<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Malena Zabalegui]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/malena-zabalegui/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Malena Zabalegui]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1048895/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[#10D: feminismos y derechos conquistados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/10d-feminismos-derechos-conquistados_1_10752715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#10D: feminismos y derechos conquistados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 40 de democracia ininterrumpida en la Argentina, esta nota propone un recorrido por los avances (y retrocesos) en los parámetros de humanidad desde una mirada feminista.  </p><p class="subtitle">Piquetes: Del Cutralcazo y Teresa Rodríguez, al desafío reaccionario de Milei con la calle</p><p class="subtitle">Una democracia organizada por el fulbo</p></div><p class="article-text">
        Contra algunos pron&oacute;sticos (&iquest;ilusiones? &iquest;esperanzas?), este 10 de diciembre nuestra sociedad se encuentra en clara fragmentaci&oacute;n (de personas, de valores). Hace 40 a&ntilde;os, el d&iacute;a de la asunci&oacute;n de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, volv&iacute;amos a so&ntilde;ar con un mundo mejor; hoy, pese a las certezas quebradas, a un tejido social da&ntilde;ado y a los 30.000 desaparecidos que todav&iacute;a nos duelen, seguimos celebrando la recuperaci&oacute;n de la democracia y contamos con una plataforma s&oacute;lida a partir de la cual reconstituir un bien preciado: los Derechos Humanos (DDHH).
    </p><p class="article-text">
        Este 10 de diciembre se cumplen 75 a&ntilde;os de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Ante los estragos provocados por el nazismo el siglo pasado, en 1948 la ONU decidi&oacute; establecer par&aacute;metros m&iacute;nimos de humanidad que los Estados firmantes deb&iacute;an respetar, proteger, asegurar y promover de ah&iacute; en adelante, a fin de que el horror del genocidio no se volviera a repetir nunca m&aacute;s. Si bien nuestro pa&iacute;s adhiri&oacute; a la Declaraci&oacute;n ya en aquel momento, a nivel popular reci&eacute;n supimos de su existencia en los a&ntilde;os 70 con la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica a estos derechos durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar y por eso solemos asociar DDHH exclusivamente al terrorismo de Estado y a los delitos de lesa humanidad. Sin embargo, los DDHH son mucho m&aacute;s abarcativos. Incluyen una larga lista de derechos civiles, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales, culturales y ambientales jur&iacute;dicamente exigibles, universales, irrenunciables e inalienables que tambi&eacute;n son progresivos: a medida que la humanidad cambia y se adapta a nuevas situaciones, se consagran nuevos DDHH cuya existencia no elimina ni reduce los ya conquistados.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-T8g6jySQ53g-3520', 'youtube', 'T8g6jySQ53g', document.getElementById('yt-T8g6jySQ53g-3520'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-T8g6jySQ53g-3520 src="https://www.youtube.com/embed/T8g6jySQ53g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Este 10 de diciembre tambi&eacute;n se cumplen 40 a&ntilde;os de democracia ininterrumpida en Argentina y, aunque no todos los DDHH se encuentran en plena vigencia, en estas cuatro d&eacute;cadas nuestro pa&iacute;s deline&oacute; una notable trayectoria en materia de G&eacute;neros y Sexualidades que es referencia ineludible en la regi&oacute;n y en el mundo. <strong>El primer paso en este sentido fue la sanci&oacute;n definitiva del divorcio vincular.</strong> Con la primavera alfonsinista, y pese a las presiones de la Iglesia cat&oacute;lica, en 1987 se sancion&oacute; la ley n&deg; 23.515 que permiti&oacute; la disoluci&oacute;n de la uni&oacute;n matrimonial ya no por &ldquo;incumplimiento de las obligaciones conyugales&rdquo; como en versiones anteriores sino por pura voluntad de las partes. A partir de ese momento, el matrimonio pas&oacute; de ser una obligaci&oacute;n para toda la vida a ser una opci&oacute;n, y se inaugur&oacute; as&iacute; un avance virtuoso en materia de derechos civiles y sociales que debi&oacute; esperar hasta el nuevo siglo para tomar cierto ritmo. Con una democracia d&eacute;bil y permanentes amenazas de levantamientos militares en reacci&oacute;n <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/senores-jueces-juicio-hizo-historia_1_10637516.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al hist&oacute;rico Juicio a las Juntas militares en 1985 que proclam&oacute; el #NuncaM&aacute;s</a> como marca registrada en resistencia y reparaci&oacute;n contra cr&iacute;menes de lesa humanidad, durante los gobiernos de Alfons&iacute;n y <strong>Carlos Menem</strong> se sancionaron leyes de impunidad conocidas como &ldquo;Punto Final&rdquo; (1986), &ldquo;Obediencia Debida&rdquo; (1987), y decretos de indulto que marcaron un retroceso significativo en materia de DDHH en general. Aun as&iacute; y gracias a la movilizaci&oacute;n popular, en 1994 Menem tuvo que <strong>derogar por decreto la ley de Servicio Militar Obligatorio</strong> tras el asesinato del conscripto Omar Carrasco, como consecuencia de una brutal paliza que le propinaron sus mismos compa&ntilde;eros por orden de un subteniente, quien escondi&oacute; el cuerpo del muchacho durante 20 d&iacute;as y lo acus&oacute; ante la familia de desertor. La tragedia sirvi&oacute; al menos para eliminar ese entrenamiento en violencia masculina que hab&iacute;a sido la colimba desde su creaci&oacute;n en 1901.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_50p_1086134.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_50p_1086134.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_75p_1086134.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_75p_1086134.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_default_1086134.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_default_1086134.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e831bc8e-a983-4d89-8f85-1b17ceeddfa2_16-9-aspect-ratio_default_1086134.jpg"
                    alt="El soldado Omar Carrasco, asesinado en 1994. Su crimen marcó el fin del servicio militar obligatorio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El soldado Omar Carrasco, asesinado en 1994. Su crimen marcó el fin del servicio militar obligatorio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Piquete y cacerola</h3><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y social que estall&oacute; en el tr&aacute;gico diciembre de 2001 durante el gobierno de <strong>Fernando De la R&uacute;a</strong> propici&oacute; manifestaciones desde las clases medias, bajas y desocupadas, con cacerolazos, piquetes, robos a supermercados y la consigna mayoritaria &ldquo;Que se vayan todos&rdquo;. <strong>El siglo XX argentino se despidi&oacute; con gran desasosiego e incertidumbre,</strong> pero con una inusitada participaci&oacute;n popular en todo el pa&iacute;s, que se tradujo en un estado asambleario que llegar&iacute;a para quedarse y <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/piquetes-cutralcazo-teresa-rodriguez-desafio-reaccionario-milei-calle_1_10675757.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la permanencia de la protesta callejera. </a>Fue en ese caldo en el que se retom&oacute; con fuerza la lucha a favor del aborto libre y gratuito que ya las feministas ven&iacute;an cocinando retomada la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el nuevo siglo y una vez apaciguada la conmoci&oacute;n social, en 2002 se sancion&oacute; la ley n&deg; 25.673 de <strong>anticoncepci&oacute;n gratuita</strong> con el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreaci&oacute;n Responsable, otro hist&oacute;rico reclamo feminista desde los a&ntilde;os 70 y 80. Aquel mismo a&ntilde;o, la ley n&deg; 26.130 ampli&oacute; los derechos no reproductivos con la gratuidad en contracepci&oacute;n quir&uacute;rgica (vasectom&iacute;a y ligadura de trompas),<strong> leyes que vinieron a confirmar que los varones tambi&eacute;n eran responsables de la anticoncepci&oacute;n y que el destino de las mujeres no deb&iacute;a estar inexorablemente asociado al matrimonio o a la maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante el gobierno de <strong>N&eacute;stor Kirchner</strong> (mayo de 2003-diciembre de 2007) hubo grandes avances en materia de DDHH. En 2003, siendo secretario de DDHH Eduardo Luis Duhalde, y a partir de un proyecto de la diputada Patricia Walsh, <strong>se derogaron las leyes de impunidad</strong>, lo que permiti&oacute; que dos a&ntilde;os despu&eacute;s, el 14 de junio de 2005, la Corte Suprema declarara inconstitucionales ambas leyes y constitucional su nulidad, y as&iacute; se habilit&oacute; la reapertura y el <strong>inicio de nuevos juicios</strong> a cientos de represores, civiles y militares cuyos enjuiciamientos iniciados en 1985 se hab&iacute;an interrumpido con aquellos instrumentos de impunidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8aee2433-6277-4844-a72e-9103a183489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Amelong   Infojus Noticias"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Amelong   Infojus Noticias                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2005, por decreto n&deg; 1.454 de Kirchner, millones de mujeres pudieron jubilarse a pesar de no contar con los aportes necesarios. La medida, popularizada como &ldquo;<strong>jubilaci&oacute;n para amas de casa</strong>&rdquo;, estuvo pensada para aquellas mujeres que, por haberse dedicado al cuidado familiar, no hab&iacute;an podido desarrollar una profesi&oacute;n. As&iacute;, el Estado reconoc&iacute;a a las tareas dom&eacute;sticas como trabajo no remunerado y compensaba a quienes se hab&iacute;an dedicado por entero al bienestar ajeno.
    </p><p class="article-text">
        En 2006, se sancion&oacute; la ley<strong> </strong>n&deg; 26.150 de<strong> Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI) </strong>para<strong> </strong>ense&ntilde;ar en todas las escuelas a cuidar el cuerpo y la salud, a conocer los derechos, a fomentar la afectividad, a identificar los estereotipos de g&eacute;nero y a valorar la diversidad humana. Esta ley todav&iacute;a hoy encuentra numerosos obst&aacute;culos para su aplicaci&oacute;n pero, gracias a estos contenidos esenciales, muches ni&ntilde;es pudieron reconocer y denunciar que sufr&iacute;an abuso sexual intra-familiar, muchas adolescentes aprendieron a exigir el uso del preservativo y evitaron as&iacute; infecciones y embarazos no deseados, y muchas personas se sintieron habilitadas a construir una identidad en base a sus propias sensaciones y no a r&iacute;gidos estereotipos impuestos. Aunque la ley sigue recibiendo acusaciones infundadas de &ldquo;promover la homosexualidad&rdquo; y ser &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo;, los beneficios individuales y colectivos de la ESI son f&aacute;cilmente verificables y es la propia juventud la que reclama su efectiva implementaci&oacute;n transversal en las instituciones educativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2009 se sancion&oacute; la ley n&deg; 26.485 de <strong>protecci&oacute;n integral a las mujeres</strong> para prevenir, sancionar y erradicar las violencias. Si bien se pens&oacute; en un primer momento exclusivamente para mujeres cis, la ley se conoce como <strong>contra la violencia de g&eacute;nero</strong>, en un intento activista por ampliar derechos a toda persona violentada por esa raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de julio de 2010 ocurri&oacute; un hecho bisagra en el pa&iacute;s y en Latinoam&eacute;rica. Con la sanci&oacute;n de una nueva ley de matrimonio civil n&deg; 26.618, Argentina fue el primer pa&iacute;s en la regi&oacute;n en legalizar la uni&oacute;n de cualquier pareja, independientemente de su sexo, su g&eacute;nero o su identidad. Popularizada estrat&eacute;gicamente como &ldquo;<strong>matrimonio igualitario</strong>&rdquo;, esta ley fue el resultado de muchos a&ntilde;os de militancia en reclamo por iguales derechos ante la ley para todas las personas que quisieran casarse y formar una familia. Si bien la ley se ocup&oacute; de no especificar identidades y, por lo tanto, de no discriminar a nadie, el hecho de que las personas travestis y trans no hubieran sido mencionadas todav&iacute;a en ninguna ley fomentaba la invisibilizaci&oacute;n de este colectivo. Entonces, despu&eacute;s de a&ntilde;os de lucha, en 2012 se sancion&oacute; la ley n&deg; 26.743 de <strong>identidad de g&eacute;nero</strong>, pionera en el mundo,<strong> </strong>que permite no s&oacute;lo modificar legalmente el nombre, la imagen y el sexo en los documentos, sino que garantiza la cobertura de tratamientos hormonales y cirug&iacute;as de reasignaci&oacute;n de sexo en caso de que la persona lo requiera. Este fue un cambio de paradigma extraordinario que no s&oacute;lo despatologiz&oacute; a las disidencias sexuales, sino que elimin&oacute; a la medicina deshumanizada/deshumanizante como autoridad en la materia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/76621e30-a9ba-4257-926c-4f57386b22e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Luis Navarro  y Miguel Calefato, la primera pareja que estrenó el matrimonio igualitario en 2010."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Luis Navarro  y Miguel Calefato, la primera pareja que estrenó el matrimonio igualitario en 2010.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o se redact&oacute; una modificaci&oacute;n crucial en el art&iacute;culo 80 del C&oacute;digo Penal Argentino, que incluy&oacute; la figura de violencia de g&eacute;nero. De este modo, se intentaba dar por tierra con siglos de culpabilizaci&oacute;n a las mujeres v&iacute;ctimas de maltratos y abusos dom&eacute;sticos: a la &ldquo;emoci&oacute;n violenta&rdquo; como atenuante se contrapon&iacute;a la violencia de g&eacute;nero como agravante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, o justamente por el auge de los feminismos, por la visibilizaci&oacute;n de las disidencias sexuales y de los avances en materia de derechos, el 3 de junio de 2015 surgi&oacute; el movimiento #NiUnaMenos como un grito desesperado ante una serie de femicidios cada vez m&aacute;s frecuentes y con metodolog&iacute;as cada vez m&aacute;s crueles. Un movimiento que creci&oacute; de manera exponencial en las calles, asambleas, grupos de trabajo y redes, y que Argentina export&oacute; al resto de Latinoam&eacute;rica y a otros pa&iacute;ses del mundo. Pero toda acci&oacute;n genera una reacci&oacute;n: en octubre de ese a&ntilde;o asesinaron a Diana Sacay&aacute;n, activista en DDHH y referenta del colectivo travesti, primera en recibir su DNI modificado luego de la sanci&oacute;n de la ley de identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 se modific&oacute; el C&oacute;digo Civil y Comercial de la Naci&oacute;n. El nuevo texto <strong>simplifica el tr&aacute;mite de divorcio</strong> para que baste la voluntad de una sola de las partes, sin necesidad de invocar una causa ni esperar plazos, lo que evita que una persona siga casada contra su voluntad, a la vez que clausura la manipulaci&oacute;n que antes se daba dentro de la ex pareja al negarle a la otra parte el divorcio. Adem&aacute;s, lo que antes se conoc&iacute;a como Patria Potestad (el poder del <em>pater</em> sobre les hijes) ahora se llama <strong>Responsabilidad Parental</strong> para deslegitimar el autoritarismo dom&eacute;stico y poner el foco en los deberes de les progenitores para una mejor protecci&oacute;n de les ni&ntilde;es.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, Argentina ya era considerada precursora en Latinoam&eacute;rica en cuestiones de g&eacute;nero, por lo que no sorprende que haya sido el primer pa&iacute;s en hacer un paro de mujeres en 2016 para reclamar acciones del Estado contra las repetidas violencias de g&eacute;nero. Los femicidios se multiplicaban en la regi&oacute;n y ese mismo a&ntilde;o asesinaron en Honduras a la activista ind&iacute;gena Berta C&aacute;ceres, quien luchaba por defender a los r&iacute;os del extractivismo. En una regi&oacute;n en la que mujeres y disidencias lideran los movimientos en defensa del territorio-cuerpo y el territorio-tierra, era previsible que el 8 de marzo de 2017 se realizara el Primer Paro Internacional de Mujeres, mientras en Argentina el gobierno macrista daba muestras de racismo, colonialismo y sexismo, y exacerba la persecuci&oacute;n contra los pueblos originarios.
    </p><p class="article-text">
        Con el aumento de los femicidios, muches ni&ntilde;es y adolescentes quedaron a cargo de familiares que no siempre contaban con recursos para cubrir sus gastos. Por eso, en 2018 el Congreso sancion&oacute; la ley n&deg; 27.452 conocida como &ldquo;Ley Brisa&rdquo; que prev&eacute; una <strong>reparaci&oacute;n econ&oacute;mica para hijes</strong> de hasta 21 a&ntilde;os <strong>cuyas madres hubieran sido v&iacute;ctimas de femicidio</strong>.
    </p><h3 class="article-text">La ley del aborto llega al Congreso</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/aborto-legal-argentina-historia-lucha-cinco-decadas_1_10737268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El 2018 tambi&eacute;n marc&oacute; un momento clave en materia de activismos populares y construcci&oacute;n de DDHH desde abajo.</a> Con la consigna &ldquo;Iglesia y Estado, asunto separado&rdquo;, las militancias llevaron adelante una extendida Apostas&iacute;a Feminista para que las personas bautizadas contra su voluntad pudieran renunciar a la iglesia cat&oacute;lica. Desde 2006 la Campa&ntilde;a Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito ven&iacute;a presentando una y otra vez en el Congreso su proyecto de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo sin lograr que el proyecto ingresara, y era necesario entonces allanar el camino hacia un Estado laico ahora que los ic&oacute;nicos pa&ntilde;uelos verdes reclamaban masivamente &ldquo;ESI para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir&rdquo;. Previsiblemente, muy pronto aparecieron las fuerzas de choque de las iglesias, con pa&ntilde;uelos celestes y fetos de papel mach&eacute; parlantes apuntando violentamente contra el derecho de las mujeres y disidencias a elegir un proyecto de vida propio. El uso creciente de lenguaje inclusivo en las adolescencias progresistas y su r&aacute;pida expansi&oacute;n a otras edades y condiciones contribuy&oacute; a que la idea de diversidad fuera el blanco elegido por los sectores conservadores en toda Latinoam&eacute;rica. Ese mismo a&ntilde;o asesinaron en Brasil a Marielle Franco, pol&iacute;tica, soci&oacute;loga, lesbiana y militante en DDHH que se defin&iacute;a como &ldquo;feminista, negra e hija de la favela&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e41b2e8-9b96-473a-b41c-78198f4a9603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Referentes históricas de la Campaña Nacional celebran la media sanción en 2018."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Referentes históricas de la Campaña Nacional celebran la media sanción en 2018.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los siguientes dos a&ntilde;os se caracterizaron por un creciente protagonismo de movimientos populares que recurrieron al espacio p&uacute;blico y al arte para divulgar su mensaje feminista: cantos, consignas y coreograf&iacute;as sostuvieron la lucha cuando, luego de su aprobaci&oacute;n en la C&aacute;mara Baja, el Senado rechaz&oacute; en 2018 la legalizaci&oacute;n del aborto. La frustraci&oacute;n fue grande, pero qued&oacute; en las militancias la convicci&oacute;n de que el tema hab&iacute;a quedado despenalizado socialmente. Los d&iacute;as de debate abierto en el Anexo del Congreso recibieron a especialistas y a militantes que presentaron cada semana innumerables argumentos a favor y en contra de la interrupci&oacute;n voluntaria de embarazos, pero fueron los Martes Verdes los que convocaron a una multitud transversal que devino marea y barri&oacute; con todo dogmatismo celeste.
    </p><p class="article-text">
        En 2019 se sancion&oacute; la ley n&deg; 27.499 conocida como <strong>&ldquo;Ley Micaela&rdquo;</strong> en homenaje a Micaela Garc&iacute;a, una joven que en 2017 fue violada y asesinada por un reincidente que hab&iacute;a sido dejado en libertad por un juez ignorante en cuestiones de g&eacute;nero. Por eso, la ley establece la <strong>capacitaci&oacute;n obligatoria en g&eacute;nero y en violencia de g&eacute;nero</strong> para todas las personas que integran los tres poderes del Estado y, a partir de su vigencia, ya nadie cuestiona a las v&iacute;ctimas de violencia sino a los violentos.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o, la ley n&deg; 27.501 suma para las mujeres la <strong>protecci&oacute;n</strong> ante violencia <strong>en el espacio p&uacute;blico</strong> como una nueva modalidad y deja atr&aacute;s para siempre la idea de &ldquo;piropear&rdquo; a una desconocida como algo positivo. La ley n&deg; 27.533, por su parte, suma dos nuevos tipos de violencia: la <strong>pol&iacute;tica, </strong>aquella que se dirige a obstaculizar o impedir la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la mujer, y la<strong> p&uacute;blico-pol&iacute;tica</strong>, aquella que, fundada en razones de g&eacute;nero, impide o limita el desarrollo de la carrera pol&iacute;tica de una mujer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52ef67f1-290e-4882-8470-065fd715bdcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Micaela García, la joven violada y asesinada en Entre Ríos en 2017. Su crimen derivó en la Ley Micaela que obliga a la capacitación en cuestiones de género a todos los funcionarios y empleados públicos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Micaela García, la joven violada y asesinada en Entre Ríos en 2017. Su crimen derivó en la Ley Micaela que obliga a la capacitación en cuestiones de género a todos los funcionarios y empleados públicos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este 10 de diciembre se cumplen tambi&eacute;n cuatro a&ntilde;os de la existencia del Ministerio de Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad, creado por decreto por Alberto Fern&aacute;ndez el mismo d&iacute;a de su asunci&oacute;n para dise&ntilde;ar las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero que la realidad estaba demandando. Desde entonces, el ministerio trabaja fuertemente en la prevenci&oacute;n de las violencias a trav&eacute;s de capacitaciones, publicaciones y la l&iacute;nea telef&oacute;nica 144 para consultas y asesoramiento, y ofrece adem&aacute;s el Programa Acompa&ntilde;ar para fortalecer la independencia econ&oacute;mica de mujeres y personas LGBT+ en situaci&oacute;n de violencia. Una pol&iacute;tica institucionalidzada a punto de desintegrarse. Por eso, desde ese MInisterio, se viraliz&oacute; un mensaje que propone bajarse materiales de su acervo editorial ingresando al link: <a href="https://editorial.mingeneros.gob.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://editorial.mingeneros.gob.ar/</a>
    </p><p class="article-text">
        En plena pandemia, sobre el final de 2020 se aprob&oacute; finalmente la<strong> </strong>ley n&deg; 27.610 de<strong> acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo (IVE/ILE) </strong>para toda persona con capacidad de gestar. La ley no s&oacute;lo garantiza la pr&aacute;ctica hasta la semana 14, sino que incluye la atenci&oacute;n posaborto y la provisi&oacute;n de anticonceptivos para evitar que la experiencia se repita. En 2021 se inform&oacute; la realizaci&oacute;n de 73.487 interrupciones y en 2022 fueron 59.267, lo que demuestra que la legalizaci&oacute;n promueve la responsabilidad. En aquella misma sesi&oacute;n parlamentaria de fin de a&ntilde;o se aprob&oacute; tambi&eacute;n la ley n&deg; 27.611 de <strong>atenci&oacute;n y cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia </strong>conocida como &ldquo;Ley de los 1000 d&iacute;as&rdquo;<strong> </strong>para garantizar derechos durante la gestaci&oacute;n y hasta los 3 a&ntilde;os de las criaturas en contextos de mayor vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2020 la pandemia oblig&oacute; a las militancias a abandonar el espacio p&uacute;blico, y los medios hegem&oacute;nicos y las redes sociales lograron impulsar otras agendas, m&aacute;s individualistas y no exentas de discursos de odio. Aun as&iacute;, las militancias no decayeron y en 2021 se sancion&oacute; la ley n&deg; 27.636 de promoci&oacute;n del<strong> acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transg&eacute;nero </strong>que lleva los nombres de<strong> </strong>dos recordadas activistas travestis impulsoras de la inclusi&oacute;n laboral: Diana Sacay&aacute;n y Lohana Berkins, esta &uacute;ltima fallecida en 2016 por causas asociadas a una vida de discriminaci&oacute;n y abandono estatal. La ley prev&eacute; que el Estado nacional debe ocupar al menos el 1% de su plantilla con personas que se autoperciben con una identidad de g&eacute;nero que no se corresponde con el sexo asignado al nacer.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 2021 se conoci&oacute; la primera sentencia por <strong>delitos contra la integridad sexual</strong> <strong>de las personas secuestradas en dictadura</strong>. Si bien estos hechos ya hab&iacute;an sido denunciados oportunamente por varias declarantes, las violaciones sexuales hab&iacute;an sido invisibilizadas bajo el paraguas de &ldquo;tortura&rdquo; y se hab&iacute;a negado as&iacute; su especificidad de g&eacute;nero. Con esta sentencia, adem&aacute;s, se prob&oacute; la sistematicidad de estos actos aberrantes, por lo que se estableci&oacute; que los delitos sexuales tambi&eacute;n constituyen <strong>cr&iacute;menes de lesa humanidad</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30bbec5b-1319-479f-9fcb-233a52f4bb25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Pedro Paradiso Sottile y Carlos Jáuregui en una foto de 1996. La democracia Llevaba casi 20 años pero el movimiento LGBT recién comenzaba a hacerse fuerte."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Pedro Paradiso Sottile y Carlos Jáuregui en una foto de 1996. La democracia Llevaba casi 20 años pero el movimiento LGBT recién comenzaba a hacerse fuerte.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En octubre de 2021 el Ministerio de G&eacute;nero junto al de Trabajo, Empleo y Seguridad Social cre&oacute; el Programa Registradas para reducir el trabajo informal en trabajadoras de casas particulares, fomentar su bancarizaci&oacute;n y propiciar su permanencia en el empleo. Adem&aacute;s, en caso de despido, la trabajadora tiene derecho a tramitar el seguro de desempleo. Se trat&oacute; de una pol&iacute;tica largamente esperada en un rubro hist&oacute;ricamente precarizado e incluso explotado.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s tecnol&oacute;gica, en 2023 se agreg&oacute; una nueva modalidad de violencia de g&eacute;nero. Conocida como &ldquo;Ley Olimpia&rdquo;, la ley n&deg; 27.736 incorpora la <strong>violencia digital</strong> para condenar a quien violente mujeres con la asistencia, utilizaci&oacute;n y/o apropiaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n. La norma aborda los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a trav&eacute;s de medios digitales y la difusi&oacute;n sin consentimiento de cualquier contenido privado, adem&aacute;s de condenar discursos de odio, contenidos sexistas, acoso y espionaje.
    </p><p class="article-text">
        La lucha por desarticular las violencias de g&eacute;nero contin&uacute;a y hace pocos d&iacute;as la provincia de Santa Fe fue la primera en aprobar una ley de <strong>reparaci&oacute;n hist&oacute;rica pos-dictadura para travestis y</strong> <strong>trans</strong> por violaciones sistem&aacute;ticas a sus DDHH perpetradas por fuerzas de seguridad entre 1983 y 2012. Pero todav&iacute;a nos quedan muchos DDHH por reclamar y este 10 de diciembre comienza en Argentina un nuevo gobierno cuyos integrantes parecen desconocer su funci&oacute;n en t&eacute;rminos de protecci&oacute;n a los DDHH. Todav&iacute;a quedan reclamos por hacer, leyes que promulgar, derechos que reclamar y por los cuales luchar. Son deudas pendientes de una democracia a defender. Algunos fueron consignas en las &uacute;ltimas marchas del 8M, 3J o 25N, hashtags que las redes habilitan y que, como el #Nuncamas o el #NiUnaMenos, llegaron para quedarse como #VivasYDesendeudadasNosQueremos, #Edadismo, #Soberan&iacute;aAlimentaria, #Humedales, #Ecocidio.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS/MZ/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon, Malena Zabalegui]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/10d-feminismos-derechos-conquistados_1_10752715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Dec 2023 03:01:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1516469" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1516469" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[#10D: feminismos y derechos conquistados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[40 años de democracia,Aborto legal,Divorcios,Feminismos,Derechos humanos,Servicio militar]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
