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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eva Rey]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/eva-rey/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eva Rey]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ni locas ni castas: el desafío de habitar la sexualidad en un hospital psiquiátrico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/locas-castas-desafio-habitar-sexualidad-hospital-psiquiatrico_132_11755336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d036536b-b4c6-47a0-8aac-ecb6ebfada85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni locas ni castas: el desafío de habitar la sexualidad en un hospital psiquiátrico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley de Salud Mental habilitó un abordaje integral de las personas que transitan una internación psiquiátrica, pero el trabajo de la sexualidad sigue presentándose como un desafío.</p></div><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda del placer, los nuevos amores y la seducci&oacute;n son pr&aacute;cticas inc&oacute;modas para las instituciones de salud mental, pero existen. La conexi&oacute;n de las mujeres que todav&iacute;a viven en alguno de los 162 hospitales psiqui&aacute;tricos de Argentina con su sexualidad es diversa y depende de varios factores, como la edad o el tiempo que llevan de internaci&oacute;n, que seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos oficiales es de 8,2 a&ntilde;os en promedio. Las condiciones de vida en la institucionalidad tambi&eacute;n representan un desaf&iacute;o: dormir en una habitaci&oacute;n compartida complica la autoexploraci&oacute;n y, a diferencia de los reg&iacute;menes carcelarios, <strong>no existen las visitas &iacute;ntimas.</strong> El recorte gubernamental en salud mental, como el intento de cierre de los servicios de guardia e internaci&oacute;n del Hospital Laura Bonaparte anunciado por el Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, amenaza, sobre todo, a las m&aacute;s pobres con el desamparo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pasaron cuatro a&ntilde;os del <strong>plazo estipulado en la ley 26.657 para que cierren todos los manicomios del pa&iacute;s</strong>, miles de personas todav&iacute;a viven esas instituciones. Solana Yoma y Soledad Buhlman, psic&oacute;logas e integrantes del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos de C&oacute;rdoba, advirtieron en sus investigaciones que las vulneraciones de derechos m&aacute;s mencionadas por sus entrevistadas estaban relacionadas con la<strong> salud sexual y reproductiva</strong>. Al respecto, coinciden en que muchas veces los profesionales &ldquo;llegan despu&eacute;s&rdquo;, es decir, cuando la emergencia ya se produjo. Por ejemplo, cuando se conoce la existencia de una infecci&oacute;n por transmisi&oacute;n sexual, o una situaci&oacute;n de embarazo, y en esos momentos &ldquo;no existen procesos protocolizados&rdquo;, alertan.
    </p><h2 class="article-text">Hablar de sexualidad, el primer paso</h2><p class="article-text">
        Sobre las personas institucionalizadas recaen un sinf&iacute;n de estigmas. Capas de deshumanizaci&oacute;n que desdibujan su condici&oacute;n humana. Pero lo cierto es que por ser personas, la dimensi&oacute;n sexual tambi&eacute;n existe en sus vidas. Agarrar de la mano a una compa&ntilde;era o acariciarle el pelo mientras est&aacute;n sentadas en el parque del hospital psiqui&aacute;trico tambi&eacute;n puede ser una manifestaci&oacute;n del deseo.
    </p><p class="article-text">
        Para Clara Attardo, psic&oacute;loga y creadora de los talleres &ldquo;ESI para adultes&rdquo;, una buena medida &ldquo;para reconocer que las poblaciones tienen sexualidad&rdquo; es generar espacios de di&aacute;logo al interior de los equipos de salud. A lo largo de sus a&ntilde;os de trabajo, cuenta Attardo, se encontr&oacute; con profesionales con diversas limitaciones para abordar la tem&aacute;tica, por ello, resalta la necesidad de &ldquo;armar espacios de formaci&oacute;n y reflexi&oacute;n para acercarse a la sexualidad de los otros, para generar estrategias de cuidado sexual y las que sean necesarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sexualidad va much&iacute;simo m&aacute;s all&aacute; del coitocentrismo, de la penetraci&oacute;n&rdquo;, apunta Attardo, quien tambi&eacute;n es mag&iacute;ster en G&eacute;nero, Sociedad y Pol&iacute;ticas, y precisa que en verdad es mejor hablar de &ldquo;encuentros&rdquo; sexuales. Las mujeres internadas <strong>&ldquo;se enamoran, tienen encuentros sexuales entre ellas, se masturban, se ponen de novias, les pasan cosas&rdquo;</strong>, resume. Adem&aacute;s, apunta que la libido &ldquo;va cambiando&rdquo; producto de cuestiones psiqui&aacute;tricas, anticonceptivas o por vivir en un pa&iacute;s desigual con sobrecarga laboral.
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                    alt="Las usuarias del hospital Esteves se preguntan “¿Qué es la libertad?”"
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                Las usuarias del hospital Esteves se preguntan “¿Qué es la libertad?”                            </span>
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        En el Hospital Monovalente Jos&eacute; A. Esteves, ubicado en la localidad bonaerense de Temperley, provincia de Buenos Aires, lleg&oacute; a tener m&aacute;s de 2.500 internadas. Despu&eacute;s de 119 a&ntilde;os de historia transita el camino hacia la desmanicomializaci&oacute;n con cerca de 400 mujeres internadas. De ese n&uacute;mero, m&aacute;s de la mitad son mujeres institucionalizadas hace d&eacute;cadas y tienen una conexi&oacute;n con su propio cuerpo y con su sexualidad &ldquo;bastante limitada&rdquo;, asegura Marcela Gacic, actual jefa del servicio Social de ese hospital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del <strong>&uacute;ltimo -y &uacute;nico- censo nacional de personas internadas por motivos de salud mental </strong>realizado por el Ministerio de Salud y publicado en 2019, el 34,1% de las personas en la internaci&oacute;n manifest&oacute; que no recibi&oacute; visitas. De todas maneras,<strong> las visitas que s&iacute; ocurren no pueden ser &iacute;ntimas</strong>, por las propias reglas de este tipo de instituciones. &ldquo;Para quienes est&aacute;n en un hospital psiqui&aacute;trico desde hace 40 a&ntilde;os o 50 a&ntilde;os, poner arriba de la mesa de discusi&oacute;n el cuerpo tiene un proceso&rdquo;, comenta. Por el contrario, para las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes o que llevan menos tiempo de internaci&oacute;n, esa conversaci&oacute;n &ldquo;se aborda integralmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todas maneras, en el Esteves, uno de los cuatro hospitales neuropsiqui&aacute;rticos de la Provincia, hay abordaje: &ldquo;Se trabaja con los cuerpos y la sexualidad&rdquo;, remarca Gacic, aunque reconoce que, como en toda instituci&oacute;n, se encuentra con ciertas limitaciones. &ldquo;Con las mujeres de m&aacute;s a&ntilde;os de internaci&oacute;n ten&eacute;s que recuperar much&iacute;simas m&aacute;s cosas, entre ellas su cuerpo y su sexualidad&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El psiqui&aacute;trico no es un buen lugar para coger, &iquest;o s&iacute;?</strong></h2><p class="article-text">
        Cae la noche y la puerta del pabell&oacute;n se cierra con llave. Es la hora de dormir, pero en un dormitorio compartido con otras 30 almas la relajaci&oacute;n puede ser un desaf&iacute;o. Alguna con el sue&ntilde;o m&aacute;s pesado se durmi&oacute; enseguida y se escuchan sus ronquidos. Otra respira fuerte y a la del fondo le da un ataque de tos. En el medio de esa tormenta de est&iacute;mulos, la m&aacute;s nueva se hace lugar entre las s&aacute;banas: quiere darse un poco de placer. A diferencia de las c&aacute;rceles, <strong>en los hospitales psiqui&aacute;tricos no hay lugares espec&iacute;ficos para las conocidas &ldquo;visitas higi&eacute;nicas&rdquo;</strong>, por lo tanto, la gesti&oacute;n de la intimidad se abre paso entre los grises.
    </p><p class="article-text">
        Fue en 2022 cuando dos mujeres que estaban internadas en el Hospital Esteves de Temperley se pusieron de novias. Aunque no compart&iacute;an sala, despu&eacute;s del desayuno una pasaba a buscar a la otra y se compart&iacute;an frente a otras internas. No hac&iacute;an esfuerzos por ocultar su v&iacute;nculo. Esa, cuenta Gacic, fue la oportunidad para desplegar un dispositivo en el cual la pareja pudiera tener intimidad. &ldquo;Entre mujeres tambi&eacute;n se establecen v&iacute;nculos sexo afectivos y no est&aacute; bueno que en una habitaci&oacute;n de 30 o 40 camas se den esas relaciones sin intimidad para la pareja y sin intimidad para el resto de las compa&ntilde;eras de habitaci&oacute;n&rdquo;, aporta.
    </p><p class="article-text">
        La pareja &ldquo;andaba por el parque, no teniendo relaciones sexuales, pero demostrando el afecto&rdquo;, repone Gacic respecto del momento en que el equipo de sala de una de ellas <strong>propuso trabajar el v&iacute;nculo de pareja, la noci&oacute;n del deseo y la cuesti&oacute;n de la intimidad.</strong> As&iacute;, los trabajadores del hospital se pusieron la tarea al hombro y acondicionaron un espacio para facilitar que esas mujeres puedan tener un momento a solas. Eligieron un lugar donde ediliciamente exist&iacute;a la posibilidad de que fuera un espacio prolijo, y no una suerte de &ldquo;recoveco o rancho&rdquo;, recuerda la trabajadora social del centro de salud. El espacio de intimidad &ldquo;funcion&oacute; bastante tiempo&rdquo;, hasta que la pareja se disolvi&oacute;, recuerda Gacic.
    </p><p class="article-text">
        La idea de garantizar un espacio para los encuentros &iacute;ntimos dentro de un hospital psiqui&aacute;trico fue inspirada por una capacitaci&oacute;n que hab&iacute;a brindado en 2018 el Ministerio de Salud bonaerense, puntualmente, el programa de Salud Sexual Libre de Violencia en Hospitales. En las charlas, dos capacitadoras contaron c&oacute;mo implementaron esta soluci&oacute;n en un hospital de varones en el que hab&iacute;an trabajado. &ldquo;Despu&eacute;s de un par de situaciones que hab&iacute;an generado mucha discordia en el hospital, algunas situaciones de varones muy p&uacute;blicas que hab&iacute;an generado todo un movimiento&rdquo;, rememora Gacic respecto de c&oacute;mo decidieron implementar, previo trabajo de la cuesti&oacute;n del consentimiento, un espacio de intimidad para los internados.
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                Intervención artística en el hospital Esteves que proponía visibilizar los efectos del encierro la salud de las personas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n que el equipo del Hospital Esteves trabaja con las mujeres que viven ah&iacute; es la <strong>profilaxis a la hora de un encuentro sexual</strong>. &ldquo;Cuando trabajamos en capacitaci&oacute;n o en visualizaci&oacute;n de derechos y trabajamos el tema del campo de l&aacute;tex, para visibilizar la cuesti&oacute;n de la sexualidad entre mujeres, para que no se olviden que por ser mujeres no es que no est&aacute;n teniendo relaciones&rdquo;, detalla Gacic.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, en el Hospital Borda de la Ciudad de Buenos Aires -donde se puede atender de manera ambulatoria cualquier persona, pero solo se internan varones- el abordaje de la sexualidad de los usuarios se dio de distintas maneras a lo largo de los a&ntilde;os. &ldquo;Intimidad ha habido, ya sea entre hombres o gente que ha salido, y (el barrio de) Constituci&oacute;n ofrece un panorama variopinto de opciones&rdquo;, aporta con picard&iacute;a Carlos Dellacasa, psic&oacute;logo y director ejecutivo del Museo Hist&oacute;rico de Salud Mental del Hospital Borda. De todas maneras, el hospital no tiene un espacio dedicado a que los internados gocen de su intimidad, porque <strong>&ldquo;las instituciones toleran muy poco el erotismo&rdquo;</strong> y lo consideran como un &ldquo;alterador del r&eacute;gimen institucional&rdquo;, agrega.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Yo te creo hermana: abusos en la internaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El abuso sexual en un hospital psiqui&aacute;trico puede ocurrir entre pares o por parte del personal. Escuchar los testimonios de compa&ntilde;eras que fueron v&iacute;ctimas o haberlo vivido en primera persona enciende las alertas y multiplica las acciones para evitar sufrir esa vulneraci&oacute;n. Al respecto, la doctora en psicolog&iacute;a Sola Yoma comenta que se encontr&oacute; con <strong>mujeres internadas que ten&iacute;an miedo a dormir por temor a ser abusadas</strong> y advierte de los riesgos de encasillar ese s&iacute;ntoma como un simple insomnio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ver solo la sintomatolog&iacute;a cl&iacute;nica sin ver las condiciones en las cuales se encuentran insertas esas mujeres lleva a hacer abordajes reduccionistas y psicofarmacol&oacute;gicos&rdquo;, agrega Yoma y precisa que si una mujer dice &ldquo;no puedo dormir&rdquo; y el equipo m&eacute;dico aumenta la dosis de su medicaci&oacute;n para que concilie el sue&ntilde;o sin analizar que en realidad ese no poder dormir es una conducta adaptativa por encontrarse en una situaci&oacute;n de riesgo, es un procedimiento peligroso.
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                Los derechos de las pacientes a tomar decisiones sobre su propio deseo y la pregunta por la libertad                            </span>
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        De todas maneras, la licenciada en psicolog&iacute;a Soledad Buhlman asegura que algunos profesionales reconocen como un problema la ausencia de protocolos para abordar este tipo de vulneraciones de derechos. &ldquo;Adem&aacute;s, se presenta otra cuesti&oacute;n, que ya tiene que ver con el hecho de que son usuarios de salud mental, entonces <strong>se pone en duda </strong>muchas veces la denuncia por parte de las mujeres&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo relevado en C&oacute;rdoba por Yoma y Buhlman, disponible en la web oficial del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos, en el hospital Esteves de zona sur s&iacute; hay un protocolo para casos de abuso que est&aacute; <strong>en constante actualizaci&oacute;n</strong>, todo el personal conoce de su existencia y algunos profesionales est&aacute;n especialmente capacitados para gestionar estas situaciones si alg&uacute;n relato despierta inquietudes. Una parte fundamental del protocolo es que, una vez activo, hacer la denuncia judicial es un paso obligatorio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un abuso, as&iacute; sea sospecha de abuso, tiene que ver con una relaci&oacute;n de poder paciente-personal, se denuncia y despu&eacute;s vemos, porque la desigualdad es clar&iacute;sima&rdquo;, contin&uacute;a Gacic respecto a las instrucciones que mandan en el hospital donde trabaja hace 15 a&ntilde;os. &ldquo;El que hace la primera escucha no juzga si hay veracidad en el relato, porque en salud mental existe la posibilidad de que el relato quede atrapado dentro de alguna cuesti&oacute;n delirante.<strong> Puede existir una cuesti&oacute;n de abuso real que quede entrampada en eso y entonces invisibilizada</strong>&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Para dilucidar sospechas de abusos entre pares, Gacic asegura que es fundamental el trabajo previo sobre la noci&oacute;n del consentimiento. &ldquo;Entre compa&ntilde;eros tambi&eacute;n hay situaciones de relatos confusos, con lo cual se trabaja cada vez que hay un v&iacute;nculo entre pares dentro del hospital la cuesti&oacute;n del consentimiento, para asegurar que ambas personas puedan brindarlo sin coacciones&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que lo que m&aacute;s sucede es callar, no s&eacute; si mirar para otro lado&rdquo;, aporta Attardo al debate y alienta a la conversaci&oacute;n sobre la sexualidad adentro y afuera de los hospitales psiqui&aacute;tricos, porque las personas que estamos fuera de los espacios de internaci&oacute;n &ldquo;tenemos fuertes problemas con los temas sexuales y de consentimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ER</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/locas-castas-desafio-habitar-sexualidad-hospital-psiquiatrico_132_11755336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2024 02:58:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni locas ni castas: el desafío de habitar la sexualidad en un hospital psiquiátrico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Salud mental]]></media:keywords>
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