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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Pellegrini]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gabriela-pellegrini/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Pellegrini]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cien años de humillación: “Napalpí sigue doliendo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cien-anos-humillacion-napalpi-sigue-doliendo_132_11373782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab48e1bc-0129-41ee-81c4-c64a74471636_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien años de humillación: “Napalpí sigue doliendo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En julio se cumplen cien años de uno de los genocidios indígenas que sufrió Argentina, recientemente admitido por el Estado en un juicio que marcó un hito histórico en el reconocimiento de la verdad para los pueblos originarios de Chaco: la Masacre de Napalpí. Las mujeres, guardianas de la memoria del horror, sostienen la lucha por el rescate cultural. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El dolor sigue presente&rdquo;, sintetiza Raquel Esquivel, investigadora y familiar de v&iacute;ctimas de la Masacre, casi un siglo despu&eacute;s de aquel 19 de julio de 1924. Entonces, unas 500 personas, entre mayores e infancias, fueron perseguidas por el monte chaque&ntilde;o para ser exterminadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En similar sentido reflexiona Vanesa Barrientos, de la fundaci&oacute;n &ldquo;Renacer Napalp&iacute;&rdquo;: &ldquo;El sistema fue hecho para dar continuidad al proceso de exterminio de nuestros pueblos&rdquo;, aludiendo a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas estatales y costumbres sociales instauradas desde la colonia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa verdad de la matanza fue ocultada entre cenizas dolientes de las comunidades que no se animaban a hablar porque el terror hab&iacute;a trascendido generaciones. Hasta hab&iacute;an escondido la lengua madre para no ser identificados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Raquel y Vanesa viven en el lugar del exterminio, Colonia Aborigen, a unos 150 kil&oacute;metros de Resistencia. La primera, descendiente del pueblo qom y la segunda del pueblo vilela. Si bien el juicio pudo probar la matanza de originarios de solo tres etnias (moqoit, qom y wich&iacute;), fueron varias m&aacute;s las comunidades que habitaron suelo chaque&ntilde;o, entre las que se destacaron vilelas, pilag&aacute;s, guaycur&uacute;es, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo originario dej&oacute; un legado de g&eacute;nero en la historia de las comunidades,&nbsp;tambi&eacute;n ocultado durante casi un siglo, pero sacado a la luz hace una d&eacute;cada, por inter&eacute;s de los originarios: <strong>el trascendental papel de la Cacica Mercedes Dominga en la resistencia y memoria de la Masacre de Napalp&iacute;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Habitar el espacio. La comunidad espera aún el cumplimiento de medidas de reparación. Por ejemplo, el nombre: rechazan &quot;Colonia aborigen&quot;. "
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                Habitar el espacio. La comunidad espera aún el cumplimiento de medidas de reparación. Por ejemplo, el nombre: rechazan &quot;Colonia aborigen&quot;.                             </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La cacica rebelde</strong></h3><p class="article-text">
        Cacica Dominga, que pertenec&iacute;a a la comunidad moqoit, fue una de las mujeres que encabez&oacute; la rebeli&oacute;n. Lider&oacute; la huelga declarada por los originarios al denunciar maltratos y la explotaci&oacute;n de los terratenientes del lugar. La Reducci&oacute;n estatal buscaba&nbsp;agruparlos, controlarlos y someterlos a la servidumbre para incorporarlos a la econom&iacute;a como mano de obra barata. Ante eso se sublev&oacute; Cacica Dominga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue una de las sobrevivientes y pudo guiar a resguardo a varios de su pueblo aunque el ej&eacute;rcito logr&oacute; desmembrar a su propia familia. La violencia y el asedio perduraron. Fue buscada, como muchos otros, durante los d&iacute;as posteriores al 19 de julio. Era considerada &ldquo;rebelde&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotras fue una hero&iacute;na. Una mujer muy inteligente que hablaba siete lenguas, incluida el castellano. Esa formaci&oacute;n y conocimiento la llev&oacute; a ser una lideresa de nuestra comunidad y que la hayan nombrado cacica&rdquo;, asegura hoy Raquel. Y remarca que siempre fue llamada &ldquo;cacica&rdquo; en lugar de &ldquo;cacique&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La valent&iacute;a y el coraje que la caracterizaron signific&oacute; un nexo imprescindible para las etnias en aquel contexto. As&iacute; lo relata Vanesa: &ldquo;Cacica Dominga fue clave en la rebeli&oacute;n, porque logr&oacute; unir a los pueblos qom y moqoit, despu&eacute;s de la masacre. Los gui&oacute; para que puedan estar a salvo, pero tambi&eacute;n para volver a unirlos en la lucha como hermanos.&rdquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la costumbre originaria, son las y los ancestros de la comunidad, reunidos en un Concejo de ancianas y ancianos, quienes transmiten las ideas y mejores decisiones para el pueblo. La Cacica ten&iacute;a la responsabilidad de hacer cumplir los reglamentos de los mayores. Para eso deb&iacute;a reunir cierta idoneidad que era caracter&iacute;stica en Mercedes Dominga: guerrera, fuerte, h&aacute;bil en la lucha para defender a su pueblo y ser respetada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres, en la mayor&iacute;a de los pueblos originarios y, en particular en la comunidad moqoit, han tenido siempre un rol preponderante y de igualdad ante los hombres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay pocos registros sobre su vida. El Archivo Hist&oacute;rico de la Provincia tiene una publicaci&oacute;n del 3 de junio de 1965 en el diario El Territorio informando su muerte a los 125 a&ntilde;os. El art&iacute;culo se refiere a la cacica como una figura &ldquo;inquietante&rdquo; que hab&iacute;a pasado a la historia como parte de la &ldquo;sufrida, perseguida y nunca comprendida raza aborigen&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las infancias de la comunidad toman clases de danzas ancestrales en el marco de la currícula escolar                            </span>
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        La Cacica tuvo un rol de uni&oacute;n comunitaria, para poder sobrellevar aquel hecho tan violento para el pueblo. Y eso tambi&eacute;n fue traspasado a las mujeres que hoy siguen cumpliendo la funci&oacute;n de sost&eacute;n de la cultura ancestral. Ya no poniendo el cuerpo como guerrera, pero s&iacute; como luchadora y con los mismo objetivos: el rescate cultural y el bienestar de su gente.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Chaco, la comenz&oacute; a mostrar como lo que es, una verdadera hero&iacute;na&nbsp; a la altura de&nbsp; Juana Azurduy y tantas otras mujeres que tenemos el deber de seguir descubriendo. Porque <strong>la cultura ancestral de nuestros pueblos originarios ha sido hist&oacute;ricamente matriarcal, pero la conquista incluso atraves&oacute; la espiritualidad de las diferentes etnias, que en el af&aacute;n de pertenecer, sometieron su cultura al ideal colonizador. </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la creencia de los pueblos qom y wich&iacute;, el hombre estaba solo y la mujer baj&oacute; del cielo. A diferencia de la fe cristiana que sostiene que la mujer sali&oacute; de la costilla del hombre. <strong>Consideraban a la mujer portadora de la vida, del conocimiento y del fuego</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las ancianas, eran las verdaderas transmisoras del conocimiento y de la vida misma. Fueron las que transmitieron la herencia cultural, incluso a pesar de la intromisi&oacute;n de la evangelizaci&oacute;n tanto cat&oacute;lica como protestante.
    </p><p class="article-text">
        La colonizaci&oacute;n religiosa fue tan fuerte que en buen n&uacute;mero, las comunidades de Chaco, Formosa e incluso Salta, convirtieron su espiritualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los pueblos originarios adoptaron una religi&oacute;n distinta a sus creencias, para poder ser aceptados por esta sociedad.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Equipo Memorial</strong></h3><p class="article-text">
        Hoy la Masacre se recuerda. En 2020 se erigi&oacute; un <a href="https://www.cipdh.gob.ar/memorias-situadas/lugar-de-memoria/sitio-historico-memorial-napalpi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Memorial</a> para destacar y dar luz al sitio hist&oacute;rico que las comunidades originarias ya ven&iacute;an conmemorando, desde mucho antes que la verdad fuera acreditada por la <a href="https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/inai/sentencia-napalpi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Justicia</a> argentina en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes cada 29 de julio en los encuentros arm&aacute;bamos un peque&ntilde;o cartel que recordaba la Masacre, en este lugar&rdquo;<em>, </em>indica Mirta Esquivel, aludiendo al sitio del memorial.&nbsp;
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                Mirta y Raquel Esquivel y Gustavo Gómez resguardan junto a la comunidad el sitio histórico.                            </span>
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        Mirta, que tambi&eacute;n es referenta de la comunidad que trae como herencia el coraje de Cacica Dominga, nos muestra con orgullo el lugar que consiguieron a fuerza de reclamos al Gobierno y que, con mucho esfuerzo, resguardan ahora, para contar su historia sin intermediarios.<em> </em><strong>&ldquo;Somos nosotros, estamos aqu&iacute; y sostenemos de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n la historia de nuestra gente, para cuidar nuestra cultura. No queremos que otros hablen por nosotros&rdquo;, </strong>sentencia.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>La oralidad autocensurada</strong></h3><p class="article-text">
        El miedo provocado por la masacre llev&oacute; a que ni siquiera la tradici&oacute;n originaria de pasar sus costumbres e historias oralmente fuera suficiente para que el relato pudiera trascender a las generaciones de la comunidad. Madres y abuelas, que acostumbran a transferir la cultura oralmente, se hab&iacute;an prohibido hablar de aquello con sus hijos y nietos. <strong>La autocensura se sostuvo en el siglo pasado por temor a la muerte, al genocidio, y en el actual, por miedo a la racializaci&oacute;n, a la discriminaci&oacute;n, al odio &ldquo;blanco&rdquo;</strong>, que tambi&eacute;n contribuy&oacute; a ocultar la masacre y a que sea cuestionada la verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sitio del Memorial, en la zona rural de Colonia Aborigen, no viven muchas familias. Ram&oacute;n y Gisela, tienen su casa cercana a la biblioteca que lleva el nombre de &ldquo;Juan Chico&rdquo;, en honor al trabajo de investigaci&oacute;n y a sus aportes literarios y de lucha. Uno de los pocos originarios que llev&oacute; al papel las tradiciones que su cultura transmit&iacute;a oralmente, sabedor de la necesidad de sacar a la luz algunos dolores ocultos, como la verdad sobre la Masacre.
    </p><p class="article-text">
        A unos doscientos metros, un poco m&aacute;s alejada del monumento, est&aacute; la quinta de <strong>Cristina L&oacute;pez, una anciana que tambi&eacute;n fue testigo en el Juicio.</strong> Dos corrales construidos con ramas del monte cuidan la huerta y los arbustos de c&iacute;tricos que est&aacute;n creciendo. Los resguarda de los animales que, junto a su familia, cr&iacute;a en el lugar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El lugar donde ocurrió la masacre es ahora un sitio de memoria.                            </span>
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        Cristina nos recibe de pie, pero sus rodillas le pasan factura por los a&ntilde;os y el trabajo en el campo, as&iacute; que nos sentamos para la charla. Hace m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os que vive en Colonia Abor&iacute;gen, muy a pesar de la advertencia que le dio su abuelo cuando ella se cas&oacute; y vino a vivir a estas tierras:&nbsp;&ldquo;Mira, hija, te fuiste a hacer tu casa donde le mataron a toda la indiada. Cuidate porque son malos&rdquo;, le hab&iacute;a dicho su abuelo. &ldquo;Indiada&rdquo;, dec&iacute;a incluso &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Cristina todav&iacute;a, y su abuelo antes, hablan de &ldquo;los indios&rdquo; o &ldquo;la indiada&rdquo;, en tercera persona. <strong>Evidencia del temor a ser identificados como originarios</strong>. &ldquo;Ni mi mam&aacute; ni mi pap&aacute; nunca me contaron nada de la masacre&rdquo;, comenta mientras hace memoria.
    </p><p class="article-text">
        La supervivencia de la familia de Cristina fue una cuesti&oacute;n de suerte. El abuelo vend&iacute;a cueros de animales en la localidad cercana de Machagai, donde le anticiparon los planes estatales para &ldquo;reducir a los indios&rdquo;. &ldquo;Mir&aacute;, L&oacute;pez, le dijo uno de los compradores, la gente que est&aacute; aqu&iacute;, le est&aacute;n por ir a matar a todos esta noche. <strong>Ma&ntilde;ana no van a estar m&aacute;s. Si no quer&eacute;s morir, ten&eacute;s que escaparte con tu familia</strong>&rdquo;, detalla Cristina, aliviada ya de poder hablar de estos secretos que ni sus padres se hab&iacute;an animado a enfrentar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi mam&aacute; ten&iacute;a tres a&ntilde;itos. &Eacute;l vino de Machagai, le dijo a mi abuela lo que estaba pasando. Y ah&iacute; se fueron antes del amanecer. Qued&oacute; calmo todo &ndash;recuerda&ndash;&nbsp; cuando todos durmieron, se escaparon. <strong>Porque si &eacute;l quedaba yo no iba a estar contando ahora esto</strong>, porque les iban a matar todos&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tierras de la familia L&oacute;pez, el Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense (EAAF), registr&oacute; varias excavaciones y, muy cerca de la casa, encontraron restos humanos que sirvieron de pruebas recabadas en el marco de la investigaci&oacute;n previa al juicio.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cien a&ntilde;os de humillaci&oacute;n&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Parte del equipo del Memorial tambi&eacute;n particip&oacute; activamente en el juicio. Algunas y algunos como testigos, otras y otros buscando testimonios de sobrevivientes durante la investigaci&oacute;n previa que lider&oacute; Juan Chico, incluso mucho antes de generar la inquietud en la Justicia Federal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;</em>Nosotros no tenemos duda, nunca la tuvimos. <strong>Esa masacre existi&oacute;, y hasta el d&iacute;a de hoy Napalp&iacute; sigue doliendo</strong>&rdquo;, dice Raquel, recordando la lucha de Juan Chico.
    </p><p class="article-text">
        Los pueblos originarios sufrieron estos casi cien a&ntilde;os de humillaci&oacute;n con la duda sembrada, primero&nbsp; por las campa&ntilde;as de &ldquo;reducciones de indios&rdquo;, como rezaban los sellos oficiales de la &eacute;poca y luego por la historia oficial, que escondi&oacute; o tergivers&oacute; lo sucedido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque vivimos muchas injusticias que sentimos tambi&eacute;n durante el juicio. <strong>Nosotros tuvimos que reivindicar la palabra de nuestros abuelos.</strong> Deb&iacute;an saber que esto existi&oacute;. Para que el resto de la sociedad criolla sepa realmente como sucedieron los hechos&rdquo;, dice Raquel, con la serenidad y la fortaleza que caracteriza a la mujer qom.
    </p><p class="article-text">
        Es que apenas dos a&ntilde;os antes de que se cumpla un siglo de la matanza, mediante el juicio <strong>se acredit&oacute; la responsabilidad del Estado argentino en esa masacre ind&iacute;gena y se la consider&oacute; un crimen de lesa humanidad cometido en el marco de un proceso de genocidio de los pueblos originarios</strong>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De la negaci&oacute;n sucesiva al juicio por la verdad</strong></h3><p class="article-text">
        Pero antes, no s&oacute;lo la historia negaba la masacre de Napalp&iacute;. No figuraba en los planes de estudio del Ministerio de Educaci&oacute;n y fue invisibilizada a tal punto que si alguna persona de la comunidad osaba hablar de aquello era considerado una mentira que implicar&iacute;a un peligro latente para ellos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca la &uacute;nica publicaci&oacute;n sobre el tema se hizo reci&eacute;n un a&ntilde;o despu&eacute;s en el diario de papel &ldquo;El Heraldo de Corrientes&rdquo;, del periodista espa&ntilde;ol Pedro Malvarez que se hab&iacute;a exiliado en aquella ciudad por el hostigamiento oficial sufrido en Chaco, ante su falta de obsecuencia al oficialismo de la &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Heraldo de Corrientes sac&oacute; un n&uacute;mero especial sobre Napalp&iacute; en 1925. Fue la primera vez que aparece en la prensa que los hechos ocurridos fueron una masacre&rdquo;, declar&oacute; en su testimonio en el juicio Mariana Giordano, doctora en Historia, investigadora del Conicet y docente en la Universidad Nacional del Nordeste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Giordano en esa edici&oacute;n especial se refirieron a la muerte de &ldquo;cientos de personas&rdquo;. Por primera vez surg&iacute;a en la prensa de la regi&oacute;n, relatos con los acontecimientos que hab&iacute;an sido invisibilizados antes. &ldquo;Fue el primero en realizar una investigaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la masacre, da muchos nombres y detalla los roles de cada uno de ellos y ubica al gobernador Centeno como el actor ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico&rdquo;, explic&oacute; la investigadora ante el tribunal federal.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La educaci&oacute;n como herramienta emancipadora</strong></h3><p class="article-text">
        Gustavo G&oacute;mez, de la comunidad qom, tambi&eacute;n fue testigo en el juicio y desde hace tiempo integra el Consejo Educativo de la Provincia, como referente de los pueblos originarios: &ldquo;Nuestra historia nunca fue contada. <strong>A nosotros nos pintaban junto a Crist&oacute;bal Col&oacute;n, las carabelas y nos dec&iacute;an que &eacute;l vino a conquistar todo. Nunca nos mencionaban como pueblos originarios preexistentes. Entonces pasamos todos los niveles estudiando y desconociendo nuestra propia historia&rdquo;.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La profunda lucha de los pueblos en la actualidad est&aacute; dentro de las propias comunidades. A reconocerse, a admitirse, sin temor y con orgullo. A reivindicar la sangre ind&iacute;gena derramada y la que corre por sus venas, para ir contra la discriminaci&oacute;n con valent&iacute;a, con estima a su cultura y con la educaci&oacute;n como herramienta. &ldquo;Nuestros abuelos no ten&iacute;an la escolarizaci&oacute;n que hoy nosotros podemos tener. Entonces esa es nuestra fortaleza y ser&aacute; lo que nos permita conquistar esos espacios que nos negaron&rdquo;, cuenta Gustavo mientras recorremos la biblioteca del Memorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las y los integrantes de la fundaci&oacute;n &ldquo;Renacer Napalp&iacute;&rdquo; tambi&eacute;n usan los instrumentos educativos para reivindicar la pertenencia originaria. <strong>Han visto y sufrido c&oacute;mo el temor y la racializaci&oacute;n hicieron estragos en el orgullo ind&iacute;gena. </strong>&ldquo;Actu&oacute; como un verdadero exterminador potente durante muchos siglos. Nuestra esperanza est&aacute; puesta en las nuevas generaciones y por eso usamos la educaci&oacute;n como una herramienta para recuperar nuestra cultura&rdquo;, comenta Vanesa Barrientos. El desaf&iacute;o es seguir trabajando en subsanar ese dolor para las descendencias futuras. &ldquo;<strong>Es dif&iacute;cil poder hablar y que ese dolor no genere odio.</strong> Que no sientan m&aacute;s ese dolor que no les pertenece, pero les sigue doliendo en los cuerpos, es nuestra b&uacute;squeda, para construir paz desde la interculturalidad&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuenta que ella no se anim&oacute; a participar como testigo en el juicio</strong>, aunque s&iacute; lo hicieron varios integrantes de su agrupaci&oacute;n: &ldquo;Napalp&iacute;, todav&iacute;a me duele en el cuerpo&rdquo;. Ella considera que seg&uacute;n su cultura ancestral, &ldquo;estos duelos no sanados&rdquo; se transforman en dolores corporales que &ldquo;ni siquiera son nuestros&rdquo;, que tambi&eacute;n se transmiten ancestralmente.
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            <span class="title">
                Archivo del IDACH resguardado con faja judicial destinado al archivo histórico de Colonia Aborigen                            </span>
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        Vanesa, como la comunidad de Colonia Abor&iacute;gen, sufre la decisi&oacute;n de no haber integrado la Unidad de Ejecuci&oacute;n de la Sentencia, creada por el mismo fallo como una de las medidas reparatorias: &ldquo;Fuimos quienes aportamos m&aacute;s datos y lamentablemente, como grupo, quedamos afuera porque no ten&iacute;amos personer&iacute;a jur&iacute;dica&rdquo;. Frente a eso, se organizaron en una Mesa de Consulta Territorial que orienta a la Unidad, integrada por varias agrupaciones de la comunidad, para ejercer el derecho a resguardar el cumplimiento del fallo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vanesa reconoce que no fue f&aacute;cil confiar: &ldquo;el Juicio sirvi&oacute; para volver a creer un poco en la Justicia&rdquo;. Y habla de lo que no se hablaba, pero que se sab&iacute;a. &ldquo;Ten&iacute;amos un mandato silencioso de muchas generaciones, una lucha que va a cumplir 100 a&ntilde;os, que nos dec&iacute;a &lsquo;sigan defendiendo nuestra verdad&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fallo, donde se reconoci&oacute; la verdad ind&iacute;gena, fue un punto de inflexi&oacute;n para que las comunidades sigan un camino de reconstrucci&oacute;n. Y las mujeres de la comunidad son quienes siguen impulsando esa lucha por la recuperaci&oacute;n cultural. &ldquo;Trabajamos con ni&ntilde;os, adolescentes y dem&aacute;s miembros de la comunidad porque notamos un gran miedo a reconocerse ind&iacute;genas. Nos preguntamos &iquest;por qu&eacute;?. Y ah&iacute; es cuando aparecen las formas de discriminaciones sist&eacute;micas que significan verdaderas barreras para nosotros y nuestro pueblo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo afecta por estos d&iacute;as la &ldquo;verdad&rdquo; reconocida por &ldquo;los de afuera&rdquo;, es el proceso que atraviesan. &ldquo;El juicio signific&oacute; much&iacute;simo. Al principio cre&iacute;amos que s&oacute;lo para los de afuera. Para que reconozcan nuestra verdad. Pero ahora, a dos a&ntilde;os, <strong>vemos c&oacute;mo sigue impactando dentro de nuestra propia comunidad</strong>&rdquo;, dice esperanzada en la reconstrucci&oacute;n cultural de su gente.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Status de las medidas reparatorias de la sentencia</strong></h3><p class="article-text">
        A dos a&ntilde;os del fallo judicial, la gran mayor&iacute;a de los puntos de la sentencia se han cumplido, sin embargo restan algunos aspectos entre los que sobresale<strong> el pedido de perd&oacute;n&nbsp; a las comunidades, por parte del Gobierno Nacional. El provincial lo hizo en 2008. El Nacional sigue en deuda.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Resta tambi&eacute;n organizar con el municipio de Colonia Aborigen y el IDACH la consulta popular por el cambio de nombre de Colonia Aborigen. Es que no se reconocen con ese t&eacute;rmino. Son pueblos originarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; pendiente la constituci&oacute;n del Museo en el edificio de la Reducci&oacute;n, para lo que se presume se podr&iacute;a lograr financiamiento internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Falta avanzar en el Congreso Nacional con la designaci&oacute;n del 19 de julio como d&iacute;a de la Masacre.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 5 de diciembre, la Unidad Ejecutora de la Sentencia que integran los Fiscales Federico Carniel y Diego Vigay, m&aacute;s organismos del Poder Ejecutivo Nacional y de la Provincia, IDACH y Fundaci&oacute;n Napalp&iacute;, hizo la presentaci&oacute;n del&nbsp;<a href="https://www.fiscales.gob.ar/lesa-humanidad/resistencia-nuevo-informe-sobre-el-cumplimiento-de-las-medidas-de-reparacion-ordenadas-en-el-juicio-por-la-masacre-de-napalpi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo informe</a>&nbsp; ante el Juzgado Federal N&deg; 1 de Resistencia, a cargo de la Jueza Zunilda Neiremperger, detallando la situaci&oacute;n actual de la sentencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante el cambio de gesti&oacute;n a partir del 10 de diciembre pasado, la Unidad tiene nuevos integrantes en representaci&oacute;n de organismos&nbsp; como INAI,&nbsp; la&nbsp; Secretar&iacute;a de DDHH de Naci&oacute;n, la Subsecretar&iacute;a de DDHH de la Provincia,y el propio IDACH.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                A casi un siglo de la masacre, familiares de los sobrevivientes resignifican el espacio que ahora es sitio de Memoria                            </span>
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        Seg&uacute;n las &uacute;ltimas gestiones, la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscal&iacute;a Federal del Chaco, avanz&oacute; en reuniones tanto con funcionarios nacionales como provinciales, algunos recientemente nombrados, y estiman que sea inminente retomar las reuniones con referentes de cada sector representado en la Unidad. Esperan avanzar en lo que resta para el cumplimiento de la sentencia, de cara al aniversario.
    </p><p class="article-text">
        En funci&oacute;n del significado hist&oacute;rico del reconocimiento de la verdad oculta sobre la Masacre, y en un contexto cercano a cumplirse 100 a&ntilde;os del Genocidio Indigena, no es menor el avance en tanto sea el inicio de la recuperaci&oacute;n de la cultura de los pueblos originarios, diezmados desde la colonia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>GP/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Pellegrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cien-anos-humillacion-napalpi-sigue-doliendo_132_11373782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 May 2024 02:59:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cien años de humillación: “Napalpí sigue doliendo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Pueblos originarios]]></media:keywords>
    </item>
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