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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Marcela Ojeda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/marcela-ojeda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Marcela Ojeda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Culpa y deconstrucción, el camino de los varones que pierden a una mujer por violencia machista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/culpa-deconstruccion-camino-varones-pierden-mujer-violencia-machista_132_11599499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/928db42f-0212-45da-a751-48577c9f84a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100676.jpg" width="5186" height="2917" alt="Culpa y deconstrucción, el camino de los varones que pierden a una mujer por violencia machista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Padres, hermanos, hijos: el femicidio de una mujer querida los deja de frente ante una problemática que ya no pueden ver con los mismos ojos. El peso de los mandatos que también caen sobre ellos. </p></div><p class="article-text">
        Protegerlas, cuidarlas, que est&eacute;n a salvo, que nadie les haga da&ntilde;o ni las lastime, poner el cuerpo -de ser posible- para evitarles alg&uacute;n sufrimiento son algunos de los mandatos que suelen tener incorporados la mayor&iacute;a de los varones de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; pasa con ellos cuando alguna mujer de su familia sufre violencia machista extrema? &iquest;C&oacute;mo es para esos hombres que sus nietas, hijas, hermanas sean v&iacute;ctimas de femicidios? &iquest;C&oacute;mo transitan ellos ese dolor?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jorge Taddei</strong> es el pap&aacute; de <strong>Wanda</strong>, un caso emblem&aacute;tico de violencia machista que tuvo una amplia cobertura medi&aacute;tica por un factor adicional: el agresor era <strong>Eduardo V&aacute;zquez</strong>, ex baterista de Callejeros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wanda y V&aacute;zquez estaban en pareja, tuvieron una discusi&oacute;n y &eacute;l la prendi&oacute; fuego. Ella ingres&oacute; al Santojanni con el 60 por ciento de su cuerpo quemado, pas&oacute; 11 d&iacute;as en terapia intensiva. Muri&oacute; el 21 de febrero de 2010. Ten&iacute;a dos hijos de una pareja anterior.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El femicidio de su hija Wanda tuvo una fuerte cobertura mediática. Su papá se dedica desde entonces a concientizar sobre violencia. “Yo me crié machista como todos los hombres de mi edad”, asegura a los 82. "
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                El femicidio de su hija Wanda tuvo una fuerte cobertura mediática. Su papá se dedica desde entonces a concientizar sobre violencia. “Yo me crié machista como todos los hombres de mi edad”, asegura a los 82.                             </span>
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        Jorge nunca tuvo dudas: no era un accidente. Lleva a&ntilde;os tratando de comprender aquello que no pudo ver antes del ataque. Asegura que nunca hab&iacute;a visto actitudes violentas en V&aacute;zquez, pero enseguida se corrige: &ldquo;Una vez fui a almorzar con ellos. Mi nieto chiquito ten&iacute;a 4 a&ntilde;os, hac&iacute;a l&iacute;o. V&aacute;zquez sentado en la cabecera de la mesa lo fulmin&oacute; con la mirada. A m&iacute; eso me dio una mala impresi&oacute;n, no me gust&oacute;. Pero nunca lo relacion&eacute; con que &eacute;l era un violento. Es cierto tampoco yo conoc&iacute;a en profundidad c&oacute;mo era todo esto&rdquo;, recuerda ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Taddei cre&iacute;a que la violencia contra las mujeres eran algo m&aacute;s evidente. Algo que le pasaba a otros.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acercarse al dolor</h2><p class="article-text">
        En febrero de 2001 los Taddei veraneaban en Miramar. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s Wanda iba a ser atacada bestialmente. Jorge recuerda que encontraron la ciudad convulsionada. Hab&iacute;a una chica desaparecida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Wanda y su hermana fueron juntas a la primera movilizaci&oacute;n que se hizo por Natalia Melmann.</strong> Despu&eacute;s se sabr&iacute;a que la adolescente de 16 a&ntilde;os hab&iacute;a sido asesinada, torturada y abusada sexualmente por polic&iacute;as de su ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi no existen fotos del pap&aacute; de Natalia sin carteles que reclaman justicia. Gustavo Melmann prefiere posar con la foto de Natalia sobre su pecho, el rostro sonriente cursaba en la Secundaria N1 Rodolfo Walsh.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gustavo Melmann, papá de Natalia                            </span>
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        Gustavo hab&iacute;a crecido como todo var&oacute;n de su &eacute;poca: &ldquo;De chico ten&iacute;a naturalizado los malos tratos y eso que el var&oacute;n era el proveedor de la casa, entonces era el que ten&iacute;a la &uacute;ltima palabra&rdquo;. Eso de que &ldquo;cuando llegue pap&aacute; vas a ver&rdquo; se aplic&oacute; tambi&eacute;n en su casa. &ldquo;El gran cambio se me fue dando con el duro golpe que fue lo de Naty&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Lo de Naty&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; con Natalia fue un crimen: polic&iacute;as bonaerenses la secuestraron, torturaron y abusaron. Pasaron m&aacute;s de 23 a&ntilde;os, Gustavo y su familia a&uacute;n caminan por los pasillos de tribunales, tienen que concurrir a audiencias. Reci&eacute;n el a&ntilde;o pasado finalmente se conden&oacute; a prisi&oacute;n perpetua a Ricardo Panadero, indicado como el cuarto part&iacute;cipe directo del asesinado de la adolescente de 15 a&ntilde;os. Oscar Echenique y Ricardo Anselmini, otros dos polic&iacute;as que cumplen id&eacute;ntica condena desde 2002, presionan para obtener el beneficio de la libertad anticipada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo me siento m&aacute;s culpable que los propios responsables. Ellos lo volver&iacute;an a hacer, no tienen remordimiento. A Naty la atraparon y estaban acostumbrados a hacerlo, <strong>eran como un escuadr&oacute;n de ejecuci&oacute;n de mujeres</strong>&rdquo;, asegura. La culpa de no haber podido protegerla. &ldquo;No haber estado esta noche ah&iacute;, cuid&aacute;ndola. Tengo momentos donde no me puedo mover de la cama con esta sensaci&oacute;n de culpa. Pese a que tengo claro qui&eacute;nes son los culpables&rdquo;, explica Gustavo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no cumpli&oacute; 70. Habla pausado y en tono reflexivo: &ldquo;Lo que aprend&iacute;, en definitiva, es que la mujer no es una cosa. A Naty como <strong>a un mont&oacute;n de mujeres las toman como cosas, como objetos, las tiran como basura</strong>. Necesitamos construir una sociedad distinta&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Ya sabe c&oacute;mo son las chicas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Faltaban 10 d&iacute;as para que termine el 2015, a&ntilde;o de aquel hist&oacute;rico #NiUnaMenos, Basta de Femicidios, y en Jun&iacute;n a unos 250 kil&oacute;metros de la ciudad de Buenos Aires <strong>Ludmila Baz&aacute;n</strong> era asesinada. Ten&iacute;a apenas 23 a&ntilde;os, un leve retraso madurativo y era mam&aacute; de una ni&ntilde;a de 7, Zaira G&eacute;nesis.
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                    alt="“Yo a veces siento que le fallé, que algo hice mal”, dice Osmar, papá de Ludmila Bazán, asesinada en 2015. Tenía 23 años y era mamá. En este momento no hay nadie detenido por su femicidio."
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                “Yo a veces siento que le fallé, que algo hice mal”, dice Osmar, papá de Ludmila Bazán, asesinada en 2015. Tenía 23 años y era mamá. En este momento no hay nadie detenido por su femicidio.                            </span>
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        Esa noche y ya con el calor del verano, Ludmila hab&iacute;a ido a comprar unos dulces para su hija; pero no volv&iacute;a a casa. El reloj marcaba 3 de la madrugada y su padre Osmar ten&iacute;a una sensaci&oacute;n: &ldquo;Algo malo pas&oacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l y parte de su familia recorrieron hospitales y fueron a la comisar&iacute;a. <strong>Recuerda que le dijeron: &ldquo;Ya sabe c&oacute;mo son las chicas de ahora, tal vez se qued&oacute; con alg&uacute;n muchachito&rdquo;.</strong> Un prejuicio que se repite hasta el hast&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        El cad&aacute;ver de Ludmila fue encontrado cerca de un basural, seg&uacute;n la autopsia muri&oacute;&nbsp;a ra&iacute;z de una&nbsp;asfixia mec&aacute;nica y de unas 20 lesiones cortantes en rostro y el cr&aacute;neo. So&ntilde;aba con ser enfermera como uno de sus hermanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando te pasa algo as&iacute; se te viene el mundo abajo. Lo que yo vi de mi hija no se me borra nunca m&aacute;s. La tuvimos que velar a caj&oacute;n cerrado&rdquo; reflexiona hoy Osmar. Junto a su esposa, Silvia quedaron a cargo de la crianza de la hija de Ludmila. Osmar se emociona cuando habla de la nena a la que describe como &ldquo;un calco&rdquo; de la mam&aacute;: &ldquo;Es el angelito m&aacute;s bueno que hay en el mundo. Es delicada, dulce, quiere estudiar. S&eacute; que va tener una buena vida aunque le falta lo m&aacute;s grandioso que es su madre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron m&aacute;s de 9 a&ntilde;os y no hay ni un solo detenido aunque al banquillo hab&iacute;an llegado cuatro acusados; dos de ellos conoc&iacute;an a la v&iacute;ctima, los otros se cree que fueron parte del ataque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2018 el Tribunal Oral Criminal 1 de Jun&iacute;n declar&oacute; la nulidad del alegato de la Fiscal&iacute;a y a&uacute;n no se encuentra firme porque fue recurrida por la defensa. Tambi&eacute;n se orden&oacute; se realice un nuevo juicio.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa fecha los 4 acusados esperan ese debate en libertad: Gustavo Silvestre Nu&ntilde;ez Ibarra imputado por del delito de por homicidio doblemente agravado por alevos&iacute;a y femicidio, Luciano Gonzalez Leith, Patrocinio Perez Sanabria, Alberto Qui&ntilde;ones Chi&ntilde;olis por encubrimiento de un delito especialmente grave.
    </p><h2 class="article-text">Vivir con la culpa (ajena)</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Yo a veces siento que le fall&eacute;, que algo hice mal&rdquo;, dice Osmar. Como pap&aacute;, siente que fall&oacute; en su &ldquo;deber&rdquo; de defenderla: &ldquo;Siento que muchos hombres son cada d&iacute;a m&aacute;s cobardes. A ellos les pregunto por qu&eacute; me la mataron as&iacute;&rdquo;. Cuenta que despu&eacute;s del crimen se sent&iacute;a bloqueado, inm&oacute;vil, que su vida tambi&eacute;n, de alguna forma, hab&iacute;a terminado. &ldquo;<strong>Yo hubiera dado mi propia vida por la de ella&rdquo;, asegura.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El derrotero para llegar al juicio oral fue desgastante. No tuvieron patrocinio jur&iacute;dico gratuito y la familia Baz&aacute;n qued&oacute; a merced de encerronas y abandonos del sistema. &ldquo;Yo no voy a parar de luchar, pero no tengo a nadie que nos pueda dar una mano. Somos una familia de trabajo y la &uacute;nica manera que la justicia se mueva es tener un abogado particular y muy costoso&rdquo;. Osmar asegura que los dejaron solos, que sinti&oacute; que la Justicia se re&iacute;a en sus caras.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Mujeres asesinadas, infancias en riesgo</h2><p class="article-text">
        En el 2020, a&ntilde;o marcado por la pandemia del COVID y su consecuente aislamiento social, el registro de Nacional de Femicidios de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia enumer&oacute; 287 femicidios. <strong>De ellas, 281 ten&iacute;an a su cuidado ni&ntilde;as, ni&ntilde;os o adolescentes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Natalia Coronel fue una de las 18 mujeres asesinadas ese a&ntilde;o en Tucum&aacute;n. Ten&iacute;a 36 a&ntilde;os y dos hijos. Viv&iacute;an en Lamadrid, una peque&ntilde;a localidad de menos de 3 mil habitantes en el Departamento de Graneros.
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                    alt="Natalia Coronel junto a su familia y su hermano Miguel. “Hasta que a uno no le pasa una tragedia así, no sabe cómo actuar”, asegura."
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                Natalia Coronel junto a su familia y su hermano Miguel. “Hasta que a uno no le pasa una tragedia así, no sabe cómo actuar”, asegura.                            </span>
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        Juan Carlos Salvatierra, su pareja y padre de su hijo m&aacute;s peque&ntilde;o, lleg&oacute; hasta el hospital Ram&oacute;n Massa y pidi&oacute; asistencia para Natalia. Dijo que hab&iacute;a sufrido un golpe en su casa y necesitaba una ambulancia. &ldquo;Y sali&oacute; de ah&iacute;, caminando, tranquilo. Despu&eacute;s supimos que el polic&iacute;a de consigna estaba durmiendo en el auto y ni lo vio pasar&rdquo;, se queja Miguel, su hermano mayor. Los m&eacute;dicos llegaron al domicilio y pidieron la colaboraci&oacute;n de la polic&iacute;a local. La vivienda estaba cerrada. En una habitaci&oacute;n estaba durmiendo Eduardo Alexander de 4 a&ntilde;os, el hijo de ambos. La que no estaba era Natalia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cuerpo fue encontrado en una especie de basural. </strong>Otra mujer &ldquo;descartable&rdquo;. A Salvatierra lo buscaron 15 horas y lo encontraron ahorcado en la rama de un &aacute;rbol cerca de un colegio rural a 20 kil&oacute;metros de su casa. En el dorso de un almanaque viejo, el femicida hab&iacute;a dejado un mensaje para su mam&aacute;: &ldquo;Lo &uacute;nico que te pido es que me lo cr&iacute;es a Edu y no le hagas faltar nada. Me lo cuides como yo lo hice.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El mismo nene le dijo a Miguel: &ldquo;Ahora mam&aacute; va a descansar porque pap&aacute; la maltrataba&rdquo;. Describe a su cu&ntilde;ado como un hombre tosco, de pocas palabras, distante. <strong>&ldquo;Como hermano mayor cuando me enter&eacute; lo que pas&oacute;, sent&iacute; culpa, que no pude hacer nada. Todav&iacute;a hoy no puedo entender qu&eacute; fue lo que pas&oacute;&rdquo;, asegura.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La muerte de su hermana le cambi&oacute; la manera de ver el mundo. &ldquo;Aquello de &lsquo;no te metas&rsquo; o &lsquo;son cuestiones de pareja&rsquo; no es tan as&iacute;. Ahora estoy m&aacute;s atento, alerta, intento tener reacciones m&aacute;s r&aacute;pidas hasta cuando estoy en la calle y veo situaciones que me parecen violentas. Pero hasta que a uno no le pasa una tragedia as&iacute; no sabe c&oacute;mo actuar&rdquo; dice Miguel. Se preocupa por el cierre de programas y pol&iacute;ticas de atenci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero. &ldquo;A d&oacute;nde pueden recurrir hoy las mujeres que sufren esto, a d&oacute;nde van a denunciar, qui&eacute;nes las ayudan&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hijos del femicidio</h2><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o que el femicida hab&iacute;a encomendado a su madre vive hoy con la abuela materna que fue a la Justicia para evitar los intentos de apropiaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por Ley a Eduardo le corresponde la reparaci&oacute;n econ&oacute;mica llamada RENNYA, Reparaci&oacute;n Econ&oacute;mica para Ni&ntilde;as, Ni&ntilde;os y Adolescentes, es el <strong>equivalente a una jubilaci&oacute;n m&iacute;nima </strong>mensual y se otorga hasta que los beneficiarios cumplan 21 a&ntilde;os o de por vida en el caso de que tengan alguna discapacidad.&nbsp;Desde diciembre del a&ntilde;o pasado su expediente est&aacute; pendiente de aprobaci&oacute;n en la Subsecretar&iacute;a de Pol&iacute;ticas Familiares, ex Secretar&iacute;a Nacional de Ni&ntilde;ez, Adolescencia y Familia, que depende del mega Ministerio de Capital Humano.
    </p><p class="article-text">
        Pedro Ovejero ten&iacute;a 21 a&ntilde;os cuando asesinaron a su madre. Habla pausado, hace silencios prolongados antes de responder, se lo percibe reflexivo. Quiz&aacute;s sea el crimen lo que forj&oacute; su personalidad. &ldquo;Me afect&oacute; tanto que todo me lo guard&eacute; para m&iacute;, soy muy cerrado&rdquo; reconoce.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pedro Ovejero junto a su mamá. Ella pidió ayuda, le dieron una restricción de acercamiento y un botón antipánico que no llegó a retirar."
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                Pedro Ovejero junto a su mamá. Ella pidió ayuda, le dieron una restricción de acercamiento y un botón antipánico que no llegó a retirar.                            </span>
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        En febrero de 2023 el cad&aacute;ver de su mam&aacute;, Andrea Bustamente fue hallado en la casa donde viv&iacute;a en Ciudad Evita, en el populoso partido la Matanza. La autopsia determin&oacute; que hab&iacute;a fallecido por asfixia por compresi&oacute;n mec&aacute;nica. Es decir que la ahorcaron hasta matarla.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la casa de la calle Los Claveles la Polic&iacute;a Bonaerense encontr&oacute; un certificado de un expediente del Juzgado de Familia N 6 del a&ntilde;o 2022: <strong>Andrea hab&iacute;a denunciado situaciones de violencia, amenazas y hostigamiento. Como medida de protecci&oacute;n le hab&iacute;an otorgado una restricci&oacute;n perimetral contra su ex pareja, Guillermo Diaz. Tambi&eacute;n le hab&iacute;an consignado un bot&oacute;n antip&aacute;nico; no lleg&oacute; a retirarlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hizo todo lo correcto, lo que se recomienda a las mujeres, pero no llegaron a tiempo&rdquo; dice Pedro. Veinte d&iacute;as despu&eacute;s del hallazgo del cuerpo de Andrea los investigadores lograron dar con D&iacute;az, escondido en la casa de su madre. Fue condenado a prisi&oacute;n perpetua. Pedro lo vi&oacute; por primera vez el d&iacute;a de la lectura del fallo. No lo hab&iacute;a conocido antes y de hecho estaba distanciado de su mam&aacute;. El Estado demor&oacute; siete meses en notificarlo del asesinato. &ldquo;No era tan dif&iacute;cil encontrarnos si hasta ella hab&iacute;a dejado escritos&rdquo;, lamenta. Se perdi&oacute; el velatorio: &ldquo;No pude siquiera darle una despedida. Hasta recorr&iacute; el cementerio de Villegas buscando donde estaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Encontr&oacute; una carta que hab&iacute;a dejado su madre anticipando de qui&eacute;n sospechar si ella resultaba herida. No sirvi&oacute; de nada.&nbsp; <strong>&ldquo;Mi mam&aacute; pidi&oacute; ayuda y la dejaron sola y as&iacute; fue como termin&oacute; todo&rdquo;, marca Pedro.</strong> El femicidio de su madre y las violencias previas que vivi&oacute; lo acercaron a esa realidad que padecen muchas mujeres.&ldquo;Ahora lo veo m&aacute;s claro, estoy m&aacute;s atento y pendiente de cuidar por ejemplo a una de mis hermanas&rdquo;, asegura. Un punto de inflexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pedro tiene mirada triste. Trabaja hasta entrada la tarde, curs&oacute; algunas materias de Ciencias Pol&iacute;ticas. Es uno de los tantos chicos que tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas de la violencia machista, los hu&eacute;rfanos por femicidio.
    </p><h2 class="article-text">El futuro</h2><p class="article-text">
        Para muchos varones el asesinato de una mujer de su familia se convierte en un duro aprendizaje sobre violencia machista. Lo admite Taddei, el pap&aacute; de Wanda: &ldquo;No ten&iacute;a registro de aquello de las violencias hacia las mujeres&rdquo;. Tiene 82 a&ntilde;os y se reconoce &ldquo;tan machista como cualquier argentino criado en una sociedad machista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o posterior a su femicidio la familia se encarg&oacute; del proceso judicial. Todas las fuerzas estuvieron en conseguir la condena para V&aacute;zquez. La reflexi&oacute;n, asegura Jorge, empez&oacute; luego. &ldquo;Despu&eacute;s del juicio y la posterior condena, con la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica y el impacto social es que empec&eacute; a militar, a formarme&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jorge dice que lo que se abri&oacute; ante &eacute;l fue &ldquo;un mundo&rdquo;. Jorge y Beatriz, la mam&aacute; de Wanda, recorren el pa&iacute;s dando charlas, participando de marchas, de movilizaciones, de encuentros con adolescentes y j&oacute;venes y &eacute;l no duda: &ldquo;<strong>Los patrones se repiten, hay constantes</strong>, un violento degrada a su mujer, la separa de sus afectos, de su familia y como eslab&oacute;n m&aacute;s tr&aacute;gico te encontr&aacute;s con un femicida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Jorge se lo nota preocupado por la actualidad y no le faltan las razones &ldquo;Me vuelve loco el pensar esto que quieren limpiar todas las conquistas y que no son solo de las mujeres, es de la sociedad toda&rdquo;. Define el momento como &ldquo;complejo&rdquo;: &ldquo;Hoy los derechos que se han conquistado se ponen en tela de juicio. <strong>Desde la pol&iacute;tica no quieren invertir ni tiempo, ni dinero en resolver lo que, lamentablemente, sucede todos los d&iacute;as. </strong>Se han orientado a, por ejemplo, cerrar el Ministerio de la Mujer, achicar la l&iacute;nea 144, reprimir marchas donde participan mujeres y habla de una visi&oacute;n machista y mis&oacute;gina&rdquo;, enumera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en d&iacute;a estamos ante una marcada inequidad&rdquo;, asegura Melmann, pap&aacute; de Natalia. Lleva m&aacute;s a&ntilde;os pidiendo justicia que los que pas&oacute; junto a su hija. Ha visto muchos de los avances de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ya siendo familiar de una v&iacute;ctima. Y tiene un dejo de optimismo: conf&iacute;a en que la sociedad podr&aacute; avanzar aunque desde el Estado haya retrocesos. &ldquo;Esas luchas importan y son procesos muy finitos, que van a la esencia de la propia familia, de la educaci&oacute;n, de nuestra construcci&oacute;n cultural&rdquo;. Ah&iacute;, est&aacute; seguro, <strong>van a seguir los cambios.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MO/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcela Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/culpa-deconstruccion-camino-varones-pierden-mujer-violencia-machista_132_11599499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2024 03:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Culpa y deconstrucción, el camino de los varones que pierden a una mujer por violencia machista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia de género]]></media:keywords>
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