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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Bianchi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/matias-bianchi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Bianchi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Puede la democracia sobrevivir a la inteligencia artificial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/democracia-sobrevivir-inteligencia-artificial_129_12311347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f775bde2-a410-4bd7-9397-0bcc3b05b41d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede la democracia sobrevivir a la inteligencia artificial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta ya no es si la IA puede afectar a nuestras democracias, sino cómo reaccionamos ante ello: si la tecnología avanza, también debe hacerlo nuestra capacidad política y ciudadana para responder, propone el autor.</p></div><p class="article-text">
        No estamos hablando de un futuro dist&oacute;pico ni de alg&uacute;n lugar alejado. <strong>Hoy en Argentina se utiliza inteligencia artificial para generar </strong><em><strong>deepfakes</strong></em><strong> (videos y voces realistas) que comunican mensajes falsos</strong>; campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n generadas por m&aacute;quinas; militantes y activistas manufacturados (agentes) que inclinan la cancha en el debate p&uacute;blico; y mensajes microsegmentados dise&ntilde;ados para manipular nuestras opiniones y decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La democracia es un sistema pol&iacute;tico, su salud depende de la libre expresi&oacute;n y elecci&oacute;n por parte de sus ciudadanos, quienes, idealmente, debaten las opciones pol&iacute;ticas en un espacio p&uacute;blico. Este ideal quiz&aacute;s nunca se logr&oacute;, pero hoy en la era de la IA corre ciertos riesgos de perder todo sentido.
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                </figure><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n del problema es que <strong>las personas somos animales con una enorme vulnerabilidad frente a la manipulaci&oacute;n emocional y los sesgos cognitivos</strong>, y la IA se impone como un instrumento muy preciso para explotarlas. En un principio estas tecnolog&iacute;as fueron dise&ntilde;adas para detectar nuestros gustos, perfilarnos e inducirnos al consumo, y as&iacute; generar ganancias cuantiosas. Desgraciadamente, hemos visto c&oacute;mo estas estrategias tambi&eacute;n han llegado a la pol&iacute;tica, ofreciendo herramientas poderosas para la creciente polarizaci&oacute;n de nuestras sociedades, la radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica y los ascensos de las pol&iacute;ticas de extrema derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La IA, aunque suele presentarse como un tema t&eacute;cnico, tiene en su trasfondo una disputa de poder: las decisiones sobre c&oacute;mo dise&ntilde;ar y usarla afectan nuestras formas de convivencia y nuestra capacidad para construir un futuro colectivo. Es decir, c&oacute;mo funcionan, su alcance y sobre qu&eacute; operan, tiene que ser necesariamente un debate de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los </strong><em><strong>deepfakes,</strong></em><strong> como el que vimos de Macri hace unos d&iacute;as, se han convertido en protagonistas de campa&ntilde;as electorales. </strong>Conviven con agentes sint&eacute;ticos con perfiles cre&iacute;bles debatiendo en redes sociales y compartiendo informaci&oacute;n falsa; y con env&iacute;os masivos de mensajes de manipulaci&oacute;n hipersegmentada adaptados a tus sentimientos y emociones. Estas herramientas est&aacute;n claramente desgastando profundamente la confianza p&uacute;blica en los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, los partidos pol&iacute;ticos y los procesos electorales. &iquest;C&oacute;mo saber cuando un mensaje es real o no? &iquest;Con qui&eacute;n estoy hablando?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por ello, la pregunta ya no es si la inteligencia artificial puede afectar a nuestras democracias, sino si nuestras democracias pueden sobrevivir en tiempos de inteligencia artificial.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es s&iacute;. Ninguna crisis es destino. Pero claro, si la tecnolog&iacute;a avanza, tambi&eacute;n debe hacerlo nuestra capacidad pol&iacute;tica y ciudadana para responder. Para eso, debemos alejarnos tanto del entusiasmo ciego como del pesimismo paralizante.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1923934204636631268?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El primer paso es clave: impulsar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que aborden la complejidad de este fen&oacute;meno, regulando el uso de IA en contextos sensibles como las elecciones, la comunicaci&oacute;n en plataformas digitales, y la administraci&oacute;n de justicia. Esto requiere marcos normativos s&oacute;lidos, pero tambi&eacute;n capacidades estatales fortalecidas, transparencia en los sistemas automatizados y espacios de participaci&oacute;n ciudadana para co-crear soluciones. La inteligencia artificial no es neutral: refleja y amplifica los valores de quienes la dise&ntilde;an y de los contextos donde se implementa. Por eso, Am&eacute;rica Latina y el Sur Global no pueden limitarse a importar tecnolog&iacute;as ni regulaciones for&aacute;neas. Necesitamos una gobernanza de la IA situada, democr&aacute;tica y feminista, que ponga en el centro la justicia social y la equidad.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, se necesitan campa&ntilde;as de concientizaci&oacute;n masiva que alerten sobre los riesgos de la manipulaci&oacute;n digital, promuevan el uso responsable de tecnolog&iacute;as y refuercen los valores democr&aacute;ticos frente a la desinformaci&oacute;n. Tal como sucedi&oacute; en su momento con el uso de las armas nucleares, en este tema tambi&eacute;n es fundamental el compromiso de las fuerzas pol&iacute;ticas en el uso &eacute;tico de estas tecnolog&iacute;as, y en la promoci&oacute;n de su uso basado en derechos.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, pero quiz&aacute;s lo m&aacute;s importante, es <strong>educarnos para la ciudadan&iacute;a digital</strong>. No podemos enfrentar la era de la IA con herramientas del siglo pasado. Es imperioso fortalecer el pensamiento cr&iacute;tico de j&oacute;venes, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Esto va m&aacute;s all&aacute; de poder identificar un deepfake, tiene que ver con poder entender la manipulaci&oacute;n emocional o la construcci&oacute;n de narrativas en un mundo mediado por algoritmos.
    </p><p class="article-text">
        El episodio de este fin de semana es m&aacute;s com&uacute;n de lo que se cree y debe ser una alerta para actuar. Si entendemos que el problema no es la tecnolog&iacute;a en s&iacute;, sino la falta de control democr&aacute;tico sobre su dise&ntilde;o y uso. Si construimos colectivamente una ciudadan&iacute;a digital cr&iacute;tica, empoderada y activa. Si dise&ntilde;amos pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no corran detr&aacute;s de la tecnolog&iacute;a, sino que la orienten hacia el bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La democracia est&aacute; siempre en disputa. Se defiende, se reinventa y se construye, y tambi&eacute;n ahora,&nbsp;en el terreno digital.
    </p><p class="article-text">
        <em>MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Bianchi, Agustina Brizio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/democracia-sobrevivir-inteligencia-artificial_129_12311347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 May 2025 13:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede la democracia sobrevivir a la inteligencia artificial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia Artificial,Elecciones 2025,Mauricio Macri,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia una nueva teoría de cambio para la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/nueva-teoria-cambio-democracia_129_12088036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a79ef029-1668-40f8-bc51-877d7a385ac8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1402y480.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una nueva teoría de cambio para la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tsunami de extremismos de derecha en occidente sigue avanzando. Las fuerzas democráticas están a la defensiva, utilizando tácticas de supervivencia coyuntural. Necesitamos una nueva teoría de cambio para las democracias. </p></div><p class="article-text">
        Hay que aceptarlo, vivimos en una nueva realidad. Esta es una era en la que las expresiones autoritarias, extremistas o hasta abiertamente antidemocr&aacute;ticos generan m&aacute;s atractivo que las opciones que promueven derechos, inclusi&oacute;n y valores de comunidad. Aquellas, o ganan elecciones directamente como Trump, Meloni, Orban, Milei o Bukele, o quedan muy cerca como en Brasil, Espa&ntilde;a, Alemania, Francia, Colombia o Chile. La clase pol&iacute;tica tradicional est&aacute; desorientada, las victorias magras son cortoplacistas, utilizando t&aacute;cticas como el&nbsp; &ldquo;cerco democr&aacute;tico&rdquo; que se parecen mucho a tapar el sol con la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que no hay es estrategia para volver atractiva y viable una agenda pol&iacute;tica basada en derechos de las mayor&iacute;as. El problema es que necesitamos una nueva teor&iacute;a de cambio para las democracias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una teor&iacute;a del cambio es, en esencia, un modelo que explica c&oacute;mo y por qu&eacute; una serie de acciones o intervenciones espec&iacute;ficas conducir&aacute;n a los resultados deseados. El de la democracia liberal, se basa en una premisa b&aacute;sica del liberalismo, donde una sociedad civil virtuosa se contrapone a una sociedad pol&iacute;tica con tendencias corruptas, de concentraci&oacute;n del poder. Entonces, para que las sociedades se democraticen, las estrategia ha sido fortalecer a la primera y controlar a la segunda. En las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, con la tercera ola de transiciones democr&aacute;ticas, gobiernos, organismos multilaterales, filantrop&iacute;a y los movimientos sociales han operado con esa teor&iacute;a de cambio, utilizado un vademecum de medidas organizadas en esas dos dimensiones. La primera se enfoca en las instituciones a trav&eacute;s del fortalecimiento de la justicia; el establecimiento de mecanismos de transparencia y rendici&oacute;n de cuentas de los funcionarios; la creaci&oacute;n de &oacute;rganos de control; y reformas electorales y de partido pol&iacute;ticos. Otra l&iacute;nea de trabajo ha sido el fortalecimiento de la sociedad civil mediante el incrementando los espacios de participaci&oacute;n; el incremento de su voz e influencia en la esfera p&uacute;blica; y la vitalidad de medios de comunicaci&oacute;n independientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convicci&oacute;n ha sido que con estas medidas se podr&iacute;a controlar mejor al poder, mejorar las&nbsp; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y, en el mejor de los casos, llevar nuevas voces y agendas al sistema pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto hoy parece est&eacute;ril. Vivimos un cambio copernicano en valores, pr&aacute;cticas e intereses de sectores muy poderosos &ndash;como los se&ntilde;ores tecnofeudales&ndash;&nbsp; y amplios sectores de la ciudadan&iacute;a los cuales simplemente tienen otras prioridades y act&uacute;an impunes en esa direcci&oacute;n. Si a esto le sumamos el costo social y econ&oacute;mico de la pandemia que todav&iacute;a sigue arrastrando peligrosos niveles de inflaci&oacute;n y degradaci&oacute;n social, dejando el camino allanado a alternativas antisistema. Y la frutilla del postre es la capacidad de construir el hartazgo social y la polarizaci&oacute;n que elocuentemente explica Giuliano da Empoli en &ldquo;Los Ingenieros del Caos&rdquo;, justamente desde las redes sociales, los medios que otrora pens&aacute;bamos que iban a ser nuestros aliados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se culpa a la clase pol&iacute;tica, y la clase pol&iacute;tica se autoinclupa, por la realidad es que este tsunami nos supera a todos. Estamos frente a una revoluci&oacute;n. Una revoluci&oacute;n que ya no es desde abajo como la bolchevique, ni de arriba como los golpes de Estado, sino desde adentro, de las propias entra&ntilde;as de nuestros c&iacute;rculos, nuestras redes, nuestras familias y dentro de los gobiernos, parad&oacute;jicamente, democr&aacute;ticamente electos y populares en su gesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que tendencias pol&iacute;ticas no son destino. Siempre son espacios en disputa. Pero, para reconstruir poder democr&aacute;tico, se&nbsp; requiere actualizar el paradigma por el cual operan las fuerzas que defienden a sociedades basadas en derechos. Primero, tenemos que hacer un an&aacute;lisis del poder. &iquest;Qui&eacute;nes son los poderes que se tienen enfrente? &iquest;Cu&aacute;les son sus intereses? &iquest;Con qu&eacute; recursos cuentan? All&iacute; tratar de encontrar las fisuras sobre las cuales actuar. Por otro lado, &iquest;qu&eacute; espacios de resistencia existen en el campo democr&aacute;tico? &iquest;Cu&aacute;les son sus capacidades y limitaciones? Luego proponernos objetivos y estrategias de corto y mediano plazo para reconstruir fuerzas democr&aacute;ticas a nivel global, y los movimientos t&aacute;cticos de resistencia, de mitigaci&oacute;n, y la construcci&oacute;n de alianzas y redes de apoyo mutuo. Adem&aacute;s, hay que proponerla de manera flexible y adaptable, capaz de recalcular con escenarios cambiante.
    </p><p class="article-text">
        Es una tarea enorme y dif&iacute;cilmente alcanzable. Pero, identificando el problema y ordenado las l&iacute;neas de acci&oacute;n, seguramente ya estaremos andando el camino de la reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Bianchi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/nueva-teoria-cambio-democracia_129_12088036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 10:14:56 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Argentina, una democracia a baño maría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-democracia-bano-maria_129_11894513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c95cc6c-8559-4d51-81a0-4aa972cb8619_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina, una democracia a baño maría"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como ya nos había alertado en su campaña, el primer año de gestión de Milei ha estado plagada de prácticas autoritarias, de violencia institucional y verbal y de políticas que abiertamente cercenan derechos de la ciudadanía. Sabemos que Argentina tiene un importante capital democrático acumulado. La pregunta es cuánto durará este capital como para resistir a la oleada libertaria.</p></div><p class="article-text">
        Durante la campa&ntilde;a presidencial del 2023, Asuntos del Sur public&oacute; un estudio en el que evalu&oacute; los niveles de autoritarismo de los candidatos a presidente. Ese an&aacute;lisis se bas&oacute; en el marco te&oacute;rico elaborado por los investigadores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro <em>C&oacute;mo mueren las democracias</em> (Editorial Ariel, 2018) donde se plantea una inquietante paradoja: <strong>en la actualidad las democracias no son erosionadas &ldquo;desde afuera&rdquo;, sino desde adentro, por liderazgos elegidos democr&aacute;ticamente.</strong> En el estudio de Asuntos del Sur, el candidato Milei hizo sonar las alarmas en todas las dimensiones que propon&iacute;an los autores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este 2024 Asuntos del Sur retom&oacute; la indagaci&oacute;n para evaluar qu&eacute; hab&iacute;a sucedido en el primer a&ntilde;o de gobierno. Si hay algo que no se le puede reprochar a Javier Milei es que no haya sido consecuente con sus promesas. En el estudio<em> </em><a href="https://asuntosdelsur.org/alerta-democratica-marcadores-criticos-de-riesgo-autoritario-en-el-primer-ano-de-gestion-de-javier-milei/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alerta democr&aacute;tica: marcadores cr&iacute;ticos de riesgo autoritario en el primer a&ntilde;o de gesti&oacute;n de Javier Milei</em></a><em> </em>analizamos los discursos, las im&aacute;genes de redes sociales y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas implementadas en ese periodo. Lo que encontramos es una visi&oacute;n del mundo y de Argentina totalmente consecuente, sin fisuras: <strong>la pol&iacute;tica como un conflicto maniqueo, moralizante y sin matices entre una figura con caracter&iacute;sticas mesi&aacute;nicas y una serie de adversarios supuestamente inmorales y malignos. </strong>Sectores sociales enteros son caracterizados por el Presidente como comunistas, socialistas, colectivistas, delincuentes, par&aacute;sitos, adoctrinadores de la juventud. Este antagonismo maniqueo es funcional para la negaci&oacute;n de la legitimidad de sus oponentes pol&iacute;ticos, uno de los criterios de riesgo autoritario se&ntilde;alados por Levitsky y Ziblatt.&nbsp;
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        Esta visi&oacute;n del mundo se plasma de manera directa en la gesti&oacute;n de gobierno. Por un lado, el discurso antipol&iacute;tica y antiestatista es el fundamento de una verdadera guerra del estado contra s&iacute; mismo: no se trata de mejorar procesos o de alcanzar grados mayores de eficiencia, sino que se trata de achicar el Estado porque todo lo p&uacute;blico es malo, comunista, adoctrinador. Sin embargo, no se trata de achicar todo el Estado: algunas &aacute;reas, como las del policiamiento interno, se fortalecieron. Se trata de achicar al m&aacute;ximo o eliminar todas las &aacute;reas del Estado que ofrecen protecciones de derechos por fuera del mercado: protecci&oacute;n frente a la enfermedad, frente a la vejez, frente a la violencia de g&eacute;nero, frente a la pobreza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un riesgo que hay que monitorear muy de cerca es <strong>que estos discursos y pol&iacute;ticas violentas se traduzcan en violencia social no planificada por parte de seguidores contra aquellos se&ntilde;alados como enemigos</strong>: cient&iacute;ficos, educadores, diversidades sexuales, personas estigmatizadas como pobres o racializadas. Hemos visto ataques a lesbianas, equipos del Conicet y a una persona que simplemente tomaba mate en un lugar supuestamente exclusivo. Son casos aislados, pero es un fen&oacute;meno novedoso y preocupante en una cultura pol&iacute;tica que desde 1983 fue pac&iacute;fica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La erosi&oacute;n de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas es real. Sin embargo no se han propuesto cambios o suspensiones de las reglas constitucionales ni se ha alterado el funcionamiento del Congreso, aunque hay que notar el uso recurrente del DNU. Los riesgos, hasta ahora, son moderados.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que la democracia a&uacute;n funciona. Milei es un l&iacute;der elegido por voto popular y con una legitimidad vigente. El Congreso funciona, y el Presidente utiliza h&aacute;bilmente las t&aacute;cticas de la pol&iacute;tica para mover su agenda para negociar con gobernadores y l&iacute;deres de partidos opositores. La Justicia, de parcialidades problem&aacute;ticas, no muestra un desempe&ntilde;o diferente al de otros per&iacute;odos presidenciales. Es decir, no estamos hablando de una dictadura, ni de un r&eacute;gimen autoritario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las alarmas mencionadas son preocupantes porque van cocinando a ba&ntilde;o mar&iacute;a el capital democr&aacute;tico que tanto ha costado construir en la Argentina. La degradaci&oacute;n de la discusi&oacute;n pol&iacute;tica pac&iacute;fica, el creciente cuestionamiento de los derechos de sectores de la sociedad, la intolerancia a la disidencia y la protesta social y el desfinanciamiento de derechos adquiridos por parte de la ciudadan&iacute;a,<strong> van erosionando el contrato democr&aacute;tico de nuestra sociedad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que no nos pase como a la rana del laboratorio que cuando se da cuenta que el agua est&aacute; demasiado caliente, ya es tarde para escapar. Sabemos, con Levitsky y Ziblatt, que los gobiernos que quieren avanzar contra la democracia dependen de la inacci&oacute;n de los partidos, la justicia, y los formadores de opini&oacute;n para poder hacerlo.&nbsp;<strong>Este es el momento de volver a construir coaliciones de fuerzas democr&aacute;ticas, que refrenden pactos de respeto al debate p&uacute;blico, a la disidencia y a los principios de derechos ciudadanos.</strong> Tenemos que recordar que, si bien puede parecer que la deslegitimaci&oacute;n y la violencia discursiva son soportables mientras tienen de blanco a otros, si no son limitadas terminan inevitablemente formando una marea que tapa a todos. Quiz&aacute;s all&iacute;, podremos volver a ganar terreno en la batalla cultural en pos de una reconstrucci&oacute;n de un contrato social que impulse la recuperaci&oacute;n y la ampliaci&oacute;n de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <em>MEC/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Esperanza Casullo, Matías Bianchi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-democracia-bano-maria_129_11894513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2024 19:26:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentina, una democracia a baño maría]]></media:title>
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