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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cindy Gomez Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/cindy-gomez-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cindy Gomez Navarro]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las mujeres pueden sanar en red y los varones también: el proyecto para reducir violencias que resiste en Formosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-sanar-red-varones-proyecto-reducir-violencias-resiste-formosa_132_11549133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/536d35ba-8fa6-4d47-9076-c7a2069f5b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres pueden sanar en red y los varones también: el proyecto para reducir violencias que resiste en Formosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el centro de salud Pablo Bargas funciona un programa para promocionar vínculos más saludables y deconstruir masculinidades. La red feminista y la imaginación política son parte de esta apuesta pública por una sociedad menos hostil. </p></div><p class="article-text">
        En un contexto nacional de desmantelamiento de las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero, donde reinciden narrativas conservadoras y negacionistas, hay iniciativas p&uacute;blicas que resisten y buscan crear comunidades m&aacute;s justas. Este es el caso del proyecto &ldquo;Promoci&oacute;n de v&iacute;nculos saludables&rdquo; del Centro de Salud Pablo Bargas de Formosa, un espacio impulsado por mujeres que lleva m&aacute;s de 20 a&ntilde;os brindando acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico, con grupos de ayuda mutua, a personas que sufren violencias y <strong>tambi&eacute;n a quienes las ejercieron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La prueba piloto empez&oacute; en 1999, cuando en Argentina todav&iacute;a se hablaba de &ldquo;violencia dom&eacute;stica&rdquo; y a&uacute;n faltaba una d&eacute;cada para que se sancionara la Ley Nacional de Protecci&oacute;n Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. &ldquo;Ve&iacute;amos que en las consultas m&eacute;dicas y odontol&oacute;gicas y en las actividades comunitarias de la salita, era reiterada la demanda de asistencia a mujeres y ni&ntilde;os por situaciones de violencia. Decidimos formarnos en el tema y conformamos un equipo interdisciplinario para <strong>encarar el problema social como una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica</strong>, desde el primer nivel de atenci&oacute;n&rdquo;, cont&oacute; la m&eacute;dica Julia Constanz&oacute;, directora del CAPS en ese entonces. A este equipo inicial lo integraron Beatriz Cravero, militante feminista reconocida en la provincia por su lucha hist&oacute;rica, la trabajadora social Beatriz G&oacute;mez y Mar&iacute;a Jos&eacute; Paredes, psic&oacute;loga especializada en violencia intrafamiliar y referente provincial de la Red argentina por buenas masculinidades.
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                Parte del equipo que lleva adelante el programa Vínculos Saludables                            </span>
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        El programa se fue reconfigurando en base a los contextos hist&oacute;ricos y, con los a&ntilde;os, los equipos de trabajo fueron variando: llegaron a participar m&eacute;dicas, operadoras comunitarias, soci&oacute;logas, hasta un cura. Hoy lo comandan cuatro psic&oacute;logas -Eva Vizca&iacute;no, Alejandra Carrizo, Stefani Zannin y M&oacute;nica Pacheco- y la respuesta est&aacute; fuertemente ligada a la salud mental. &ldquo;Nosotras nos vemos atravesadas e interpeladas por nuevos paradigmas todo el tiempo y eso hace que vayamos transformando las formas de abordaje. Se brindan terapias grupales, pensando sobre todo en la tem&aacute;tica de violencia, con el intento de construir o reconstruir algo del lazo social&rdquo;, comentaron.
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                El equipo de psicólogos en la reunión semanal de los lunes por la mañana                            </span>
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        Cada semana, m&aacute;s de 20 personas asisten a algunos de los dispositivos de Promoci&oacute;n de V&iacute;nculos Saludables en el barrio Villa Lourdes: grupos para personas que sufren violencia; para personas que ejercieron violencia y quieren iniciar procesos de reflexi&oacute;n y deconstrucci&oacute;n; para cuidadores y cuidadoras, al que llegan t&iacute;as, madres, padres, quienes tienen a su cargo el cuidado de un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, y consultan por alguna situaci&oacute;n; talleres para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.&nbsp; Tambi&eacute;n se realizan atenciones individuales, que son entrevistas, acompa&ntilde;amientos y seguimiento de casos.&nbsp;
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                    alt="Entrada del Centro de salud Pablo Bargas, refaccionado y ampliado en noviembre del 2007"
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            <span class="title">
                Entrada del Centro de salud Pablo Bargas, refaccionado y ampliado en noviembre del 2007                            </span>
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        Las actividades se dan en el sector de psicolog&iacute;a y, a veces, en el patio, entre unas hamacas y un lapacho que ti&ntilde;e todo el piso de lila. Cada lunes a primera hora, adem&aacute;s, funciona la reuni&oacute;n de equipo de psic&oacute;logas, que suele abrir la participaci&oacute;n a alumnos o egresados de la facultad de psicolog&iacute;a, a docentes, funcionarios o equipos t&eacute;cnicos de otras &aacute;reas del Estado, o a profesionales de otros centros de salud e incluso de otras localidades de la provincia. Esta articulaci&oacute;n constante, propia de su l&oacute;gica de trabajo, fue clave para consolidar el proyecto como un pilar fundamental para la comunidad: hoy no s&oacute;lo es un servicio del barrio, llegan consultas de todos lados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los grupos se puede llegar de manera espont&aacute;nea, a trav&eacute;s de un turno para atenci&oacute;n en salud mental o a partir de una consulta con el pediatra, que deriva al paciente si considera necesaria una interconsulta&rdquo; explic&oacute; Pacheco. &ldquo;Tambi&eacute;n puede venir la demanda de otro centro de salud, de alguna escuela, de los organismos del Ejecutivo provincial y municipal que trabajan con violencia de g&eacute;nero, o de un oficio judicial&rdquo;, agreg&oacute; Carrizo.&nbsp;
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                Cartel con información sobre los derechos de los niños y las niñas en wichí y español                            </span>
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        Actualmente, el trabajo del Pablo Bargas es una referencia en el Poder Judicial de la provincia, que desde el Juzgado de menores o su Oficina de Violencia Intrafamiliar deriva a las personas que han transitado problem&aacute;ticas vinculadas a las violencias. Este fue el caso de Ang&eacute;lica, una mujer que naci&oacute; y creci&oacute; en el campo y que a sus 15 a&ntilde;os dej&oacute; la escuela para <strong>hacer lo que su padre le hab&iacute;a indicado: casarse</strong>. Ang&eacute;lica dice que el espacio de V&iacute;nculos Saludables implic&oacute; un giro en su vida.
    </p><h2 class="article-text">Darse cuenta</h2><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, Ang&eacute;lica, cansada de lavarle los pies a su marido y de que &eacute;l la descalifique y agreda por querer un futuro para sus hijos, agarr&oacute; a los ocho y se mud&oacute; de la localidad de Tatan&eacute; a Formosa capital. Empez&oacute; de cero, con nada. Estudi&oacute;, trabaj&oacute;, construy&oacute; una casa. Hace 9 a&ntilde;os, empez&oacute; a salir con alguien y se qued&oacute; embarazada, pero al tiempo &eacute;l le dijo que no quer&iacute;a hacerse cargo del ni&ntilde;o y la dej&oacute;. Una noche, cuando ella estaba en su casa con su beb&eacute; reci&eacute;n nacido y con la herida de la ces&aacute;rea todav&iacute;a sanando, su ex lleg&oacute; borracho, pate&oacute; la puerta y se meti&oacute; en su vivienda a los golpes. Ella estaba con una amiga y con una de sus hijas. Llamaron a la polic&iacute;a. Despu&eacute;s de ese episodio, siguieron las violencias, y las denuncias. Estaba desesperada y en el Poder Judicial le hablaron del Centro de Salud Pablo Bargas.&nbsp;
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                Ingreso a los consultorios de psicología del centro de salud                            </span>
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        &ldquo;<strong>Al principio escuchaba que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres a su independencia, a poner l&iacute;mites, y yo pensaba: est&aacute;n locas</strong>. Despu&eacute;s me di cuenta, entend&iacute; que todo lo que sufr&iacute; en mi vida desde mi infancia hab&iacute;a sido violencia. Aprend&iacute; que yo no era una loca por querer estudiar y trabajar&rdquo;, relat&oacute; Ang&eacute;lica. &ldquo;Asist&iacute; a los grupos durante muchos a&ntilde;os. Llor&eacute; muchos a&ntilde;os. Ten&iacute;a culpa, miedo, pero hoy soy otra persona. Soy consciente de que pude hacer muchas cosas: pude terminar la secundaria de grande, estudi&eacute; muchos oficios, soy auxiliar de gerontolog&iacute;a, tengo mi trabajo, pude cuidar y criar a mis hijos. Soy una agradecida de ese espacio, porque realmente sirve y ayuda&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando J&eacute;sica ten&iacute;a 30, su esposo la insult&oacute; y golpe&oacute;. Entonces ella, con su beb&eacute; de un a&ntilde;o en brazos, se fue de la casa. No pod&iacute;a ir a lo de su mam&aacute;, su pareja hab&iacute;a hecho que ella se alejara de su familia. No ten&iacute;a mucha plata porque tampoco ten&iacute;a trabajo, lo hab&iacute;a dejado para dejar de escuchar los planteos de celos de su pareja. Pero hab&iacute;a dicho basta, as&iacute; que busc&oacute; un lugar donde dormir esa noche, despu&eacute;s consigui&oacute; un trabajo y un lugar para vivir. Su hijo creci&oacute; bajo su cuidado y con un padre intermitente que, de vez en cuando, lo ve&iacute;a y, a veces, le pasaba lo que correspond&iacute;a por alimentos. El a&ntilde;o pasado, cuando J&eacute;sica inici&oacute; una relaci&oacute;n con un chico y su hijo empez&oacute; a visitar a su pap&aacute; con m&aacute;s frecuencia, las violencias y amenazas de su ex volvieron. Y adem&aacute;s, su hijo, con s&oacute;lo 7 a&ntilde;os, empez&oacute; a gritarle y a pegarle. Sin saber qu&eacute; hacer, por recomendaci&oacute;n de un amigo, J&eacute;sica lleg&oacute; al Pablo Bargas. Su ni&ntilde;o comenz&oacute; a ir a los talleres l&uacute;dicos y ella, con las personas que cuidan. Ah&iacute;, reci&eacute;n ah&iacute;, <strong>le puso un nombre a la tortura que hab&iacute;a vivido en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os</strong>: se dio cuenta de que hab&iacute;a sido violentada psicol&oacute;gica y f&iacute;sicamente por el pap&aacute; de su hijo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Beatriz Cravero y parte del equipo, en los inicios del proyecto Vínculos Saludables, antes de la refacción total del centro de salud en 2007                            </span>
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        Hoy J&eacute;sica tiene 37 a&ntilde;os y cada semana se cruza de un barrio a otro para asistir a la terapia de grupo. Est&aacute; de nuevo cerca de su familia, tiene red de amistades, una changa que la sostiene y est&aacute; aprendiendo herramientas para cuidar y criar a su ni&ntilde;o, que tambi&eacute;n est&aacute; aprendiendo a manejar sus emociones.
    </p><p class="article-text">
        Las historias que se cruzan en los grupos tienen or&iacute;genes distintos pero algo en com&uacute;n: est&aacute;n atravesadas por una o m&uacute;ltiples violencias y sus protagonistas tienen la oportunidad de sanar y salir adelante.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Trabajar la violencia con los violentos</h2><p class="article-text">
        En el caso del grupo para personas que ejercen violencia -al que mayoritariamente asisten varones cis- hay algo que se mantiene y algo que hace ruido, cuando se sienten interpelados por algo que antes no les pasaba. &ldquo;Ellos empiezan a hablar cuando pueden, algunos revelan cosas dolorosas de su propia infancia y de una educaci&oacute;n con much&iacute;sima crueldad. Siempre hay alg&uacute;n compa&ntilde;ero que les hace alg&uacute;n comentario y ah&iacute; se da el pasaje, donde ellos comienzan a ver, por ejemplo, que no fue tan buena su crianza, y a darse cuenta de que a ellos les ense&ntilde;aron c&oacute;mo deb&iacute;a ser una mujer. Ah&iacute; descubren muchas veces las violencias que sus padres ejercieron hacia sus madres o hacia ellos mismos, y eso explica <strong>por qu&eacute; llegan tan enojados</strong>&rdquo;, coment&oacute; Carrizo, la psic&oacute;loga que tiene a su cargo este dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        Las personas llegan bajo el despojo, el enojo y la exclusi&oacute;n; en los grupos encuentran un cobijo, pero tambi&eacute;n sacuden estructuras y se hacen preguntas: &ldquo;Un paciente nos cont&oacute; que no hab&iacute;a podido llorar al costado de la cama de un hospital, cuando su hijo estaba en coma, porque una enfermera lo estaba mirando. Aqu&iacute; se lo permiten, se permiten angustiarse&rdquo;, mencion&oacute; Zanin. &ldquo;Vienen muy solos y aqu&iacute; muchas veces encuentran amigos. Por eso decimos que es una experiencia transformadora para ellos. Algunos se van sin ser interpelados, pero a la mayor&iacute;a el grupo los atraviesa&rdquo;, agreg&oacute; Carrizo.&nbsp;
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                Julia Constanzó en el centro de salud Pablo Bargas con alumnos de la Universidad Nacional de Formosa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Feminismo y pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Desde que se cre&oacute; este programa p&uacute;blico en Formosa, en Argentina<strong> pasaron siete presidencias con filosof&iacute;as y gestiones muy distintas</strong>: se dieron avances legislativos en materia de salud sexual y reproductiva, educaci&oacute;n sexual, cuidado de las infancias e igualdad de g&eacute;nero y diversidad; se crearon pol&iacute;ticas p&uacute;blicas clave para el empoderamiento de las mujeres y su autonom&iacute;a econ&oacute;mica; tambi&eacute;n hubo retrocesos -aunque ninguno tan fuerte como el que hoy sacude al mapa- y a&uacute;n as&iacute;, el Programa de Promoci&oacute;n de V&iacute;nculos Saludables sigui&oacute; funcionando donde estuvo siempre: en la esquina de Emilio Senes y Mariguetti.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando reci&eacute;n empezamos, era muy dif&iacute;cil trabajar temas como el sometimiento o la independencia econ&oacute;mica. Eso fue cambiando con el empuje del movimiento feminista que habilit&oacute; conversaciones y gener&oacute; cambios culturales. Desde que las mujeres empezaron a hablar y la sociedad comenz&oacute; a creerles, la transformaci&oacute;n fue estructural&rdquo;, dijo Vizca&iacute;no. En esta l&iacute;nea, tambi&eacute;n comenta que el caso de abuso sexual a la actriz Thelma Fard&iacute;n -qui&eacute;n denunci&oacute; a Juan Darthes y, luego de una larga lucha, logr&oacute; justicia- fue fundamental para que <strong>muchas mujeres del barrio se acerquen a preguntar sobre situaciones de abuso que ten&iacute;an silenciadas o negadas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los feminismos tambi&eacute;n trajeron un cambio en la mirada de las masculinidades hacia la salud mental: &ldquo;Antes, ir al psic&oacute;logo significaba debilidad, ahora no: al consultorio llegan varones por motivos de ansiedad, angustia o problemas de celos que quieren modificar. Vienen solos a pedir ayuda, eso es nuevo&rdquo;, dijo Zanin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, el avance en materia legislativa y la creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas concretas, como Ellas Hacen o, m&aacute;s tarde, el programa Acompa&ntilde;ar, tambi&eacute;n fueron fundamentales para que se generen estos cambios. En ese proceso, el proyecto de Promoci&oacute;n de V&iacute;nculos Saludables fue apoyo y testigo: &ldquo;Acompa&ntilde;amos un mont&oacute;n de mujeres que pudieron denunciar y salir de la situaci&oacute;n en la que estaban porque hubo un Estado que les dio la posibilidad econ&oacute;mica de pensarse, de transformarse, de estudiar y trabajar, de integrar una cooperativa&rdquo;, coment&oacute; Vizca&iacute;no.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alejandra Carrizo, psicóloga                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n vimos c&oacute;mo <strong>las mujeres tomaban anticonceptivos a escondidas de su marido o novio</strong>, que se los prohib&iacute;a como un m&eacute;todo de control. Era realmente peligroso para ellas. Hoy esas mismas mujeres hablan de la vasectom&iacute;a&rdquo;, agreg&oacute;, retomando uno de los enfoques clave del programa: la salud sexual reproductiva y no reproductiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra de las medidas exitosas que nombraron en este sentido fue el Plan ENIA (de prevenci&oacute;n del Embarazo No Intencional Adolescente): el acceso gratuito al chip subcut&aacute;neo logr&oacute; abordar una problem&aacute;tica de la regi&oacute;n y bajar considerablemente los niveles de embarazo en la adolescencia. Pero a esta pol&iacute;tica p&uacute;blica le lleg&oacute; la motosierra del presidente Javier Milei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras el Gobierno cierra el primer Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad de la Naci&oacute;n y elimina todas sus pol&iacute;ticas; mientras incumple con los compromisos internacionales asumidos por la Argentina y niega la existencia de las violencias por razones de g&eacute;nero, en algunas provincias hay l&oacute;gicas de resistencia. En el caso del Plan ENIA, el Gobierno de Formosa se hizo cargo de uno de sus elementos fundamentales: garantizar el stock para el acceso gratuito a los m&eacute;todos anticonceptivos gratuitos.
    </p><h2 class="article-text">Un proyecto que se multiplica</h2><p class="article-text">
        Parte de la fortaleza de este equipo de psic&oacute;logas es buscar nuevas narrativas para hablar con personas que viven envueltas en realidades hostiles, a cerca de sus derechos,&nbsp; la igualdad de g&eacute;nero, los cuidados, el aborto, las distintas formas de masculinidad. Pero la demanda de los casos que llegan al centro es tan alta, que tambi&eacute;n fueron desplegando estrategias para multiplicarse: cada a&ntilde;o, el equipo de salud mental recibe pasantes de la carrera de psicolog&iacute;a, quienes luego contin&uacute;an en el Pablo Bargas de forma voluntaria o replican el dispositivo en otros efectores de la provincia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos solas. Hoy contamos con una red de psic&oacute;logos y psic&oacute;logas en los centros de salud de toda la provincia. Hay profesionales de la salud que articulan con nosotras e incluso, se formaron en el Bargas&rdquo;, asegur&oacute; Vizca&iacute;no. En un momento hist&oacute;rico de encrucijada nacional, donde el discurso busca romper los lazos sociales, donde se quiebran programas, proyectos, equipos y todo aquello que permite sostener el acceso a los derechos, ellas apuestan a la red.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DC/ CGN/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniela Carrizo, Cindy Gomez Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-sanar-red-varones-proyecto-reducir-violencias-resiste-formosa_132_11549133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 02:59:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres pueden sanar en red y los varones también: el proyecto para reducir violencias que resiste en Formosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro]]></media:keywords>
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