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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Melisa Cabrapan Duarte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/melisa-cabrapan-duarte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Melisa Cabrapan Duarte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["No les importó si había niños ni mujeres mayores", relatos de la represión a comunidades mapuche de Vaca Muerta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-les-importo-si-habia-ninos-mujeres-mayores-relatos-represion-comunidades-mapuche-vaca-muerta_1_12493205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d20ae3f-83c5-4303-8e12-a3d0742319ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No les importó si había niños ni mujeres mayores&quot;, relatos de la represión a comunidades mapuche de Vaca Muerta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante seis días, comunidades de la Confederación Mapuche de Neuquén reclamaron en la Casa de Gobierno provincial que se termine el trámite para otorgarles la personería juridíca. Pero la protesta terminó en una fuerte represión policial.</p><p class="subtitle">Neuquén: reprimieron a comunidades mapuche que reclamaban por personerías jurídicas en Casa de Gobierno</p><p class="subtitle">Un decreto abre la puerta para los desalojos de las comunidades indígenas y la llegada de los negocios mineros</p></div><p class="article-text">
        El domingo 20 de julio arranc&oacute; semi nublado, calmo, sin el tr&aacute;fico de la semana en la esquina de Roca y La Rioja, en Neuqu&eacute;n. Era el sexto d&iacute;a que las comunidades mapuche permanec&iacute;an en las afueras de la Casa de Gobierno, acompa&ntilde;ando a las autoridades comunitarias que se encadenaron en las barandas de ingreso. <strong>En el grupo de 50 personas se mezclaban una decena de ni&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mapuches y no mapuches que se acercaron para acompa&ntilde;ar el reclamo conservaban el &aacute;nimo y hac&iacute;an frente al cansancio de estar en la calle despu&eacute;s de tantos d&iacute;as. Hab&iacute;a incertidumbre por la falta de respuesta del gobierno y la denuncia penal que recibieron la noche anterior. Mates calentitos para afrontar el fr&iacute;o invernal y conversaciones alrededor del fogonero que mantuvo firme su llama, como <strong>el reclamo por las personer&iacute;as jur&iacute;dicas de cuatro comunidades </strong>del Consejo Zonal Xawvn Ko de la Confederaci&oacute;n Mapuche de Neuqu&eacute;n asentado en la regi&oacute;n de Vaca Muerta.
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                    alt="Durante seis días las comunidades mapuche reclamaron frente a la Casa de Gobierno de Neuquén."
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                Durante seis días las comunidades mapuche reclamaron frente a la Casa de Gobierno de Neuquén.                            </span>
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        Pero la permanencia mapuche en la Casa de Gobierno <strong>termin&oacute; con una violenta represi&oacute;n ordenada por el gobernador Rolando Figueroa.</strong> &ldquo;A trabajar&rdquo;, orden&oacute; la ronda de comisarios que dieron el ultim&aacute;tum tras cumplirse el plazo de 2 horas desde el aviso de desalojo que las comunidades rechazaron. Dos cuadras de per&iacute;metro policial, ambulancia, bomberos, 120 agentes a pie y en motos, y un cord&oacute;n de escudos que avanz&oacute; bruscamente sobre la gente en cuesti&oacute;n de segundos. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando la polic&iacute;a avanz&oacute;, las autoridades comunitarias encadenadas empezaron a cantar &ldquo;el Pueblo Mapuche vive, la lucha sigue y sigue&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1946966198173700527?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>El resultado fueron 18 detenidos: un menor de edad, cinco mujeres mapuche, una mujer de ADUNC, y once varones, dos de ellos de organizaciones y un transe&uacute;nte que sacaba fotos.</strong> Entre los apresados hubo heridos, y muchas personas de la permanencia, incluidos ni&ntilde;os, resultaron con lesiones por el procedimiento violento de la polic&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Un reclamo que comenz&oacute; en 2016</h2><p class="article-text">
        Durante seis d&iacute;as reclamaron las personer&iacute;as jur&iacute;dicas para cuatro comunidades &ndash;Lof Newen Kura, Fvta Xayen, Lof Kelv Kura y Lof Ragilew C&aacute;rdenas&ndash;, un tr&aacute;mite que en algunos casos hab&iacute;a comenzado en 2016 y que hab&iacute;a cumplido con todos los requisitos. Hab&iacute;an pasado, ademas, 290 d&iacute;as desde una mesa de di&aacute;logo con el Ministro de Gobierno, Jorge Tobares. Estaba claro que se trataba de una obstrucci&oacute;n pol&iacute;tica, m&aacute;s que de procedimiento. 
    </p><p class="article-text">
        El registro de personer&iacute;as jur&iacute;dicas de las comunidades es importante para adquirir derechos ind&iacute;genas legislados  amparados por leyes nacionales y tratados internacionales. Con la personer&iacute;a no s&oacute;lo se reconoce la preexistencia de las comunidades asentadas tradicionalmente en los territorios que ocupan, sino tambi&eacute;n se asegura &ldquo;la participaci&oacute;n en la gesti&oacute;n de los recursos naturales y dem&aacute;s intereses que los afecten&rdquo;, tal como establece el art&iacute;culo 75 de la Constituci&oacute;n Nacional. <strong>En Vaca Muerta, el crecimiento de la explotaci&oacute;n hidrocarbur&iacute;fera durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os increment&oacute; tambi&eacute;n la conflictividad con las comunidades mapuche,</strong> ya que en la regi&oacute;n se ubican los principales yacimientos, como Loma Campana y Puesto Hern&aacute;ndez, que pueden provocar graves impactos ambientales por el uso del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/fracking-vaca-muerta_1_10253165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fracking</a>.  
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                    alt="La protesta fue pacífica hasta que el Gobierno dio la orden de desalojar."
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                La protesta fue pacífica hasta que el Gobierno dio la orden de desalojar.                            </span>
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        A la permanencia frente a la Casa de Gobierno, las comunidades tambi&eacute;n llevaron caballos y chivos para mostrar en la ciudad como es la convivencia con los animales. Fue, adem&aacute;s, una forma de protesta, ya que no tener la personer&iacute;a jur&iacute;dica tambi&eacute;n trae consecuencias en la provisi&oacute;n de agua y de alimento en los campos. El discurso oficial difundi&oacute; que los animales alteraban el orden, generaban olor, que los vecinos se quejaban, y que era peligroso. Un comentario de una publicaci&oacute;n en redes de una transe&uacute;nte confront&oacute; ese discurso: &ldquo;nosotros nos acercamos con mi beb&eacute; a ver los caballitos y un se&ntilde;or muy amable nos invit&oacute; a acercarnos m&aacute;s y a ver los chivitos, era una manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica.&rdquo;
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                    alt="Los chivos formaron parte de la protesta para mostrar como las comunidades están sufriendo la falta de agua."
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                Los chivos formaron parte de la protesta para mostrar como las comunidades están sufriendo la falta de agua.                            </span>
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        Eli Dumigual recuerda ese momento en el que los agentes avanzaron &ldquo;sin importar que hab&iacute;a ni&ntilde;os, que hab&iacute;a mayores, sin importarle nada. Entre el medio del caos yo qued&eacute; a un costado con mi hijo. Hab&iacute;a polic&iacute;as por todos lados, nos ten&iacute;an rodeados por todos lados. Trat&aacute;bamos de salir de alguna forma, de salir, de ayudar. Hab&iacute;a una &ntilde;a&ntilde;ita (hermana mapuche) que estaba queriendo resguardar a su peque&ntilde;o, alcanz&oacute; a meter a su nene a un veh&iacute;culo y la sacaron de los pelos, una golpiza. Hab&iacute;a tres, cuatro polic&iacute;as hombres que la estaban golpeando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yoha de Fvta Xayen, quien hab&iacute;a conseguido subir a la camioneta con su hijo luego de que su pareja no pudo protegerlo m&aacute;s bajo su maku&ntilde; (prenda tejida que usan los hombres), agreg&oacute; que ese ni&ntilde;o vi&oacute; c&oacute;mo golpeaban a su mam&aacute;.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La policía de Neuquén se prepara para iniciar la represión del pasado 20 de julio."
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                La policía de Neuquén se prepara para iniciar la represión del pasado 20 de julio.                            </span>
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        Esa mam&aacute; se llama Noemi Olivera y tiene 27 a&ntilde;os. Su hijo tiene 3. Noemi hab&iacute;a regesado esa ma&ntilde;ana del domingo a la gobernaci&oacute;n porque hab&iacute;a olvidado la tapa del termo el d&iacute;a anterior. Ella es nieta de Felicinda Maripan, prima de quien fue <em>&Ntilde;izol Logko</em>, autoridad m&aacute;xima de la Confederaci&oacute;n Mapuche de Neuqu&eacute;n durante tres mandatos, El&iacute;as Maripan. Hoy no vive en comunidad, pero es una mujer mapuche y ciudadana neuquina que se solidariza con su pueblo y que estuvo acompa&ntilde;ando la permanencia.     
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Varios comisarios comandaron la represión contra las comunidades mapuche."
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                Varios comisarios comandaron la represión contra las comunidades mapuche.                            </span>
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        &ndash;&ldquo;Nos empezaron a empujar, a correr, y yo no me dej&eacute; empujar y pegar &ndash;cuenta&ndash;. Y fue ah&iacute; cuando me empezaron a agredir, me pellizcaban el brazo para reducirme. Y mi preocupaci&oacute;n es que mi <em>lamgen </em>Unelen hab&iacute;a quedado sola con los ni&ntilde;os adentro del auto y entonces dije yo, si le est&aacute;n pegando a las <em>&ntilde;a&ntilde;as</em>, gente grande, no tienen respeto por el adulto mayor, menos van a tener piedad por los ni&ntilde;os. Ah&iacute; yo trat&eacute; de llegar a la camioneta, unos segundos eternos, y no me dejaron. Me quisieron poner precintos en las manos, me patearon los tobillos, me cagaron a palos, me quisieron reducir y yo ah&iacute; decid&iacute; agarrarme de la puerta de la camioneta y no me mov&iacute;. Me ten&iacute;an incluso agachada.&rdquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una mujer intenta liberarse de la polícía en la represión del 20 de julio."
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                Una mujer intenta liberarse de la polícía en la represión del 20 de julio.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Unelen Cayul, del Lof Newen Mapu, cuenta que resguardaron en un veh&iacute;culo a cinco <em>picikece</em>, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, lo m&aacute;s r&aacute;pido que pudieron. Eso los protegi&oacute; f&iacute;sicamente, aunque previamente una de las ni&ntilde;as del Lof Fvta Xayen, <strong>Aime Paynemil de 6 a&ntilde;os, result&oacute; con quemaduras cuando la polic&iacute;a pate&oacute; violentamente el fogonero</strong> <strong>esparciendo las brazas encendidas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as mapuche fueron espectadores de toda la escena de represi&oacute;n hacia sus madres, abuelas, padres, hermanos, t&iacute;os, y de c&oacute;mo se los llevaban. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Eso les caus&oacute; much&iacute;simo da&ntilde;o psicol&oacute;gico porque hasta el d&iacute;a de hoy no se borran esa imagen. Hay ni&ntilde;os que a&uacute;n no pueden volver a la escuela, por miedo. Fueron momentos muy tensos, todos los ni&ntilde;os llorando, todos los ni&ntilde;os gritando. Era imposible brindarles tranquilidad, por todo lo que estaban viendo, porque quer&iacute;an ver todo lo que pasaba, no quer&iacute;an estar sentados, y eso era imposible de imped&iacute;rselo. Mientras yo luchaba para que la polic&iacute;a no nos abra las puertas del veh&iacute;culo, no pod&iacute;a encargarme de todos los ni&ntilde;os que estaban adentro, hasta que se subi&oacute; otra mam&aacute;&rdquo;, dice Unelen.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ayfinko, una de las niñas que intentó refugiarse en una camioneta."
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                Ayfinko, una de las niñas que intentó refugiarse en una camioneta.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Parec&iacute;a un cordero tirado en el piso&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Una vez pasada la represi&oacute;n, la polic&iacute;a dej&oacute; que la camioneta saliera del lugar. Unelen manej&oacute; con todos los picikece en busca de su hijo Meliantv, el menor que se llevaron detenido, casi sin tomar noci&oacute;n de que era la primera vez que estaba manejando en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la represi&oacute;n, cuando el cord&oacute;n policial de escudos avanz&oacute; contra la gente, Meliantv, de 15 a&ntilde;os, tom&oacute;  la <em>xuxuka &ndash;</em>un instrumento de viento caracter&iacute;stico de la m&uacute;sica mapuche&ndash; y toc&oacute;. Luego, con sus propias manos intent&oacute; evitar que cortaran las cadenas de las autoridades encadenadas a las barandas de ingreso de la Casa de Gobierno. Meliantv vio cuando se estaban llevando a su t&iacute;o Awka de las patas. Vio tambi&eacute;n que a su <em>kuku</em> &ndash;abuela&ndash;, le estaban pegando e intent&oacute; ayudarla.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &ldquo;Un polic&iacute;a me quiso agarrar del cogote &ndash;dice Meliantv&ndash; y quise llegar a donde estaba la <em>kuku. P</em>arec&iacute;a que no llegaba m&aacute;s. Iba por la mitad del camino y me vino el escopetazo (golpe con la culata del rifle) y se me nublo la vista. Yo estaba en el piso, y cuando me quiero levantar me qued&eacute; de rodillas, y viene otro y me pega con la cachiporra en la cara. Y eran como siete los que me ten&iacute;an. Me pisaron, me empezaron a pegar en la espalda, en las piernas, parec&iacute;a un cordero tirado en el piso, porque me ten&iacute;an los pies para arriba. Cuando estaba en el piso yo le dec&iacute;a &lsquo;soy menor, sueltenme&rsquo;, pero me dec&iacute;an, &lsquo;ya est&aacute;s en el piso, no seas maricon. Maric&oacute;n, puto&rsquo;, y me seguian pegando. Y no me dejaron de pegar hasta que me llevaron hasta la camioneta&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Meliantv, uno de los detenidos. Tiene 15 años."
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                Meliantv, uno de los detenidos. Tiene 15 años.                            </span>
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        Lo subieron al m&oacute;vil de traslado a la comisar&iacute;a de menores. Meliantv lloraba con desconsuelo. Se le ca&iacute;an las l&aacute;grimas. Adem&aacute;s de sufrir por los golpes &ndash;le dejaron la cara partida&ndash;, ten&iacute;a miedo por sus hermanitos. A Newen Antv de 14 a&ntilde;os tambi&eacute;n le peg&oacute; la polic&iacute;a. Mientras estaba agarrado de la <em>vkvja</em> de su mam&aacute; Eli &ndash;un rebozo que usan las mujeres para abrigo y protecci&oacute;n espiritual&ndash;, recibi&oacute; un golpe con un escudo y un bastonazo en las piernas. A Eli tambi&eacute;n le pegaron con el bast&oacute;n en la espalda. En la guardia del hospital confirmaron que ten&iacute;a fisurada la costilla izquierda. &ldquo;Reprimieron con bronca&rdquo;, dice Eli entre llanto.   
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que duele es cuando te tocan a la mam&aacute;&rdquo;, cuenta Pagi sobre el momento en que termin&oacute; tirado en el piso, ahorcado por la polic&iacute;a con su propio <em>maku&ntilde;</em>. Ve&iacute;a con impotencia, sin poder movilizarse, c&oacute;mo le pegaban a su madre Mar&iacute;a Pici&ntilde;am, Pijan Kuse, autoridad ceremonial de la zonal. Ella sostuvo su <em>kulxug</em>, una caja de resonancia mapuche, el mayor tiempo que pudo mientras la atacaban intentando sacarselo. Por lo traum&aacute;tico de la golpiza que le dieron. Solo recuerda que en el forcejeo casi pierde su <em>xariwe</em>, la faja tejida a telar que se ajusta en la cintura, y que pertenec&iacute;a a su hija Celinda Ayme, quien falleci&oacute; hace 11 a&ntilde;os. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mujeres mapuche reclaman que se les otorgue la personería jurídica de sus tierras."
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                Mujeres mapuche reclaman que se les otorgue la personería jurídica de sus tierras.                            </span>
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        La werken Karen, vocera del Lof Newen Kura, intent&oacute; defenderla. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Ten&iacute;an a la lamgen Mar&iacute;a en el piso, golpe&aacute;ndola entre varios polic&iacute;as, arrastr&aacute;ndola, haci&eacute;ndose que se pegue en su cabeza, y me quiebro ante todo esto porque es una mujer mayor, la cual no tiene la fuerza para golpear a nadie. Trat&eacute; de defenderla hasta donde m&aacute;s pude. Le arrancaron a su hijo de los brazos, golpe&aacute;ndolo los polic&iacute;as, y no eran mujeres, eran hombres, todos los que nos golpearon eran hombres. Uno para tratar de sacarme de arriba de la lamgen, me agarra de los pelos, otro me agarra del cuello, y entre tres me tiran contra la pared, entre tres polic&iacute;as hombres, para que no defienda m&aacute;s a la lamgen Mar&iacute;a&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La represión contra las comunidades mapuche terminó con 18 detenidos."
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                La represión contra las comunidades mapuche terminó con 18 detenidos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Karen fue una de los 18 detenidos durante ese operativo.</strong> Cuando la esposaron lo hicieron con brutalidad y le provocaron un traumatismo en la mu&ntilde;eca por apretamiento. Como distingui&oacute; Melina Schierloh, secretaria de prensa de Asociaci&oacute;n de Docentes de la Universidad Nacional del Comahue que fue detenida por estar dando apoyo, al igual que referentes de la Asamblea Por los Derechos Humanos y del Partido de los Trabajadores Socialistas, que <strong>s&oacute;lo a los y las mapuche esposaron</strong>. Karen y Melina fueron las primeras de seis mujeres en ser encerradas en una celda. . 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Melina lleg&oacute; al lugar se sum&oacute; a la barrera para proteger a las autoridades encadenadas. Para entonces, la pol&iacute;c&iacute;a comenzaba a desmantelar los corrales de animales hechos con palets mientras el comisario arengaba a sus subordinados dici&eacute;ndoles &ldquo;&iexcl;peguen, peguen!&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La policía de Neuquén arresta a una mujer mapuche el pasado 20 de julio."
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            <span class="title">
                La policía de Neuquén arresta a una mujer mapuche el pasado 20 de julio.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Volaban reposeras por todos lados, el gas lacrim&oacute;geno era insoportable. El comisario que la arrastr&oacute; &ndash;como muestra un video que se hizo viral&ndash; la ahorc&oacute; y mir&aacute;ndola a los ojos le dijo:<strong> &ldquo;raja de ac&aacute; porque vas a cobrar, te pens&aacute;s que no te voy a pegar porque sos mujer.&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as que les pegaron a los y las mapuche fueron en su mayor&iacute;a varones, aunque unas pocas mujeres tambi&eacute;n fueron parte de la represi&oacute;n. Pewtun Nawel, recientemente recibida de arquitecta y a cargo de filmar el operativo, fue otra de las detenidas y atacada por oficiales mujeres y varones mientras intentaba defender a sus hermanos. Su pap&aacute;, el reconocido referente Jorge Nawel, quiso evitar que se la llevaran pero un polic&iacute;a lo amenaz&oacute; con volarle la cabeza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una joven mapuche es detenida durante la feroz represión de las comunidades mapuche."
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            <span class="title">
                Una joven mapuche es detenida durante la feroz represión de las comunidades mapuche.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Ya nos intentaron desaparecer una vez, lo est&aacute;n intentando de nuevo, no van a poder&rdquo;, expres&oacute; el werken Diego de Fvta Xayen cuando lo llevaban a la comisar&iacute;a segunda. Tanto &eacute;l como Awka alcanzaron a darle Melina Schierloh sus xarilogko, la vincha tejida que usan en la cabeza, por temor a que se los sacaran. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El operativo de desalojo y la feroz represi&oacute;n ordenada por el gobernador de la Provincia de Neuqu&eacute;n Rolando Figueroa no resolvi&oacute; el conflicto de fondo.</strong> El jueves, unas 10 mil personas se movilizaron por el centro neuquino en apoyo a la Confederaci&oacute;n Mapuche de la provincia. Mientras tanto, contin&uacute;a la exigencia de respuesta por parte del gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MCD/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melisa Cabrapan Duarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-les-importo-si-habia-ninos-mujeres-mayores-relatos-represion-comunidades-mapuche-vaca-muerta_1_12493205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2025 03:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No les importó si había niños ni mujeres mayores", relatos de la represión a comunidades mapuche de Vaca Muerta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Represión,Neuquén,Mapuches,Vaca Muerta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mapuche gay, mapuche travesti, mapuche weye: la diversidad sexo-género de un pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mapuche-gay-mapuche-travesti-mapuche-weye-diversidad-sexo-genero-pueblo_132_12319229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb07f32c-a475-4e01-9cf6-3baccafd1905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mapuche gay, mapuche travesti, mapuche weye: la diversidad sexo-género de un pueblo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diversidad sexo-genérica y pertenencia ancestral pueden ser dos identidades en conflicto. Violencia, herencia colonial y la importancia de nombrarse.</p></div><p class="article-text">
        La diversidad y disidencia sexual han existido desde siempre dentro del Pueblo Mapuche. Sin embargo, nombrarlas sigue siendo, en muchos casos, un susurro. La imposici&oacute;n del heteropatriarcado como parte del proyecto colonial y estatal, junto con el racismo estructural, ha silenciado, estigmatizado y perseguido a aquellos cuerpos y experiencias que se apartan de la heteronormatividad, el binarismo y el cisg&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta nota recoge tres trayectorias de vida de personas mapuche &mdash;gay, travesti y weye&mdash; que buscan amplificar ese susurro y transformarlo en una voz colectiva.</strong> Weye es una manera mapuche y ancestral de decir &ldquo;trans&rdquo;. En estas historias, las identidades sexo-g&eacute;nero se entraman con las identidades mapuche, y viceversa, mostrandolas a ambas como procesos llenos de opresiones, b&uacute;squedas y resurgencias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Visibilizar la diversidad sexo-gen&eacute;rica dentro del Pueblo Mapuche es un desaf&iacute;o</strong>, pero la movilizaci&oacute;n de las mujeres ind&iacute;genas y los di&aacute;logos con los feminismos y transfeminismos en Argentina han permitido ampliar la agenda mapuche de g&eacute;nero de la ultima d&eacute;cada, y empezar a reconocer tanto presencias ancestrales como expresiones actuales de esa diversidad.
    </p><h2 class="article-text">Xalkan: &ldquo;No tenerle miedo a ser minor&iacute;a&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Xalkan Cabrapan Duarte naci&oacute; en Bariloche el verano del 92. <strong>A pesar de que no le gustan las etiquetas, elige nombrarse como gay. </strong>Hace 15 a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando viv&iacute;a en Buenos Aires y estudiaba ingenier&iacute;a en petr&oacute;leo, fue necesario usar ese t&eacute;rmino para salir del closet y del secreto cont&aacute;ndole a su pap&aacute; militar cu&aacute;l era su orientaci&oacute;n sexual y que estaba saliendo con alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque, si fuese por definici&oacute;n interna, no se si dir&iacute;a soy esto o soy lo otro. Me gustan los hombres o una relaci&oacute;n con hombres&rdquo;, explica. S&iacute; reconoce que las etiquetas son importantes para facilitar el entendimiento o &ldquo;ante un ataque externo a veces ayuda decir, &lsquo;soy gay&rsquo;, &lsquo;soy puto&rsquo;, e incluso resignificar los insultos&rdquo;. <strong>Decirse gay es para Xalkan un elemento de lucha,</strong> un ser parte del movimiento LGBTIQ+, y tambi&eacute;n una forma de encontrarse en espacios de socializaci&oacute;n y disfrute, como las fiestas gay o queer.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su trayectoria de vida, atravesar el dif&iacute;cil proceso de trascender su homosexualidad oculta, y superar las reacciones sociales y familiares homof&oacute;bicas, le permiti&oacute; luego abrazar su <strong>identidad mapuche, que tambi&eacute;n le implic&oacute; un proceso de autoidentificaci&oacute;n:</strong> &ldquo;Al ya reconocerme parte una minor&iacute;a muchas veces discriminada, excluida, marginalizada, pude agarrar y decir que me autoidentifico como mapuche. Ya ven&iacute;a desde un lugar de resistencia y de no tenerle miedo a ser minor&iacute;a. La discriminacion es algo duro, es algo dif&iacute;cil, abrirte a ser discriminado. Ser mapuche es abrirse a la discriminacion&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recibirse hab&iacute;a vivido en Melbourne en Australia y Copenhagen en Dinamarca. Trabajaba en redes descentralizadas y criptomonedas.<strong> La gente ve&iacute;a sus rasgos ind&iacute;genas y le preguntaban de</strong> <strong>d&oacute;nde era. &Eacute;l todav&iacute;a no pod&iacute;a nombrar esa parte de su identidad. </strong>&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poder nombrarse</h2><p class="article-text">
        &Eacute;l creci&oacute; sabiendo que su apellido paterno era mapuche, que sus bisabuelos viv&iacute;an en el campo, en un lugar llamado Afunalhue, en las alturas del Lago Licanray y cercano al Volc&aacute;n Villarrica en Chile, y que hablaban el mapuzugun, el idioma mapuche. Sab&iacute;a que su abuelo hab&iacute;a migrado a Argentina en los a&ntilde;os 50 para trabajar de alba&ntilde;il, pero que no hab&iacute;a transmitido nada acerca de esa pertenencia ind&iacute;gena, probablemente porque ya ser chileno en este pa&iacute;s representaba un gran estigma por la xenofobia imperante. Y que tanto su pap&aacute; como &eacute;l y sus hermanos y hermanas hab&iacute;an nacido en Bariloche, ciudad que luego reconocer&iacute;a como territorio ancestral mapuche.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos eran los elementos con los que contaba para iniciar el proceso de identificaci&oacute;n como mapuche que cuenta ocurri&oacute; de m&aacute;s grande, y que tom&oacute; m&aacute;s fuerza cuando decidi&oacute; cambiar el nombre de su documento nacional de identidad con el que nunca se sinti&oacute; c&oacute;modo, por un nombre mapuche: Xalkan. Se pronuncia &ldquo;Tralcan&rdquo; y puede entenderse como &ldquo;habla del volc&aacute;n&rdquo; o &ldquo;sonido del trueno&rdquo;. Fue en el 2022 que solicit&oacute; el cambio de nombre con el motivo de &ldquo;recuperar, reafirmar y revalorizar su identidad mapuche&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si se tratara de identidad de g&eacute;nero probablemente se hubiera amparado en la Ley 26.743. &Eacute;l tuvo un proceso legal de dos a&ntilde;os que incluy&oacute; una pericia psicol&oacute;gica. </strong>En 2024 una jueza dict&oacute; sentencia favorable expresando: &ldquo; el derecho al nombre se encuentra estrechamente vinculado al derecho a la identidad&rdquo; y que este &ldquo;se deriva de la dignidad inherente al ser humano, raz&oacute;n por la cual le pertenece a todas las personas sin discriminaci&oacute;n, estando obligado el Estado a garantizarlo&rdquo;. Una cita de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que mayor satisfacci&oacute;n le da a Xalkan es poder reivindicar su nombre como propio del lugar en el que naci&oacute;: &ldquo;Cuando me dicen &lsquo;ay, de d&oacute;nde sos, de d&oacute;nde es tu nombre&rsquo;, contesto: &lsquo;soy de ac&aacute;, y mi nombre es de ac&aacute;, el que tiene que preguntarse de d&oacute;nde es tu nombre o apellido sos vos&rsquo; &rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Hacer confluir identidades</h2><p class="article-text">
        El nombre de Xalkan no tiene g&eacute;nero, como sucede con todos los nombres en el mapuzugun, aunque &eacute;l s&iacute; se autopercibe de g&eacute;nero masculino, dentro del amplio espectro de identificaciones sexogen&eacute;ricas de lo gay que existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando empez&oacute; a participar de ceremonias mapuche, como el Gejupun del Pijan Mawiza, como se llama la ceremonia en la base del volc&aacute;n Lan&iacute;n, o en el Wi&ntilde;oy Xipantv (Renovaci&oacute;n del a&ntilde;o), <strong>observ&oacute; que hab&iacute;a una segmentaci&oacute;n entre lo femenino y lo masculino, y se pregunt&oacute; c&oacute;mo deb&iacute;a posicionarse o mostrarse ante el deseo de utilizar alg&uacute;n accesorio usual de las mujeres</strong>, como caway (aros) y mvnologko (pa&ntilde;uelo) o de tocar el kulxug (caja de resonancia), comprendiendo que hay un ordenamiento protocolar en base al g&eacute;nero que tambi&eacute;n impera en este &aacute;mbito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el presente, la b&uacute;squeda es para Xalkan sentirse parte del mundo mapuche tambi&eacute;n desde el lado de su identidad sexo-g&eacute;nero, como var&oacute;n gay.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Geo: &ldquo;As&iacute; nos levantamos nosotras&rdquo;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Es viernes santo, suena la m&uacute;sica de Flamenco Queer, y Georgina Colicheo, fundadora de la primera Asociaci&oacute;n de Trans y Trabajadoras Sexuales de R&iacute;o Negro, prepara unos mates. Est&aacute; triste porque es el primer aniversario de la muerte de su mam&aacute;, Trinidad Puelman, a quien cuid&oacute; durante siete a&ntilde;os, y por el fallecimiento posterior de su hermano:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>&Eacute;l fue uno de los tantos que me golpe&oacute; para que yo cambiara, porque ten&iacute;a bronca por la verg&uuml;enza que le hac&iacute;a pasar.</strong> &lsquo;Me dijeron que tengo un hermano puto&rsquo;, dec&iacute;a. Y despu&eacute;s de grande, nunca fue buena la relaci&oacute;n pero yo iba y le dec&iacute;a &lsquo;Hola amor c&oacute;mo andas, te traje esto&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Geo envuelta en las banderas LGTBIQ+ y del orgullo trans. Dice que le costó menos trabajo asumir su identidad femenina que su identidad mapuche. Había sido rechazada por miembros de su propia familia"
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                Geo envuelta en las banderas LGTBIQ+ y del orgullo trans. Dice que le costó menos trabajo asumir su identidad femenina que su identidad mapuche. Había sido rechazada por miembros de su propia familia                            </span>
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        En el videoclip que se reproduce en la tele, la cantante se para con ayuda de una travesti de cada lado, y Geo dice &ldquo;as&iacute; nos levantamos nosotras&rdquo;, mientras despliega fotograf&iacute;as de sus amigas. Geo las mira y recuerda a una compa&ntilde;era, amiga, hermana, travesti, mapuche, trabajando juntas en la calle, preparando una fiesta de 15 para una sobrina, esper&aacute;ndose en las madrugadas, viajando kil&oacute;metros de ruta hacia los puertos, ayud&aacute;ndose econ&oacute;mica y emocionalmente para satisfacer necesidades de la familia, poniendo el o&iacute;do para historias de chongos, de amor y desamor.
    </p><p class="article-text">
        De ella hay menos registros. Dice que quiz&aacute;s es porque su madre ten&iacute;a la creencia de que &ldquo;uno no tiene que andar dejando fotos por ah&iacute; porque hay gente mala, y te pueden hacer algo&rdquo;. Cuando andaban en la orilla de la ruta, las chicas la cargaban: &ldquo;La Colicheo tiene miedo que el wigka lo deje preso&rdquo;. Wigka es una palabra mapuche que significa invasor blanco y que en este caso usaban para la polic&iacute;a. Ser travesti estaba criminalizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Georgina transit&oacute; hacia su identidad femenina, pero le cost&oacute; m&aacute;s asumir su identidad mapuche. </strong>Un d&iacute;a se dijo a s&iacute; misma: &ldquo;Georgina, vos no te est&aacute;s siendo sincera&rdquo;. Ocultaba el nombre Colicheo, apellido que hab&iacute;a heredado de su padre Silverio, nacido&nbsp; en Aguada Guzman donde su abuelo ten&iacute;a el campo que ella visitaba de peque&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Georgina recordaba haber sido el nieto preferido. &ldquo;Era canoso y negro como mi pap&aacute;. Me llevaba de la mano, a la se&ntilde;alada (marcaci&oacute;n de animales), y and&aacute;bamos a caballo. Yo dorm&iacute;a en un quillango, de cuero. Y me acuerdo que &eacute;l me dec&iacute;a: &lsquo;Uno tiene que tener la memoria, uno tiene que dejar la imagen guardada ac&aacute; en la cabeza&rsquo;&rdquo;. Georgina recuerda subir a la loma, sentir el viento fr&iacute;o, ver el campo. Hasta que un d&iacute;a <strong>&ldquo;Le dijo que no me quer&iacute;a ver m&aacute;s porque yo era un cuerpo de hombre con alma de mujer, que se me hab&iacute;a metido un esp&iacute;ritu&rdquo;.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dej&oacute; de ser Colicheo. Al rechazo del abuelo se sumaban las burlas. &ldquo;Colicheo cara de cordero, Colicheo olor a pata, todas esas cosas horribles.&rdquo; Pero ya adulta, us&oacute; Valda por el terrateniente que le hab&iacute;a dado el apellido a su padre por ser su pe&oacute;n, pr&aacute;ctica recurrente en la Patagonia, o Jofr&eacute;, o Martinez, o alg&uacute;n otro que inventaba cuando la polic&iacute;a se lo ped&iacute;a en la calle o cuando ca&iacute;a presa.&nbsp;
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                    alt="En su casa plantó un fresno y un ciruelo que le dio su madre. Su propia hermana, quince años menos y también travesti, la acompañó en afirmarse como mujer. Ser mapuche para ella es “otra transición”"
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                En su casa plantó un fresno y un ciruelo que le dio su madre. Su propia hermana, quince años menos y también travesti, la acompañó en afirmarse como mujer. Ser mapuche para ella es “otra transición”                            </span>
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        &ldquo;Porque cuando la polic&iacute;a sab&iacute;a que era Colicheo me dec&iacute;a &lsquo;indio puto&rsquo;, y me cagaban doblemente a palos. Y me dec&iacute;an &lsquo;ustedes se hacen los indios, pero los indios son fuertes. Ustedes son maricones, putos, degenerados&rsquo; &rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Hasta la ra&iacute;z</h2><p class="article-text">
        Durante largos a&ntilde;os, Georgina ocult&oacute; su identidad travesti con la familia. A las visitas iba vestida de varoncito, cuenta, y con el pelo corto o atado. Hasta que fue su hermana Selene, &ldquo;hija de la luna&rdquo;, 15 a&ntilde;os menor que ella y tambi&eacute;n travesti, la que le dijo: &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no te ven&iacute;s travestida?&rdquo; Fue un antes y un despu&eacute;s en su vida, y cuenta que sus padres la fueron aceptando con el tiempo y que la quisieron a su manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del raconto que tuvo que hacer para comprender el porqu&eacute; del ocultamiento y el sentir verg&uuml;enza de sus or&iacute;genes mapuche, se dispone a recuperar esa identidad, aunque siente que le exige mucha responsabilidad. <strong>Tiene miedo de hablar mal la lengua que su padre hablaba tan fluidamente con su t&iacute;o, pero que no le transmiti&oacute; a sus hijos. </strong>Una vez le preguntaron &ldquo;c&oacute;mo no sabes saludar en lengua originaria, sos Colicheo!&rdquo; Y su reacci&oacute;n fue: &ldquo;Par&aacute; chabona, d&eacute;jame vivir mi transici&oacute;n tranqui. A m&iacute; me llama la atenci&oacute;n que vos siendo rubia de ojos azules me vengas a decir &lsquo;mari mari&rsquo; (saludo mapuche). Ahora son todos <em>open mind</em>, son todos pueblos originarios viste. Es lo mismo que yo me quiera hacer la mujer cis heterosexual.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy son tiempos complejos para las personas trans y travestis. Georgina trabaja y milita en el Consultorio Inclusivo del Hospital Francisco L&oacute;pez Lima de General Roca, renombrado Fiske Menuko, que tiene 160 usuaries de todas las edades. Se nota el cambio social que cuestiona las identidades travestis y trans. Le dice a las j&oacute;venes que esto no es nada en comparaci&oacute;n con lo que ellas vivieron en la dictadura, o en los 90, no para victimizarse sino para darles valor para enfrentar el odio habilitado y promovido por el gobierno de Milei. Para hacerlo m&aacute;s liviano, Geo busca la conexi&oacute;n con la naturaleza haciendo un fuego, mirando lagartijas, yendo al r&iacute;o en invierno con su hermana, cuidando sus plantas, metiendo los pies en la tierra, y caminando por el manzanar en el alto valle rionegrino.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Paula: &ldquo;Piwkentukvyewan, pasar por el coraz&oacute;n antes de hacer&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Es oto&ntilde;o, y Paula Yende Nawelfil dice que el rvmv (oto&ntilde;o) es tiempo de pensarnos, de guardarnos, de volver a meterse para adentro, lo que hace especial conversar sobre un tema que es especial e &iacute;ntimo para ella, y para el Pueblo Mapuche: su identidad weye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paula se vive y autopercibe como &ldquo;zomo weye epu pvjv&rdquo; cuya traducci&oacute;n simplificar&iacute;a su significado, pero que implica habitar un cuerpo de mujer pero en <strong>un tr&aacute;nsito que va y viene entre dos esp&iacute;ritus, femenino y masculino.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos palabras propias para decirlo. Eso no quiere decir que sea aceptado plenamente&rdquo;, explica. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; que tenga nombre en mapuzugun o no, que signifique una cosa en una zona y otra en otra. Buscar la manera propia de nominalizarlo. Es parte a&uacute;n de la reconstrucci&oacute;n del kimvn (conocimiento mapuche)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula cree que la b&uacute;squeda de un &ldquo;ki&ntilde;e rakizuam&rdquo; (un s&oacute;lo pensamiento) para les mapuche como parte de su cosmovisi&oacute;n, <strong>es tambi&eacute;n habilitar estos lugares de la disidencia sexogen&eacute;rica</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Paula con pu lamgen (hermanas) del Lof Xem Kimvn, en el Encuentro realizado en el Lof Kinxikew en el 2021"
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                Paula con pu lamgen (hermanas) del Lof Xem Kimvn, en el Encuentro realizado en el Lof Kinxikew en el 2021                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Sus estudios de grado y posgrado en lengua y literatura latinoamericana le han ofrecido la posibilidad de la autocr&iacute;tica y de poder dar discusiones, y es la poes&iacute;a su canal de expresi&oacute;n. Cree que <strong>el Pueblo Mapuche no est&aacute; acostumbrado a hablar de las intimidades, menos de sexo y sexualidad, y mucho menos de g&eacute;nero.</strong> Percibe que hay una distancia en la corporalidad de las personas y que eso tambi&eacute;n responde a los protocolos mapuches. Para Paula es complejo pertenecer a una disidencia, y presentarse como weye depende del lugar y ocasi&oacute;n en la que est&eacute;, del rol que est&eacute; cumpliendo, en qu&eacute; comunidad, y si est&aacute; en un territorio propio o afuera.
    </p><p class="article-text">
        Paula vive en Bariloche, pero su tuwvn (origen territorial) est&aacute; en Jun&iacute;n, provincia de Buenos Aires, zona que antiguamente se llamaba Tapalqu&eacute;, y que inclu&iacute;a el noroeste de la provincia de Buenos Aires y parte de La Pampa. Su familia fue arrastrada por Valcheta, y la desintegraci&oacute;n familiar producto del genocidio ind&iacute;gena es la causa de tener tan destrozado el conocimiento sobre el propio kvpalme (origen familiar) del lado paterno, lamenta. A sus 46 a&ntilde;os, contin&uacute;a reconstruy&eacute;ndolo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su identidad de g&eacute;nero y mapuche tuvieron distintos recorridos: &ldquo;No se dieron juntas, ni mucho menos. Entiendo que la identidad es una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica y m&oacute;vil, y una estrategia tambi&eacute;n. Como dec&iacute;an los viejos &lsquo;cuando la sangre llama a la sangre&rsquo;. No me cri&eacute; siendo mapu, por lo tanto lo viv&iacute; desde afuera primeramente, siendo adulte, el reconocimiento, encontrar esa parte de mi pueblo, esa parte de mi familia.&rdquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Habitando la herida</h2><p class="article-text">
        La negaci&oacute;n de las identidades trasng&eacute;nero ind&iacute;genas fue parte del proceso de colonizaci&oacute;n y de estatizaci&oacute;n y repercuti&oacute; en borrar e invisibilizar esas identidades incluso hasta el presente. Paula cuenta que le ha pasado de &ldquo;conversar en otras comunidades con &ntilde;a&ntilde;a (hermanas) y que venga alguien a preguntar, a hacer una encuesta y que digan &lsquo;no, yo no conozco a alguien as&iacute;&rsquo; estando yo al lado. Que alguien diga que no sabe de esas cosas estando la presencia de uno.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paula lo interpreta como la herida ancestral, y se pregunta c&oacute;mo nos endurecimos tanto como pueblo. Su vivir un cuerpo en constante tr&aacute;nsito, le ha ofrecido repensarse, y repensar las categor&iacute;as existentes, y occidentales para comprenderse. Su camino mapuche result&oacute; de una politizaci&oacute;n de la identidad, mientras que su identidad disidente no se hizo desde el activismo.&nbsp; a&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede que por eso no le sea suficiente la cr&iacute;tica al binarismo como estructura predominante para la divisi&oacute;n y construcci&oacute;n del g&eacute;nero. Es otra vez una perspectiva occidental. O sea, Paula como mapuche y como kimelfe (ense&ntilde;ante de mapuzugun) reconoce que hay en la cosmovisi&oacute;n una dualidad: &ldquo;En el mapuzugun tenemos un dual y el g&eacute;nero se saca por el contexto. Esa unidad de an&aacute;lisis, pues deber&iacute;a ser nuestra lengua.&rdquo;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Paula le incomoda comprender la identidad desde un lugar predominantemente sexogen&eacute;rico y androc&eacute;ntrico: &ldquo;adem&aacute;s de ser wenxu (hombre) o zomo (mujer), tambi&eacute;n podemos ser lewfu (r&iacute;o), mawiza (monta&ntilde;a)&rdquo;, explica. Su cuerpo lo vive cuando en las ceremonias mapuche desenvuelve el rol de kojon (m&aacute;scara de madera cuya performance es ordenar con carisma): &ldquo;No siento que tenga un sexo o un g&eacute;nero. Yo siento que es una gran fuerza que sale y hace cosas. Si lo tuviera que definir lo acercar&iacute;a m&aacute;s a la fuerza de un animal, no a una cuesti&oacute;n humana. Primero sentirlo, despu&eacute;s pensarlo. Piwkentukvyewan, pasar por el coraz&oacute;n antes de hacer.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>MCD / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melisa Cabrapan Duarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mapuche-gay-mapuche-travesti-mapuche-weye-diversidad-sexo-genero-pueblo_132_12319229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 02:59:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mapuche gay, mapuche travesti, mapuche weye: la diversidad sexo-género de un pueblo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia un Feminismo Mapuche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/feminismo-mapuche_132_11226392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b143317f-3823-4023-98af-49eec15e4f46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia un Feminismo Mapuche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las luchas contra la violencia y por el aborto atraviesan al Pueblo mapuche que las resignifica de acuerdo a su propia cultura. Un proceso con tensiones y dolor que llevó incluso a denuncias que apartaron a líderes comunitarios. La desafíos  de integrarse al colectivo feminista sin perder identidad. </p></div><p class="article-text">
        Hablar de feminismo mapuche&hellip; a muchas de nosotras les hace ruido. Se dice que es colonialista, <em>wigka </em>(invasor) en nuestros t&eacute;rminos, tra&iacute;do de afuera, impuesto. Sin embargo, incluso sin nombrarnos como feministas, las mujeres mapuche hemos ensamblado luchas con los feminismos desde hace un largo tiempo, y con m&aacute;s intensidad durante la &uacute;ltima d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina la marea verde generada por la demanda colectiva por la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo, el Ni una Menos y la efervescencia de los feminismos brotando en cada espacio barrial, sindical, institucional y de cada organizaci&oacute;n, tambi&eacute;n <strong>repercutieron en la generaci&oacute;n de espacios de mujeres al interior del Pueblo Mapuche.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos espacios empezaron a generarse para encontrarnos entre nosotras y hablar de problemas que a nivel comunitario no ten&iacute;an lugar a&uacute;n. Desigualdad entre hombres y mujeres, sobrecarga de cuidados, maternidad, abortos, roles pol&iacute;ticos de las <em>zomo</em> (mujeres),&nbsp;roles en la transmisi&oacute;n de conocimientos, violencias de g&eacute;nero, abusos sexuales a mujeres y<em> picikece </em>(ni&ntilde;es).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Wixa xipan de mujeres mapuche (ceremonia) en El Chañar. Cada vez más comunidades tienen conducción femenina.                            </span>
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        Como a otras colectivas, tambi&eacute;n nos mov&iacute;a la rabia, la bronca, el dolor y la indignaci&oacute;n por las injusticias que provoca el patriarcado y empezar a cuestionar tambi&eacute;n nos exigi&oacute; revisarnos como mapuche: c&oacute;mo hab&iacute;an estado o c&oacute;mo (no) se hab&iacute;an visibilizado las mujeres en &eacute;pocas anteriores, qu&eacute; situaciones de vida y opresiones se repet&iacute;an una y otra vez en nuestras trayectorias, cu&aacute;les eran los espacios asignados y cu&aacute;les los relegados. Y estas preguntas fuimos haci&eacute;ndolas a la par de responder a las emergencias que iban surgiendo y de las acciones que nos hicieron caminar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos empezamos a preguntar, a la par de ser interpeladas por los feminismos, y por los <em>wenxu</em> (hombres), <strong>qu&eacute; significaba posicionarnos desde la lucha feminista adem&aacute;s de la mapuche</strong>, y qu&eacute; implicancias tendr&iacute;a eso al interior de nuestra organizaci&oacute;n, la Confederaci&oacute;n Mapuche de Neuqu&eacute;n que en la actualidad contiene a m&aacute;s de 70 comunidades distribuidas en 6 consejos zonales.
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                    alt="Las mujeres mapuches toman un rol protagónico. De fondo, la imagen de varones mapuche asistentes al &quot; Primer Cursillo para Líderes Indígenas&quot;, 1970."
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            <span class="title">
                Las mujeres mapuches toman un rol protagónico. De fondo, la imagen de varones mapuche asistentes al &quot; Primer Cursillo para Líderes Indígenas&quot;, 1970.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De la predominancia masculina a las</strong><em><strong> logko&nbsp;</strong></em></h3><p class="article-text">
        La Confederaci&oacute;n Indigena Neuquina, como se llam&oacute; originalmente cuando se cre&oacute; en 1970, s&oacute;lo era lugar para varones. Los espacios de toma de decisi&oacute;n y de interacci&oacute;n con el estado provincial, as&iacute; como el acompa&ntilde;amiento a los mapuche de la iglesia cat&oacute;lica con Jaime de Nevares, eran casi exclusivamente entre y para hombres, como el &ldquo;Primer cursillo de l&iacute;deres ind&iacute;genas&rdquo;. El &ldquo;casi&rdquo; lo aporta la participaci&oacute;n de mujeres desde roles espirituales y ceremoniales, como <em>pijan kuse </em>(mujer sabia). Pero como discutimos en <em>xawvn de zomo </em>(encuentros de mujeres), este ha sido el &uacute;nico lugar visible y valorado para las mujeres, aunque no sepamos mucho de ellas y tengamos que reconstruir su memoria uniendo retazos. Esto no significa que no sea importante esa hist&oacute;rica consideraci&oacute;n, sino que <strong>sugiere que las mujeres solamente pueden destacarse desde los roles espirituales, y no pol&iacute;ticos</strong>, aunque tambi&eacute;n lo sean, cuando desde la concepci&oacute;n cultural hombres como mujeres pueden ocupar los mismos roles:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la cosmovisi&oacute;n mapuche, los roles que se ejercen desde lo espiritual, pol&iacute;tico, social, institucional, educativo no se dan haciendo una divisi&oacute;n de g&eacute;nero en femenino o masculino, sino del ejercicio de los roles y responsabilidades que se asumen en el <em>Wajmapu</em>-territorio. Un rol de machi puede ser ocupado por un hombre o una mujer, en su cuerpo masculino, puede actuar un <em>pvjv</em>-esp&iacute;ritu femenino como en cualquier otra persona que puede auto percibirse de un modo diferente al que sus condiciones biol&oacute;gicas definen, as&iacute; como el rol pol&iacute;tico de <em>logko</em>-autoridad m&aacute;xima o <em>werken</em>-vocero puede ser ejercido por un hombre o una mujer, indistintamente.&rdquo; (Documento de Zomo Newen, 2020)
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                    alt="Participación de las mujeres mapuche en la marcha de Ni una Menos, 2023, Ciudad de Neuquén."
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            <span class="title">
                Participación de las mujeres mapuche en la marcha de Ni una Menos, 2023, Ciudad de Neuquén.                            </span>
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        <strong>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas cada vez son m&aacute;s las mujeres que asumieron roles de autoridad en sus </strong><em><strong>lof </strong></em><strong>(comunidad)</strong>. Cada vez son m&aacute;s las que ocupan lugares de toma de decisi&oacute;n en los <em>Kvme Feleal</em> (c&iacute;rculo de autoridades del lof), o son elegidas como <em>logko</em>. En el Consejo Zonal <em>Xawvn Ko</em> de la Confederaci&oacute;n Mapuche de Neuqu&eacute;n, identidad territorial que se encuentra en el &aacute;rea de la confluencia de los r&iacute;os Neuqu&eacute;n, Limay y Colorado, y en donde se explota Vaca Muerta, <strong>cinco de catorce comunidades est&aacute;n conducidas por mujeres, y este n&uacute;mero crece en toda la provincia</strong>. Esto trajo transformaciones en la visibilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres, y tambi&eacute;n alent&oacute; la participaci&oacute;n femenina en las comunidades, dando lugar a discusiones que antes no se hab&iacute;an dado, como &iquest;por qu&eacute; antes las mujeres no asum&iacute;an esos roles? &iquest;Por falta de inter&eacute;s o capacidad? &iquest;O por falta de tiempo ante la sobrecarga de trabajos de cuidado?
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                    alt="Participantes del taller sobre Cuidados. Recomendación General Nro 39. Lof Kinxikew, 2024. Entender el cuidado como una necesidad colectiva."
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            <span class="title">
                Participantes del taller sobre Cuidados. Recomendación General Nro 39. Lof Kinxikew, 2024. Entender el cuidado como una necesidad colectiva.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los cuidados, en y del territorio&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        A pesar de que desde los a&ntilde;os 90 con el levantamiento de los pueblos ind&iacute;genas tras 500 a&ntilde;os de la colonizaci&oacute;n de Abya Yala, las mujeres mapuche se empezaron a mostrar con m&aacute;s fuerza ocupando lugares de representaci&oacute;n y vocer&iacute;a, fueron una minor&iacute;a. La mayor parte de ellas estaba cuidando hijes propios y de otras, ocup&aacute;ndose de la provisi&oacute;n y&nbsp;preparaci&oacute;n de alimentos para toda la organizaci&oacute;n. M&aacute;s si se trataba de eventos importantes como el Reencuentro de la Naci&oacute;n Mapuche en 1992, para romper barreras impuestas por los estados argentino y chileno o, en 1995, el encuentro para la comprensi&oacute;n y debate del Convenio 169 de la OIT, sobre los&nbsp;derechos de los pueblos ind&iacute;genas. <strong>Estaban ocup&aacute;ndose de autocapacitarse y generando espacios de ense&ntilde;anza y recuperaci&oacute;n de conocimientos mapuche</strong>: del idioma, el mapuzugun, de las artes, como el tejido en telar y la alfarer&iacute;a, y de otras actividades formativas de<em> picikece </em>como las obras de teatro desarrolladas, por ejemplo, en el Centro de Educaci&oacute;n Mapuche <em>Norgvbamtuleayi&ntilde; </em>desde el a&ntilde;o 1997.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres mapuche de esa generaci&oacute;n y de las anteriores siempre cuidaron, tanto dentro como fuera de la casa. <strong>Muchas de nuestras abuelas y bisabuelas siendo apenas ni&ntilde;as, de 11 o 12 a&ntilde;os, fueron empleadas dom&eacute;sticas &ldquo;cama adentro&rdquo;, viajando a ciudades lejanas y desconocidas dentro de la misma provincia o fuera.</strong> Fueron la mano de obra feminizada y precarizada resultante del empobrecimiento que nos gener&oacute; el genocidio con las campa&ntilde;as del desierto de Roca, que el gobierno de Milei reivindica como el mejor presidente de la historia argentina.&nbsp;
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                    alt="Hacia un feminismo mapuche. Participando de la marcha del 8M en la ciudad de Neuquén."
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            <span class="title">
                Hacia un feminismo mapuche. Participando de la marcha del 8M en la ciudad de Neuquén.                            </span>
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        Toda familia de origen mapuche tiene una madre, abuela o t&iacute;a que trabaj&oacute; para familias terratenientes, a veces para los propios usurpadores, o para familias de renombre situadas en las principales capitales del pa&iacute;s , existiendo incluso rutas de trata laboral de mujeres mapuche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Les empleadores en muchos casos han sido mujeres, algunas amables y generosas cuentan las mayores, otras explotadoras y racistas con las que consideran &ldquo;indias&rdquo;. Tambi&eacute;n empleadas en el sector tur&iacute;stico y gastron&oacute;mico de la encantadora Patagonia hemos sido las encargadas de la limpieza y de la cocina, pero <strong>&iquest;cu&aacute;ntos rostros mapuche encontramos en la recepci&oacute;n de un hotel en Villa La Angostura, San Mart&iacute;n de los Andes o Bariloche ?&nbsp;</strong>
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                    alt="Encuentro de mujeres mapuche, Consejo Zonal Xawvn Ko."
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                Encuentro de mujeres mapuche, Consejo Zonal Xawvn Ko.                            </span>
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        Siempre estuvimos en el trabajo de cuidados tanto remunerado como no remunerado, por lo que la demanda de una ley de cuidados, movilizada por los feminismos y con un proyecto presentado por el poder ejecutivo desde mayo del 2022, nos convoca tambi&eacute;n como mujeres mapuche. Junto a mujeres de otros pueblos originarios venimos form&aacute;ndonos en el tema de cuidados y haciendo aportes desde las distintas realidades territoriales. A principios de febrero de este a&ntilde;o realizamos en el Lof Kinxilew un taller sobre cuidados y la Recomendaci&oacute;n General N&deg; 39 del Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n Contra las Mujeres (CEDAW),&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres mapuche conciben el cuidado de manera personal, familiar y territorial e integrados entre s&iacute;</strong>, aportando con esta mirada una cr&iacute;tica&nbsp;a la tendencia antropoc&eacute;ntrica que predomina sobre los cuidados. Es decir, se excluye el car&aacute;cter inseparable del cuidado de una misma, de les hijes y del territorio en el que se vive; y que las afectaciones de los extractivismos petrolero, minero, inmobiliario y tur&iacute;stico, entre otros, impiden la sostenibilidad de los cuidados y/o que estos puedan realizarse satisfactoriamente; as&iacute; como tambi&eacute;n impiden la preservaci&oacute;n de la biodiversidad y de la naturaleza. Indispensables para la cosmovisi&oacute;n y permanencia de los pueblos originarios.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mujeres mapuche posan frente a la imagen del “Primer Cursillo pata Líderes Indígenas” de 1970, integrado solo por varones"
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            <span class="title">
                Mujeres mapuche posan frente a la imagen del “Primer Cursillo pata Líderes Indígenas” de 1970, integrado solo por varones                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Territorio cuerpo, cuerpo-territorio</strong></h3><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de cuerpo-territorio simboliza la confluencia de luchas de los feminismos. Las mujeres mapuche, influenciadas por los feminismos ind&iacute;genas y comunitarios, de Bolivia y Guatemala principalmente, han invertido la consigna a &ldquo;territorio-cuerpo&rdquo;, <strong>partiendo del territorio para se&ntilde;alar su importancia y determinaci&oacute;n sobre los cuerpos</strong>, sin perder de vista ese primer territorio contra el que atentan las violencias machistas, adem&aacute;s de las extractivistas. Pero la defensa, cuidados y autonom&iacute;a de los cuerpos para decidir tambi&eacute;n es una de las m&aacute;s potentes expresiones de los feminismos a las que nos hemos plegado. La lucha por derechos (no) reproductivos, y contra las violencias de g&eacute;nero son activos frentes de nuestra organizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres del Pueblo Mapuche siempre tuvieron m&eacute;todos para realizar un </strong><em><strong>juzkv</strong></em><strong> (aborto), conservados en los conocimientos m&eacute;dicos milenarios</strong>,&nbsp;as&iacute; como procedimientos ante abortos espont&aacute;neos o cuidados del embarazo con apoyo de la&nbsp;<em>pv&ntilde;e&ntilde;elcefe</em> (partera). Esos conocimientos adem&aacute;s se enmarcaban en un proceso de crecimiento en donde la educaci&oacute;n sexual estaba presente. <strong>Esta no s&oacute;lo era responsabilidad de la familia, sino tambi&eacute;n del entorno comunitario.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pici zomo (niña) preparando las semillas para la ceremonia.                            </span>
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        La intromisi&oacute;n de la iglesia cat&oacute;lica en las pr&aacute;cticas y conocimientos mapuche, como actor fundamental para la construcci&oacute;n de un estado monocultural luego del genocidio, afect&oacute; la continuidad del <em>juzkv</em> (aborto). Adem&aacute;s de la vigilancia sobre nuestros cuerpos instalaron la culpa, como la mejor estrategia de subordinaci&oacute;n, asignando &ldquo;el mandato de portadoras de la obligatoriedad de la procreaci&oacute;n, del sacrificio, de la voluntad de amar sobre todas las cosas&rdquo; (Zomo Newen, 2020).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reproducci&oacute;n del Pueblo Mapuche qued&oacute;, entonces, totalmente en manos de la sociedad <em>wigka</em>, de sus instituciones religiosas, m&eacute;dicas, educativas, y de sus formas control. Pero durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se avanz&oacute; en la recuperaci&oacute;n del conocimiento m&eacute;dico que incluye la recuperacion del aborto no s&oacute;lo como derecho sexual y no reproductivo sino tambien cultural, &ldquo;un derecho de la mujer a preservar su vida y revitalizar los conocimientos de nuestro sistema de salud&rdquo; (Zomo Newen, 2020).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay que se&ntilde;alar que hay diferencias entre las comunidades mapuche en la adhesi&oacute;n o rechazo a la legalizaci&oacute;n del aborto, como sucede en la sociedad en general</strong>, y esto habitualmente se relaciona con la presencia de las iglesias cat&oacute;licas y evang&eacute;lica que inciden fuertemente en el posicionamiento en contra de la interrupci&oacute;n del embarazo. Los desacuerdos entre las mujeres mapuche respecto del apoyo a la Campa&ntilde;a Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito trajo prejuicios en los territorios con las &ldquo;pa&ntilde;uelos verdes&rdquo;, y a sus iniciativas de combate a las violencias de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pici zomo (niña) tocando el kulxug.                            </span>
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        Sin embargo, a pesar de las resistencias y de que el tema del aborto es uno de los m&aacute;s delicados para discutir en los <em>xawvn de zomo</em>, <strong>las mujeres de los consejos zonales Lafkenche y Xawvn Ko de la Confederaci&oacute;n Mapuche de Neuqu&eacute;n se han movilizado contra las violencias desde el 2020, con mayor organizaci&oacute;n y visibilidad.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Contra las violencias para el Kvme Felen</strong></h3><p class="article-text">
        -&ldquo;Nosotras hemos decidido frenar, hacer un corte a toda esa violencia para poder realmente proyectarnos junto a los <em>wenxu</em> (hombres) para un <em>Kvme Felen</em> (Buen Vivir). Si somos violentadas lamentablemente no vamos a poder proyectarnos una buena vida para todas nosotras ni para nuestro Pueblo&rdquo;, expresa la logko Amancay Kinxikew.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de la Confederaci&oacute;n llevan alrededor de cuatro a&ntilde;os activos de estar movilizadas y generando distintas acciones para enfrentar las violencias de g&eacute;nero en las comunidades, proceso que inici&oacute; en el Lof Kinxikew <strong>cuando algunas integrantes decidieron denunciar a quien entonces era el logko de la comunidad.&nbsp;</strong>
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            <span class="title">
                Pici wenxu (niño) repartiendo semillas en la ceremonia.                            </span>
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        Aparte de realizar las denuncias por la v&iacute;a penal, que prescribieron por los tiempos de la justicia machista, remover al abusador sexual de ni&ntilde;es de su rol de autoridad y expulsarlo del Lof fueron las medidas que se tomaron con el <em>Nor Feleal</em>, la propia justicia mapuche. Esta situaci&oacute;n tension&oacute; las relaciones internas y familiares pero volvi&oacute; a armar la vida comunitaria, por lo que este lof hoy en d&iacute;a es un ejemplo de lucha y de que es posible revertir las violencias. Este caso motiv&oacute; a mujeres de otros territorios a comenzar a hablar y visibilizar las violencias de g&eacute;nero, como la violaci&oacute;n de una mujer en el Lof Raquithu&eacute;, en Junin de los Andes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los encuentros de mujeres mapuche vienen siendo espacios liberadores y reparadores </strong>al compartir, con mucha angustia, violencias sexuales durante la ni&ntilde;ez, dentro de la familia, en las escuelas hogar, en el campo, o en la organizaci&oacute;n, perpetrados por t&iacute;os, primos, padres, estancieros, curas, autoridades mapuche y hasta por reconocidos logko. Los abusos han ocurrido de manera oculta en las propias <em>ruka</em> (casas), en distintos espacios comunitarios o incluso en entornos ceremoniales, a pesar de considerarse lugares sagrados en donde nos fortalecemos como mapuche en interacci&oacute;n con las fuerzas de la naturaleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay discursos fundamentalistas, y machistas, que insin&uacute;an que las desigualdades y violencias se equilibran o resuelven en esos espacios. Las mujeres mapuche y los wenxu que empiezan a comprender la urgencia de combatir las violencias de g&eacute;nero, creemos que el camino es seguir encontr&aacute;ndonos, hablando, capacit&aacute;ndonos, generando protocolos de acci&oacute;n en el marco del <em>Nor Feleal</em> (justicia mapuche), y creando espacios de acompa&ntilde;amiento y sost&eacute;n de mujeres que denuncian. Tambi&eacute;n confiamos en que al fortalecer nuestra espiritualidad reparamos un poco el dolor y el da&ntilde;o. Pero esta es s&oacute;lo una de tantas instancias necesarias. <strong>Con dificultades, resistencias y desconfianza, pero con convicci&oacute;n, estamos avanzando en que la pol&iacute;tica de g&eacute;nero sea transversal en la Confederaci&oacute;n Mapuche de Neuqu&eacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Wixa xipan (ceremonia) a orillas del lago Nahuel Huapi, Lof Kinxikew.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La fuerza de nombrar</strong></h3><p class="article-text">
        Es el ensamble de luchas con otros feminismos el que nos viene permitiendo nombrar y parar las violencias, recuperar la autonom&iacute;a sobre nuestros cuerpos, as&iacute; como cuestionar las relaciones de poder patriarcales, alentando a las mujeres a recuperar roles pol&iacute;ticos, adem&aacute;s de reconocer la propia politicidad de los roles de cuidado ocupados hist&oacute;ricamente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero debemos tener cuidados feministas, de no idealizar las alianzas entre nosotras y nosotres, y de no suponer que siempre estamos hablando el mismo lenguaje, sino comprendernos en la construcci&oacute;n que exige una nueva relaci&oacute;n social. En estas geograf&iacute;as, del sur del pa&iacute;s, <strong>el feminismo mapuche aporta a pensar y actuar desde la especificidad del territorio mapuche que la sociedad no mapuche tambi&eacute;n habita</strong>. Desde ah&iacute;, compartimos experiencias territoriales y corporales, aunque sin olvidar las historias de despojo y de dolor que nos constituyen y que estamos transformando.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Encuentro de mujeres mapuche, Consejo Zonal Xawvn Ko.                            </span>
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        <em>MCD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melisa Cabrapan Duarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/feminismo-mapuche_132_11226392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Mar 2024 02:59:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Amnistía Internacional,Comunidad mapuche]]></media:keywords>
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