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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mercedes Funes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/mercedes-funes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mercedes Funes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Imane Khelif es una mujer cis, pero quizás el género ya no sea una categoría justa en el deporte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imane-khelif-mujer-cis-genero-no-sea-categoria-justa-deporta_129_11566308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/738a0fa4-c495-4dcc-b757-693b2f4dfa7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imane Khelif es una mujer cis, pero quizás el género ya no sea una categoría justa en el deporte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La boxeadora argelina no es una persona trans, tiene hiperandrogenismo. Pero la polémica avivada por el antiwokismo puede ser un punto de partida para zanjar el problema, ¿y si dividir a los atletas por su género asignado al nacer se volvió obsoleto? La solución de Navratilova.</p></div><p class="article-text">
        La pelea dur&oacute; apenas 46 segundos, el tiempo que resisti&oacute; la italiana Angela Carini la potencia de los derechazos de la argelina Imane Khelif en el centro de la cara. Carini es una napolitana dura, una atleta de alto rendimiento que aprendi&oacute; a boxear haciendo guantes con su hermano Antonio y a la que los italianos llaman &ldquo;la guerrera&rdquo;, pero termin&oacute; de rodillas y llorando en su debut en los Juegos Ol&iacute;mpicos de Par&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No soy de las que se rinden, es que nunca antes me hab&iacute;an golpeado as&iacute;&rdquo;, dijo despu&eacute;s a la prensa. Tambi&eacute;n que era una mujer adulta que hab&iacute;a preferido irse entera y que no estaba ah&iacute; para juzgar a nadie. Del juicio, como casi siempre, se ocuparon las redes. Porque esos 46 segundos y un rumor que tard&oacute; a&uacute;n menos en darse por cierto se convirtieron en tendencia mundial y avivaron el debate sobre el supuesto &ldquo;borrado de las mujeres en el deporte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera versi&oacute;n, falsa, dec&iacute;a que Khelif era una mujer trans. Al <em>antiwokismo </em>(avivado por la llama ol&iacute;mpica de una ceremonia inaugural que fue una oda a la diversidad) le interes&oacute; poco lo improbable de que un pa&iacute;s musulm&aacute;n como Argelia, que prohibe la homosexualidad y el cambio de identidad y aplica castigos f&iacute;sicos inenarrables a las personas LGTBIQ+, hubiera enviado a una atleta trans a la competencia. Sus principales referentes, de JK Rowling y Elon Musk a Donald Trump y Georgia Meloni, pasando por el presidente argentino Javier Milei, se quejaron de que &ldquo;un var&oacute;n protegido por el establishment deportivo mis&oacute;gino&rdquo; &ndash;como escribi&oacute; en X la escritora de Harry Potter&ndash; hubiera golpeado en vivo a una mujer bajo la fachada del <em>fair play</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero los comentarios transf&oacute;bicos apuntaban &ndash;sin saberlo, o apenas porque la verdad ya no es obst&aacute;culo para instalar una idea&ndash; contra una mujer cis, es decir una persona cuyo sexo asignado al nacer fue femenino y que no hizo &ndash;ni hubiera podido hacerlo en su pa&iacute;s, del que nunca sali&oacute; en sus 25 a&ntilde;os m&aacute;s que para competir&ndash; una transici&oacute;n de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que la medallista ol&iacute;mpica sudafricana Caster Semenya, cuyo caso gener&oacute; controversia en 2017, Khelif tiene niveles naturales de testosterona en el rango t&iacute;pico masculino, una condici&oacute;n que se conoce como hiperandrogenismo. Ella y la taiwanesa Yu Ting Lin fueron descalificadas el a&ntilde;o pasado del Mundial de Boxeo femenino de Nueva Delhi por no superar pruebas de elegibilidad de g&eacute;nero, una decisi&oacute;n tomada por la Federaci&oacute;n Internacional de Boxeo (FIB).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por esos d&iacute;as, la leyenda del tenis femenino Martina Navratilova fue acusada de &ldquo;terf&rdquo; (del ingl&eacute;s, feminista radical transexcluyente) por atreverse a decirle a la nadadora trans Lia Thomas que no era justo que compitiera contra mujeres cis. Terf es una palabra que se expande como la mancha venenosa contra cualquiera que pretenda discutir criterios de justicia que involucren la condici&oacute;n biol&oacute;gica de la comunidad trans. A Navratilova se la repiten &ndash;sin ninguna justicia&ndash; desde 2018, cuando tom&oacute; partido en el debate sobre los derechos de las mujeres cis y trans en el deporte. Aquella vez tuvo que googlear el acr&oacute;nimo para entender de qu&eacute; la acusaban.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Su pecado entonces? Pedir que la admisi&oacute;n de atletas trans respondiera a est&aacute;ndares que garantizaran la mayor igualdad de condiciones posible, como medir niveles de testosterona. El repudio fue tan grande, que la veterana tenista y comentadora que vive hace a&ntilde;os con su mujer y sus dos hijastras en Florida, termin&oacute; borrando su tuit y disculp&aacute;ndose: &ldquo;Dejen que me eduque un poco m&aacute;s sobre este tema y vuelvo&rdquo;, escribi&oacute; en su cuenta de Twitter.
    </p><p class="article-text">
        Que justo Navratilova, una mujer que no s&oacute;lo es legendaria para el tenis sino para el activismo gay e incluso trans fuera se&ntilde;alada ligeramente como terf era por lo menos insolente. Ahora algunas cosas &ndash;algunos derechos, incluso en un clima de temor por los retrocesos&ndash; parecen haber estado ah&iacute; desde siempre, algo dado e inmemorial. Pero a principios de los 80, Navratilova &ndash;sacada compulsivamente del closet por un periodista deportivo sin que eso tuviera mayores consecuencias&ndash; se convirti&oacute; en la primera tenista abiertamente lesbiana y abri&oacute; un camino para muchas otras mujeres en el deporte y en la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con su m&eacute;todo de entrenamiento transversal, la checa cambi&oacute; las reglas deportivas llevando al m&aacute;ximo las posibilidades de su f&iacute;sico: su agresividad fibrosa, demoledora, no parec&iacute;a propia de una chica. De ella, como d&eacute;cadas m&aacute;s tarde de Serena Williams, llegar&iacute;an a plantearse dudas rid&iacute;culas: si su fuerza f&iacute;sica doblaba la de otras competidoras, &iquest;acaso una lesbiana o una afroamericana necesitaban jugar en categor&iacute;as distintas?
    </p><p class="article-text">
        Era 1981 y la entrenadora de Navratilova no era otra que Ren&eacute;e Richards, la primera tenista trans cuya historia llev&oacute; al cine Anthony Page, con la magistral Vanessa Redgrave como protagonista. Segundo Servicio (1986) contaba la transici&oacute;n de la tenista y oftalm&oacute;loga diez a&ntilde;os antes, y c&oacute;mo &ndash;al igual que Navratilova&ndash; hab&iacute;a sido expuesta por un periodista que investig&oacute; su caso como un fraude e impuls&oacute; a las asociaciones de tenis norteamericanas a verificar el g&eacute;nero de las competidoras mediante un test de cromosomas. Como Richards se neg&oacute; a hacerse el test, fue excluida de todos los grandes torneos de 1976.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces Ren&eacute;e llev&oacute; su caso a la Justicia: demand&oacute; a la Asociaci&oacute;n de Tenis de los Estados Unidos (USTA) &ndash;que controla el US Open&ndash; y aleg&oacute; discriminaci&oacute;n y violaci&oacute;n de su derecho a ser mujer. Era un planteo revolucionario entonces, y las respuestas en los medios hoy ser&iacute;an imposibles hasta para los m&aacute;s reaccionarios y conservadores. Sports Illustrated la llam&oacute; un &ldquo;espect&aacute;culo extraordinario&rdquo; que generaba &ldquo;asombro, sospecha, compasi&oacute;n, resentimiento y, sobre todo, una tremenda confusi&oacute;n&rdquo;. La USTA defendi&oacute; su postura con un argumento usado hasta nuestros d&iacute;as &ndash;como se vio esta semana en el reality Survivor&ndash;, aunque ahora sea escandaloso: &ldquo;Hay una ventaja competitiva para un var&oacute;n que se someti&oacute; a una cirug&iacute;a de cambio de sexo que es consecuencia de su desarrollo y de su entrenamiento previo como var&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Corte finalmente le dio la raz&oacute;n a Richards: &ldquo;Esta persona ahora es una mujer, sin importar lo que haya sido en el pasado. No reconocerlo es injusto, discriminatorio, y viola sus derechos&rdquo;. Desde entonces hasta 1981 jug&oacute; profesionalmente y, contra lo que pod&iacute;a preverse, no estuvo en la cima del ranking, sino en el puesto n&uacute;mero 20.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que ella misma acept&oacute; con el tiempo es que no necesitaba el mismo nivel de entrenamiento para lograrlo, hab&iacute;a estado inactiva y segu&iacute;a ejerciendo su otra profesi&oacute;n, y sin embargo pod&iacute;a darse el lujo de estar entre las jugadoras de &eacute;lite. El otro partido, el de mantenerse firme en defensa de sus derechos, fue mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. Algunas jugadoras se presentaban en los courts con remeras que dec&iacute;an &ldquo;Soy una mujer real&rdquo;, otras se negaban a darle la mano cuando las venc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Navratilova, con su contextura suprahumana, logr&oacute; ganarle en algunas exhibiciones. En la primera mitad de los 80, fueron una dupla a prueba de prejuicios: la primera tenista y entrenadora trans y la primera tenista lesbiana en ser aceptadas en el circuito. Maestra y alumna tienen una amistad de cincuenta a&ntilde;os y algo en com&uacute;n que las convirti&oacute; en verdaderas agentes de cambio: son profundamente honestas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista de hace una d&eacute;cada, Richards, que se enorgullece de haber sido pionera &ldquo;en levantarse por los derechos de las personas trans&rdquo;, dijo que al analizarlo ahora, piensa que tal vez no debi&oacute; haber sido admitida en el circuito profesional femenino: &ldquo;Habiendo vivido como var&oacute;n por 30 a&ntilde;os, s&eacute; que si hubiera transicionado a los 20 ninguna mujer biol&oacute;gica en el mundo habr&iacute;a podido siquiera acercarse a mi nivel. Por eso reconsider&eacute; mi opini&oacute;n. Las mujeres trans podemos hacer todo: casarnos, tener hijos y una vida profesional plena, pero lamentablemente no deber&iacute;amos esperar ser admitidas en categor&iacute;as deportivas femeninas. Es una limitaci&oacute;n, pero la vida est&aacute; llena de limitaciones. Lo s&eacute; porque estuve ah&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Navratilova, que aboga por una categor&iacute;a abierta que incluya a atletas de todos los g&eacute;neros, adem&aacute;s de la femenina y la masculina, cont&oacute; en una entrevista que su mujer no para de retarla: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; ten&iacute;as que meter la nariz en eso? La verdad es que no tengo vela en ese entierro. Pero no puedo evitarlo. Toda mi vida he intentado luchar por las causas justas. As&iacute; que cuando veo algo que considero que no es justo, tengo que decir algo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las cosas que se juegan en el caso de la nadadora Lia Thomas. Lia nada desde que tiene uso de raz&oacute;n y toda la vida compiti&oacute; como var&oacute;n en las ligas escolares. Con 24 a&ntilde;os, tambi&eacute;n toda la vida se sinti&oacute; sin aire fuera del agua: su cuerpo musculoso no ten&iacute;a que ver con quien era, como un avatar extra&ntilde;o para su identidad. Para luchar contra eso, s&oacute;lo ten&iacute;a un refugio: seguir nadando. La misma Sports Illustrated que en su momento cuestion&oacute; a Richards, le hizo una entrevista conmovedora el a&ntilde;o pasado a Lia. &ldquo;S&oacute;lo quiero mostrarle a las infancias y j&oacute;venes atletas trans que no est&aacute;n solos. Que no tienen que elegir entre qui&eacute;nes son y el deporte que aman&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Thomas se someti&oacute; a una terapia de reemplazo hormonal en 2019 y lo comunic&oacute; a su coach y sus compa&ntilde;eros de equipo, que fueron amorosos y contenedores. Al principio sigui&oacute; nadando con ellos, aunque ahora lo hac&iacute;a con traje de ba&ntilde;o entero. Cuando decidi&oacute; unirse al equipo femenino, tambi&eacute;n la apoyaron. Claro que tambi&eacute;n hubo objeciones que, en un contexto pol&iacute;tico en el que los derechos trans &ndash;y los derechos LGTBIQ+ y de las mujeres, en general&ndash; est&aacute;n retrocediendo en los Estados Unidos y otras partes del mundo, parecen ir mucho m&aacute;s all&aacute; de la preocupaci&oacute;n por la sana competencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Thomas, como hoy Khelif, se transform&oacute; en un apellido que divide aguas en los Estados Unidos: pol&iacute;ticos y personalidades conservadoras, en general varones, a los que poco les interesan los deportes femeninos, alzan sus voces reclamando fair play. Hay razones atendibles, como las que plantean Navratilova, Richards y Evert: los atletas varones tienen ventajas f&iacute;sicas innegables con respecto a las mujeres. Si no fuera as&iacute;, no habr&iacute;a raz&oacute;n para que compitieran en categor&iacute;as diferentes. O s&iacute;: siempre fue una manera de darles a las mujeres un lugar de reconocimiento propio en un mundo dise&ntilde;ado para varones (cis, blancos y heterosexuales).
    </p><p class="article-text">
        Las atletas que transicionaron de varones a mujeres y atravesaron su desarrollo sin terapias para inhibir la testosterona, tienen en promedio m&aacute;s capacidad cardiovascular, mayor masa muscular, huesos de m&aacute;s densidad y suelen ser personas m&aacute;s altas, m&aacute;s fuertes y m&aacute;s r&aacute;pidas. Por eso no hay mayores condicionamientos para que varones trans compitan en ligas masculinas, quienes transicionan a la inversa no experimentan la superioridad f&iacute;sica que da la testosterona y no representan un problema para nadie.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Thomas dice que perdi&oacute; masa muscular y capacidad aer&oacute;bica por la terapia hormonal, pero se impone en todos los campeonatos y su velocidad en todos los estilos genera tantos r&eacute;cords como quejas. Algo en el hecho de que ninguna atleta cis se le acerque siquiera en velocidad, parece, como m&iacute;nimo, poco equitativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, la idea de buscar la equidad competitiva no es tan sencilla y no s&oacute;lo tiene que ver con la identidad autopercibida. Todos los cuerpos son diferentes y los cuerpos de las mujeres atletas siempre fueron juzgados socialmente por ser demasiado trabajados (&ldquo;demasiado masculinos&rdquo;), y desbancar el mito de la fragilidad femenina. De nuevo, en un punto, lo que se dice de Thomas no es distinto de lo que tuvieron que soportar Serena Williams o la propia Navratilova. Las mujeres &ndash;y las personas de todos los g&eacute;neros&ndash; que se apartan de lo que se espera de ellas siempre son juzgadas. Y m&aacute;s cuando pertenecen a minor&iacute;as, como ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo fundamental en ese sentido sea pensar en qu&eacute; criterios de justicia nos importan m&aacute;s. &iquest;El sufrimiento de Lia fuera del agua y el odio que recibe a diario &ndash;desde publicar su nombre muerto y fotos viejas hasta hostigarla diariamente en redes sociales&ndash; justifican que pueda competir en una categor&iacute;a femenina aunque eso perjudique a mujeres cis? &iquest;La discriminaci&oacute;n salvaje que a&uacute;n sufren las personas trans en todos sus v&iacute;nculos, y que las margina de la vida social y laboral, no es raz&oacute;n suficiente para cuidar incluso m&aacute;s el lugar de una atleta profesional de alto perfil? &iquest;Si se excluye a Thomas de la categor&iacute;a femenina, qu&eacute; implicancia tiene eso para millones de chicas trans en todo el mundo? &iquest;Qu&eacute; derechos cuentan m&aacute;s, c&oacute;mo protegerlos sin afectar al resto ni hacer que otras competidoras que tambi&eacute;n lucharon por su lugar terminen siendo excluidas de hecho?
    </p><p class="article-text">
        Son preguntas inc&oacute;modas, pero los temas que preferimos evitar &ndash;o en los que les recomendamos a nuestros seres queridos &ldquo;no meter la nariz&rdquo;&ndash; para no ser sentenciados de manera sumaria en las redes y en los medios por lo general son carne de las miradas m&aacute;s rancias a las que la provocaci&oacute;n les sienta bien. Y aunque sea inc&oacute;modo decirlo en voz alta, algo en la pelea de Khelif y Carini tiene el mismo sabor de la injusticia que la brazada inalcanzable de Thomas. La diferencia entonces tal vez no sea el g&eacute;nero (asignado o autopercibido) sino el nivel de testosterona, tal como plantea Navratilova. Qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; esta pol&eacute;mica fogoneada por una fake del antiwokismo sirva para entender que en el deporte separar atletas seg&uacute;n las categor&iacute;as tradicionales var&oacute;n/mujer hoy ya resulta obsoleto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MF/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes Funes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imane-khelif-mujer-cis-genero-no-sea-categoria-justa-deporta_129_11566308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2024 09:53:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La revolución del placer post menopausia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/revolucion-placer-post-menopausia_132_11372868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05221099-e078-4c55-ac7b-428ce1181e72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución del placer post menopausia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi tres décadas después de la salida a la venta del viagra que cambio la experiencia del sexo para los varones después de la andropausia, los tratamientos para la salud sexual en las pacientes que atravesaron el climaterio se volvieron tema de conversación y están cambiando la calidad de vida de miles de mujeres. </p></div><p class="article-text">
        <strong>El 27 de marzo &uacute;ltimo el Viagra cumpli&oacute; 26 a&ntilde;os.</strong> Originalmente, el sildenafilo (tal el nombre del f&aacute;rmaco de la hoy famosa pastilla azul) fue pensado para tratar la hipertensi&oacute;n arterial pulmonar. Las pruebas de laboratorio revelaron, sin embargo, que aunque el efecto de la droga era moderado para el tratamiento de la angina de pecho, ten&iacute;a una acci&oacute;n notable para inducir erecciones en el pene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue quiz&aacute; el mayor momento eureka desde Arqu&iacute;medes: hac&iacute;a siglos que los varones buscaban la f&oacute;rmula del sexo eterno (para ellos) y el descubrimiento fue patentado por Pfizer inmediatamente. La disfunci&oacute;n er&eacute;ctil sali&oacute; entonces del cl&oacute;set con voceros populares y poderosos como Bob Dole y Pel&eacute;. Si el Rey se animaba a hablar en un comercial del sufrimiento silencioso de la impotencia, era cuesti&oacute;n de probarlo. La publicidad dec&iacute;a que el medicamento cambiar&iacute;a la vida &ldquo;de millones de hombres y sus parejas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era un gran paso para el hombre, aunque algo peque&ntilde;o para la otra mitad de la humanidad. Del climaterio se hablaba menos, mucho menos y no parec&iacute;a que nadie estuviera interesado en mejorar la vida sexual femenina durante y despu&eacute;s de esa etapa. &iquest;Por qu&eacute; iba a importar en un mundo donde el goce se asociaba casi exclusivamente a la penetraci&oacute;n y parec&iacute;a que el acto sexual depend&iacute;a de eso y de ellos, mientras el rol de ellas se limitaba a sus habilidades para excitarlos?
    </p><p class="article-text">
        Si la &ldquo;vida &uacute;til&rdquo; de las mujeres estuvo durante tanto tiempo ligada a su fase reproductiva, <strong>asumir la menopausia era incluso para las mujeres m&aacute;s abiertas y liberadas algo as&iacute; como declararse fuera de juego. </strong>Lo que pas&oacute; con el Viagra fue un boom que revolucion&oacute; a las sociedades m&aacute;s puritanas: millones de hombres rejuvenecidos &ldquo;cambiaron&rdquo; a sus mujeres por lo que consideraban &ldquo;modelos m&aacute;s nuevos&rdquo;, nuevas parejas m&aacute;s j&oacute;venes que ellos y sin problemas de lubricaci&oacute;n ni dolor al tener relaciones, nuevas parejas que para los c&aacute;nones de belleza edadistas resultaban &ldquo;m&aacute;s excitantes&rdquo;. Mientras ellos encaraban una plenitud impensada, ellas se jubilaban del sexo en absoluto silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones sobre c&oacute;mo prolongar el placer de las mujeres llevaron m&aacute;s tiempo. D&eacute;cadas. Se lograron, en general, gracias al empuje de cient&iacute;ficas y m&eacute;dicas que comenzaron sus trabajos desde la cl&iacute;nica y en relativa soledad. Hasta hace demasiado poco, las mujeres se resignaban a irse de los consultorios ginecol&oacute;gicos con alguna indicaci&oacute;n de un lubricante en el mejor de los casos. <strong>Su salud sexual parec&iacute;a indisociable de la reproductiva, por lo que si ya no estaban en edad de procrear, no hab&iacute;a mucho m&aacute;s para ofrecerles que eso</strong>. La menopausia era un tab&uacute;, pero m&aacute;s lo era el sexo de las mujeres despu&eacute;s del climaterio.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La menopausia como tabú y la falta de información lleva a que muchas mujeres den por terminada su vida sexual. Pero existen alternativas con distintos niveles de intervención médica."
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                La menopausia como tabú y la falta de información lleva a que muchas mujeres den por terminada su vida sexual. Pero existen alternativas con distintos niveles de intervención médica.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Primer paso: investigar con perspectiva de g&eacute;nero</h3><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Emilia Caro es directora ejecutiva de la Fundaci&oacute;n GEDYT y presidente de Women in Global Health (WGH) Argentina y trabaj&oacute; durante la &uacute;ltima d&eacute;cada por una atenci&oacute;n de la salud con perspectiva de g&eacute;nero. Para ella, son dos las grandes barreras que impidieron y a&uacute;n impiden que m&aacute;s mujeres tengan acceso a herramientas para su salud sexual y el placer despu&eacute;s del climaterio: &ldquo;Por un lado, en entornos bastante contenidos donde circula m&aacute;s la informaci&oacute;n sobre g&eacute;nero se est&aacute; hablando cada vez m&aacute;s del tema, pero hay un mont&oacute;n de burbujas en las que la menopausia sigue siendo tab&uacute; y no es asunto de conversaci&oacute;n. La cuesti&oacute;n es que adem&aacute;s de poco hablado, es algo poco investigado; por lo que la falta de conocimiento cient&iacute;fico es real, se empieza a tratar en congresos como problem&aacute;tica, pero todav&iacute;a est&aacute; muy rezagado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema, dice Caro, no s&oacute;lo alcanza a la salud sexual en la menopausia, sino a la salud de las mujeres en general. <strong>Como ejemplo, cuenta que s&oacute;lo en 2023 se testearon por primera vez los productos de gesti&oacute;n menstrual con sangre verdadera.</strong> &ldquo;Hasta entonces se usaba soluci&oacute;n salina y eso explica las molestias que muchas sufrimos al usarlos. Y lo que puedo inferir en base a lo que s&eacute; es que eso es porque quienes tomaban las decisiones e invert&iacute;an eran siempre varones. Entonces, &iexcl;daba lo mismo soluci&oacute;n salina que sangre menstrual! No lo hac&iacute;an desde un lugar de crueldad o desidia, sino que faltaban mujeres en los equipos que pensaran en nuestras necesidades reales&rdquo;, dice. Es un buen par&aacute;metro teniendo en cuenta que sobre la menopausia pesa adem&aacute;s un velo cultural y social.&nbsp;
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                    alt="María Emilia Caro, presidenta de Women in Global Health Argentina. Reclama que en muchos espacios la menopausia sigue siendo tabú y que la investigación sobre los cuerpos de las mujeres está todavía rezagada"
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                María Emilia Caro, presidenta de Women in Global Health Argentina. Reclama que en muchos espacios la menopausia sigue siendo tabú y que la investigación sobre los cuerpos de las mujeres está todavía rezagada                            </span>
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        Eso explica tambi&eacute;n por qu&eacute; se avanz&oacute; tanto antes con la salud sexual de los varones post andropausia: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes deciden el flujo de dinero que se aporta a las investigaciones?&rdquo;, se pregunta Caro. &ldquo;Las drogas que salieron al mercado hace 20 a&ntilde;os, tienen como m&iacute;nimo otros 20 a&ntilde;os de desarrollo previo. Y los que estaban en los lugares de decisi&oacute;n entonces eran mayoritariamente hombres. Por eso es tan importante que las mesas de decisi&oacute;n sean diversas, y eso es lo que est&aacute; cambiando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mariana Strika es una de esas profesionales que impulsan el cambio. M&eacute;dica y miembro del staff de Ginecolog&iacute;a del Hospital Alem&aacute;n, se dedica a la ginecolog&iacute;a est&eacute;tica, funcional y regenerativa, adem&aacute;s de endocrinol&oacute;gica. &ldquo;Es una rama que tiene que ver con mejorar no solamente la est&eacute;tica y la cosm&eacute;tica genital, sino que tambi&eacute;n est&aacute; enfocada a la parte funcional, a mejorar la lubricaci&oacute;n, la sexualidad de aquellas pacientes que tienen alguna alteraci&oacute;n para tener una vida sexual plena&rdquo;, explica. Las herramientas disponibles cada vez son m&aacute;s, pero en la Argentina comenzaron a extenderse s&oacute;lo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a medida que la informaci&oacute;n comenz&oacute; a circular m&aacute;s y la menopausia y sus s&iacute;ntomas dejaron de ser algo reservado a una intimidad inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como yo me form&eacute; en ginecolog&iacute;a endocrinol&oacute;gica, recib&iacute;a muchas pacientes menop&aacute;usicas con alteraciones sobre todo de sequedad vaginal, de atrofia, de dolor en las relaciones, y las &uacute;nicas herramientas que ten&iacute;amos hasta ese momento eran el uso de lubricantes o de &oacute;vulos de estr&oacute;genos locales, o hacer una terapia de reemplazo hormonal en la que hay toda una gama de pacientes que no pueden contar con eso por antecedentes oncol&oacute;gicos, por ejemplo, o migra&ntilde;as o antecedentes de trombosis&rdquo;, dice Strika.
    </p><p class="article-text">
        Dice que sent&iacute;a que con eso no alcanzaba: &ldquo;Ten&iacute;a pacientes que andaban bien, pero muchas ven&iacute;an con atrofias de muchos a&ntilde;os y me dec&iacute;an que igual les molestaba tener relaciones. Yo no ten&iacute;a muchas m&aacute;s respuestas para darles&rdquo;. As&iacute; fue como empez&oacute; a investigar. A hacer cursos de formaci&oacute;n, porque todav&iacute;a no hay residencias o especialidades, pero s&iacute; muchas profesionales como ella que no se conforman con ofrecer soluciones a medias. &ldquo;Me form&eacute; en la parte cl&iacute;nica y quir&uacute;rgica. Y una cosa fue llevando a la otra, al hacer mis primeros cursos comenc&eacute; a escuchar sobre terapias hormonales con hormonas bioid&eacute;nticas. No con las hormonas convencionales que conoc&iacute;amos y us&aacute;bamos hasta el momento, sino con testosterona y lo que llaman &lsquo;chips sexuales&rsquo;. As&iacute; descubr&iacute; todo un mundo que funciona y muy bien&rdquo;.
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                    alt="Mariana Strika trabaja en el Hospital Alemán de CABA. Comenzó a investigar alternativas cuando sintió que las herramientas que tenía no alcanzaban para garantizar la plenitud sexual de sus pacientes"
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                Mariana Strika trabaja en el Hospital Alemán de CABA. Comenzó a investigar alternativas cuando sintió que las herramientas que tenía no alcanzaban para garantizar la plenitud sexual de sus pacientes                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">El famoso &ldquo;chip&rdquo; sexual&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Rebecca Glaser es una m&eacute;dica de la Universidad de Wright en los Estados Unidos que se especializ&oacute; en el tratamiento del c&aacute;ncer de mama y, con el tiempo, como Strika, comenz&oacute; a buscar mejores resultados para que sus pacientes tambi&eacute;n pudieran recuperar el placer, como parte de una mejor calidad de vida despu&eacute;s de las terapias. Sus estudios sobre el implante de pellets (o chips sexuales) est&aacute;n revolucionando el campo y <strong>las posibilidades de seguir disfrutando del sexo ya no s&oacute;lo para quienes padecieron enfermedades oncol&oacute;gicas, sino para muchas mujeres despu&eacute;s del climaterio.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para Caro, como en toda intervenci&oacute;n m&eacute;dica &ndash;y sobre todo porque implican tratamientos con hormonas&ndash; hay contraindicaciones a tener en cuenta. &ldquo;Hubo frenos en las investigaciones, porque durante mucho tiempo se extendi&oacute; la creencia de que los tratamientos hormonales aumentaban el riesgo de c&aacute;ncer de mama. Pero m&aacute;s adelante otros estudios demostraron que ese porcentaje de riesgo no era tan significativo como se pensaba (s&oacute;lo afectaba al 0,5% de las pacientes). Hoy las grandes corrientes promueven el tratamiento hormonal porque ayuda mucho no s&oacute;lo en cuanto al placer y la libido, sino para los otros s&iacute;ntomas que tiene la menopausia, como los famosos calores o lo que se llama &rdquo;brain fog&ldquo; o neblina cerebral. Sin embargo, la mayor&iacute;a de los ginec&oacute;logos lo siguen desaconsejando, porque fue algo que pregn&oacute; mucho en la comunidad m&eacute;dica. De nuevo, se trata de c&oacute;mo circula la informaci&oacute;n y de c&oacute;mo y sobre que se investiga&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Lo importante es conocer a cada paciente &ndash;dice Strika&ndash; porque estas terapias no son para todo el mundo.</strong> Entonces hay que tener una mirada integral, que sea cl&iacute;nica y bioqu&iacute;mica, viendo qu&eacute; es lo que le pasa a cada mujer y qu&eacute; es lo que muestra su laboratorio&rdquo;. Hay algo que suele pasar en las consultas, dice la ginec&oacute;loga: &ldquo;Los m&eacute;dicos no preguntamos mucho, y eso tambi&eacute;n tiene que cambiar, est&aacute; cambiando. Hay todav&iacute;a mucho tab&uacute; y a las pacientes les cuesta contar lo que les pasa. Los m&eacute;dicos tenemos que animarlas a hablar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las que llegan a los consultorios especializados suelen hacerlo reci&eacute;n despu&eacute;s de largas b&uacute;squedas. En general, se sorprenden: &ldquo;No pueden creer que exista todo esto y todav&iacute;a no sea masivo&rdquo;. Por eso, en reuniones de amigas, en las redes y hasta en el prime time televisivo, el tema salt&oacute; por fin el c&iacute;rculo del silencio, o est&aacute; empezando a hacerlo, con voceras populares que van desde Drew Barrymore abanic&aacute;ndose en su show a Jane Fonda y Lily Tomlin hablando abiertamente de vibradores en la comedia de Netflix Grace &amp; Frankie (2015-2022) y en cientos de entrevistas posteriores donde Fonda lleg&oacute; a contar que tiene un caj&oacute;n lleno de juguetes sexuales que le enviaron sus fans a partir de su personaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, muchas pierden las esperanzas demasiado pronto: &ldquo;Una paciente me dijo, resignada, &lsquo;bueno, yo tengo 48 a&ntilde;os, es normal que me moleste y ya no quiera tener relaciones&rsquo; &ndash;cuenta Strika&ndash;. Y yo le digo: &lsquo;Justo porque ten&eacute;s 48 a&ntilde;os, te queda much&iacute;simo para olvidarte de pasarla bien, &iexcl;los 50 son los nuevos 40! Si vamos a vivir mucho m&aacute;s (y trabajar mucho m&aacute;s) es l&oacute;gico que tambi&eacute;n podamos prolongar el disfrute. Y esa es la edad en la que las pacientes m&aacute;s consultan, alrededor de los 50, porque la mayor&iacute;a busca que no se termine todo ah&iacute; como siempre se le dijo. Hoy por suerte tenemos m&aacute;s respuestas para darles&rdquo;.
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                Lubricación, hormonas, dilatación y procedimientos más complejos. La información empieza a circular y las mujeres la reclaman en los consultorios.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Nuevos tratamientos todav&iacute;a para pocas</h3><p class="article-text">
        Uno de los tratamientos m&aacute;s extendidos ahora es la aplicaci&oacute;n de plasma rico en plaquetas, que consiste en la extracci&oacute;n de sangre de la paciente de la que se a&iacute;sla el plasma mediante centrifugaci&oacute;n y despu&eacute;s se vuelve a colocar mediante inyecciones muy peque&ntilde;as en la vagina o en la piel, previa anestesia local. Las profesionales consultadas dicen que es inocuo y da muy buenos resultados. El tratamiento se hace en consultorio una vez por mes durante los primeros tres meses y su efecto es simple: &ldquo;Como la plaqueta tiene factores de crecimiento, al introducirlos en la c&eacute;lula, &eacute;sta empieza a fabricar col&aacute;geno y elastina y le devuelve la elasticidad al tejido&rdquo;, explica Strika. Tambi&eacute;n se hacen hidrataciones con &aacute;cido hialur&oacute;nico, que tiene efecto higrosc&oacute;pico, es decir, que atrae mol&eacute;culas de agua. <strong>No es el mismo hialur&oacute;nico que se aplica en otros rellenos, sino que est&aacute; dise&ntilde;ado especialmente para la zona vulvovaginal.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text">Un cambio que no es para todas</h3><p class="article-text">
        Hay casos que demuestran que las posibilidades de una vida m&aacute;s plena no son s&oacute;lo para las que acaban de pasar por el climaterio: &ldquo;Tengo una paciente que lleg&oacute; al consultorio con 80 a&ntilde;os y me cont&oacute; que hab&iacute;a conocido a un se&ntilde;or por Facebook &ndash;cuenta Strika&ndash;. <strong>El era menor que ella y hab&iacute;an intentado tener relaciones pero no hab&iacute;an logrado la penetraci&oacute;n porque a ella le dol&iacute;a mucho. Le dije que no sab&iacute;a qu&eacute; resultado &iacute;bamos a lograr, pero probamos plasma rico en plaquetas, dilatadores y vitaminas locales. Me acuerdo que despu&eacute;s de la tercera sesi&oacute;n me mand&oacute; un mensaje feliz, me escribi&oacute;: &lsquo;&iexcl;Pudimos!&rsquo;&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s est&aacute; el aspecto est&eacute;tico, que aunque parece menor y hace imposible no preguntarse si no se trata de una nueva imposici&oacute;n de est&aacute;ndares sobre c&oacute;mo deber&iacute;amos vernos (&iexcl;hasta en nuestras zonas m&aacute;s privadas!), para muchas mujeres tambi&eacute;n es limitante. Juzgarlas por querer verse de un modo m&aacute;s acorde a sus expectativas (propias o impuestas) ser&iacute;a como hacerlo con quienes eligen hacer dieta, operarse la nariz o estirarse la cara. Nuevas cadenas sobre las cadenas que ya existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En concreto, dice Strika: &ldquo;Puede pasar que los labios mayores se arruguen o se oscurezcan y para eso hay blanqueamientos, rellenos para mejorar el aspecto y terapias con l&aacute;ser, que tambi&eacute;n se usan para las incontinencias leves&rdquo;. Conocer y ofrecer las terapias disponibles es parte del trabajo. <strong>Son tratamientos que se hacen en equipo: es ideal que colaboren kinesi&oacute;logos para trabajar con el piso pelviano</strong>. &ldquo;Los ejercicios de Kegel &ndash;de la manera m&aacute;s coloquial, se trata de cortar el chorrito de pis a repetici&oacute;n&ndash; deber&iacute;an ser una pr&aacute;ctica habitual que s&iacute; podr&iacute;a ser accesible a todas si hay informaci&oacute;n&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El s&oacute;lo hecho de compartir informaci&oacute;n mejora la experiencia, sobre todo para las mujeres con menos acceso y posibilidades. Como dice Caro: &ldquo;<strong>Poner a disposici&oacute;n lubricantes e hidratantes es fundamental y todav&iacute;a es algo bastante inaccesible para las mujeres con menos recursos. El cambio que empieza a verse en algunos entornos tiene que poder llegar a todas. </strong>Es un tema de impacto para la vida y por eso es tan fundamental: porque puede marcar un salto de calidad en una sociedad cada vez m&aacute;s longeva y activa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MF/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes Funes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/revolucion-placer-post-menopausia_132_11372868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 May 2024 02:59:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revolución del placer post menopausia]]></media:title>
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