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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Gutman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/daniel-gutman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Gutman]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/jimmy-carter-adversario-tenaz-dictadura-argentina_1_11941814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88d78ba7-85ae-4698-89f2-d51b1b3bc337_16-9-discover-aspect-ratio_default_1109010.jpg" width="3355" height="1887" alt="Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ex presidente de los Estados Unidos, quien murió el pasado 29 de diciembre, rompió el respaldo que su país venía dando a las dictaduras anticomunistas. No sólo restó apoyo, sino que además denunció las graves violaciones a los derechos humanos que se cometían bajo el régimen de Jorge Rafael Videla.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Jimmy Carter</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/murio-100-anos-jimmy-carter-expresidente-eeuu_1_11933280.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quien falleci&oacute; hace pocos d&iacute;as</a>, a los 100 a&ntilde;os, llevaba en febrero de 1977 pocos d&iacute;as como presidente de Estados Unidos, cuando su gobierno anunci&oacute; que reducir&iacute;a la ayuda militar a la Argentina y otros dos pa&iacute;ses (Uruguay y Etiop&iacute;a) por violaciones a los derechos humanos. <strong>La novedad result&oacute; no solo humillante, sino tambi&eacute;n desconcertante para la dictadura argentina</strong>, que nunca entender&iacute;a por qu&eacute; Carter abandon&oacute; su tradicional pol&iacute;tica de respaldo sin condicionamientos a las dictaduras anticomunistas latinoamericanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le duele a la Argentina la incomprensi&oacute;n de sus amigos&rdquo;, le dijo en una reuni&oacute;n privada el vicealmirante C&eacute;sar Guzzetti, canciller de la dictadura, al embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Robert Hill, seg&uacute;n se lee en documentos desclasificados por la embajada. La respuesta p&uacute;blica la dio el dictador <strong>Jorge Videla</strong>, quien trat&oacute; de encender el nacionalismo, al afirmar que el pa&iacute;s enfrentaba una &ldquo;campa&ntilde;a mundial sobre presuntas violaciones a los derechos humanos en la Argentina, encaminada a robustecer a las fuerzas subversivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El relato de esos d&iacute;as corresponde a lo que fue apenas el primer cap&iacute;tulo de largos desencuentros entre Carter y la dictadura. <strong>Durante sus cuatro a&ntilde;os en el poder, el gobierno dem&oacute;crata reclam&oacute; en forma privada y p&uacute;blica que la dictadura revelara la lista de detenidos en poder de las Fuerzas Armadas y llevara ante la Justicia a los acusados de violaciones a los derechos humanos. Impuso, adem&aacute;s, sanciones econ&oacute;micas relevantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Carter no solo se diferenci&oacute; fuertemente del gobierno republicano que lo antecedi&oacute; (el de Gerald Ford, con Henry Kissinger como Secretario de Estado) y el que lo sucedi&oacute; (Ronald Reagan), que apoyaron la represi&oacute;n ilegal, sino tambi&eacute;n de todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses. Algunos solo denunciaron y presionaron a la dictadura argentina cuando las v&iacute;ctimas fueron sus propios nacionales, como hizo Francia cuando desaparecieron las monjas <strong>Alice Domon</strong> y <strong>Leonie Duquet</strong> o Suecia, cuando fue secuestrada <strong>Dagmar Hagelin</strong>. Otros directamente respaldaron al gobierno militar, como la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, que le dio su apoyo en foros internacionales, mientras el Partido Comunista Argentino defend&iacute;a ardorosamente al r&eacute;gimen de las cr&iacute;ticas externas. De hecho, cuando Estados Unidos impuso la sanci&oacute;n contada al principio de esta nota, el PC se quej&oacute; de que el gobierno de Carter &ldquo;interfiere en asuntos internos de nuestro pa&iacute;s esgrimiendo hip&oacute;critamente el argumento de las violaciones a los derechos humanos&rdquo;, en un comunicado firmado por sus principales dirigentes, Rodolfo Ghildi, Rubens Iscaro y Fernando Nadra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Derian, la punta de lanza</strong></h2><p class="article-text">
        Ya desde su campa&ntilde;a electoral, Carter fue cr&iacute;tico del combate al comunismo a cualquier costo que hab&iacute;a caracterizado a la pol&iacute;tica exterior estadounidense desde los inicios de la Guerra Fr&iacute;a. <strong>Una vez que asumi&oacute; la presidencia, hizo saber&nbsp;que el respeto a los derechos humanos era un valor universal , en el que no deb&iacute;an reconocerse fronteras, lo que tendr&iacute;a fuertes implicancias para la Argentina.</strong>
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                    alt="Patricia Derian, coordinadora de Derechos Humanos de Carter, declara durante el juicio a las Junta Militares. Detrás, el fiscal Julio César Strasera."
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                Patricia Derian, coordinadora de Derechos Humanos de Carter, declara durante el juicio a las Junta Militares. Detrás, el fiscal Julio César Strasera.                            </span>
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        El presidente norteamericano lo explicit&oacute; cuando habl&oacute; ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en marzo de 1977, y avis&oacute; que ning&uacute;n pa&iacute;s &ldquo;puede afirmar que el maltrato a sus ciudadanos es un asunto exclusivamente suyo. Ninguno puede eludir su responsabilidad de examinar y denunciar casos de tortura o privaciones injustificadas de la vida en cualquier parte del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo mes visit&oacute; por primera vez la Argentina la coordinadora de Derechos Humanos de Carter, <strong>Patricia Derian, quien se convertir&iacute;a en una enemiga&nbsp;tenaz de la dictadura</strong>. En ese primer viaje, Derian se reuni&oacute; con familiares desaparecidos y tambi&eacute;n con distintos actores de la realidad argentina, muchos de los cuales le aseguraron que Videla era un &ldquo;moderado&rdquo; al que conven&iacute;a cuidar, porque si no vendr&iacute;an los &ldquo;duros&rdquo;. Derian, sin embargo, nunca crey&oacute; esa versi&oacute;n, tan extendida en la &eacute;poca, y no solo enfrent&oacute; personalmente a los mayores jerarcas de la dictadura -Videla, Massera y Harguindeguy- sino que motoriz&oacute; todo tipo de denuncias y de sanciones econ&oacute;micas contra el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Carter y Videla se vieron las caras por primera y &uacute;nica vez en septiembre de 1977, cuando los presidentes del continente fueron invitados a Washington, en ocasi&oacute;n de la firma del Tratado del Canal de Panam&aacute;, con Omar Torrijos. El l&iacute;der estadounidense dio una entrevista al dictador argentino en la Casa Blanca y despu&eacute;s los dos hablaron con la prensa.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Discutimos extensamente la cuesti&oacute;n de los derechos humanos: la cantidad de personas que est&aacute;n detenidas en la Argentina, la necesidad de juicios r&aacute;pidos y de que el pa&iacute;s haga conocer al mundo la situaci&oacute;n de los prisioneros&rdquo;, explic&oacute; Carter. Videla, como otras veces, hizo gala de su cinismo, cuando dijo: &ldquo;La guerra contra la acci&oacute;n subversiva est&aacute; llegando a su fin y la Argentina pasar&aacute; una Navidad mucho m&aacute;s feliz&rdquo;. Era falso, por supuesto. Hacia fin de a&ntilde;o la represi&oacute;n ilegal no s&oacute;lo no ces&oacute;, sino que se apunt&oacute; a los familiares que se atrev&iacute;an a buscar a sus seres queridos y fueron desaparecidas las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El pa&iacute;s herido por la incomprensi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>La presi&oacute;n del gobierno de Carter tampoco ces&oacute; y tuvo una de sus expresiones m&aacute;s fuertes cuando el Secretario de Estado, Cyrus Vance, realiz&oacute; una visita a la Argentina y trajo en su valija una lista con los nombres de 7.500 desaparecidos, elaborada por organismos de derechos humanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1978, la estrategia de Carter se centr&oacute; en lograr una visita de una misi&oacute;n investigadora de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esto fue considerado en principio inaceptable por los jerarcas de la dictadura argentina, que segu&iacute;an desconcertados y furiosos por la actitud norteamericana. &ldquo;Ning&uacute;n argentino que ame su patria puede aceptar los cuestionamientos de Estados Unidos en materia de derechos humanos. Todo el pa&iacute;s est&aacute; herido por tanta incomprensi&oacute;n&rdquo;, casi le grit&oacute; una tarde el entonces secretario general del Ej&eacute;rcito &ndash;y m&aacute;s tarde presidente&ndash; <strong>Reynaldo Bignone </strong>al embajador norteamericano, Ra&uacute;l Castro, cuentan los cables de la embajada.
    </p><p class="article-text">
        Derian, mientras tanto, continuaba su tarea con la misma determinaci&oacute;n. Luego del triunfo en el Mundial 78, que hab&iacute;a dado al relato de la dictadura &ndash;seg&uacute;n entend&iacute;a el r&eacute;gimen&ndash; un barniz de legitimidad, la coordinadora de Derechos Humanos se present&oacute; ante el Capitolio para afirmar que continuaba en la Argentina la tortura sistem&aacute;tica de prisioneros pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa audiencia gener&oacute; una respuesta en&eacute;rgica de la prensa que acompa&ntilde;aba a la dictadura. El diario <em>Clar&iacute;n</em> pidi&oacute; que fuera rechazada &ldquo;la intromisi&oacute;n en los asuntos internos&rdquo; y se&ntilde;al&oacute; que, despu&eacute;s de todo, la represi&oacute;n ilegal hab&iacute;a sido necesaria, contaba con apoyo social y eso clausuraba cualquier discusi&oacute;n. &ldquo;Los expedientes de excepci&oacute;n a los que fue necesario recurrir, por las modalidades de la batalla empe&ntilde;ada, concitan la comprensi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a que quiere vivir en un ambiente de tranquilidad y paz&rdquo;, editorializ&oacute; el diario m&aacute;s vendido.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la dictadura acept&oacute; la visita de la CIDH, para sorpresa de muchos, que se concretar&iacute;a en 1979. Poco antes de su muerte, en una entrevista, Videla se&ntilde;al&oacute; que se admiti&oacute; a la misi&oacute;n investigadora debido &ldquo;a la presi&oacute;n de gente como Patricia Derian, que jorobaba tanto&rdquo;.
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                Jimmy Carter presionó para lograr la visita de la CIDH a Argentina.                            </span>
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        La visita de la CIDH tuvo un impacto profundo, que desarticul&oacute; lo que quedaba en pie de las mentiras de la dictadura y sus apologistas. Miles de familiares se presentaron en oficinas instaladas en Buenos Aires, C&oacute;rdoba, Tucum&aacute;n y Rosario para denunciar y dar detalles de la desaparici&oacute;n de sus seres queridos. Se denunciaron 5.580 casos. En abril de 1980 el organismo hizo p&uacute;blico su informe, en el que se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;la lucha desatada con el objeto de aniquilar totalmente la subversi&oacute;n tuvo su m&aacute;s sensible, cruel e inhumana expresi&oacute;n en los miles de desaparecidos, hoy presumiblemente muertos, que ella origin&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para esa &eacute;poca <strong>ya se hab&iacute;a morigerado la presi&oacute;n de Carter, debilitada por la contraofensiva de corporaciones norteamericanas que hab&iacute;an perdido negocios en la Argentina. Una columna publicada en el Washington Post cuantific&oacute; en 1.400 millones de d&oacute;lares el monto que las empresas dejaron de ganar debido a las sanciones econ&oacute;micas y eso resultaba intolerable. </strong>El New York Times explic&oacute; el escenario de esta manera: &ldquo;La administraci&oacute;n Carter, luego de provocar indignadas reacciones de los militares y de la comunidad local de negocios americana con criticas p&uacute;blicas y sanciones econ&oacute;micas, aparentemente ha decidido que la persuasi&oacute;n silenciosa puede ser un m&eacute;todo m&aacute;s exitoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carter termin&oacute; su gobierno golpeado por un aumento de la inflaci&oacute;n en Estados Unidos y por la crisis de los rehenes en la embajada norteamericana en Teher&aacute;n. Cuando Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica invadi&oacute; Afganist&aacute;n y la Casa Blanca decret&oacute; un embargo de exportaciones de cereales a su rival en la Guerra Fr&iacute;a, intent&oacute; sumar a la Argentina. El presidente norteamericano se lo pidi&oacute; a Videla en una carta personal, en la que le record&oacute; los t&eacute;rminos razonables en que los que siempre hab&iacute;an discutidos sus diferencias en los temas de derechos humanos. El dictador argentino dijo que no. Poco despu&eacute;s, la agencia de cr&eacute;ditos para las exportaciones de Estados Unidos -el Eximbank- acept&oacute; financiar con 700 millones de d&oacute;lares la participaci&oacute;n de empresas norteamericanas en la construcci&oacute;n de la represa Yacyret&aacute;, que un a&ntilde;o y medio antes hab&iacute;a rechazado por la cuesti&oacute;n de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 1980, al cumplirse el cuarto aniversario del golpe militar de 1976, el New York Times inform&oacute;: &ldquo;El r&eacute;gimen militar argentino empieza su quinto a&ntilde;o en el poder, cortejado diplom&aacute;ticamente tanto por Estados Unidos como por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y unido s&oacute;lidamente en sus objetivos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de la presi&oacute;n del gobierno de Jimmy Carter por las violaciones a los derechos humanos se terminaban y para la dictadura argentina era un gran alivio. <strong>Ronald Reagan</strong> ya asomaba en el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        <em>DG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gutman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2025 03:07:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jimmy Carter, un adversario tenaz de la dictadura argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jimmy Carter,Dictadura militar argentina (1976-1983),Jorge Rafael Videla,CIDH]]></media:keywords>
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