<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Scarfo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/daniel-scarfo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Scarfo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1049051/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[De Borges a Milei: la política como frivolidad peligrosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/borges-milei-politica-frivolidad-peligrosa_129_10795322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/084eada8-bdf6-4a21-9c8f-b491ec832d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Borges a Milei: la política como frivolidad peligrosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milei monopoliza el discurso de la libertad en tiempos de encierro que incluyen (además de la pandemia vivida y los clausurados horizontes) los límites de un relato y de agendas socioculturales que el kirchnerismo hizo hegemónicas y que no reflejaban la densidad de largo plazo de una cultura.
</p></div><p class="article-text">
        Alguna vez Borges se defini&oacute; como anarquista cosmopolita y se refiri&oacute; a la pol&iacute;tica como &ldquo;una frivolidad peligrosa&rdquo;. Ese deseo de pertenencia a una comunidad m&aacute;s amplia que la propia naci&oacute;n se hizo incipientemente carne para nosotros con la pandemia, habiendo la crisis del Estado tambi&eacute;n abierto nuevamente el camino para discursos filoanarquistas. Un cosmopolita rechaza el sometimiento a un l&iacute;mite identitario estatal y sue&ntilde;a con una reorganizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico mundial. A fines del siglo XX, por ejemplo, el fil&oacute;sofo Jacques Derrida lleg&oacute; a imaginar en&nbsp;<em>Espectros de Marx&nbsp;</em>una nueva internacional &ldquo;sin partido, sin pa&iacute;s, sin comunidad nacional, sin ciudadan&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Interesante es entonces notar que el programa libertario sea hoy una versi&oacute;n anarcocapitalista defensora de la propiedad privada y no la expresi&oacute;n de otras corrientes que en alg&uacute;n momento de la historia tambi&eacute;n fueron llamadas &ldquo;libertarias&rdquo; y que promov&iacute;an&nbsp;el desarrollo de una ecolog&iacute;a social muy diferente. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX el concepto se asociaba de hecho al anarquismo anticapitalista. Algo similar le ocurri&oacute; a las feministas con la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero: las primeras feministas anarquistas sosten&iacute;an que no habr&iacute;a emancipaci&oacute;n femenina sin abolici&oacute;n del Estado, y nada hubiera sido m&aacute;s absurdo para ellas que la creaci&oacute;n de un Ministerio de la Mujer.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si bien Milei plante&oacute; en su campa&ntilde;a el horizonte de una sociedad ut&oacute;pica &ldquo;libertaria&rdquo; hay una historia de otras tradiciones que podr&iacute;amos llamar &ldquo;libertarias&rdquo; muy diferentes y m&aacute;s antiguas. Si vamos bien lejos, la cristiana que resalta la hermandad (pienso en el anarquismo de Tolstoi, por ejemplo) y la griega (desde Di&oacute;genes y los estoicos) que nos llamaba a una ciudadan&iacute;a mundial. Tradiciones que, en vez de proteger la propiedad privada, nos recuerdan que todo el mundo deber&iacute;a ser nuestra casa, que no deber&iacute;amos ser en ning&uacute;n lado extranjeros ni deber&iacute;a haber pasaportes o visas que impidan la libre circulaci&oacute;n a trav&eacute;s del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Y una utop&iacute;a ecol&oacute;gica libertaria (como las de fines de los a&ntilde;os 60 y comienzos de los 70) tambi&eacute;n ser&iacute;a posible en tiempos en que el Estado nacional flaquea en su legitimidad. La naturaleza es, sin ir m&aacute;s lejos, mucho m&aacute;s importante y real que cualquier Estado y tienen raz&oacute;n aquellos que reclaman una nueva canci&oacute;n compartida que retrate nuestro riesgo planetario. Pero en la Argentina hubo un &uacute;nico candidato que ofreci&oacute; una visi&oacute;n &ldquo;ut&oacute;pica&rdquo; del mundo, de all&iacute; tambi&eacute;n la atracci&oacute;n que tuviera narrativa.
    </p><p class="article-text">
        El modelo neoliberal pudo instalarse con facilidad en la Argentina en los a&ntilde;os 90 entre otras cosas gracias a la profunda tradici&oacute;n anarquista existente, desde la gauchesca hasta su fortaleza pol&iacute;tica a principios del siglo XX, habiendo sacado buen fruto de &ldquo;nuestro pobre individualismo&rdquo;, como lo llamaba Borges. Dicha tarea se vuelve m&aacute;s f&aacute;cil a&uacute;n hoy despu&eacute;s de d&eacute;cadas en las que el psicoan&aacute;lisis, el individualismo y el coaching personal se han entrelazado con solidez como narrativas y tecnolog&iacute;as identitarias que buscan, por sobre todas las cosas, el cuidado del yo.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante asimismo notar c&oacute;mo tantos a&ntilde;os de un fuerte proyecto cultural y educativo devinieron en un fen&oacute;meno de rechazo del mismo, generando las memorias parciales un retorno de lo reprimido. Hoy la energ&iacute;a vital y la rebeld&iacute;a del cambio las tradujo Milei en medio de la gran confusi&oacute;n reinante sobre el futuro de la pol&iacute;tica, de la democracia y de la gobernanza del mundo, y ante el nihilismo sociocultural reinante. Aquellos interesados en vencerlo permitieron que se apropie de la utop&iacute;a y de la libertad como valor dado que no parec&iacute;an poder ostentar utop&iacute;a filos&oacute;fica alguna. Milei monopoliza el discurso de la libertad en tiempos de encierro que incluyen (adem&aacute;s de la pandemia vivida y los clausurados horizontes) los l&iacute;mites de un relato y de agendas socioculturales que el kirchnerismo hizo hegem&oacute;nicas y que no reflejaban la densidad de largo plazo de una cultura.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el mundo los grandes poderes contin&uacute;an reclamando la validez de sus propias narrativas civilizatorias y eso acaba en una incapacidad colectiva para imaginar una universalidad. La humanidad com&uacute;n no es un hecho dado y la crisis de lo social vuelve improbable en lo inmediato una uni&oacute;n m&aacute;s cercana entre las naciones; incluso podr&iacute;an preverse nuevas guerras muy violentas y, probablemente, una nueva pandemia. Quien sabe tal vez sea alguna de estas cat&aacute;strofes o ambas los puntos de partida de una ciudadan&iacute;a planetaria, dada la ausencia de ambici&oacute;n pol&iacute;tica e intelectual al respecto. Nelson Mandela propuso en su momento el concepto de &ldquo;ubuntu&rdquo; (&ldquo;hacer humanidad juntos&rdquo;) y salir de la l&oacute;gica tribal, con la noci&oacute;n de que podemos traducirnos ya que, como escribiera tambi&eacute;n otro sudafricano, John Coetzee, en la voz de uno de sus personajes, &ldquo;no hay l&iacute;mite a la capacidad humana para ponerse en la piel de otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro planeta flota en la inmensidad del espacio y nos sentimos est&uacute;pidos de querer pertenecer a alguna naci&oacute;n cuando lo vemos, pero a&uacute;n no aprendemos a sentir, pensar y actuar planetariamente puesto que esta dimensi&oacute;n casi no tiene precedentes en nuestra historia. Por ahora el Estado dificulta este proceso: son los Estados nacionales e imperiales los que han llevado adelante guerras y proyectos de masacres culturales y ya no es inimaginable una ciudadan&iacute;a mundial interconectada como base de una pol&iacute;tica de inclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hemos dejado de hablar de la pandemia cuando tal vez ser&iacute;a ahora un mejor momento para hablar de ella. Se vuelve imperioso reflexionar al respecto de manera de hacer posible otra narrativa que permita reconstruir nuestro pa&iacute;s y nuestro mundo y generar nuevas instituciones acordes a los dr&aacute;sticos cambios tecnol&oacute;gicos, comunicacionales y sociales experimentados.
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez Borges se&ntilde;al&oacute; tambi&eacute;n que nuestro patrimonio era el universo y que no pod&iacute;amos limitarnos a lo argentino para ser argentinos porque &ldquo;o ser argentino es una fatalidad, y en ese caso lo seremos de cualquier modo, o ser argentino es una mera afectaci&oacute;n, una m&aacute;scara&rdquo; y, al menos en las formas dominantes de la vida pol&iacute;tica en el mundo, podr&iacute;amos decir que tal vez tambi&eacute;n &ldquo;una frivolidad peligrosa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Scarfo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/borges-milei-politica-frivolidad-peligrosa_129_10795322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Dec 2023 09:23:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/084eada8-bdf6-4a21-9c8f-b491ec832d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="557061" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/084eada8-bdf6-4a21-9c8f-b491ec832d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="557061" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Borges a Milei: la política como frivolidad peligrosa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/084eada8-bdf6-4a21-9c8f-b491ec832d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[La batalla cultural]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
