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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Clara Barrenechea]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/clara-barrenechea/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Clara Barrenechea]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Del fervor feminista al temor en la era Milei: las lesbianas y la pregunta por la visibilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fervor-feminista-temor-milei-lesbianas-pregunta-visibilidad_132_11758771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2d8d37f-0ce2-4181-bc8d-85236d506259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del fervor feminista al temor en la era Milei: las lesbianas y la pregunta por la visibilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El movimiento feminista fue también un espacio de exploración de identidad y sexualidad. Muchas mujeres se descubrieron lesbianas o queer porque se animaron, por primera vez, a pensar fuera de la heteronorma. ¿Cómo viven ahora que el clima social y político es otro? </p></div><p class="article-text">
        Estudios en todo el mundo dan cuenta de una mayor manifestaci&oacute;n de expresiones l&eacute;sbicas y bisexuales en mujeres desde el a&ntilde;o 2016, a la par de la expansi&oacute;n de los feminismos. Herramientas para decidir ayudan a correr la presunci&oacute;n de heterosexualidad como criterio de normalidad y se suman a la conquista de leyes como el matrimonio igualitario. Las chicas que salieron a luchar con la &ldquo;marea verde&rdquo; junto a sus amigas, en muchos casos, terminaron siendo novias, algo m&aacute;s que amigas, o vivenciando otras experiencias. El f&uacute;tbol femenino, otro gran territorio donde proliferan parejas hacia el interior de los equipos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aldana&nbsp; es una chica de menos de 30 a&ntilde;os, y cuenta que la mitad de su vida la vivi&oacute; en un pueblo de muy pocos habitantes. &ldquo;Ahora s&eacute; que se est&aacute; hablando mucho m&aacute;s en las ni&ntilde;eces, de que ya las parejas no s&oacute;lo son &lsquo;Mam&aacute; y Pap&aacute;&rsquo;, sino que pueden ser &lsquo;Mam&aacute; y mam&aacute;&rsquo; o &lsquo;pap&aacute; y pap&aacute;&rsquo;&rdquo;, asegura. Pero su experiencia, quince a&ntilde;os atr&aacute;s, fue otra: s&oacute;lo exist&iacute;a lo que estaba a la vista y eso era la heteronorma: &ldquo;Yo en el pueblo siempre fui heterosexual, mi pregunta hacia esa heterosexualidad que yo viv&iacute; en mi adolescencia es si era lo que realmente yo quer&iacute;a o si era lo que hab&iacute;a, lo que estaba acostumbrada a ver&rdquo; relata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivir fuera del cl&oacute;set muchas veces es vivir fuera del pueblo.</strong> Aldana lo cuenta as&iacute;: &ldquo;Yo me di cuenta que me gustaban las mujeres cuando me vine a estudiar a Mar del Plata. Creo que no es casualidad, ac&aacute; todo es m&aacute;s diverso y una se permite probar otras cosas. Yo s&eacute; que cuando me mostr&eacute; con una mujer en Instagram, hubo comentarios, y eso lo considero como una salida del cl&oacute;set&rdquo;. A veces, ese camino transitado fuera del pueblo, ayuda a quienes se quedaron, repercute en la comunidad y la transforma. &ldquo;Mi experiencia es que tambi&eacute;n va cambiando, <strong>ahora en el pueblo s&iacute; hay gente que vive su vida como gay, o como lesbiana</strong>&rdquo; destaca.
    </p><h2 class="article-text">Tu docente es lesbiana</h2><p class="article-text">
        Visibilizar no s&oacute;lo tiene que ver con la tarea de dar existencia: &ldquo;lo que no se nombra, no existe&rdquo;, es parte de la tarea fundamental de generar representaciones. Que ser lesbiana no sea algo abstracto y tenga una cara y una historia, que le permita tambi&eacute;n a otras pensarse en ese lugar. Lesbiana como la mam&aacute; de la compa&ntilde;era del cole, lesbiana como la vecina, como la amiga, como la abuela, como la docente, como la m&eacute;dica o la verdulera de la esquina. Ellas que est&aacute;n ah&iacute; y tienen sus vidas, con o sin hijos, en pareja o solas, con su casa y sus mambos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luisina es artista. Titiritera, docente y modelo vivo, est&aacute; terminando una maestr&iacute;a, y tiene dos hijos.<strong> Empez&oacute; a salir con mujeres a sus 33 a&ntilde;os</strong> en el 2021. En el ambiente art&iacute;stico en el que creci&oacute; no hab&iacute;a represiones manifiestas en relaci&oacute;n a la sexualidad, y sin embargo, cuenta que no se le dio antes. &ldquo;Pensaba que no era para m&iacute;, como que<strong> no ten&iacute;a la suerte de ser lesbiana.</strong> No me daba miedo, pero nunca me hab&iacute;a pasado el encuentro con alguien, coincidir y poder tener la oportunidad de vivirlo. Hasta que en un momento apareci&oacute; esa persona&rdquo;.
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                    alt="Luisina es docente, titiritera y modelo vivo. Dice que “salir del clóset” es algo que ocurre cada vez que se visibiliza para evitar que la ubiquen en la heteronorma. Desde el lesbicio de Barracas, a veces decide no hacerlo"
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                Luisina es docente, titiritera y modelo vivo. Dice que “salir del clóset” es algo que ocurre cada vez que se visibiliza para evitar que la ubiquen en la heteronorma. Desde el lesbicio de Barracas, a veces decide no hacerlo                            </span>
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        La piel de otra mujer le cambi&oacute; la intensidad, el deseo, todo. &ldquo;Antes pensaba que ten&iacute;a un problema, que no pod&iacute;a disfrutar y cuando estuve con una mujer por primera vez pude escucharme gemir y eso fue un viaje de ida. Pero a la vez siempre hab&iacute;a estado en mi inconsciente, entonces ahora es muy fuerte eso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino de transitar el lesbianismo es <strong>mucho m&aacute;s que tener sexo con otras mujeres. </strong>Ese vac&iacute;o de representaciones en los relatos hegem&oacute;nicos tiende a suplirse con el armado de tribus, de redes de semejantes, de acompa&ntilde;amiento de pares para construir identidad. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de tener un v&iacute;nculo o no con una persona, me encontr&eacute; con un deseo muy fuerte de posicionarme en la sociedad como lesbiana y encontrarme con otras lesbianas y sentirme identificada y leer textos y encontrar que todo lo que me pasaba a m&iacute; hab&iacute;a eco en otras vivencias similares&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al cl&oacute;set, o al hacer el ejercicio de visibilizar el lesbianismo en los entornos, asegura que &ldquo;no hay una salida como un momento &uacute;nico&rdquo;: &ldquo;Cada vez que me pronuncio como lesbiana, hay una salida de closet porque quien lo escucha, estudiantes o pares docentes, se conmocionan. La heterosexualidad que te adjudican se rompe y se sorprenden cuando marc&aacute;s la diferencia&rdquo;. Para ella, que sus estudiantes sepan que es lesbiana es una forma de que vean que es una vida posible, es ampliar el horizonte del deseo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa expansi&oacute;n cambi&oacute; para ella despu&eacute;s del triple lesbicidio de Barracas. Algunas frases empezaron a sonar, adem&aacute;s de violentas, posibles. &ldquo;Un chico hizo un chiste homof&oacute;bico en una clase de teatro en una escuela secundaria y dio pie para que habl&aacute;ramos del tema. Me cont&oacute; que su padre le dice a &eacute;l y a los hermanos que si uno sale gay lo caga a trompadas y se tiene que ir de la casa. Yo le dije &lsquo;decile a tu pap&aacute; que tu profe es lesbiana&rsquo; y me contest&oacute; &lsquo;si le digo viene y te caga trompadas&rsquo;&rdquo;. Era una situaci&oacute;n de aprendizaje, pero Luisina sinti&oacute; miedo. &ldquo;Tras el triple lesbicidio elijo d&oacute;nde comunicarlo porque hay que priorizarse. Siento que hay una violencia que est&aacute; admitida y estamos m&aacute;s en riesgo que antes&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">La religi&oacute;n y las terapias de conversi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lourdes creci&oacute; en una familia evang&eacute;lica. Cuenta que, desde chiquita, le daba besos a la actriz Agustina Cherri en el televisor, cuando miraba Chiquititas. Ese comportamiento &ldquo;desviado&rdquo; a los ojos de las creencias familiares, fue r&aacute;pidamente reprendido por su madre, quien ya de adultas le cont&oacute; que hab&iacute;a sido consciente temprano de su lesbianismo. Como pastores, <strong>desplegaron sobre ella todo tipo de terapias de conversi&oacute;n: </strong>retiros, campamentos, oratorios y supervisi&oacute;n trazaban una hiper vigilancia del deseo para forzar el mandato heterosexual sobre ella. As&iacute; lleg&oacute; un matrimonio infeliz, y una maternidad impuesta. Esta pesada carga donde el deseo era reprimido y la cotidianidad, una c&aacute;rcel de mandatos angustiantes, trajo consigo depresi&oacute;n e ideaci&oacute;n suicida. El &iacute;ndice de suicidios en el colectivo LGTBIQ+ es alarmantemente m&aacute;s alto que en el resto de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
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                    alt="Lourdes creció en una familia religiosa. Fue sometida a terapias de conversión y presiones para casarse y tener hijos. Cuando se reconoció lesbiana, su failia de origen colaboró para quitarle la guarda"
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                Lourdes creció en una familia religiosa. Fue sometida a terapias de conversión y presiones para casarse y tener hijos. Cuando se reconoció lesbiana, su failia de origen colaboró para quitarle la guarda                            </span>
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        Lourdes logr&oacute; encontrar las grietas para explorar su deseo, y terminar con el matrimonio que padec&iacute;a. <strong>Comenzar su vida como lesbiana tuvo represalias graves. </strong>Su familia colabor&oacute; con el progenitor de sus hijos para sacarle la tenencia. Su llegada a un centro cultural fue la clave para repensarse. All&iacute; conoci&oacute; a Hugo, con quien form&oacute; pareja, empez&oacute; a cuestionar su formaci&oacute;n religiosa, y se volc&oacute; a los procesos colectivos para el cambio social.&nbsp; Hoy tiene 40 a&ntilde;os, trabaja en una cooperativa y es una activista lesbiana &ldquo;para hacerle el camino m&aacute;s f&aacute;cil a las dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su proceso para identificarse lesbiana no fue junto a otra mujer, sino con&nbsp; Hugo: &ldquo;<strong>Yo me di cuenta en medio de un v&iacute;nculo con un var&oacute;n. </strong>&Eacute;l me pas&oacute; cosas piolas para leer, que me ayud&oacute; a pensarlo. &Eacute;l que<strong> hoy es mi amigo, me ayud&oacute; a transitar todo esto</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lourdes, su decisi&oacute;n de asistir a la Marcha del Orgullo fue el detonante para una batalla judicial en la que consiguieron sacarle la guarda de sus hijos. Fue hace trece a&ntilde;os, pero una batalla legal y el acompa&ntilde;amiento de la abogada y activista lesbiana Claudia Vega, le permitieron recuperarlos. Hoy Lourdes y Claudia, son dos grandes referentes que organizan a los activismos LGBTTIQ en Mar del Plata. Junto con Luisina Placenti, son parte de la Asamblea L&eacute;sbica de Mar del Plata.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tijeras, deseo y goce</h2><p class="article-text">
        Brianna se piensa como activista lesbiana, actriz, cantante y cineasta. Vive en CABA. Est&aacute; trabajando en dos proyectos que dicen mucho sobre la realidad del mundo l&eacute;sbico: uno es &ldquo;Torta documental&rdquo;, un proyecto que cuenta con m&aacute;s de 25 entrevistas a referentes para trazar una genealog&iacute;a lesbiana y hacer un registro de las narrativas propias. El otro proyecto que sostiene es el &ldquo;Cabaret Lesbiano&rdquo;, donde recuperan el g&eacute;nero para proyectar en &eacute;l otras formas deseantes, vinculadas al erotismo l&eacute;sbico. &ldquo;Yo ten&iacute;a 24 a&ntilde;os y estaba de novia con un chico var&oacute;n heterosis hac&iacute;a tres a&ntilde;os y <strong>nos &iacute;bamos a casar, y tres meses antes de del momento del compromiso que estaba pautado, a m&iacute; me empez&oacute; a gustar una compa&ntilde;era de la facultad </strong>que era lesbiana&rdquo;. A partir de ah&iacute;, el v&eacute;rtigo. El 8 de Marzo de 2016, fue a su primera marcha por el D&iacute;a de la Mujer. &ldquo;Me cambi&oacute; la vida&rdquo; sintetiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Brianna, como para Lourdes y Luisina Placenti, <strong>ser lesbiana no es una orientaci&oacute;n sexual sino una identidad pol&iacute;tica:</strong> &ldquo;Empec&eacute; m&aacute;s a buscar espacios y as&iacute;&nbsp; conoc&iacute; al dos de mis amigas. Ahora tengo un grupo de cuatro amigas lesbianas. <strong>Yo no ser&iacute;a la lesbiana que soy sin las otras lesbianas que me rodean</strong>, y eso fue evolucionando tambi&eacute;n con el tiempo y con entender que el lesbianismo, para m&iacute; por lo menos, no es con qui&eacute;n estoy en la cama, sino una forma de existir y de ver el mundo&rdquo;.
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                Brianna destaca la importancia de formar la identidad en espacios políticos y de trabajo colectivo. “ Yo no sería la lesbiana que soy sin las otras lesbianas que me rodean”, asegura                            </span>
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        La masacre de la Barracas volvi&oacute; a poner el miedo sobre la piel de una generaci&oacute;n de disidencias sexo gen&eacute;ricas que hab&iacute;an empezado a&nbsp; caminar relajadamente por la calle de la mano con sus parejas no heterosexuales. &iquest;El triple lesbicidio reconstruye el cl&oacute;set? Brianna explica que el miedo siempre estuvo ah&iacute;, en los m&aacute;rgenes, pero la masacre de Barracas lo hizo crecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio estuve ah&iacute; activando con las compas en la asamblea ac&aacute; en CABA, y meti&eacute;ndole mucho a una fecha que hicimos para juntar plata en Casa Brandon&rdquo; relata sobre el active de redes de lesbianas para acompa&ntilde;ar a Sof&iacute;a, la sobreviviente, y las familias de las v&iacute;ctimas fatales. &ldquo;Antes era m&aacute;s desafiante. Ahora me pasa que si ando por la calle con una compa&ntilde;era y veo un polic&iacute;a, yo por ah&iacute; suelto la mano&rdquo; refiere en relaci&oacute;n al temor al lesbo-odio.
    </p><h2 class="article-text">El activismo, la sexualidad y lesbianismo como identidad</h2><p class="article-text">
        El activismo l&eacute;sbico en Argentina ha sido fundamental para avanzar en la agenda de derechos. Desde la militancia de Monique Wittig en los 70s, el lesbianismo ha dejado de ser visto s&oacute;lo como una orientaci&oacute;n sexual para ser comprendido tambi&eacute;n como una identidad pol&iacute;tica y una forma de habitar el mundo. Las identidades trans, no binaries y disidentes tambi&eacute;n se incluyen dentro de este espectro.
    </p><p class="article-text">
        Parte del activismo, trabaja sobre la importancia de crear dispositivos de barrera para el cuidado en las pr&aacute;cticas sexuales entre personas con vulva tiene hoy dos aristas importantes. Por un lado, una activista lesbiana, Mila, cre&oacute; &ldquo;Vulvarn&eacute;s&rdquo; que como su nombre lo indica, es un arn&eacute;s que<strong> sujeta un campo l&aacute;tex, permitiendo una forma segura y asequible de utilizar m&eacute;tos de barrera</strong> creados a partir de lencer&iacute;a, y el recorte de un preservativo peneano (esos que s&iacute; est&aacute;n disponibles y asequibles). Hoy son un emprendimiento autogestivo con financiamiento de la Universidad de Barcelona, y desarrollo en varios pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las Universidades Nacionales se gest&oacute; otro proceso: una articulaci&oacute;n de grupos de investigaci&oacute;n que nuclea profesionales de la salud, ingenieras en materiales, soci&oacute;logas y otras disciplinas, trabaja en el <strong>desarrollo de un preservativo para vulvas. </strong>El estudio consigui&oacute; financiamiento de ImpactAr en 2021, y ya culmin&oacute; las primeras etapas de an&aacute;lisis de los (pocos) dispositivos que existen el mundo, y el an&aacute;lisis de pr&aacute;cticas con un censo a personas que mantienen relaciones sexuales con otras personas con vulvas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, existen redes amplias de Asambleas de Lesbianas que articulan pol&iacute;ticas de visibilidad, cuidado y derechos en todo el pa&iacute;s. Desde encuentros como el &ldquo;Tortazo&rdquo; hasta los talleres en los Encuentros Plurinacionales de cada a&ntilde;o, el activismo l&eacute;sbico contin&uacute;a construyendo espacios de lucha y resistencia, procurando que los avances en derechos no retrocedan ante la creciente amenaza de las derechas globales.
    </p><p class="article-text">
        <em>CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Barrenechea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fervor-feminista-temor-milei-lesbianas-pregunta-visibilidad_132_11758771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2024 02:59:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del fervor feminista al temor en la era Milei: las lesbianas y la pregunta por la visibilidad]]></media:title>
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