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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Giménez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/paula-gimenez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Giménez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb4e0da0-fd03-4a5c-9121-7337ada7a9a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milei niega la brecha de género, pero los números dicen otra cosa. Cinco falacias y argumentos para rebatirlas. Por qué para las madres las condiciones son aún peores. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si las mujeres fueran m&aacute;s baratas, todas las empresas las contratar&iacute;an&rdquo;. Esta frase del economista y presidente<strong> Javier Milei </strong>dicha en el debate presidencial y repetida una y otra vez, resume el negacionismo respecto a la brecha salarial de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento parece s&oacute;lido y con sentido, &iquest;por qu&eacute; las empresas van a perder plata contratando varones si pueden contratar mano de obra a&uacute;n m&aacute;s barata? Y si bien, a priori, la sociedad le perdon&oacute; el despiste y lo eligi&oacute; Presidente de la Naci&oacute;n, hay m&uacute;ltiples razones argumentativamente consistentes para sostener que la afirmaci&oacute;n es <em>fake</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2023 la economista Claudia Goldin fue galardonada con el Premio Nobel de Econom&iacute;a por su investigaci&oacute;n sobre la brecha laboral de g&eacute;nero. En su an&aacute;lisis, Goldin demostr&oacute; que una de las principales causas de la desigualdad salarial es la segregaci&oacute;n ocupacional: las mujeres tienden a concentrarse en trabajos peor remunerados (educaci&oacute;n, salud, tareas de cuidado), mientras que los hombres predominan en sectores mejor pagos (tecnolog&iacute;a y finanzas).
    </p><p class="article-text">
        Si bien Goldin se&ntilde;al&oacute; que estas diferencias est&aacute;n influenciadas por factores estructurales, sociales y culturales, algunos sectores tergiversan su trabajo para argumentar que las mujeres simplemente &ldquo;eligen&rdquo; esos empleos por preferencia personal. <strong>Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Goldin no sostiene que esta elecci&oacute;n sea libre de condicionamientos, sino que est&aacute; profundamente moldeada por normas de g&eacute;nero, expectativas familiares y las barreras que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, especialmente tras la maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, el estudio de Goldin no niega la existencia de la brecha, al contrario, revela c&oacute;mo las decisiones laborales est&aacute;n influenciadas por el contexto social y econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Preguntas y respuestas</h2><p class="article-text">
        En &eacute;pocas en las que el dinero es protagonista y el sistema capitalista est&aacute; en crisis, hablar de brecha salarial parece un trabajo dif&iacute;cil pero necesario.<a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/por-que-las-mujeres-en-todo-el-mundo-ganan-menos-que-los-hombres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &iquest;Por qu&eacute; aseguran que la diferencia salarial alcanza hasta el 30%?</a> <a href="https://es.weforum.org/stories/2024/06/este-es-el-estado-de-la-paridad-de-genero-en-2024-y-lo-que-debe-cambiar-para-cerrar-la-brecha-de-genero-global/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Por qu&eacute; organismos internacionales sostienen que para cerrar esta brecha nos hacen falta m&aacute;s de 200 a&ntilde;os de pol&iacute;ticas de igualdad?</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fake news alrededor de este tema son muchas y razones de la brecha a&uacute;n m&aacute;s. Para poder contraargumentar al menos las cinco principales, las miradas de dos especialistas: Fabiana Solano, soci&oacute;loga especializada en g&eacute;nero y an&aacute;lisis de discursos pol&iacute;ticos y Luc&iacute;a Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de g&eacute;nero en el mercado laboral y econom&iacute;a del cuidado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1- &ldquo;Las mujeres eligen carreras peor pagas&rdquo;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apela al desconocimiento de los sesgos de g&eacute;nero. Si bien los movimientos feministas en esta d&eacute;cada insistieron y alcanzaron cambios, la sociedad contin&uacute;a profundizando estas diferencias en la crianza entre varones y mujeres. Los juguetes, las expectativas familiares y la representaci&oacute;n en los medios refuerzan esta divisi&oacute;n.<strong> En Argentina, </strong><a href="https://www.unesco.org/es/articles/mas-mujeres-en-ciencia-tecnologia-ingenieria-y-matematicas-mejoraria-el-desarrollo-economico-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>seg&uacute;n la UNESCO</strong></a><strong>, solo el 34% de quienes estudian carreras STEM (ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas) son mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el valor econ&oacute;mico tambi&eacute;n est&aacute; sesgado por el g&eacute;nero. L<strong>os sectores feminizados se pagan menos porque se consideran una extensi&oacute;n del rol dom&eacute;stico. </strong>Podr&iacute;amos decir que casi todo se desprende del concepto de &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo;, las mujeres no hacen las tareas del hogar, del cuidado o de la ense&ntilde;anza porque ganan un salario sino porque tienen la &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo; de hacerlo a cualquier precio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si miramos al sector de servicio dom&eacute;stico, conformado casi &iacute;ntegramente por mujeres, registra una tasa de informalidad del 75,6%. Casi ocho de cada diez empleadas dom&eacute;sticas se encuentra fuera del mercado laboral formal y lejos de sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la relevancia de este sector para la estructura ocupacional es tan clave que, si se registrara al total de trabajadoras de casas particulares, la tasa de informalidad de la econom&iacute;a argentina se reducir&iacute;a en 6,7 puntos porcentuales (caer&iacute;a del 36,7% al 30%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2- La maternidad interrumpe las carreras laborales de las mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, la cuesti&oacute;n de los cuidados como eje principal de la brecha. El problema no es tener hijes, sino que las tareas de cuidado recaen desproporcionadamente sobre las mujeres. <strong>A su vez, las licencias parentales desiguales refuerzan esta brecha.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que existen proyectos de ley para modificar las licencias parentales y nunca avanzan por falta de compromiso de los varones en el poder. No se trata solo de un problema de g&eacute;nero, sino de pol&iacute;tica social. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que crecen con ambos progenitores presentes tienen mejor desarrollo y mejores niveles educativos. La falta de licencias equitativas refuerza la idea de que la maternidad es un problema laboral&rdquo;, sostiene Luc&iacute;a Cimid Obon.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Lucía Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de género en el mercado laboral y economía del cuidado.                            </span>
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        Por su parte, Solano refuerza: &ldquo;<strong>El problema no es la maternidad sino que el sistema interpreta la maternidad como un problema.</strong> Por eso tantas mujeres postergan la maternidad o directamente deciden no tener hijes. Y eso se ve en las estad&iacute;sticas. Al no tener un acompa&ntilde;amiento institucional nos interrumpe nuestro desarrollo laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas, por otro lado, penalizan a las madres y no a los padres. Las mujeres que cr&iacute;an enfrentan m&aacute;s dificultades para ser contratadas, promovidas y acceder a mejores sueldos. Lo contradictorio es que la paternidad suele estar asociada a mayor estabilidad y confiabilidad laboral. Un <a href="https://oig.cepal.org/sites/default/files/no30_esp_-_economia_del_cuidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la CEPAL</a> muestra que las madres ganan, en promedio, un 25% menos que las mujeres sin hijes, <strong>mientras que en los hombres la paternidad no afecta sus ingresos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3- Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desarmemos esta afirmaci&oacute;n compleja: &ldquo;Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado&rdquo;. Por un lado, hay mujeres que s&iacute; eligen cuidar pero, por el otro, la falta de licencias parentales equitativas, guarder&iacute;as accesibles y horarios flexibles obliga a muchas mujeres (las que quieren y las que no quieren cuidar como &uacute;nica tarea) a reducir su jornada laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo a tiempo parcial tiene menos beneficios laborales y menor cobertura de seguridad social. Adem&aacute;s, quienes trabajan menos horas, cotizan menos para su jubilaci&oacute;n y tienen menos oportunidades de ascenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina las mujeres <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dedican el doble que los varones a las tareas del cuidado</a>. El 52,4% de las mujeres ocupadas trabajaban en puestos de media jornada, en comparaci&oacute;n con el 25,4% de los hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es muy loco (no) pensar que si bien el trabajo de cuidado y del hogar sostienen a la econom&iacute;a, ese trabajo est&aacute; invisibilizado. Si se valorara econ&oacute;micamente, equivaldr&iacute;a a un 16% del PBI.
    </p><p class="article-text">
        Estas labores permiten que otros (mayor&iacute;a varones) puedan trabajar a tiempo completo. El cuidado tiene valor: si alguien necesita limpiar su casa o cuidar a adultos o a infancias, tiene que pagar para conseguirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>4- Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la frase de Milei: &ldquo;Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres&rdquo;. Las decisiones de contrataci&oacute;n no se basan &uacute;nicamente en costos. Los sesgos y los estereotipos de g&eacute;nero inciden. Las mujeres suelen ser vistas como &ldquo;m&aacute;s propensas a faltar&rdquo;, lo que lleva a que no sean la primera opci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/desigualdades_de_genero_en_el_mercado_de_trabajo_argentino_observatorio_srt.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) destaca que las mujeres enfrentan mayores tasas de desempleo, subocupaci&oacute;n e informalidad en comparaci&oacute;n con los hombres. Y eso que en esta nota no hablamos sobre la segmentaci&oacute;n horizontal y vertical que dificulta el acceso a puestos de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lucia Cimid Obon, gracias a los estereotipos, el mercado cree que las mujeres somos m&aacute;s caras y no m&aacute;s baratas. &ldquo;Si hacen la cuenta completa, <strong>piensan en la posibilidad de que nosotras faltemos o nos embaracemos con una licencia de 90 d&iacute;as cuando los varones no la tienen&rdquo;, sostiene.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, las mujeres representan solo el 35% del empleo registrado en el sector privado, a pesar de ganar menos que sus colegas varones (<a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuente: Ministerio de Trabajo, 2023</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fabiana Solano, socióloga especializada en género y análisis de discursos políticos"
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            <span class="title">
                Fabiana Solano, socióloga especializada en género y análisis de discursos políticos                            </span>
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        <strong>5- El mercado es &ldquo;neutral&rdquo; y no discrimina por g&eacute;nero</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mercado est&aacute; atravesado por normas sociales, culturales y de poder. Los sesgos de g&eacute;nero persisten en todos los &aacute;mbitos pero particularmente el econ&oacute;mico. Las decisiones de contrataci&oacute;n, ascenso y remuneraci&oacute;n se basan en percepciones sesgadas sobre la capacidad de las mujeres y la de los varones.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es un estudio que se llev&oacute; a cabo en el Instituto de Pol&iacute;ticas Laborales de EE. UU. Este an&aacute;lisis mostr&oacute; que, con curr&iacute;culums id&eacute;nticos, los hombres recib&iacute;an un 30% m&aacute;s de respuestas de entrevistas que las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, algunas empresas comenzaron a implementar sistemas de selecci&oacute;n &ldquo;a ciegas&rdquo;, es decir, sin incluir nombre ni g&eacute;nero en los CVs, con el objetivo de reducir posibles sesgos en la primera etapa del proceso. No se trata de una norma general ni de una pol&iacute;tica extendida, pero s&iacute; de una pr&aacute;ctica creciente que busca evidenciar c&oacute;mo incluso un dato m&iacute;nimo &mdash;como el nombre&mdash; puede condicionar una oportunidad laboral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pluriempleo, fen&oacute;meno contempor&aacute;neo, tambi&eacute;n tiene cara de mujer. En nuestro pa&iacute;s esta forma agotadora de vincularse con el terreno profesional tiene a las mujeres de rehenes en un c&iacute;rculo vicioso de precarizaci&oacute;n. <strong>Mientras que el casi el 12% se mueve en el terreno de los m&uacute;ltiples empleos, solo el 6,2% de los varones lo atraviesa.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, Solano finaliza: &ldquo;Debido a todo esto, es que es tan importante la construcci&oacute;n de estos espacios libres de sesgos para transformar el mercado. Que una empresa tenga una mirada piola al respecto no modifica en absoluto la reproducci&oacute;n sist&eacute;mica, que ese es el gran problema en la actualidad. Se necesitan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, una discusi&oacute;n permanente y una conversaci&oacute;n social acorde a este nuevo paradigma para poder modificar al mercado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Giménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Empleo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poca data y muchas preguntas: por qué la ciencia sabe tan poco sobre los cuerpos femeninos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/data-preguntas-ciencia-cuerpos-femeninos_132_10946588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b70668cd-2dba-418e-a937-039156937d8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poca data y muchas preguntas: por qué la ciencia sabe tan poco sobre los cuerpos femeninos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una década de feminismos en el mundo mainstream, ¿cuáles fueron los avances respecto a la información que tiene la ciencia y el planeta sobre nuestro organismo? Una salud sexual y reproductiva justa y soberana es la tarea pero, ¿estamos cada vez más lejos?</p></div><p class="article-text">
        <strong>En el mundo hay 92 pa&iacute;ses en donde a&uacute;n se registran mutilaciones genitales femeninas. </strong>En Colombia, por ejemplo, existe una tribu (Ember&aacute;) que mutila a sus mujeres y el cl&iacute;toris ni siquiera tiene nombre. En consecuencia, ellas asocian ese &oacute;rgano sin nombre s&oacute;lo al dolor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas el cuerpo femenino fue un terreno vasto y desconocido en el que anidaron miles de mitos y rituales. Mitos que postergaron avances cient&iacute;ficos claves para mejorar la calidad de vida de m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial.
    </p><p class="article-text">
        Pero la mutilaci&oacute;n femenina no es la &uacute;nica aberraci&oacute;n cometida, el desconocimiento respecto a c&oacute;mo funcionan nuestros &oacute;rganos, los ciclos hormonales, un cuerpo femenino en movimiento, la estructura &oacute;sea, el coraz&oacute;n, los infartos, las mamas, la ovulaci&oacute;n, el c&aacute;ncer, el deseo y el placer tienen larga data.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta nota repasaremos junto a la licenciada Cecilia C., la psicoanalista D&eacute;bora Tajer y la premiada investigadora del CONICET Adriana De Siervi, c&oacute;mo avanza la ciencia a la hora de hablar de los cuerpos femeninos y porqu&eacute; hay cosas que todav&iacute;a no tienen siquiera nombre.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ciencia &iquest;tiene cara de var&oacute;n?</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando se realizan estudios cl&iacute;nicos, investigaciones sobre vacunas, ingenier&iacute;a de remedios o cualquier cosa que implique an&aacute;lisis sobre los efectos de tal o cual droga, <strong>las mujeres, las disidencias y nuestra anatom&iacute;a no entran en la ecuaci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las razones son principalmente dos: la primera es que somos m&aacute;s variables y menos constantes ya que tenemos otro tipo de ciclo hormonal y eso dificulta los estudios. La segunda est&aacute; atada a la primera ya que al ser m&aacute;s complejo, es m&aacute;s caro pero, <strong>&iquest;se puede medir en dinero la salud de un pa&iacute;s e inclusive de un planeta entero?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es que no y es por eso que hoy la ciencia, o mejor dicho las cient&iacute;ficas, intentan recuperar todo ese tiempo perdido y se realizan cada vez m&aacute;s investigaciones que tienen a la anatom&iacute;a &ldquo;femenina&rdquo; como protagonista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Obviamente, decir que la ciencia desconoce el cuerpo de las mujeres, considerando todos los avances en materia de salud hasta el a&ntilde;o 2024, ser&iacute;a absurdo. Sin embargo, al investigar en profundidad este aspecto nos damos cuenta que no es tan as&iacute;. Un ejemplo son los ensayos cl&iacute;nicos. Seg&uacute;n <a href="https://orwh.od.nih.gov/toolkit/recruitment/history" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>NIH Inclusion Outreach Toolkit: How to Engage, Recruit, and Retain Women in Clinical Research</em></a><em> </em>en el a&ntilde;o 1977 la FDA recomend&oacute; excluir de los ensayos cl&iacute;nicos Fase I y Fase II a las mujeres en edad f&eacute;rtil, o que usaran m&eacute;todos anticonceptivos, o que eran solteras o incluso aquellas cuyos esposos hab&iacute;an sido vasectomizados&rdquo;, indica la investigadora Adriana De Siervi.
    </p><p class="article-text">
        Excluir de estos ensayos a las anatom&iacute;as de millones de mujeres fue contraproducente y retras&oacute; descubrimientos important&iacute;simos. &ldquo;Esto provoc&oacute; falta de informaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo los medicamentos afectan a las mujeres. En 1985 un reporte del Grupo de trabajo del Servicio de Salud P&uacute;blica recomend&oacute; una investigaci&oacute;n a largo plazo sobre c&oacute;mo el comportamiento, la biolog&iacute;a y los factores sociales afectan la salud de las mujeres&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que en el mundo de la ciencia existen resistencias respecto a pol&iacute;ticas que dejaban afuera de investigaciones claves a las mujeres. <strong>Es reci&eacute;n en 1991 que la primera directora mujer del Instituto Nacional de Salud (NIH), la Dra. Bernadine Healy, lanz&oacute; una iniciativa para enrolar mujeres en ensayos cl&iacute;nicos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1993, el Congreso de EUA redact&oacute; la pol&iacute;tica de inclusi&oacute;n en la ley federal a trav&eacute;s de una secci&oacute;n titulada &ldquo;Mujeres y minor&iacute;as como sujetos de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;. &ldquo;Este hito tan tard&iacute;o es clave para garantizar los medicamentos adecuados para todas las personas&rdquo;, agrega De Siervi.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hasta en los m&aacute;s m&iacute;nimos detalles&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien la palabra &ldquo;patriarcado&rdquo; en esta &uacute;ltima d&eacute;cada fue tan nombrada que muchas veces parece carecer ya de significado, lo cierto es que el ordenamiento del mundo estuvo anclado al var&oacute;n heterosexual promedio y eso, aunque parezca que s&iacute;, todav&iacute;a no cambi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nos referimos al patriarcado como un sistema nos referimos a que el machismo se encuentra en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Existe en nuestras casas, en las escuelas, en el trabajo, etc. y, en la mayor&iacute;a de los casos, sin que nos demos cuenta. <strong>La ciencia no es una excepci&oacute;n. El hombre se encuentra en un lugar central, a&uacute;n se entiende al cuerpo masculino como neutro, estereot&iacute;pico</strong>&rdquo;, explica la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de estudios cient&iacute;ficos y de c&oacute;mo afect&oacute; a nuestra vida cotidiana quedar fuera de ellos, podemos irnos a la d&eacute;cada de los 80 cuando comienza la crisis del HIV. &ldquo;Inicialmente era una enfermedad que se entend&iacute;a como exclusiva de hombres homosexuales, por lo que no se ten&iacute;a en cuenta desde la ciencia la investigaci&oacute;n del HIV en mujeres&rdquo;, ejemplifica la investigadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo pueden ser los s&iacute;ntomas de los ataques card&iacute;acos. &ldquo;Estos s&iacute;ntomas son distintos a los del hombre. Sin embargo, en un mundo dise&ntilde;ado por y para hombres, com&uacute;nmente esto se pasa por alto, causando el diagn&oacute;stico err&oacute;neo en muchas mujeres&rdquo;, dice y agrega De Siervi: &ldquo;Algo similar ocurre en el autismo en mujeres, que muchas veces no es diagnosticado ya que los s&iacute;ntomas son otros y eso puede causar grandes problemas para el acceso al tratamiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2020 las mujeres polic&iacute;as de Neuqu&eacute;n tuvieron por primera vez sus propios chalecos antibalas RB3 femeninos </strong>externos. Los que utilizaban hasta ese momento estaban dise&ntilde;ados para un cuerpo de var&oacute;n promedio y la incomodidad era total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos desequilibrios van desde chalecos antibalas hasta los aires acondicionados. El est&aacute;ndar de los 24 a 27 grados como temperatura ideal, por ejemplo, fue establecido en los a&ntilde;os 60 y toma como referencia el metabolismo de un hombre de edad media de unos 40 a&ntilde;os y 70 kilos de peso. F&oacute;rmula que deja afuera y con mucho fr&iacute;o a las mujeres, mujeres que en los 60 casi no habitaban oficinas y no utilizaban estos electrodom&eacute;sticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Traducido a grados, <strong>la temperatura ideal para el hombre es de 22&ordm; y para la mujer es de 24&ordm;</strong>. Ah&iacute; tenemos la explicaci&oacute;n de esa pelea diaria en la oficina con tus compa&ntilde;eros y ese bucito en la cartera en pleno enero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n un <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0216362" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Escuela de Negocios Marshall de la Universidad del Sur de California en Los &Aacute;ngeles (Estados Unidos) y el Centro de Investigaci&oacute;n de Ciencias Sociales de Berl&iacute;n (Alemania) el cerebro de las mujeres funciona a mayor rendimiento que el de los hombres en una temperatura ambiente m&aacute;s alta.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, podemos mencionar las consecuencias ps&iacute;quicas que genera crecer en un mundo en el que es el cuerpo anat&oacute;micamente masculino el que prima. Tanto en los libros de biolog&iacute;a de la escuela como en los documentales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el documental &ldquo;El cuerpo humano&rdquo; de Netflix emitido en el 2020 tiene por primera vez en la plataforma mainstream la silueta de una mujer para demostrar c&oacute;mo funcionan nuestros &oacute;rganos. Esa decisi&oacute;n, aunque parezca un detalle, es revolucionaria ya que el todo se compone de las peque&ntilde;as cosas y son esas peque&ntilde;eces las que conforman c&oacute;mo hoy miramos el mundo y a nuestro cuerpo.
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                    alt="Recién en 2020, con el documental &quot;El cuerpo humano&quot; de Netflix, se mostró en una plataforma de mainstream una silueta femenina para mostrar cómo funcionan nuestros órganos."
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                Recién en 2020, con el documental &quot;El cuerpo humano&quot; de Netflix, se mostró en una plataforma de mainstream una silueta femenina para mostrar cómo funcionan nuestros órganos.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa con el placer?</strong></h3><p class="article-text">
        El ejemplo de la tribu de Colombia que no tiene nombre para el cl&iacute;toris y que lo asocia directamente con el dolor, sirve para entender c&oacute;mo<strong> la informaci&oacute;n es, en todos los sentidos, poder.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al postular eso es imposible no nombrar a la Educaci&oacute;n Sexual Integral como columna vertebral de todos los derechos sexuales y reproductivos. Dicha pol&iacute;tica que ya tiene m&aacute;s de una d&eacute;cada en vigencia en nuestro pa&iacute;s logr&oacute;, entre otras cosas, reducir la cifra de embarazos en la adolescencia un 48%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves a la hora de hablar de ESI es hacer foco en la I de Integral. Desde hace ya m&aacute;s de diez a&ntilde;os la idea de que la salud mental interfiere en nuestro organismo se acomoda como nueva escuela para tratar cualquier tipo de problema tanto f&iacute;sico como mental.
    </p><p class="article-text">
        Entender que adem&aacute;s de cuerpo somos mente, que los procesos de trauma y de aprendizaje condicionan nuestra vida y nuestra salud, es clave para poder analizar problem&aacute;ticas sociales cada vez m&aacute;s avanzadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la &eacute;poca victoriana del siglo XIX, las mujeres que padec&iacute;an problemas uterinos, hormonales o emocionales eran diagnosticadas con una enfermedad llamada &ldquo;histeria femenina&rdquo;. La misma no ten&iacute;a remedio y solo se calmaba por medio de masajes de cl&iacute;toris hasta llegar al orgasmo. En ese momento y hasta hace no mucho tiempo, para la medicina nuestro deseo sexual era nada m&aacute;s y nada menos que una patolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1998, la ur&oacute;loga australiana Helen O&rsquo;Connell describi&oacute; por primera vez la anatom&iacute;a completa del cl&iacute;toris con todos sus elementos. Desde ese momento hasta hoy, la ciencia fue acerc&aacute;ndose a un estudio m&aacute;s completo y justo. A&uacute;n as&iacute; falta much&iacute;simo: seg&uacute;n un art&iacute;culo publicado en marzo en la revista The Journal of Sexual Medicine, <strong>hay en el repositorio de 2002 a 2022 de PubMed 53.312 estudios del pene frente a 2.571 sobre el cl&iacute;toris.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tan poca es la data que reci&eacute;n durante el a&ntilde;o 2023 se realiz&oacute; por primera vez una investigaci&oacute;n respecto a cu&aacute;ntas terminaciones nerviosas tiene &eacute;ste importante y menospreciado &oacute;rgano: 10.000. <strong>Es, de hecho, el &oacute;rgano con m&aacute;s nervios de todo el cuerpo.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Somos lo que pensamos</strong></h3><p class="article-text">
        Para hablar de placer decid&iacute; entrevistar a la Licenciada Cecilia C. Sex&oacute;loga que investiga desde hace a&ntilde;os este tema e intenta desarmar los distintos mitos y creencias erradas alrededor del cl&iacute;toris, la vulva y nuestro sistema reproductivo.
    </p><p class="article-text">
        Si bien se sabe poco o por lo menos much&iacute;simo menos del cl&iacute;toris que de la disfunci&oacute;n er&eacute;ctil, por ejemplo, ese dato no parece ser el m&aacute;s importante. Para la licenciada Cecilia C,<strong> no podemos hablar de conocimiento si no profundizamos en un &iacute;tem complejo, inc&oacute;modo y real: los abusos sexuales.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; lo m&aacute;s tremendo y lo que hoy ya se empieza a hablar en la psicolog&iacute;a m&aacute;s moderna, es el trauma y experiencias adversas en la infancia. Dentro de eso est&aacute; lo que es abuso sexual, hoy ya la ciencia sabe que una persona que sufri&oacute; experiencias adversas en la infancia como el abuso, tiene alterada la respuesta de estr&eacute;s y eso le genera una vulnerabilidad hacia la depresi&oacute;n y hacia las enfermedades autoinmunes&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNICEF, una de cada cinco mujeres sufrieron alg&uacute;n tipo de abuso en la infancia. Este dato que podr&iacute;a ser meramente descriptivo, tiene otra contundencia al leer a la licenciada. &ldquo;Est&aacute; demostrado que se empeora el tr&aacute;nsito en la menopausia porque ten&eacute;s el circuito del estr&eacute;s roto. Entonces, b&aacute;sicamente, si a eso le sumamos la violencia de g&eacute;nero cotidiana, la violencia econ&oacute;mica, la violencia est&eacute;tica, lo que nos pasa es que vivimos en alerta y como vivimos en alerta, nunca nos vamos a sentir seguras en nuestro propio cuerpo&rdquo;, indica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones que tienen que ver con la psiquis nunca parecen ser verdades absolutas pero los estudios pueden acercarnos a n&uacute;meros que marquen, al menos, algunas tendencias. Que la ciencia sepa reci&eacute;n en esta d&eacute;cada que los traumas atrofian el proceso natural del cuerpo es un gran avance para la humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si bien traumas hay millones y parecen no distinguir g&eacute;neros, la cuesti&oacute;n del abuso sexual s&iacute; lo hace. <strong>En nuestro pa&iacute;s nueve de cada diez mujeres sostienen haber sido abusadas o acosadas al menos una vez en su vida. </strong>Si entonces la mayor&iacute;a tuvo o tiene alg&uacute;n momento sexual traum&aacute;tico y seg&uacute;n nuevos estudios eso interfiere en nuestra vida, &iquest;no hay salida?
    </p><p class="article-text">
        Para tratar de entender m&aacute;s al respecto, la psicoanalista D&eacute;bora Tajer profundiza: &ldquo;Todas tuvimos alguna situaci&oacute;n de abuso o acoso y eso tiene que ver con el patriarcado. En el consultorio vos ves que el tema del abuso sobre los cuerpos femeninos o disidentes es algo muy com&uacute;n. Tiene que ver con la apropiaci&oacute;n de los patriarcas y las masculinidades criadas patriarcalmente. Tiene que ver con los cuerpos como objeto, con una sociedad criada sobre esos est&aacute;ndares, entonces hoy lo pensamos como abuso, pero en realidad exist&iacute;a el derecho porque las mujeres &eacute;ramos objeto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em>The Journal of Sexual Medicine</em> indica que las mujeres que vivieron cuatro o m&aacute;s situaciones adversas en la infancia ten&iacute;an casi el doble de probabilidades de ser sexualmente inactivas y el doble de probabilidades de tener disfunciones sexuales en la mediana edad. El estudio define la disfunci&oacute;n sexual femenina como un trastorno que implica problemas persistentes con el deseo sexual, la excitaci&oacute;n, la lubricaci&oacute;n, la satisfacci&oacute;n, el orgasmo o el dolor sexual.
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                Según UNICEF, una de cada cinco mujeres sufrieron algún tipo de abuso en la infancia.                            </span>
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        Para Tajer, estos descubrimientos no son una novedad aunque s&iacute; la forma de abordarlos en las distintas disciplinas. &ldquo;<strong>Hace mucho tiempo sabemos que los abusos condicionan la vida sexual y que son las mujeres las m&aacute;s perjudicadas porque son, estad&iacute;sticamente, las v&iacute;ctimas.</strong> Lo que tiene de nuevo esto es que agregan este condicionante dentro de los protocolos. O sea, los dispositivos de todas las especialidades m&eacute;dicas o de salud ahora tienen que averiguar este tipo de cuestiones y hacer recomendaciones a los ginec&oacute;logos. Eso tiene un valor importante ante el tratamiento de estas disfunciones&rdquo;, resalta la especialista.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>ESI, llave de todas las puertas</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien los movimientos feministas hicieron y hacen historia en cada ola, la quinta, que estuvo encabezada por el aborto legal y los derechos reproductivos marcaron un antes y un despu&eacute;s respecto a los abusos sexuales en particular.
    </p><p class="article-text">
        La cuenta es simple y los n&uacute;meros acompa&ntilde;an la realidad de una problem&aacute;tica compleja, recordemos: nueve de cada diez mujeres admite haber sufrido alguna vez alg&uacute;n tipo de abuso o acoso sexual. El silencio, clave para la impunidad, funcion&oacute; durante d&eacute;cadas como fiel aliado pero en nuestro pa&iacute;s, durante el 2018 cuando la actriz Thelma Fardin denunci&oacute; al actor Juan Darth&eacute;s, ese pacto se rompi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n y nuestro <em>me too</em> cal&oacute; profundo y sucedi&oacute; en un pa&iacute;s con ESI, ley que gener&oacute; tambi&eacute;n herramientas dentro y fuera de la escuela para combatir los abusos. <strong>El 80% de los abusos en la infancia que son denunciados, suceden luego o durante alg&uacute;n espacio de Educaci&oacute;n Sexual Integral.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el slogan &ldquo;Con mis hijos no te metas&rdquo; se hizo p&uacute;blico y la militancia en contra de la ESI se transform&oacute; en campa&ntilde;a pol&iacute;tica, se evidenci&oacute; una inc&oacute;moda sospecha: hay gente adulta a la que no le conviene que sus hijos e hijas tengan informaci&oacute;n y herramientas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos a&ntilde;os aument&oacute; la denuncia de casos de abuso en las infancias porque los chicos y chicas empezaron a darse cuenta sobre algunas cosas que pasaban en la casa y no estaban bien. Y eso es gracias a la ESI. Ha sido muy desigual en todo el pa&iacute;s y no se ha implementado de la misma manera, pero a&uacute;n funciona. Ahora est&aacute; en riesgo y es realmente un problema porque la ESI es important&iacute;sima. Es el lugar en donde se pueden hablar cosas, que si no existe ese espacio, no se van a poder siquiera nombrar&rdquo;, sostiene preocupada Tejer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de g&eacute;nero hablamos de much&iacute;simas cosas. Todo lo que nos incluye (y excluye) de forma hist&oacute;rica, pol&iacute;tica y social se encuentra atravesado por esta perspectiva. No existe disciplina ni v&iacute;nculo que no se encuentre condicionado por este factor y las investigaciones cient&iacute;ficas a&uacute;n carecen mayoritariamente de esta mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto para el diagn&oacute;stico por autismo como para las enfermedades cardiovasculares o los chalecos antibalas, el mundo estuvo y contin&uacute;a planteado y formulado por y para los varones promedio. La diferencia se realiza en estos espacios y en donde las voces de distintas disciplinas responsables aplican en sus an&aacute;lisis al g&eacute;nero como una variable importante.
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                    alt="En Argentina se sigue marchando por visibilizar la sexualidad femenina y los derechos de las mujeres."
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                En Argentina se sigue marchando por visibilizar la sexualidad femenina y los derechos de las mujeres.                            </span>
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        Una variable que todav&iacute;a lucha por ser visible pero que condiciona todo lo que hacemos, pensamos y hasta sentimos. &ldquo;Trabajo hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os en cl&iacute;nica y en salud y te puedo decir que he visto un cambio muy interesante fundamentalmente en Argentina. <strong>El g&eacute;nero no es s&oacute;lo la sexualidad porque todos los temas de salud est&aacute;n atravesados por esa perspectiva</strong>. Veo modificaciones en cardiolog&iacute;a, pediatr&iacute;a, ginecolog&iacute;a. Hay cambios muy buenos y hay que sostenerlos&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un ataque a la ciencia, no solamente en Argentina, se vivi&oacute; durante la pandemia con gobiernos como Bolsonaro y Trump que son negacionistas cient&iacute;ficos. En este momento se desarrolla un ataque a la ciencia y a la salud p&uacute;blica fuert&iacute;simo. Me parece que los feminismos se tienen que unir con la ciencias en un nuevo pacto porque tienen muchas m&aacute;s cosas en com&uacute;n de lo que pensamos&rdquo;, finaliza Tejer.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Giménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/data-preguntas-ciencia-cuerpos-femeninos_132_10946588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2024 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poca data y muchas preguntas: por qué la ciencia sabe tan poco sobre los cuerpos femeninos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación sexual integral,Ciencia,Mujeres,Sexualidad femenina]]></media:keywords>
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