</strong>, como candidato del espacio pol&iacute;tico. Por encontrarse imposibilitado legalmente para presentarse en la compulsa, Morales ubic&oacute; como cabeza de binomio a uno de los principales referentes del MAS, y un reconocido ministro de su gesti&oacute;n. Como dijimos, no se trata de un caso de ministro-candidato, sin embargo, puede sumarse a los analizados teniendo en cuenta que en la designaci&oacute;n de Arce primaron motivos de ra&iacute;z econ&oacute;mica y una reivindicaci&oacute;n de una gesti&oacute;n exitosa en esa cartera. 
    </p><p class="article-text">
        Un breve repaso por la evidencia emp&iacute;rica en materia de ministros de econom&iacute;a- candidato nos indica que son las coyunturas y la habilidad del elegido las principales variables que pueden predecir el resultado final. Si tomamos como referencia a los casos exitosos, es decir aquellos que lograron triunfar en las elecciones, en la mayor&iacute;a de los mismos el candidato logr&oacute; mostrar resultados auspiciosos en materia econ&oacute;mica. Esto no significa que haya existido una traducci&oacute;n directa entre un mejoramiento transitorio de los datos macroecon&oacute;micos y el voto como &uacute;nico factor explicativo, sino que tambi&eacute;n, la construcci&oacute;n de una atmosfera de estabilidad econ&oacute;mica le otorg&oacute; al ministro-candidato un plaf&oacute;n electoral satisfactorio. Los casos de Salinas de Gortari en M&eacute;xico y Gaviria en Colombia evidencian que, a pesar de no haber logrado &eacute;xitos medidos en datos duros, si pudieron exhibir una fortaleza econ&oacute;mica que permiti&oacute; una estabilidad en el horizonte futuro que fue valorada por la poblaci&oacute;n. Aclaremos que en ambos casos no podemos pasar por alto que esta constituya el &uacute;nico factor explicativo del triunfo, ya que tanto en Colombia, donde medi&oacute; un asesinato de un candidato presidencial en un contexto de inseguridad ca&oacute;tico, y en M&eacute;xico donde la elecci&oacute;n de Salinas de Gortari a&uacute;n se mantiene en un manto de sospecha, son tambi&eacute;n elementos a tomar en cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        En los casos de Cardoso en Brasil, S&aacute;nchez de Losada y Arce en Bolivia, en cambio, s&iacute; puede observarse n&iacute;tidamente &eacute;xitos en la gesti&oacute;n del proceso econ&oacute;mico evidenciado en guarismos y datos incontrastables. Los candidatos Cardoso, Losada y Arce pudieron exhibir desde la administraci&oacute;n estatal n&uacute;meros auspiciosos que fueron ampliamente valorados por la ciudadan&iacute;a y que tuvo su expresi&oacute;n en las urnas. En cambio, en el caso chileno se entrecruza la transici&oacute;n democr&aacute;tica como un elemento para nada soslayable en la derrota del candidato de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces: &iquest;Podr&aacute; el ministro de econom&iacute;a Sergio Massa convertirse en el Cardoso de este gobierno? &iquest;O s&oacute;lo se convertir&aacute; en un S&aacute;nchez de Losada? &iquest;Le alcanzar&aacute; una virtual estabilidad econ&oacute;mica a&uacute;n con una inflaci&oacute;n alta pero afianzada en un 6% para ganar la elecci&oacute;n? &iquest;Se convertir&aacute; en un Salinas de Gortari y aun sin &ldquo;grandes alegr&iacute;as&rdquo; primar en octubre (o noviembre)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La selecci&oacute;n de Massa como ministro- candidato resulta novedoso en dos aspectos: 1) la misma se despliega en un contexto sumamente complejo para sus propias aspiraciones y 2) el ministro de econom&iacute;a ser&aacute; el candidato de una coalici&oacute;n que ha tenido escasos &eacute;xitos y muchos sinsabores pol&iacute;ticos. En ese sentido, los contextos de alta inflaci&oacute;n parecen ser escenarios propicios para la emergencia del encuadre ministros-candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        En los noventa, como observamos m&aacute;s arriba, &eacute;sa fue la l&oacute;gica m&aacute;s habitual para construir candidatos oriundos desde la cartera econ&oacute;mica. Sin embargo, en los ejemplos descriptos el aspirante presidencial era, casi siempre, el responsable principal de los &eacute;xitos (ya sea en la estabilizaci&oacute;n o en la mejora de los &iacute;ndices macroecon&oacute;micos) de esos gobiernos. En el caso de Massa este elemento favorable no se ha manifestado a la fecha, y el tiempo que resta para su construcci&oacute;n parece ser escaso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&aacute; el ministro de econom&iacute;a estabilizar el ciclo econ&oacute;mico e iniciar un proceso de mejora social? &iquest;Contar&aacute; con el margen de acci&oacute;n (y el tiempo) necesario para apuntar medidas m&aacute;s redistributivas cercanas al sentir &ldquo;paladar K&rdquo; o le alcanzar&aacute; con una estabilizaci&oacute;n que otorgue certidumbre y &ldquo;paz social&rdquo;? <strong>&iquest;En que medida el candidato podr&aacute; diferenciar su performance econ&oacute;mica de la del gobierno que forma parte? &iquest;Ser&aacute; el &ldquo;se evit&oacute; una cat&aacute;strofe econ&oacute;mica&rdquo;, la principal oferta del oficialismo? &iquest;Habr&aacute; tiempo para algo m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Fraschini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ensayo-massa-aciertos-fallidos-ministros-economia-quisieron-presidentes_1_10335075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2023 08:44:03 +0000]]></pubDate>
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