<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Florencia Espinosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/florencia-espinosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Florencia Espinosa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1052709/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres construyendo: una cooperativa de albañilas derriba prejuicios en San Luis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-construyendo-cooperativa-albanilas-derriba-prejuicios-san-luis_132_11924700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b9c5b99-86fa-4fec-8cba-267c8063c2c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres construyendo: una cooperativa de albañilas derriba prejuicios en San Luis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacieron en 2021 por iniciativa de una arquitecta que quiso nuclear a las mujeres del rubro. Tuvieron capacitaciones de UOCRA adaptadas a las tareas de cuidado. Cómo trabajan en medio de la crisis económica y los estereotipos de género. </p></div><p class="article-text">
        Anah&iacute; cruz&oacute; la calle y tom&oacute; un taxi justo enfrente de la obra en la que estaba trabajando, en un barrio de la zona noreste de la ciudad de San Luis. Subi&oacute; y el taxista observaba sorprendido. <strong>&ldquo;Mir&aacute;, &iquest;esas son mujeres?&rdquo;, le dijo, mientras se&ntilde;alaba a una cuadrilla de alba&ntilde;ilas levantar las paredes de lo que ser&iacute;a en pocos d&iacute;as el comedor de una vivienda. </strong>&ldquo;S&iacute;, son mujeres&rdquo;, le contest&oacute;. En su rostro, el orgullo por sus compa&ntilde;eras de la cooperativa &ldquo;Matria en construcci&oacute;n&rdquo; era imposible de disimular. Esa agrupaci&oacute;n, que naci&oacute; en el a&ntilde;o 2021 y de la cual es la presidenta, hoy <strong>re&uacute;ne a doce mujeres constructoras </strong>dispuestas a deconstruir prejuicios, reivindicar el esp&iacute;ritu solidario del cooperativismo y avanzar a paso firme en un rubro netamente masculino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2021 y el mundo post pandemia despertaba la necesidad de retomar la uni&oacute;n y el trabajo en equipo. Fue ah&iacute; cuando Anah&iacute; Quiroga Nassivera, arquitecta de profesi&oacute;n, tuvo la idea de <strong>hacer un relevamiento a las mujeres trabajadoras de la construcci&oacute;n de la provincia de San Luis. En ese momento el n&uacute;mero era alrededor de 75</strong>, pero asegura que hoy &ldquo;podr&iacute;an ser m&aacute;s&rdquo;. Despu&eacute;s de eso, y al ver a tantas mujeres trabajando solas como &ldquo;sat&eacute;lites&rdquo; en la inmensidad de una galaxia, pens&oacute; en alg&uacute;n tipo de proyecto que permitiera una inclusi&oacute;n real en un campo laboral que siempre perteneci&oacute; a los hombres y en el cual era muy dif&iacute;cil insertarse. La respuesta era sencilla: <strong>la mejor manera de que las mujeres puedan hacerse espacio, desde siempre, fue hacerlo unidas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empezaron a reunirse, en ese momento, cerca de veinte mujeres constructoras, principalmente alba&ntilde;ilas, con conocimientos de alba&ntilde;iler&iacute;a cl&aacute;sica, construcci&oacute;n en seco, pintura, electricidad y todo lo que conlleva el oficio. As&iacute; naci&oacute; &ldquo;Matria en construcci&oacute;n&rdquo; y a partir de all&iacute; arranc&oacute; un camino a veces con m&aacute;s curvas de las esperadas, pero que nunca se deja de transitar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/15b7266c-cb31-4ca0-ace8-a2f95351e904_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mujeres en la capacitación de la UOCRA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mujeres en la capacitación de la UOCRA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando arrancamos tuvimos muchas reuniones para llegar a definir si &iacute;bamos a ser una empresa, una cuadrilla, una cooperativa. Hay algo que tiene que ver con la figura de la cooperativa, con cu&aacute;l es el fin de una cooperativa; que un grupo de personas de un mismo rubro a las cuales les cuesta el acceso al laburo busquen la figura de la cooperativa para unirse y tratar de que el acceso al trabajo sea m&aacute;s f&aacute;cil, pero a la vez m&aacute;s justo y en mejores condiciones&rdquo;, explic&oacute; Paula Toneguzzi, una de las mujeres miembro de Matria. &ldquo;En el caso de la figura de la cooperativa, <strong>no es una empresa, hay otros valores</strong>, por eso es que no podemos pasar ciertos costos por una jornada de trabajo. Porque no estar&iacute;amos respetando esos valores. Una empresa s&iacute; lo puede hacer, porque si un empleado no quiere aceptar eso, listo, llaman a otro. Lo mismo con una cuadrilla. Es lo que pagan. Entonces son muchas cosas las que diferencian a una cooperativa y por eso quiz&aacute;s es m&aacute;s dif&iacute;cil seguir avanzando&rdquo;, agreg&oacute;. Esos valores, para ellas los m&aacute;s importantes y lo que sostienen el esp&iacute;ritu de Matria, son<strong> la equidad, la solidaridad, la ayuda mutua.</strong> &ldquo;Hay toda una filosof&iacute;a socialista dentro de lo que es una cooperativa. Ser solidario con los ciudadanos tambi&eacute;n. Hoy por hoy ten&eacute;s que estar loco para pensar en hacer una cooperativa. Porque el mundo no funciona as&iacute;, el mundo es injusto, es s&aacute;lvense unos pocos y los dem&aacute;s que hagan de su vida lo que puedan&rdquo;, explic&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">El sue&ntilde;o de las pibas</h2><p class="article-text">
        El contexto no ayuda. Este a&ntilde;o la crisis se resinti&oacute; sobre todo en este rubro. &ldquo;El cambio de Gobierno tuvo una frenada terrible en la construcci&oacute;n. Yo trabajo hace 10 a&ntilde;os independiente y <strong>ni siquiera en la pandemia hubo tan poco trabajo como ahora. </strong>Empec&eacute; mi primera obra hace dos semanas. Estuve hasta junio sin nada de trabajo. El que ten&iacute;a ahorros no se animaba a invertir y al que hab&iacute;a empezado una obra se le triplic&oacute; el costo&rdquo;, explic&oacute; Anah&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc631d70-28ba-4b90-89dd-cff099029991_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Matria es una cooperativa por decisión colectiva. Consiguieron un espacio de encuentro para hacerse lugar en un rubro mayoritariamente masculino, donde muchos aún las miran con recelo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Matria es una cooperativa por decisión colectiva. Consiguieron un espacio de encuentro para hacerse lugar en un rubro mayoritariamente masculino, donde muchos aún las miran con recelo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los presupuestos se discuten entre todas y se reparten por igual. &ldquo;Estamos buscando generar un espacio genuino de trabajo. A m&iacute; me qued&oacute; grabado cuando una compa&ntilde;era me dijo &lsquo;estoy cumpliendo el sue&ntilde;o de la piba&rsquo;, de poder trabajar de alba&ntilde;ila. Las mujeres eligen trabajar de esto, a diferencia de los varones que a los 13 o 14 a&ntilde;os el padre los llev&oacute; a la obra porque ten&iacute;a que hacerlo, por obligaci&oacute;n. Hay otra pasi&oacute;n, otra vocaci&oacute;n, y est&aacute; buen&iacute;simo generar ambientes c&oacute;modos&rdquo;, indic&oacute; Anah&iacute;. Ella percibi&oacute; el esp&iacute;ritu del cooperativismo desde peque&ntilde;a, en su ciudad natal, Mendoza, y supo que ese ser&iacute;a su camino. &ldquo;Mi pap&aacute; era parte de una cooperativa y yo toda mi vida quise seguir esos pasos, toda mi vida so&ntilde;&eacute; con construir casas para mujeres, con poder solucionar el problema habitacional que tenemos en nuestro pa&iacute;s, que afecta principalmente a mujeres&rdquo;, explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Paula es una de las m&aacute;s &ldquo;nuevitas&rdquo;, ya que las conoci&oacute; en una capacitaci&oacute;n que pudieron dar a trav&eacute;s de la UOCRA y el Ministerio de Trabajo, en 2023. En esos talleres les ense&ntilde;aron a m&aacute;s de 75 mujeres sin conocimientos previos el oficio de la construcci&oacute;n, pero sobre todo pudieron tejer lazos, armar tribu, generar espacios de contenci&oacute;n e inclusi&oacute;n.<strong> &ldquo;Una cosa es saber de ojo y otra cosa es tener un certificado avalado por la UOCRA. Tener los conocimientos que deb&eacute;s tener te potencia much&iacute;simo. Y ni hablar que yo estaba deprimida, sola, e hice el curso para salir adelante. Despu&eacute;s le met&eacute;s toda esa carga emocional que tiene que ver con cosas m&aacute;s personales&rdquo;, record&oacute;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_50p_1108588.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_50p_1108588.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_75p_1108588.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_75p_1108588.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_default_1108588.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_default_1108588.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a7eebbb-1259-429e-a4ff-526b1e121941_source-aspect-ratio_default_1108588.jpg"
                    alt="Albañilas. Muchos varones tienen reparos para contratarlas a pesar de los resultados y credenciales. La mayoría de las clientas son otras mujeres"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Albañilas. Muchos varones tienen reparos para contratarlas a pesar de los resultados y credenciales. La mayoría de las clientas son otras mujeres                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Fueron una gran ayuda a nivel profesional y laboral. Fueron cursos largos, nos entregaron certificaci&oacute;n y elementos de protecci&oacute;n personal. Los cursos de la UOCRA son de 263 horas, se hacen en 2 meses, cursando todos los d&iacute;as. Yo lo que ped&iacute; es que lo estiraran un poquito porque <strong>no pod&iacute;amos sostener que una mujer se vaya todos los d&iacute;as se su casa durante 2 meses, iban a quedar muchas afuera. </strong>Lo hicimos m&aacute;s largo, m&aacute;s extendido en el tiempo, y en dos turnos, para que todas pudieran participar&rdquo;, explic&oacute; Anah&iacute;. &ldquo;Muchas compa&ntilde;eras estaban mal, muchas compa&ntilde;eras que asistieron a los cursos estaban sufriendo violencia f&iacute;sica, muchas iban con el bot&oacute;n antip&aacute;nico. No es casualidad el &aacute;rea en el que han elegido capacitarse, no eligieron un curso de panificaci&oacute;n o molder&iacute;a, eligieron construcci&oacute;n. <strong>Todas las que est&aacute;bamos ah&iacute; en alg&uacute;n momento hemos sufrido alg&uacute;n tipo de violencia o discriminaci&oacute;n. Por eso no es casualidad que se elija un rubro tradicionalmente bien masculino para pararnos ah&iacute; y defendernos desde ah&iacute;</strong>&rdquo;, reflexion&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">Construir entre mujeres</h2><p class="article-text">
        Es que los prejuicios por el g&eacute;nero siguen existiendo, muchas veces son directos y otras veces es una discriminaci&oacute;n impl&iacute;cita, que las deja afuera y les deja menores posibilidades de trabajo que sus colegas varones. &ldquo;Se da la situaci&oacute;n que nos llaman muchas clientas mujeres para trabajar, por una cuesti&oacute;n de confianza entre mujeres. Casi siempre son arreglos en la vivienda. Tenemos los conocimientos para hacer m&aacute;s cosas pero nos estar&iacute;a faltando la estructura. Adem&aacute;s, las chicas que tienen hijos en edad escolar y dem&aacute;s no pueden agarrar trabajos muy extensos de todo el d&iacute;a. De 8 a 12 o despu&eacute;s a la tarde, no toda la jornada porque no se puede. El hombre puede ir de 7 de la ma&ntilde;ana a 17, porque no tiene otra ocupaci&oacute;n ni otra preocupaci&oacute;n. Hay gente que lo entiende y nos recibe as&iacute;. Se adaptan. Por eso es que generalmente nos contratan mujeres, contemplan todo. Hay otra empat&iacute;a. Definitivamente. Son m&aacute;s flexibles&rdquo;, dijo la arquitecta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos a&ntilde;os tuvieron momentos de poco trabajo y han golpeado infinidad de puertas, incluso a nivel nacional. Pero, dejando de lado los cursos que pudieron dictar, nunca recibieron una ayuda real que les permitiera una inclusi&oacute;n laboral efectiva. Por un lado, las cargas de cuidado de hijos e hijas no les permiten tomar obras grandes con horarios extendidos, sumado a los propios estereotipos de g&eacute;nero en un rubro tan asociado a lo masculino. &ldquo;No deber&iacute;a tener que ver con la fuerza y esos prejuicios porque hay un mont&oacute;n de otros trabajos para los que encima no hace falta usar la fuerza, como pintar una casa, colocar cer&aacute;micos&rdquo;, expres&oacute; Vanesa Ledesma, una de las trabajadoras que hoy se dedica, principalmente, a la construcci&oacute;n en seco. Cuando era apenas una ni&ntilde;a acompa&ntilde;aba a su padre a las obras y all&iacute; aprendi&oacute;. Eran cinco hermanos, un var&oacute;n y cuatro mujeres, y todos ayudaban por igual en el oficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi casa la entrada la hizo una compa&ntilde;era. Un vecino me dice &lsquo;Ani, &iquest;me pasas el tel&eacute;fono de tu alba&ntilde;il?&rsquo;, le dije que no tengo alba&ntilde;il, que es alba&ntilde;ila. &lsquo;Ahhh, una mujer&rsquo;. Le mand&eacute; el tel&eacute;fono y nunca la llam&oacute;. &Eacute;l vio el trabajo, nunca vio qui&eacute;n lo hizo. Vio el trabajo y lo vio bien, por algo me pidi&oacute; la referencia&rdquo;, record&oacute; Anah&iacute;. &ldquo;Sigue siendo un rubro muy masculino. <strong>Cuando dict&aacute;bamos los cursos, la ropa que nos mandaban eran enorme, no era adaptable a los diferentes cuerpos de las mujeres;&nbsp; si usaban un talle m&aacute;s grande les terminaban quedando enormes de mangas y eso es un problema para la seguridad.</strong> En cambio, los zapatos de obra s&iacute; hab&iacute;a talles en 35 o 36. Porque son para los ni&ntilde;os. Estamos m&aacute;s acostumbrados a ver ni&ntilde;os trabajando en las obras que a mujeres. Est&aacute; m&aacute;s naturalizado&rdquo;, reflexion&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d88b936f-1c82-4bbc-b9af-c874b86b9962_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Resistir al patriarcado y a la crisis: Matria tuvo su peor año desde su creación en 2021 por la paralización de la actividad económica"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Resistir al patriarcado y a la crisis: Matria tuvo su peor año desde su creación en 2021 por la paralización de la actividad económica                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los proyectos a futuro son varios, principalmente poder contar con los recursos para desarrollarse en la construcci&oacute;n en seco. &ldquo;Si tuvi&eacute;ramos un lugar, un espacio, para poder trabajar m&aacute;s en construcci&oacute;n en seco tambi&eacute;n podr&iacute;amos tener espacio de cuidado de las infancias, podr&iacute;amos estar m&aacute;s horas trabajando all&iacute; y sumar m&aacute;s gente tambi&eacute;n. Hemos presentado varios proyectos ya para solicitar l&iacute;neas de cr&eacute;dito y en concursos, para tener financiamiento, pero hasta el momento no hemos tenido suerte&rdquo;, coment&oacute; Anah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de las capacitaciones y poder tener las certificaciones era avanzar en la posibilidad de ingresar en la obra p&uacute;blica. El art&iacute;culo 4 del Decreto 728/22 establece que un 30% de la obra p&uacute;blica nacional de hasta 300 millones (con sus actualizaciones) debe ser otorgado a favor de las cooperativas de trabajo. &ldquo;Es dif&iacute;cil competir en las licitaciones frente a las empresas constructoras, por eso es necesario que haya voluntades, si no es muy dif&iacute;cil generar cambios&rdquo;, admiti&oacute; Anah&iacute;. En un a&ntilde;o donde la inversi&oacute;n p&uacute;blica parece inexistente y las &ldquo;voluntades&rdquo; van en sentido contrario el escenario se torna a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil, pero Matria seguir&aacute; resistiendo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florencia Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-construyendo-cooperativa-albanilas-derriba-prejuicios-san-luis_132_11924700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 02:59:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9b9c5b99-86fa-4fec-8cba-267c8063c2c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1411639" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9b9c5b99-86fa-4fec-8cba-267c8063c2c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1411639" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mujeres construyendo: una cooperativa de albañilas derriba prejuicios en San Luis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9b9c5b99-86fa-4fec-8cba-267c8063c2c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Construcción,San Luis,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
