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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Noel Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/noel-alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Noel Álvarez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Santiago Garaño, investigador: "Para el caso Viola hubo justicia, memoria y reparación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/santiago-garano-terrorismo-cosa-hombres-mandatos-genero-fuertes_1_12148075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e893cbd1-1ea9-4bf2-a2ef-c568bab0693e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Garaño, investigador: “Es incómodo pensar que el terrorismo de Estado nació en un gobierno democrático y contó con amplios consensos sociales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 50 años del Operativo Independencia en Tucumán el antropólogo explica cuáles fueron las condiciones afectivas y los mandatos de género que impulsaron a las Fuerzas Armadas. Rechaza los argumentos de los discursos que reivindican la represión de los setenta y de los grupos que claman por una "memoria completa". 
</p></div><p class="article-text">
        En&nbsp;1975, el gobierno de Isabel Per&oacute;n orden&oacute; a trav&eacute;s de una serie de decretos el aniquilamiento de la &ldquo;subversi&oacute;n&rdquo; en el sur de Tucum&aacute;n, donde un a&ntilde;o antes se hab&iacute;a instalado la compa&ntilde;&iacute;a armada Ram&oacute;n Rosa Jim&eacute;nez del PRT-ERP. A 50 a&ntilde;os del inicio del Operativo Independencia, la campa&ntilde;a militar considerada un ensayo del terrorismo de Estado, Santiago Gara&ntilde;o, antrop&oacute;logo especialista en la represi&oacute;n ilegal y autor del libro &lsquo;<em>Deseo de combate y muerte. El terrorismo de Estado como cosa de hombres</em>&rsquo; (2025, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica), logr&oacute; identificar una serie de marcas de g&eacute;nero vinculadas al ejercicio de la violencia represiva y c&oacute;mo el deseo de venganza, junto con otras emociones como la bronca, el odio y el goce, explican las condiciones de posibilidad de esos actos aberrantes por parte de los militares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; es relevante comprender qu&eacute; pas&oacute; en Tucum&aacute;n hace 50 a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El Operativo Independencia <strong>signific&oacute; el inicio de la desaparici&oacute;n forzada </strong>aplicada de modo masivo y la inauguraci&oacute;n de los <strong>primeros centros clandestinos</strong>, entre ellos la emblem&aacute;tica <strong>Escuelita de Famaill&aacute;, donde eran llevadas las personas secuestradas </strong>de modo ilegal y torturadas para obtener m&aacute;s informaci&oacute;n. El objetivo expl&iacute;cito fue destruir un frente de guerrilla rural que hab&iacute;a creado el PRT-ERP en el a&ntilde;o 1974, pero en realidad funcion&oacute; como un vasto operativo de <strong>disciplinamiento y control territorial, que busc&oacute; ordenar a la sociedad tucumana</strong> que, al menos desde el cierre de los ingenios azucareros en la dictadura de Ongan&iacute;a, era altamente conflictiva. Adem&aacute;s, Tucum&aacute;n tuvo una gran potencia simb&oacute;lica. El Ej&eacute;rcito difundi&oacute; el lema: &ldquo;Tucum&aacute;n, cuna de la independencia, sepulcro de la subversi&oacute;n&rdquo;. As&iacute; se trazaba en el imaginario b&eacute;lico nacionalista una continuidad entre las dos luchas.&nbsp;
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        <strong>&mdash;En su &eacute;poca, el Operativo Independencia tuvo una amplia cobertura y algunos medios lo presentaban como el &ldquo;Vietnam argentino&rdquo;. Sin embargo, su presencia en la memoria social sobre los setenta no es tan fuerte. &iquest;Qu&eacute; implic&oacute; este despliegue militar en el sur de Tucum&aacute;n en el contexto del gobierno &ndash;a&uacute;n democr&aacute;tico&ndash; de Isabel Per&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>Es rara la memoria. <strong>Es inc&oacute;modo pensar que el terrorismo de Estado naci&oacute; de un gobierno democr&aacute;tico,</strong> saber que hubo ciertas responsabilidades y que cont&oacute; con amplios <strong>consensos sociales.</strong> Dentro de las campa&ntilde;as de propaganda realizadas, periodistas, diputados, senadores, personajes como <strong>Carlos Monz&oacute;n</strong> o <strong>Palito Ortega</strong>, visitaron Tucum&aacute;n. El objetivo era consustanciar a toda la sociedad en esa represi&oacute;n y obtener su aval. Todo lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 no se puede entender si uno no comprende la experiencia previa adquirida en el monte tucumano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En octubre del a&ntilde;o pasado, se conoci&oacute; el </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/villarruel-reunio-isabel-peron-criticaron-vas-reivindicar-bataclana-puesta-dedo-dictador_1_11742815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>encuentro entre Isabel Per&oacute;n y la actual vicepresidenta</strong></a><strong>, Victoria Villarruel. Adem&aacute;s, hace unas semanas, en la zona del Congreso de la ciudad de Buenos Aires aparecieron afiches que reivindican el Operativo Independencia y a la ex presidenta. &iquest;C&oacute;mo podemos explicar estas confluencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se observa un juego raro: cuando los militares fueron juzgados en el Juicio de las Juntas en 1985, ellos mismos llevaron como prueba los decretos de aniquilamiento y las &oacute;rdenes secretas del Operativo Independencia, como diciendo &ldquo;nosotros cumplimos una orden dictada por un gobierno democr&aacute;tico&rdquo;. Hoy volvemos a escuchar todos estos discursos que reivindican que hubo una guerra y que el Ej&eacute;rcito libr&oacute; una batalla decisiva para evitar que nuestro pa&iacute;s cayese en manos de &ldquo;la subversi&oacute;n ap&aacute;trida&rdquo;. Cuando en 2005, la Corte Suprema anul&oacute; las leyes del perd&oacute;n y se reactivaron los juicios por violaciones a los derechos humanos, aparecieron algunos grupos de exconscriptos que ped&iacute;an una pensi&oacute;n de guerra por haber combatido en Tucum&aacute;n, motorizados por una serie de abogados y grupos de ultraderecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con ese reclamo de los exconscriptos movilizados por el Operativo Independencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>Ah&iacute; sucedi&oacute; algo muy interesante: otro grupo de soldados empez&oacute; a decir: &ldquo;No, nosotros no combatimos ninguna guerra. <strong>Nosotros tambi&eacute;n fuimos v&iacute;ctimas del terrorismo del Estado</strong>&rdquo;. Se empez&oacute; a construir un puente entre el mundo de quienes hicieron la colimba en los setenta y el de los Derechos Humanos. En esa d&eacute;cada, cerca de 100 mil j&oacute;venes varones entre 18 y 20 a&ntilde;os hicieron la conscripci&oacute;n, y muchos fueron testigos del terrorismo de Estado. <strong>Entre los conscriptos, hubo 100 desaparecidos, 15 en Tucum&aacute;n. </strong>Como parte de mi trabajo de campo, entrevist&eacute; a colimbas que fueron enviados al sur tucumano, sus testimonios son desgarradores. Muchos contaban que no se sent&iacute;an preparados para una experiencia que implicara la posibilidad de morir y de matar, que los combates eran un desastre y que hab&iacute;a mucha inoperancia y falta de formaci&oacute;n.<strong> </strong>Se supo a trav&eacute;s de estos testimonios que muchos de estos supuestos enfrentamientos, donde mor&iacute;an los famosos &ldquo;ca&iacute;dos en manos de la guerrilla&rdquo;, en realidad, eran episodios confusos donde se terminaban matando entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En tu trabajo introducis un abordaje novedoso al pensar las masculinidades en relaci&oacute;n al terrorismo de Estado y la represi&oacute;n, &iquest;a qu&eacute; conclusiones llegaste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pude identificar c&oacute;mo <strong>el terrorismo de Estado fue una cosa de hombres, en la cual aparec&iacute;an mandatos de g&eacute;nero muy fuertes.</strong> Un soldado conscripto que declar&oacute; en un juicio cont&oacute; que le dieron la tarea de recoger cuerpos de desaparecidos. Al empezar a conmocionarse mucho, le dijeron: &ldquo;Pero vos no sos macho&rdquo;. En los testimonios, aparece recurrentemente esa noci&oacute;n de &ldquo;Ac&aacute; hay que banc&aacute;rsela&rdquo;. Ser un buen soldado era ser macho, tener coraje&hellip; tener &ldquo;huevos&rdquo;. El que no estaba dispuesto a comprometerse con la represi&oacute;n era un &ldquo;cag&oacute;n&rdquo; y se pon&iacute;a en cuesti&oacute;n su masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;De forma complementaria, tu investigaci&oacute;n introduce las condiciones afectivas y emocionales para que los perpetradores pudieran comprometerse en la represi&oacute;n ilegal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>Me di cuenta que entre los miembros de las Fuerzas Armadas, hab&iacute;a un valor moral, que era el sacrificio: estar dispuesto a dar su vida en la llamada lucha contra la subversi&oacute;n. Ese valor moral se un&iacute;a con otra idea muy potente, la de <strong>una deuda con los compa&ntilde;eros ca&iacute;dos</strong>. Adem&aacute;s de formaci&oacute;n ideol&oacute;gica en la doctrina de seguridad nacional norteamericana y en la francesa, adem&aacute;s de las explicaciones que enfatizaban c&oacute;mo el ej&eacute;rcito se convirti&oacute; en una especie de maquinaria burocr&aacute;tica de la muerte, siguiendo los estudios sobre el Holocausto (como explican en sus trabajos de Daniel Feierstein o Pilar Calveiro), yo planteo que hubo algo m&aacute;s. Entonces reconstru&iacute; c&oacute;mo se fue creando ese <strong>clima de compromiso</strong>. En 1975, las Fuerzas Armadas crearon un sistema de rotaci&oacute;n por el cual la mayor&iacute;a del personal militar en actividad pas&oacute; por Tucum&aacute;n, se busc&oacute; que la mayor cantidad de efectivos pusiera el cuerpo. Todos participaron del Operativo Independencia, incluso la Marina y la Fuerza A&eacute;rea. En los testimonios aparece esta idea de que <strong>todos se mancharon las manos con sangre, perpetraron cr&iacute;menes de lesa humanidad, fueron testigos</strong> y eso oper&oacute; en dos sentidos. Por un lado, como un<strong> rito de paso</strong> en el cual se incorporaron, a trav&eacute;s de poner el cuerpo en la represi&oacute;n ilegal. Por otro lado tambi&eacute;n hubo una dimensi&oacute;n emocional y afectiva: pasaban 45 d&iacute;as en una zona muy adversa, en condiciones donde la posibilidad de matar y morir era muy concreta, donde fueron viviendo una experiencia muy fuerte. As&iacute; se sell&oacute; un pacto de sangre y de silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Tu libro abre con el caso Viola, el capit&aacute;n del Ej&eacute;rcito asesinado por el PRT-ERP junto a su hija de tres a&ntilde;os en diciembre de 1974, caso retomado por el gobierno de Milei el a&ntilde;o pasado para conmemorar el 24 de marzo y alimentar la idea de una memoria incompleta, de una historia no contada sobre los setenta. &iquest;Cu&aacute;l fue el impacto de ese caso en el pasado y por qu&eacute; sigue resonando en el presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Este caso oper&oacute; como bisagra para que el personal militar se comprometiera personal y grupalmente con la represi&oacute;n. Fue muy h&aacute;bilmente tomado por la acci&oacute;n psicol&oacute;gica de las Fuerzas Armadas para enfatizar que no solo se estaba atacando a los compa&ntilde;eros de armas, cosas que ya ven&iacute;an sucediendo en los a&ntilde;os anteriores, sino se estaba atacando a la amplia familia militar; y que <strong>frente a este enemigo, ten&iacute;a que haber una respuesta contundente.</strong> A ese clima de miedo y de peligro de muerte que empiezan a sentir los propios militares, se le suma un fuerte deseo de venganza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El mensaje de quienes justifican el accionar represivo sostiene que no hubo justicia ni memoria para las v&iacute;ctimas de la violencia de la guerrilla, &iquest;qu&eacute; pas&oacute; con este caso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>Los acusados fueron detenidos en 1975, torturados en la escuelita de Famaill&aacute; y condenados por el juez Mario Mart&iacute;nez. <strong>Hubo condena, hubo cumplimiento de las condenas, hubo memoria</strong> porque fue un caso que fue permanentemente narrado en distintos libros, en documentales, en distintos productos culturales de la propia dictadura. Tambi&eacute;n hubo reparaci&oacute;n: Viola fue ascendido post mortem, al destacamento de inteligencia 142 se le puso su nombre y su familia recibi&oacute; una reparaci&oacute;n econ&oacute;mica. A pesar de que fue una justicia injusta, porque las personas condenadas fueron forzadas a declarar en su contra bajo tortura, la condena fue refrendada por la Corte Suprema y fue cumplida en plena democracia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;A su vez, el caso Viola presenta esa potencia del horror del asesinato de una ni&ntilde;a, de la hermana que queda gravemente herida, de la viuda que estaba embarazada en el momento del atentado. Pensando en la dimensi&oacute;n afectiva, &iquest;c&oacute;mo podemos comprender las condiciones de posibilidad de este tipo de acciones por parte del PRT-ERP? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo lo que quiero poner el foco es en esto: est&aacute; clar&iacute;simo que hubo lucha armada. Pero por otro lado, lo que hicieron las Fuerzas Armadas fue una utilizaci&oacute;n estrat&eacute;gica de este caso para incentivar, para comprometer en la represi&oacute;n ilegal. <strong>El Ej&eacute;rcito no quer&iacute;a justicia, quer&iacute;a venganza. </strong>No quer&iacute;a que se encontraran los culpables de una acci&oacute;n guerrillera, se los encarcelara y estuviesen 20 a&ntilde;os presos. Lo que quer&iacute;an era vengarse con sus propias manos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Si bien estos temas han sido muy trabajados desde la historia y desde relatos memoriales, en 2023 apareci&oacute; con fuerza en la escena p&uacute;blica Victoria Villarruel recuperando la idea de que las v&iacute;ctimas de la acciones armadas de la guerrilla no recibieron suficiente memoria en estos 40 a&ntilde;os de democracia. &iquest;Por qu&eacute; volvieron a circular estos mensajes?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La clave es volver a las fuentes, a la historiograf&iacute;a. Durante la implementaci&oacute;n del estado de sitio y con la ley de Seguridad Nacional de octubre de 1974 (Ley 20840) miles y miles de personas fueron encarceladas, acusadas de delitos subversivos y terrorismo. En dictadura hubo 12000 presos y presas pol&iacute;ticas, muchos a disposici&oacute;n del Poder Ejecutivo Nacional y otros con causas judiciales. Cuando asumi&oacute;, Alfons&iacute;n no los liber&oacute;. Por el contrario, quienes ten&iacute;an condena de la justicia federal, la cumplieron, y hubo presos pol&iacute;ticos hasta el a&ntilde;o 1989. Por otro lado, es importante recordar que Alfons&iacute;n dict&oacute; dos decretos: el primero, para que se investigaran los cr&iacute;menes de los grupos armados, el segundo, para que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas investigara los cr&iacute;menes cometidos por las Juntas Militares. <strong>No es verdad que solo se juzg&oacute; a un bando: eso es mentira.</strong> En los ochenta, en democracia, hab&iacute;a muchos militantes que no pod&iacute;an volver al pa&iacute;s porque hubo juicios activos contra miembros de organizaciones armadas, que tampoco se conocen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La hija de Viola, Mar&iacute;a Fernanda, herida gravemente en el atentado cuando ten&iacute;a cinco a&ntilde;os, plantea que los responsables fueron indultados y hasta recibieron una indemnizaci&oacute;n del Estado, &iquest;c&oacute;mo fue ese proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los condenados cumplieron la condena, Ferm&iacute;n Nu&ntilde;ez fue el &uacute;ltimo en salir en libertad condicional el 13 de junio de 1989, por buena conducta. Adem&aacute;s, obtuvieron una reducci&oacute;n de pena por haber estado presos durante la dictadura. Despu&eacute;s de cumplir muchos a&ntilde;os en prisi&oacute;n, los condenados fueron indultados por el presidente Carlos Sa&uacute;l Menem. Ese indulto fue muy debatido por los juristas porque incluy&oacute; a personas condenadas, personas procesadas y personas que estaban ya en libertad. Por otro lado, no conozco espec&iacute;ficamente si los condenados del caso Viola recibieron indemnizaci&oacute;n del Estado, no tengo ese dato, pero si lo hicieron, debe haber sido por haber estado detenidos a disposici&oacute;n del Poder Ejecutivo durante el estado de sitio, porque se considera que los derechos constitucionales no estaban vigentes y sus derechos humanos fueron vulnerados. Recordemos que, adem&aacute;s de los detenidos-desaparecidos, hubo 12.000 presos pol&iacute;ticos durante la &uacute;ltima dictadura. Pero es importante subrayar dos cosas: por un lado, ning&uacute;n civil condenado por la justicia federal obtuvo reparaci&oacute;n econ&oacute;mica; por el otro, al volver la democracia, Alfons&iacute;n no liber&oacute; a los presos pol&iacute;ticos en 1983, como hab&iacute;a hecho C&aacute;mpora en el 73.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; implicancias tiene este comunicado oficial que busca reconocer el atentado a la familia Viola como delito de lesa humanidad? &iquest;Puede haber una reapertura judicial?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Entiendo que el crimen de Viola y su hija es cosa juzgada, hubo una condena efectiva a los responsables, que cumplieron en c&aacute;rcel com&uacute;n. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s se espera m&aacute;s all&aacute; del hecho simb&oacute;lico de retomar un caso emblem&aacute;tico para el Ej&eacute;rcito argentino? Fueron delitos cometidos por un grupo civil, el PRT-ERP, no hubo participaci&oacute;n de agentes estatales ni aquiescencia estatal, que ser&iacute;an los requisitos para que algo sea considerado de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptible. Adem&aacute;s, para este caso hubo una justicia que actu&oacute; en el mismo momento de los hechos, no hubo que esperar. Ahora habr&aacute; que ver si el Sistema Interamericano de Derechos Humanos admite o no esta presentaci&oacute;n y si puede llegar eventualmente a la Corte Interamericana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Aclaraci&oacute;n: a ra&iacute;z de la comunicaci&oacute;n del 24/3/25 por parte del gobierno de que reconocer&aacute; el caso Viola como un delito de lesa humanidad, esta entrevista fue actualizada con dos nuevas preguntas preguntas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MNA/NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noel Álvarez]]></dc:creator>
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