<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ángela Urondo Raboy]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/angela-urondo-raboy/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ángela Urondo Raboy]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1049532/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres que viven con VIH: vergüenza, culpa y deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-viven-vih-verguenza-culpa-deseo_132_10946557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb98b50f-8ea7-4b4a-bdf5-30153dc890f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres que viven con VIH: vergüenza, culpa y deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el diagnóstico muchas veces llega el estigma. Cómo es vivir obligada a educar al entorno, incluso a médicos y amantes. Los avances científicos y la deuda permanente del Estado. </p></div><p class="article-text">
        El resultado de los an&aacute;lisis dice positivo, pero parece algo negativo. La mujer recibe el diagn&oacute;stico impactada, los m&eacute;dicos le explican que estuvo expuesta al virus que provoca inmunodeficiencia humana y que a partir de entonces est&aacute; infectada. Ahora es una mujer con VIH.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;</em><em><strong>No escuch&aacute;s, todo te asusta, todo te da verg&uuml;enza. Despu&eacute;s ten&eacute;s que ir a googlear porque no entendiste nada.</strong></em><em> Te dicen: &lsquo;Tom&aacute; una pastilla cada 8 horas&rsquo; y ni registras. Te vas del consultorio ignorante. Una va a la consulta, se supone que para saber, pero te sent&iacute;s tan chiquita al lado del &lsquo;ser superior&rsquo;, del m&eacute;dico que te dice no pod&eacute;s hacer esto, no podes hacer lo otro, que te dice que se termin&oacute; ac&aacute;, chorizo de an&aacute;lisis&hellip; y te vas, horrible.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Vas con miedo, con verg&uuml;enza, no lo quer&eacute;s contar a nadie. Claramente el m&eacute;dico es alguien poderoso, vos lo ves y es el que sabe. Vas con miedo y te dice: &lsquo;son consecuencias de tus actos, si vos no te cuidabas&hellip; son consecuencias de tus actos&rsquo;, y yo pienso, hice mal, aparte de sentirte culpable, con miedo, con miedo de salir a la calle, de contarle a los dem&aacute;s. </em><em><strong>En mi caso lo primero que me pas&oacute; fue miedo y verg&uuml;enza</strong></em><em>, mucho miedo, eso fue lo que pas&oacute;.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        La mujer puede tener cualquier edad, cualquier historia, cualquier vida, la mujer es gen&eacute;rica, es cualquiera de nosotras. Es tu amiga, es tu hija, tu hermana, tu maestra, es tu vecina, tu mam&aacute;, <strong>sos vos y tambi&eacute;n soy yo.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>El virus y la culpa</strong></h3><p class="article-text">
        La mayor parte de las transmisiones ocurren por v&iacute;a sexual y generalmente cuando las mujeres se infectan, ya han sido afectadas por situaciones antecedentes de sometimiento, desigualdad, violencia de g&eacute;nero y violencia sexual en la ni&ntilde;ez o adolescencia. Las mujeres quedan en riesgo como objeto de pr&aacute;cticas sexuales y socioculturales funcionales al machismo, en <strong>un 90% reciben el virus a trav&eacute;s de sus parejas &ldquo;estables&rdquo;</strong>, pero igualmente son se&ntilde;aladas, estigmatizadas, cargadas de castigos y culpas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hist&oacute;ricamente, como el HIV est&aacute; relacionado con el placer, con el tab&uacute;, que la mujer sepa del cl&iacute;toris&hellip; </em><em><strong>ya est&aacute;s condenada por haber elegido abrir las gambas. Es como el aborto, te lo mereces. </strong></em><em>Si tu marido tiene s&iacute;filis, no pasa nada. Pero vos s&iacute;, te lo mereces&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me pas&oacute; a m&iacute;, llevaba 7 a&ntilde;os en pareja. En el embarazo de mi segunda hija, me enter&eacute; que tengo VIH. Si es hombre, es el machito, no se discrimina tanto. </em><em><strong>Si sos mujer, lo primero que se asocia es que sos una puta. </strong></em><em>Hay un estigma importante, una carencia de informaci&oacute;n grande.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada mujer con VIH enfrenta en su vida conflictos, disciplinamientos, prohibiciones, juzgamientos, situaciones de discriminaci&oacute;n, marginalizaci&oacute;n, estigmatizaci&oacute;n y violencia; debe tomar decisiones, superar tab&uacute;es, mandatos, miedos, imposiciones, verg&uuml;enzas y moralinas; enfrentar inc&oacute;gnitas, paradojas, contradicciones y controversias; sumadas a las incertidumbres propias de la vida, las inquietudes y agobios relacionados al virus y en particular a c&oacute;mo &eacute;ste afecta el ejercicio de la sexualidad, cuando son los propios fluidos corporales del placer los potenciales transmisores (no tanto del virus, pero del miedo).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El virus a trav&eacute;s del tiempo</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien las vivencias son tan diversas como mujeres con VIH existen, tambi&eacute;n hay patrones que se repiten de acuerdo a sus marcos de contexto. No se puede igualar la experiencia de las mujeres que han recibido sus diagn&oacute;sticos en los a&ntilde;os 80, o en los 90, que en el 2000, o el 2024; saberlo pronta o tard&iacute;amente; contar con apoyo y herramientas para su elaboraci&oacute;n, o no. No es lo mismo llevar 10 a&ntilde;os de tratamiento, que 35; o haber nacido con el virus por transmisi&oacute;n vertical, lo que configura otro tipo de vivencia. Tampoco es igual el abordaje de la sexualidad cuando una mujer tiene 15, 20, 40, 70, o m&aacute;s a&ntilde;os de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la actualidad el virus del VIH controlado, bajo tratamiento y con buena adherencia, se establece como una condici&oacute;n cr&oacute;nica e intransmisible</strong>, sin embargo, no siempre fue as&iacute;. M&aacute;s de 4 d&eacute;cadas pasaron desde la aparici&oacute;n del virus y desde entonces los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que viven con VIH (como de aquellas que ya han muerto), han sido y en muchos casos siguen siendo, vulnerados de diversas y particulares formas. En estos 42 a&ntilde;os de existencia del virus, las realidades de las mujeres con VIH, con sus diversas problem&aacute;ticas y sus posibles (o imposibles) soluciones, han ido cambiando. Muchos de estos cambios han sido sutiles y paulatinos, sin embargo han transformado de manera significativa la vida de estas mujeres. En el tiempo de vida del VIH, podemos reconocer tres etapas bien diferenciadas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1) La etapa del desconocimiento y el terror&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera, entre principios de los a&ntilde;os 80 y mediados de los 90. Como toda enfermedad nueva, para el VIH no hab&iacute;a cura ni tratamiento efectivo, por lo que f&aacute;cilmente desencadenaba en un SIDA mortal. Es una etapa principalmente significada por la muerte y el terror, marcada por el desconocimiento, la discriminaci&oacute;n y el desamparo, con situaciones de persecuci&oacute;n, amenazas, burlas, segregaci&oacute;n y condena social, especialmente hacia mujeres y feminidades con VIH, que eran tratadas como una amenaza social. <strong>Estas formas de violencia eran socialmente aceptadas y pretendidamente justificadas en el miedo al &ldquo;contagio&rdquo;</strong>, incluso en los servicios de salud se abordaba de esa manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando empec&eacute; con esto hace 18 a&ntilde;os, para m&iacute; fue terrible. A m&iacute; me lo contagi&oacute; mi marido. Me sent&iacute; muy sola, perdida, ca&iacute; en un pozo depresivo. Ten&iacute;a a mis hijos chicos, no hab&iacute;a mucha informaci&oacute;n. Mi hermana no fue discriminativa, fue ignorante. No compart&iacute;amos la pinza de depilar. Yo me puse a llorar y ella tambi&eacute;n, no sab&iacute;amos de qu&eacute; se trataba. Ojal&aacute; que a ninguna le pase lo que me paso a m&iacute;, de sentirme tan,pero tan sola en esto.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos eran experimentales e inaccesibles. <strong>Las mujeres con VIH en aquel entonces recib&iacute;an presi&oacute;n constante de abandonar la vida sexual y tambi&eacute;n el mandato estricto de no reproducirse.</strong> Eran reprochadas y adoctrinadas para un sexo m&iacute;nimo y estrictamente profil&aacute;ctico. Retadas como ni&ntilde;as, perseguidas como criminales, culpadas de antemano por cualquier mal que pudieran ocasionar. Presionadas, se&ntilde;aladas, humilladas, expuestas, prohibidas y obligadas a anunciar el diagn&oacute;stico a familiares y convivientes, a parejas, ex parejas, ocasionales y futuras parejas.
    </p><p class="article-text">
        De una sexualidad prohibida, imposibilitada, reprimida, amenazada hasta la criminalizaci&oacute;n, se fue pasando a una sexualidad profil&aacute;ctica aceptable, posible, limitada, controlada, confiable, monog&aacute;mica, estable e hip&oacute;crita. <strong>El VIH alej&oacute; a las mujeres de la b&uacute;squeda y desarrollo de sus libertades sexuales </strong>y socialmente puso un freno, marcando un retroceso a las formas de relacionarse previas a la revoluci&oacute;n sexual.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2) La &eacute;poca de los c&oacute;cteles&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los 90 los avances de la ciencia alejaron la expectativa de muerte. Los primeros c&oacute;cteles tripartitos de drogas empezaron a dar buenos resultados, <strong>llevando al virus a la indetectabilidad y a su condici&oacute;n cr&oacute;nica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al extenderse la vida de las mujeres con VIH se empez&oacute; a abrir la posibilidad de una proyecci&oacute;n a futuro donde antes no la hab&iacute;a, vale decir que para las mujeres que estaban infectadas, empez&oacute; una etapa de sobrevida. Las mujeres con VIH volvieron a conectarse con la pulsi&oacute;n vital, el deseo y el sexo. <strong>A&uacute;n bajo mandato de profilaxis para todo tipo de pr&aacute;ctica sexual y la recomendaci&oacute;n sostenida de no tener hijos, igualmente se reprodujeron.</strong> Los partos se empezaron a realizar bajo protocolo de cuidado, mediante el procedimiento de ces&aacute;rea seca. Las mujeres con VIH ten&iacute;an prohibido amamantar a sus hijas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        La adherencia al tratamiento se volvi&oacute; fundamental. Se empez&oacute; a abordar al VIH en t&eacute;rminos saludables, inclusivos y de acompa&ntilde;amiento, sin embargo, muchos tratos discriminatorios y violencias naturalizadas, persistieron y se sostienen hasta la actualidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A las personas que no les vas a poder hacer entender, que te dicen &lsquo;si vos sos una sidosa&rsquo;. Esa palabra, para m&iacute;, es una palabra muy fea, &lsquo;sidosa&rsquo;. Soy de enfrentar, me enoja no poder hacerle entender a la otra persona, que el VIH es una enfermedad cr&oacute;nica.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A m&iacute; me parece que tenemos que laburar mucho con el famoso estigma, sobre las mujeres en s&iacute;, casi todo lo que nos pasa es culpa nuestra, desde Eva. Renovar los m&eacute;dicos, ESI para los m&eacute;dicos, ESI para las mam&aacute;s, para todos. Hablemos de que hay que desestigmatizar el rol de la mujer. Si vas a pedir ayuda a un m&eacute;dico que te trata de atorranta, no vas m&aacute;s. Entonces te sent&iacute;s abandonada por el sistema, ah&iacute; hay que laburar en ese estigma.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3) Indetectable, es decir, intransmisible </strong>
    </p><p class="article-text">
        La tercera etapa, es reciente y est&aacute; marcada por los resultados de los estudios globales <em>Partner</em>, mediante los cuales se determin&oacute; que <strong>el virus cuando es indetectable, es intransmisible. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez en casi cuatro d&eacute;cadas, <strong>se abri&oacute; para las mujeres con VIH la posibilidad de tener una sexualidad de piel a piel</strong>, sin barreras de l&aacute;tex, con intercambios de fluidos y placeres. Sin prohibici&oacute;n. Sin riesgo de transmitir el virus. Sin lugar para culpabilidades.
    </p><p class="article-text">
        Los riesgos de transmisi&oacute;n vertical se volvieron pr&aacute;cticamente nulos. Los nacimientos siguieron ocurriendo mediante ces&aacute;reas y tambi&eacute;n se empezaron a aceptar los partos vaginales, mientras se abre a debate la posibilidad de la lactancia materna.
    </p><p class="article-text">
        Incre&iacute;blemente, informaci&oacute;n de esta relevancia, que podr&iacute;a acabar con tantos miedos y estigmas, no circula por fuera de las comunidades y redes de personas infectadas, no se sabe, la intransmisibilidad no se viraliza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es mucho lo que se ha avanzado y es mucho lo que todav&iacute;a falta, lo que se puede hacer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a5a5420-a73c-4250-a32a-a29121776b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En las décadas del 80 y 90, mujeres con VIH solían ser víctimas de violencia por el temor al &quot;contagio&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En las décadas del 80 y 90, mujeres con VIH solían ser víctimas de violencia por el temor al &quot;contagio&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Todo lo que falta&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Asistencia alimenticia. A muchas se les dificulta conseguir trabajo. No poder llevar el alimento a su casa, eso genera angustia, depresi&oacute;n y hay fallas en la adherencia, si no te alimentas adecuadamente, la medicaci&oacute;n termina cayendo mal y es un efecto en nuestra salud tambi&eacute;n.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los m&eacute;dicos a veces indagan y hacen preguntas que no tienen que hacer, como c&oacute;mo una contrajo el VIH. El otro d&iacute;a una compa&ntilde;era contaba que una ginec&oacute;loga no le quiso hacer el Papanicolaou por tener VIH, muy reciente, esa es una violencia y capaz no la detectamos muy f&aacute;cil. Una ginec&oacute;loga me dijo que tendr&iacute;a que inseminarme para tener hijes&hellip; Eso me parece muy violento. Porque yo s&eacute; que no es as&iacute;, pero &iquest;si se lo dec&iacute;a a una mujer sin informaci&oacute;n?&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres con VIH se sostienen entre pares, pero por fuera <strong>no hay campa&ntilde;as educativas, ni de difusi&oacute;n o concientizaci&oacute;n sobre VIH, sexualidad e inclusi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios an&oacute;nimos que aqu&iacute; compartimos surgen del Estudio Sobre Violencias Hacia Mujeres con VIH, realizado por la Comunidad Argentina de Mujeres con VIH (ICW). Sus voces nos acercan vivencias y aportan informaci&oacute;n indispensable para el an&aacute;lisis y comprensi&oacute;n de las realidades que enfrentan las mujeres con VIH en sus vidas cotidianas y el impacto que tienen estas violencias sobre el desarrollo de sus sexualidades y sus vitalidades.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Mariana I&aacute;cono, coordinadora nacional de la Comunidad Argentina de Mujeres con VIH (ICW):<strong> </strong>&ldquo;El estado tiene una deuda pendiente en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que aborden los derechos sexuales y la salud sexual de las mujeres con VIH en Argentina.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">El deseo y el sexo con VIH</h3><p class="article-text">
        <strong>Si el sexo femenino es tab&uacute;, el sexo femenino con VIH lo es a&uacute;n m&aacute;s.</strong> La sexualidad de las mujeres con VIH dirime en su intimidad asuntos que son pol&iacute;ticos, colectivos y p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando desean, cuando gustan, se ilusionan y se calientan, cada vez que se enamoran, si van a tener sexo o empiezan a conocer una persona nueva, resurgen ciertas inquietudes, hay que volver a pensar, elaborar y decidir cada vez, qu&eacute; hacer con el VIH.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;M&aacute;s all&aacute; de toda la informaci&oacute;n que una tenga, no hay como la contenci&oacute;n del grupo de pares, que te puede escribir un domingo, que te dice conoc&iacute; un pibe, c&oacute;mo le cuento el diagn&oacute;stico.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Decirlo es todo un tema, puede ser peligroso, puede resultar un alivio, ser humillante o empoderador, inclusivo o discriminatorio, de acuerdo a c&oacute;mo se lo afronte. Lo que nunca se puede prever es la reacci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces las mujeres con VIH terminan siendo educadoras en salud de sus compa&ntilde;eros sexuales, un rol alejado de la seducci&oacute;n capaz de deserotizar a cualquiera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El virus es importante y por momentos demasiado. Es permanente. Puede ser invasivo, pesado. Puede volverse determinante de las relaciones y los v&iacute;nculos, es capaz de condicionarlos. Siempre el VIH aguafiestas en medio del juego de seducci&oacute;n. Es inc&oacute;modo, molesto, corta mambo, antip&aacute;tico, anti libido, es algo traum&aacute;tico y desempoderante.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando reci&eacute;n me diagnosticaron, me puse en pareja muy r&aacute;pido. Para m&iacute; estaba todo divino; apenas se lo cont&eacute;, estuvo todo bien. Yo lo ve&iacute;a como un plus que quisiera estar conmigo a pesar del diagn&oacute;stico. Cuando cortamos la relaci&oacute;n, me empez&oacute; a hostigar y amenazar con contarlo en redes y a amigos. Me escrib&iacute;a que el VIH era un castigo por mis conductas sexuales. Casi termino con una denuncia penal. Pude salir de eso con ayuda de mi familia, y ah&iacute; se cort&oacute;. Estuve 2 a&ntilde;os con esa persona y no me di cuenta. Veo muy com&uacute;n eso que</em><em><strong> decimos, &lsquo;le cont&eacute; mi diagn&oacute;stico y no le jode, que buena persona que es&rsquo;, y no vemos todo lo dem&aacute;s.</strong></em><em>&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;tener o no tener sexo?, &iquest;de qu&eacute; forma?, &iquest;cu&aacute;l es el sexo posible con VIH?, &iquest;c&oacute;mo cuidar, c&oacute;mo cuidarse?, &iquest;usar cond&oacute;n, a veces, siempre, no usarlo? &iquest;con qui&eacute;n, con qui&eacute;nes, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde y hasta d&oacute;nde? &iquest;...y todo lo que no es penetraci&oacute;n, el juego, la exploraci&oacute;n?, &iquest;es posible recibir sexo oral? &iquest;Tiene alg&uacute;n sentido el campo de l&aacute;tex? Y en los dedos, &iquest;hay que ponerse guantes? &iquest;hasta donde se pueden controlar los intercambios de fluidos durante la actividad sexual? &iquest;y qu&eacute; hay del sexo entre mujeres con VIH? &iquest;y del sexo menstruante? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es posible ser mujeres con VIH deseantes y deseadas, merecedoras de gozos y de amores, dignas de ejercer una plenitud sexual? </strong>&iquest;Es posible elegir lo que se quiere? &iquest;Decidir si entablar relaciones m&uacute;ltiples, o establecer una pareja estable y mon&oacute;gama? &iquest;Ser buenas mujeres, pacientes todo el tiempo, obedecer las reglas? &iquest;Transgredir, hacer acuerdos? &iquest;Tomar riesgos, confiar en la experiencia? &iquest;Callar, omitir, disimular, ocultar el diagn&oacute;stico? &iquest;Confesar, compartir, hacerlo p&uacute;blico, hacer activismo, militar el VIH, educar a todo el mundo? 
    </p><p class="article-text">
        Estos son algunos dilemas e inquietudes b&aacute;sicas que enfrentan en la intimidad las mujeres con VIH, muchas giran sobre las medidas de profilaxis, su inclusi&oacute;n e interferencia en las pr&aacute;cticas sexuales, mientras que otras son cuestiones de inclusi&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es indispensable para las mujeres con VIH tener acceso a una buena calidad de vida, alimentos, techo, informaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento, acceso al tratamiento m&eacute;dico y poder de decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No existen derechos sexuales, reproductivos o contrareproductivos sin acceso universal a la salud p&uacute;blica, sin derecho a la ciencia, a la informaci&oacute;n, a la educaci&oacute;n. Para lograr calidad de vida, para ejercer ciudadan&iacute;a plena, hace falta un Estado que acompa&ntilde;e, garantice, promueva y respete los derechos y los deseos de las mujeres con VIH.
    </p><p class="article-text">
        <em>AUR/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Urondo Raboy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-viven-vih-verguenza-culpa-deseo_132_10946557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Feb 2024 19:32:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb98b50f-8ea7-4b4a-bdf5-30153dc890f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="160752" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb98b50f-8ea7-4b4a-bdf5-30153dc890f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160752" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mujeres que viven con VIH: vergüenza, culpa y deseo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb98b50f-8ea7-4b4a-bdf5-30153dc890f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[VIH,Mujeres,Sexualidad femenina,Educación sexual integral,Salud sexual]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
