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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Feierstein]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/daniel-feierstein/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Feierstein]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los progresismos se han vuelto cada vez más conservadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/progresismos-han-vuelto-vez-conservadores_129_10449479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/120e27f7-bd82-40b1-b253-2d460450a445_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los progresismos se han vuelto cada vez más conservadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, al progresismo le cabe una autocrítica frente al triunfo electoral de Milei. Ha renunciado a la voluntad de cambio, minimizado los malestares "reales" y limitado la discusión; ya tiene todas las respuestas y no tolera que “la gente” no las comprenda. </p></div><p class="article-text">
        <strong>Javier Milei</strong> inici&oacute; su primer discurso post-PASO enfatizando el<strong> &ldquo;triunfo en la batalla cultural&rdquo;,</strong> un proceso iniciado antes de su irrupci&oacute;n en la pol&iacute;tica (yo lo ubicar&iacute;a alrededor de 2012) y que, luego de presentaciones en 2019 (con Juan Jos&eacute; G&oacute;mez Centuri&oacute;n y Jos&eacute; Luis Espert) y en 2021 (con el propio Milei) ha cobrado fuerza may&uacute;scula en las PASO 2023 con las fuerzas de Milei y Patricia Bullrich. Esta referencia a la &ldquo;batalla cultural&rdquo; fue poco escuchada por los an&aacute;lisis que circulan, m&aacute;s interesados en la especulaci&oacute;n pol&iacute;tica sobre los avatares del pr&oacute;ximo voto en octubre.
    </p><p class="article-text">
        Enfrascados en mesas de arena que se parecen a las de los economistas que vaticinan presagios que nunca se cumplen, los analistas pol&iacute;ticos especulan sobre trasvasamientos de votos y comportamientos electorales. Al igual que los economistas, vuelven a pronosticar con sapiencia y seguridad fen&oacute;menos que luego no se constatan.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s valga la pena dedicar alg&uacute;n minuto a reflexionar sobre las condiciones profundas que generan que un Milei o una Bullrich puedan usufructuar pol&iacute;ticamente transformaciones de mediano plazo en el sentido com&uacute;n y conducir los malestares y/o las esperanzas del momento presente.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres pol&iacute;ticos (Per&oacute;n, Alfons&iacute;n, Menem, Kirchner) fueron tales por su capacidad de leer condiciones que ellos no produc&iacute;an. Parece que hemos renunciado a analizar dichas condiciones, enfrascados en la especulaci&oacute;n meramente electoral.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La crisis de los progresismos realmente existentes</strong></h3><p class="article-text">
        Hace ya unas d&eacute;cadas que los progresismos se han vuelto (en el mundo, en la regi&oacute;n y en el pa&iacute;s) cada vez m&aacute;s conservadores. Es significativo que en Argentina hayan ido cambiando sus significantes, aunque nunca en clave de transformaci&oacute;n: victoria, todos, ahora patria. <strong>La voluntad de cambio fue apropiada hace tiempo por las fuerzas de la derecha, incluso en sus significantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La propuesta pol&iacute;tica de fondo de estos progresismos (en su programa y en la elecci&oacute;n de sus representantes) es la de &ldquo;mantener todo m&aacute;s o menos igual&rdquo;, sea por convicci&oacute;n, por posibilismo o porque &ldquo;no da la correlaci&oacute;n de fuerzas&rdquo;. Nada m&aacute;s conservador. La amenaza para convencer a su electorado de acompa&ntilde;arlos es, desde hace a&ntilde;os, una campa&ntilde;a del miedo: &ldquo;con el otro te va a ir peor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto implica una <strong>minimizaci&oacute;n de los malestares reales que expresa la poblaci&oacute;n</strong>: la inflaci&oacute;n, la p&eacute;rdida consecuente de poder adquisitivo del salario, los estragos de la inseguridad y el narco, la angustia proveniente de las transformaciones identitarias (en la masculinidad, en los lazos sociales, en las relaciones afectivas, en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n o la salud, en el rol de las redes o la IA, etc&eacute;tera).
    </p><p class="article-text">
        Esa minimizaci&oacute;n viene acompa&ntilde;ada de una limitaci&oacute;n a la libertad de pensar. Quien ose apartarse de los dogmas (se&ntilde;alando el efecto nocivo de la inseguridad en barrios populares, el de la inflaci&oacute;n en los salarios, el de la esencializaci&oacute;n de las identidades o el de los escraches escolares en varones j&oacute;venes) es r&aacute;pidamente &ldquo;cancelado&rdquo; como &ldquo;c&oacute;mplice de la criminolog&iacute;a medi&aacute;tica&rdquo;, como &ldquo;quien le hace el juego a la derecha&rdquo; o como arcaico representante del patriarcado o del colonialismo.<strong> El progresismo ya tiene todas las respuestas y no tolera que &ldquo;la gente&rdquo; no las comprenda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un conjunto de pr&aacute;cticas, otrora virtuosas, tambi&eacute;n han sido cuestionadas por el progresismo y fueron hegemonizadas por la derecha como la <strong>meritocracia </strong>(que aquel que se esfuerza m&aacute;s pueda acceder a una vida un poco mejor) o la necesidad de austeridad en los representantes pol&iacute;ticos o la condena de la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los progresismos destacan la importancia de la salud y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas ante propuestas privatizadoras al tiempo que contin&uacute;an el ajuste en salud y educaci&oacute;n (que ya lleva d&eacute;cadas). Mientras que la mayor&iacute;a de los representantes pol&iacute;ticos no conocen ni utilizan dichos espacios que luchan cotidianamente contra la degradaci&oacute;n solo con el amor y entrega de sus trabajadores mal pagos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se nota mucho&rdquo;, dice el meme. Y eso que &ldquo;se nota mucho&rdquo; ha permitido el r&aacute;pido y contundente avance de la derecha en la &ldquo;batalla cultural&rdquo;, ya que le alcanza con iluminar las contradicciones.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Salir de la encerrona cortoplacista</strong></h3><p class="article-text">
        Ocurra lo que ocurra en octubre, para incidir de modo real en el escenario pol&iacute;tico y en las correlaciones de fuerzas se requiere disputar seriamente la batalla cultural. Y no hay modo de hacerlo sin comprender y revertir estas profundas contradicciones de los progresismos realmente existentes.
    </p><p class="article-text">
        No se puede defender la salud y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas sin transformarlas y otorgarles presupuesto y calidad cuando se gobierna. <strong>No se puede pretender ser representante de los m&aacute;s humildes y excluidos viviendo con los lujos y privilegios de los m&aacute;s acomodados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La apelaci&oacute;n a la humana comprensi&oacute;n para quien decide resolver sus problemas apelando al delito com&uacute;n contra sus vecinos igualmente pobres se termina confundiendo con un mensaje en el que pareciera que da lo mismo el trabajo que el choreo, la solidaridad que el m&aacute;s cruel individualismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La derecha neofascista ha interpelado a tantas personas que sufren porque la mayor&iacute;a de las otras fuerzas pol&iacute;ticas no las est&aacute;n escuchando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los progresismos le piden paciencia a quien la est&aacute; perdiendo. Porque las transformaciones nunca ser&iacute;an ahora, siempre quedan para ma&ntilde;ana. Sea por la situaci&oacute;n internacional, la pandemia, la sequ&iacute;a, la deuda o la culpa del adversario pol&iacute;tico. Del &ldquo;ah, pero Macri&rdquo; al &ldquo;cuidado con Milei&rdquo;. <strong>Hoy no te toca, aguant&aacute;, defend&eacute; lo que tenemos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La derecha neofascista vende odio, volar todo por los aires, vientos de cambio, &ldquo;que se vayan todos y no quede ni uno solo&rdquo;, la misma consigna que las fuerzas de izquierda asum&iacute;an con potencia en aquellos a&ntilde;os que desped&iacute;an al siglo XX y que reclamaban cambios, la consigna que aliment&oacute; la rebeli&oacute;n del 2001.
    </p><p class="article-text">
        Si la derecha cosecha &eacute;xito tras &eacute;xito en la batalla cultural quiz&aacute;s sea porque algunas de nuestras respuestas est&aacute;n equivocadas, algunos de nuestros presupuestos son err&oacute;neos, en alg&uacute;n momento debemos haber perdido el rumbo y abandonado la vocaci&oacute;n por transformar la sociedad en una direcci&oacute;n de mayor justicia.
    </p><p class="article-text">
        Para entender esto necesitamos animarnos a pensar cr&iacute;ticamente, a revisar aquellas verdades que damos por sentadas, a escuchar los malestares reales que nos est&aacute; gritando este voto de protesta, a interpelar a quienes est&aacute;n sufriendo y darles una respuesta distinta a la manipulaci&oacute;n del odio pero tambi&eacute;n distinta a la resignaci&oacute;n posibilista.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil y requiere valent&iacute;a identificar y reconocer los propios errores. Pero es condici&oacute;n de posibilidad de cualquier chance de dar una verdadera disputa cultural, de incidir en las vertiginosas transformaciones de la hegemon&iacute;a que estamos viviendo.
    </p><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Feierstein]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Aug 2023 08:43:39 +0000]]></pubDate>
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