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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Daiana Travesani]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/daiana-travesani/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Daiana Travesani]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Exiliada del deseo, condenada a la tragedia: maternidad y discapacidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/exiliada-deseo-condenada-tragedia-maternidad-discapacidad_132_11333411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2cb1683-6a7d-4861-b272-0cdbbeb9cd86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exiliada del deseo, condenada a la tragedia: maternidad y discapacidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivir con una discapacidad y querer maternar. O encontrarse maternando a une hije con discapacidad. Un recorrido sobre los mitos, tabúes y discriminaciones que aparecen en el sistema de salud, en el trabajo, en la escuela y a veces hasta dentro de la propia familia. 
</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><a href="https://mails.eldiarioar.ar/mailing/subscription?f=sUHx4WrARQHXE88923beP3TK6eehfJYCxytnY7Z763X6snMZD763OQHh6gREYjN7KdzUM4" target="_blank">Unite a nuestro newsletter</a></p>
    </figure><p class="article-text">
        Estaba junto a mi ahijado en casa de mi abuela tomando unos mates, entre charla y charla &ndash;en un tono risue&ntilde;o y vergonzoso&ndash; me pregunta: &ldquo;&iquest;Madrina, vos est&aacute;s embarazada?&rdquo;. Sorprendida y tentada le digo que no y por qu&eacute; pensaba eso. Dijo que le pareci&oacute; verme panza. En ese momento, con un tono melanc&oacute;lico, mi abuela le dijo: &ldquo;Querido, la madrina pobrecita no puede ahora con sus piernitas as&iacute;&rdquo;.&nbsp; Yo no pude evitar tentarme y escupir el mate, enseguida cuestionar su afirmaci&oacute;n diciendo que eso no era verdad. Le pregunt&eacute; por qu&eacute; lo cre&iacute;a con tanta certeza.
    </p><p class="article-text">
        Ella fue cambiando mucho su pensamiento en estos casi 8 a&ntilde;os desde que yo misma pase a ser usuaria de silla de ruedas y bastones canadienses, pero s&eacute; que esa idea es la que tiene gran parte de nuestra sociedad: una mirada lastimosa sobre la discapacidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego del accidente, la primera vez que habl&eacute; sobre maternidad fue meses despu&eacute;s, mientras segu&iacute;a internada en el centro de rehabilitaci&oacute;n. Yo a&uacute;n sin ninguna deconstrucci&oacute;n hecha sobre mi nueva corporalidad ni sobre la concepci&oacute;n de la discapacidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando bajaba al gimnasio a veces me encontraba con alguna ni&ntilde;a o ni&ntilde;o que tambi&eacute;n hac&iacute;an sus terapias ah&iacute;. Un d&iacute;a llega una peque&ntilde;a que solo se expresaba con sonidos, como una especie de gritos y estaba conectada a un aparato que la ayudaba a respirar, yo estaba junto a un profesional que mientras la miraba me expres&oacute; que eso no era vida, que &eacute;l no traer&iacute;a al mundo a un chico as&iacute; para verlo sufrir y que encima sufriera la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo el pensamiento tr&aacute;gico que me inund&oacute; al verla y coincid&iacute; con su discurso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Lo otro, lo tr&aacute;gico</strong></h3><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente nuestra sociedad ha concebido a las personas con discapacidad (PCD) desde la pena, con un destino de sacrificio y sufrimiento.&nbsp;Lo mismo sucede con sus familias o entorno: se piensa que sus vidas tambi&eacute;n son tr&aacute;gicas por no haber tenido un hijo/a &ldquo;normal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se piensa como posible a un hijo con discapacidad. <strong>La gente piensa que mi vida es tr&aacute;gica y horrenda por tenerlo al Isi. Yo lo siento cuando me miran.</strong> <strong>Lo que vivimos como una tragedia es que la sociedad sea tan capacitista y discriminadora</strong>. Con Agus siempre decimos lo mismo: no elegir&iacute;amos tener otro hijo, lo volver&iacute;amos a elegir al Isi&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el relato de Ana. Tiene 44 a&ntilde;os, vive en La Plata, Buenos Aires, es docente de primaria y mam&aacute; de Santi e Isi. Con Agust&iacute;n, su pareja, llevan adelante una crianza compartida, apuestan mucho al di&aacute;logo. Ella dice que no se imagina sin trabajar, lo considera <strong>fundamental por la econom&iacute;a y por su salud mental</strong>. Menciona que antes pens&oacute; como tr&aacute;gica a la discapacidad pero que ya no lo hace desde que la vive como mam&aacute; y, adem&aacute;s, desde que empez&oacute; a informarse y a estudiar sobre la tem&aacute;tica. Para ella todas las personas han sido capacitistas alguna vez o varias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ana e Isi. Ana dice que siendo mamá de un chico con discapacidad trabajar fuera del hogar es una necesidad económica pero también una decisión de salud mental."
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                Ana e Isi. Ana dice que siendo mamá de un chico con discapacidad trabajar fuera del hogar es una necesidad económica pero también una decisión de salud mental.                            </span>
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        <strong>El capacitismo es la violencia y discriminaci&oacute;n hacia las personas con discapacidad, es una opresi&oacute;n que se basa en la clasificaci&oacute;n, calificaci&oacute;n y jerarquizaci&oacute;n de las corporalidades y mentes en capaces y no capaces.</strong> Esto est&aacute; ligado a la idea del cuerpo normativo, uno que puede ver, hablar, escuchar, caminar, moverse, comprender de tal manera, sentir de tal manera, hacer de tal manera y ser funcional de tal manera. Por algo se sostiene que la discapacidad es una construcci&oacute;n social que se desprende de un criterio de normalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta idea de normalidad o naturalidad de lo que debe ser una persona acarrea la concepci&oacute;n de error humano sobre la discapacidad. </strong>Cuando se imaginan c&oacute;mo ser&aacute; ese beb&eacute; que va a nacer nadie lo piensa disca (por discapacidad), por eso cuando sucede genera un impacto negativo. En el imaginario social el ideal de hijo/a est&aacute; alejado de la discapacidad y la discapacidad est&aacute; cercana a la tragedia.&nbsp;
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            <p><a href="https://mails.eldiarioar.ar/mailing/subscription?f=sUHx4WrARQHXE88923beP3TK6eehfJYCxytnY7Z763X6snMZD763OQHh6gREYjN7KdzUM4" target="_blank">Unite a nuestro newsletter</a></p>
    </figure><h3 class="article-text"><strong>El impacto familiar</strong></h3><p class="article-text">
        Silvina relata que cuando se enter&oacute; que su beb&eacute; ten&iacute;a discapacidad lo pens&oacute; como algo tr&aacute;gico:<em> </em>&ldquo;No te voy a decir que todo fue hermoso, despu&eacute;s del duelo del Mauri que yo so&ntilde;aba mientras estaba embarazada y el Mauri que recib&iacute;, que me dur&oacute; dos meses, ya no lo vi m&aacute;s as&iacute;. <strong>Lo tr&aacute;gico se me pas&oacute; el d&iacute;a que me dijeron que se estaba por morir de una enfermedad cardiol&oacute;gica y yo me dije a mi misma: &lsquo;del s&iacute;ndrome de down no se va a morir, del coraz&oacute;n &iexcl;s&iacute;!; entonces dejate de joder con el baj&oacute;n que hay que sacar al beb&eacute; adelante&rsquo;. Lo empec&eacute; a ver como &iexcl;qu&eacute; bueno que tengo la posibilidad de conocer a este tipito que me hace feliz!</strong>&rdquo;. Ella tiene 48 a&ntilde;os, vive en San Luis y trabaja en el CONICET en el &aacute;rea de animales de laboratorio y adem&aacute;s es licenciada en Periodismo. Cuando conoci&oacute; a Sergio ella ya era mam&aacute; de Mauricio y cuenta que le cost&oacute; darle lugar en la crianza, pero eso ya no es as&iacute;. Le alegra que con el tiempo hayan podido construir un v&iacute;nculo padre-hijo. Con Sergio tuvieron luego a su hija Amparo. Respecto de su hijo comenta que tratan de alentarlo para que salga y haga cosas solo por su cuenta, que viva su vida. Menciona que Mauri siempre toma sus decisiones, que trabajan mucho para no invalidarlo y que sea independiente.&nbsp;
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                    alt="Silvina es mamá de Mauricio y viven en San Luis. Trabajan para que él aumente su independencia."
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                Silvina es mamá de Mauricio y viven en San Luis. Trabajan para que él aumente su independencia.                            </span>
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        Nuestra sociedad con sus concepciones empuja a las familias a creer que van a caer en el abismo si aparece la discapacidad. Responsabilizan a las propias personas y a sus familias por las sensaciones negativas que aparecen dejando todo en lugar de lo personal y privado sin hacerse cargo de que culturalmente se reproducen estas ideas negativas que hacen que la gente pueda llegar a pensarla como tragedia e incluso que las propias personas &ldquo;discas&rdquo; puedan llegar a concebirla as&iacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Nora la sociedad no les da lugar a las PCD ni a sus familias. Por el contrario, tienen que dar muchos manotazos para que puedan abrirse camino aunque eso no deber&iacute;a ser as&iacute;. Sostiene que se los mira desde otro lugar, &ldquo;como si no fuera natural tener hijos con discapacidad&rdquo;, marca Nora. Aunque nota algunos cambios, la apertura social es lenta: &ldquo;Quiero que a mis hijas se las trate como a una m&aacute;s, no que por la discapacidad las traten diferente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ella tiene 63 a&ntilde;os, vive en Cutral Co, Neuqu&eacute;n. Es ama de casa. Antes trabajaba en un comercio pero lo dej&oacute; cuando naci&oacute; su primera hija. Est&aacute; casada hace 40 a&ntilde;os, describe a su marido como su compa&ntilde;ero y apoyo, cuenta que ambos lucharon siempre a la par porque adem&aacute;s de sus hijas Luciana y Mailen, tienen otros 5 hijos. Los cri&oacute; independientes tanto a ellos como a ellas. Relata que, con tantos varones en la casa, rompi&oacute; el mandato de la mujer cuidadora: una de las cosas que hizo fue romper con esa mochila de que el var&oacute;n no puede hacer tareas dom&eacute;sticas o de crianza. Le gustar&iacute;a que se prepare m&aacute;s a los varones para que tomen roles que solo le tocan asumir a la mujer.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>A los derechos les falta territorio</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Se asume que la calidad de vida de las PCD es mala como si solo fuera una cuesti&oacute;n que concierne al &aacute;mbito de su vida privada, sin cuestionar las barreras, la falta de accesibilidad, la exclusi&oacute;n, la discriminaci&oacute;n, la vulneraci&oacute;n de los derechos, la clase social a la que pertenezcan y el territorio donde vivan. <strong>Nos olvidamos que lo personal es pol&iacute;tico y lo pol&iacute;tico se hace carne y cuerpo al igual que la desigualdad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para Corina <strong>discapacidad y pobreza van de la mano.</strong> &ldquo;Incluir Salud nunca funcion&oacute; bien ac&aacute;. No hay centros gratuitos de rehabilitaci&oacute;n, no hay opciones para elegir donde ir. En Neuqu&eacute;n capital s&iacute;, pero no todo el mundo accede. Si te vas a las poblaciones m&aacute;s chicas del interior no hay opciones, si es que hay algo. Los adultos con discapacidad no tienen a donde ir y lo econ&oacute;mico influye en eso. Hay un gran problema laboral adem&aacute;s, no se cumple la ley del cupo laboral por discapacidad: no los contratan&rdquo;. Ella tambi&eacute;n vive en Cutral Co, es docente de primaria jubilada, tiene 68 y es mam&aacute; de Mar&iacute;a Celeste y Mart&iacute;n. Cuenta que no posterg&oacute; nada por la maternidad, dice que su marido siempre la acompa&ntilde;&oacute; en todo y que desde el avance de derechos la obra social le reconoci&oacute; el cuidador domiciliario para que asista a su hijo. Sabe que su realidad no es la de todas las familias. Ella integra la Asociaci&oacute;n Civil Alborada desde hace 12 a&ntilde;os, desde donde promueven un cambio de mirada sobre la discapacidad. Adem&aacute;s tienen proyectado un Centro de d&iacute;a Integral que funcione tanto para qui&eacute;nes tienen obra social como para qui&eacute;nes no, pero no logran que se lo construyan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Teresa tiene 56 a&ntilde;os, es de Or&aacute;n, Salta. Ella es ama de casa y mam&aacute;, vive junto a su hijo Lionel y a su marido. Cuenta que tuvo que dejar muchas cosas para dedicarse al cuidado de su hijo. Tiene miedo de dejarlo solo y que se lastime. Durante mucho tiempo estuvo sola a su cuidado pero ahora su marido trabaja cerca as&iacute; que tambi&eacute;n se encarga. Como en Or&aacute;n no hab&iacute;a neur&oacute;logo, cuando Lionel ten&iacute;a 2 a&ntilde;os y medio empez&oacute; a viajar al hospital de Buenos Aires y lo hizo durante 21 a&ntilde;os. Dice que en Or&aacute;n todav&iacute;a no hay mucho y est&aacute; todo atrasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los problemas hist&oacute;ricos se suma la crisis:<em> &ldquo;</em>Por los recortes en discapacidad para que Lionel no corte su tratamiento para la epilepsia tuvimos que comprar la medicaci&oacute;n porque hace varios meses que no me la est&aacute;n dando. Ac&aacute; no ten&eacute;s donde reclamar nada, est&aacute; la oficina pero se manejan con Salta. Entonces sino viajo hasta all&aacute;, no puedo hacer nada. Para poder ir tengo que contar con $60.000 por lo menos. Y por m&aacute;s que vaya no me solucionan el problema&rdquo;, explica Teresa. A veces pareciera que los derechos tienen el c&oacute;digo postal de determinadas zonas, adem&aacute;s del hecho de que un gran porcentaje de nuestra poblaci&oacute;n no los conoce en su totalidad. La garant&iacute;a de los mismos es una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica que depende de cada gesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No se trata solo de los derechos de las PCD, tambi&eacute;n hay que pensar en c&oacute;mo cuidar a quienes cuidan y eso es una cuesti&oacute;n de pol&iacute;tica p&uacute;blica</strong>. Qu&eacute; tramas se tejen para sostener a estas mujeres. Con qu&eacute; econom&iacute;a se sostienen cu&aacute;ndo no trabajan fuera de sus hogares. Qu&eacute; pasa cuando los ingresos son tan bajos que no llegan a cubrir las necesidades b&aacute;sicas. Qu&eacute; jubilaci&oacute;n tiene una madre que dedic&oacute; toda su vida al cuidado de su hijo como en el caso de Tere. Hasta d&oacute;nde llega el Estado.&nbsp;
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                    alt="Jésica y su hija viven en Santa Fe. Ella es emprendedora y no tiene obra social. La crisis impacta en la atención de Emma. El monto que debía cubrir tres meses de pañales ahora alcanza solo para uno."
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                Jésica y su hija viven en Santa Fe. Ella es emprendedora y no tiene obra social. La crisis impacta en la atención de Emma. El monto que debía cubrir tres meses de pañales ahora alcanza solo para uno.                            </span>
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        Trabajar fuera del cuidado es un desaf&iacute;o tambi&eacute;n para J&eacute;sica:<em> </em>&ldquo;Siempre hablo del trabajo para madres con hijos con una discapacidad severa como la de Emma, donde es complejo coincidir en horarios. Su cuidado me ocupa casi el cien por ciento del tiempo y soy reacia a dejarla al cuidado de otra persona porque ella no tiene comunicaci&oacute;n verbal y, al no poder expresarme lo que pasa, lo que hacen o no, me cuesta confiar. Por eso trate de buscar alternativas que pueda hacer desde casa para poder trabajar y tener una entrada&rdquo;. Tiene 32 a&ntilde;os, vive en Gobernador Crespo, Santa Fe y es emprendedora. Durante los primeros a&ntilde;os de vida de Emma ella trabajaba afuera porque compart&iacute;a la crianza con el pap&aacute; y su hija no necesitaba tanta asistencia. Luego se separ&oacute;, &eacute;l se fue a vivir lejos y solo sigui&oacute; presente desde lo econ&oacute;mico. Comenta que en el pueblo donde vive no hay la misma informaci&oacute;n u opciones que en la ciudad, que no tienen un &Aacute;rea de Discapacidad, todos los tr&aacute;mites los tienen que hacer como tercerizados entonces tarda m&aacute;s tiempo cada gesti&oacute;n. No tiene obra social y se maneja con el hospital p&uacute;blico. Cree que si viviera con Emma en la ciudad todo ser&iacute;a un poco m&aacute;s f&aacute;cil y menos agotador. Comenta que los recortes en discapacidad las afectan, porque dejaron de mandar las gasas y el perfus que es para pasar la leche que va conectado al bot&oacute;n g&aacute;strico, adem&aacute;s el monto que le env&iacute;an para los pa&ntilde;ales de tres meses solo alcanza para un mes. <strong>Relata que le inquieta mucho pensar que va a pasar cuando ella no est&eacute;, qui&eacute;n se va a quedar junto a su hija.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>La piel que habito&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Antes no pensaba en la maternidad desde un lugar del deseo. Casi no la pensaba porque no era algo que estuviese dentro de mis intereses. Luego del accidente, ya con otra edad, me surgi&oacute; la inquietud junto a miles de interrogantes y miedos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo haber hablado con una doctora sobre mis inquietudes respecto a un posible parto, sobre mis caderas y sobre c&oacute;mo deber&iacute;a hacer con los medicamentos que tomaba. Necesitaba sacarme las dudas. Su respuesta: &ldquo;Daiana, si no podes cuidar de vos sola c&oacute;mo vas a hacer para cuidar de alguien m&aacute;s, c&oacute;mo vas a hacer con los bastones cuando lo tengas que alzar o llevar a alg&uacute;n lugar&rdquo;. En ese momento me inund&oacute; la angustia y cre&iacute; que no iba a poder porque sus palabras afloraron el capacitismo que ten&iacute;a interiorizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi refugio fue conocer las historias de otras madres discas, esas historias que no ve&iacute;a representadas en la tele o en las publicidades, sino que me las dio la vida, la militancia</strong>. Esas historias que ser&iacute;a indispensable que est&eacute;n en todos lados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente hemos relegado los cuidados a una feminizaci&oacute;n de estos por considerarlos una labor que le concierne a la mujer, pero no se pensaba de la misma manera si esa mujer ten&iacute;a discapacidad porque a esta ni siquiera se la pod&iacute;a pensar como mujer, le faltaba algo para llegar a serlo.&nbsp;
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                Gisela es mamá de Araceli y enfrenta prejuicios sobre su maternidad. El sexo, otro tabú lleno de errores al pensar a las personas con discapacidad                            </span>
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        &ldquo;<strong>Hay mucho tab&uacute; por empezar sobre las mujeres con discapacidad por pensar que no pueden tener relaciones </strong>y cuando ven por ejemplo a una mujer en silla de ruedas embarazada hay mucho miedo a que se le complique a la hora del parto o que corra alg&uacute;n riesgo el beb&eacute;&rdquo;, comenta Gisela quien tiene 43 a&ntilde;os, vive en Villa Mar&iacute;a, C&oacute;rdoba. Es ama de casa y como actividad recreativa brinda talleres de arte y estudia tarot. Es mam&aacute; soltera y su hija se llama Araceli. Fue instructora en un Centro de Vida Independiente. Cuenta que ella empez&oacute; a ser usuaria de silla de ruedas luego de un accidente en su juventud antes de su maternidad y que cobra la pensi&oacute;n pero que el monto no alcanza para nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al tema de las PCD como cuidadoras a&uacute;n no hemos cuestionado lo suficiente la invalidaci&oacute;n a la que se las relega respecto a las crianzas y en qui&eacute;nes se coarta m&aacute;s este derecho dentro de la comunidad disca porque para la sociedad no es lo mismo una persona disca intelectual, que una disca psicosocial, que una disca motriz o visual, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Socialmente es todo tan lastimero que hasta ser mam&aacute; disca es algo supranatural o algo totalmente cuesta arriba: o sos una hero&iacute;na o c&oacute;mo haces para hacer algo. Nunca estamos en el plano de lo com&uacute;n porque sino dejar&iacute;amos de ser &lsquo;lo otro&rsquo;&rdquo;</strong>, relata Eugenia. Tiene 44 a&ntilde;os, vive en Funes, Santa Fe y trabaja en la Universidad del Gran Rosario donde se dedica a la promoci&oacute;n de los derechos humanos, es la directora del Centro Universitario Rosario Inclusiva (CURI) perteneciente a dicha universidad. Dice que tiene una crianza compartida con Jorge, su pareja. Es mam&aacute; de Abril y Valen. Cuenta que la gente siempre les dice a sus hijes que la deben cuidar porque ella tiene discapacidad, carg&aacute;ndolos con una responsabilidad que no corresponde y pasando por encima de ella.&nbsp;
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                Eugenia junta a sus hijes. Se enoja cuando los adultos les dicen que deben cuidar de su mamá.                            </span>
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        <strong>&ldquo;La maternidad est&aacute; muy vinculada a los cuidados y discapacidad est&aacute; muy vinculada a ser cuidada, no a ser cuidadora. Est&aacute; tan en las ant&iacute;podas que la gente no puede digerirlo directamente&rdquo;, </strong>expresa Laura. Tiene 34 a&ntilde;os y es de Remedios de Escalada, Buenos Aires. Trabaja en la Secretar&iacute;a Nacional de Ni&ntilde;ez, Adolescencia y Familia de la Editora Nacional Braille y Libro Parlante. Tiene una crianza compartida con Tavo, su pareja y es mam&aacute; de Agus, Lauti y Alumin&eacute;. Es activista y se dedica a dar formaciones en discapacidad. Cuenta que la gente le dice que es bueno que Agustin y Alumin&eacute; no tengan discapacidad as&iacute; la pueden cuidar. La enoja que no puedan verla a la altura de los cuidados y que se pretenda invertir los roles de estos, anul&aacute;ndola. Trabajan en terapia con Agust&iacute;n respecto a que su rol es el de ser hijo y hermano, no el cuidador de ella o de Lauti y Alumin&eacute;. 
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                    alt="Los discursos capacitistas condicionan también a las personas con discapacidad. “Es muy difícil entender que no tenemos que odiarnos”, asegura Laura, mamá de Lauti."
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                Los discursos capacitistas condicionan también a las personas con discapacidad. “Es muy difícil entender que no tenemos que odiarnos”, asegura Laura, mamá de Lauti.                            </span>
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        Laura cuenta que cuando descubrieron que Lauti no ve&iacute;a sinti&oacute; miedo, culpa, horror, enojo consigo misma y con el mundo. &ldquo;Incluso para militantes discas es dif&iacute;cil de digerir que nazca un hije disca. A quienes nacemos discas desde que se enteran de nuestra discapacidad es todo un garr&oacute;n. &lsquo;&iexcl;uy no puede ser!&rsquo;, &lsquo;&iexcl;uy que mal!&rsquo;, &lsquo;&iexcl;pobrecita/o!&rsquo;. Y nadie que tenga esa bienvenida o esa malvenida puede abrazar su identidad. Nadie&rdquo;, marca Laura. Asegura que el camino de la identidad es permanente: <strong>&ldquo;Siempre duele la identidad disca porque nos criamos en este mundo que en realidad es discaodiante. Entonces es muy dif&iacute;cil entender que no tenemos que odiarnos&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daiana Travesani]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/exiliada-deseo-condenada-tragedia-maternidad-discapacidad_132_11333411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2024 03:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exiliada del deseo, condenada a la tragedia: maternidad y discapacidad]]></media:title>
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