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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Valeria Totongi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/valeria-totongi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Valeria Totongi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Investigan una posible obstrucción de aborto a una niña de 12 en Tucumán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/investigan-posible-obstruccion-aborto-nina-12-tucuman_132_12151386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15f2d22c-829f-4b4d-94cf-980d82a894ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Investigan una posible obstrucción de aborto a una niña de 12 en Tucumán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Víctima de abuso, se presentó junto a su madre en el Hospital Avellaneda y pidió interrumpir el embarazo, pero luego cambió de opinión y dio a luz a un prematuro que falleció. El defensor de menores investiga si fue manipulada para continuar y una ONG feminista denuncia una red antiderechos.
</p></div><p class="article-text">
        Una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os, con un embarazo producto de un abuso sexual, lleg&oacute; a un hospital de la capital de Tucum&aacute;n a pedir ayuda y sali&oacute; de all&iacute; con un beb&eacute; muy prematuro, que muri&oacute; poco despu&eacute;s. El defensor oficial de menores de la provincia sospecha que la ni&ntilde;a no tom&oacute; libremente la decisi&oacute;n de continuar o interrumpir ese embarazo (es su derecho) sino que ella y su madre fueron manipuladas para continuar la gestaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En marzo de 2024, la Defensor&iacute;a de Ni&ntilde;os, Adolescentes y Capacidad Restringida pidi&oacute; informes al Hospital Avellaneda para saber qu&eacute; ocurri&oacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n por la responsabilidad del personal de salud est&aacute; en curso y ya fueron a declarar m&aacute;s de 10 profesionales citados por la Fiscal&iacute;a, adem&aacute;s de la nena y de su madre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; citada a declarar la subdirectora del hospital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer p&aacute;rrafo de la denuncia del defensor de menores, Jos&eacute; Roberto G&oacute;mez, pone en conocimiento a la Unidad de Decisi&oacute;n Temprana, del Ministerio P&uacute;blico Fiscal de Tucum&aacute;n, &ldquo;la posible situaci&oacute;n de embarazo forzado&rdquo; de G.L.A, de 12 a&ntilde;os. G&oacute;mez, encargado de la investigaci&oacute;n por el abuso, pidi&oacute; dos veces informaci&oacute;n al hospital y no la obtuvo o fue insuficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos pedidos de informaci&oacute;n obedecen a que con fecha 01 de Marzo del corriente, se constituy&oacute; en el Hospital Avellaneda, el Dr. Andr&eacute;s Avellaneda, auxiliar de la Defensor&iacute;a de N.A.y C.R. II&deg; Nom, y efectu&oacute; un informe, del cual se desprende que la ni&ntilde;a G.L.A. hab&iacute;a manifestado su voluntad de no continuar con el embarazo, y luego por una circunstancia que no se encuentra aclarada, la ni&ntilde;a supuestamente modifico su decisi&oacute;n, lo que podr&iacute;a implicar una clara violaci&oacute;n a sus derechos y por sobre todo una vulneraci&oacute;n a su salud&rdquo;, sostiene la denuncia.&nbsp;
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                    alt="El hospital Avellaneda, en la capital tucumana. Aquí fue la primera atención de la niña y los efectores de salud consignaron su voluntad original de no seguir el embarazo."
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                El hospital Avellaneda, en la capital tucumana. Aquí fue la primera atención de la niña y los efectores de salud consignaron su voluntad original de no seguir el embarazo.                            </span>
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        La investigaci&oacute;n apunta a saber si, como denuncia una ONG feminista, <strong>existe una &ldquo;red paralela&rdquo; dentro del hospital, que puso obst&aacute;culos o que ofreci&oacute; ayuda material a la madre para que cambie la decisi&oacute;n de abortar.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la primera vez que la Justicia interviene de oficio ante la obstaculizaci&oacute;n de una ILE&rdquo;, explica Soledad Deza, abogada feminista de la fundaci&oacute;n Mujeres x Mujeres, que se constituy&oacute; como querellante en lo que entiende como un delito de acci&oacute;n p&uacute;blica (que afecta el orden p&uacute;blico y el inter&eacute;s general de la sociedad).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El caso</strong></h2><p class="article-text">
        A la ni&ntilde;a la llamaremos Leticia para preservar su intimidad y verdadero nombre. Ten&iacute;a 12 a&ntilde;os en febrero, cuando lleg&oacute; al Hospital Avellaneda con un&nbsp; embarazo producto del abuso de su padrastro. Era &eacute;poca de calor extremo en Tucum&aacute;n, hab&iacute;a alerta meteorol&oacute;gica por vientos y lluvias torrenciales, se disparaba la propagaci&oacute;n del dengue, escaseaban los repelentes para mosquitos y las escuelas se preparaban para comenzar las clases.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acompa&ntilde;ada por su madre, Leticia dijo que no quer&iacute;a continuar con ese embarazo. As&iacute; lo manifest&oacute; y eso escuch&oacute; y registr&oacute; el personal sanitario que la atendi&oacute; en ese primer momento.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ley estaba de su lado. La ley 27.610, que se aprob&oacute; en 2020, dice que las personas con capacidad de gestar tienen derecho &ldquo;a decidir y acceder a la interrupci&oacute;n de su embarazo&rdquo; hasta la semana 14. Fuera de ese plazo, dice el art&iacute;culo 4&deg; de la ley 27.610, - si el embarazo fuera resultado de una violaci&oacute;n -en el caso de una menor de 13 a&ntilde;os ni siquiera hace falta una declaraci&oacute;n jurada o &ldquo;si estuviere en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante&rdquo;. La interrupci&oacute;n del embarazo en casos como el de Leticia ya estaba prevista antes de la sanci&oacute;n del aborto como est&aacute; previsto hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas esas condiciones se cumpl&iacute;an en el caso de Leticia. La m&aacute;s importante: la nena y la persona responsable de ella lo requer&iacute;an. Sin embargo Leticia retrocedi&oacute; en su decisi&oacute;n y comenz&oacute; un derrotero de intervenciones, en el que pas&oacute; a otro centro de salud, el Instituto de Maternidad Nuestra Se&ntilde;ora de las Mercedes (la maternidad p&uacute;blica m&aacute;s grande de la provincia), donde termin&oacute; pariendo un beb&eacute; prematuro, de poco m&aacute;s de 20 semanas de gestaci&oacute;n, al que le tuvieron que estimular artificialmente el desarrollo porque era casi inviable. Una bronquiolitis se ensa&ntilde;&oacute; con esos d&eacute;biles pulmones y el beb&eacute; no sobrevivi&oacute;. Y Leticia, apenas saliendo de la infancia pero a&uacute;n sin entrar a la adolescencia, tuvo adem&aacute;s que pasar por ese duelo.
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n del defensor oficial defensor oficial de Ni&ntilde;os, Adolescentes y Capacidad Restringida, Jos&eacute; Roberto G&oacute;mez, ante la Unidad Fiscal de Decisi&oacute;n Temprana se pregunta si esta decisi&oacute;n fue libre. En los primeros d&iacute;as de marzo de 2024, G&oacute;mez, que ya ven&iacute;a investigando el caso del abuso a Leticia,&nbsp; formul&oacute; una denuncia en la que plantea &ldquo;el posible incumplimiento&rdquo; de las leyes 27.610 (de acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo) y 26.485 (de protecci&oacute;n integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres). <strong>Se refiere &ldquo;a la posible situaci&oacute;n de embarazo forzado que lleva adelante mi representada, fruto de un abuso sexual cometido en su contra por la pareja de la madre de la ni&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Antecedentes</strong></h2><p class="article-text">
        No es la primera vez que el Hospital Avellaneda enfrenta denuncias relacionadas al respeto de los derechos sexuales y reproductivos. Es el mismo centro de salud del resonado caso Bel&eacute;n de 2014: la mujer se despert&oacute; esposada a la cama, rodeada de polic&iacute;as y acusada de homicidio, luego de haber tenido un aborto espont&aacute;neo. Bel&eacute;n est&aacute; libre despu&eacute;s de pasar m&aacute;s de tres a&ntilde;os presa. La presi&oacute;n de las&nbsp; redes feministas y su abogada Deza consiguieron hacer del caso una causa nacional y obtuvieron un fallo absolutorio en la Corte Suprema provincial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la memoria de lo que le pas&oacute; Bel&eacute;n pervive. En ese entonces, el director del hospital era Luis Medina Ruiz, hoy ministro de Salud de la Provincia.
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                La querella presentada por la fundación Mujeres x Mujeres le pone nombre: violencia institucional de género en contra de una niña.                             </span>
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        &ldquo;El Avellaneda&rdquo; es uno de los hospitales cabecera de Tucum&aacute;n, atiende un gran caudal de pacientes del norte de la provincia, de donde es Leticia, y se especializa en perinatolog&iacute;a. Tiene consultorios para control de embarazo de alto y bajo riesgo, atenci&oacute;n de salud sexual y reproductiva, de salud mental para mujeres y comunidad LGBT+ en situaci&oacute;n de violencia y tuvo durante unos a&ntilde;os un consultorio de endocrinolog&iacute;a para la atenci&oacute;n a personas trans que requieren hormonizaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n Mujeres por Mujeres sospecha que tambi&eacute;n hay una red paralela de personas que ponen obst&aacute;culos para que las mujeres y ni&ntilde;as puedan acceder a sus derechos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Derecho a decidir</strong></h2><p class="article-text">
        Al ingresar al hospital, Leticia habl&oacute; con una trabajadora social y una efectora de salud. Ante el requerimiento de Leticia de interrumpir el embarazo, le explicaron el procedimiento y buscaron despejaron sus temores con informaci&oacute;n. El consentimiento para hacer una Interrupci&oacute;n Legal del Embarazo (ILE) qued&oacute; documentado en la historia cl&iacute;nica, con la firma de la madre de Leticia. En el medio, sin que se sepa c&oacute;mo, Leticia y su madre fueron &ldquo;captadas&rdquo; por personas que operan &ldquo;enquistadas&rdquo; dentro del mismo hospital. Los t&eacute;rminos encomillados son los que us&oacute; una psic&oacute;loga que accedi&oacute; al caso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La querella presentada por la fundaci&oacute;n Mujeres x Mujeres le pone nombre:<strong> violencia institucional de g&eacute;nero en contra de una ni&ntilde;a. </strong>Y pide que se investigue a personal m&eacute;dico del Hospital Avellaneda por abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario p&uacute;blico. &ldquo;El personal de salud debe respetar las decisiones de las pacientes respecto al ejercicio de sus derechos reproductivos, las alternativas de tratamiento y su futura salud sexual y reproductiva. Las decisiones de la paciente no deben ser sometidas a juicios derivados de consideraciones personales, religiosas o axiol&oacute;gicas por parte del personal de salud, debiendo prevalecer su libre y aut&oacute;noma voluntad&rdquo;, destaca la presentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ley 27.610 incorpor&oacute; espec&iacute;ficamente un delito para el caso de obstruir, dilatar o impedir una interrupci&oacute;n legal del embarazo: &ldquo;Art&iacute;culo 85 bis: Ser&aacute; reprimido o reprimida con prisi&oacute;n de tres (3) meses a un (1) a&ntilde;o e inhabilitaci&oacute;n especial por el doble del tiempo de la condena, el funcionario p&uacute;blico o la funcionaria p&uacute;blica o la autoridad del establecimiento de salud, profesional, efector o personal de salud que dilatare injustificadamente, obstaculizare o se negare, en contravenci&oacute;n de la normativa vigente, a practicar un aborto en los casos legalmente autorizados&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vulneraciones y condicionamientos</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;A la nena la llevaron para hacerle una ecograf&iacute;a innecesaria, que no estaba indicada por el profesional que la atend&iacute;a porque ya se hab&iacute;a confirmado el embarazo. Le mostraron la columna del feto, le hicieron escuchar los latidos, la atemorizaron con respecto al procedimiento&rdquo;, cuenta Mariana &Aacute;lvarez, abogada integrante de la fundaci&oacute;n Mujeres x Mujeres, la ONG que tom&oacute; intervenci&oacute;n como querellante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ni&ntilde;a hab&iacute;a manifestado su voluntad de no continuar con el embarazo, y luego <strong>por una circunstancia que no se encuentra aclarada, la ni&ntilde;a supuestamente modifico su decisi&oacute;n</strong>, lo que podr&iacute;a implicar una clara violaci&oacute;n a sus derechos y por sobre todo una vulneraci&oacute;n a su salud&rdquo;, dice la denuncia del defensor oficial G&oacute;mez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mam&aacute; de Leticia, una mujer muy joven, con otros hijos y con muchas vulnerabilidades, retrocede en la decisi&oacute;n por temor a una denuncia, a terminar en una celda, como le pas&oacute; a Bel&eacute;n&rdquo;, aseguran desde la ONG MxM. Denuncian que el declaraci&oacute;n judicial la madre dijo que le hab&iacute;an ofrecido &ldquo;ayuda&rdquo; material a cambio de modificar su decisi&oacute;n. Un antecedente ya mencionado en el caso de la ni&ntilde;a Luc&iacute;a, un caso de ILE por violaci&oacute;n que tambi&eacute;n convulsion&oacute; a la provincia en 2019. Y aunque la nena pudo acceder a la intervenci&oacute;n, los m&eacute;dicos que la garantizaron fueron luego judicializados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La realidad de la provincia</strong></h2><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o se han puesto en marcha operativos de prevenci&oacute;n que muchos dicen que son iguales a las viejas &ldquo;razzias&rdquo; que sufr&iacute;an los barrios populares durante el terrorismo de Estado que se inici&oacute; con el Operativo Independencia y continu&oacute; con la dictadura.&nbsp; Tambi&eacute;n pasa en el asentamiento donde viven Leticia con su mam&aacute; y sus hermanitos. El caser&iacute;o queda en la Villa Obrera, barrio centenario del municipio de Taf&iacute; Viejo, a unos 15 kil&oacute;metros al norte de la capital provincial, tuvo su esplendor en los a&ntilde;os 50. Sol&iacute;a ser una zona pujante, lugar de vivienda de cientos de familias trabajadoras, vinculadas a los talleres ferroviarios del Estado, que cay&oacute; en decadencia despu&eacute;s de varios cierres e intentos fallidos de reapertura. Las dictaduras y el menemismo -y su versi&oacute;n local, el bussismo- se ensa&ntilde;aron particularmente con los talleres, fuente de trabajo y ordenadores de la vida de la comunidad. El desempleo y la inestabilidad econ&oacute;mica de esos a&ntilde;os dejaron al barrio con grandes parches de pobreza y mucha precariedad estructural. All&iacute; se vive entre calles de tierra que se encharcan cuando llueve, casillas de madera y altarcitos dedicados al Gauchito Gil. M&aacute;s al norte est&aacute; el campo, con fincas de citrus y de ca&ntilde;a de az&uacute;car que lindan con el cerro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leticia es de contextura peque&ntilde;a, es callada y su voz casi no se escuch&oacute; durante todo el periplo dentro del hospital. El defensor G&oacute;mez requiri&oacute; a las autoridades del hospital informaci&oacute;n sobre el cumplimiento de los derechos de la ni&ntilde;a, incluyendo la posibilidad de acceder a la interrupci&oacute;n legal del embarazo en los plazos establecidos, recibir informaci&oacute;n adecuada y ser tratada con respeto a su autonom&iacute;a, todas condiciones establecidas en la ley 27.610, que remiten adem&aacute;s a los pactos internacionales que tienen rango constitucional en nuestro pa&iacute;s. Es decir, que es obligatorio cumplir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, seg&uacute;n la denuncia, en dos oportunidades el centro de salud evit&oacute; responder con claridad si se garantiz&oacute; la ILE -que efectivamente no se realiz&oacute;- y se neg&oacute; a entregar la historia cl&iacute;nica de Leticia. Cualquier persona que solicite un aborto tiene derecho a cambiar de opini&oacute;n y desistir de la pr&aacute;ctica. <strong>La pregunta en este caso es si se ha tratado de una decisi&oacute;n libre y respetuosa de los derechos de la ni&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante los silencios del hospital,&nbsp;G&oacute;mez solicit&oacute; la apertura de una investigaci&oacute;n para determinar si hubo acciones u omisiones por parte del personal del hospital que vulneraran los derechos de la ni&ntilde;a. En la presentaci&oacute;n judicial, se advierte que los embarazos infantiles forzados constituyen una forma de tortura, seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y denuncia una posible violencia institucional por la falta de garant&iacute;as en el acceso a la salud sexual y reproductiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La v&iacute;a legal</strong></h2><p class="article-text">
        El 27 de junio de 2024, la Justicia de Tucum&aacute;n concedi&oacute; el rol de querellante a la Fundaci&oacute;n Mujeres por Mujeres en la causa que investiga al personal m&eacute;dico del Hospital Avellaneda por la presunta obstaculizaci&oacute;n injustificada del acceso a la Interrupci&oacute;n Legal del Embarazo (ILE) a una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os, a quien en esta nota denominamos Leticia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n, tomada el 27 de junio de 2024, responde a la solicitud presentada por la abogada Soledad Deza en representaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n, amparada en el art&iacute;culo 89 del C&oacute;digo Procesal Penal de Tucum&aacute;n. El fallo reconoce que la fundaci&oacute;n, cuyo objeto es la promoci&oacute;n y defensa de los derechos de las mujeres, est&aacute; legitimada para actuar en defensa de intereses colectivos y difusos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n plantea Deza, la ni&ntilde;a habr&iacute;a sido v&iacute;ctima de violencia obst&eacute;trica, una forma de violencia de g&eacute;nero reconocida por la Ley 26.485 y la Convenci&oacute;n de Belem do Par&aacute;. Adem&aacute;s, enfatiza que, al ser menor de edad, sus derechos deben ser protegidos bajo el marco del ordenamiento jur&iacute;dico sobre la infancia (como la Ley Nacional 26.061, de Protecci&oacute;n&nbsp; Integral de los Derechos de las Ni&ntilde;as, Ni&ntilde;os y Adolescentes y tratados con rango constitucional, como la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La causa sigue en investigaci&oacute;n contra personal m&eacute;dico a&uacute;n no identificado del Hospital Avellaneda y otros posibles responsables. La querella buscar&aacute; esclarecer si hubo responsabilidad en la vulneraci&oacute;n de los derechos sexuales y reproductivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde MxM se&ntilde;alan que el caso de Leticia expone una trama de vulneraciones sistem&aacute;ticas dentro del sistema de salud de Tucum&aacute;n, donde sectores contrarios a los derechos reproductivos se amparan en la impunidad que creen tener para imponer su agenda sobre los cuerpos de ni&ntilde;as y mujeres. Est&aacute;n convencidas de que lo que debi&oacute; ser una decisi&oacute;n protegida por la ley se convirti&oacute; en un embarazo forzado y un parto prematuro, con secuelas f&iacute;sicas y emocionales que podr&iacute;an ser irreparables. <strong>La apertura de una investigaci&oacute;n judicial marca un precedente in&eacute;dito en la provincia: por primera vez, la Justicia avanza en una investigaci&oacute;n sobre el personal m&eacute;dico que podr&iacute;a haber obstruido el acceso a la ILE. </strong>Sin embargo, el desaf&iacute;o es mayor. Garantizar el cumplimiento efectivo de los derechos sexuales y reproductivos no depende s&oacute;lo de una causa judicial, sino de desmontar estructuras de poder enquistadas en el sistema de salud que siguen poniendo en riesgo la vida y la autonom&iacute;a de las personas m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La otra causa judicial avanza en paralelo. Despu&eacute;s de meses pr&oacute;fugos, el padrastro se&ntilde;alado por el abuso ya est&aacute; detenido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valeria Totongi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/investigan-posible-obstruccion-aborto-nina-12-tucuman_132_12151386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2025 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Investigan una posible obstrucción de aborto a una niña de 12 en Tucumán]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tucumán: las mujeres que tratan de frenar hambre, adicciones y hasta el embarazo adolescente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/tucuman-mujeres-tratan-frenar-hambre-adicciones-embarazo-adolescente_132_11297284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/943a1ec9-226e-4702-b491-6f57a41382a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093538.jpg" width="2362" height="1329" alt="Tucumán: las mujeres que tratan de frenar hambre, adicciones y hasta el embarazo adolescente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El barrio Costanera Norte está sostenido por mujeres. En los espacios de contención (comedores, merenderos, cocinas comunitarias) las referentes son mujeres y madres. Sobre ellas recae la responsabilidad de dar de comer, de criar y acompañar.  </p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), en Tucum&aacute;n hay 370 barrios populares donde viven unas 43.600 familias. En Costanera Norte, un rect&aacute;ngulo apoyado sobre el borde este de San Miguel de Tucum&aacute;n, entre el r&iacute;o Sal&iacute; y la autopista de Circunvalaci&oacute;n, hay 660 familias. <strong>Las mujeres son la mitad de la poblaci&oacute;n, pero est&aacute;n al frente del 80% de los hogares.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace veinte a&ntilde;os a&ntilde;os para entrar al barrio hab&iacute;a que andar saltando entre charcos. La zona est&aacute; cambiada: las casas est&aacute;n pintadas y hay jardines en las entradas. Lo que no cambia es la ferocidad con la que las mujeres enfrentan la pobreza y el hambre, a las drogas y a los transas. <strong>Muchas de ellas fueron madres muy j&oacute;venes, una historia repetida en el barrio, y ahora ven caer a ni&ntilde;as y adolescentes en el consumo de paco y pastillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La retirada de dispositivos que promueven los derechos sexuales y reproductivos, como el Plan ENIA, de prevenci&oacute;n de embarazos no intencionales en la adolescencia, se convierte en una tragedia m&aacute;s, ante el incremento de adicciones en mujeres j&oacute;venes que son madres y en ni&ntilde;as de hasta 11 a&ntilde;os. El consumo suma vulnerabilidad y las expone a violencias y abusos.
    </p><h3 class="article-text">Heredar una tarea: dar de comer</h3><p class="article-text">
        Roxana Ortiz, conocida cari&ntilde;osamente como &ldquo;Toti&rdquo;, lidera uno de esos lugares de contenci&oacute;n comunitaria. Desde 2015 lidera el comedor &ldquo;Uni&oacute;n y Esperanza&rdquo;.<strong> Es la heredera de una tradici&oacute;n que se remonta a su madre, do&ntilde;a Rosa, quien all&aacute; por 1989, ayud&oacute; a crear el &ldquo;Club de Madres&rdquo;</strong> para, entre todas, capear con un plato de sopa, la tormenta de la hiperinflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego vinieron otras crisis econ&oacute;micas y sociales, como la aplanadora de 2001-2002, y la actual, que parece acumular energ&iacute;a pero que a&uacute;n no explota.
    </p><p class="article-text">
        En el equipo del comedor trabajan 12 personas, con mayor&iacute;a de mujeres, que reciben el programa Potenciar Trabajo. Otras, como Sonia Ju&aacute;rez, son voluntarias y aportan su tiempo hace muchos a&ntilde;os. <strong>Ellas convencieron a Toti, despu&eacute;s de que muri&oacute; su madre, para que contin&uacute;e con la tarea, la m&aacute;s b&aacute;sica para la supervivencia humana: dar de comer.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La contenci&oacute;n y el trabajo en comunidad vinieron despu&eacute;s. &ldquo;Ac&aacute; tambi&eacute;n se dieron charlas sobre anticonceptivos y prevenci&oacute;n del embarazo para las chicas&rdquo;, cuenta Toti. Aclara que siempre sobrevuela el temor a que el Centro de Atenci&oacute;n Primaria de la Salud (CAPS), primera l&iacute;nea de la atenci&oacute;n sanitaria en la provincia del barrio, se quede sin implantes subd&eacute;rmicos, el m&eacute;todo anticonceptivo m&aacute;s elegido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La crisis se repite en un barrio golpeado pero esta nueva oleada suma dificultades: el aumento del consumo de drogas y la interrupción de programas de prevención del embarazo adolescente                            </span>
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        En 2024 los CAPS de Tucum&aacute;n han recibido los m&eacute;todos de prevenci&oacute;n de embarazo que ya estaban pedidos y alcanza para los pr&oacute;ximos meses, pero <strong>no se sabe si habr&aacute; nuevas licitaciones para proveer de m&eacute;todos anticonceptivos a todos los barrios.</strong> El gobierno nacional a&uacute;n no inform&oacute; c&oacute;mo va a resolver esa demanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay zonas de la provincia donde el embarazo adolescente es m&aacute;s frecuente. En Costanera Norte, ser madres a temprana edad est&aacute; naturalizado, atravesado por estereotipos sociales y culturales que hace que a veces sea visto como un proyecto de vida&rdquo;, explica Agustina Taibo Soler<strong>, </strong>psic&oacute;loga Asesora del Equipo de Base Comunitaria del Plan ENIA, que trabaj&oacute; entre 2019 y 2022 en el barrio.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El vaciamiento del Plan ENIA -una pol&iacute;tica p&uacute;blica interministerial que ayud&oacute; a reducir a la mitad el embarazo en adolescentes y j&oacute;venes de entre 13 y 24 a&ntilde;os en todo el pa&iacute;s- est&aacute; dejando a las adolescencias en desamparo y las consecuencias de este cierre afectar&aacute;n a toda la poblaci&oacute;n del barrio, dice Agustina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Tucum&aacute;n, 67 profesionales -psic&oacute;logues, trabajadores sociales, asistentes de salud, entre otros- llevaban adelante la intervenci&oacute;n en escuelas, servicios de salud y centros comunitarios. Sus contratos vencieron el 31 de marzo y ya les avisaron que no hay intenciones de continuar con el programa. A lo largo de 2023, en Tucum&aacute;n, se realizaron 58.110 asesor&iacute;as a adolescentes y j&oacute;venes, se colocaron 4.838 implantes subd&eacute;rmicos, y se capacit&oacute; en Educaci&oacute;n Sexual a personal de 138 escuelas: 775 docentes y 32.661 estudiantes.
    </p><h3 class="article-text">ESI y anticoncepci&oacute;n en el comedor</h3><p class="article-text">
        Como se hizo en el comedor Uni&oacute;n y Esperanza, otros espacios comunitarios recibieron del programa actividades de sensibilizaci&oacute;n y asesor&iacute;as en salud integral a adolescentes y j&oacute;venes, mayoritariamente mujeres menores de 20 a&ntilde;os no escolarizadas. A lo largo de 2023, en Tucum&aacute;n, se realizaron 58.110 asesor&iacute;as a adolescentes y j&oacute;venes entre 12 y 24 a&ntilde;os, se colocaron 4.838 implantes subd&eacute;rmicos, y se capacitaron en Educaci&oacute;n Sexual a 138 escuelas, entre ellas a 775 docentes y 32.661 estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Los y las referentes del ENIA trabajaban en la Costanera Norte tambi&eacute;n en conjunto con equipos de prevenci&oacute;n y tratamiento de adicciones, porque muchas veces ambas problem&aacute;ticas van de la mano. En 2020, abrieron, en el Centro Preventivo Local de Adicciones (Cepla) Costanera, una asesor&iacute;a sobre derechos sexuales y reproductivos para adolescentes. En 2022, se incorpor&oacute; al Cepla un espacio para el cuidado de primera infancia, con el objetivo de contener y cuidar a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para que sus madres puedan asistir a sus tratamientos por el consumo problem&aacute;tico de sustancias.
    </p><h3 class="article-text">Desde la &uacute;ltima gran crisis</h3><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Cuando, en 2015, logramos poner los papeles al d&iacute;a y ya me hago responsable del manejo de la plata y de las compras, s&oacute;lo nos alcanzaba para preparar comida para 50 personas. Ahora cocinamos para 400&rdquo;, rememora Toti.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; sigo? -se pregunta Toti- Y, porque hace falta.</strong> Ser&iacute;a un sue&ntilde;o que los chicos comieran en su casa, que ya no necesitaran de lo que hacemos aqu&iacute;&rdquo;. Ahora cuenta con el sost&eacute;n del Estado provincial, que provee de partidas para hacer las compras, aunque igual reciben donaciones de pan y otros alimentos, <strong>porque nunca alcanza</strong>.&nbsp;
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                    alt="El barrio cambió, aunque no todo. Hay zonas urbanizadas y espacios postergados pero el hambre vuelve a surgir en medio de la crisis económica."
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                El barrio cambió, aunque no todo. Hay zonas urbanizadas y espacios postergados pero el hambre vuelve a surgir en medio de la crisis económica.                            </span>
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        Desde los 90 afrontaron varias crisis. Quiz&aacute;s la peor de ellas haya sido la de 2001-2002, cuando Tucum&aacute;n salt&oacute; a las p&aacute;ginas de la prensa de todo el pa&iacute;s porque ac&aacute; los chicos se desmayaban de hambre en las escuelas y la desnutrici&oacute;n aguda se llevaba vidas por decenas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para noviembre de 2002, casi un a&ntilde;o despu&eacute;s del estallido que tom&oacute; la forma de saqueos, tomas de tierras y violencia callejera, al menos 369 ni&ntilde;os hab&iacute;an muerto por desnutrici&oacute;n aguda y el esc&aacute;ndalo se hac&iacute;a internacional. <strong>Tucum&aacute;n era sin&oacute;nimo de hambre y enfermedad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toti recuerda ser chica e ir con su mam&aacute; y otra colaboradora. &ldquo;Camin&aacute;bamos lejos, &lsquo;hasta la quinta del t&iacute;o&rsquo;, como se suele decir, para conseguir donaciones: bolsas de ma&iacute;z, de arroz, leche, enlatados, pan&rdquo;, recuerda Toti.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s (desde el Estado) empezaron a entregar porciones de comida deshidratada, pero eran incomibles. Si no le agreg&aacute;bamos verduras y un poco de carne o caldo casero, no se pod&iacute;an comer. La gente dejaba la porci&oacute;n en el plato&rdquo;, se r&iacute;e entre dientes Liliana, una de esas pioneras. Ella tambi&eacute;n perdi&oacute; el nombre en el camino y ahora todos la llaman &ldquo;la Negra&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dominga Liliana Correa, le dicen &quot;La Negra&quot;. Vive en uno de los límites del barrio, junto al río. Comanda la cocina que tiene 12 cocineras."
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            <span class="title">
                Dominga Liliana Correa, le dicen &quot;La Negra&quot;. Vive en uno de los límites del barrio, junto al río. Comanda la cocina que tiene 12 cocineras.                            </span>
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        Es t&iacute;mida y apenas se le escucha la voz, pero maneja la cocina y el equipo con mano firme. Liliana vive en la parte del barrio que est&aacute; m&aacute;s cerca del r&iacute;o, a donde no lleg&oacute; el pavimento. Sabe que hacen falta 47 kilos de arroz para este guiso, y que necesita m&aacute;s de 10 bolsas de papas y cebollas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n sabe que algunas de las recomendaciones del equipo de nutricionistas del gobierno provincial sobre el men&uacute; para las cocinas barriales no tienen lugar en la suya. Muy linda la propuesta de hacer hamburguesas de lentejas, pero ac&aacute; es inviable. &ldquo;Imaginate la cantidad de lentejas que hay que hervir y hacer pur&eacute; para cumplir con 400 porciones. No alcanza el tiempo y lleva mucho trabajo. Adem&aacute;s, no a todos les gusta&rdquo;,&nbsp; dice Toti, mientras Liliana asiente. Ac&aacute; lo que se come es guiso de arroz o fideos, pizza, pastas con salsa, pollo o milanesas con pur&eacute;, cuando hay.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este peque&ntilde;o universo del comedor es un reflejo de la vida del barrio y de c&oacute;mo fueron solucionando algunos problemas. Liliana recuerda cuando con do&ntilde;a Rosa caminaba kil&oacute;metros a buscar le&ntilde;a para hacer fuego. &ldquo;Se cocinaba en un barril de chapa cortado al medio, en el patio de tierra, bajo la lluvia o el sol, a veces con los dedos duros por el fr&iacute;o&rdquo;, cuenta. Cuando no estaba cocinando, Liliana se quedaba a cuidar a los chicos para que la mam&aacute; de Toti pudiera salir a hacer la ronda para conseguir donaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tienen una cocina industrial, en un espacio techado, con gas de red, lugar para guardar las provisiones y un ventilador para ahuyentar moscas y mosquitos, en plena epidemia de dengue, y hacer m&aacute;s llevaderos los 40 &deg;C de este Tucum&aacute;n tropical. Pero todav&iacute;a hay gente que necesita un plato de comida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis actual, despu&eacute;s del salto de casi el 300% en los precios de la canasta b&aacute;sica de alimentos, empieza a parecerse a aquella de 2001-2002, con la diferencia de que ahora se transita con resignaci&oacute;n. Se extra&ntilde;a el esp&iacute;ritu de rabia y organizaci&oacute;n que atravesaba las jornadas de los a&ntilde;os del &ldquo;que se vayan todos&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La pandemia que cambi&oacute; todo</h3><p class="article-text">
        En la galer&iacute;a con techo de chapa quedaron mesones y decenas de sillas, como recuerdo de los tiempos previos a 2020, cuando madres y ni&ntilde;os se sentaban a comer. <strong>&ldquo;Con las restricciones de la pandemia, empezamos a pedir que la gente traiga el tupper para llevarse las porciones&rdquo;, cuenta Toti.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nueva pr&aacute;ctica vino a parchar un problema.&nbsp; &ldquo;A veces los chicos se sentaban y ped&iacute;an repetir. <strong>Y nos qued&aacute;bamos cortas para darle de comer a todos. C&oacute;mo le voy a decir a un chiquito que coma una sola vez</strong>, que no hay m&aacute;s, que no va a alcanzar para los dem&aacute;s&rdquo;. No lo dice, pero deja flotando que, a veces, esa es la &uacute;nica comida fuerte del d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los a&ntilde;os ha pasado much&iacute;sima gente por ese espacio. Ya hay varias generaciones que asisten al comedor. <strong>Lalo era uno de los chicos que se sentaba en los mesones a esperar un plato de comida. &ldquo;Nos tra&iacute;a una prima, a m&iacute; y a mis hermanos&rdquo;, cuenta. Ahora es un trabajador m&aacute;s del Uni&oacute;n y Esperanza</strong>, el que hace fuerza para llevar las ollas gigantes desde el fuego al mes&oacute;n donde se sirven las porciones.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El comedor recibe a quienes buscan comida pero también contención social. Muchos de quienes llegan con sus hijos crecieron alimentándose en el comedor."
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            <span class="title">
                El comedor recibe a quienes buscan comida pero también contención social. Muchos de quienes llegan con sus hijos crecieron alimentándose en el comedor.                            </span>
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        Los de la cuarentena fueron meses duros, entre las restricciones de acercamiento, las dificultades para salir a trabajar y la preocupaci&oacute;n sobre qu&eacute; pasaba en las casas durante el aislamiento. &ldquo;Con miedo y con dificultades, seguimos trabajando. Trat&aacute;bamos de cumplir las indicaciones de los agentes sanitarios: el barbijo, el distanciamiento, la limpieza de la vajilla, la entrega de las viandas a trav&eacute;s del port&oacute;n. Eso funcion&oacute; un tiempo -se r&iacute;e con ganas-. A los pocos d&iacute;as, los chicos se prestaban los barbijos en la vereda para poder acercarse a retirar el tupper&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Haciendo de necesidad, virtud, el permiso para seguir funcionando como cocina les sirvi&oacute; para no permanecer encerradas en sus casas. &ldquo;Al menos ac&aacute;, nos junt&aacute;bamos a cocinar, nos re&iacute;amos un rato y nos olvid&aacute;bamos de las cosas horribles que estaban pasando. Porque pasaron cosas muy feas, con las mujeres encerradas en sus casas&hellip;&rdquo;, reflexiona en voz baja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es una preocupaci&oacute;n vac&iacute;a. El 22 de abril de 2020, a poco m&aacute;s de un mes de iniciado el per&iacute;odo de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), eran seis las v&iacute;ctimas de femicidio en la provincia.<strong> A mitad de a&ntilde;o, hab&iacute;an llegado a 11 las muertes, de acuerdo con el Registro Nacional de Femicidios, elaborado por el Observatorio Mumal&aacute;</strong>. Una de ella era <strong>Rosa Guaraz</strong>, del barrio Costanera, asesinada a tiros el 30 de abril de 2020, por su ex pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La violencia hacia las mujeres en Tucum&aacute;n creci&oacute; exponencialmente durante la cuarentena por covid. El aumento de las tensiones derivadas del aislamiento social y el confinamiento, la fractura en las redes afectivas comunitarias fuera del hogar (...) y el incremento de la crisis econ&oacute;mica desat&oacute; diferentes tipos de violencias ejercidas contra las mujeres&rdquo;, plantea la psic&oacute;loga e investigadora <strong>Mar&iacute;a Milagros Arga&ntilde;araz </strong>en su trabajo &ldquo;Percepciones de mujeres tucumanas sobre la violencia hacia mujeres durante la pandemia del covid-19&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El barrio era distinto</h3><p class="article-text">
        El Costanera Norte es un barrio viejo, nacido en la d&eacute;cada del 60 e hijo de una dictadura, la de Juan Carlos Ongan&iacute;a, que dej&oacute; en la calle a miles de familias rurales cuando orden&oacute; el cierre de las f&aacute;bricas azucareras del sur y el este de la provincia. Muchos de esos nuevos desocupados migraron a la capital y se instalaron en los bordes, en zonas bajas y pantanosas, junto al r&iacute;o Sal&iacute;. En esa &eacute;poca se les llamaba &ldquo;villas miseria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es el mismo que hace 20 a&ntilde;os, cuando era un laberinto de pasillos con casas de chapa y cart&oacute;n, con callejuelas encharcadas con barro podrido y una canilla por cuadra, en el que un d&iacute;a de 2001 descubrimos que hab&iacute;a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desnutridos, viviendo en p&eacute;simas condiciones sanitarias, en el lugar a donde iban a parar los desechos del r&iacute;o y de la ciudad.
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                    alt="Andrea Navarro. En el comedor se ve la crisis alimentaria y también la social."
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                Andrea Navarro. En el comedor se ve la crisis alimentaria y también la social.                            </span>
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        No es el mismo porque ahora hay una parte del barrio que tiene calles pavimentadas y otras con cord&oacute;n cuneta para que el agua no se estanque, iluminaci&oacute;n en casi todas las cuadras, gas natural y cloacas. Ang&eacute;lica, que vive a un par de cuadras del comedor, muestra con orgullo qu&eacute; lindas se pusieron algunas casas, bien pintadas y con un jardincito adelante, desde que mejor&oacute; la infraestructura urbana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mejoras no alcanzaron a todos y la pobreza sigue siendo un desgarro. &ldquo;Se abrieron calles, pero del otro lado todav&iacute;a est&aacute; lleno de pasillos. Aquello que se ve all&aacute; -se&ntilde;ala Toti- estaba lleno de casillas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El consumo de las mujeres</h3><p class="article-text">
        Hace unos pocos a&ntilde;os se dispar&oacute; la cantidad de chicos y chicas con problemas de consumo de paco y de pastillas. <strong>El fen&oacute;meno del narcomenudeo y la convivencia con los transas atraviesa cualquier pol&iacute;tica social que intente implementarse, incluso la de prevenci&oacute;n de embarazos y de infecciones de transmisi&oacute;n sexual.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La vieja idea de que la droga ven&iacute;a de otros barrios no se sostiene m&aacute;s porque los transas viven en la misma cuadra, a veces en la misma casa. Y el consumo problem&aacute;tico de sustancias entre las chicas ya es un fen&oacute;meno que hay que tomar con seriedad, dice el psic&oacute;logo Emilio Mustaf&aacute;, director de Asistencia de Adicciones, y que a principio de los 2000 ya era un referente social del barrio, antes de hacerse cargo del Cepla Costanera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema siempre estuvo, pero quedaba en el &aacute;mbito de lo privado. Por falta de un registro confiable y con una mirada machista, se sosten&iacute;a que las mujeres no se drogan. Por eso, siempre se demandaba la creaci&oacute;n de dispositivos para varones. Eso cambi&oacute;. <strong>Desde 2015 para ac&aacute; ya empez&oacute; a ser un problema p&uacute;blico el consumo de paco y de pastillas entre las mujeres</strong>&rdquo;, explica Mustaf&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el consumo problem&aacute;tico de sustancias se cruza con los estereotipos de g&eacute;nero y la falta de un abordaje integral, se aleja la posibilidad de llevar una vida sexual y reproductiva libre de enfermedades y de violencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque la distribuci&oacute;n de anticonceptivos es fundamental para prevenir embarazos no deseados, pero abre toda una parafernalia de nuevos problemas. El implante subd&eacute;rmico, que se coloca una vez y va liberando hormonas paulatinamente, parece un m&eacute;todo ideal, que ofrece protecci&oacute;n permanente y no requiere de una disciplina (o de plata) para continuar su uso.&nbsp;
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                    alt="Reciben recomendaciones nutricionales desde la provincia pero aseguran que no pueden aplicarlas. Se come lo que hay y se esfuerzan para que alcance."
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                Reciben recomendaciones nutricionales desde la provincia pero aseguran que no pueden aplicarlas. Se come lo que hay y se esfuerzan para que alcance.                            </span>
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        La contracara es que la seguridad que da esa protecci&oacute;n puede esconder situaciones de violencia o de abusos. Y definitivamente, no evita las infecciones de transmisi&oacute;n sexual, como s&iacute; hace en gran medida el preservativo. El abordaje, complejo y con escucha atenta, es imposible si no se cuenta con dispositivos y pol&iacute;ticas claras para trabajar con las mujeres y adolescentes en los distintos aspectos de su vida y de sus derechos reproductivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,<strong> las adicciones desencadenan una avalancha de otras vulneraciones y ponen en peligro la autonom&iacute;a y la seguridad de las mujeres, expuestas a abusos y violencia a cambio de un pu&ntilde;ado de pastillas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes, uno ve&iacute;a puros varones consumiendo, al lado de la autopista. Ahora, hay chicas de 15 a&ntilde;os o menores, y algunas son mam&aacute;s -relata una de las j&oacute;venes en el comedor-. De noche, ese lugar se llena y a veces se pasan d&iacute;as ah&iacute;. Parece que no tiene soluci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valeria Totongi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/tucuman-mujeres-tratan-frenar-hambre-adicciones-embarazo-adolescente_132_11297284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Apr 2024 02:59:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tucumán: las mujeres que tratan de frenar hambre, adicciones y hasta el embarazo adolescente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Maternidad,Comedores,Hambre]]></media:keywords>
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