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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana Clara Pérez Cotten]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ana-clara-perez-cotten/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana Clara Pérez Cotten]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cc7975e-6023-4e70-bec9-8e61c47eed85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre historias personales, talleres colectivos y ficciones literarias, la maternidad se revela como un hilo que une experiencias, pérdidas, cuidados y vínculos, desafiando silencios y construyendo relatos que atraviesan generaciones.</p></div><p class="article-text">
        Hay un hilo invisible que une a madres e hijos, tenso y silencioso. En 2014, Samanta Schweblin lo convirti&oacute; en el coraz&oacute;n de su primera novela, <em>Distancia de rescate</em>, y puso en palabras una experiencia compartida por muchas mujeres. En la ficci&oacute;n, Amanda y su hija Nina llegan a un pueblo para pasar el verano, pero la aparente tranquilidad se quiebra cuando conocen a Carla, una vecina que les cuenta la historia de su hijo intoxicado y la desesperada decisi&oacute;n que tom&oacute; para salvarlo. A partir de ese relato inquietante, la novela se adentra en un clima de amenaza latente donde el v&iacute;nculo se mide en t&eacute;rminos de distancia f&iacute;sica y emocional: &iquest;cu&aacute;n cerca hay que estar para proteger, para reaccionar a tiempo?<strong> El t&eacute;rmino &ldquo;distancia de rescate&rdquo; pronto salt&oacute; de las p&aacute;ginas a lo cotidiano y se convirti&oacute; en una forma precisa de nombrar algo que hasta entonces no ten&iacute;a nombre: la vigilancia amorosa que define la crianza. </strong>Tal vez, lo m&aacute;s interesante de esta invenci&oacute;n literaria es que no nace en la m&aacute;s simple autopercepci&oacute;n: Schweblin no es madre. 
    </p><h2 class="article-text">La literatura como espejo de la maternidad</h2><p class="article-text">
        La maternidad es desde siempre un territorio f&eacute;rtil para la literatura, explorado desde distintas voces, &eacute;pocas y geograf&iacute;as. En la tradici&oacute;n universal, autoras como Toni Morrison en <em>Beloved</em>, Doris Lessing en <em>El quinto hijo</em> o Margaret Atwood en <em>El cuento de la criada</em> indagaron en las tensiones, los miedos y las potencias que encierra la experiencia, ya sea en clave realista o dist&oacute;pica.  &ldquo;No es el amor lo que me preocupa cuando dejo a la ni&ntilde;a, como una cuerda y un arn&eacute;s que arrastro a mi paso all&aacute; donde vaya. Es m&aacute;s bien que, cuando la dejo, el mundo lleva la mancha de mi deserci&oacute;n, y a la suma de lo que quiera hacer tengo ahora que restarle el abandono&rdquo;, <em>dice </em>Rachel Cusk en  &ldquo;<em>Un trabajo para toda la vida&rdquo;, un relato de autoficci&oacute;n s</em>obre la experiencia de ser madre que public&oacute; en 2001. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina, esa mirada se multiplica: Gabriela Mistral dedic&oacute; parte de su poes&iacute;a a la ternura y la p&eacute;rdida; Isabel Allende en <em>Paula</em> transform&oacute; el duelo de una madre en memoria &iacute;ntima y colectiva; y &Aacute;ngeles Mastretta en <em>Mujeres de ojos grandes</em> ofreci&oacute; retratos de madres que desaf&iacute;an las convenciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia de criar o de pensar la crianza ha sido y sigue siendo una de las grandes fuerzas narrativas de la literatura. </strong>Hoy, adem&aacute;s, emergen nuevos abordajes que interrogan el deseo mismo de maternar, que indagan qu&eacute; ocurre cuando la maternidad no llega en la forma que se esperaba, que retratan la frustraci&oacute;n de lo cotidiano o el peso de las p&eacute;rdidas gestacionales. Desde la ficci&oacute;n y la no ficci&oacute;n, cada vez m&aacute;s autoras se animan a explorar ese &ldquo;lado B&rdquo; con matices, zonas luminosas y territorios a&uacute;n no transitados, con una apertura que habilita a repensarse y a narrar la maternidad <strong>desde lugares menos obvios, m&aacute;s complejos y profundamente humanos.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, p&eacute;rdida y ciencia</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga e investigadora del CONICET Marina Larrondo public&oacute; <em>La suerte de tu lado</em> bajo el sello El Gato y la Caja, una cr&oacute;nica en la que combina su experiencia personal con abortos recurrentes durante el primer trimestre del embarazo y una detallada explicaci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona la medicina reproductiva. Lo que la llev&oacute; a escribirlo, aclara, no fue en un principio la maternidad en s&iacute;: &ldquo;Me motiv&oacute; la experiencia que tuve en un grupo de mujeres basado en lo que vamos a llamar &lsquo;terapias alternativas&rsquo;, y c&oacute;mo eso puede llevarte a acrecentar el autoenga&ntilde;o y a buscar soluciones que en definitiva no son efectivas, que te dejan peor de lo que estabas&rdquo;. En <em>La suerte de tu lado</em>, Larrondo desestima &mdash;despu&eacute;s de padecerlas&mdash; las explicaciones propias de las pseudociencias: &ldquo;Creo que hay un hilo que comienza en mi bisabuela y nos une a muchas de las mujeres de mi familia y posiblemente tenga que ver con el miedo a que les pase algo terrible e irreversible a nuestros hijos. Es un miedo natural de todas las madres, pero en algunas mujeres de mi familia lo veo un poco exacerbado. Lo que seguro es cierto es que no viene de ning&uacute;n &oacute;rgano ni de ninguna memoria celular, viene de la historia, est&aacute; metida en la transmisi&oacute;n de qui&eacute;nes somos, en la trama hecha de relatos muy concretos que van de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n hilvanando sus efectos, algunos m&aacute;s complicados que otros, no siempre presentes, y no siempre transmitidos de la misma manera. Como todas las historias, como todas las identidades. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ser de otro modo?&rdquo;.
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                Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura                            </span>
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        La autora no se propuso hacer un relato &iacute;ntimo de la crianza &mdash;&ldquo;pr&aacute;cticamente hablo muy poco de mi relaci&oacute;n con mi hija despu&eacute;s de que naci&oacute;&rdquo;&mdash;, sino narrar &ldquo;el proceso de un cuerpo que falla, de amistades que se pierden, de vivir en un duelo permanente, en p&eacute;rdidas que se repiten, de sentir que la vida no tiene sentido, que el mundo se derrumba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para cuidar ese registro, trabaj&oacute; con la escritora Julia Coria, quien le ayud&oacute; a dosificar la bronca que atravesaba el texto. &ldquo;Ten&iacute;a una escena del nacimiento de mi hija en la que de golpe mencionaba a alguien con quien me hab&iacute;a peleado tres a&ntilde;os antes; ella me dijo: &lsquo;Sacame a esta mujer de la sala de parto&rsquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n: el lector no tiene por qu&eacute; cargar con eso&rdquo;. El resultado es, en sus palabras, &ldquo;un libro pura emoci&oacute;n, que transmite angustia, dolor, alegr&iacute;a y logro&rdquo; y, a la vez, una obra de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica cuidada en los datos y las fuentes.
    </p><p class="article-text">
        Sus influencias literarias no provienen tanto de la narrativa tradicional sobre maternidad, sino de textos sobre p&eacute;rdida, duelo y resiliencia: <em>Todo nos sale bien</em> de Julia Coria, <em>Life, Almost</em> de Jennie Ag y su blog <em>The Uterus Monologues</em>, <em>Parte de la felicidad</em> de Dolores Gil, <em>El nadador en el mar secreto</em> de William Kotzwinkle, la cr&oacute;nica <em>La cruzada de la teta</em> de Margarita Garc&iacute;a Robayo o relatos breves como uno dedicado a la maternidad que la cautiv&oacute; en <em>Amor con amor se paga</em>, de Natalia Brandi. &ldquo;Lo que m&aacute;s me interes&oacute; para escribir fueron relatos de duelo, p&eacute;rdida, <strong>sensaci&oacute;n de no estar eligiendo la vida que se vive, desesperanza&hellip; y tambi&eacute;n historias de resiliencia&rdquo;, cuenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo impactaron la literatura y su propia investigaci&oacute;n en su percepci&oacute;n de la maternidad? En verdad, poco. Porque m&aacute;s bien est&aacute; atravesada por otra tensi&oacute;n: la que une a las hijas con sus madres. &ldquo;Tengo una dependencia afectiva muy fuerte de mi madre y s&eacute; que el d&iacute;a que no est&eacute;, el mundo perder&aacute; sentido para m&iacute;. Creo que la pregunta por la maternidad se mezcla con el miedo a esa p&eacute;rdida. Con mi hija, en cambio, todo es felicidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Espacios colectivos para narrar la maternidad</h2><p class="article-text">
        A diferencia de Larrondo, que parte de su vivencia personal y de un trabajo de investigaci&oacute;n para desarmar ciertas narrativas en torno a la maternidad, la escritora, fot&oacute;grafa y autora del libro de poemas <em>Lleva su nombre</em>, Lula Bauer, aborda el tema desde lo colectivo. En sus talleres &mdash;que se dictan tanto en su casa como en la librer&iacute;a Naesqui&mdash; la palabra se vuelve acci&oacute;n: m&aacute;s all&aacute; de la lectura y la escritura, las participantes producen piezas concretas como bit&aacute;coras, fotograf&iacute;as y fanzines que permiten construir <strong>una narraci&oacute;n singular y pol&iacute;tica de su maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bauer destaca la diversidad social de sus grupos, que incluyen desde mujeres con ingresos que les permiten hacer frente al costo del taller hasta otras becadas o que aportan colectivamente para poder seguir participando. Esa variedad le permite abrir una reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo el tiempo y el dinero condicionan la experiencia de maternar: &ldquo;Ante las p&eacute;rdidas de puesto de trabajo y del poder adquisitivo de estas madres, <strong>&iquest;qu&eacute; es si no el tiempo y el dinero?</strong>&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta busca ser un espacio de escucha cuidadosa y respeto a la pluralidad, bajo una mirada que da por sentado que &ldquo;no hay una maternidad &uacute;nica&rdquo;. Los talleres suelen generar emociones profundas, con discusiones que incluyen llanto, reclamos, y tambi&eacute;n solidaridad entre las participantes. Para Bauer, estar al frente de esos encuentros implica &ldquo;la compleja tarea de la coordinaci&oacute;n&rdquo;, con atenci&oacute;n a que nadie se sienta juzgada o inc&oacute;moda, especialmente porque &ldquo;somos madres muy cansadas, criando en contextos muy salvajes y crueles donde no todo da lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos registros se materializan en cuadernos de bit&aacute;cora y fanzines, una &ldquo;mirada coral&rdquo; que recoge matices y relatos diversos, alejados de la literatura tradicional de crianza. La mayor&iacute;a de las madres son lectoras, pero algunas no tienen h&aacute;bito de escritura, y aun as&iacute; las producciones son &ldquo;muy movilizadoras&rdquo;, porque expresan con potencia &ldquo;el pensamiento rumiante&rdquo; que atraviesa la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de maternidades diversas y complejas, Bauer confiesa una preocupaci&oacute;n profunda por la fragilidad que atraviesa la figura de las madres en la sociedad actual: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que muchas veces los influencers cr&iacute;an gatitos y perritos y despotrican contra los ni&ntilde;os. Es peligroso. &iquest;C&oacute;mo criar a nuestros hijos frente a un futuro tan incierto? &iquest;A qu&eacute; sociedad los arrojamos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta aquella ma&ntilde;ana de primavera en la casa de Mishal, sent&iacute;a que mi deseo de maternidad era algo privado, individual, que deb&iacute;a resguardar del mundo como una semilla en el coraz&oacute;n del sue&ntilde;o&rdquo;, cuenta la escritora Paula V&aacute;zquez  en &ldquo;La librer&iacute;a y la diosa&rdquo;, un libro en el que conecta sus clases de cer&aacute;mica, la maternidad y la literatura.  Y va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Despu&eacute;s de haber nombrado mis embarazos, las p&eacute;rdidas, el latido anhelado, el latido apagado, mientras todas ten&iacute;amos las manos dispuestas como instrumentos para nuestro fruto, sent&iacute; el punto de un zurcido com&uacute;n, la iluminaci&oacute;n del lugar preciso en que mi vida se tocaba con otras vidas, la revelaci&oacute;n de una verdad profunda: que toda la experiencia de individualidad es secundaria y que, debajo de ella, m&aacute;s all&aacute;, hay otro nivel, m&aacute;s hondo, que es el de la unidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Entre el duelo y la esperanza</h2><p class="article-text">
        A las voces que piensan y narran la maternidad desde experiencias personales y colectivas, se suma la de Marina Gersberg, psic&oacute;loga, editora de P&aacute;nico el P&aacute;nico y autora de <em>El fin es el fin del sol</em> (Vinilo), un libro donde conviven el duelo, el nacimientos y una mudanza y que recorre distintas formas de maternar. &ldquo;La literatura en este caso me &lsquo;sirvi&oacute;&rsquo; para hablar de lo que no se habla, salir del silencio, intentar elaborar un trauma. Las mujeres fuimos mucho tiempo acalladas y ni hablar de las experiencias que se salen de la norma. Escrib&iacute; este libro en parte para no olvidar, para no explotar por dentro&rdquo;, cuenta.
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                    alt="Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia"
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                Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia                            </span>
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        Escrito a lo largo de m&aacute;s de una d&eacute;cada, naci&oacute; sin saber que ser&iacute;a un libro. &ldquo;Lo empec&eacute; a escribir hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os en un viaje a Cusco, filmando observatorios astron&oacute;micos. Ah&iacute; escuch&eacute; esa frase que no sab&iacute;a que en el futuro iba a tener tanto sentido. Despu&eacute;s se transform&oacute; en una historia de amor, de nubes, p&aacute;jaros y monta&ntilde;as. Me interesaba contar mis experiencias de maternidades diferentes, profundas que me tocaron en esta vida y el salir de la ciudad para venir a vivir a un pueblo en Traslasierra, C&oacute;rdoba. <strong>Cuento la enfermedad y muerte de mi madre, mis abortos, un parto desgarrador, ser madre de una hija con discapacidad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el libro, Gersberg narra el nacimiento de Amapola, su hija menor, durante la pandemia, y el momento en que se enter&oacute;, despu&eacute;s de un parto muy complicado, que hab&iacute;a sufrido una lesi&oacute;n cerebral: &ldquo;Nunca imagin&eacute; conocer a mi hija reci&eacute;n nacida a trav&eacute;s de una foto. Yo pensaba m&aacute;s en el &lsquo;piel con piel&rsquo;, en la hora sagrada, pero reci&eacute;n pude ir a verla al d&iacute;a siguiente. [&hellip;] Volver as&iacute;, sin ella, y que Lucero no conociera a su hermana fue tremendamente doloroso. [&hellip;] Esto fue lo m&aacute;s revelador. Amapola es as&iacute;, no se sabe c&oacute;mo va a ser en el futuro ni qu&eacute; cosas va a poder hacer, pero no est&aacute; enferma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tr&aacute;nsito, atravesado por p&eacute;rdidas y duelos, la llev&oacute; a una reflexi&oacute;n que recorre las p&aacute;ginas del libro: &ldquo;Voy a tener que ser mi propia madre. No s&eacute; qui&eacute;n soy, me hablo para entender, para volver al presente, al disfrute con lo que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como lectora, tambi&eacute;n encuentra en otras autoras un espejo y una red: &ldquo;Leer a otras madres nos hace sentir menos solas, como una manera de dejar de ser islas. Siempre me gust&oacute; que me cuenten todo, el lado oscuro de las cosas, las ambivalencias. Hay un concepto de Jane Lazarre en <em>Una escritora en el tiempo</em> que dice: &lsquo;La maternidad siempre ha reivindicado el activismo, y la escritura es una forma de activismo, porque, si no contamos nuestros relatos, &iquest;qui&eacute;n lo har&aacute; por nosotras?&rsquo;&rdquo;.
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        <strong>Hablar y escribir sobre maternidad es disputar sentidos: no cabe en una sola imagen ni en un &uacute;nico relato.</strong> Puede ser una habitaci&oacute;n de hospital, un taller compartido, una investigaci&oacute;n acad&eacute;mica o un recuerdo que vuelve cuando ya no se lo espera. Contarlas es, de alg&uacute;n modo, descubrir ese hilo invisible que une a las madres con sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/poner-palabras-literatura-explora-problematiza-derechos-sexuales_132_11541612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40d44f3b-0532-4da7-879c-98995dca42c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099374.jpg" width="5192" height="2921" alt="Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autoras, textos y hasta librerías tomaron un lugar en la pelea por el aborto legal en los momentos más álgidos del debate. Ahora esa obra tiene un valor testimonial y artístico. </p></div><p class="article-text">
        Con la elecci&oacute;n de la palabra precisa, el tejido de una trama que permite entender la complejidad de una situaci&oacute;n o la capacidad de explorar por qu&eacute; muchas veces el deseo es m&aacute;s contradictorio y opaco que lineal, la literatura argentina aborda los derechos sexuales y reproductivos y, con un aporte art&iacute;stico y creativo, ayuda a llenar de sentido el &ldquo;mi cuerpo es m&iacute;o&rdquo; y a darle forma y contenido una idea fuerza que se ramifica: tenemos derecho a vivir al margen de todo tipo de violencia sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoras, entonces, recurren a la ficci&oacute;n para contarles a los lectores de qu&eacute; est&aacute; hecho el universo de los derechos sexuales y sus violaciones: la desesperaci&oacute;n de un personaje ante un embarazo no deseado, la l&oacute;gica familiar de ocultamiento detr&aacute;s de un aborto forzado o el efecto del silenciamiento sobre los cuerpos. Ficci&oacute;n y realidad entran, entonces, en un juego de espejos y retroalimentaci&oacute;n que ayuda a sacar el tema de la oscuridad, lo visibiliza y problematiza y, en ese movimiento, lo vuelve materia de conversaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La mejor tradici&oacute;n literaria: no hay temas prohibidos&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Las investigadora y docente Ilona Aczel estudi&oacute; durante a&ntilde;os c&oacute;mo fue narrado el aborto en la literatura argentina y lo reuni&oacute; en &ldquo;Literatura argentina y aborto: intervenci&oacute;n inicial sobre un corpus embrionario&rdquo; un mapa de lecturas con ficciones de Roberto Arlt, Jorge As&iacute;s, Washington Cucurto, Ana Mar&iacute;a Shua, y Samanta Schweblin, entre muchos otros. &ldquo;Desde los primeros textos literarios argentinos el cuerpo femenino se confunde metaf&oacute;ricamente con el territorio de la patria. Desde esta posici&oacute;n naturalizada, se instituye socialmente a las mujeres como las responsables de no dejarse conquistar, de negar su sexualidad hasta el matrimonio y demostrar tanto su val&iacute;a como la de su familia&rdquo;, asegura en el texto. Y en el contexto de esa tradici&oacute;n literaria, cree que <strong>la prosa de Sara Gallardo irrumpe e implica un punto de inflexi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de que &ldquo;El acontecimiento&rdquo; (2000) de Annie Ernaux sorprendiera a los lectores con un relato autobiogr&aacute;fico del aborto que la escritora ganadora del Nobel atraves&oacute; cuando era una estudiante de Letras, la literatura argentina llevaba a&ntilde;os explorando el tema. <strong>&ldquo;Enero&rdquo;, la novela de Sara Gallardo que fue publicada por en 1958, es un punto de quiebre en las representaciones sobre el aborto</strong> porque, aunque no est&aacute; nombrado, est&aacute; narrado como el camino silencioso que elige Nefer cuando se da cuenta de que est&aacute; embarazada tras una violaci&oacute;n que no puede confesar porque ser&iacute;a una deshonra familiar.
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                    alt="Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras de Fiordo, responsables de la reedición de la novela de Gallardo seis décadas después, con el debate por la legalización en agenda."
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                Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras de Fiordo, responsables de la reedición de la novela de Gallardo seis décadas después, con el debate por la legalización en agenda.                            </span>
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        Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras del sello Fiordo, que eligi&oacute; recuperar la obra de Sara Gallardo y, en ese movimiento, devolvi&oacute; &ldquo;Enero&rdquo; a las librer&iacute;as. &ldquo;Llegamos a la novela porque nos gustaba mucho Sara Gallardo, toda su obra, y siempre hab&iacute;amos querido publicarla. Empezamos por 'Pantalones azules' y seguir por 'Enero' era una consecuencia l&oacute;gica, porque se acababan de vencer los derechos de la edici&oacute;n anterior, de Capital Intelectual. No la elegimos por el tema del aborto, no ten&iacute;amos esa agenda en la cabeza cuando le propusimos a los hijos reeditarla&rdquo;, repasa Ariza sobre c&oacute;mo fue el proceso. &ldquo;La novela justo sali&oacute; en coincidencia con el debate por el aborto en 2018 y hubo una serie de menciones en la prensa de esa novela como una de las que abordaba el tema en la literatura. Y ah&iacute; qued&oacute; muy asociada al tema, que es el n&uacute;cleo dram&aacute;tico de la historia, por supuesto, aunque en conexi&oacute;n con otros ejes muy fuertes que est&aacute;n en toda la obra de Sara: las relaciones de clase y de g&eacute;nero mezcladas, la relaci&oacute;n de las personas con la naturaleza, con el mundo animal, incluso una reflexi&oacute;n sobre el destino, el deseo, la individualidad&rdquo;, cuenta la editora para explicar c&oacute;mo el eje del aborto de Nefer, la protagonista, se intercala con el resto de los aspectos de su biograf&iacute;a.&nbsp;
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                    alt="La novela de Sara Gallardo se publicó en 1958 y es un punto de quiebre en las representaciones sobre aborto. Incluso sin nombrarse explícitamente lleva años como tema literario."
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            <span class="title">
                La novela de Sara Gallardo se publicó en 1958 y es un punto de quiebre en las representaciones sobre aborto. Incluso sin nombrarse explícitamente lleva años como tema literario.                            </span>
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        En toda la obra de Sara Gallardo subyace el problema de las asimetr&iacute;as de clase y g&eacute;nero, el choque entre el deseo individual y el marco social. &ldquo;Las violencias que generan esas asimetr&iacute;as y desfases est&aacute;n representadas de maneras muy sutiles, para nada panfletarias, pero s&iacute; desde la observaci&oacute;n&rdquo;, apunta la editora. Cree, adem&aacute;s, que los lectores que tuvo y tiene el libro desde que se public&oacute; se acercaron en parte por la conexi&oacute;n con el tema del aborto. &ldquo;Quiz&aacute;s una porci&oacute;n del p&uacute;blico que conoci&oacute; a Sara, sobre todo lectores j&oacute;venes, lo hicieron porque la novela hab&iacute;a cobrado gran visibilidad en relaci&oacute;n con el debate, pero tambi&eacute;n me parece que juegan otros motivos, la potencia de la escritura de Sara, su vigencia y su forma &uacute;nica de hablar de las relaciones entre las personas y, de nuevo, con el mundo natural&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;'Enero' es una novela de amor no color rosa, sino color tierra&rdquo;, la defini&oacute; Mar&iacute;a Elena Walsh. </strong>&iquest;C&oacute;mo logra esa potencia? &ldquo;Siempre me impact&oacute; su capacidad para sintetizar toda una atm&oacute;sfera: emocional, espacial. Un adjetivo certero, un encadenamiento de dos sustantivos y un verbo y tenemos toda una imagen de un lugar, su luz, las tensiones que lo habitan. Dos l&iacute;neas de di&aacute;logo y ya entendimos el conflicto complejo, interno de un personaje. Eso me parece maravilloso. Creo que es una autora muy contempor&aacute;nea en su libertad para escribir, forzando apenas la sintaxis por momentos, algo que hace que sus oraciones se persigan unas a otras. Y esto ya est&aacute; en 'Enero'. Para Sara, el paisaje es un personaje m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una experiencia que (por fin) habla</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando escrib&iacute; las novelas 'Tuya' y 'Elena sabe' nadie hablaba del aborto m&aacute;s all&aacute; del movimiento feminista y del trabajo de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No era un debate instalado en la sociedad, no se usaba ni se dec&iacute;a la palabra. Por eso, en el cuento 'Basura para las gallinas' decid&iacute; no decirla, emul&eacute; el silencio y eleg&iacute; un vac&iacute;o&rdquo;, cuenta la escritora Claudia Pi&ntilde;eiro sobre <strong>el lugar que el aborto ocup&oacute; primero en su obra y, reci&eacute;n despu&eacute;s, en su militancia feminista.</strong> &ldquo;Como autora, siempre fue un tema que me preocup&oacute; y me llam&oacute; en la medida en que me interesa cualquier tema de las mujeres en el mundo. El aborto es un tema ancestral y prohibido que ha minado los derechos y posibilidades de muchas que se enfrentaron a un embarazo no deseado y no sab&iacute;an c&oacute;mo hacer. Por todo eso, me result&oacute; literario y me pareci&oacute; que era interesante como cuesti&oacute;n dram&aacute;tica para abordar en una trama&rdquo;, cuenta Pi&ntilde;eiro para dar cuenta de por qu&eacute; el tema lleg&oacute; a su ficci&oacute;n antes que a su rol de militante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fiel a las reglas de la ficci&oacute;n, la autora &ldquo;dej&oacute; ser&rdquo; a sus personajes y no se arrog&oacute; el poder de hacer que actuaran conforme a sus convicciones. En 'Tuya', la adolescente que queda embarazada y concurre a un consultorio clandestino finalmente decide no abortar. En el cuento 'Basura para las gallinas' una madre le hace un aborto a su hija con una aguja de tejer tal como vio a su propia madre hac&eacute;rselo a su hermana. En 'Elena sabe', una mujer es secuestrada por otra en el momento que est&aacute; por entrar a hacerse un aborto; a&ntilde;os despu&eacute;s la mujer que no pudo interrumpir el embarazo es una persona gris que no ha superado el trauma que le ocasion&oacute; tener un hijo contra su deseo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Zonas de contacto entre la escritura y la militancia&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En 2015, en el marco de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, los feminismos comenzaron a apropiarse de la literatura y le imprimieron su car&aacute;cter radicalmente pol&iacute;tico con la intenci&oacute;n de transformar los imaginarios sobre aborto voluntario con misoprostol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El debate general se abri&oacute; en 2018 y la militancia acompa&ntilde;&oacute;. <strong>La literatura, para entonces, ya hab&iacute;a hecho su propio recorrido</strong>&rdquo;, recuerda Pi&ntilde;eiro. Para ella, &ldquo;los libros son un veh&iacute;culo para llegar a determinadas personas que no se sienten interpeladas por algunos debates, que quedan por fuera&rdquo;. En honor a esa exploraci&oacute;n literaria previa a los debates, cuando se present&oacute; en los debates en comisiones en la C&aacute;mara de Diputados en el marco del debate de la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo hizo una referencia a los &ldquo;Pr&iacute;ncipes de Maine&rdquo; de John Irving donde hay un m&eacute;dico que es obligado a hacer partos de mujeres pobres para que den a sus hijos en adopci&oacute;n a un orfelinato y, por otra parte, las mismas personas que subvencionan esa instituci&oacute;n lo llaman para que les haga abortos a sus hijas y sobrinas. Cuando le toc&oacute; inaugurar la Feria del Libro en abril de 2018, repiti&oacute; el gesto y lleg&oacute; al escenario con un discurso que inclu&iacute;a un largo listado de obras que abordan el tema: desde &ldquo;Las palmeras salvajes&rdquo; de Faulkner hasta &ldquo;El curandero del amor&rdquo; de Washington Cucurto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la literatura y en la militancia, a Pi&ntilde;eiro le gusta pensarse como el eslab&oacute;n de una tradici&oacute;n, como parte de un todo. &ldquo;Hay autoras argentinas que tratan muy bien el tema de la no maternidad. En `Pendiente&acute;, Mariana Dim&oacute;pulos aborda esa falta de ganas&nbsp; y de deseo de no ser madre y de all&iacute; se deriva la posibilidad de que una mujer pueda hacerse un aborto porque los m&eacute;todos anticonceptivos a veces fallan. En `La llave&acute;, Liliana Heker tambi&eacute;n hace suyo el debate&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El rol activo que las autoras asumieron durante el debate de 2018 encendi&oacute; a otros eslabones de la cadena editorial. La librer&iacute;a C&eacute;spedes, en Colegiales, <strong>amaneci&oacute; una de esas ma&ntilde;anas con su vidriera te&ntilde;ida de verde gracias a la disposici&oacute;n, una al lado de la otra, de tapas verdes especialmente elegidas para dar el mensaje.</strong> &ldquo;Fue una idea espont&aacute;nea que surgi&oacute; de la necesidad de sentar posici&oacute;n y, adem&aacute;s, comunicarla. Creo que los proyectos m&aacute;s artesanales y peque&ntilde;os estamos un paso adelante de los grandes departamentos de marketing que tienen gente que piensa en c&oacute;mo rentabilizar determinada marca y mensaje. Nosotros, en cambio, buscamos visibilizar una discusi&oacute;n que se estaba dando en el Congreso y en la sociedad. Esa conversaci&oacute;n, tan necesaria, hab&iacute;a estado durante mucho tiempo en la clandestinidad y creo que pudimos aprovechar la posibilidad de establecer un di&aacute;logo con nuestra comunidad y meternos en una conversaci&oacute;n&rdquo;, recuerda la librera y escritora Cecilia Fanti sobre aquellos d&iacute;as con C&eacute;spedes &ldquo;pintada&rdquo; de verde. &ldquo;Primero, se hizo en la materialidad total de nuestra vidriera y despu&eacute;s lo expandimos desde las redes sociales. Lo lindo fue que vimos cierto efecto contagio: En la segunda vuelta de debate, cuando sali&oacute; la sanci&oacute;n de la ley de IVE, muchas librer&iacute;as se sumaron y se apropiaron de la acci&oacute;n sin miedo y con los recursos acotados de una librer&iacute;a peque&ntilde;a. Fue la primera acci&oacute;n de posicionamiento de ideas que hicimos y esa impronta nos qued&oacute; para seguir contando cosas&rdquo;, relata Fanti y recuerda que la respuesta en redes sociales fue muy positiva, en parte, &ldquo;porque era otra &eacute;poca y la violencia era muy germinal en relaci&oacute;n&nbsp; a lo que conocemos hoy&rdquo;. &ldquo;Todav&iacute;a pod&iacute;amos expresarnos y abrir la conversaci&oacute;n sin tanto miedo a lo que se viniera en t&eacute;rminos de ofensiva&rdquo;, confiesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 2018, las integrantes del colectivo Poetas por el Derecho al Aborto Legal leyeron todas las semanas poes&iacute;as frente al Congreso, y aquella iniciativa tuvo un correlato editorial: se plasm&oacute; en el libro &ldquo;Martes verdes&rdquo;, en el que colaboraron nueve editoriales para su edici&oacute;n y que re&uacute;ne poemas de 54 escritoras entre las que est&aacute;n Mar&iacute;a Teresa Andruetto, Flor Codagnone, Jimena Arnolfi y Gabriela Bejerman.
    </p><h3 class="article-text">Literatura para escuchar y comprender</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me llev&oacute; a&ntilde;os pronunciarme con absoluta convicci&oacute;n a favor del aborto legal, seguro y gratuito: a&ntilde;os de an&eacute;cdotas de mujeres cercanas que tuvieron que abortar no en condiciones aberrantes, pero s&iacute; riesgosas para su vida y, en algunos casos, de mucha humillaci&oacute;n y bastardeo por parte de los propios profesionales de la salud que las atendieron&rdquo;, acepta Selva Almada, autora argentina y &uacute;ltima finalista del Booker Prize, en el pr&oacute;logo de &ldquo;C&oacute;digo Rosa. Relatos sobre abortos&rdquo; (La Parte Maldita).
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, la escritora Dahiana Belfiori re&uacute;ne testimonios de mujeres que abortaron con pastillas y fueron acompa&ntilde;adas por las Socorristas en Red, colectivo del que form&oacute; parte desde su creaci&oacute;n hasta 2017. Tal vez su gran aporte sea que la autora tom&oacute; cada relato y lo ficcionaliz&oacute; para que las experiencias no sean meras declaraciones o relatos de vida, sino que tuvieran cierto lenguaje po&eacute;tico. Como militante feminista, particip&oacute; desde los inicios tanto en la conformaci&oacute;n de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal como de Socorristas en Red. &ldquo;A la par de ese armado meticuloso y de discusiones acaloradas sobre el contenido del proyecto de ley que se presentaba cada dos a&ntilde;os en el Congreso de la Naci&oacute;n Argentina, tambi&eacute;n nos fuimos dando estrategias de sensibilizaci&oacute;n social&rdquo;, recuerda y asume que C&oacute;digo Rosa, libro que tuvo una segunda edici&oacute;n en 2021, fue parte de eso.&nbsp;
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                Dahiana Belfiori reúne en el libro Código Rosa relatos de las distintas razones por las cuales una mujer decide no seguir adelante con un embarazo. Es un texto político pero también literario.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras escrib&iacute;a el libro, hace diez a&ntilde;os exactamente, <strong>ca&iacute; en la cuenta de que no hab&iacute;a en Argentina hasta el momento un artefacto de esas caracter&iacute;sticas, mucho menos dentro del campo literario</strong>. De hecho, mientras investigaba para informarme sobre los modos de narrar las pr&aacute;cticas de aborto en el mundo, me cost&oacute; encontrar testimonios de personas que hubieran abortado en los que la experiencia no hubiera estado signada por la clandestinidad y sus apariencias: el dolor, el temor, la crueldad, la soledad, el desamparo y toda esa combinaci&oacute;n de afectos a los que tradicionalmente se asociaban las pr&aacute;cticas de aborto&rdquo;, cuenta la autora sobre por qu&eacute;, a&uacute;n teniendo acceso de primera mano a esos testimonios, eligi&oacute; tomar las armas de la ficci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; suma literatura? &ldquo;Aporta a complejizar los modos de ver las experiencias de abortar, a la vez que produce un acercamiento emp&aacute;tico que permite comprender a las mujeres, sus singularidades. Y es &eacute;ste el centro de la cuesti&oacute;n: de lo que hablamos las feministas, y en estos relatos se pone en evidencia, es de maternidades y de embarazos en singular; de c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, con qui&eacute;nes transitar esas experiencias vitales y de si hacerlo o no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Belfiori le interesaba sumar a la construcci&oacute;n de otras narrativas sobre esas experiencias. <strong>&ldquo;Quer&iacute;a que hablar de aborto en primera persona no estuviera m&aacute;s asociado a la idea de acto de valent&iacute;a, si no m&aacute;s bien a la posibilidad de decir lo que nos pasa, lo que hacemos con nuestras vidas, lo que decidimos para nosotrxs sin que pese el estigma o el desprecio. </strong>En otras palabras, quise darle lugar a la experiencia de abortar en el relato de la propia vida en relaci&oacute;n con otras vidas que nos importan. Deseaba contribuir a mostrar que as&iacute; como otros modos de relacionarnos son posibles tambi&eacute;n lo son otras pr&aacute;cticas de aborto y que abortar es hacer lugar a que otros proyectos vitales ocurran. Pienso que abortar y tener la posibilidad de contarlo son lo que me gusta nombrar como enunciaciones vitales ante el predominio de la crueldad&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien fue escrito al calor de una lucha, considera que fue recibido en la clave en la que fue creado: literaria, hist&oacute;rica, social. &ldquo;A la vez que forma parte del cambio de &eacute;poca en relaci&oacute;n a la legalidad del aborto, tambi&eacute;n lo trasciende dado que es un registro y una exploraci&oacute;n de retratos de mujeres, que en las m&aacute;s variadas situaciones, toman una decisi&oacute;n. Esa decisi&oacute;n, rodeada de la atm&oacute;sfera singular&nbsp; en la que es tomada, es la que adquiere centralidad en el libro. Sigue convocando a pensar la pregunta que se abre, insistente, ante la posibilidad de un embarazo no buscado. Es una pregunta que nunca se clausura, incluso con la ley. En ese sentido el libro la recoge y despliega reflexiones, experiencias vitales, puntos de vista, miradas&rdquo;,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora tiene contacto con el libro a trav&eacute;s de los efectos de su lectura: &ldquo;A trav&eacute;s de lo que lxs lectorxs devuelven, a trav&eacute;s de tantas y tantas mujeres que me siguen escribiendo con agradecimiento porque el libro las cobija y las habilita a reflexionar sobre sus decisiones&rdquo;. Cree que con la legalidad del aborto en Argentina algo de eso que antes ocurri&iacute;a en la intimidad &ldquo;que hasta no hace demasiado tiempo no pod&iacute;a ni siquiera ser alojado, se abre a la posibilidad de la duda, de la reflexi&oacute;n&rdquo;. <strong>En la posibilidad de la palabra, de toda su extensi&oacute;n, hay algo de reparaci&oacute;n:</strong> &ldquo;En la intimidad no nos sentimos tan solas porque la legalidad est&aacute; dicha y porque hay una verdad que nos asiste, la de todas nuestras voces, cada vez que nos permitimos dudar y decidir lo que proyectamos para nuestras vidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/poner-palabras-literatura-explora-problematiza-derechos-sexuales_132_11541612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 03:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritoras,Aborto,Ley derechos sexuales]]></media:keywords>
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