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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nacho Iraola]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/nacho-iraola/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nacho Iraola]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Antes que nada el humor y la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/humor-historia_1_11902611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67824d4e-5a35-4a5e-869a-dd093303f77b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antes que nada el humor y la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Martín Caparrós y Adrián Lakerman invitan a explorar la Historia argentina desde perspectivas únicas.</p></div><p class="article-text">
        La Historia argentina ha sido contada por muchos escritores e historiadores. Sin ir m&aacute;s lejos, Felipe Pigna, hoy el gran historiador argentino, tiene casi 50 libros publicados. Pero -en la vida siempre existe un pero- la Historia con may&uacute;sculas no solo la cuentan los historiadores: hay autoras y autores que con libros absolutamente personales, y de manera indirecta, hacen en sus obras un recorrido por nuestra historia o por un recorte de esta.
    </p><p class="article-text">
        Dos libros espectaculares que acaban de publicarse juegan de esa manera. Uno es <em>Antes que nada</em>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, y el otro es <em>C&oacute;mo pisar una c&aacute;scara de banana</em>, de Adri&aacute;n Lakerman.
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Antes que nada</em> son las memorias de Caparr&oacute;s mixturadas con algo cercano a un diario de su enfermedad. El a&ntilde;o pasado, el escritor fue diagnosticado con Esclerosis lateral amiotr&oacute;fica (ELA) y eso fue el detonante para la escritura de este libro que, hoy por hoy, es para m&iacute; el mejor libro del a&ntilde;o. Veremos por qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>C&oacute;mo pisar una c&aacute;scara de banana</em>, Lakerman explica como funcion&oacute; el humor a lo largo de la historia y a trav&eacute;s del humor nuestra propia historia.
    </p><p class="article-text">
        Son dos libros que tienen una segunda jugada: uno a partir del dolor y el exilio, y el otro a trav&eacute;s del humor, nos dan un pantallazo sensacional de la historia argentina reciente.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Antes que nada</em>, Caparr&oacute;s cuenta como a partir de un accidente muy tonto en bicicleta en Par&iacute;s pierde la sensibilidad de un dedo de su pie y a partir de ah&iacute; arrancan los problemas: p&eacute;rdida de fuerza en las piernas y el diagn&oacute;stico. Hay algo muy similar a la pel&iacute;cula <em>Go now</em> -que ac&aacute; se llam&oacute; <em>Amo la vida-</em> con Robert Carlyle (el Francis Begbie de <em>Trainspotting</em>): el personaje de la pel&iacute;cula se cae trotando y ah&iacute; arrancan los problemas. En el caso de Caparr&oacute;s, su deseo es no convertirse en lo que &eacute;l llama &ldquo;el h&eacute;roe de la &eacute;poca&rdquo; (la v&iacute;ctima), y bajo la premisa &ldquo;mientras sigo vivo quiero seguir vivo&rdquo;, recorre ciertos pasajes de su vida. Y ah&iacute; arranca algo descomunal: Caparr&oacute;s se convierte en una especie de Forrest Gump viviendo grandes hechos de la historia argentina. Veamos:
    </p><p class="article-text">
        - Nace en 1957. Su abuelo Antonio, un m&eacute;dico espa&ntilde;ol muy importante llega a Buenos Aires huyendo de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        - Su padre, tambi&eacute;n Antonio, y su madre Martha Rosemberg, tambi&eacute;n se dedican a la medicina, ambos psiquiatras.
    </p><p class="article-text">
        - Su maestra de jard&iacute;n de infantes es Norma Arrostito, la que luego la l&iacute;der de Montoneros.
    </p><p class="article-text">
        - Su padre estudia con el Che y viaja a Cuba, donde Fidel le encomienda llevar a Argentina la revoluci&oacute;n que el Che est&aacute; haciendo en Bolivia.
    </p><p class="article-text">
        - Esto lo lleva a viajar a Espa&ntilde;a a los 11 a&ntilde;os, solo en el avi&oacute;n, para encontrarse con su padre, quien ten&iacute;a cita con Per&oacute;n en Puerta de Hierro. Ah&iacute;, L&oacute;pez Rega le sirve el caf&eacute; con leche.
    </p><p class="article-text">
        - En ese viaje lo mandan a visitar a unos primos que viven en un <em>squat</em> londinense. Fuma sus primeros porros durante el <em>swinging London</em>.
    </p><p class="article-text">
        - Su padre era amigo del yerno del presidente Illia, con quien varias veces com&iacute;an en la Quinta de Olivos.
    </p><p class="article-text">
        - El d&iacute;a del Cordobazo (1969), su padre, Pino Solanas y &eacute;l salen en auto para filmar las calles.
    </p><p class="article-text">
        - Hincha de Boca, est&aacute; en la cancha de River el d&iacute;a de la tragedia de la puerta 12, cuando mueren aplastadas 71 personas.
    </p><p class="article-text">
        - Quiere ser baterista y Javier Mart&iacute;nez, de Manal, el baterista m&aacute;s <em>cool</em> de ese momento, casi es su maestro.
    </p><p class="article-text">
        - Con 15 y 16 a&ntilde;os, est&aacute; en Ezeiza las dos veces que vuelve Per&oacute;n. La segunda ya milita Montoneros y est&aacute; armado.
    </p><p class="article-text">
        - Va a la c&aacute;rcel de Devoto cuando C&aacute;mpora da la amnist&iacute;a a los presos pol&iacute;ticos, el domingo que gana las elecciones en 1973.
    </p><p class="article-text">
        - Debuta en el periodismo en el diario <em>Noticias</em>, con Rodolfo Walsh como jefe. 
    </p><p class="article-text">
        - En el exilio, vive la movida y el destape madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        - Vuelve a principio del 83, todav&iacute;a en dictadura y ah&iacute; ya se convierte en Caparr&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        - Le hace el &uacute;ltimo reportaje a Cort&aacute;zar.
    </p><p class="article-text">
        - Est&aacute; en el arranque del diario P&aacute;gina 12.
    </p><p class="article-text">
        - Reinventa la cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Consecuente con sus lecturas de infancia (Verne, Salgari), Caparr&oacute;s vive una vida impresionante de aventuras y viajes. Y en el medio algo hermoso: no se considera un escritor ni un intelectual. Se considera un lector.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DDkxIYhxebD/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Mientras tanto, en <em>C&oacute;mo pisar una banana</em>, Adri&aacute;n Lakerman hace historia desde el humor. Pedro Saborido dice en el pr&oacute;logo: &ldquo;Lakerman es un humorista que analiza el humor. Es como un perro que tambi&eacute;n es veterinario&rdquo;, y gracias a esta b&uacute;squeda de Lakerman nos enteramos que &ldquo;Canta un guaso&rdquo;, de 1777 (pre Argentina) es el primer poema gauchesco y el primer registro de humor ir&oacute;nico argentino. Dedicado al Virrey Cevallos, dice &ldquo;he de puja el caballero ha zurrado la badana&rdquo;, que traducido ser&iacute;a &ldquo;Qu&eacute; hijo de puta (el virrey Cevallos) de tan buen general que es&rdquo;. Y es el primer registro de &ldquo;Hijo de puta&rdquo; como alabanza, algo que llega al m&iacute;tico programa de TV <em>Todo por dos pesos, e</em>n aquel sketch costumbrista donde en cada l&iacute;nea se dec&iacute;a &ldquo;hijo de puta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto remite tambi&eacute;n al primer humorista de nuestro pa&iacute;s: Juan Cruz Varela, un periodista, pol&iacute;tico y periodista, nacido en 1794 y muerto en 1839.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay uno de esos datos memorables: el origen de la palabra &ldquo;gorila&rdquo; usada para nombrar a un antiperonista: la pel&iacute;cula <em>Mogambo</em>, de 1953, con Ava Gardner y Clark Gable era furor y transcurr&iacute;a en la selva. &nbsp;En el programa de radio La revista dislocada, Aldo Cammarota hizo una parodia de la pel&iacute;cula y ante el menor ruido selv&aacute;tico, un cient&iacute;fico dec&iacute;a con miedo: &ldquo;Deben ser los gorilas, deben ser&rdquo;. La frase se puso de moda, y ante el golpe de estado del 55, se empez&oacute; a utilizar en referencia a los golpistas.
    </p><p class="article-text">
        Ya m&aacute;s ac&aacute; en el tiempo entra Mafalda, que si bien no era una tira pol&iacute;tica, al acompa&ntilde;ar los a&ntilde;os 60 toca temas como las guerras, el feminismo, la censura, la represi&oacute;n, la pobreza durante el gobierno de Ongan&iacute;a. De hecho, ah&iacute; surge &ldquo;el palito de abollar ideolog&iacute;as&rdquo;, con Mafalda se&ntilde;alando un bast&oacute;n de polic&iacute;a. Esto es porque Quino estaba muy impresionado por la Noche de los bastones largos, la brutal represi&oacute;n del 29 de julio de 1966, cuando Ongan&iacute;a decide la intervenci&oacute;n&nbsp;de las universidades nacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Quino corta Mafalda en 1973, pero durante el gobierno de Isabel Per&oacute;n, L&oacute;pez Rega lo &ldquo;invita&rdquo; a ceder el personaje para una campa&ntilde;a del gobierno. Quino se niega y le revientan la casa. Esto es el germen de su exilio, algo que se concreta cuando pocos meses despu&eacute;s, ya en dictadura, sucede la matanza de los curas palotinos (dos sacerdotes y tres seminaristas), y uno de los cuerpos aparece tapado con el poster de Mafalda con el famoso &ldquo;palito de abollar ideolog&iacute;as&rdquo;. Quino no volvi&oacute; a la Argentina hasta 1983.
    </p><p class="article-text">
        En el libro aparece tambi&eacute;n Alberto Olmedo, &nbsp;quien en mayo de 1976, en la primera emisi&oacute;n de su programa de TV &nbsp;<em>El chupete</em>, hizo aparece a un locutor que dio un comunicado diciendo que Olmedo hab&iacute;a desaparecido. El programa fue levantado pero de alguna manera anticip&oacute; los conceptos &ldquo;desaparici&oacute;n&rdquo; y &ldquo;comunicado&rdquo;, poniendo en primer plano el temor a la muerte en un momento tremendo.
    </p><p class="article-text">
        Ya en democracia, &nbsp;el d&uacute;o Los Vergara ( los hermanos Korol) son de los primeros en llevar el humor al grafitti, aprovechando la pintada pol&iacute;tica: &ldquo;si Evita viviera Isabel ser&iacute;a soltera&rdquo; o &ldquo;Patria querida por favor dame un pol&iacute;tico como el Sargento Garc&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El libro tambi&eacute;n muestra el aprovechamiento pol&iacute;tico del humor: por ejemplo,Menem cerrando su campa&ntilde;a del 95 en <em>Videomatch</em> y De la R&uacute;a haciendo un papel&oacute;n memorable en ese programa, confundiendo todo y siendo defendido por el oso Arturo ante el apriete de un joven que lo increp&oacute; en vivo reclamando por los presos de La Tablada. Pat&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En fin, un libro perfecto para mirar el pasado desde el humor.
    </p><p class="article-text">
        <em>AB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Iraola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/humor-historia_1_11902611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 03:13:29 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autos y Evo. Dos historias.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/autos-evo-historias_1_11866369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/089534e8-a86f-4df2-a5b6-95b3115f169f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Autos y Evo. Dos historias."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fernando García y Martín Sivak invitan a explorar dos libros espectaculares en cualquiera de sus niveles de lectura.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un cuento siempre cuenta dos historias&rdquo;, dec&iacute;a Ricardo Piglia: una historia en la superficie y otra m&aacute;s subterr&aacute;nea que le da sustento. Como con los cuentos, un libro tambi&eacute;n puede tener dos niveles de lectura. El eje tem&aacute;tico del libro es la primera, la lectura m&aacute;s obvia. Pero hay una segunda lectura, que quiz&aacute; no es tan obvia y para m&iacute;, como lector, adem&aacute;s es la que puede hacerlo m&aacute;s atractivo, porque a partir de ella un libro se torna recomendable de manera m&aacute;s simp&aacute;tica y emp&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Dos libros de reciente publicaci&oacute;n bien pueden ir por ah&iacute;. Uno es <em><strong>Estoy enamorado de mi auto</strong></em><strong> </strong>(In love with my car), de <strong>Fernando Garc&iacute;a</strong>, y el otro <em><strong>V&eacute;rtigos de lo inesperado</strong></em>, de<strong> Mart&iacute;n Sivak</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Estoy enamorado de mi auto</em> cuenta la historia familiar del autor a partir de la muerte y del trabajo de su padre, quien se dedicaba a la compraventa de autos usados. A trav&eacute;s de los distintos autos que tuvo la familia, Garc&iacute;a va contando viajes a la costa, c&oacute;mo aprendi&oacute; a manejar, el lavado en la calle el domingo, hasta llegar al cl&iacute;max de la narraci&oacute;n con el Ford Fiesta, el &uacute;ltimo auto que manej&oacute; su padre y que &eacute;l hered&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>V&eacute;rtigos de lo inesperado</em>, Sivak cuenta el ascenso, triunfo y ca&iacute;da de Evo Morales. Sivak es &ldquo;Ev&oacute;logo&rdquo; o &ldquo;Bolivian&oacute;logo&rdquo;, ya que este es el cuarto libro que escribe sobre Bolivia, incluyendo el monumental best seller mundial Jefazo, la gran biograf&iacute;a de Morales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas lecturas ser&iacute;an el primer nivel, el m&aacute;s obvio, la lectura m&aacute;s r&aacute;pida, pero estos libros son mucho m&aacute;s que eso. En <em>Estoy enamorado de mi auto</em>, Fernando Garc&iacute;a nos cuenta la clase media argentina y, en parte, la historia de nuestro pa&iacute;s a partir de los distintos autos que se fabricaron en Argentina: Falcon, Torino, Fitito, Di Tella, Rambler, cruz&aacute;ndolos con la pol&iacute;tica, el cine, el deporte, y con mucho dato amigable, algo que yo reivindico absolutamente en los libros (&iexcl;y es el dato que te permite lucir en una charla!).
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DC9kRiyReVn/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Algunos ejemplos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuando habla del Ford Falcon, se va a 1962, a&ntilde;o en que el auto se empez&oacute; a fabricar ac&aacute;, y cuando se lanz&oacute; con un espectacular festejo en el Teatro Maipo. Advertido de este lanzamiento, el guionista Hugo Moser se contacta con los directivos de Ford y les propone promover la venta del auto desde una serie para toda la familia, serie que &eacute;l les dice tener escrita, pero de la cual no ten&iacute;a ni una l&iacute;nea. Lo convocan para el d&iacute;a siguiente a una comida, a la que cae con un elenco de actores y actrices de primera l&iacute;nea que no t iene muy claro a qu&eacute; van. Moser les vende e inventa ah&iacute; La familia Falc&oacute;n, que tiene ese apellido por el auto. La serie dura nueve a&ntilde;os y dispara las ventas del Falcon a un nivel rid&iacute;culo, siendo a&uacute;n hoy el auto m&aacute;s vendido.&nbsp;</li>
                                    <li>Hay una segunda lectura del Falcon, esta vez pol&iacute;tica. En 1975, siendo ya el auto de la Triple A y a un a&ntilde;o de convertirse en el auto del terror de la dictadura, hay un relanzamiento del veh&iacute;culo. Se arma una mega publicidad que termina con el eslogan (hoy claim) &ldquo;tu amigo de fierro&rdquo;. Y como frutilla del postre, el actor de la publicidad es&hellip; Pachi Armas.&nbsp;</li>
                                    <li>La vinculaci&oacute;n de Ford con la &eacute;poca horrible no termina ah&iacute;. La dictadura arma un acuerdo con la empresa para que provea de autos al Estado, algo que, junto con la apertura de la importaci&oacute;n, mata a muchas marcas, sobre todo a Chevrolet, que debe dejar el pa&iacute;s.&nbsp;</li>
                                    <li>El Torino, auto netamente argentino (s&oacute;lo se exportaron unos pocos autos a pa&iacute;ses lim&iacute;trofe) se convierte en EL auto deportivo argentino, mezcla de potencia yanki con dise&ntilde;o europeo. Es el auto de Gal&iacute;ndez, de Monz&oacute;n, el auto al que no alcanza a subir el sindicalista Jos&eacute; Ignacio Rucci cuando es asesinado (en la famosa Operaci&oacute;n Traviata), como as&iacute; tambi&eacute;n el auto del jugador Ren&eacute; Houseman, de quien se dice que, borracho, chocaba siempre y no entrenaba hasta que Hurac&aacute;n, su club, le daba uno nuevo.&nbsp;</li>
                                    <li>El Fiat 600, el auto de la juventud en los sesenta y setenta, que fue el primer auto de muchas y muchos j&oacute;venes, debe su apodo (Fitito) a los ingleses y a los italianos y no a nosotros: varios ingleses viajan a Italia, a la sede de Fiat, para tratar de copiar el modelo y hacer el Mini Cooper. Los mec&aacute;nicos italianos apuestan a los ingleses que entran diez personas dentro de un Fiat 600. Lo logran, ganan la apuesta y los ingleses les dicen que no es un Fiat si no un &ldquo;Fit&rdquo; -del vergo &ldquo;caber&rdquo; en ingl&eacute;s-, y ah&iacute; los italianos lo apodan &ldquo;Fitito&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Per&oacute;n compra un Cadillac descapotable a dos meses de su derrocamiento en 1955 y nunca lo puede usar. Cuando vuelve a la presidencia en 1973, usa un Rambler de fabricaci&oacute;n nacional totalmente blindado por miedo a alg&uacute;n atentado. El Cadillac es usado luego por radicales: Frondizi, Illia y Alfons&iacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li>Y por &uacute;ltimo el Siam Di Tella, el auto por el cual los taxis son amarillos y negros: al ser un veh&iacute;culo mediano, econ&oacute;mico y de mec&aacute;nica sencilla, fue muy utilizado como taxi. Avivados de esto, los Siam lanzan un modelo negro con techo amarillo (llamado &ldquo;huevo frito&rdquo; e inspirado en los taxis amarillos de Nueva York) y al ser tantos, la municipalidad adopta ese color para los taxis, algo que perdura hasta la actualidad.</li>
                                    <li>El Siam Di Tella tambi&eacute;n fue el taxi de la exitos&iacute;sima telenovela Rolando Rivas taxista (1972/73), que med&iacute;a 40 puntos de rating. La novela tiene puntos de contacto con Taxi driver: el arranque era un paseo nocturno por Buenos Aires con un bandone&oacute;n tanguero de fondo (que en la pel&iacute;cula del t&aacute;ndem De Niro/Scorsese es saxo y jazz) y en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, Alberto Migr&eacute;, director y fact&oacute;tum de Rolando Rivas, clava un cameo a bordo del taxi, tal como Scorsese en Taxi driver.</li>
                                    <li>Hay una conexi&oacute;n entre <em>Estoy enamorado de mi auto</em> y un cap&iacute;tulo glorioso de la serie Mad men que se llama Carrousel. Ah&iacute;, el director creativo de la agencia de publicidad y protagonista, Don Draper, convence a Kodak de una publicidad de &ldquo;la rueda&rdquo; de diapositivas llam&aacute;ndola, precisamente, Carrousel. Draper proyecta diapositivas de su propia familia y habla del lazo sentimental con el producto, y de un lazo m&aacute;s profundo, que es la nostalgia. Lo compara con una m&aacute;quina del tiempo, porque juega con el pasado y con el presente, y nos lleva a un lugar al que deseamos volver: nos lleva a la ni&ntilde;ez, a ese lugar donde sabemos que nos aman. Eso es exactamente <em>Estoy enamorado de mi auto</em>.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>V&eacute;rtigos de lo inesperado</em>, por otra parte, est&aacute; lejos de ser (meramente) &ldquo;un libro sobe Evo Morales&rdquo;. Lo es, pero tambi&eacute;n es una enorme aventura period&iacute;stica que Mart&iacute;n Sivak emprende junto un camar&oacute;grafo, meti&eacute;ndose en una suerte de realismo m&aacute;gico boliviano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Morales quiere un cuarto mandato y sabe que debe ganar por diez puntos, porque tambi&eacute;n sabe que una segunda vuelta implica la derrota. Es as&iacute; que monta una campa&ntilde;a demencial: va girar por todo el pa&iacute;s de una manera incansable, con entre cinco y ocho inauguraciones por d&iacute;a: gimnasios, estadios de futbol, iluminaci&oacute;n de un barrio, de todo. Para ello monta &ldquo;hangares vivibles&rdquo; en los nueve aeropuertos de Bolivia, cada uno con una sala de reuniones para cuarenta personas, habitaci&oacute;n, cocina y gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        Sivak es el periodista que m&aacute;s conoce a Morales. Lo conoce desde 1995, cuando coincidieron en una facultad y Evo crey&oacute; que el joven periodista era de la CIA. Luego se convirti&oacute; en un sherpa, su gu&iacute;a en Buenos Aires, e incluso Morales le ofreci&oacute; ser canciller cuando gan&oacute; la primera elecci&oacute;n, ignorando que un canciller de Bolivia&hellip; debe ser boliviano. Sivak se sube a la nueva campa&ntilde;a de 2019 y le propone a Evo un documental. No sabe que va a vivir veinte d&iacute;as fren&eacute;ticos siguiendo la campa&ntilde;a en helic&oacute;pteros, aviones, autos potentes y autos destartalados por caminos de tierra, y que tambi&eacute;n ver&aacute; su ca&iacute;da en c&aacute;mara lenta. Esa es la aventura que cuenta este libro y estas algunas cosas con las que nos encontraremos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Un hombre obsesionado con su cuerpo: se levanta a las cuatro de la ma&ntilde;ana y hace tres mil abdominales.</li>
                                    <li>Fan&aacute;tico del f&uacute;tbol, Morales se rompi&oacute; los ligamentos cruzados. M&eacute;dicos cubanos le ponen los de un atleta cubano muerto.</li>
                                    <li>A Evo le resulta dif&iacute;cil hablar con los bizcos y por esto se le complicaba hablar con Kirchner.&nbsp;</li>
                                    <li>En cada descenso en un aeropuerto, en la puerta de los hangares, siempre lo espera un asistente con un vaso con agua tibia, harina de coca y miel, un energizante natural que lo pone &ldquo;como un toro&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>&nbsp;La hija de Obama fue a practicar espa&ntilde;ol a Bolivia. Evo dice: &ldquo;El Obama me llam&oacute; para contarme&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Otro personaje: un teniente encargado de llevar la medalla presidencial de Sim&oacute;n Bol&iacute;var, la banda y el bast&oacute;n, pierde el vuelo con todo encima y en vez de esperar otro avi&oacute;n, va a dos prost&iacute;bulos. Deja todo en un auto y se lo roban.&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>Lo escucharemos decir a Evo &ldquo;de tus manos hasta veneno&rdquo; a una camarera que le ofrec&iacute;a caf&eacute; o jugo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Llegan las elecciones, Morales ve que no llega a los diez puntos de diferencia, complica el conteo de votos y se inicia ah&iacute; el golpe de estado que lo derrocar&iacute;a y lo llevar&iacute;a primero al exilio mexicano y luego a otro en Buenos Aires. Ya en Argentina, Sivak fue su chofer, telefonista, agente inmobiliario, rival de ajedrez, editor de un libro de campa&ntilde;a y, sobre todo, compa&ntilde;&iacute;a durante la f ilmaci&oacute;n del documental. Tambi&eacute;n ser&aacute; testigo de una campa&ntilde;a virtual durante la pandemia de covid, y de un regreso incre&iacute;ble a Bolivia entrando por Villaz&oacute;n, ya traicionado y sin poder.
    </p><p class="article-text">
        Dos librazos, dos historias espectaculares en cualquiera de sus niveles de lectura.
    </p><p class="article-text">
        <em>AB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Iraola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/autos-evo-historias_1_11866369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 23:47:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Autos y Evo. Dos historias.]]></media:title>
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