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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Alejandra Tijman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gabriela-alejandra-tijman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Alejandra Tijman]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Jujuy después del Encuentro de Mujeres: lo que perdimos y lo que resiste al avance libertario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/jujuy-despues-encuentro-mujeres-perdimos-resiste-avance-libertario_132_11837806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4350aa4e-aef2-4d42-be2b-0def5100b326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jujuy después del Encuentro de Mujeres: lo que perdimos y lo que resiste al avance libertario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desmovilización pero también lazos solidarios que mantienen en pie una red de contactos para garantizar el cumplimiento de los derechos conseguidos incluso ante la quita de apoyo del Estado nacional. Un respeto que surgió de la necesidad. </p></div><p class="article-text">
        En octubre Jujuy fue sede del 37mo Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias. La organizaci&oacute;n fue un desaf&iacute;o, en tiempos de desarticulaci&oacute;n y desaliento. Con la llegada de miles de militantes de todo el pa&iacute;s y la participaci&oacute;n en marchas, talleres, ferias y movidas art&iacute;sticas, <strong>volvi&oacute; a reunirse lo que parec&iacute;a disperso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La sociedad juje&ntilde;a viene de atravesar un 2023 en el que las movilizaciones en rechazo a la reforma de la constituci&oacute;n provincial juntaron a docentes, trabajadores estatales, comunidades originarias y referentes sociales de los m&aacute;s diversos sectores, con una participaci&oacute;n que no se ve&iacute;a desde varios a&ntilde;os atr&aacute;s. Ocho a&ntilde;os, se puede decir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al evocar esos d&iacute;as, hoy se habla de derrota. La Constituci&oacute;n provincial se reform&oacute; de acuerdo a los planes del entonces gobernador Gerardo Morales, mientras que la represi&oacute;n y la persecuci&oacute;n judicial que se extiende hasta hoy -una veintena de integrantes de organizaciones sociales enfrentar&aacute;n un juicio oral y p&uacute;blico por haber participado de las protestas- han logrado disciplinar a los colectivos y sembrar el miedo a la exposici&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, en medio de un panorama nacional de avance de una derecha conservadora radicalizada que no solo niega la agenda de g&eacute;nero sino que adem&aacute;s legitima ataques y amenazas contra el movimiento feminista y <strong>desguaza pol&iacute;ticas p&uacute;blicas destinadas a garantizar los derechos conquistados.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, los activismos de Jujuy, y especialmente las mujeres y diversidades, atraviesan una etapa de repliegue que, de todos modos, no implica abandonar la acci&oacute;n. M&aacute;s bien se trata de acotar las trincheras, concentrar la energ&iacute;a en el cotidiano, sostener lo logrado en el barrio y mientras tanto pensar. Pensar mucho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en un contexto bastante siniestro, hay una avanzada muy despiadada en todos los frentes&rdquo;, describe Marina Ariza, trabajadora social que se desempe&ntilde;a en el hospital Miguel Miskoff de Maimar&aacute;, donde funciona<strong> la &uacute;nica consejer&iacute;a en salud sexual y reproductiva de la Quebrada y la Puna.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En el puesto de salud del barrio Belgrano de San Salvador de Jujuy. Hay menos recursos nacionales, pero se redobla el esfuerzo para la atención en derechos de salud reproductiva                            </span>
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        Marina habla con preocupaci&oacute;n. Hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os que lleg&oacute; a Jujuy y empez&oacute; a trabajar con mujeres de las zonas rurales andinas, hablando de derechos y de perspectiva de g&eacute;nero. En 2009 se incorpor&oacute; al hospital de Maimar&aacute;, en ese entonces de la mano del m&eacute;dico Miskoff, y a partir de all&iacute; se capacit&oacute; y concentr&oacute; su tarea en la salud sexual y reproductiva de las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me emociona recordar lo que hemos peleado, lo poquitos que &eacute;ramos&rdquo;, dice al evocar aquellos comienzos, y vuelve al presente para trazar un diagn&oacute;stico: &ldquo;El desaf&iacute;o para los activismos, para el feminismo en&nbsp;particular y el movimiento de derechos humanos en general, se presenta muy complejo. Es un desaf&iacute;o defender lo ya logrado, porque nos encontramos teniendo que volver a<strong> levantar banderas sobre cuestiones que cre&iacute;amos que estaban saldadas&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que nunca nada est&aacute; saldado. Esto que parece una obviedad, a veces se desdibuja tras el entusiasmo por los derechos conquistados. Y tambi&eacute;n por una sensaci&oacute;n que recorre el cuerpo y el alma del activismo: no puede ser que estemos discutiendo esto otra vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un cansancio y no sab&eacute;s por d&oacute;nde encarar primero&rdquo;, define Ail&eacute;n Vilte, trabajadora social que se desempe&ntilde;a en el puesto de salud del barrio Belgrano de San Salvador de Jujuy. Repasa los hechos que ocurrieron en la provincia en 2023 y diagnostica: &ldquo;Esa fue una batalla perdida en la calle y todav&iacute;a seguimos con violencia, con causas judiciales. El disciplinamiento est&aacute; funcionando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; costando volver a encontrarse. El cansancio y la ofensiva ultraconservadora son quiz&aacute;s las principales causas, pero no las &uacute;nicas. Tambi&eacute;n hay razones personales. &ldquo;Lo subjetivo nos afecta un mont&oacute;n, entonces hay que respetar hasta d&oacute;nde puede cada una en su individualidad, a qu&eacute; le quiere dar importancia y lugar en su tiempo y en su vida&rdquo;, concede Ail&eacute;n.&nbsp;
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                    alt="Ahora y siempre. Ailén Vilte con megáfono en un flyer de las socorristas en 2020, meses antes de la sanción del aborto legal en Argentina"
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                Ahora y siempre. Ailén Vilte con megáfono en un flyer de las socorristas en 2020, meses antes de la sanción del aborto legal en Argentina                            </span>
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        Martina Montoya es maestra, militante de derechos humanos y feminista. Es de Libertador General San Mart&iacute;n, la ciudad cabecera del departamento Ledesma. Para ella, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social es clave a la hora de pensar qu&eacute; ocurre hoy con las militancias: &ldquo;Hay un activismo que estaba muy relacionado con los programas sociales, y muchos y muchas han tenido que salir a buscar otro rumbo al no tener esa asistencia que les permit&iacute;a hacer la militancia. <strong>Otras compa&ntilde;eras sosten&iacute;an su activismo a pulm&oacute;n, y hoy eso se est&aacute; haciendo muy dif&iacute;cil, no solo por lo econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n por la persecuci&oacute;n y la estigmatizaci&oacute;n.</strong> Y est&aacute;n tambi&eacute;n quienes no estaban del todo convencidos y decidieron apartarse&rdquo;.&nbsp;
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                Martina Montoya                            </span>
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        En cualquier caso, aclara Martina, &ldquo;nadie se olvida de lo que ha aprendido en el activismo; quiz&aacute;s solo han bajado el perfil&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La IVE hoy&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En este marco, garantizar que se cumpla con la ley de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo aparece como una de las cuestiones m&aacute;s urgentes. En general, la atenci&oacute;n de la salud sexual y reproductiva es el &aacute;rea donde se puede hablar de una experiencia instalada, unas redes activas que, formales o no, sostienen, acompa&ntilde;an y <strong>garantizan la atenci&oacute;n en el d&iacute;a a d&iacute;a.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son acciones desplegadas en el barrio y en el pueblo. Porque al desmantelamiento de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a nivel nacional se suma que el gobierno local, si bien no obstaculiza, tiene una actitud pasiva en cuanto a difusi&oacute;n de informaci&oacute;n, provisi&oacute;n de insumos, capacitaciones y apoyo al personal de salud involucrado. <strong>La provincia est&aacute; comprando anticonceptivos y misoprostol a cuentagotas</strong>, y sin que se conozcan datos oficiales se sabe que no alcanzar&aacute;n para atender la demanda y el futuro inmediato se presenta incierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el gobierno provincial cort&oacute; la articulaci&oacute;n de a&ntilde;os anteriores con los colectivos del territorio. &ldquo;El estado quiere concentrar el control -analiza Marina Ariza-. No quiere saber nada con el activismo, hay una negativa fort&iacute;sima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Jujuy se llegaron a armar 15 consejer&iacute;as en Salud Sexual y Reproductiva, con equipos psicosociales que hoy pr&aacute;cticamente no est&aacute;n funcionando, pese a que en la mayor&iacute;a de los puestos de salud hay personal dispuesto a buscar la manera de cumplir con el servicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Se est&aacute; volviendo dif&iacute;cil sostener los acompa&ntilde;amientos&rdquo;</strong>, describe Ail&eacute;n Vilte, que en el CAPS del barrio Belgrano de la capital provincial pone en juego la experiencia acumulada en los a&ntilde;os en que perteneci&oacute; a las Socorristas de Jujuy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que &ldquo;las personas que acuden se encuentran algunas veces en una situaci&oacute;n en la que se acrecienta la ansiedad, por la espera, cuando en teor&iacute;a tiene que ser una pr&aacute;ctica garantizada como urgencia&rdquo;. Ella acompa&ntilde;a, brinda informaci&oacute;n, coordina con las m&eacute;dicas para que hagan la receta y mantiene el tel&eacute;fono abierto para cualquier consulta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidamos mucho nuestros celulares -dice Martina Montoya-, procuramos no perder los n&uacute;meros porque sabemos que nuestro contacto est&aacute; a disposici&oacute;n de las compa&ntilde;eras en el momento que lo necesiten&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las agentes sanitarias que recorren los barrios son las primeras en identificar los embarazos no deseados. &ldquo;Pod&eacute;s ir a la salita y charlar con la trabajadora social, pod&eacute;s informarte, pensalo&rdquo;, sugieren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las redes con el socorrismo, aun cuando se desarm&oacute; como organizaci&oacute;n, est&aacute;n activas. Incluso para la compra de medicaci&oacute;n o para pagar un pasaje, si es necesario. As&iacute; trabajan los equipos, articulados, deriv&aacute;ndose de un barrio a otro, de una localidad a otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Qued&oacute; el compromiso, incluso de algunas que quiz&aacute;s ya no est&aacute;n en alguna organizaci&oacute;n. Se maneja la informaci&oacute;n y las chicas saben ad&oacute;nde pueden recurrir&rdquo;, dice Martina. Desde Libertador, ella recibe consultas desde otras localidades de la zona. &ldquo;Le doy informaci&oacute;n y llamo a la m&eacute;dica para preguntarle en qu&eacute; horario atiende&rdquo;, relata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las obst&eacute;tricas tambi&eacute;n juegan un papel clave</strong>, mientras que en el caso del personal m&eacute;dico la situaci&oacute;n es m&aacute;s despareja. En toda la Quebrada y Puna, desde Maimar&aacute; hasta La Quiaca, hay solamente una m&eacute;dica que garantiza la pr&aacute;ctica, la ginec&oacute;loga Selva Palavecino, que integra el equipo con Marina Ariza y con la psic&oacute;loga Soledad Gargiulo. Y en el departamento Ledesma tambi&eacute;n hay una sola profesional, la generalista Claudia Carballo.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Marina Ariza es trabajadora social en el hospital Miguel Miskoff de Maimará, donde funciona la única consejería en salud sexual y reproductiva de la Quebrada y la Puna. Junto a la psicóloga Soledad Gargiulo, del mismo equipo"
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                Marina Ariza es trabajadora social en el hospital Miguel Miskoff de Maimará, donde funciona la única consejería en salud sexual y reproductiva de la Quebrada y la Puna. Junto a la psicóloga Soledad Gargiulo, del mismo equipo                            </span>
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        &ldquo;A las m&eacute;dicas amigas de la causa podemos mandarles un mensaje en cualquier momento. No me contestar&aacute; ya mismo, pero s&eacute; que durante el d&iacute;a me va a orientar en lo que necesite. Esa red sigue intacta&rdquo;, afirma Martina.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El desaf&iacute;o</h2><p class="article-text">
        En medio de un clima de desaliento, incertidumbre y cansancio individual y colectivo, parece haber una siembra invaluable sobre la cual se sostiene la tarea cotidiana. Marina Ariza reflexiona: &ldquo;Yo creo que la capacidad que desarrollamos de trabajar en absoluta adversidad, el repliegue de ir a las sombras, la posibilidad de ida y vuelta que hemos aprendido gracias a la experiencia de tantos a&ntilde;os, y tambi&eacute;n de otras compa&ntilde;eras de otras provincias, en di&aacute;logo permanente, es una ganancia que no nos saca nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;Nosotras no vamos a dejar de garantizar el derecho nunca porque estamos paradas ah&iacute;. Con o sin presupuesto, con ley o incluso si ma&ntilde;ana se modifica, el derecho est&aacute; ganado en nosotras, en los equipos de salud, en las mujeres, en la sociedad. Partimos de esa convicci&oacute;n y eso no nos lo saca nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>La articulaci&oacute;n con las compa&ntilde;eras no se rompi&oacute;</strong>, y yo creo que no se va a poder romper -asegura Martina Montoya-. Vamos a seguir, aunque sea con el boca a boca. As&iacute; empezamos y as&iacute; seguimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el desaf&iacute;o es recrear viejas estrategias e inventar nuevas, encontrarse, volver a pensar juntas. Para Ail&eacute;n, es urgente idear acciones concretas a corto plazo &ldquo;porque se va a venir peor, porque claramente hay un ataque a la ley IVE&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este &ldquo;remar en dulce de leche&rdquo; que se repite en cada conversaci&oacute;n, hay lugar para la confianza. A pesar de las sombras, detenerse a pensar en el camino recorrido enciende chispas de entusiasmo. &ldquo;Ahora hay otra aceptaci&oacute;n, <strong>ya no nos ponen r&oacute;tulos como &lsquo;la pa&ntilde;uelo verde&rsquo; o &lsquo;la abortera&rsquo;</strong> -remarca Martina-. Incluso en el Encuentro de Mujeres sent&iacute; una actitud de &lsquo;no me gusta mucho pero las acompa&ntilde;o, las felicito, las respeto&rsquo;. No hablo de un respeto de soportarnos, sino un respeto de verdad&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GT/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Alejandra Tijman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/jujuy-despues-encuentro-mujeres-perdimos-resiste-avance-libertario_132_11837806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2024 02:59:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jujuy después del Encuentro de Mujeres: lo que perdimos y lo que resiste al avance libertario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jujuy,Mujeres]]></media:keywords>
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