<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Stefania Coggiola]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/stefania-coggiola/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Stefania Coggiola]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1052409/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensar la época: miradas sobre la actualidad de los derechos sexuales y (no) reproductivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/pensar-epoca-miradas-actualidad-derechos-sexuales-no-reproductivos_132_11838148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/656deb3a-2b5d-447c-82a6-3e6d38d93468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensar la época: miradas sobre la actualidad de los derechos sexuales y (no) reproductivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un año después del triunfo electoral de Javier Milei y su discurso “contra la ideología de género” los espacios de estudio sobre igualdad están ante el desafío de explicar la época y defender los avances que han sido claves para la vida de las mujeres y diversidades. Entre la perplejidad y el análisis.</p></div><p class="article-text">
        Finales de 2024. En tierras argentinas, bajo un sol tremendo, algo todav&iacute;a se expande de norte a sur, de este a oeste. Son muchos kil&oacute;metros para abarcar pero a&uacute;n as&iacute; llega a cada rinc&oacute;n del pa&iacute;s, a cada ciudad, a cada paraje, a cada pueblo y a cada capital. Un cambio radical en la concepci&oacute;n del Estado: hay discontinuidad y cambios en pol&iacute;ticas que afectan especialmente a las mujeres y jaquea particularmente el acceso a sus derechos sexuales y (no) reproductivos. No es nuevo. Este <em>backlash</em> antifeminista tiene un sabor conocido y amargo que se diluye en la boca. Con sus tintes apocal&iacute;pticos, para muchas personas la realidad luce como una obra de ciencia ficci&oacute;n, pero no lo es. Entonces, tratamos de entender c&oacute;mo se configura esta realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo impacta en los cuerpos el avance del capitalismo neoliberal? &iquest;C&oacute;mo se caracteriza el sujeto contempor&aacute;neo portador de los discursos de odio? &iquest;Cu&aacute;les son las l&oacute;gicas sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que modelan este presente? Mediante diversas perspectivas, desde la sociolog&iacute;a, las ciencias pol&iacute;ticas, y los estudios feministas, intentaremos observar de cerca los hilos de este tejido desordenado, ver por d&oacute;nde entran las luces en esto que para muchos es una noche larga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_50p_1109866.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_50p_1109866.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_75p_1109866.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_75p_1109866.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_default_1109866.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_default_1109866.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4caf353-22d1-4957-8362-1bdebea0413b_16-9-aspect-ratio_default_1109866.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Las l&oacute;gicas de la imposici&oacute;n capitalista: violencia, incertidumbre y shock</strong></h2><p class="article-text">
        Soledad de Le&oacute;n, trabajadora social, docente investigadora de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, especialista en Justicia de G&eacute;nero y Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas, camina por las calles de Tilcara en Jujuy; avanza por la ciudad de colores terracota y de sol. Viene de un encuentro en red de mujeres t&eacute;cnicas que naci&oacute; en los noventa, que trabaja en zonas rurales con mujeres campesinas ind&iacute;genas. Soledad de Le&oacute;n dice que es importante poner la situaci&oacute;n nacional en el contexto global: &ldquo;Hay que intentar <strong>comprender el momento hist&oacute;rico global que estamos viviendo y no pensar que lo que pasa en Argentina, especialmente con el cuerpo de las mujeres y determinados colectivos y comunidades, es algo desgajado de lo que sucede en otras din&aacute;micas.</strong> Estamos en un contexto de avance de la derecha. Esto que estamos viviendo ac&aacute; ya sucedi&oacute; en otros pa&iacute;ses, son varios procesos en nuestra regi&oacute;n que han transitado realidades parecidas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_50p_1106513.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_50p_1106513.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_75p_1106513.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_75p_1106513.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_default_1106513.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_default_1106513.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aaf1c706-ce19-4bfb-b6a4-bb258759c08e_source-aspect-ratio_default_1106513.jpg"
                    alt="Soledad de León, trabajadora social, docente investigadora de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Trabaja con mujeres campesinas indígenas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Soledad de León, trabajadora social, docente investigadora de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Trabaja con mujeres campesinas indígenas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cita a la antrop&oacute;loga feminista Rita Segato: &ldquo;Ella habla de este momento como un momento apocal&iacute;ptico del capital. <strong>Nos encontramos frente a un escenario de hiperconcentraci&oacute;n de la riqueza en manos de unos pocos, con mayor desigualdad, y mayores sectores del mundo que se encuentran cada vez m&aacute;s precarizados, con imposibilidad de imaginar un proyecto vital vivible. </strong>Las cifras dan cuenta de esto: seg&uacute;n el informe que hace Oxfam (una confederaci&oacute;n internacional de ONGs) cada a&ntilde;o, desde 2020 hasta ahora, los cinco hombres m&aacute;s adinerados del mundo han duplicado su fortuna mientras enormes porcentajes de la poblaci&oacute;n se est&aacute;n viendo empobrecidos. <strong>La violencia y la avanzada de la derecha en la figura de Milei en la Argentina se da en este contexto global y mundial. Y para el capital siempre fue clave avasallar a las mujeres</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Preguntas desde el feminismo acad&eacute;mico&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo socava un Gobierno los derechos de las mujeres? Por ejemplo, hace esto: desfinancia el Plan ENIA que hab&iacute;a logrado reducir un 50% el embarazo adoelscente. Hace tambi&eacute;n esto: recorta el env&iacute;o de insumos a las provincias para acceder al aborto legal. O se expresa con una violencia feroz en contra de la implementaci&oacute;n de la ESI en las escuelas, que permiti&oacute; que las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en las aulas pudieran darse cuenta si sufr&iacute;an abusos. O hace un encuentro para formadores de docentes con Teen STAR, una ONG ultra conservadora que <strong>promueve la abstinencia como m&eacute;todo primordial para la prevenci&oacute;n del embarazo</strong>. O disminuye dr&aacute;sticamente el presupuesto del plan Acompa&ntilde;ar que apoya econ&oacute;micamente y de forma temporal a mujeres en situaciones de violencia de g&eacute;nero. En Argentina todav&iacute;a matan a una mujer cada 36 horas por violencia machista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De Le&oacute;n apunta al individualismo como uno de los sostenes de la l&oacute;gica capitalista. En eset punto, las agrupaciones de mujeres van a contramano. <strong>&ldquo;Las mujeres somos muchas veces las promotoras de lo comunitario. Somos las que defendemos los territorios, en defensa del agua, de los cerros, de lo que nos permite estar vivos. Estas luchas est&aacute;n lideradas por mujeres. Las ollas populares en los barrios est&aacute;n lideradas por mujeres.</strong> Cuidamos y sostenemos la vida y no porque se nos ha impuesto ese rol, sino que lo hemos resignificado, politizado y lo defendemos porque entendemos la importancia de sostener la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Provocar lo incierto: violencia y modulaci&oacute;n en el proceso de Milei&rdquo;, art&iacute;culo publicado en el Vol&uacute;men 9 de Cuadernos de Coyuntura de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba, titulado &ldquo;Lo que est&aacute; en juego. Reflexiones y propuestas para la defensa y la construcci&oacute;n colectiva de derechos&rdquo;, de Le&oacute;n se&ntilde;ala que &ldquo;podr&iacute;amos reconocer que <strong>nos encontramos vivenciando un </strong><em><strong>continuum </strong></em><strong>de violencia, con expl&iacute;cita modulaci&oacute;n del tiempo como estrategia coercitiva</strong>, generando esta sensaci&oacute;n de que por momentos tomamos aire. Esto significa que nos encontramos ante <strong>una </strong><em><strong>incertidumbre producida, </strong></em><strong>un estado de confusi&oacute;n y p&eacute;rdida temporal generadas, que buscan limitar o debilitar nuestras posibilidades de respuestas de y resistencia</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y con la violencia llega la par&aacute;lisis. El shock despu&eacute;s de los golpes. La anestesia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas exist&iacute;a una revista de poes&iacute;a, hoy m&iacute;tica, llamada 18 Whiskys. All&iacute; escribi&oacute; el poeta chileno Juan Luis Mart&iacute;nez en 1990: &ldquo;En otro lugar y tambi&eacute;n aqu&iacute; mismo se ha dicho lo que se dice aqu&iacute;: (hay algo que avanza y eso que avanza es el lento y pesado avance de algo que podr&iacute;a ser algo como un cuerpo sobre algo que podr&iacute;a ser algo como un alambre)&rdquo;. En 2024 hay quienes volvemos a sentir que hay algo pesado que avanza y que corta. Pero este&nbsp; avance no es lento: parece tener la velocidad de armado de una tormenta de verano.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los &ldquo;nuevos patriarcas odiantes&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se configura el perfil de los varones que ostentan el poder? En el art&iacute;culo &ldquo;Los nuevos patriarcas odiantes: abordajes feministas descoloniales para comprender la &eacute;poca&rdquo;, Gabriela Bard Wigdor y Paola Bonavitta analizan &ldquo;c&oacute;mo se construyen ciertas masculinidades presentadas como poderosas y libertarias, que, adem&aacute;s, <strong>abonan a derechas conservadoras, religiosas y neoliberales, que promueven discursos de odio y la restricci&oacute;n de los derechos adquiridos</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las investigadores se&ntilde;alan que &ldquo;<strong>estos referentes masculinos contribuyen a engrosar narrativas de culpabilizaci&oacute;n de las mujeres y disidencias sexo-gen&eacute;ricas por los supuestos d&eacute;ficit estales y morales de la sociedad</strong>, recurriendo a estereotipos de g&eacute;nero, discursos que estigmatizan e intersectan la condici&oacute;n de g&eacute;nero con la racialidad, la pobreza y la orientaci&oacute;n sexual&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_50p_1106514.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_50p_1106514.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_75p_1106514.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_75p_1106514.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_default_1106514.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_default_1106514.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fcf92f25-c928-483e-992c-c1ca9978fa0d_source-aspect-ratio_default_1106514.jpg"
                    alt="Gabriela Bard Wigdor investigadora de estudios feministas descoloniales en Conicet pone el foco en como las mujeres racializadas son especialmente afectadas por el desfinanciamiento de políticas de salud reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gabriela Bard Wigdor investigadora de estudios feministas descoloniales en Conicet pone el foco en como las mujeres racializadas son especialmente afectadas por el desfinanciamiento de políticas de salud reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En conversaci&oacute;n para esta nota, Gabriela Bard Wigdor, investigadora adjunta de CONICET en el &aacute;rea de Estudios feministas de Nuestra Am&eacute;rica y Descoloniales, Doctora en estudios de g&eacute;nero por la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba, profundiza en lo que se&ntilde;ala como la estrategia del Gobierno sobre los programas destinados a los derechos sexuales y reproductivos: &ldquo;<strong>En lugar de retirar la pol&iacute;tica, lo que se hace es vaciarla de hecho, eso significa dejar de financiarla&rdquo;</strong>. A su vez, destaca &ldquo;que no podemos pensar en un cuerpo gestante homog&eacute;neo, sino que hay que cruzarlo con la raza y la clase, entonces sabemos que <strong>las mayores afectadas son las mujeres racializadas de sectores populares </strong>que no pueden pagar por un aborto en una cl&iacute;nica privada o no se pueden comprar las pastillas como s&iacute; lo puede hacer una mujer de clase media/alta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo antes mencionado, donde se advierte la nueva ola de reacci&oacute;n contra los avances de las mujeres y colectivos sexodisidentes a nivel global, Bard Wigdor y Bonavitta describen al sujeto contempor&aacute;neo como &ldquo;un sujeto omnipotente que no cesa en la producci&oacute;n de s&iacute; mismo como una marca vendible. De este clima se conforman las emociones de sujetos como los analizados (Trump, Bolsonaro, Milei) <strong>siendo productores y producidos por una masculinidad hegem&oacute;nica y violenta con deseos de castigar y reaccionar frente a cualquier propuesta de cambio en t&eacute;rminos de las relaciones de poder.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este plano, Juan Marco Vaggione, Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, en la investigaci&oacute;n &ldquo;El entramado neoconservador en Am&eacute;rica Latina. La instrumentalizaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero en las democracias contempor&aacute;neas&rdquo; se&ntilde;ala que &ldquo;<strong>es cada vez m&aacute;s frecuente la incorporaci&oacute;n de la lucha contra la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero en los partidos pol&iacute;ticos, particularmente aquellos que suelen caracterizarse como </strong><em><strong>nueva derecha</strong></em><strong>. </strong>Se expande la apropiaci&oacute;n de esta lucha ya que se inscribe como propuesta electoral con el prop&oacute;sito de movilizar y representar a aquellos sectores de la poblaci&oacute;n (m&aacute;s o menos numerosos) que se perciben amenazados por el pluralismo (legal y moral) que caracteriza las pr&aacute;cticas y decisiones sexuales en las sociedades contempor&aacute;neas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La historia de las mujeres: avances y retrocesos</strong></h2><p class="article-text">
        Florencia Abbate, narradora, poeta y ensayista, autora de &ldquo;Biblioteca feminista: vidas, luchas y obras desde 1789 hasta hoy&rdquo;, escribe que &ldquo;si bien la situaci&oacute;n de las mujeres ha mejorado a lo largo de la historia, esta historia no es una l&iacute;nea ascendente, <strong>hubo momentos de fuertes avances y luego retrocesos hasta puntos inimaginables</strong>; no fueron pocas las veces en que se conquistaron determinados derechos en alg&uacute;n lugar, por un par de a&ntilde;os, y despu&eacute;s se perdieron durante d&eacute;cadas. No debemos olvidarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el acto de no olvidar, Bard Wigdor refresca la memoria sobre lo recientes que son muchas de las conquistas: &ldquo;En Argentina las mujeres pudimos votar reci&eacute;n a partir de 1947 y divorciarnos desde 1987. Fueron avances muy r&aacute;pidos en corto tiempo&rdquo;. Y agrego aqu&iacute; que este 30 diciembre el aborto legal &mdash;la ley 27.610&mdash; cumple apenas cuatro a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_50p_1106547.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_50p_1106547.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_75p_1106547.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_75p_1106547.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_default_1106547.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_default_1106547.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4fca7117-86a3-4742-aeba-d4d5fdbc6dfc_source-aspect-ratio_default_1106547.jpg"
                    alt="Florencia Abbate, autora de “Biblioteca feminista: vidas, luchas y obras desde 1789 hasta hoy”, marca que a los avances en derechos de las mujeres les siguen muchas veces “retrocesos hasta puntos inimaginables”"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Florencia Abbate, autora de “Biblioteca feminista: vidas, luchas y obras desde 1789 hasta hoy”, marca que a los avances en derechos de las mujeres les siguen muchas veces “retrocesos hasta puntos inimaginables”                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Bard Wigdor destaca que &ldquo;<strong>en general estas conquistas siempre tienen olas de retroceso, resistencia de los sectores m&aacute;s conservadores que ven en estos derechos una p&eacute;rdida de privilegios. </strong>Y digo privilegios y no derechos porque en realidad estas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no afectan los derechos y la calidad de vida de los dem&aacute;s, lo que s&iacute; afectan son los privilegios&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Todo tiempo pasado fue &iquest;mejor?&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Los varones: votos decisivos para la victoria de MIlei. Los varones: votos decisivos para la reciente victoria de Trump. &ldquo;Muchos varones se han sentido profundamente agredidos por las conquistas de las mujeres porque entienden que van a perder algo. <strong>Es tanto el bombardeo de las redes sociales, de los medios de comunicaci&oacute;n, que se instal&oacute; a nivel emocional, ps&iacute;quico y pol&iacute;tico, la idea de que los feminismos ven&iacute;an a luchar contra los derechos de los hombres y todo eso ha redundado en movimientos antifeministas. </strong>Las nuevas extremas derechas son b&aacute;sicamente grupos que tienen como ret&oacute;rica el antifeminismo, la negaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, y discursos racistas y antimigratorios, que son los grandes conflictos de la &eacute;poca&rdquo;, se&ntilde;ala Bard Wigdor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que plantean las nuevas derechas, dice Bard Wigdor, es que para volver a estar bien, hay que volver al pasado: &ldquo;Le mienten a las nuevas generaciones con la fantas&iacute;a de un pasado que fue mejor en comparaci&oacute;n con el presupuesto desastroso presente. <strong>Pero no hay un pasado brillante al que volver</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la novela Punto de cruz, publicada en 2022, la escritora mexicana Jazmina Barrera escribi&oacute;: &ldquo;Aunque las t&eacute;cnicas para curar heridas han evolucionado, se siguen usando la aguja y el hilo. Hay algo en los tejidos. En c&oacute;mo se componen y recomponen, se ordenan, se regeneran, se re&uacute;nen y se cosen. En ellos hay que buscar respuestas&rdquo;. Con el tejido social pasa algo parecido: se hace fuerte en conjunto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SC/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Stefania Coggiola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/pensar-epoca-miradas-actualidad-derechos-sexuales-no-reproductivos_132_11838148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2024 02:59:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/656deb3a-2b5d-447c-82a6-3e6d38d93468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="218672" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/656deb3a-2b5d-447c-82a6-3e6d38d93468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="218672" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pensar la época: miradas sobre la actualidad de los derechos sexuales y (no) reproductivos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/656deb3a-2b5d-447c-82a6-3e6d38d93468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,derechos reproductivos,Derechos sexuales]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
