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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Evangelina Bucari]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/evangelina-bucari/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Evangelina Bucari]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gestar, parir… y dar en adopción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/gestar-parir-dar-adopcion_132_12491227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3528b98-f0b0-4093-b2d6-103282fb89c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gestar, parir… y dar en adopción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas mujeres continúan con embarazos no deseados, pero no quieren —o no pueden— criar al bebé que van a parir. En un sistema que todavía prioriza lo biológico y castiga el deseo de no maternar, sus decisiones son puestas en duda, demoradas o directamente ignoradas.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Necesito saber qu&eacute; debo hacer para dar en adopci&oacute;n&hellip; estoy en gestaci&oacute;n y no puedo tenerlo&hellip; ayuda&rdquo;. Este mensaje que lleg&oacute; a las redes de una voluntaria de la Red Argentina por la Adopci&oacute;n, es un ejemplo de lo que viven muchas mujeres que deciden seguir adelante con un embarazo no deseado pero no quieren ejercer la maternidad. <strong>No saben qu&eacute; hacer, salvo ocultarlo. </strong>Quieren entregar en adopci&oacute;n al beb&eacute; que van a parir, pero tambi&eacute;n evitar el escarnio y ser juzgadas por su decisi&oacute;n. Para muchas, el principal miedo es si su voluntad va a ser respetada.   
    </p><p class="article-text">
        Es una decisi&oacute;n dif&iacute;cil, que suele tomarse en soledad, con verg&uuml;enza y bajo el peso del estigma social. &ldquo;Se juega la idea de la mala madre, y el prejuicio es tal que esa persona queda <strong>incluso por fuera del reino animal</strong>&rdquo;, describe con crudeza In&eacute;s Belaustegui, jefa del equipo de Trabajo Social de la Maternidad Estela de Carlotto, de la localidad bonaerense de Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es una opci&oacute;n v&aacute;lida prevista en la legislaci&oacute;n argentina. Carolina Videtta,<strong> </strong>doctora en Derecho y abogada especializada en derecho de familia por la UBA, explica que el art&iacute;culo 607, inciso b, del C&oacute;digo Civil y Comercial contempla la <strong>decisi&oacute;n libre e informada de ambos progenitores de entregar a su hija o hijo en adopci&oacute;n.</strong> Esa manifestaci&oacute;n debe ser ratificada 45 d&iacute;as despu&eacute;s del nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esa validaci&oacute;n tiene un motivo: &ldquo;Es una forma de resguardar el proceso subjetivo y emocional que atraviesa una mujer que acaba de parir. No necesariamente lo que pensaba a los cinco o siete meses de embarazo ser&aacute; lo mismo que sentir&aacute; en el momento del nacimiento&rdquo;, plantea Marianela Ripa, abogada especializada en derecho de familia y mag&iacute;ster por FLACSO. Ripa, que viene investigando la jurisprudencia en la materia, subraya la importancia de acompa&ntilde;ar a estas mujeres para <strong>discernir si la decisi&oacute;n forma parte de un proyecto vital o si responde a contextos que impiden ejercer la maternidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se debe tener en cuenta el derecho del padre, en los casos en los que est&aacute; identificado. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de estos relatos la figura paterna brilla por su ausencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Decidir no criar también es una forma de pensar en el bienestar del futuro hijo o hija. La ley contempla esa posibilidad."
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                Decidir no criar también es una forma de pensar en el bienestar del futuro hijo o hija. La ley contempla esa posibilidad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El derecho a decidir</h2><p class="article-text">
        Las razones para no querer maternar son m&uacute;ltiples. Seg&uacute;n los equipos que les dan seguimiento, las m&aacute;s frecuentes son situaciones traum&aacute;ticas como violencia de g&eacute;nero, abuso sexual, pero tambi&eacute;n la existencia de v&iacute;nculos no formalizados o inestables, falta de apoyo de la pareja o la familia, dificultades econ&oacute;micas. En algunos casos no acceden a un aborto legal por desconocimiento, trabas en el sistema o porque llegan &ldquo;tarde&rdquo;, pasado el l&iacute;mite legal. En otros casos rechazan la opci&oacute;n. <strong>Se trata de decidir libremente sobre el propio proyecto de vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, el sistema de determinaci&oacute;n de la maternidad es forzoso, queda establecido por el hecho del parto. Es decir: en una primera instancia ser&aacute; la madre quien haya dado a luz. &ldquo;S&iacute; o s&iacute; va a quedar determinada esa maternidad. Despu&eacute;s, puede que lo quieras dar en adopci&oacute;n, pero al parirlos te inscriben como madre de ese ni&ntilde;o o esa ni&ntilde;a&rdquo;, explica Videtta, coautora del libro <em>Quiero adoptar: c&oacute;mo construir la parentalidad adoptiva</em>. No pasa lo mismo con el progenitor, salvo que est&eacute; casado legalmente con la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o del sistema judicial es <strong>equilibrar los derechos de ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a a crecer con su familia de origen y la voluntad aut&oacute;noma de la madre</strong>. Porque la ley tambi&eacute;n establece que la declaraci&oacute;n judicial de la situaci&oacute;n de adoptabilidad no puede ser dictada si alg&uacute;n familiar o referente afectivo ofrece asumir su guarda o tutela. 
    </p><p class="article-text">
        Para Ripa, en estos casos, la primera decisi&oacute;n es de la mujer. &ldquo;No sabemos su historicidad. Y si llega a esos momentos, es posible que no haya contado con redes afectivas. Quien porta un embarazo tambi&eacute;n tiene la capacidad de hacer un an&aacute;lisis respecto al inter&eacute;s superior de ese ni&ntilde;o. No es algo que tengamos reservado las abogadas y abogados del sistema judicial&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la posibilidad de apelar a la familia ampliada, Ripa plantea que hay que respetar el propio an&aacute;lisis de esa mujer: &ldquo;Tengo que suponer que tambi&eacute;n ha evaluado con qu&eacute; recursos y d&eacute;ficit cuenta su propia red&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia indica que, en general, quienes se proponen dar en adopci&oacute;n despu&eacute;s de parir, no solo est&aacute;n muy decididas, sino que no quieren que las llamen m&aacute;s. Y el lapso de 45 d&iacute;as para ratificar termina siendo para muchas un forzamiento del Estado a volver a abrir una etapa que quieren cerrar. 
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                </figure><h2 class="article-text">El camino a seguir</h2><p class="article-text">
        En varias provincias es el Registro de Adopci&oacute;n el encargado de acompa&ntilde;ar los procesos de mujeres que quieren renunciar a la maternidad, como sucede en Mendoza o Chubut. En otras provincias, como Buenos Aires, los hospitales o maternidades se contactan directamente con los servicios locales o juzgados de familia para dar la intervenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>la informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo proceder o ad&oacute;nde dirigirse no est&aacute; f&aacute;cilmente disponible</strong>. Mariana Mac&iacute;a, abogada, mam&aacute; por adopci&oacute;n y voluntaria de la Red Argentina por la Adopci&oacute;n, recibe varias consultas al a&ntilde;o a trav&eacute;s de redes sociales. Cuenta que luego de dar una respuesta, en general, las mujeres no vuelven a comunicarse. &ldquo;Que el acceso a estos datos no sea simple, genera m&aacute;s miedo y oscuridad al tema, porque las puede llevar a tomar decisiones que hasta pueden ser ilegales&rdquo;, asegura Mac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Ripa &ndash;quien adem&aacute;s se desempe&ntilde;a en el Poder Judicial mendocino&ndash;, &ldquo;la renuncia a la maternidad se tendr&iacute;a que trabajar desde la Direcci&oacute;n de G&eacute;nero, porque para una mujer que se est&aacute; haciendo esa pregunta, tener que ir a un lugar que se llama &lsquo;adopci&oacute;n&rsquo; ya encamina todo hacia un &uacute;nico destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sandra Papania, directora general de la Oficina de Adopciones de Chubut, explica que cuentan con un protocolo junto al Servicio Materno Infantil. <strong>Si una embarazada manifiesta su intenci&oacute;n de dar en adopci&oacute;n, se activa la intervenci&oacute;n del equipo profesional</strong>, que junto a la maternidad eval&uacute;a la viabilidad. &ldquo;La mayor&iacute;a vuelve a ratificar su deseo despu&eacute;s del parto&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo el proceso, detalla Papania, se brinda acompa&ntilde;amiento, se informa sobre el procedimiento legal, se elabora un informe t&eacute;cnico y, al momento del nacimiento, se realiza un acta que informa la voluntad de la mujer de dar el beb&eacute; en adopci&oacute;n que se entrega al juzgado interviniente. Ser&aacute; el juez quien determine si se inicia una b&uacute;squeda de familia extensa o de progenitor, o si se respeta la voluntad de la madre. &ldquo;Muchas veces, sienten temor de no ser escuchadas. Desde la oficina buscamos acompa&ntilde;ar y contener&rdquo;, explica. 
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        En Mendoza, el mecanismo es similar: cuando un caso llega a la maternidad, se notifica al Registro de Adopci&oacute;n y comienza un trabajo conjunto entre los equipos profesionales. &ldquo;Las situaciones son muy diversas. Hay mujeres que no sab&iacute;an que estaban embarazadas o lo ocultaron hasta el parto. Incluso, hemos atendido casos en los que no hubo signos visibles, ni siquiera para ellas mismas&rdquo;, relata la licenciada Anal&iacute;a Correa, jefa del Servicio de Trabajo Social de la maternidad del Hospital Luis Lagomaggiore, una de las m&aacute;s grandes de la provincia y que m&aacute;s partos recibe.
    </p><p class="article-text">
        Correa destaca que cada historia es &uacute;nica. Algunas mujeres mayores deciden dar en adopci&oacute;n por motivos econ&oacute;micos, familiares o de salud. En j&oacute;venes, muchas veces est&aacute; vinculado a un proyecto de vida o la percepci&oacute;n de que no es el momento para maternar. &ldquo;Trabajamos desde una perspectiva de salud integral, no s&oacute;lo f&iacute;sica sino tambi&eacute;n mental, y <strong>buscamos que sea una decisi&oacute;n informada y consciente</strong>&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible correrse de la idea de &ldquo;instinto materno&rdquo; para pensar que la posibilidad de gestar no necesariamente trae aparejada la voluntad de criar? Responde  Correa: &ldquo;Sigue habiendo mucho prejuicio en torno a qu&eacute; es la maternidad, a creer que una mujer ya viene preparada, chipeada, para ser madre. <strong>Persiste la idea de &lsquo;&iquest;c&oacute;mo lo vas a dar?&rsquo;</strong>, como si fuera antinatural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ripa invita a preguntarse qui&eacute;nes son las mujeres que toman esta decisi&oacute;n, cu&aacute;les son sus contextos, y si deciden aut&oacute;nomamente o la mayor&iacute;a lo hace porque no cuenta con la posibilidad socioecon&oacute;mica de criar. &ldquo;Si es as&iacute; &ndash;advierte&ndash;, se pone de relieve que <strong>lo que est&aacute; en la base de los procesos adoptivos es la desigualdad econ&oacute;mica</strong>&rdquo;. Se pregunta entonces &ldquo;si la adopci&oacute;n no sigue siendo una forma en que las familias o las mujeres empobrecidas por sistemas econ&oacute;micos sean las proveedoras de ni&ntilde;os, porque las familias pobres no adoptan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, habla de decisi&oacute;n libre: &ldquo;Una mujer adulta que, desde su posibilidad y su capacidad de reflexi&oacute;n, hace un an&aacute;lisis del inter&eacute;s superior de ese hijo que va a tener: se lo doy a otro porque yo, con mi realidad, no lo sostengo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Identidad y biolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Desde su experiencia en la maternidad Carlotto, Belaustegui resalta que ante la decisi&oacute;n de dar en adopci&oacute;n, la mayor&iacute;a no lo hacen porque no les importe ese beb&eacute;, sino precisamente pensando en su bienestar. Remarca: &ldquo;Es tan importante brindar informaci&oacute;n y acompa&ntilde;ar en todo el proceso, para que la causa judicial sea m&aacute;s r&aacute;pida y ella logre desvincularse respetuosamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cuestiones que plantean en las charlas en la maternidad es que hay un ni&ntilde;o que tiene derechos, que <strong>nadie les va a pedir que maternen, pero que tienen que inscribirlo. </strong>&ldquo;No es un NN, naci&oacute; de una persona y el beb&eacute; tiene derecho a la identidad&rdquo;, plantea Belaustegui. A veces intervienen en el tr&aacute;mite y trabajan para que no sea revictimizada. No es para nada sencillo. Si el equipo del juzgado y los servicios locales no toman en cuenta ese trabajo, vuelven a indagar a la mujer e intentan buscar a la familia ampliada. Por temor a estas situaciones, muchas son las que prefieren escaparse antes del alta. 
    </p><p class="article-text">
        En Argentina se juega un fuerte respeto a lo biol&oacute;gico, anudado a la historia del pa&iacute;s. &ldquo;Es razonable que pensemos la identidad de lo biol&oacute;gico cuando todav&iacute;a tenemos nietos que han sido v&iacute;ctimas de la desaparici&oacute;n forzada que siguen siendo buscados&rdquo;, detalla Ripa. Pero existen otras formas de ser familia que no priorizan lo biol&oacute;gico. &ldquo;Quien nace tiene derecho a 'ser hijo de&rsquo;, no en t&eacute;rminos biol&oacute;gicos, sino en t&eacute;rminos de sistema. Entonces, no siempre ser el ni&ntilde;o llegado que la madre no quiso va a ser m&aacute;s saludable para la vida de ese ni&ntilde;o que ser el hijo adoptivo de otra familia donde hay un lugar de hijo que hay que ocupar&rdquo;, asegura la especialista en Derecho de Familia.
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como Francia, B&eacute;lgica, Alemania y Luxemburgo, entre otros, existe lo que se llama &ldquo;parto an&oacute;nimo&rdquo; o parto con X, que bajo determinadas circunstancias se puede levantar. Esto permite justamente <strong>reservar la identidad de la persona que va a parir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si bien nos podr&iacute;amos dar ese debate &ndash;plantea Videtta&ndash;, hoy no lo tenemos. Y m&aacute;s all&aacute; de que yo decida no maternar, voy a aparecer inscripta en la partida original de nacimiento de ese ni&ntilde;o, en el legajo base, para que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, si esa persona quiere acceder a su identidad, lo pueda tener&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Belaustegui comparte el caso de una mujer que no quer&iacute;a maternar. &ldquo;Era una situaci&oacute;n de violencia donde la consecuencia hab&iacute;a sido un embarazo no deseado, una maternidad no planificada. La crianza de ese ni&ntilde;o, de esa ni&ntilde;a, terminaba perpetuando el c&iacute;rculo del que ella buscaba salir&rdquo;, relata. Sin embargo, el servicio local opt&oacute; por evaluar a la familia ampliada y a la expareja. El padre del beb&eacute; dijo que quer&iacute;a criarlo, tambi&eacute;n la abuela. Ella, finalmente, termin&oacute; regresando a ese entorno.
    </p><p class="article-text">
        La trabajadora social tambi&eacute;n cuestiona la idea de que lo biol&oacute;gico sea siempre lo mejor: &ldquo;Muchas veces, se prioriza que se quede con la familia sin evaluar si es lo m&aacute;s sano para la mujer o el beb&eacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Derechos en pugna</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, existe <strong>jurisprudencia con perspectiva de g&eacute;nero</strong> que sienta precedentes importantes para modificar el accionar de la justicia, <strong>respetando el deseo de estas mujeres sin vulnerar los derechos de los reci&eacute;n nacidos</strong>. Ripa invita a cambiar el foco para pensar la voluntad de la mujer de no querer vincular al beb&eacute; con la familia de origen. Y cita un fallo de Tandil, donde la jueza determin&oacute; que el mejor inter&eacute;s para el reci&eacute;n nacido era aquel &ldquo;elegido por su propia madre&rdquo;. Y en el escrito lo justific&oacute; as&iacute;: &ldquo;No estoy, no estuve, ni estar&eacute; en sus zapatos, y mi obligaci&oacute;n como magistrada es respetarla, como mujer y como madre, no imponerle el calvario de tener que convivir con su hija, o bien alejarse de su propia familia&rdquo;<em>. </em>En este ejemplo, &ldquo;la magistrada otorga <strong>valor a la evaluaci&oacute;n que la mujer ha hecho de su propia familia biol&oacute;gica</strong> a partir de su experiencia vital, de su historicidad&rdquo;, explica Ripa. 
    </p><p class="article-text">
        Videtta suma otras sentencias con un denominador com&uacute;n: casos de mujeres que no quieren maternar, en los que se hizo valer esa voluntad, no se convoc&oacute; a los progenitores y no se trabaj&oacute; con la familia de origen. Al indagar sobre qui&eacute;n era el padre, las mujeres referenciaron no tener pareja estable, o los embarazos eran producto de abusos.  
    </p><p class="article-text">
        En un hecho ocurrido en Neuqu&eacute;n, una joven que hab&iacute;a fallado en su intento de interrumpir su embarazo con misoprostol, continu&oacute; en secreto, por miedo a ser excluida de su familia. Antes del nacimiento, hizo saber que quer&iacute;a que se le practique una ces&aacute;rea con anestesia total y que no deseaba saber si el beb&eacute; hab&iacute;a nacido, si estaba con vida, su sexo o su peso. En el fallo, donde <strong>se respeta no buscar a la familia ampliada</strong>, se destaca que &ldquo;juega un papel fundamental el principio de la autonom&iacute;a de la persona&rdquo; y se resalta que &ldquo;el plazo de 45 d&iacute;as resulta inconstitucional, ya que se le forzar&iacute;a a maternar&rdquo;.  Despu&eacute;s del parto, la chica dijo que se sent&iacute;a &ldquo;aliviada y que volvi&oacute; a vivir&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Doble vulneraci&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Para muchas, abortar es una opci&oacute;n. Sin embargo, a pesar de que la Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo (IVE) y la Interrupci&oacute;n Legal del Embarazo (ILE) son alternativas v&aacute;lidas en el pa&iacute;s, se presentan m&uacute;ltiples barreras en el acceso. Enese marco, dar en adopci&oacute;n se convierte en la &uacute;nica opci&oacute;n para quienes decidieron no maternar. 
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tiempo han aparecido casos de mujeres que solicitan una ILE en semanas m&aacute;s avanzadas en las causales contempladas por la ley &mdash;cuando est&aacute; en riesgo la salud o la vida de la persona gestante o cuando el embarazo es producto de violaci&oacute;n&mdash; y que, debido a dificultades en el acceso, dilaciones y a la vulneraci&oacute;n de m&uacute;ltiples derechos, finalmente dan a luz y entregan a sus beb&eacute;s en adopci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Marianela Ripa narra episodios en C&oacute;rdoba y Tucum&aacute;n de ni&ntilde;as que solicitaron acceder a una ILE, pero los centros de salud obstruyeron su derecho al aborto. En dichos casos se desarroll&oacute; artificialmente la vida intrauterina y luego el hospital provoc&oacute; el nacimiento en estad&iacute;os tempranos, al borde de la viabilidad fetal, vulnerando la voluntad de ni&ntilde;as y adolescentes. &ldquo;Hay un ensa&ntilde;amiento terap&eacute;utico con esos fetos, que nacen con par&aacute;lisis cerebral, ceguera, sordera y van a tener una calidad de vida muy compleja&rdquo; debido a ese adelantamiento, y agrega: &ldquo;Esto es netamente ideol&oacute;gico, como una forma de evitar los abortos y salvar embriones&rdquo;. 
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        Por su parte, Videtta considera que la jurisprudencia que se est&aacute; generando &ldquo;no es una buena&rdquo;. La doctora en Derecho alerta: &ldquo;Se est&aacute; tomando el consentimiento de las mujeres que hab&iacute;an pedido una pr&aacute;ctica m&eacute;dica, como es la IVE/ILE, y lo asimilan a la voluntad de entregar a su hijo en adopci&oacute;n, cuando son absolutamente distintas&rdquo;. La realidad es que hay una vulneraci&oacute;n de la autonom&iacute;a de la mujer ya que el consentimiento informado que brind&oacute; fue para la interrupci&oacute;n del embarazo y no para cualquier otro fin. Un aborto jam&aacute;s implica el nacimiento de un reci&eacute;n nacido vivo. Por definici&oacute;n el aborto es la expulsi&oacute;n de un embri&oacute;n/feto muerto. 
    </p><p class="article-text">
        Belaustegui se&ntilde;ala que, ante esta avanzada antiderechos, en muchos lugares no se les brinda informaci&oacute;n adecuada a las mujeres. La licenciada en Trabajo Social recuerda el caso de una mujer que lleg&oacute; a la guardia tras un aborto mal realizado y en trabajo de parto. Ante ese escenario se escap&oacute; del hospital y fue buscada por los servicios sociales para que inscriba y nombre al beb&eacute;. &ldquo;La mujer &ndash;indica&ndash; no estaba pidiendo dar en adopci&oacute;n, quer&iacute;a interrumpir un embarazo. Y termina teniendo que elegir entre dar en adopci&oacute;n o maternar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Ripa se&ntilde;ala una jurisprudencia distinta: en Mendoza, un juzgado aplic&oacute; el art&iacute;culo 607, inciso a, calificando al meno<strong>r como hu&eacute;rfano sin v&iacute;nculo y omitiendo registrar los datos de la progenitora. </strong>
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar</h2><p class="article-text">
        El relato se repite en las maternidades y hospitales. En general, quienes llegan con el convencimiento de no criar a los beb&eacute;s que est&aacute;n por parir toman la decisi&oacute;n de no nombrarlos, de no tener v&iacute;nculo, de no verlos ni amamantarlos. <strong>Algunas solo quieren saber si est&aacute;n bien. </strong>Y existen pedidos de ces&aacute;reas con anestesia total, &ldquo;para no enterarse de nada&rdquo;.  En los relatos de las experiencias que buscan ser respetuosas aparece todo el tiempo la consigna de &ldquo;acompa&ntilde;ar sin juzgar&rdquo;. Algo que no es tan sencillo. 
    </p><p class="article-text">
        La licenciada Anal&iacute;a Correa explica que es un trabajo permanente <strong>lograr que el trato en el hospital sea basado en derechos</strong>, porque persisten situaciones en que hay personal de salud que, consciente o inconscientemente, busca convencerlas de maternar: &ldquo;Te vas a arrepentir&rdquo;, &ldquo;Te vas a encari&ntilde;ar&rdquo;, &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s ver al beb&eacute;?&rdquo;, &ldquo;Es lo mejor que te va a pasar en la vida&rdquo; son frases que siguen apareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Los equipos de obstetricia tambi&eacute;n deben poder brindar toda la informaci&oacute;n para que la mujer pueda decidir, incluso plantear si es mejor una ces&aacute;rea o un parto. En Chubut, por ejemplo, Papania explica que en general se realizan ces&aacute;reas programadas. &ldquo;Por diferentes motivos muchas no pueden llegar a un parto natural, y poder organizarlo les permite inventar, por ejemplo, &lsquo;me tengo que operar un fibroma&rsquo;&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a lo judicial, Ripa considera que <strong>podr&iacute;a repensarse la legislaci&oacute;n</strong>, espec&iacute;ficamente el art&iacute;culo 607 b del C&oacute;digo Civil, agregando la opci&oacute;n de mantener la privacidad de las mujeres: &ldquo;Esas situaciones &ndash;propone&ndash; habr&iacute;a que regularlas en t&eacute;rminos habilitar la pregunta de si quieren o no que quede registro de ellas y <strong>asegurarles que no vamos a salir a buscar a su familia biol&oacute;gica</strong>&rdquo;. A modo de s&iacute;ntesis final, trae algo que sucede cada vez m&aacute;s, en especial entre personas de m&aacute;s poder adquisitivo, y poco se cuestiona en su m&eacute;todos: &ldquo;En las gestaciones por sustituci&oacute;n o las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida, ya estamos tolerando que haya ni&ntilde;os que no van a saber nunca nada de su material biol&oacute;gico. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no lo podemos tolerar en estos casos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>EB / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Bucari]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/gestar-parir-dar-adopcion_132_12491227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Aug 2025 16:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gestar, parir… y dar en adopción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Feminismos,Gestación,Adopciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias de adopción: repensarlo todo para garantizar el derecho a crecer en familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/historias-adopcion-repensarlo-garantizar-derecho-crecer-familia_132_11474937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93e0aedc-4caa-48f4-bf11-8be40db8016c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historias de adopción: repensarlo todo para garantizar el derecho a crecer en familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cambios que pusieron a niños y niñas como protagonistas del proceso de adopción dan lugar a nuevos vínculos, muchos todavía sin nombre. Las redes de apoyo, clave en todas las historias. </p></div><p class="article-text">
        Julio tiene un pap&aacute;. Micaela, una mam&aacute;. Y Lucas, una mam&aacute;, un pap&aacute; y cuatro hermanos: un famili&oacute;n. A la vez, todas sus historias tienen un punto en com&uacute;n, porque Julio, Micaela y Lucas fueron adoptados. Pero hay algo m&aacute;s. Al igual que a otros cientos de chicos y chicas que viven en hogares convivenciales de la Argentina, no les fue nada f&aacute;cil hacer valer su derecho a crecer en familia. No eran ese estereotipo de hija o hijo con el que fantasean muchos de los adultos que figuran en los registros de aspirantes a guardas adoptivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el pa&iacute;s son casi 2.200 las ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes que esperan ser adoptados. </strong>El n&uacute;mero no parece inabarcable si se tiene en cuenta que hay m&aacute;s de 1.600 legajos de personas que se postulan para ese fin. Sin embargo, la realidad es que muchas veces pasan a&ntilde;os para que este encuentro se concrete. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; es lo que efectivamente sucede?
    </p><p class="article-text">
        Al margen del sentido com&uacute;n construido en torno a las supuestas trabas burocr&aacute;ticas, la primera gran raz&oacute;n es que casi el 90% de quienes est&aacute;n buscando adoptar se inscriben para recibir un &uacute;nico ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, solo de hasta 3 a&ntilde;os y sin ninguna enfermedad, mientras que, por el contrario, las infancias en situaci&oacute;n de adoptabilidad tienen, en promedio, 8 a&ntilde;os, en general son parte de grupos de hermanos o poseen alg&uacute;n problema de salud.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, fue determinante el cambio normativo ocurrido en Argentina en 2015, que introdujo un nuevo paradigma. Con la reforma del c&oacute;digo civil, se pas&oacute; de anteponer el deseo de los adulos a ser padres y madres a <strong>entender a la adopci&oacute;n como una forma de restituir derechos a estas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os.</strong> Es decir, se puso el foco en los verdaderos protagonistas: esas infancias que vivieron diferentes vulneraciones.
    </p><p class="article-text">
        Para esto, un primer paso es deconstruir el modelo ideal de familia, tomando como eje las historias previas, &ldquo;reales&rdquo;, de los chicos y chicas &ldquo;reales&rdquo;, lo que en muchos casos implica recuperar para ellos su ni&ntilde;ez misma, relegada cuando, por ejemplo, tuvieron que sostener a hermanitos m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es que Nicol&aacute;s adopt&oacute; a Julio, con 14 a&ntilde;os; que Marina se convirti&oacute; en mam&aacute; de Micaela, que por entonces ten&iacute;a 13; y que Jorgelina y Agust&iacute;n se encontraron con Lucas, de 9, y el compromiso de seguir viendo a sus cuatro hermanos. Las suyas son historias que ayudan a resignificar palabras tan potentes como &ldquo;pap&aacute;&rdquo; y &ldquo;mam&aacute;&rdquo;, a repensar los imperativos sociales referidos a la familia y, por qu&eacute; no, a buscar un nuevo lenguaje que ayude a nombrar estos v&iacute;nculos.
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            <span class="title">
                Julio junto a su papá Nicolás.                            </span>
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        <strong>Una tribu de cuidados</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Ten&eacute;s hijos?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y no quer&eacute;s adoptar una nenita de 8?
    </p><p class="article-text">
        Nicol&aacute;s Mart&iacute;nez hab&iacute;a ido a donar &uacute;tiles a un hogar convivencial y se qued&oacute; sin palabras cuando una ni&ntilde;a lo encar&oacute; con esa pregunta tan simple y concreta. Al lado, otra nena, de no m&aacute;s de 11, le explic&oacute;: &ldquo;Es que ella est&aacute; buscando familia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue instant&aacute;neo: &ldquo;Lo primero que pens&eacute; es tengo una habitaci&oacute;n vac&iacute;a, tengo trabajo, tengo todo como para hacerlo y ellas necesitan una familia&rdquo;, describe Nicol&aacute;s, que hasta ese momento, salvo por el hecho de tener una sobrina que fue adoptada, nunca hab&iacute;a pensado en convertirse en pap&aacute; de esa forma.
    </p><p class="article-text">
        De inmediato, fue a hablar con la directora del hogar. Ah&iacute; supo que no todos los chicos que fueron separados de sus familias de origen est&aacute;n en adopci&oacute;n. Esa, justamente, era la situaci&oacute;n de las nenas con las que hab&iacute;a charlado. <strong>Seg&uacute;n datos recabados en 2020 por Unicef y el Estado nacional, hay 9.754 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes sin cuidados parentales. De ellos, solo 2.199, es decir, el 24%, tienen la adoptabilidad decretada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo segundo que supo Nicol&aacute;s fue que ten&iacute;a que anotarse en el registro de postulantes a adopci&oacute;n correspondiente a su domicilio, para as&iacute; ser evaluado y luego incorporado a la Red Federal de Registros. &Eacute;l pensaba que por no tener una pareja, no ser tan joven y estar reci&eacute;n inscripto, todo iba a ser largo y complicado. Fue otro prejuicio que sorte&oacute;: cualquier persona puede postularse, sin importar su g&eacute;nero, ya sea que est&eacute; sola o se trate de matrimonios igualitarios o familias con hijos.
    </p><p class="article-text">
        Dos meses despu&eacute;s, en mayo de 2023, complet&oacute; el formulario y pas&oacute; a las entrevistas. Ah&iacute; apareci&oacute; otro gran tema, eso que los especialistas llaman &ldquo;disponibilidad adoptiva&rdquo;, que es el punto donde los postulantes eligen hasta qu&eacute; edad estar&iacute;an dispuestos a adoptar y si aceptar&iacute;an a alguien con alg&uacute;n problema de salud o discapacidad, o a un grupo de hermanos. &ldquo;Entend&iacute; que no me pod&iacute;a hacer cargo de un chico chiquito. Originalmente, yo hab&iacute;a puesto en la planilla de 8 a 10 a&ntilde;os y que aceptaba con discapacidad intelectual. Despu&eacute;s, lo extend&iacute; hasta 14 a&ntilde;os&rdquo;. En ese camino, le result&oacute; crucial la contenci&oacute;n y las experiencias de otras familias de la Asociaci&oacute;n Civil Adopten Ni&ntilde;es Grandes, de la que ahora forma parte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando puse 14 a&ntilde;os &ndash;explica&ndash;, un viernes me hicieron el &lsquo;ambiental&rsquo; y el lunes recib&iacute; el primer llamado. Al haber estirado la edad, abr&iacute; un abanico que desconoc&iacute;a: la poca cantidad de gente anotada para adolescentes&rdquo;. En no mucho tiempo, <strong>tuvo al menos once propuestas</strong>, que por diferentes motivos, sobre todo las distancias, tuvo que dejar pasar.
    </p><p class="article-text">
        Al mes, se comunicaron desde el juzgado de familia de Lomas de Zamora donde estaba cargado su expediente. Esa vez, lo llam&oacute; la propia jueza. &ldquo;Me habl&oacute; de Julio, un adolescente de 14 a&ntilde;os que ven&iacute;a de una vinculaci&oacute;n fallida y que hab&iacute;a vivido en la calle&rdquo;. Para Nicol&aacute;s, su perfil familiar result&oacute; clave, con una futura abuela muy presente y una t&iacute;a con una prima adoptiva tambi&eacute;n &ldquo;de fierro&rdquo;. Juntos pod&iacute;an demostrarle a ese ni&ntilde;o que era posible crear un v&iacute;nculo afectivo y de amor m&aacute;s all&aacute; de lo biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Julio viv&iacute;a en un hogar en Villa Elisa. Nicol&aacute;s sinti&oacute; &ldquo;p&aacute;nico real&rdquo; el d&iacute;a que lo fue a conocer. &ldquo;Estaba entrando en el umbral de que una persona iba a estar a mi cargo para toda la vida. Pasaba de la euforia al miedo con una facilidad y sin ning&uacute;n tipo de estaciones previas&rdquo;, rememora. Lo llev&oacute; su hermana, porque de los nervios no sab&iacute;a si iba a poder manejar. Cuando se baj&oacute; de la camioneta, Julio estaba en la puerta del hogar. Despu&eacute;s supo que no hab&iacute;a dormido en toda la noche. Corr&iacute;a a los gritos: &ldquo;Ah&iacute; lleg&oacute;, ah&iacute; lleg&oacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy son &ldquo;una suerte de tribu&rdquo;, en la que se ayudan entre todos, en &ldquo;una crianza en comunidad con su abuela y su t&iacute;a&rdquo;. </strong>Sin embargo, &ldquo;Julio todav&iacute;a est&aacute; en la etapa del miedo al abandono constante&rdquo; y no se quiere despegar de su pap&aacute;. Y si bien estaba escolarizado, termin&oacute; la primaria y pas&oacute; a la secundaria casi sin saber leer ni escribir. Es uno de los grandes desaf&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Todo es un redescubrir constante, con cientos de primeras veces para ambos. &ldquo;&Eacute;l tiene los vicios de un adolescente pero la imaginaci&oacute;n de un ni&ntilde;o. Ah&iacute; es cuando muero de amor. Me dice que quiere salir a bailar y volver a las 3 de la ma&ntilde;ana y, de repente, se engancha cantando <em>Baby Shark</em>&rdquo;, grafica Nicol&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que m&aacute;s lo conmueven de Julio es que, pese a lo que vivi&oacute;, conserva &ldquo;una gran bondad&rdquo; y, en lugar de estar resentido con el mundo, quiso volver a apostar. &ldquo;Hay mucho prejuicio con la cuesti&oacute;n de d&oacute;nde vienen, qu&eacute; mochila traen, y solo son pibes que quieren que alguien los quiera, nada m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Quiero una mam&aacute;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando Micaela ten&iacute;a 13 a&ntilde;os &ndash;hoy tiene 18&ndash;, su mam&aacute; se detuvo en una de las convocatorias p&uacute;blicas de la p&aacute;gina &ldquo;Buscamos Familia&rdquo;, de la Direcci&oacute;n Nacional del Registro &Uacute;nico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua), y dio un paso que cambi&oacute; la vida de ambas para siempre: se postul&oacute; para adoptarla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; exactamente qu&eacute; fue lo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n de la descripci&oacute;n de Mica. La edad, que estaba en un lugar relativamente cerca para vincular, que dec&iacute;a que era muy sociable&hellip; supongo que son las cosas que me impulsaron&rdquo;, recuerda Marina Anido, quien hasta ese momento no sab&iacute;a que su temor a tener menos chances por proponerse como madre monoparental ser&iacute;a, en realidad, una virtud.
    </p><p class="article-text">
        Las convocatorias p&uacute;blicas son un llamado abierto a toda la comunidad, uno de los &uacute;ltimos recursos del Estado para garantizar el derecho de un ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente a vivir en familia una vez agotada la b&uacute;squeda de postulantes en la base nacional. En estos casos, pueden presentarse tanto personas que ya figuren en alg&uacute;n registro del pa&iacute;s como aquellas que no est&eacute;n inscriptas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Micaela viv&iacute;a en un hogar de la zona de Z&aacute;rate-Campana, no hac&iacute;a mucho que ten&iacute;a declarada su adoptabilidad y hab&iacute;a manifestado que quer&iacute;a una familia. <strong>Pero no cualquiera: quer&iacute;a solo una mam&aacute; y hab&iacute;an escuchado su deseo, un aspecto central para la nueva ley.</strong> En este sentido, Marina subraya que &ldquo;la diversidad de postulantes ayuda porque multiplica la cantidad de familias posibles para restituir ese derecho a les ni&ntilde;es&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se hab&iacute;a sentido particularmente interpelada por la maternidad, pero empez&oacute; a barajar la idea cerca de sus 50 y pens&oacute; que la adopci&oacute;n era la forma que quer&iacute;a elegir para construir una familia. Comenz&oacute; a mirar la p&aacute;gina de la Direcci&oacute;n Nacional del Registro &Uacute;nico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA) y a entrar a los links, particip&oacute; de charlas y recab&oacute; informaci&oacute;n. As&iacute; supo que la mayor&iacute;a de los chicos que esperan son m&aacute;s grandes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marina Anido y su hija Micaela                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; de todo lo que se avanz&oacute; estos &uacute;ltimos a&ntilde;os gracias al trabajo de organizaciones como la asociaci&oacute;n civil Adopten Ni&ntilde;es Grandes o el colectivo Militamos Adopci&oacute;n, la mayor&iacute;a de quienes se postulan a&uacute;n tienen voluntades adoptivas muy acotadas. Seg&uacute;n datos de la Dnrua, apenas una de cada 100 personas inscriptas estar&iacute;a dispuesta a adoptar un ni&ntilde;o de 12 a&ntilde;os, mientras que en el caso de beb&eacute;s son 9 de cada 10. En concreto, esto hace que cuando un juez busca en los legajos disponibles, se encuentra con que, de todas esas carpetas, es probable que ninguna se adec&uacute;e.
    </p><p class="article-text">
        Superado el proceso de entrevistas, lleg&oacute; el momento de conocerse. Marina tuvo una idea: llev&oacute; un juego de cartas que ayudaban a contar historias, un Jenga, hojas y l&aacute;pices. Le cont&oacute; a Micaela c&oacute;mo era su vida, que ten&iacute;a una perra y un gato, que trabajaba de m&eacute;dica. Pero lo m&aacute;s inesperado y emotivo fue cuando Mica le pregunt&oacute; c&oacute;mo quer&iacute;a que la llamara y ella no supo qu&eacute; decirle.<strong> &ldquo;Bueno, entonces te digo mam&aacute;&rdquo;</strong>, fue la respuesta de su futura hija. &ldquo;Y yo casi me caigo de la silla&rdquo;, cuenta Marina.
    </p><p class="article-text">
        No le hab&iacute;a avisado a nadie que ese d&iacute;a era el encuentro. Reci&eacute;n cuando volv&iacute;a del hogar llam&oacute; a su hermana. &ldquo;Se puso a llorar y me dijo &lsquo;ya la quiero y no la conozco, &iquest;c&oacute;mo puede ser?&rsquo;&rdquo;. El viaje de regreso en el colectivo 194 hasta la Ciudad de Buenos Aires dur&oacute; casi tres horas y la cabeza le estallaba. <strong>&ldquo;Me fui sin ser mam&aacute; y volv&iacute; siendo mam&aacute;, as&iacute; lo sent&iacute;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2020 empezaron a vivir juntas. En ese camino, en ese proceso de vinculaci&oacute;n, de conocerse, de aceptarse, era todo nuevo. Por supuesto, hubo diferentes etapas, algunas m&aacute;s dif&iacute;ciles que otras. &ldquo;La primera vez que me dijo algo &ndash;recuerda Marina&ndash; me lo tom&eacute; tremendo, pero por suerte tuvimos mucho acompa&ntilde;amiento. Ella tambi&eacute;n necesit&oacute; ayuda para ponerse a tiro en la nueva escuela, justo al poquito tiempo nos toc&oacute; la pandemia&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marina Anido y su hija Micaela empezaron a vivir juntas en marzo de 2020.                            </span>
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        A partir de su experiencia y la de su hija, Marina invita a replantearse el concepto de familia, separ&aacute;ndolo de la parentalidad biol&oacute;gica, y a pensar en los v&iacute;nculos afectivos elegidos. &ldquo;Los genes &ndash;reflexiona&ndash; no constituyen por s&iacute; una familia. El t&eacute;rmino est&aacute; relacionado con la amorosidad y la vinculaci&oacute;n, porque no siempre los progenitores pueden ser llamados madre y padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un famili&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conformamos un famili&oacute;n de once personas. No encontramos otra mejor forma de nombrar el v&iacute;nculo&rdquo;, sintetiza Jorgelina Florestano, que junto a su marido Agust&iacute;n y otras dos parejas adoptaron hace cuatro a&ntilde;os a cinco hermanos. Ellos son la mam&aacute; y el pap&aacute; de Lucas, de 13; otra familia adopt&oacute; a dos varones, de 8 y 9; y una tercera, a dos nenas, de 6 y 10.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una amiga dec&iacute;a que hab&iacute;amos recibido a todo un n&uacute;cleo familiar. Y tiene raz&oacute;n, es un poco as&iacute;. Cuando las nenas me preguntaban &lsquo;&iquest;y vos qu&eacute; sos m&iacute;o?&rsquo;, yo no sab&iacute;a qu&eacute; palabra usar&rdquo;, relata. Para Jorgelina, que tambi&eacute;n es parte de Adopten Ni&ntilde;es Grandes,<strong> &ldquo;las familias son cada vez m&aacute;s diversas y faltan las palabras para denominar todos estos nuevos v&iacute;nculos&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando los conocieron, Lucas y sus hermanitas y hermanitos ya tra&iacute;an un segundo abandono a cuestas. Los fracasos en los procesos de vinculaci&oacute;n &ndash;el momento en que las chicas, los chicos y los postulantes empiezan a conocerse&ndash; y durante la guarda &ndash;en la convivencia misma&ndash; son m&aacute;s frecuentes de lo que se cree.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Lucas, que en aquella primera vinculaci&oacute;n fallida ten&iacute;a 8 a&ntilde;os, fue un proceso dur&iacute;simo. &ldquo;Se empez&oacute; a portar muy mal en la escuela. &Eacute;l era el mayor y fue consciente de todo&rdquo;, explica Jorgelina. A partir de esa experiencia traum&aacute;tica, el chico pidi&oacute; hablar con la jueza. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lucas con su mamá Jorgelina y su papá Agustín y parte del familión fueron parte de la muestra fotográfica Red-Familias por Adopción, con fotos de Nora Lezano y producida por Rocío Irala Hernández y Patricia Carrascal."
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            <span class="title">
                Lucas con su mamá Jorgelina y su papá Agustín y parte del familión fueron parte de la muestra fotográfica Red-Familias por Adopción, con fotos de Nora Lezano y producida por Rocío Irala Hernández y Patricia Carrascal.                            </span>
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        <strong>Quer&iacute;a una familia que se ocupara solo de &eacute;l, pero tambi&eacute;n otras para sus hermanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La jueza lo escuch&oacute;. Era un ni&ntilde;o, pero desde los 6 a&ntilde;os viv&iacute;a en un hogar y hab&iacute;a asumido un rol paternal que le pesaba. Ah&iacute; empez&oacute; a movilizarse el juzgado y el Registro &Uacute;nico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de la Ciudad (RUAGA), buscando legajos que se adecuaran al deseo de los chicos.
    </p><p class="article-text">
        En la reuni&oacute;n colectiva con los postulantes que se acomodaban al perfil de Lucas, que por entonces ya ten&iacute;a 9, les contaron el caso y fueron muy taxativos: era parte de un grupo de cinco hermanos que necesitaban salir todos juntos del hogar y resguardar su v&iacute;nculo fraternal. Era diciembre de 2019.
    </p><p class="article-text">
        El 3 de enero, las tres familias iniciaron por separado las vinculaciones con quienes iban a ser sus hijas e hijos en el hogar de San Isidro donde viv&iacute;an, sin conocerse a&uacute;n entre ellos. Reci&eacute;n en febrero charlaron todos por primera vez. &ldquo;Sab&iacute;a que a veces a los chicos resguardan alg&uacute;n v&iacute;nculo saludable de su familia biol&oacute;gica, pero no me hab&iacute;a imaginado que mi &aacute;rbol geneal&oacute;gico iba a crecer de esa forma&rdquo;, resume, con una sonrisa, Jorgelina, para quien, lejos de sentirlo como una carga, fue una alegr&iacute;a. &ldquo;Somos pocos, mis pap&aacute;s y mis hermanos mayores ya no est&aacute;n. Saber que, si algo sucede, Lucas va a tener muchos m&aacute;s v&iacute;nculos a los que recurrir es muy importante para nosotros&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lucas con dos de sus hermanos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En febrero de 2020 les dieron a las familias la guarda de los chicos y las comprometieron a verse cada 15 d&iacute;as. Como todos viven en la Ciudad de Buenos Aires, el primer encuentro fue en Parque Saavedra. &ldquo;Los ni&ntilde;os estaban exaltados &ndash;recuerda Jorgelina&ndash;. Por supuesto, no logramos hacer una foto de los cinco m&aacute;s o menos bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siendo mam&aacute; por adopci&oacute;n, el v&iacute;nculo de sangre le parece algo muy relativo: &ldquo;Me siento familia con ellos y ellos se sienten familia conmigo. Con las otras mam&aacute;s somos comadres&rdquo;. Tambi&eacute;n entiende que &ldquo;es indiscutible&rdquo; el aspecto social de la adopci&oacute;n: &ldquo;Que esos ni&ntilde;os no tengan a alguien que los vaya a ver a un acto o les d&eacute; un ibuprofeno cuando est&aacute;n enfermos es una consecuencia de la sociedad en la que vivimos. Por eso, hay que restituirles ese derecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace ya cinco a&ntilde;os, <strong>el 17 de febrero se transform&oacute; en un aniversario donde el &ldquo;famili&oacute;n&rdquo; se junta a celebrar.</strong> &ldquo;La foto va mejorando &ndash;asegura Jorgelina&ndash;. Ya casi logramos que todos los chicos salgan sonriendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA/EB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Bucari]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/historias-adopcion-repensarlo-garantizar-derecho-crecer-familia_132_11474937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jun 2024 02:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historias de adopción: repensarlo todo para garantizar el derecho a crecer en familia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Adopciones]]></media:keywords>
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